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- ¿Por qué tardan tanto? - se quejó Jared caminando con nerviosismo por todo el pasillo.
- Todavía no ha dilatado lo suficiente. - le explicó Bella por milésima vez.
- Pero esta muriendo de dolor, tienen que ayudarla a apurar el parto.
- Ya no deben tardar. - Edward quiso calmarlo pero otro grito de dolor se escuchó.
- Entraré. - Jared anunció acercándose a la puerta.
- Espera. - Bella lo detuvo sosteniendo su brazo. - Esta con las enfermeras, por algo te sacaron de ahí.
El hombre desesperado cayó derrotado en las sillas del pasillo. Bella acarició su hombro confortándolo.
- Tendrás a tu bebé pronto en tus brazos y ella estará bien.
Luego volvió a los brazos de Edward que la ajustó en su regazo.
Pasaron unos minutos hasta que una enfermera los dejo entrar de nuevo.
Rose estaba más calmada acariciando su vientre hinchado.
- Todo va bien. - le contó a Jared que ya estaba junto a ella sosteniendo su mano.
Edward sostenía a Bella contra su pecho mientras miraban a sus amigos.
- Dejémoslos solos. - le dijo al oído.
Salieron del lugar de la mano y caminaron hacia los jardines del hospital. Había una pequeña pileta rodeada de bancas que permitían descansar y apreciar la vista del lugar.
- Recuerdo lo asustado que estaba cuando Ethan nació. - Edward se sentó en una de las bancas. - Me sentía culpable y lleno de miedo por tus gritos de dolor.
Bella besó suavemente sus labios antes de sentarse junto a él.
- Lo recuerdo bien. Estuviste conmigo todo el tiempo.
Edward acarició su vientre.
- Cuando nazca ella, creo que podré llevarlo con más tranquilidad.
- Sigues con la idea de que es una niña. - rió Bella uniendo sus manos en su vientre.
- Me gustaría mucho. - Edward la beso en ese momento. - Otra pequeña Bella a la que consentir.
- ¿Y si es un niño? - Edward lo pensó un momento.
- Mmm. - se acomodó en el asiento. - Me asusta un poco esa idea.
Su confesión llamó la atención de Bella.
- ¿Te asusta?
- No me gustaría que mis hijos tengan los problemas que yo tuve con mi hermano. - confesó. - Me gustaría ver una relación como la que tienen Beth y Peter.
- Pero nosotros los criaremos juntos. Será diferente. No tienen que llevarse mal si son niños, podrán jugar juntos cosas de chicos y se divertiran más.
- Jared y su hermana jugaban juntos cuando eran niños, yo creo que se divertían igual que cualquier par de niños.
Bella no quería rendirse con ese tema pero era muy complicado como para tratarlo en esos momentos.
- Yo sé que lo amarás igual a su hermano y que por eso no se repetirá la historia.
Edward le sonrió pero ella lo conocía y sabía que estaba dudando de sus palabras.
- Serás un gran padre para este bebé sea lo que sea. - Bella le aseguró. Edward la besó una vez más. - No me distraigas. Hablo en serio.
- Lo sé cariño. - Edward le sonrió. - Espero no decepcionarlos.
- No lo harás.
La abrazó contra su pecho unos minutos pensando en el futuro que veía para su pequeña familia. Hace algunos años no se veía así mismo sentando cabeza y menos con dos hijos a los cuales criar. Él había cambiado, no era esa persona que se hubiera reído si le decían que volvería con una mujer que le fue infiel y que ella sería la madre de sus hijos. Pero también recordó que ella tampoco era la misma chica de la que se enamoró, ambos habían cambiado y se habían vuelto la mejor versión de si mismos, sólo así habían logrado seguir juntos.
- ¿Recuerdas el día nos conocimos? - preguntó ella en medio de un suspiro.
- Claro. - él besó su frente.
- Ese día también conocí a Garrett. - Ese era un mal recuerdo para Edward. - Tal vez las cosas hubieran sido distintas si yo no hubiera esperado en tu despacho.
- ¿Qué cambiaría? - pregunto él.
- Tal vez si hubiera ido con ustedes a buscar mi auto, no habría conocido a Garrett.
- Forks es pequeño y ya viste que él siempre quiso lo que es mío, hubiera sido cuestión de tiempo que ambos se cruzaran y se conocieran.
- Yo creo que para entonces ya estaríamos juntos. - siguió imaginando.
- Tal vez. - Edward no entendía hacia donde iban sus pensamientos.
- Sé que ya lo hice antes pero quiero sacarme esto de adentro. - ella se enderezó y observó sus ojos. - Lamento lo que sucedió con él, su chantaje sobre las fotos y él que tú te enteraras me aterró.
- Bella eso ya es pasado... - él ya la había perdonado.
- Siento que es mi culpa que estemos así. - se ajustó contra su pecho.
- ¿Así? - la apretó aún más.
- Tú sabes a lo que me refiero...
Edward suspiró.
- No debiste acostarte con él, no debiste seguir haciéndolo y no contarme de su chantaje. - le dijo lo que creía que ella quería escuchar.
Ella se alejó para poder verlo a los ojos.
- ¿De verdad nada de eso te importa ya? - preguntó escéptica.
- No es que ya no me importe... - pensó muy bien lo que iba a decir. - Yo también cometí muchos errores.
