- Rayos hombre. - Jared palmeó su espalda. - Debiste preguntar antes de sacar tremendas conclusiones.
Luego de lograr calmar su crisis nerviosa, se encontraba ya sentado junto Bella. Jared hizo un trabajo descomunal al decifrar sus palabras en el tartamudeo nervioso que salia de los labios del cobrizo mientras este tomaba a su segundo hijo entre sus brazos por primera vez. Su amigo desconcertado contó cada dedito del bebé y besó sus mejillas con fervor causando la incomodidad del pequeño que gritó exigiendo a su madre. Jared le explicó a su amigo calmadamente que había sucedido la noche anterior y como mamá e hijo habían salido sin problemas de la sala de partos.
- No sabía como decirlo. - admitió aún algo nervioso. - No quería que Bella entrará en crisis por hablar del tema.
- No hubiera podido evitar una crisis permanente si mi bebé no hubiera vivido, no hubiéramos podido hablar. - Bella puso los ojos en blanco. - Eres un idiota Masen.
- Hey... - se quejó pero su mujer lo ignoró regresando su mirada al bebé que se amamantaba ferozmente de su pecho izquierdo.
- Yo creía que todo el drama que armaste era por la culpa de perderte el nacimiento de tu hijo. - gruñó. - Pero veo que no le das la importancia debida.
- ¡Como puedes decir eso! - Edward se quejó en voz baja ya que Ethan dormía en sus brazos.
Jared levantó las manos incomodo. - Los dejaré solos.
- Trate de llegar a tiempo... tuve una llanta... ¡ya te expliqué! - insistió.
- No hubiera pasado nada de eso si no me hubieras dejado sola en medio de una tormenta. No tienes escusa Masen. Estoy arta de que mis hijos y yo no seamos tu prioridad.
- Bella... - suspiro. - Estas siendo egoís...
- No te atrevas a decirme eso mientras sostengo a tu recién nacido en mis brazos.
- Te amo. Eres mi prioridad al igual que mis hijos pero mi sobrino esta solo... su madre... era una emergencia. - insistió desesperado.
- Edward yo también estoy sola, solo te tengo a ti. - con absoluta seriedad en su voz declaró. - Eres mi novio y es a mi a quien embarazaste, no tienes que adquirir las responsabilidades de tu hermano. Garret no está aquí pero eso no significa que por eso debas ser tú quién ocupe su puesto.
- Drake me necesitaba. - insistió recordando al bebé de ojos azules que lo adoraba.
- Ethan y Noah tambien. - insistió. Los dos pequeños estaban entre sus cuerpos y no pudo evitar ver sus rostros.
- No logró ver como les estoy fallando... yo siempre estoy pendiente de ustedes, no les falta nada.
- Edward seré más clara. Yo no tengo porque compartirte con Tanya. Y mis hijos no tienen porque compartirte con Drake.
- Eso no es así.
- Eres el apoyo de las dos, la única diferencia es que no puedes acostarte con ella. - insistió fastidiada.
- Estas celosa. - insistió él.
- Por supuesto que si. ¡Eres mi novio y tengo que compartir tu tiempo con tu ex novia! Pero eso no importa tanto como que tus hijos tengan que compartirte con Drake.
- Bella. - Edward se sujetó el rostro cansado de la discusión.
- Te dice papá, ese niño te llama papá. Le vas a romper el corazón cuando sepa que no lo eres y que su padre no lo quiere. No deberías acercarte tanto a él.
- No estamos llegando a nada con esta discusión. - admitió Edward. - No me entiendes ni yo a ti.
- Bueno creo que estamos en diferentes sintonías. - Bella respiró hondo. - Quizás ses bueno alejarnos un tiempo.
- ¿Qué? - a Edward se le fue el aire.
- No nos entendemos, comenzaremos a discutir y esto afectara a mis hijos. Prefiero que nos separemos ahora que aún tenemos una buena relación. - ella comenzó a hablar con los ojos vacíos.
