- No. - ella lo empujó de nuevo cuando quiso retenerla junto a él.

- Son nuestros últimos minutos a solas. - le rogó.

- Edward... - algo exasperada alejó sus manos de ella.

- Sólo quiero tenerte junto a mí un rato más. Te comparto con dos bribones todos los días.

Estaba ganando tiempo mientras pensaba que demonios hacer para impedir que ella fuera al departamento.

- No Edward. - lo empujó otra vez. - Me pesan los pechos necesito amamantar a Noah. Debo ir a casa.

- Yo...

- Ni se te ocurra. - lo empujó cuando quiso tocar sus pechos.

No podía forzarla a esperar menos si le causaba dolor.

Se vistió rápido queriendo ganar tiempo de esa manera. No se decidía si debía mandarle un mensaje a Tanya para que esconda sus cosas o corría hasta el departamento para tomar a su hijo antes que Bella pudiera subir las escaleras.

- Iré por Ethan. - decidió, no había tiempo suficiente para que Tanya esconda toda la evidencia.

Bella ya tenía los pantalones de nuevo y lo miraba analizadora.

- ¿Qué sucede? - gruñó ella tomando su brazo antes que él saliera del lugar.

- Nada. Sólo iré por Ethan, se pone algo quisquilloso cuando llega el momento de irnos.

- Quiero verlo. - suspiró caminando casi tan rápido como él.

Caminaban hacia el desastre.

De pronto la puerta se abrió mostrando a una Tanya sonriente que en esos momentos tenía a Drake en brazos.

- Oh Bella. - la saludó amable a pesar de recibir una mala cara en respuesta. - No sabía que estabas aquí.

Ethan aparecio de pronto colándose entre las piernas de su tía alterando al bebé que se emocionó al ver correr a su primo.

- ¡Mamá! - gritó el niño tirandose a sus brazos.

- Hola pequeño. ¿te divertiste?

- ¡Si! ¡Comi una paleta de helado con papá! - le contó emocionado.

- Genial. Helado antes de comer.

Edward le sonrió culpable.

- Se portó bien y se lo prometi.

- Bueno, tenemos que irnos. Tu hermano nos espera. - le dijo al niño que asintió efusivamente.

- Adiós Drake, adiós tía Tanya. - se despidió dándoles besos a ambos.

- Adios dulzura.

Drake agito su manito despidiendose de su primo.

- ¿Los dejarás aquí? - Bella le susurró a Edward. - ¿No sería bueno llevarlos a su casa?

- No cariño. - susurró él. - Ella tiene su auto, probablemente sacará las cosas del bebé primero.

- ¿Y dejas que entre y salga del departamento?

- Si. Le di una llave. - admitió sincero.

Bella le dio una mirada letal.

- ¿Por qué... ? - gruñó.

Ethan estaba ahí abrazado a la pierna de su madre espectante. No peleaban delante del niño.

- Hablémoslo cuando vaya a casa, ¿si?.

Bella respiró hondo muy fastidiada.

- Vamos. - tomó la mano del niño. - Adiós Tanya.

- Adiós Bella.

El pequeño Drake volvió a despedirse.

Antes de irse ella dejó un sonoro beso en los labios de Edward.

- Nos vemos. - estaba marcando territorio a su manera.

Tanya sólo lo observó divertida.

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- ¡No me gusta mamá! -gritaba Ethan mientras Edward entraba en la casa.

Los juguetes tirados indicaban que su hijo había estado haciendo su propia revolución.

- Come Ethan, no lo diré dos veces.

La voz cansada de Bella lastimó a Edward.

Entró a la cocina encontrando a su hijo enfurruñado en su silla mientras tenía un plato donde sólo quedaban verduras delante suyo. Bella estaba junto a él pero tenía a Noah bebiendo de su pecho.

- Hola familia. - saludó ganando una sonrisa de su hijo y una mirada molesta de Bella.

- ¡Papi!

- ¿Cenaste antes de venir? - Bella le preguntó molesta.

- Hola enano. - besó su cabecita cobriza y se acercó a su mujer. - No, quería comer contigo. - besó su mejilla cuando rechazó sus labios.

