- Toma. - Edward le entregó una caja de condones.

- Uhm gracias. - el adolescente tomó la caja sintiéndose incómodo.

- Cuídate. - siguió gruñendo Edward mientras cerraba su mesa de noche.

- No hay necesidad de gruñir. - le aseguró el muchacho revisando la caja. - ¿No estan vencidos verdad?

- ¿Por qué mierda te daría condones vencidos? Los compre hace unas semanas.

- Bueno la caja esta nueva supuse que no los has usado hace mucho o algo así...

- ¿Tu mente siempre vuela de esta manera?

- No tienes idea. - le aseguró mientras curioseaba mirando las cosas que habían en la habitación.

- Si te llevas las bragas de mi mujer te patearé.

- ¿Cómo sabes...?

- Son rojas y puedo ver desde aquí que estan en tu bolsillo. - suspiró molesto. - Dámelas.

El adolescente le entrego las bragas molesto. Edward las guardo en el suyo.

- Tienes demasiada suerte Masen. - gruñó.

- Lo sé ahora lleva tu envidia lejos de mi habitación, la cual comparto con mi mujer todas las noches.

- ¿Qué demonios te pasa Edward? - la susodicha había entrado en ese momento.

Completamente sorprendida observó la caja de condones que el adolescente escondia sin exito en su polera.

- No puedo creerlo. - cruzó los brazos molesta.

- Yo...

- Necesito salir de aqui. - Peter se habia puesto de mil colores y salió de la habitación casi corriendo.

- ¿Condones? ¡Es un niño! - le reclamó Bella ofuscada.

Edward cerro la puerta de la habitación en ese momento.

- Ya no. Lo hizo con su novia.

- Pero... como...

- Tú sabes bien como.

- Eres tan ...

- Lo sé pero le di la charla y bueno le di mis condones.

Bella suspiró asintiendo resignada.

- Espero que con mis hijos no te comportes igual.

- Me comportaré según amerite el caso.

Era obvio que no le gustaron sus palabras.

Al bajar de nuevo hablaron unos minutos más con Elena y Beth mientras Peter se quedaba callado mirando su teléfono. Ethan estaba aún despierto y jugueteaba con el cabello de Bella aún sin estar listo para dormir.

- Bueno es hora de irnos. - Elena se levantó dejando su vaso sobre la mesa de la sala.

Se despidieron animosos mientras que Peter aun sonrojado se negaba a mirarla a la cara esto le pareció tierno a Bella así que le regalo un beso en la mejilla que casi le provoca un ataque cardíaco a su hermano.

- Creo que la charla tuvo excelentes efectos secundarios hermanito. -le susurró Peter ganándose una mirada letal.

La pareja los despidió desde la puerta hasta que desaparecieron de su vista.

Y la incomodidad tomo fuerza.

- ¡Oh! ¡oh! - Ethan gritó para luego correr escaleras arriba.

- ¿Ethan? - preguntaron sorprendidos.

Se acercaron a la sala para encontrar el vaso que Elena habia dejado completamente derramado sobre el sofa.

- Demonios.

- Es agua. Que bueno que tu madre se cuida. - suspirando Bella se acerco a limpiar un poco el desastre.

- No tengo donde dormir. - le recordó.

Bella suspiró al escucharlo.

- Vuelve a la cama.

Satisfecho no puso ninguna objeción. Se encargó de Ethan que aún seguía eufórico mientras Bella se ocupaba de arreglar un poco todo.

- Y así el caballero venció al dragón . - terminaba de leer el cuento pero el niño seguía con los ojos verdes expectantes.

- Mami es una plincesa. - le aseguró señalando a la princesa del libro.

- Así es.

- Y tú el caballelo.

Edward sólo rió besando su cabeza.

Bella se asomó en ese momento con un Noah momentáneamente despierto.

- Ya es tarde cariño, debes dormir. - se acercó para besar su mejilla sonrojada.

Edward sentia en momentos así lo afortunado que era.

Noah por otro lado demostraba su poder en la casa berreando incómodo por la cercanía de su hermano.

- Rayos enano... - Edward se quejó al escucharlo. Bella volvió a reprobarlo con la mirada.

- Es un bebé.

- Es un pequeño dictador.

- Es tu hijo, no hables así de él.

- Bella... - se quejó al escucharla. - No te tomes todo a pecho. Estaba bromeando.

Ella se levantó lista para salir de la habitación.

- Hora de dormir. - concluyó dejando el libro y apagando la luz. - Duerme bien hijo.- besó la frente del niño antes de apagar la luz.

- Bella. - la llamó a penas entró a la habitación. - Arreglemos esto.

- No quiero discutir con Noah presente.

- Yo no quiero discutir. Quiero hablar nada más.

Bella descubrió su pecho para dárselo a su hijo.

