- ¡Hey! ¡Espera! - la voz de Tanya ya se escuchaba lejana. - ¡Tu teléfono!
La mujer corrió detrás de él a toda prisa.
- No manejes como loco. Tienes una familia que estará esperándote.
Edward sólo asintió y se subió a su auto a toda prisa. Las calles de Forks se le hacían más largas que nunca, era increíble que todo fuera en su contra ese día, ya que en esas calles normalmente desiertas había habido un accidente donde un camión que transportaba comida enlatada se había volcado.
- ¡Maldita sea! - gruñó moviendo la palanca de cambios con fuerza.
Derrapó en la pista congelada pero no tuvo miedo, en ese momento se sentía demasiado enfocado en su meta y era llegar a tiempo.
Imaginaba la locura que debía ser esa sala de parto con Bella exigiendo a gritos su presencia, debía estar nerviosa y ansiosa por conocer al bebé que tanto esperaban. Pensó en Ethan, ¿dónde demonios estaba su hijo?, se lamentaba por no saber su paradero. ¿Qué clase de noche habían tenido? ¿En qué momento empezaron los dolores? ¿Ethan estuvo presente? ¿El niño se asustó al verla sufrir los dolores del parto?
-¡Mi hijo! - golpeó el timón del auto con fuerza.
Ethan. Ethan. Ethan. Debía estar asustado, quizás luego de esto ya no querría tener un hermano o hermana al que cuidar.
Bella. Bella. Bella... su mujer lo iba a matar.
Jared acomodó a Ethan en sus brazos. El pequeño cobrizo estaba tan agotado que no se quejó. Rose estaba con Bella en esos momentos y el pequeño Ethan no podía entrar a su habitación aún por lo que Jared se encargó de cuidarlo.
- ¿Edward contestó? - preguntó Elena aun con bata luego de salir de una cirugía.
- Su teléfono esta apagado pero Tanya me dijo que ya lo envió para aquí.
Elena suspiró pero luego notó a su nieto.
- Mi bebé. - se acercó de inmediato. - Dámelo lo llevaré a mi consultorio, tengo un sillón donde podré recostarlo.
- Papá. - llamó en sueños el pequeño.
- ¿La pasó muy mal anoche? - preguntó Elena.
-En realidad no mucho. Bella trató de dormirlo de nuevo aquí en el hospital pero creo que no conocer el lugar lo incómodo y recien ahora logró dormirse otra vez.
- ¿No se asusto?
- No lloró en ningún momento así que creo que no.
- Bueno lo llevaré conmigo hasta que Edward llegue.
La mujer se llevó a su nieto por el pasillo.
Jared alborotó sus cabellos de nuevo muy nervioso, todo había ocurrido demasiado rápido. Horas antes había recibido el llamado asustado de Bella y todo el caos comenzó. Tuvo que llamar a su madre para que fuera a cuidar a los niños, Jared tomó su auto y fue primero a recoger a Bella luego Rosalie se les unio en el hospital para acompañarla durante el parto ya que Edward seguía desaparecido y el bebé no parecía querer esperar un minuto más.
Su amigo debía estar desesperado por llegar a tiempo.
- Oh vamos... - gruñó cuando sintió como su llanta reventaba.
Su auto siguió rodando pero no iba a durar mucho...
- Tengo que llegar... tengo que llegar...
Su mantra no funcionó ya que poco a poco perdió velocidad hasta que terminó deteniéndose.
- ¡Maldita sea!
Bajo molesto y alterado. No podía creer lo que estaba pasando.
- No tengo una de repuesto. Soy el estupido dueño de un taller mecánico y no tengo una maldita llanta. - pateo molesto su cajuela.
Miró a su alrededor sin notar un sólo taxi. No había una maldita manera de llegar, la ansiedad lo estaba matando. Apagó el motor y cerró todo. No tenía más opciones que correr como un condenado.