Acarició los cabellos marrones de Noah ganándose sólo una mirada de parte de él.

- Los platos estan en el microondas. - le dijo ella cambiando de pecho a Noah que protesto de inmediato.

Edward colocó a calentar los platos y se acercó a Ethan para darle de comer.

- Come o no habrá televisión antes de dormir.

- Papá. - lloró el niño.

- Come. Tu hermano es el bebé aquí, tú eres el niño grande.

- Quielo sel el bebé. - gruñó.

- Bueno entonces no comerás más helados o comeras papas fritas. Los bebés sólo toman leche de mamá.

Ethan fijo la vista en su hermano que relajado bebía observando a su madre.

- Ethan...

- No me gustan las zanaholias.

- Cómelas rápido. - atrapó los vegetales en su cuchara. - Abre la boca.

Incómodo lo hizo y empezó a masticar.

No dejo a Ethan hasta que acabó el plato.

- Muy bien. - besó la cabeza de su hijo y lo bajo de la silla.

Le prendió la televisión antes de volver a la cocina. Bella estaba intentando separar a Noah de su pecho pero el niño despertaba y volvía a beber.

Edward colocó los platos calientes sobre la mesa. A ella se le hacía difícil comer teniendo su brazo derecho ocupado por Noah por eso el dejó su plato de lado y la ayudó a alimentarse. Aún molesta aceptó la ayuda.

- Sé que en estos momentos estas molesta pero somos un equipo. - le recordó besando frente.

Luego de que ella termino su plato recién Edward empezó con el suyo. Bella se quedó junto a él quitándole los gases a Noah.

- Mami. - Ethan asomó su cabecita por la puerta. - Vamos a dormir.

Bella suspiró levantándose para llevarse a los dos niños escaleras arriba.

Edward subió luego de lavar todos los platos y poner la ropa a lavar. Estaba nervioso porque sabía que tenía que decir toda la verdad y era posible que esa noche lo botaran de la casa.

Subió las escaleras y entró a revisar a Ethan. El niño dormía prácticamente sobre su madre y esta agotada dormitaba tambien en una posición incómoda. Acomodó a su hijo lejos de Bella mientras la tomaba entre sus brazos.

- Te amo. - le susurró a ella.

Era una locura pero aprovecho el momento para recostarla en la cama de ambos y robarle un par de besos. Noah estaba dormido en su cuna junto a ellos.

- Aléjate. - ella le gruñó despertando. Edward profundizo el beso y subió su cuerpo sobre el de ella.

- No. - ella se negó cuando las caricias empezaron.

El cobrizo arrimó su verga a su centro sobre la ropa gruñendo excitado. Ella lo empujó de nuevo.

- No quiero hacerlo. - Lo rechazo molesta.

Edward dejó de repartir besos pero se mantuvo entre sus piernas.

- Hablemos. - suspiró él. - Hablemos de Tanya.

- Pero así no. - gruñó fastidiada por la presión entre sus piernas. - No quiero tenerte tan cerca.

- Bella...

- No te das cuenta que siempre quieres condicionarme. - le gruñó. - Siempre tiene que ser todo como tú quieres.

- No es verdad.

- Claro que si. - recriminó empujándolo. - Sólo piensas en coger, me lastimaste esta mañana y ahora insistes de nuevo.

Edward se bajó de su cuerpo alejándose.

- Lo siento. - suspiró arrepentido. - Debí controlarme.

- Nunca has podido hacerlo.

- Perdón Bella.

-¿ Al menos pensaste en cuidarte hoy? No por supuesto que no. - le recriminó molesta. - Tú solo piensas en venirte y la que carga con tus bebés soy yo.

- Pero acabas de tener al bebé...

- Tengo el utero aún sensible, puedo quedar embarazada con facilidad. - le contó irritada. - Además de las infecciones que puedo contraer por tu "falta de control".

- No lo sabía. - admitió.

- Cómo ibas a saberlo si eres un egoísta.