- Bueno comienza.

- Quiero solucionar esta situación y para eso necesito que me digas que es lo que quieres.

- ¿Lo que quiero?

- Así es.

- Quiero que seamos tu prioridad, eso quiero.

- Bien. Lo son pero lo demostraré aún más. ¿Tienes ideas?

- No ya que nunca he visto ese comportamiento en ti.

- Perfecto. Buscare en internet o algo.

- ¿Esta conversación es seria?

- Lo es.

Noah ajeno a todo se quedó dormido.

Edward se alejó en ese momento para desvestirse, se colocó el pantalón de franela que usaba para dormir mientras Bella acostaba a Noah de nuevo.

- Te amo. - besó su pequeña frente.

Luego se perdió en el baño.

Edward había extrañado muchísimo su cama, no tardo en quedarse dormido pero fue despertado por el movimiento de la misma. Bella ya con su camisola se acostó junto a él.

- Ven aquí. - la atrajo. - Relajate.

- No estoy tensa.

- Lo estas, me gusta abrazarte para dormir siempre lo he hecho.

- Bueno. - ella le dio la espalda ajustándose a sus brazos.

- Te amo. - le susurró él. - Extrañaba esto.

Ella no dijo nada pero luego de unos segundos sintió sus sollozos.

- ¿Lo dudas?

- No. - susurró ella. - Tambien te extrañe.

- Te amo. - besó su hombro de nuevo. - Cambiaré, ya lo verás.

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El pequeño llanto lo despertó. Su pequeño hijo tenia hambre. Bella lo tomó entre sus brazos luego de escapar de la prision de sus brazos.

- Aquí estoy cariño.

Edward se apegó a su cintura a penas la sintió cómoda con Noah.

- ¿Quieres algo? - le preguntó besando su hombro.

- ¿Irás a la cocina?

- No, quería saber si quieres algo para traerlo.

- Mmm no. Estoy bien por ahora.

- Bueno. - somnoliento se siguió apegando a ella.

- Ethan quizás venga.

- ¿Y?

- Querra que te alejes para poder acostarse.

- Mmm. Bueno que venga y cuando este dormido lo llevare a su cama. Este momento es el único donde eres mía y realmente no te quiero compartir esta noche.

Ella suspiró.

Noah siguió su rutina y se quedó dormido unos minutos después.

Edward que ya roncaba ligeramente ajustó sus brazos a ella cuando la sintió apegarse a su pecho.

- ¿Se quedó dormido?

- Si...

Ahora ambos lo hicieron.

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- Te traje una cerveza. - Jared le lanzó una lata mientras se secaba las manos.

- Gracias.

- ¿Todo mejor por casa?

- Al menos ya duermo con ella.

- En tu caso es un gran avance, te dije que debías ser honesto.

Ethan parloteaba solo mientras daba vueltas en su coche de juguete.

- Bella piensa que esta embarazada otra vez.

- ¿Qué?

- Lo sé. - suspiró bebiendo su lata. - Esta vez será la última, tres niños seguidos es demasiado.

- Ahora entiendo su sensibilidad.

- Me culpa por el embarazo.

- Bueno...

- Yo no lo hice solo. - gruñó. - Me molesta que me culpe si ella también fue parte.

- Edward he visto como la tratas. - admitió su amigo tratando el tema con pinzas. - Eres un poco adicto al sexo.

- ¡Oh vamos! Ni que estuviera cogiendo con ella delante de todos.

- Te falta poco. - Jared abrió su cerveza en ese momento. - Cuando vivían en el departamento cogias todos los días y eso era evidente.

- No puedo creer que estuvieras tan atento a mi vida sexual.

- La verdad es que me gustaría no saberlo. Pero los escuchabamos a veces en tu oficina.

- Mierda...

- Antes de Ethan cuando eran novios no era así, ¿verdad?

- Uhm si cogiamos. - admitió.

- Se me paso por la cabeza que por lo que sucedió con Garret... quizás este "estilo de vida" te ayuda a superar tus inseguridades.

- ¿Desde cuando eres psicoanalista?

- Sólo es una teoría.

Edward termino su cerveza pensando en eso.

Tanya entro con el pequeño Drake al taller, ambos se veían increíbles y resplandecientes. No pudo evitar recordar a su mujer que siempre lucia agotada y algo triste.

- Hola chicos.

Drake se lanzó a los brazos de su tío en ese instante.

- ¿Saldrás?

- No, en realidad vine para decirte que quiero hablar con Bella. ¿Crees que sea buena idea?

- No lo sé... ella no esta estable ahora.

- Imagino que es la depresión post parto.

- Quizás si.

- No me gusta esta situación. Debo mudarme lo antes posible. - admitió ella.

- Sabes que tienes derecho a quedarte todo lo que quieras. Ese departamento es tanto mío como de Garret.

