Una caricia en su vientre lo despertó, un tirón en su entrepierna fue la reacción de su cuerpo.
-Ed… - suspiró al escuchar el llamado.
-Dime cariño. – perezoso se abrazo más al cuerpo que tenía a su lado.
-Helado de frambuesa, el bebé está pidiéndolo. – le pidió repartiendo besos suaves a su rostro.
Respiró hondo. Bella se apegó aún más a él, su vientre hizo contacto con el cuerpo desnudo de él y pudo sentir una pequeña patada que termino de despertarlo.
-Esta bien. – suspiró de nuevo reuniendo fuerzas para levantarse.
Un minuto entero paso antes de que pudiera pararse y colocarse el pantalón.
Salir en la mitad de la noche a comprar los antojos de su mujer se había vuelto una costumbre, el encargado nocturno ya lo conocía.
-¿Hoy fue helado a media noche?
-Así es. – le entregó el dinero.
El muchacho se rió suavemente.
De regreso a casa todo seguía en silencio. El primer piso aun no tenía todos los muebles, Bella había traído los suyos pero desecho la mesa de centro y el mueble del televisor asi que lo tenían en el suelo por el momento. La cocina por otro lado ya estaba decorada y con muebles nuevos luego del pequeño incendio que provoco en la casa de Bella. En el segundo piso el pasillo ya tenia un par de cuadros, Bella había decorado con lo poco que quedo de la compra de los muebles, lamentablemente no quedo dinero para nada más asi que dos de las habitaciones estaban deshabitadas. Con cuidado abrió la habitación junto a la suya, reviso a Ethan que instalado en su nueva cama dormia en las posiciones más extrañas. Lo cubrió de nuevo con las frazadas y besó su frente.
-Te amo campeón.
El niño suspiro en sueños y volvió a removerse.
Llevó el bote con helado y una cuchara a Bella, pero grande fue su sorpresa al encontrarla llorando desconsolada.
¿Qué pasó cariño? – dejó el helado a un lado de inmediato.
Ella lloraba aferrada a una almohada.
No me quieres. – sollozó.
¡¿Qué?! – sorprendido y asustado trató de abrazarla.
No me toques. – lloró. – Tú no me amas, sólo me usas.
No digas tonterías…
No estarías conmigo sino estuviera embarazada.
Amor…
No empieces. – sollozó.
Te amo tonta… - se burló acostándose junto a ella. – Tanto que no dudo en salir de la cama a media noche por tus caprichos.
Lo haces por el bebé. – lloró.
También… - se quitó la ropa para poder entrar entre las sábanas.
¡Lo admites! ¡Descarado! – lloró, Edward no pudo evitar reír.
¿Tú, Bella Swan tienes algún antojo…? – con doble sentido se apegó a su espalda.
No te daré sexo. – alejó sus manos.
Pero yo tengo antojo. – le susurró roncamente.
Estoy gorda y pesada, sólo puedo cabalgarte porque sino es muy incómodo para ti. – lloró de nuevo y lo empujó cuando trato de besarla..
Me gusta que me montes. – susurró de nuevo apegándose.
Siempre buscas eso de mí.
Es verdad, eso siempre buscó de ti.
¡Y lo admites!
Y también tu tiempo y tus caricias… o cuando enloqueces de celos, también busco ponerte celosa todo el tiempo.
Estoy hablando en serio. – renego ella.
Igual yo. – beso detrás de su oreja. – Me encantas en muchos sentidos.
Si no te hubiera dado a Ethan yo no te encantaría tanto…
Es un plus…
Cuando terminamos… por Garret… - Edward sabía que debia contestarle correctamente o ella seguiría insistiendo en el tema. – Esa noche… si yo no hubiera tenido una amenaza de aborto, yo no estaría junto a ti en este momento.
Edward suspiró al escucharla.
Seré honesto, yo no quería saber nada de ti. – admitió. – Estaba muy dolido y no sé si hubiera regresado contigo.