Edward estaba avergonzado por lo que escuchaba, bajo la mirada. Su verga estaba lista como siempre cuando Bella estaba cerca. Debía controlarse y pensar en ella.

- Ahora tienes a Tanya en el taller siempre. Juegas al papá con su hijo. ¿Dónde mierda quedo yo? ¿Mis hijos? ¿Siempre tendremos que esperar nuestro turno para jugar contigo al papá?

- No es así. - queriendo explicarle. - Ella esta sola...

- ¡Yo también lo estoy! - le gritó ahora si. Noah lloró al ser despertado. - Yo sólo te tengo a ti y ahora debo compartirte. Y no puedo hacer nada porque no respetas mis deseos y sólo te concentras en hacer las cosas como tú quieres que sean.

Ella tomó a su bebé entre sus brazos y le ofreció su pecho.

- Yo estaba sanando, lejos de ti pero me embarazaste. Buscaste la manera de tenerme a la fuerza.

- Bella.

Noah lloró de nuevo soltando el pezon.

- Ahora tengo un bebé entre los brazos y quizás otro en el vientre.

- Bella.

- ¡No! ¡Estoy cansada de que no me valores! ¡Ni siquiera estuviste en el nacimiento de mi hijo!

- Yo te amo. - admitió parándose para tomarla entre sus brazos.

- ¡Si me amaras no me tratarías de esta manera!

- Cambiaré. - susurró. - Yo haré lo necesario para que seas feliz conmigo.

Bella lloraba junto a Noah.

- No llores cariño.

Besó su hombro ya que le daba la espalda. La abrazó de la cintura aferrándose a ella. Estaba tan empecinado en que lo que hacía era lo correcto que no de paro a pensar en como su mujer se sentía. Era un egoísta.

- Quiero ser honesto contigo. - siguió él. - Yo quiero a mi sobrino y no quiero dejarlo desamparado, la verdad es que deje que Tanya utilice el apartamento para reducir sus gastos.

- ¿Qué?

Ella volteo indignada.

- Ellos viven ahí por ahora.

Bella parecía querer matarlo pero Noah en sus brazos lo impedía. El bebé estaba pegado a su pezon asi que no podía dejarlo en la cuna.

- ¡Maldita sea Edward! - gritó iracunda.

- Ese apartamento es tan mío como de Garret. Es mi hermano. Apesar de todo es mi hermano y ese bebé también tiene derecho de estar en el apartamento.

- ¿Ahora la tienes viviendo ahí como solías tenerme a mi? - estaba muy molesta, su rostro estaba rojo por la colera.

- No es igual. Tanya sale a trabajar casi todo el día y yo chequeo a Drake siempre que puedo. La ayudo con él.

Unos pequeños pasos se escuchaban por el pasillo pero estaban tan concentrados en la discusión que no los notaron.

- Así que a ella si le das la oportunidad de trabajar y la apoyas cuando a mi me amenazabas y embarazabas para evitarlo.

Edward estaba empezando a desesperarse.

- No fue de esa manera.

- ¡Así fue! - le recordó molesta. - Tuve dos embarazos por tu irresponsabilidad que me impedieron trabajar.

- Discúlpame. Yo no lo vi de esa manera.

- Sólo lo viste egoístamente.

- Estaba siendo un idiota celoso por lo que paso.

- ¡¿Ahora me recordarás lo que sucedió?!

- No. No quiero recordártelo sólo trato de explicar mis acciones.

Edward estaba evitando la confrontación a toda costa.

- ¿Mami? - Ethan asomó asustado la cabecita luego de abrir la puerta de sus padres.

Ambos bajaron sus revoluciones de inmediato.

- Ethan. - Bella suspiró. - Ven cariño. Entra a la cama.

El pequeño cobrizo corrió a la cama y se metió entre las sábanas.

- No quiero verte Edward. Vete, por una vez déjame tranquila. No encontramos soluciones jamás, tú nunca cedes y esta noche no quiero más desilusiones de tu parte.

Su exigencia era de esperarse pero sus palabras fueron tan dolorosas que a Edward se contuvo para no llorar.