- No voy a seguir provocando problemas.

- No eres tú, es Bella quien no confía en mi.

Luego de charlar con Tanya llegó la hora de cerrar. Como todos los días se dedicó a ajustar candados y conversar con los chicos. No se imagino que Bella estaba ya afuera del taller con Noah en brazos.

- ¡Mamá! - Ethan corrió a sus brazos a penas la vio.

- Hola cariño. ¿Te divertiste trabajando con papá?

- Si. - le aseguró abrazando sus piernas ya que Noah ocupaba sus brazos.

- Hey. - Edward también se acercó y besó sus labios antes de que ella pudiera rechazarlo.

Noah solo lo miró molesto por su cercanía.

- Hola a ti también. - besó su frente.

- Me alegra verte. - los sostuvo entre sus brazos adorando tenerlos.

- Quise salir de casa por una vez.

- Vamos a cenar. - le propuso animado. - Te llevaré al mejor restaurante.

- ¿Y los niños? Elena debe estar en el hospital... no podemos hacer algo así.

Edward suspiró mirándolos.

Los chicos del taller pasaron en ese momento y saludaron a Bella también. Aunque no se acercaron y fueron formales Edward sintió esa llamarada que se le encendía cada vez que un hombre la miraba. ¿Jared tendría razón? ¿Era un inseguro?

- Edward sólo me saludaron. - se quejó ella liberándose de sus brazos que la habían estado apresando al punto de incomodarla. - Eres tan celoso.

Tanya se asomó ahora tensando a Isabella.

- Y tú también lo eres.

- Hola Bella. - saludó animada la rubia.

- Hola Tanya. - suspiró sintiéndose incómoda al compararse con ella sin poder evitarlo. Estaba echa un desastre, ¿cómo se atrevió a ir ?

- ¿Es el pequeño Noah?

- Si lo es. - Edward la invitó a verlo.

- Es precioso. - admiró su pequeño rostro y ojos verdes curiosos. - Se parece a ti Bella, sino fuera por los ojos no hubiera podido detectar el gen Masen.

- Si, se parece a Bella. - admitió orgulloso.

Ethan que había estado en su propio mundo presto atención en ese momento.

- ¡Yo también!

- Oh pequeño, tu eres idéntico a tu papá. - le contó Tanya acariciando sus cabellos cobrizos alborotados.

Ethan se quedó satisfecho con sus palabras.

- Tendremos otro bebé. - el comentario imprudente provino de Bella que estaba aún molesta.

- ¿Qué? Eso es maravilloso. - admitió Tanya de corazón. - Otro Masen más que enloquecerá a las chicas de este pueblo.

- Queremos una niña.

- Bella... - a Edward no le gustaba como estaba tratando el tema del embarazo, se sentía como un intento de marcar territorio.

- Oh, eso me encantaría ver. Con tanta testosterona una niña es lo que se necesita.

- Trataremos hasta tenerla.

Esa declaración había llegado demasiado lejos.

- Tenemos que irnos. - admitió Edward tomando a Ethan entre sus brazos. - Los niños deben tomar su cena. Adiós Tanya.

- Adiós chicos.

Se despidió la rubia antes de meterse al taller.

- Estas loca. - gruñó Edward. - No sabes si estas embarazada y estas diciéndolo a todo el mundo.

- ¿Te molesta que le diga a Tanya? Ayer le dije a tu familia y no reaccionaste así. - le reclamó.

- Les dijiste que era una posibilidad. Nada de querer una niña ni que seremos una máquina de bebés hasta tenerla.

- Si te molesta le diré que no es verdad.

- Vamos a casa. - otra vez contenido la tomó de la cintura llevándola a su auto.

- No volveré a venir para evitarte problemas con tu amante.

Otro comentario que Edward aguantó estoicamente. Ahora si estaba herido, no le dijo nada sólo acomodó a sus hijos en los asientos del auto. Bella se subió al copiloto en silencio, parecía ser consciente de su molestia y no de atrevía a hablar.

Edward llego en tiempo récord a la casa.

Tomó a Ethan que parloteaba ajeno a todo mientras jugaba con sus carritos.

Bella tenía a Noah en brazos como si fuera su ancla a la tierra.

Edward odiaba la tensión que había en el ambiente, parecía que enloquecería. Y no pudo evitar recordar las palabras de Jared, tenía razón su manera de afrontar sus problemas con Bella no era la adecuada. Tenía ganas de cogerla hasta que se le quite la idea de que la engañaba, moría por arrancar de su cuerpo esa ropa y marcarle el cuerpo luego de tomarla con demasiada fuerza. Sabía que sus bolas que se sentían pesadas en ese momento estaban cargadas y listas para el evento.

- Edward. - ella suspiró detrás de él.

