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Un pitido lo aturdía, su vista no podía enfocarse en la luz que daba vueltas sobre su cabeza. Cerró los ojos con fuerza al volver a abrirlos la luz se movió más lento hasta que dejó de moverse y se convirtió en un solo foco que lo alumbraba intensamente. El pitido fue apagándose dándole paso a voces que hablaban rápido a su alrededor.
- No... - las voces se mezclaban. - Necesito más... Estará bien... Llama a Gilbert... No se la lleven... Un segundo más...
Confundido quiso levantarse, su cuerpo respondió lentamente.
- ¡Maldita sea Jared! - el gritó de Rosalie lo trajo de su aturdimiento.
- ¿Rose?
La encontró sobre la camilla mirándolo molesta pero el bulto en sus brazos se llevó toda su atención.
- ¿El bebé? - susurró acercándose.
A Rosalie le cambió la mirada a una tierna.
- Nuestra bebé. - lo corrigió.
Jared dejó de respirar de nuevo.
- Una niña...
- Ven a conocerla. - tomó su mano para apurar su paso hacia ella.
Jared quitó tímidamente la manta que cubría la cara de su bebé parcialmente.
De pronto de nuevo el mundo se detuvo, tuvo miedo de desmayarse de nuevo porque no quería dejar de ver esos ojos azules que lo observaban fijamente.
- Es hermo...
- Hermosa. - acabó Rosalie por él. - Tenemos a nuestra niña con nosotros.
Jared comenzó a respirar aceleradamente de nuevo.
- Una niña. - las lágrimas se agruparon en sus ojos. - Es mi niña.
El bebé que lo observaba movió los labios por una milésima de segundo y pareció una sonrisa satisfecha para luego bostezar y cerrar los ojos.
Es hora de revisarla. – una enfermera junto a ellos les anunció.
Otra enfermera tomó a la pequeña para llevársela. Jared vio el rostro de inconformidad de su hija y estuvo a punto de protestar.
¿Ya tienen un nombre para ella? – ambos titubearon mirándose.
Escógelo tú, estoy seguro que me gustará.
Rosalie lo observó un poco asustada.
¿Seguro?
Si cariño, estoy seguro que ya tienes una lista en mente.
Ella bajo la mirada a su pequeña que la observaba con sus impresionantes ojos azules iguales a los suyos. No iba a engañar a nadie, ella tenía planeado su nombre tal vez desde pequeña cuando tenía sueños infantiles sobre hacer su propia familia.
Emma… su nombre es Emma.
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- No puedo creerlo. - Edward reía mientras escuchaba a Rosalie. - Mierda hombre cuando dejaras de desmayarte como marica.
Jared lo miró molesto.
- Callate idiota, no hables de esa manera delante de mi hija. - lo reprendió tapando los oídos a la bebé que bostezaba entre sus brazos.
- Jared... ya déjala en la cuna. - se quejó Rosalie desde el sillón de su casa.
Se encontraban reunidos en su espaciosa sala, festejando la llegada de la pequeña Emma que ese día había salido junto a su madre del hospital.
- Esta despierta y quiere estar conmigo. - protestó él.
- La vas a mal acostumbrar. - Rosalie suspiró.
Jared siguió observando a su niña que poco a poco se adormecía en sus brazos.
- Te tiene en su pequeño meñique. - Edward se burló.
- Cuando tu hija nazca me entenderás. - Jared le respondió tranquilamente.
- Es verdad. - Bella besó su mejilla.
Edward suspiró abrazándola más contra su cuerpo, el sillón de dos personas se adecuaba perfectamente a ambos.
- ¿Cuándo podrán saber el sexo del bebé?
La pregunta de Rose los hizo meditar unos segundos.
- De hecho no queremos saberlo. - confesó Bella. - Queremos que sea una sorpresa.
- Si es una niña podrán jugar juntas. - se emocionó Rosalie.
- Podremos matricularlas en el convento juntas. - agregó Jared.
Todos rieron excepto él.