- No estamos a mano si eso es lo que tratas de decir...
- No, no lo estamos. - aceptó. - Esto no se trata de estarlo, yo quiero estar contigo porque te amo y no me importa el pasado porque quiero que mi futuro seas tú.
Los ojos de Bella se humedecieron.
- ¿Estas seguro?
- Completamente cariño. - le limpió las lágrimas. - ¿Por qué estas dudando? Creí que ya habíamos superado esto.
- Yo... - tembló un poco. - Quiero hacer bien las cosas, que no existan dudas entre nosotros.
- No las hay. - besó su frente. - Tranquila cariño, sabes que te amo.
Bella enterró su rostro en su cuello. - Y yo a ti.
Edward sonrió como tonto. Era la primera vez que decía que lo amaba desde que habían regresado.
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- Han pasado muchas horas. - Jared tenía su cabeza apoyada contra la pared lamentándose.
- Así son los partos. - Edward quería animarlo.
- Bella no demoró tanto. - se quejó de nuevo.
- No sé de que depende eso.
Bella entró a la habitación en ese momento, se había cambiado de ropa para pasar la noche ahí más cómodamente y había visto a su hijo.
- ¿Cómo va todo? - preguntó en voz baja al ver a Rose dormir.
- Aún no dilatada lo suficiente. - se quejó Jared.
Bella se refugió en los brazos de Edward metiéndose entre su pecho y su chaqueta.
- Este bebé esta tardando.
- Ya van casi nueve horas.
El médico entró en ese momento por lo que tuvieron que salir de nuevo.
- Esto es tan desesperante... - se quejó Jared. - Esta cansada y el médico no duda en despertarla.
- Tranquilo hermano. - Edward lo consoló apretando su hombro.
En esos momentos escucharon pisadas rápidas un par de cabezas rubias y algo canosas aparecieron al final del pasillo. Los señores Hale caminaban apresurados pero sin perder esa elegancia que los distinguía.
- Jared, ¿cómo esta mi hija? - pálida Lilian Hale preguntó.
- Esta bien, pero aún no puede entrar en labor de parto. - le contó.
La mujer asintió preocupada.
- Quiero verla. - caminó hacia la puerta justo cuando el médico salía.
- Pueden pasar, volveré en media hora.
Sus palabras desesperaron a Jared aún más.
Rosalie recibió a sus padres con una pequeña sonrisa cansada.
- Debiste programar esa cesaría. - la regaño su madre. - Ya viste lo difícil que fue la otra vez.
Rose suspiró.
Los señores Hale se mostraban muy preocupados por los dolores de su hija pero en ningún momento preguntaron por el paradero de su nieto. Luke no contaba con el amor incondicional de sus abuelos por motivos incomprensibles.
Bella acarició distraída su vientre pensando en su propia madre y como su relación nunca pudo ser cercana. No estuvo junto a ella durante su parto y tampoco cuando tuvo la perdida de su bebé. Edward en ese momento la rodeó.
- ¿En qué piensas? - le susurró besando su hombro.
- Creo que envidio un poco la relación que tienen todos con sus madres.
- Bueno tenemos...
- Elena te adora.
- Tú veías a tu madre mientras crecias.
- Si pero eran visitas esporádicas. Mi abuela me crió junto a mi padre.
- Bueno entonces si tu abuela estuviera aquí estoy seguro que no se despegaría de tu lado.
- Es cierto.- suspiró
Las horas siguientes fueron de impotencia para Jared, nunca se había visto en una situación como esa. No fue hasta las 3 am que al fin llegó el gran momento. Jared no se despegó en ningún momento de ella, sostuvo su mano y secó su frente alentandola en todo momento mientras por dentro estaba a punto de desmayarse.
- Aquí viene. - anunció el médico atrayendo toda la atención de Jared.
Rosalie se retorció pujando con toda la energía que le quedaba.
- Ya te tengo. - el médico tenía entre sus manos la cabeza del bebé y estaba ayudándolo a salir.
Jared besó a Rosalie y a la vez dirigía su mirada hacía las manos del médico.
- Jared ya puedes cortar el cordón. - el médico lo llamó mientras sostenía un cuerpecito sonrojado que lanzaba pequeños quejidos, unos segundos después el llanto del pequeño inundó la habitación. Su hijo era fuerte.
Camino sosteniéndose de la camilla embelesado por la imagen, contó desde donde se encontraba todos los dedos de sus pequeñas manos y también sonrió al ver los cabellos rizados que adornaban su cabeza. Tomó las tijeras que le ofrecían y luego bajó la mirada para cortar donde le indicaban.
La sangre escapó de su cuerpo.
- Algo esta mal. - tembló.
- Debes cortar donde indica la enfermera.
- ¿Qué sucede? - Rose preguntó asustada en medio de su cansancio.
- Le falta... no tiene...
- ¡Jared háblame! - desesperada gritó.
- Mi hijo... - soltó las tijeras que cayeron en el suelo preocupando a todos.
- Es una niña. - le explicó el médico.
Todo se volvió oscuridad en ese momento.
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Hola a todos! Y regrese al fin ! Lamento haber tardado pero la universidad estuvo más estresante que nunca, pero ahora soy toda suya! que vivan las vacaciones! :) Nos leemos muy pronto entonces.
