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- Mamá... mamá... ¡mamá! - un pequeño dedito apretó sin delicadeza su ojo queriendo abrirlo.

- Dime cariño. - cansada lo atrapo entre sus brazos y lo recostó junto a ella en la cama.

- Ya salió el shol. - el niño le contó removiéndose.

Ella sabía que ya había salido el sol ya que hacía unos minutos tuvo que salir corriendo de su cama para vaciar su estómago.

- ¿Tienes hambre? - suspiró, su hijo no tenía la culpa de que su hermano no la dejara dormir tranquila.

- Si. - algo tímido respondió, su dedito paseaba por su rostro.

- Vamos... - abrió los ojos al fin encontrándose con los ojitos verdes que la tenían enamorada hacía más de dos años.

- Hoy despertaste temprano enano.

- ¡Papá! - como un remolino Ethan se levantó de la cama para saltar en los brazos de su padre.

- ¿Cómo dormiste campeón? - besó su frente.

- ¡Bien! - gritó abrazándose a su cuello. - ¡ Juguemos!

- Pensé que tenías hambre cariño.

-¡ Ya no! - Ethan le aseguró. - Vamos papi.

- Esperame en tu cuarto, en un momento voy. - lo bajó al piso y el niño corrió fuera de la habitación.

- ¿Como amaneciste tú? - se recostó junto a ella y le robó un beso.

- Cansada. Tu bebé odia cualquier cosa que coma. - se abrazó a su pecho suspirando.

- Ya pasará. - la consoló acariciando su mejilla. - Traje el desayuno, cuando tengas hambre nos avisas.

- Esta bien. - se adormeció sobre su pecho hasta quedarse dormida de nuevo.

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- Tendré que venir más temprano para quedarme con Ethan. - escuchó la voz de Edward muy cerca pero no quería abrir los ojos aún.

- Parece que si. - identificó la voz de Rosalie en la habitación.

- Había olvidado como era cuando estaba embarazada. - sintió una caricia suave en su vientre.

- Ya esta empezando a aparecer su pancita. - Rosalie señaló.

- Es verdad. - Edward delineó con un dedo su vientre.

- Me haces cosquillas. - se quejó retorciéndose.

- Perdón no quería despertarte. - él estaba sentado junto a ella y Rose en la mecedora que había junto a la cama.

- Hola Rose. - se sentó sintiéndose algo avergonzada por su estado.

- Hola Bells. Edward me abrió la puerta hace poco.

- Me quedé dormida. - al mirar el reloj se sorprendió. - Ya es muy tarde.

- No te preocupes Ethan ya esta tomando su siesta.

- No puedo creer que dormí tanto.

- Esta bien, el bebé lo quería. - Edward la acomodó de nuevo entre las sábanas.

- ¡Al fin despiertas Bells! - Jared entró ruidosamente con un delantal de cocinero encima.

- ¿Por qué estas usando un delantal?

- Hoy seré el cocinero, Edward debe aprender a alimentarte adecuadamente. - Bella se sorprendió al escucharlo.

- Jared es el culpable de que este el doble de gorda, con Luke no me puse así. - se quejó Rosalie.

- Jared Junior necesita nutrientes. - se justificó.

- ¿Aprenderas a cocinar?

- Si cariño, necesitas más ayuda.

Bella se enternecio por sus palabras por lo que le besó la mejilla con suavidad.

- Vamos Ed.

Ambos hombres salieron de la habitación dejándolas solas.

- Las cosas han mejorado mucho. - señaló su amiga.

- Si. Edward ha luchado mucho por esta oportunidad y por mi bebé daré todo de mi para que funcione.

- ¿Pero es lo que tú quieres? - preguntó directamente. - Hace unos meses te negabas a cualquiera de sus intentos.

Bella se acomodó en la cama pensando sus palabras.

- No puedo pensar sólo en mí, este bebé merece tener a su papá cerca.

- Lo mismo pensaste cuando tuviste a Ethan.

- Es diferente esta vez porque ambos queremos que funcione por nosotros y por nuestros hijos. Yo quiero estar con él y sé que él me quiere también, pero debemos esforzarnos el doble por Ethan y el bebé que viene.