Ethan jugaba entretenido con los legos de Lucas y este lo acompañaba haciendo sus propias construcciones. Luke aún seguía algo perturbado por la llegada de su hermanita, Rosalie se sentía preocupada por su hijo. Los adultos siguieron bromeando y pasando un buen rato mientras Luke escuchaba y meditaba en silencio.
- ¿Has intentado incluirlo en sus cuidados?
Bella le preguntó más tarde a Rose mientras le cambiaban el pañal a Emma. La habitación de la niña era espaciosa con paredes blancas y muebles de caoba, no tenía detalles rosas ni azules ya que no tenían idea que sería una niña.
Lo intentare, hasta el momento sólo la tomo en brazos una vez en el hospital.
Debe estar celoso, ha sido hijo único durante mucho tiempo.
Rosalie suspiró aceptando sus palabras.
Cariño Ethan está quedándose dormido. – Edward entro en la habitación con su hijo en brazos.
Está bien. Llámame si necesitas algo. –Bella se despidió de su amiga.
Adiós. – con una sonrisa los vio irse quedándose con su bebé.
Por la ventana pudo ver como Jared despedía a sus amigos. Cansada depositó a Emma en la cuna y prendió su móvil de animales para entretenerla.
Se acercaba la hora de la cena y debía cocinar algo sino Jared traería pizza por milésima vez. En el camino noto el silencio en la casa como algo extraño, lo primero que pensó fue que Luke estaba tomando una siesta en su habitación pero al entrar la encontró vacía.
¿Luke? – llamó a su hijo.
Siguió llamándolo en voz alta por toda la casa.
¿Qué sucede? – preguntó Jared al mirarla caminar con esfuerzo.
No encuentro a Luke.
Tal vez fue al patio. – Jared fue a buscarlo gritando su nombre.
Rosalie siguió buscándolo en el interior de la casa comenzando a preocuparse.
Te puedes enfermar. – la voz algo molesta de Jared llamo su atención.
¡Pero antes jugábamos así! – se quejó su hijo.
Ambos entraron a la casa con los rostros malhumorados. No entendía que pasaba hasta que notó que la camiseta de Jared estaba mojada y que Luke portaba una pistola de agua.
¿Mojaste a tu papá? -Sorprendida preguntó. – Luke es muy tarde para jugar así.
¡Pero antes siempre jugábamos así!
Pero hijo se juega durante las mañanas y lo sabes.
¡Yo quiero jugar ahora!
¡Luke! – Rosalie lo reprendió. – No grites.
¡Quiero jugar ahora!
No puedes y deja de gritar que asustaras a tu hermana.
El niño tiró su pistola contra el piso rompiéndola en el acto.
-¡Lucas! ¡Ve a tu habitación! ¡Estas castigado!
Rabioso subió las escaleras y cerró con fuerza la puerta de su habitación. Emma secundo el sonido con su llanto.
-Yo hablaré con él. – Jared se ofreció. – Ve con Emma
- Está bien.
Rosalie sólo esperaba que esta etapa acabara pronto.
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¿Cuándo terminaras de empacar? – Edward le preguntó luego de encender la televisión de la habitación de Bella.
No lo sé, supongo que en un par de días. – le confesó jalándolo hacia la cama donde estaba acostada.
¿Por qué demoras tanto? – la abrazó luego de cubrirlos con una manta.
Ella suspiró para luego besar su cuello.
Bella… - insistió.
¿No quieres que te bese? – le preguntó juguetona.
No juegues con fuego… Ethan está despierto.
Lo ignoró subiéndose a su regazo, riendo al sentir su dureza.
¿Alguien está feliz de verme?
Callate y bésame. – le ordenó acercándose a sus labios a la vez que acariciaba su vientre debajo de su camiseta.
La necesidad de tocarse se había intensificado con los días que pasaban juntos, cada vez era más intensa y Edward tenía un caso grave de bolas azules. No habían logrado consumar nada ya que ninguno se atrevía a dar el paso definitivo, Bella paraba cuando sabía que él perdería el control y Edward no quería hacer nada que la perturbara.
