Contemplaba a su pequeña escribir en su diario con una sonrisa y un sonrojo, y no podía evitarlo, brotaban y no se detenían: celos. La primera vez que lo sintió fue cuando estableció su relación con Hinata. Todo era sonrisas y pétalos cayendo románticamente hasta que se percató de la mirada que algunos chicos en la aldea le entregaban a su chica. Sabía lo bonita que era, y de cierta manera lo entendía, pero aún así aquello causaba una sensación poco agradable en él. Tuvo que lidiar con ello, pues no quería lucir como un novio un tanto psicópata, y eventualmente asustarla. Llegó el día en donde esa chica que hacía latir su corazón con locura se casó con él y creyó que todos esos problemas habían terminado.

Claro.

Tuvieron a Boruto y todo siguió en orden. Era su hijo, y creía que tenían muchas cosas que compartir. No obstante, notó como en el chico nacía cierta molestia hacia su figura y prefería pasar el tiempo con su mamá o su tía Hanabi. Sintió cierta opresión en el corazón y una sensación desagradable, mas no era lo mismo que había experimentado con Hinata. Era tristeza, pero con el tiempo pasó. Volviendo a su problema con los celos, todo siguió en orden hasta que su esposa volvió a quedar embarazada, esta vez de una niña. Y al igual que su "cuñado", tuvo esas crisis de pánico durante los nueve meses. Había noches en las que simplemente no podía conciliar el sueño al quedarse pensando en tantas situaciones que iban a enfrentar y posibles problemas que ya no eran lejanos. Entre esos, chicos. Y los llamaba problema porque sabían que lo eran, incluso él mismo durante su juventud. Tiempo después supo todo lo que sufrió y esperó su amada por él, y se sintió como un imbécil. Y ahora imaginarse a su propia hija pasando por lo mismo, llorando por amor y dándole lo mejor de sí a una persona que probablemente no lo merecía le hacía hervir la sangre. Pero se calmó. Se consoló a sí mismo con la tonta excusa del tiempo, siendo que fue lo que más rápido pasó. De repente ella había nacido y se acunaba entre sus brazos, y en un parpadeo ya estaba dando sus primeros. Pronunciando sus primeras palabras y corriendo por toda la casa. Girando en el patio y brillando con el sol contrastándola. Y ahora, sonriendo mientras escribe sus inocentes secretos en su diario. Tembló.

—¿Princesa?—le llamó con suavidad, ocasionando que su pequeña levantara la cara y dejase la concentración puesta en esa libreta. Miró de reojo la página abierta del libro, encontrando corazones y flores dibujados en este. Esa sensación desagradable palpitó, como si tomase vida.

—¿Si, papi?—le respondió, sonriéndole de esa forma que solo ella puede hacer. Estaba profundamente enamorado de su hija, y el tan solo verla podía alegrarle el día por completo, y es que contemplarla era como estar frente al sol, solo que sin llegar a causar ceguera, sin cansar. Siempre refrescante y con la capacidad de darte toda la energía necesaria para continuar.

—¿Qué escribías en tu diario?—tenía curiosidad, demasiada, pero al mismo tiempo no. Es como esas cosas que te mueres por revisar pero tienes consciencia que pueden terminar muy mal.

—Es un secreto—la pequeña sonrió juguetonamente, tomando el cuaderno entre sus manitos y cerrándolo para luego llevar uno de sus dedos a su boca y realizar precisamente el gesto de silencio. No le iba a contar. Escuchó su risita, y aunque creía segundos antes que estaba viviendo el fin del mundo, ese sonido logró calmarle por completo. Suspiró.

—¿Puedes hacer algo por mí?—le volvió a hablar, intentando sonreír. Su hija, sin captar nada de lo que estaba pasando, asintió con su sonrisa capaz de iluminar toda una villa. Tan inocente. La más pequeña se levantó y se aproximó a su padre, expectante a su petición.—¿Puedes ser mi princesa un momento más?

Lo próximo que sintió fue a su niña lanzándose a sus brazos, sonriendo todavía más amplio y con sus ojos puestos sobre los suyos. Los ojos que sacó de él. La abrazó de vuelta y no pudo evitar notar que la estaba acunando entre sus brazos nuevamente. Como cuando era una bebé.

—Te puedo mostrar lo que hice en mi diario si me dejas acompañarte al trabajo—negoció ella, susurrando lo último a su oído y soltando su dulce risita. Lo meditó un momento (en realidad fueron segundos, cayó inmediatamente) y aceptó. En cualquier ocasión habría rechazado ese trato, alegando que no iba a poder concentrarse o que en su trabajo iba a arruinar el ambiente, siendo ambas de estas cosas mentiras. Adoraba cuando su pequeña estaba con él, incluso creía rendir mejor, y a todos sus compañeros les parecía muy encantadora su pequeño girasol.

Pronto se encontraba caminando hacia su oficina con una tomada por la de su pequeña, mientras ella iba tarareando una canción y llevaba una pequeña mochila en donde se encontraba ese misterio diario. Al llegar su hija se soltó de su mano y corrió a saludar a todos. Cuando la observó más detalladamente, la pilló conversando animosamente con Shikamaru. Ya había experimentado el ser dejado por otro adulto que perfectamente podría pasar como su padre, como Neji (incluso creía que él también era su papá) pero lo aceptaba porque él era familia y tal. Por lo que con Shikamaru no desperdició la oportunidad y lo miró con sus ojos entrecerrados, juzgándolo. Cuando él lo captó le devolvió la vista, confundido.