Nunca detesto más las desoladas calles de Forks y la falta de taxis. Siguió la carrera sintiendo los pulmones querer explotar, casi lo atropellan un par de veces pero logró esquivar hasta que un patrullero se detuvo.
- ¿Todo bien Masen? - preguntó Dimitri, un ex compañero del instituto.
- Tengo... que llegar... al hospital... mi bebé...
- Sube. Te llevaremos. - el hombre desactivó los seguros rápidamente.
- No lo sé. - insistió Jared. - Te juro que Tanya me dijo que él estaba en camino. Su teléfono esta descargado. No sé como encontrarlo.
- Demonios... - Rosalie se lamentó con tristeza. - Bella...
En ese momento con un gran estruendo apareció una cabeza cobriza que se levantaba del suelo luego de chocar contra una mesa que transportaba instrumental médico. Edward apareció completamente desarreglado y agitado, la alteración en su rostro lo decía todo.
- Bella... Bella...
Llegó a ellos sin recuperar la respiración. Se agarró de Jared para no caer.
- Ed... hombre...
- Necesito estar con ella. - logró decir la oración completa sin respirar.
- Amigo. - Jared suspiró. - La estan trasladando de habitación.
- ¿Donde estará? - preguntó de inmediato.
- En el 304.
No había terminado de hablar antes de que Edward saliera corriendo del lugar. Busco la habitación desesperado sin pensar dos veces, cuando logro encontrarla entró sin avisar.
Una Bella recostada y claramente agotada descansaba dándole la espalda.
- Amor... - susurró acercándose, tocó la sábana sobre ella. - Perdón yo...
- Lárgate Masen. - gruñó alejando sus manos cuando quisieron tocarla.
- Bells...
- Lárgate. Estoy segura que Tanya debe estar necesitándote en estos momentos.
- Bells... - intentó tocar su vientre con mucha delicadeza.
- Ya no está ahí. - susurró.
- ¿Qué...? - su corazón se detuvo. Sus oídos tronaron. - ¿El bebé...?
- Fue la peor experiencia de mi vida. Jamás me he sentido tan vulnerable. - susurró llorosa.
- Amor... - Edward no pudo evitar llorar. Su bebé... un nuevo agujero creció en su pecho. - Estaremos juntos... yo perdón... - su voz falló y no pudo evitar derrumbarse en el asiento junto a ella. Sus lágrimas y sollozos debían ser muy audibles ya que Bella giró su cuerpo sorprendida.
- Edward... no llores... - ella comienzó a llorar también. - Yo jamás te vi así... - abrazo sus hombros atrayéndolo hacia ella. - Tranquilo por favor.
- Perdon... perdón... - sollozó destruido.
Bella ajustó a su novio en su regazo y dejó que desatará todo su dolor mientras ella acariciaba sus cabellos.
- Edward... - preocupada por la crisis que estaba sufriendo beso sus cabellos.
- Soy un imbecil. Me odio tanto.
- Edward... - susurró dolida. - Todo estará bien... - entre lagrimas quiso calmarlo. - Estaremos bien.
Edward no lo creía. Ya estaba cansado. Habían pasado por mucho y este nuevo dolor acompañado de la culpa era demasiado aplastante. Realmente quería morirse.
Bella no parecía tan desesperada. Quizás por efecto de los medicamentos o demonios... quizás aun no asimilaba que estaba ocurriendo.
La puerta sonó suavemente. Una enfermera habló suavemente pidiendo permiso para entrar.
- Ed... - lo llamó. - Amor... no sigas así. Tranquilo. - con suavidad lo retiró de su regazo. - No quiero que te vean así.
Edward se levantó del asiento casi agresivamente, asustada Bella quiso tocarlo pero él rehuyó a su contacto camino hasta que se apoyó en el marco de la ventana que estaba a unos metros de la cama.
- Pase. - la voz de Bella sonó un poco afectada.
La enfermera entró en ese momento haciendo ruido con el cochecito que empujaba.
- Señora Swan necesitamos su firma para los papeles del bebé.
Edward maldijo por lo bajo y no se atrevió a voltear a verlas.