Edward la apretó más fuerte contra su cuerpo de esa manera pudo sentir claramente su erección. Ella sabía que él tenía el control de la situación aunque fingiera sumisión ante las caricias que ella le daba. Se quitó la camiseta quedando en sostén frente a él, Edward sacó uno de sus pechos de la copa y jugueteo con su pezón.
Te encanta torturarme. – se quejó él llevando ese pezón a su boca.
Bella gimió acercando su cabeza aún más a su pecho. Edward mordió suavemente. Con más fiereza succionó sacándole un quejido a ella.
Shh, nos puede escuchar. – habló contra su pezón.
Ella comenzó a balancearse rítmicamente sobre él cuando el teléfono de Edward comenzó a sonar. Bella no tuvo que pensar mucho para adivinar quién era, fastidiada dejo de moverse. Edward tomo el teléfono de la mesa de noche.
Hola Tanya. – contestó bastante agitado.
Suspiro molesta alejándose de su cuerpo.
Sí… no, nada importante. Claro. – Edward aceptaba. – Nos vemos.
Colgó luego de eso.
¿Solicitaron tus servicios de niñero? - fastidiada se irguió en la cama.
Tanya tiene una entrevista de trabajo. – le contó levantándose de la cama.
Una entrevista de trabajo a esas horas… Bella pensó fastidiada.
¿Llevará a Drake a tu taller o irás a su casa? – no oculto tu fastidio.
Lo llevará. – se colocó la polera.
Bella se acomodó más entre las mantas, ya resignada a pasar la tarde de nuevo sola.
Papi. – Ethan entró a la habitación estirando sus brazos para ser alzado.
Bell… -Edward le pidió ayuda.
Ethan ven con mami, papá tiene que salir.
Papi. – insistió tirando de su pantalón. Edward lo tomó en brazos antes de que comenzara a llorar.
Hijo tengo que irme…
Ethan lo ignoró y apoyo su rostro en su hombro, en ese momento Edward sintió su temperatura.
Tiene fiebre. – preocupado acercó a Ethan a la cama donde Bella alertada tocó su frente.
¿Te duele algo cariño?
Aquí. – Ethan apuntó su garganta.
Iré por su medicina. – Bella se levantó apurada.
Edward dudo, debía irse.
Bella yo…
Antes de que te atrevas a irte te recuerdo que Ethan es tu hijo y estoy embarazada de tu otro hijo, espero que sepas priorizar esta vez.
Estas siendo egoísta... Tanya esta sola.
Lo sé pero esta vez te necesito aquí.
Es sólo una fiebre…
No puedo enfermarme, Ethan puede contagiarme.
Estas poniendo escusas.
¡Bien! ¡Ve! – molesta salió de la habitación.
Dejó que ella se fuera alterada, sabía que era peor insistir.
Su pequeño no se resistió al cambio de ropa y lo acostó sin esfuerzo en la cama de su madre, decaído observaba los dibujos animados en la televisión.
Tengo que irme amiguito. – sacudió sus cabellos cobrizos y este asintió poco interesado.
Bella entro en ese momento con un jarabe.
¿Puedo traer a Drake? - preguntó con suavidad.
Ella no contesto de inmediato ya que se concentró en darle el jarabe a Ethan que se quejó por el mal sabor.
¡Feo mami! – gritó con el medicamento en la garganta.
Lo sé cariño. – lo consoló abrazándolo.
Edward sentía su humor decaer, odiaba esa tensión entre ambos.
Bells…
Lo siento. Tienes razón Tanya te necesita y Drake también. – explotó afectada.
Edward se levantó y la tomó entre sus brazos. Al principio ella estuvo tensa hasta que se cedió y aferró a su pecho.
Te amo cariño, no pidas disculpas si estas sensible por el bebé.
Es sólo que… a veces siento que te comparto con Tanya.
Bella solo he cuidado a Drake un par de veces.
No es así. Este mes ya lo cuidaste casi todas las semanas.
Estas exagerando cariño. – besó su frente.
Ethan se quejó en la cama.
