-No lo permitire Edward. Sobre pasa cualquier límite.
-Bella.
-Dije que no. – molesta lo fulminó con la mirada.
-Drake…
-Es tu sobrino, no tu hijo.
-Tanya…
-No.
-Por Dios! Escúchate, estas siendo irracional.
Bella dobló las camisetas blancas que habian comprado para el bebé esa mañana y empujó a Edward fuera de su camino hacia el ropero.
-Bella… por favor…
-No dormirás en otra cama que no sea la mía. – gruñó con ira empujando su pecho.
-Dormiré en su sofá. – le aseguró. – Ella no estara. Es un favor. Mi sobrino no puede quedarse solo, Tanya no podía imaginar que la niñera cancelaría. ¡Es una emergencia!
-Sus búsquedas nocturnas de trabajo me intrigan. ¿Jamás puede obtener el empleo?
-Bella… son trabajos esporádicos de animadora de eventos. Ella busca ser una de las modelos oficiales…
-No me importa. – de cruzó de brazos.
-Pareces una niña. – susurró. – Traería al bebé, pero esta resfriado y el aire nocturno de Forks sería terrible para él.
-Siempre pensando en el bebé… y que hay de mis hijos, ¿qué pasa si Ethan tiene una pesadilla y te busca…?
-Cariño… - la abrazó a la fuerza. – Mis hijos son primero pero las situaciones no se comparan.
-No me toques Masen. – lo empujó lejos de su cuerpo. – No me harás cambiar de opinión.
El cobrizo suspiró y cruzo sus brazos.
-Bella no puedo dejar a Drake solo. Iré a verlo esta noche. Volveré mañana temprano o en la madrugada, apenas aparezca Tanya saldré de esa casa. Podemos hablar toda la noche por teléfono o vernos por la cámara de la computadora. Haré lo que te haga sentir tranquila.
-Lo único que me gustaría sentir es más atención de tu parte, a la que embarazaste fue a mi. – concluyó y salió de la habitación.
Edward derrotado pensó en lo difícil que las cosas se estaban tornando. Parecía que nunca lograba estabilidad completa en ninguna área de su vida por más que se esforzara.
-Papi, lluvia. – Ethan entró en ese momento a la habitación del bebé luciendo adorable con un pijama de oso afelpado.
-Oh. Tienes razón campeón. – ambos se pararon frente a la ventana para ver la lluvia.
Ethan jaloneo sus pantalones para llamar su atención, luego extendió los brazos para ser tomado.
-Estas más grande cada día. – Edward admitió al sentir el peso del niño.
-Si, grande. – acepto el niño estirando los brazos para exagerar la palabra.
-Hoy cuidarás a mamá. – Ethan sólo observó la lluvia sin inmutarse. – Eres el hombre de la casa por hoy. Volvere mañana temprano.
Ethan bostezó cansado y se apoyo en su hombro. Era su hora de dormir así que Edward lo llevó a su habitación donde lo acostó junto a su leon de peluche.
La hora de irse llegó y con sólo un paraguas se dispuso a salir, pero antes debía despedirse de su mujer. Tenía que irse tranquilo.
-Bells…
La encontró en la habitación del bebé, ella había regresado y tenia mamelucos entre sus manos.
-Te ves hermosa a la luz de la luna. – admitió embelesado.
Ella no contesto.
-Cariño… me iré ahora pero te llamaré apenas llegue. Podemos hablar o sólo estar al teléfono.
-Hoy habrá una tormenta.
Truenos.
-Mierda… bebé todo estará bien. No te pongas nerviosa.
Silencio de nuevo.
-Te amo. – beso sus labios rígidos y con toda la culpa sobre sus hombros salió de la habitación.
Tanya era una mujer despampanante, cualquiera lo podía notar. Sus curvas eran casi perfectas apesar de tener poco tiempo de dar a luz. Edward no pudo evitar caer en ellas en su momento pero ahora le parecía tan común verla como una hermana que no se inmutaba mientras veía el vestido escotado que adornaba su cuerpo.
-Creo que hoy al fin me tomarán como modelo oficial. Estoy muy nerviosa, jamás pensé que llegaría donde estoy. Este contrato será la solución a mis problemas.
-Lo lograras. – la apoyó.
-Gracias Edward, eres mi ángel de la guarda. No se que haría sin ti. – admitió sinceramente.