- Yo... - Bella temblo. - Quiero hacer un cambio.
- Si claro. - la enfermera buscó en sus bolsillos en busca de un lapicero.
- Yo... quiero aumentar un nombre. - admitió carraspeando.
- Esta bien, no hay problema.
- Yo... - Bella dudó otra vez. - ¿Edward puedes venir?
Respirando hondo el hombre volteó y se acercó a ellas.
- Todo fue una sorpresa como queríamos. - Edward se sintió morir de pena, no sabía ni el sexo de su bebé. - Quiero saber si los nombres que le puse te gustan. - susurró ahora un poco avergonzada.
- Si... yo estaré bien con lo que hallas escogido.
- ¿Seguro? No quieres... ¿ponerle un nombre tú?
- No estuve cuando nació, yo quería ver... yo... - su voz se partió de nuevo. - Creo que es mejor que sólo tú escojas.
- Edward. - Bella llenó sus ojos de lagrimas otra vez.
- Esta bien. No hay problema.
En ese momento entraron Rosalie y Jared algo avergonzados, parecían nerviosos de interrumpir
-¿ Todo bien por aquí?
Rosalie miró con reproche a su esposo por ser tan poco delicado al hablar.
- ¿Cómo te sientes Bells?
- Yo... - observó a la enfermera que los veía expectantes. - Creo que dejaré al bebé con esos nombres.
- Perfecto señora Swan. - la mujer menuda salió de la habitación.
- Sabía que a Edward le gustarían. - agregó Rose relajando el ambiente. - Fue el parto más rápido que puede existir, mis dos hijos me tuvieron horas en la sala de parto.
- ¿Tú la acompañaste? - susurró Edward.
- Si. - admitió. - Demoraste muchísimo Masen, estoy sorprendida porque sigues de una pieza, Bella juró asesinarte.
- Asi es. Yo desde la sala de espera escuche algunos de los gritos. Supongo que pensó en sus hijos y no quiso dejarlos huérfanos.
Bella no pudo evitar reír suavemente por sus palabras.
Edward no dejaba el estado de ánimo suicida, Bella algo tímida tomó su mano atrayéndolo hasta que pudo susurrar en su pecho.
- Las pagarás. Estoy en cuarentena y no me tocarás en mucho tiempo.
Edward no contestó siguió en silencio.
Los minutos pasaron y sus amigos charlaron con Bella sobre el estado de Ethan.
- Elena no debe tardar. El pequeño sólo toma siestas pequeñas.
Volvieron a tocar la puerta. La voz de Elena se escuchó del otro lado.
- Chicos, aquí traigo a alguien realmente ansioso por verlos.
- Lo sabía. - se rió Jared.
- Apuren por favor que su llanto esta amenazando con llegar.
Jared confundido abrió la puerta.
Edward que estaba derrumbado en un sillón también observó confundido la imagen.
Elena traía a un Ethan adormecido que perezoso empujaba una incubadora. Elena lo ayudaba junto a una enfermera que vigilaba todo.
- Mi hemanito quiere comel. - susurró en medio de un bostezo para luego trepar al regazo de Edward.
- ¿Qué dijiste? - susurró ronco.
- Noah tiene hambe. - contestó como si fuera un tonto. - Quiele a mamá.
El pequeño cobrizo sólo atinó a enterrar su pequeño rostro en su pecho para dormir un poco más sin darle importancia al rostro desencajado de su padre.
Feliz día de las madres! Aca les traigo un pequeño regalo perfecto para su día. Muchas gracias por los reviews! Algunas me contaron sus experiencias personales y eso me ayudó a ordenar mis ideas! Tambien gracias a las que siempre me escriben insistiendo como Michelle, mil gracias! También comentarles que obtuve mi primer trabajo ejerciendo mi carrera y fue la experiencia más agridulce de mi vida por lo que podría decirse que estuve en un infierno temporal pero ya tengo mi libertad! :) nos leeremos pronto!