- No puedo creer que al fin admitieras que quieres estar con Edward. - sonrió sincera.

- Y yo quiero estar con ella. - Edward apareció en la habitación con un delantal puesto y una bandeja en la mano.

Se acercó a ella y le dio un suave beso en la frente.

- Come un poco antes, parece que el almuerzo tardará. - alejó la mirada al decir eso.

- Gracias cariño.

Al quedar solas de nuevo Rose se dedicó a comentar sobre las molestias que últimamente tenía gracias a su embarazo ya avanzado. Su vientre de casi nueve meses seguía creciendo cada día más.

- El médico ya le dijo a Jared no podrá tocarme. - le contó sufriendo. - Y luego del parto la cuarentena.

Bella rió divertida por su sufrimiento.

- Ahora ríes, cuando tus hormonas tomen el control de tu cuerpo entenderás lo que te digo.

- Las recuerdo. - seguía riendo. - Pero nunca he tenido sexo durante mis embarazos.

Rosalie se sorprendió al escucharla.

- Eres mucho más sensible.

- Eso escuché pero no quiero arriesgar al bebé de ninguna manera.

Su amiga iba a hablar cuando sintió un olor penetrante.

- ¡¿Qué demonios?!

Bella no entendía el porque de la expresión de su amiga hasta que sintió el olor.

- ¡¿Qué se esta quemando?! - asustadas ambas mujeres salieron de la habitación.

- ¡Ethan! - Bella entró a la habitación de su hijo tomándolo en brazos.

Ethan se removió incómodo hasta acomodarse en sus brazos.

Bajaron las escaleras notando que el humo salía de la cocina.

- ¡Edward!

Nadie contestó. Salieron de la casa por la seguridad del niño y de sus embarazos.

Los bomberos no tardaron en llegar para ocuparse del problema.

- ¿Estan solas? - preguntó un bombero de unos treinta años.

- No, mi esposo estaba adentro. - Rosalie estaba comenzando a ponerse histérica.

- Tranquila señora piense en su bebé.

El hombre entro con sus compañeros a la casa. Aun no era un incendio de consideración pero se podía ver por la ventana de la cocina. Los hombres no tardaron mucho en salir.

- Su esposo no estaba por ningún lado señora. Revisamos todas las habitaciones.

Ambas se vieron preocupadas.

- ¿ Usted estaba cocinando? Encontramos que la causa del fuego fue una estufa encendida.

- Ehm no, mi esposo lo estaba haciendo.

Justo en ese instante escucharon unas llantas chillar en el pavimento. Al voltear encontraron un par de rostros pálidos revisarlas de pies a cabeza.

- ¡¿Estan bien?! - Edward tomó a Ethan en sus brazos revisándolo para luego pasar a ella.

- ¿Dejaron la estufa encendida y salieron?

Ambos hombres se quedaron sin habla.

- No me dijiste que lo hiciera...

- Mierda Ed. - Jared lo miró con reproche. - Era obvio imbécil, se quemó el estofado tenías que apagarlo.

- Tú lo revisaste por última vez, luego sólo me sacaste de la cocina.

El bombero se acercó de nuevo.

- La estufa ya no sirve y algunos muebles tampoco. - le informó. - Tenga más cuidado la próxima vez.

Bella observó molesta a Edward.

- Necesitaré una estufa nueva.

Él asintió. - La compraremos.

Jared se ofreció a entrar a la casa para abrir todas las ventanas con el fin de que el humo saliera del lugar.

- Vamos a mi casa. - ofreció Rose. - Luke no debe tardar en llegar y podemos comer lo que trajeron ahí.

Aceptaron la propuesta.

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Edward tenía la manía de tocar su vientre cada vez que estaba cerca de ella, al principio pensó que era una caricia que hacía a conciencia pero actualmente notaba que lo hacia sin darse cuenta.

- Puedes tomar mi mano ¿sabes? - le dijo distrayendo su atención del camino.

- Oh si, claro. - tomó su mano y la puso sobre la palanca de cambios. Pasaron unos minutos antes de que llevará ambas manos hacía su vientre de nuevo.