Sin Ethan, no estaríamos juntos. – Bella se aferró a su pecho. – Esa noche me sentía morir, te había perdido.
Yo me sentía igual.
¿qué crees que hubiera pasado?
Mmm, yo hubiera vuelto a mi antigua vida. Cogiendo a desconocidas y trabajando para tener alcohol en mi despensa.
Y yo… hubiera ido a todos los bares para acosarte. – admitió Bella. – Te hubiera perseguido hasta lograr acostarme contigo y al menos tener esa relación.
¿En serio? – preguntó sorprendido.
La verdad si. – admitió. – Estaba tan desesperada en ese momento que no pensaba en mi misma y mi orgullo estaba en el suelo. – suspiró. – No quería que me dejaras y hacía de todo para agradarte, tal vez hubiera buscado un embarazo… una noche donde estuvieras ebrio, yo hubiera intentado… - le costaba admitirlo.
Posiblemente hubiera caído con facilidad. – el suspiró abrazándola. – Yo lo hice. – susurró. – Yo sabia que podíamos embarazarnos la noche de la boda y lo intente, no me cuide.. – admitió acariciando su vientre.
Estamos locos… hemos cometido tantos errores pero aún así nos hemos atado de todas las maneras posibles.
Edward la acomodó entre sus brazos.
Si… no lo hicimos de la manera convencional pero lo importante es el ahora, somos una familia.
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Edward no pudo evitar gemir al sentir su teléfono sonar. La noche anterior Bella había tenido otra clase de antojos que lo dejaron exhausto.
Contesta o cuelga. – su mujer se removió alejándose de él.
Busco entre sus pertenencias que estaban regadas en el suelo hasta que dio con su pantalón. Su teléfono tenía el nombre de Tanya resaltado en la pantalla.
Hola Tanya. – saludó jovial.
Edward… no sé que hacer. Drake ha estado toda la noche llorando e inquieto. Tuvo fiebre pero la medicina ayudó a bajársela. – sollozó desesperada. El llanto de su sobrino se escuchaba en el fondo.
Tranquila yo creo que son sus dientes. El lunes no paraba de babear, es normal a su edad.
¿Estas seguro? – sollozó de nuevo. – Quizás deba llevarlo a emergencias…
No creo que sea algo grave, dale algún juguete para que mastique y eso lo relajará.
Lo intentaré. Gracias Edward.
Colgó rápido luego de despedirse.
Perezoso buscó el cuerpo de Bella a su lado. Seguían desnudos y cómodos como hace mucho no estaban.
¿El bebé está despierto? – acarició su vientre esperando una patada.
Me molesta que ella te llame a estas horas.
Bella se alejó de su toque.
Edward no pudo evitar reír burlonamente por sus celos. – No es una hora inadecuada.
Son las cinco de la mañana. – gruñó.
Silenciaré mi teléfono para evitar que te despierte.
Esperas que ella siga llamando… - bufó sentándose.
Supongo que si, soy el único que puede ayudarla.
Tiene primas…
Que no tienen hijos…
Me molesta. – gruñó de nuevo. – Tú no eres el papá de Drake.
Hey… - se sentó también. – No lo soy pero mi sobrino esta solo con una mamá inexperta. No puedo evitar preocuparme por él.
Suena irracional de mi parte pero los celos me invaden cuando estas con ellos. – admitió con un suspiro.
Es el embarazo cariño. – se acercó a besarla hasta lograr recostarla.
Eres sólo mío. – jaloneo sus cabellos para verlo a los ojos.
Lo soy. – susurró sobre sus labios. – Te amo.
Te amo. – se besaron luego de eso.
Como todas las mañanas desde la mudanza Bella se levantaba minutos antes para preparar el desayuno mientras él se duchaba. La rutina era algo extricta por Ethan que despertaba puntualmente y exigía la atención de sus padres.
Papi. – perezoso el pequeño entró en la habitación justo cuando Edward ya tenia puesta su camisa.