—¿No tienes trabajo que hacer?—le comentó en voz alta, después luciendo triunfante. Su hija dejó al adverso y volvió donde su progenitor, prontamente estos entrando a su oficina, y mientras él se acomodaba y empezaba a planificar su trabajo, su hija jugueteaba por distintas partes del lugar.—Oye, Hima, tienes algo que mostrarme.

Su hija sacó su diario de su mochila y corrió donde su padre, posteriormente haciendo pasar las hojas y deteniéndose en una. Él lo contempló y el corazón le latió fuerte.

Eran ellos dos, jugando juntos en el patio. Habían corazones y flores en el aire, y por alguna razón su cabello era rosado, pero eso no cambió nada. Le encantó. Depositó un beso en la frente de su hija, y justo cuando iba a pasar a otra hoja ella le retiró el cuaderno.

—¿Y el resto?

—¿Quién dijo que lo ibas a ver todo?

—¡Hima, estafaste a tu propio padre!

Y su dulce risita volvió a sonar, llenando el cuarto y compensando que había caído en la trampa de su hija. Su dulce y pequeña hija. Y ya no se preocupó tanto, porque si podía timarlo a él de esa forma (es decir, al Hokage) podría lidiar con cualquier chico tonto de por ahí.


¡Hola! Sección de reviews empezando ahora ya:

-JuuHinamori: NECESITO MAAAAASSS DE NEJIII. Nunca voy a perdonar que me lo hayan matado T.T por éso siempre trato de incluirlo cuando escribo y me encanta verlo en otros fics. Hima tiene buen ojo ;) me encanta! actualiza pronto ! Yo también necesito más, y tampoco perdonaré a Kishimoto ah, adhrk. Te entiendo, todo es más bonito con él incluido): ¿Verdad que sí? el tío Neji es todo un guapetón. Eso haré. 3

- a: Me dejaste hartos reviews, y créeme que los disfrute todos, por eso los responderé uno a uno. 3

-que linda! (me la como) jajajajajaja. interesante comienzo. ¿Verdad? Hima es de lo más encantadora que hay, por eso mismo quise hacerle un fanfic en donde brillara. Ayy, gracias.

-Boruto siendo celoso por su hermanita. Otra lindura más. Boruto es un buen hermano, y sí, otra lindura.

-jajajajajaj. Amo a Shikadai . Es que no podía ser más tierno (y maduro) con Hima. Luego está su papa en escena, que me recuerda una típica escena adolescente. genial. Yo igual lo amo, es un gran chico, adrtjk sí, quería darle ese toque. Gracias. 3

-Me va a dar diabetes de tanta dulzura, porque...¡Dios! si creía que Shikadai fue un amor, Inojin le gana. Ambos son tan lindos con Hima y la verdad me queda la duda de si solo son amables o ven con otros ojos a la pequeñita. Por otro lado. Hinata es tal cual. Siempre tranquila y amable. Me encanta esa ternura con la que le habla a su hija. Diez puntos para ella. Lo recuerdo en el episodio donde Himawari fue su profesora y era tan atento y lindo con ella que quise más, y nada se sabe, es un misterio¿? Hinata es una gran madre, en el anime se ve y es mi deber plasmarlo, adrjtk.

-Sasuke, con sus toques emos y todo, siempre será wow. Que bueno que revivieras a Neji. Aun me niego a aceptar que ya no está más, así que me agrada eso. Sasuke es wow, él creó esa palabra¿? Yo igual, todo es más lindo con él):

-Ay mi corazón! ya no puede más. Muero de ternura. No sólo el hecho de revivir a Neji es genial, sino el cambio de personalidad progresivo que tiene. Desde el embarazo, hasta el alumbramiento y crecimiento de Hima. Lo amo como no te imaginas. Y tu forma de escribir, luego de seis capítulos, debo decir que es genial. La narración es fluida y cero redundante. Te expresas con claridad y sin usar muchas palabras difíciles, llegamos a un resultado excelente. Me encanta como no sólo tomas el punto de vista de Hima y lo que piensa de cada unos de los chicos, sino también el punto de vista de ellos y lo amables/cariñosos/comprensivos que pueden llegar a ser. Y la trama es genial. De hecho, entre por otro fic tuyo que leí y también me fascinó. Solo me quedo con la pregunta de quien seguirá en esta lista. Nos vemos. Sí, de hecho al ver las escenas de Boruto con Hiashi y Hanabi, ver el cambio que ellos tienen me hace pensar que Neji habría sido igual, un tío dulce, pero por supuesto, no hay que olvidar como él era antes, entonces quise hacer esta evolución progresiva y fue muy divertido de escribir, me alegro que te gustara 3 Y me alegra mucho más que te guste, porque tengo un montón de inseguridades ya que esto es lo primero que publico en mucho tiempo y había perdido la costumbre, y que digas esto significa mucho para mí, muchísimas gracias. Sí, por eso mismo lo hago omnisciente, y aparte siento que la historia se vuelve más completa y se contextualiza mejor, aparte que se me hace súper lindo ver un poco más de la relación de Hima con su entorno considerando que es una niña y que es un solsito, y el amor que genera. Me alegra que te gusten mis historias, seguiré creando mucho más y espero disfrutes, como también espero más comentarios. Muchas gracias por todo. 3

¡Nos vemos pronto!