- Bella estas siendo malditamente radical. Acabas de tener a Noah, no puedes cuidar dos niños sola. - insistió algo desesperado. - Ethan es muy pequeño aún, necesitas que estemos juntos.
- Necesito tu apoyo pero no quiero lidear con el estrés de verte y discutir todos los días por lo mismo.
- Amor... - Edward bajó la voz. - No quiero esto. Quiero seguir contigo...
- No nos entendemos ya lo dijiste.
- Bella... - acomodo a Ethan entre sus brazos. - Yo demostraré que son mi prioridad.
- Hasta que no lo hagas no volveré contigo. - aseguró ella apesar de tener un nudo en la garganta.
- Bella...
- No. Ya tome la decisión.
Edward suspiró adolorido. - Te amo.
El doctor hizo su aparición minutos después de sumarse en el absoluto silencio. Luego de revisar a madre e hijo firmó la salida del hospital, ambos estaban en perfectas condiciones y necesitaban descansar en su hogar.
Edward manejó horas después a su casa. Los recibieron amigos y un par de vecinos. Todos observaron al pequeño Noah con fascinación.
- Este pequeño es castaño como tú. - observó Rose. - ¿Viste sus ojos?
- Si... verdes. - admitió en un suspiró.
- Tiene tu nariz y labios. Y que tranquilo que es. - alabó Rose. - Este pequeñín salió a ti, no hay duda.
Noah bostezo cansado sin abrir los ojos pero estiró sus bracitos relajado.
Ethan lo observó curioso. - Ya va a jugal conmio.
- Aún no cariño. Es muy pequeño. - Ethan se quejó un poco fastidiado. - Pronto será tu mejor amigo.
El niño subió al sofá y se acomodó debajo del brazo de su madre, de esta manera ambos niños estaban muy juntos.
Edward se acercó luego de dejar la botella de cerveza que tomaba con unos amigos. Se sentó junto Bella colocando su brazo sobre sus hombros.
- Ed...
- Tranquila. - le sonrió. - Sólo quiero un momento con mi familia.
- No es necesario que estes tan cerca.
- Oh vamos, no discutamos ahora. En esta casa sólo reinará la paz y tranquilidad para que te recuperes pronto y este pequeño se adapte rápido.
- Que amable de tu parte. - se burló.
- Soy algo más que una cara bonita. - insistió apegándose. - Podemos tener al tercero cuando quieras... - dejó un beso en su hombro.
- Creo que dos son suficiente. - indicó alejándose de él. - No empieces Edward.
- Me falta una niña. - insistió ahora en tono ronco. - Te lo haré suave... escuche que las niñas se hacen de esa manera.
- Te recuerdo que estoy en cuarentena y no estamos juntos. - le recordó alejándose.
- Oh vamos... - susurró. - Ya llevamos casi tres semanas sin coger... no aguantaré 40 días más.
- No... estamos... juntos. - le recordó lentamente.
- Siempre serás mía como yo soy tuyo. - le recordó con simpleza. - Si me quieres montar en este instante yo estaré dispuesto, siempre lo estaré.
- Eso último no lo dudo. - bufó.
- ¿Pero no dudas ser mía? - susurró en su oído.
- Basta. - ella ya lo empujó. - Tenemos el cuarto lleno de invitados y tus dos hijos en mis brazos. No tendremos esas conversaciones aquí.
Edward sólo se rió divertido pero no dudo en apegarla más contra su cuerpo.
La visita no duro mucho, comprendían el cansancio de Bella. Ethan jugueteo un rato en su habitación hasta que el cansancio lo venció. Noah ahora en brazos de su padre parecía disgustado, no eran igual de cómodos que los de su madre.
- No sé porque llora. - admitió entregándolo a Bella, inmediatamente el niño dejó de llorar.
- Es mi niño, sólo me quiere a mí. - beso su pequeña cabecita.