- Esta bien. - aceptó. - Yo... estaré abajo.

Se negaba a abandonar la casa.

Bella sólo giró para darle la espalda. No quería verlo irse.

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- Las pelsonas duermen en sus camas. - la voz de su hijo empezó a despertarlo pero el cansancio le impedía abrir los ojos. - Papi... a despeltal... papi...

El niño empezó a abrir su ojo con sus deditos.

- Papi...

- Ethan...

Lo atrapó en sus brazos obligándolo a subir a su pecho.

- ¡Papi! - soltó unas carcajadas infantiles.

Lo mantuvo recluido entre sus brazos hasta que el empezo a patalear.

- ¡Papi! ¡Papi!

- El desayuno esta listo. - La voz de Bella cansada lo termino de despertar.

Enérgico se levantó pateando las sábanas que lo cubrían y llevó a Ethan en un brazo ganándose sus carcajadas.

Los platos los esperaban como todos los días y Noah estaba sentado en su silla de bebe observando todo. Ethan no tardo en trepar su silla ya hambriento. Bella se acercó a la mesa ignorándolo pero Edward se abrazó a su cintura de inmediato.

- Buenos días. - le susurró besando su mejilla.

Ella no contestó.

La rutina siguió como todos los días. Ethan comió y quiso ir a jugar de inmediato mientras Noah se quedaba dormido otra vez. Ya solos Bella seguía sin hablar cuchareando su tazón de cereal.

- ¿Quieres venir al taller hoy? - le preguntó tanteando el terreno. - Podemos llevar a los niños y pasar el día ahí.

- Será incómodo con Noah.

- Podemos ingeniar una manera...

- No Edward. Quiero quedarme con mi hijo.

- Esta bien.

Suspiró resignado.

Bella se levantó a lavar los platos.

- ¡Beth esta en la ciudad! - recordó de pronto. - Salgamos a cenar.

- No tengo ropa para la ocasión.

- ¿Qué?

- Acabo de tener un bebé mi cuerpo es otro. No tengo ropa para salir a una cena con tu familia.

- Bella estoy intentando...

- ¿Intentando qué?

- No quiero discutir. - se controló tironeando sus cabellos.

- No encontramos soluciones. Tú no me entiendes y yo estoy cansada de tolerar.

- ¿Quieres que bote a Tanya del departamento? ¿Eso quieres?

- Es demasiado tarde. Entiendo que no puedes pero no debiste llegar a eso sabiendo como me sentiría además no me consultaste. Mierda... - ella estaba llorando otra vez. - Estuve sin ti en mi parto... no sé como tolere tanto...

- Nunca me lo perdonaré. - susurró dolido.

- Has debilitado nuestra relación y a nuestra familia por tu sobrino. - suspiró ella. Estaba controlándose. - Y sólo tu tienes la culpa, no Drake.

Edward bajó la mirada. Derrotado.

- Mamá. - Ethan se asomó otra vez y ahora si quedó asustado al verlos.

Noah ya dormía sin saber qué ocurría a su alrededor.

- ¿Qué pasa cariño?

Se limpió las lágrimas antes de acercase a él.

- Deje cael mi vaso de leche en el sillón. - confesó avergonzado y algo asustado.

Bella quiso llorar pero se aferró a la mesa.

- Esta bien. - suspiró ella. - Ya voy.

Edward se levantó rápido. Tomando a Ethan del brazo.

- Vamos a limpiar nosotros. Tienes que ayudar a tu mamá. - gruñó sin querer al pequeño que asustado lo miraba.

Edward lo dejo junto al sillón mientras recogía los implementos de limpieza.

Junto al niño frotó la mancha que no habia penetrado debido al forro que cubría el sillón y las sábanas que uso esa noche.

El no notó que Ethan obedecía derramando algunas lágrimas asustado por la situación. Jamás había visto a su papá así.

- Quielo a mi mami. - susurró después de haber terminado.

-Esta en la cocina.

Ethan corrio de inmediato.

Edward pateo el sillón sintiéndose desesperado.

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Capítulo esperado por ustedes! Estaré esperando sus reviews.