Ella sabia que pasaba por su mente. Siempre había sido así desde lo ocurrido con Garret, su testosterona estaba por las nubes y necesitaba marcarla. La diferencia era que Bella también necesitaba esa confirmación de ser suya cada vez que la tomaba, ambos a pesar de tener dos hijos y cuatro embarazos juntos se sentían inestables.

- Ethan tiene que comer. - suspiró Edward conteniéndose.

- Dejaré a Noah en la cuna. Podemos hacerlo cuando Ethan este en su silla.

- Demonios. - gruñó él, estaba mal lo que hacían. Esa necesidad no podía ser sana.

Bella pasó junto a él para dejar a su bebé en el piso de arriba.

- Hora de comer. - Ethan protesto cuando fue llevado a la silla de entrenamiento pero el hambre lo atacó cuando vio su cena frente a él.

Edward se sintió mal cuando puso un intercomunicador en la mesa.

- ¿Papi?

Ethan lo miró confundido.

Edward puso su celular con un programa de televisión para niños que lo hipnotizó de inmediato.

Tomo el otro intercomunicador y subió las escaleras.

Bella estaba en la habitación ya depositando a Noah que se encontraba dormido.

- Dame un segundo.

Nerviosa quiso pasar junto a él pero no pudo. La tomó de la cintura llevándola a la cama.

- Sólo es un segundo. - le prometió ella pero ya lo tenía sobre su cuerpo buscando abrirle el pantalón.

Era demasiado tarde Edward estaba nublado como no le pasaba desde hace años. La desnudo bruscamente rompiendo lo que no cedía con facilidad. Mientras el por su parte sólo se bajo el pantalón lo necesario. Su verga ya pesada y lista amenazaba con romper sus bragas con tanto roce que le daba. Edward se dedicó a besar sus labios y cuerpo dejando marcas rojas por todos lados.

- Ed... - le rogó ella queriendo guiar su falo dentro de su centro pero era difícil atraparlo.

- Necesito un condón.

- No es necesario... - insistió ella queriendo tomarlo.

- Lo es. - molesto buscó en su mesa de noche.

- Los regalaste. - Bella le recordó mientras seguía intentando atraparlo.

- Mierda. - gruñó.

- Ven. - Lo tomó del cuello para besarlo como quería luego lo empujó hasta colocarse sobre él.

- Esta mal. - admitió él desconcentrado. - No estamos solucionando nada, vamos a volver a caer en lo mismo.

- Quiero tenerte, necesito tenerte. - insistió ella haciendo a un lado sus bragas para intentar capturarlo.

- El sexo no va a mejorar nuestra relación. Jamás nos ayudo.

- No pienses. - ella le pidió ya sentándose sobre su erección. - ¡Dios! - gimió antes de empezar a saltar.

Era erotico verla tan entregada.

- Eres mía. - gruñó empujando sus caderas para empalarla mejor.

- Tú eres mío. - gimió arañando su pecho.

- Sólo yo puedo metertela asi. - le reclamó palmeando su nalga cuando bajo con fuerza sobre él. - Sólo yo.

- Si. Si. Si. - ella admitía.

- Mi semilla es la única que tendrás dentro.

- Tendré a tus bebés, sólo yo. - declaraba ella siendo posesiva al darle mordiscos a su cuello.

- Me darás una niña. - le recordó. - Me darás lo que quiero.

- Si. Si. Si.

Sus brincos sobre su cuerpo despertaron a Noah que se quejó por el ruido. Bella se desconcentro al escucharlo.

- No. - gruñó Edward y levantó las caderas con fuerza provocándole un grito a Bella.

- Mamá. Papá. - la voz de Ethan sonó por el intercomunicador.

- No. - Edward la tomó de las caderas y la obligó a chocar con las suyas a la fuerza.

- Mierda. - adolorida siguio su faena ahora más acelerada.

- ¡Mamá! - Ethan empezó a llorar. - ¡Mamá!

- Muévete. - Edward palmeó su nalga cuando ella quiso parar. - Querías esto. Muévete.

De nuevo él la obligó a caer sobre su verga.

Bella sudaba mientras algunas lágrimas querían salir.

- Edward... los niños...

- No. - gruñó él, su molestia no se había ido. - Me forzaste a esto. - la obligó a bajar con fuerza otra vez.

Bella siguió su faena hasta que su cuerpo se rindió al fin al orgasmo que había tardado en llegar. Edward por su parte también liberó su semilla con un chorro constante.

El caos de los llantos de sus niños empezó a llegarles poco a poco mientras sus sentidos volvían a enfocarse. Bella sollozó.

- No solucionamos nada. - él susurró afectado también. - Estamos rozando nuestros límites como siempre.

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Ahora si el capítulo dramático que estan acostumbrados a leer. Espero que les guste y me dejen algún comentario. Ya nos leeremos pronto!