Haré que duerma, ve al taller. – le ordenó con un beso suave en los labios.
Volveré más tarde, Ethan te dará una mala noche. – acarició su vientre preocupado.
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Deberías usar esos cheques. – Edward le sugirió a Tanya.
No quiero nada de Garret.
Drake la observaba balbuceando como si estuviera teniendo una conversación con ellos.
Es lo mínimo que puede hacer por su hijo, acéptalo y concéntrate en Drake. Con ese dinero puedes darte el lujo de dedicarte a cuidarlo.
No quiero depender de él. – le aseguró. – Además es Garret… no se puede confiar en él, si deja de enviar estos cheques quedaremos en la calle.
Edward entendía su punto de vista, de alguna manera había vivido algo parecido con Bella.
El casero vino ayer a avisarme que subirá el alquiler de nuevo. – se quejó. – Realmente necesito un trabajo.
Termino de ordenar la ropa del niño en la pañalera mientras su cabeza le daba vueltas a la información que Tanya le había dado. Garrett le enviaba por correo cada 15 días dinero, ella estuvo depositándolo en una cuenta para los estudios de Drake pero ella necesitaba también ese dinero para los gastos de ese momento por lo que decidió volver a trabajar de recepcionista pero el horario era demasiado absorbente y no encontraba una guardería con esos horarios. Drake era un bebé tranquilo pero seguía siendo muy pequeño y a Tanya le costaba dejarlo con desconocidos. Por otro lado, él no tenía problema con quedarse con su sobrino los días que su madre trabajara pero también debía recordar que su bebé estaba por nacer y Bella lo iba a necesitar aún más. Su deseo de ayudar a Tanya era muy grande pero debía encontrar un balance para cuidar a su propia familia también.
Pensativo manejo a casa de Bella, había comparado más leche en polvo para Ethan en el camino y no pudo evitar comprar unos chocolates que eran el antojo de Bella todas las noches. Entró con la llave que estaba bajo el tapete y silenciosamente dejo lo que había comprado.
Qué bueno que compraste más. – Bella apareció a su espalda sorprendiéndolo.
¿Cómo sigue?
Esta dormido, ya le bajo la fiebre.
Edward la sostuvo entre sus brazos, aun meditabundo.
¿Cómo esta Tanya?
Bien, Garrett aún sigue siendo un dolor de cabeza para ella.
¿Ahora qué pasó?
Garrett sigue enviando dinero sin falta…
Eso es algo bueno…
Hace muy poco aceptó que es padre pero es posible que dentro de un tiempo la emoción de serlo termine y se olvide de Drake.
Bella suspiró sabía que era muy probable que eso sucediera.
Por otro lado está siéndole difícil el tema de encontrar trabajo. No sabe qué hacer.
Espero que lo solucione pronto.
Edward le sonrió luego de suspirar. Ella bostezo delicadamente apoyándose sobre su pecho.
Parece que es hora de irme.
No te vayas. – mimosa se aferró a su pecho.
Bien, me quedaré hasta que me pidas que me vaya.
Sabes que eso no pasará.
Ambos sonrieron cómplices pero ambos sabían que no dormían juntos hace mucho.
¿Quieres quedarte hoy?
¿Sólo hoy? – preguntó sabiendo que su pregunta era mucho más seria de lo que sonaba.
Bella se quedó en silencio un respiro en contestar.
Quédate, volvamos a ser una familia.
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Bueno se que no tengo perdón por demorar tanto, en mi defensa sólo puedo decir que tuve unos meses agitados este año acabaré la universidad y he tenido que tomar algunas decisiones.
Ahora lo importante es lo encaminada que se ve la relación de estos dos luego de tanto caos, es increíble y espero que dure ;)
Agradezco cada review! No saben como me alienta cuando alguna me escribe pidiendo otro capítulo o cuando me dicen lo que piensan que pasara :) . No olviden que escribo para ustedes y es gratificante ver que lo disfrutan.
Los que leen Vidas Ajenas hoy o mañana subiré el siguiente capítulo.
Nos leemos pronto!