La nueva habitación del bebé era blanca pero con los regalos azules que obtuvieron parecía llena de vida.
- Cuando tengamos una niña, me querrá más a mi.
- Eso no pasará. - ella siguió caminando por la habitación paseando al pequeño.
Edward se sentó en la mecedora observando su entorno. Debería ser ilegal sentirse así de lleno de amor. Ahora tenía tres razones para vivir. Que marica se había vuelto.
- No hemos puesto una fecha. - recordó de pronto.
- ¿Para qué?
- Para la boda. - recordó preocupado.
- ¿Qué...? - Bella detuvo su caminata y se quedó sin aire. - De qué hablas...
- Nuestra boda Bells. No hemos quedado una fecha. Debemos planificarla pronto.
- No puedes estar hablando en serio. - Bella seguía sin aire.
- ¿Qué pasa? ¿No quieres casarte? - preguntó confundido.
Noah fue depositado gentilmente por su madre en la cuna luego esta tomó al cobrizo del brazo para sacarlo de la habitación. Confundido la siguió fuera. Bella lo empujó contra la pared.
- ¡Eres un idiota Masen!
- ¡Qué hice!
- No me has pedido matrimonio jamás y ahora hablas de bodas sin consultarme.
- Pero... pero... tenemos dos niños y quiero otro es obvio que me quedaré contigo.
- Eres lo menos romántico de este mundo. Porque tuve que enamorarme de ti.
- Soy muy sexy. - admitió acercándose a ella.
- Suéltame. Termine contigo esta mañana. No puedes hablarme de matrimonio en la noche. Estas ignorando lo que te dije hoy, no me siento tu prioridad.
- Lo eres nena. - insistió apegándose hasta tenerla contra la pared. - Ninguna mujer me hace tan feliz, no soporto la idea de que no seas mía en todos los sentidos.
- No estamos juntos así que no sueñes con bodas. - ella quiso empujarlo pero no logró moverlo un centímetro.
- No estamos juntos. - Edward suspiró en su oído. - Pero viviremos juntos.
- Sobre eso...
Edward se alejó de su cuerpo, su mirada lo decía todo, no estaba dispuesto a irse.
- No Bella. - se negó inmediatamente. - No voy a irme a ningún lado.
- Pero no dormiremos juntos.
Golpeó la pared molesto. - ¿En serio me castigarás de esa manera? Bella ya hemos pasado por mucho, entiendo que estes molesta pero no vamos a retroceder. - la abrazo contra su voluntad. - Te amo cariño, hoy volviste a hacerme el hombre más feliz del planeta, no seas cruel y déjame abrazarte contra mi pecho toda la noche. Te amo tanto que quisiera besar el piso que besan esos lindos pies.
Bella palmeó su pecho. - Eres un ridículo.
- Es probable. Pero este ridículo se siente fatal por no estar contigo en esa sala de parto. - besó su mejilla. - No volverá a suceder algo así, te amo y no podré perdonarme lo que paso.
Bella sollozó. - Te queria ahí conmigo.
- Yo también cariño. Te juro que lo intente. - le llenó de besos el rostro.
- Estaba asustada. Tenía miedo de que algo le pasara al bebé, estaba sola con Ethan y...
- Lo siento. - le limpió las lágrimas.
- No quería que volviera a pasarle algo a mi bebé.
- No sucedió, él esta al otro lado de la puerta. Nada malo ocurrió.
- Si hubiera pasado... yo... - siguió llorando.
Edward la tomó gentilmente y llevó a la habitación que compartían. Con cariño limpió sus lágrimas mientras le susurraba cuanto la amaba y lo arrepentido que se sentía. Esa fue la primera noche siendo una familia de cuatro integrantes, con los cimientos lo suficientemente fuertes para soportar los golpes que recibía.
Hola! Aquí estamos con la actualización doble! Ya tenemos a Noah en casa! Díganme que les pareció el capítulo ya saben que sus reviews son el motor que me impulsa a seguir escribiendo.