-No te preocupes. Sólo ve ya. Suerte. – le entregó el paraguas y la vio caminar a toda prisa a su auto.
-Bueno amiguito, otra vez somos sólo tú y yo. – Drake balbuceó respondiendo sus palabras. – No, nada de bebidas prohibidas esta noche. No me influenciarás de nuevo.
Saco su teléfono y marco a Bella, pero de nuevo no contestó. Preocupado y malhumorado llamó a la casa pero tampoco contestaron.
-Dios Bella… puedes ser tan irracional algunas veces.
Encendio la televisión para ver algun programa o película.
Drake no daba ningún problema, ni era exigente de atención como en su momento fue Ethan. Se dedicó a juguetear con los móviles instalados en su asiento.
-No sé que hacer con tu tía Bella. No puedo creer que siga celosa de Tanya después de todo lo que hemos pasado. No tiene sentido. – se quejó.
Drake balbuceó.
-Quizás. Pero no justifica que se comporte así. No me contesta. Ya la llame. – reviso su teléfono. - Catorce veces, su orgullo me sobrepasa.
Drake balbuceó de nuevo.
-Lo intentaré. – prometió siguiendo la conversación.
Tormentas… como había empezado a detestarlas. Al nacer en Forks había convivido con ellas desde que tiene memoria por lo que el miedo de Bella siempre le pareció adorable hasta que se vio imposibilitado de consolarla…
La había llamado infinidad de veces hasta que la señal comenzó a fallar, la llamada ya no entraba y estaba desesperado por una respuesta. Trato de pensar en que estaba dormida y por eso no le contestaba pero no lo veía posible, ella no dormía bien en noches así y menos sabiendo que él estaba… lejos de ella.
Intento dormir. Intento llamar. Intento… intento y volvió a intentar. Nunca se había sentido tan inquieto en su vida.
Drake dormía tranquilo, se acercó a observarlo en su cuna.
-Me gustaría poder tener la paz con la que duermes.
Sus cabellos rubios y ondulados ya habían crecido hasta casi tocar esos ojos azules y eléctricos que había heredado de su padre. Tenía las mejillas sonrojadas como el bebé que aun era y pestañas largas como todos los Masen que Edward había conocido.
-No entiendo como Garret puede perderse todo esto. Eres y serás un buen niño. Tu padre no es consciente de lo que podrías hacerlo sentir.
Pensó en lo que sentía por su hijo, como le cambió la vida y también lo hizo un mejor hombre.
Siguió vigilando su sueño hasta que el propio llegó y adormecido se recostó en la silla mecedora.
-Edward… Edward…¡despierta! – una voz lo llamaba insistentemente.
-Mmm – se quejó.
-Dios que sueño tan pesado tienes. – fue zarandeado.
-Basta.
-Bella a matarte. Tienes que irte ya.
Bella. Bella. Bella. Su cabeza empezó a funcionar.
-Si, ella siempre quiere matarme.
Estiró sus músculos adoloridos levantándose de la silla.
-Jared me llamó mientras volvía de Seattle, Bella esta buscándote hace horas.
-Que mujer…
-Tienes que ir ya. – lo apuró pasándole sus zapatos.
-Voy, voy. – se los colocó mientras Tanya aún vestida se movía desesperada por la habitación.
-Demonios, no puedo llevarte en mi auto. No podemos llevar a Drake.
La mujer se jaloneo los cabellos.
-Tranquila, Bella no me hara… mucho daño.
-Yo te mataría también.
Alterada le dio su chaqueta mientras tomaba su teléfono.
-Esta a punto de salir. Si.- hizo una pausa y lo observó. - ¡Muévete Edward!
El cobrizo levantó los brazos el señal de rendición. Mujeres locas...
-Se lo diré. – colgó. – Tienes que ir al hospital central. La ambulancia la llevó a ese.
Edward sacudió su cabeza confundido por sus palabras.
-¿Ah?
-Dios Edward… Bella esta a punto de tener al bebé. ¡Tienes que irte de aquí!
Y otra vez su vida fue sacudida por un huracán.
Holaaaa! Aca estoy otra vez! Esta capítulo quiero dedicárselo a Michelle por insistir con sus reviews para que suba! Sin tu presión no recordaría lo mucho que algunas esperan cada capítulo.