Hola campeón. ¿Dormiste bien? – le preguntó mientras el niño trepaba sobre la cama.
Shi. – contestó maniobrando el control remoto para encender la televisión.
Termino de cambiarse vigilando a su hijo que jugueteaba con su leon de peluche y miraba dibujos animados.
Ya bajen a comer. – Bella entro rápidamente al baño de la habitación para poder ducharse.
Mamá. – Ethan la llamó estirando sus bracitos pero fue ignorado. Al niño comenzaba a afectarle que su madre no pudiera tomarlo en brazos como antes.
Ven aquí. – lo tomó en brazos para llevarlo a comer.
Quiero a mami.
No va a tardar.
Siguió con la rutina familiar, colocó los platos de comida en los sitios y ayudó a Ethan a comer. Todo indicaba que era una mañana normal hasta que su teléfono sonó.
Ayudar a Tanya no era ninguna molestia, su sobrino lo necesitaba y realmente pasaba buenos momentos con ese bebé. El problema era cuando la rutina con su familia era interrumpida, no le gustaba dejar a Ethan que ya empezaba a tener algo de molestias debido al embarazo de su madre y no queria dejarla a ella tampoco porque faltaba un mes para el parto.
No te preocupes… - le aseguraba. – Llévalo al taller, yo me ocuparé.
Colgo luego de eso.
Otra vez de niñera. – gruñó Bella entrando en la cocina con un caminar un poco dificultoso.
Edward desde su posición la atrajo hacia él para besar su vientre.
Entrevista de trabajo. – repartió unos besos y luego la ayudó a sentarse.
Yo empiezo a dudar de sus escusas.
Bella…
Ignórame. No olvides que debes venir a tiempo, es el recital de tu hermano.
No puedo ignorarte. – beso su mejilla. – Te amo. Vendré a tiempo para ir.
Ethan aplaudió por el beso.
Puedo llevarme a Ethan al taller. – le sugirió. – Así podrás ir con Rose a buscar tu vestido tranquilamente.
Estoy dudando sobre ese vestido, quizás no vuelva a quedar embarazada así que no me servirá de nuevo.
Yo me encargaré de eso. – le respondió juguetón.
Creo que dos niños es suficiente. – agregó recelosa.
Mmm no lo sé. – se burló de su cara horrorizada.
Edward, dos es suficiente. – repitió pero Edward se acercó a besarla de nuevo.
En unos años lo hablaremos. Dejemos que este bebé nazca primero. – acarició su vientre recibiendo algunas patadas.
No sabía que querías más hijos. – admitió sorprendida.
Te dije que quería un equipo de fútbol.
Eso no era en serio. – le recriminó.
Para mi si. Te falta sólo nueve embarazos más. – se burló.
Muy gracioso Masen. Con dos es suficiente, odio verme como una ballena.
No te ves como una ballena…
Iba a insistir pero Ethan aprovechó el momento para lanzar su cereal por los aires.
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Tanya vestía elegante, ya lista para su entrevista de trabajo. Le estaba costando encontrar un lugar que le diera las comodidades mínimas que requería en su horario.
Tenías razón sobre sus dientes. Masticar lo ha ayudado mucho. – le contó mientras ponía en sus brazos al pequeño Drake que feliz jugueteo con el cuello de su camisa.
Me alegro. – le sonrió para luego besar la mejilla regordeta de su sobrino. –¿ Tú como estás campeón? Pronto devoraras filetes.
Tanya no pudo evitar sonreír al escucharlo.
Vendré lo más rápido posible.
Esta bien.
Gracias Edward. No sé que haría sin ti. – lo abrazo rápidamente para luego besar a su hijo.
Edward acomodó al niño en su despacho, dentro ya estaba Ethan que garabateaba en el suelo y sonrió al ver a su pequeño primo.
Hola Drake. – el cobrizo corrió a besar la mejilla de su primo y luego regresó al piso.