- Eres tan tierno. - ella besó su mejilla sorprendiéndolo.

- Besho. - Ethan soltó risitas en el asiento trasero.

Ambos lo observaron riendo también.

Armonía. Eso era lo que había en esos momentos.

- Estuve pensando... - Edward dudo, eso hizo sospechar a Bella. - ¡Hey es una propuesta nada más! - tomó aire. - Necesitas más espacio para las cosas del bebé, podrías mudarte a la casa que compré de todas maneras es para ustedes.

Bella recordó la mencionada casa. Nunca la había visto, Edward la había descrito más de una vez pero jamás se animó a visitarla.

- No lo sé...

- Tiene las habitaciones necesarias y también me queda más cerca al taller. - él insistió. - Sólo faltan los muebles y estará lista para ustedes.

- Es tu casa Edward.

- La compré para mis hijos y lo sabes. Yo puedo seguir en mi departamento. - le aseguró.

Bella se quedó pensativa.

- El bebé necesitará el espacio y puedes alquilar la casa de tu abuela, tendrás un ingreso extra.

Ella suspiró. Él tenía razón.

La casa de Rosalie no quedaba muy lejos del centro del pueblo, llegaron en pocos minutos.

- Piensalo. - Edward besó sus labios. - Quiero que vivan ahí, la compré para ustedes.

Bella asintió dándole un beso más.

Luke llegó media hora después de la escuela, parecía algo molesto y lo demostraba evitando a sus padres en su habitación.

- Se le adelantó la adolescencia. - bromeaba Jared.

- Lleva días así, tal vez esta celoso por el bebé. - Rose miraba preocupada las escaleras por donde el niño había desaparecido.

- Tal vez sea eso. - la apoyó Bella mientras alimentaba a Ethan. - Cuando nazca deberías hacer parte de su cuidado a Luke, así no se sentirá excluido.

- La necesitaré, aún no termino el cuarto del bebé. Si tan sólo supiera que es... - se quejó acariciando su vientre.

- Es un niño. - Jared puso los ojos en blanco.

- Yo creo que es una niña. - renegó Rosalie.

- El bebé de Edward será una niña y el mío un niño. - le explicó seguro.

- ¿Tú quieres una niña? - Rose le preguntó a Edward.

- Sí, me gustaría una. - contesto besando a Bella en la frente.

- ¿Viste? ¡Se como tu amigo! - luego de darle un manotaso en la espalda a Jared una mueca de dolor se pudo observar en su rostro.

- ¡Auch! - Jared se quejó trágicamente hasta ver su rostro. - ¿Qué pasa?

- Es... ay... el bebé... - sostuvo su vientre adolorida, Jared la sostuvo para que no cayera dejándola apoyada contra la encimera.

- Va... vamos al hospital. - acelerado subió las escaleras en busca de su bolso.

- Aún hay tiempo...

- ¿Quieres darte un baño? - Bella se acercó a ella. - Vamos cariño.

Edward se quedó con Ethan que lo miraba interrogante.

- Tu primo va a nacer. - le explicó.

- ¡Rose! ¡Rose! - Jared apareció llamandola.

- Esta en el baño. - tomó a Ethan en brazos.

- ¡Debemos ir al hospital!

- Bella esta con ella, creo que aún hay tiempo.

- ¡¿Tiempo?! - gritó asustado.

- Un bebé tarda mucho en nacer...

- ¡Pero ella!

- No debe tardar, deja todo en el auto.

Jared salió corriendo luego de eso.

- Tú y yo iremos a casa de la abuela Elena. - Ethan soltó risitas porque palmeó su nariz.

Bella apareció en ese momento con Luke que estaba pálido.

- Me quedaré con ellos, deja a Ethan.

- Nos vemos en el hospital. - besó a su novia y alborotó los cabellos rubios del niño. - Tu hermano no tarda en llegar.

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Hola! Aca sigo ah! no las dejaré. :) estamos en una bella etapa en esta historia. En Vidas Ajenas ando un poco más adelantada en unas horas subiré también. Bueno cuidense, nos leemos pronto!