Drake miraba a su primo con curiosidad mientras mordisqueaba un juguete. Era un bebé muy tranquilo, nada parecido al niño que cada cierto tiempo cambiaba de juguetes y le hacía preguntas curiosas a su padre.
Edward estaba concentrado en sus papeles, pero eso no impedía que Ethan se subiera a su regazo a ver que hacía y luego bajara cuando se aburría. Drake vigilaba a Ethan y se emocionaba cuando este saltaba o gritaba, de pronto riendo por alguna monería de su primo mayor perdió su juguete. La incomodidad por los dientes lo invadió y pataleaba incómodo pero no lograba la atención de su tío. Comenzó a balbucear lo más fuerte posible pero la voz aniñada de su primo era más fuerte. Edward le contestaba a su hijo como si le siguiera la conversación pero nunca levanto la mirada. Drake lanzó un grito molesto.
¿Esos dientes son una molestia no?
Más balbuceos.
Ya pasará.
Más balbuceos.
Edward siguió escribiendo hasta que de pronto Drake gritó a todo pulmón.
¡Papá!
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¡No! – gritó Ethan molesto con la corbata que le habían puesto.
Sin gritar. – lo reprendió Bella. – Debemos estar elegantes y tienes que ponerte esta corbata.
¡No quiero mami!
Lo siento cariño. – acomodó la corbata y tomó su mano para llevarlo escaleras abajo.
Ethan sapateo con rabia el suelo. Edward entró en ese momento vistiendo una corbata igual a la suya por lo que con lágrimas en los ojos el niño se detuvo para observarlo.
¿Estas listo campeón? – se detuvo justo frente a él, luciendo imponente.
Si… - susurró tocándose la pequeña corbata.
Bella no pudo evitar deslumbrarse por lo guapo que se veía.
¿Te gusta lo que ves? – le susurró acercándose peligrosamente.
Un poco. – admitió jugueteando con los botones de su camisa cuando lo tuvo frente a ella.
Sólo un poco… - se burló, subiendo su mano por su pierna.
¡Para! – lo reprendió con un palmaso.
No me provoques. – besó su hombro.
Llegaremos tarde. – se quejó ella, pero no se resistió.
Es sólo un recital de piano… Peter entenderá. – le aseguró empezando a empujarla hacia el armario, para estar fuera de la vista de Ethan.
No lo creo. – lo empujó de nuevo. – Me pidió personalmente que fuera.
Ya lo sé… ese enano babea por ti. – gimió molesto.
Es sólo un niño, no quiero romperle el corazón.
Llegaremos sólo unos minutos tarde. – rogó. Cerró la puerta del armario y se abrió el pantalón.
Mi vestido, tu camisa… todo se arrugará. – lo empujó cuando quiso tomarla de las caderas.
Culparemos a Ethan. – se quitó el boxer y sonrió al ver como ella desviaba la mirada. – Seré rápido.
Llegaron diez minutos tarde. Peter ya estaba en el escenario tocando una hermosa pieza. Elena los llamó a los asientos reservados que tenía para ellos.
Hola cariño. – abrazo a su hijo y luego a su nuera. Ethan trepó a su regazo para ser consentido por ella.
Hola Elena, lamentamos la tardanza. – avergonzada Bella se disculpó mientras Edward reía por lo bajo ninguno se arrepentía.
Acaba de empezar.
Dejaron de hablar para escuchar atentamente. El muchacho era muy talentoso y gracias a eso habia ganado una beca el año anterior. Al terminar los buscó con la mirada y le dedicó a Bella una sonrisa encantadora. Muchas chicas en el auditorio suspiraron.
Tiene muchas seguidoras. – Bella se burló.
Y él sólo tiene ojos para ti.
Eres un exagerado. – besó sus labios rápido pero Peter lo captó y su semblante cambio a uno indignado. - Nos vio. – susurró sintiéndose culpable. – No más besos.
Estupido niño. – gruñó Edward.
Al salir del auditorio, Bella y Elena alabaron la actuación del adolescente. Edward llevaba a Ethan en brazos, este dormitaba aburrido.
Ganarás otra beca cariño, estoy segura. – Elena le decía orgullosa.
Me gustaría volver a Inglaterra. – confesó.
De pronto el buen humor del muchacho acabo y su mirada quedo fija a espaldas de su hermano. Todos voltearon encontrándose con un hombre alto, de cabello castaño y ligera barba. Traía un traje elegante y una sonrisa incómoda.
Hola Peter. – lo saludó algo tenso.
Que tal. – respondió sin interés.
El hombre se acercó y le dio la mano a Edward.
Hola Stefan. – lo saludó. Era el ex esposo de Elena y padre de Peter.
Es bueno verte de nuevo Edward.
Ella es mi mujer, Bella. Y este nuestro hijo Ethan.
Encantado de conocerlos. – saludo encantador.
Elena quedó al final. Ambos parecían evitarse.
Hola Elena. – se dieron la mano.
Hola Stefan.
Logré ver el final del concierto. Estuviste grandioso hijo. – alabo a Peter.
Gracias papá. – la voz impersonal seguía.
De su bolsillo sacó un regalo. – Toma, me lo pediste la última vez que nos vimos.
Eh gracias. – agradeció tomándolo, era un teléfono nuevo.
Pensabamos ir a comer con Peter, ¿nos acompañarás? – Edward le preguntó sintiendo la tensión de su madre.
Creo que por esta vez no, muchas gracias. – agradeció. – Sólo vine de California para ver la actuación, volveré de nuevo. Mi vuelo sale en unas horas.
Peter levantó una ceja.
¿Sólo viniste a verme?
Si.
En California no fuiste ni a uno de mis recitales y estabamos en la misma ciudad. – silbó rencoroso.
Peter… - susurró su madre.
En ese tiempo existía la posibilidad de asistir a otro pronto.
Supongo. – Peter encogió los hombros desinteresadamente.
Elena respiró hondo. – Quedate Stefan, cenemos todos juntos y luego toma tu avión.
Podría perderlo. – revisó su reloj de pulsera pero luego levantó la mirada al escuchar el bufido de su hijo. – No importa, vamos.
Su declaración sorprendió a todos. Edward se apuró en reaccionar.
Te llevaremos nosotros. Mi auto es el negro de la esquina.
Stefan asintió incómodo y los acompañó. Peter y Elena fueron en el auto de ella al restaurante más prestigioso del pequeño pueblo. No tardarían más de diez minutos en llegar, podían haberlo hecho caminando pero con ese clima no era lo apropiado.
Mamá… - suspiró Peter. – Yo no le dije nada, no quería que venga.
Elena lo miró con pena y abrazo sus hombros. Las calles de Forks estaban desoladas y su auto se deslizaba lentamente ya que el asfalto seguía húmedo.
Seguramente leyó el boletín de la escuela, a todos los padres nos llega al correo. – le explicó.
No me dijo nada, al menos debió avisar que vendría. – gruñó.
Tal vez quiso darte una sorpresa. -trató de animarlo.
Sus sorpresas nunca son buenas. – bufó lleno de rencor.
Deberías intentar llevarte mejor con tu padre, cariño. Estoy segura que te extraña.
Entonces no debió dejarnos en primer lugar.
Elena suspiro. Su hijo había extrañado a su padre desde el primer día que se fue, pero con el tiempo comenzó a olvidar los buenos momentos con él y el resentimiento se apoderó de él. Todo empeoró cuando fue a Inglaterra, de alguna manera su carácter salió a flote y junto a su adolescencia en plena efervescencia se volvió más ácido al dirigirse a su padre. Stefan no sabia manejar a esta nueva versión de él así que intentaba darle la mayor parte de su tiempo cuando iba a California a visitarlo.
Llegamos. – Elena detuvo a su hijo antes que bajara. – No estamos solos, tu hermano ni Bella necesitan ver tu mal comportamiento. Sé que estas molesto, pero tratemos de no empeorar la situación.
Esta bien. – aceptó con mal humor.
Edward llegó conversando tranquilamente con Stefan mientras Bella llevaba a Ethan de la mano. El niño señaló a su tío antes de correr a sus brazos. Peter lo tomó con esfuerzo.
¡Vamos a jugar con las bolitas! – le gritó entusiasmado. Cruzando la calle se encontraba una pizzería con juegos para niños, Ethan amaba ese lugar.
No podemos ahora enano.
¡Vamos! – insistió.
Ethan. – su madre lo regañó. No podía tomarlo en brazos por su embarazo.
Yo lo distraeré, no te preocupes Bella. – le aseguró con una sonrisa segura.
Ella sólo le sonrió.
Entraron al restaurante y se dirigieron a la mesa reservada.
A tu hermana le hubiera encantado estar aquí hoy. – Elena comento nostálgica a Edward.
Lo sé. Tomaremos fotos y se las enviaremos.
Todos lograron acomodarse en la mesa, alejando a Elena de Stefan poniendo a Peter entre ellos. Edward intentaba hablar con su ex padrastro lo más cómodamente posible, mientras Bella arrullaba a un adormilado Ethan que intentaba compartir el espacio con el vientre de su madre.
Dos hijos. Nunca imagine que la próxima vez que te vería sería con una familia hecha.
Tuve mucha suerte. – Edward acarició el hombro de Bella que abrazaba.
La charla siguió siendo amena entre todos en la reunión. Peter trato de sobrellevar la situación lo mejor posible.
Espero poder conseguir la beca antes que empiece otoño.
Estoy seguro que lo haras hijo. – le aseguraron ambos padres.
¿Ya quieres volver a Londres? – preguntó Bella aun con Ethan brazos.
Si, quisiera ya estar alla.
Es muy distinto a California, no espere que te adaptaras tanto. – comento su padre.
Lo es, creo que por eso me gusta. – respondió queriendo ser hiriente.
Elena acarició sus cabellos suspirando.
Pues yo quisiera que no te gustara tanto.
Mamá… - se quejó por su dramatismo.
Yo me quedaré sola en casa. – le respondió con pena.
¡Pero tienes a Edward! – se quejó pero su hermano sólo se burló de su tono de voz aniñado. – Y además Ethan se queda en casa algunas veces.
Tu hermano no vive conmigo. – le recordó. – Te extrañaré. – se acercó para llenarlo de besos provocándole gruñidos a Peter.
Demonios. – se quejó.
Stefan los observó con pena, su vida había cambiado tanto esos últimos años. Por un tiempo odio tanto la rutina que buscó huir de ella en la primera oportunidad que tuvo pero luego la inestabilidad de su nueva vida logró descolocarlo y darse cuenta lo mucho que había perdido.
Ethan puede quedarse con la habitación de Peter. – sugirió Edward molestando a su hermano. – A él le encantan sus figuras coleccionables.
Mamá… - se quejó.
Es un niño, le gustan los juguetes. – le explicó Elena.
No son juguetes. – se quejó fastidiado.
La cena siguió igual de amena. Ethan terminó en su cochecito dormido así que la charla se distendió más de lo esperado. De pronto Stefan observó su reloj impresionado.
¿Todo bien? – le preguntó Elena. – ¿No perderás el avión verdad?
Parece que ya lo hice. – le sonrió algo apenado.
Oh no…
No hay problema. – le aseguró. – Es sólo un boleto. ¿Qué decías sobre tu nieto…?
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Hola! Después una temporada nos leemos! Se que prometí este capítulo hace meses pero la verdad no me gusto como estaba y lo modifique por completo. Quiero agradecerles por sus reviews, son el motivo por el que escribo y queria agradecer a Michelle por estar ahí presionandome con sus reviews muchas gracias! Tus mensajes hacen mi día.
