Despertar agotado era una sensación terrible. Apagó el despertador de su teléfono porque la vibración se le hacía desesperante. Bella a su lado gimió molesta.

Otro día más.

- Revisa el pañal de Noah. - ella le susurró contra la almohada antes de volver a dormir.

Medio dormido se acerco a la cuna. Su hijo menor ya tenía los ojos abiertos y lo miraba fijamente, a veces le preocupaba un poco como lo miraba. Sentía que tal vez era consciente de lo que pasaba y lo estaba juzgando desde su mente infantil.

- No me mires así. - le pidió tocando su pañal. - Ella quería hacerlo así.

Noah seguía mirándolo.

- No puedes juzgar a tu padre.

Noah balbuceó.

- No después que dejaste este regalo para mi. - se quejó al comprobar que el pañal había sido usado.

Bella seguía dormida en la cama, sólo una sábana cubría su desnudez.

- Vistete. - le recordó lanzándole una camiseta suya. - Ethan se parará en cualquier momento y tenemos que ir a la fiesta de Luke.

Ella se quejó de nuevo.

- Te dije que debíamos dormir. - le recordó algo molesto. - No me culpes ahora.

- Anoche no sonabas así de molesto.

- No hablaré del tema. Vistete.

Bella se forzó a levantarse y huir al baño para darse una ducha no sin antes darle mirada que indicaba que debía acompañarla.

Estaban teniendo una resaca de sexo. Habían creado el término después de pasar casi dos semanas sufriendo las consecuencias. No podían quitarse las manos de encima y eso estaba perjudicando seriamente sus horas de sueño.

Cansado desechó el pañal usado y colocó uno nuevo.

Noah jugueteaba con su pequeño pie observándolo curioso.

- Tienes una mirada muy prejuiciosa hijo, cualquiera diría que viste todo lo que paso anoche.

El bebé sólo balbuceaba en respuesta.

- No pude evitarlo... algun día entenderas como llegaste al mundo y me darás la razón.

Buscó ropa limpia para el niño luego de sacarle el pijama.

- Ahora debes esperar aquí. - lo puso en la cuna. - Tu madre me necesita.

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Sacar a los niños de casa era un reto.

-¡No la puse! - gritó molesto.

- ¡Se supone que tú debías colocarla en la cajuela!

- Mierda Bella tenía a Ethan en brazos todo el tiempo como iba a hacerlo.

- Yo tengo a Noah y a Ethan todo el dia en brazos y no por eso dejo la bolsa de pañales.

El llanto de su hijo se escuchó detrás de ellos. Ethan los miraba asustado desde el asiento trasero del auto. Llevaba todo el día llorando y quejándose por todo, parecía estar pasando por alguna especie de fase pero sus padres no tenían la paciencia necesaria en ese momento.

- ¡Mamá! - lloraba.

- Oríllate, me pasaré al asiento de atrás.

Edward lo hizo unos metros más adelante. Estaban tarde, muy tarde para la fiesta de cumpleaños de Lucas y aún tenían que volver por la pañalera de Noah. Dicho bebé estaba guardando silencio mientras su hermano mayor lloraba desconsolado en brazos de su madre.

- Ya pequeño, estoy aquí. - ella le susurraba con cariño.

Llegaron a su casa unos minutos después, Edward estaba iracundo y bajo a toda prisa a buscar la bendita pañalera.

- ¡No olvides la manta azul! - le gritó su mujer desde el auto.

Su casa era un caos total, juguetes por todas partes y aún habían platos sucios en la mesa. El ambiente estaba cargado y estaba empezando a odiar el lugar. Molesto tomó la pañalera pero no encontraba la maldita manta. Subió a la habitación de su hijo pero no encontró nada, en la habitación del bebé tampoco así que buscó en la suya. Había ropa en el suelo gracias al apuro que tuvieron para salir esa mañana. Recogió las cosas mientras Bella tocaba el claxon por su demora.

- Espera mujer... - gruñó molesto.

Incluso su teléfono empezó a sonar. Podía ser una pesadilla cuando se estresaba.

La maldita manta no aparecía. Trato de recordar la última vez que la vio y fue en el baño ya que Noah había sido bañado.

Fue rápidamente y la ira lo invadió al ver el desastre que Ethan había dejado esa mañana luego de ir al baño solo, había papel higiénico regado por todos lados.

- Demonios. - no pudo evitar recoger todo el papel regado pero al momento de querer depositarlo en el tacho de basura tuvo un descubrimiento inesperado.

La manta no estaba en ninguna parte pero después de esto poco o nada le importaba.

Bajó las escaleras tan rápido que creyó volar.

- ¡Edward! ¡Estuve llamándote! ¡La manta esta aquí!

Molesto la ignoró y abrió su puerta para tenerla cara a cara.

- ¿Por qué demonios hay pruebas de embarazo negativas en la basura del baño?

Bella palideció por sus palabras.

- Me estuve haciendo los tests. - admitió. - Pero no son completamente confiables, ya lo sabes.

- ¡Cuando ibas a decírmelo! - gritó otra vez.

- ¡No me grites delante de mis hijos!

Ethan empezó a llorar mientras temblaba, Noah hizo lo propio desde su asiento de bebé.

- ¡No estas embarazada!

- ¡No lo sé!

- Le has mentido a medio mundo. - gruñó histérico. - Toda la familia cree que tendremos un bebé.

- No le he mentido a nadie. - le contestó molesta. - Yo no he tenido mi período y no nos cuidamos. Existe la posibilidad.

- Usaré condones maldita sea. No puedo creer que hicieras esto.

La ira no lo dejaba pensar con claridad y sus palabras fueron sin pensar.

Dejó la pañalera y subió al auto. En medio de un coro de llantos manejo las calles que lo separaban de la casa de au mejor amigo.

Al llegar sacó la pañalera y el regalo para su sobrino, hizo los malabares respectivos para tomar a Noah con su brazo libre.

Bella por su parte se retocó el maquillaje que se había corrido por las lágrimas provocadas por la discusión mientras Ethan sollozaba tranquilizándose.

Molesto como estaba no le dirigió ni una mirada a Bella cuando caminaron hacia la casa ni mucho menos cuando saludaron a todos sus amigos. Ethan olvido sus penas al ver a otros niños y a Luke.

- Llegas tarde hombre. - le reclamó Jared pasándole una cerveza.

- Traer a los niños es complicado. - confesó bebiendo.

Noah seguía en su brazo libre luciendo adorable con una camisa roja como su padre y unos pantaloncillos cortos grises.

El bebé quiso quitarle la botella pero Edward la alejó.

- No... tú sólo bebes la leche de tu madre. - le recordó. - Esto lo beberás dentro de muchos años.

Bella se acercó para tomar al bebé.

- Dámelo. - quiso tomarlo.

- Puedo tenerlo, esta tranquilo. Ve a relajarte.

- Pero... - quiso discutir.

- Es mejor que Edward lo tenga, no debes cargar peso por el nuevo bebé.

Ambos se pusieron muy tensos al escuchar a Jared.

- Esta bien, iré a hablar con Rose.

Bella se alejó rápidamente no sin antes arreglar la camisa de Noah.

- Es gracioso verlos vestidos como tú. - admitió Jared. - Parecen una familia sacada de televisión.

Ethan correteaba por todos lados con su camisa azul y pantalón corto gris.

- Nada más lejos de la realidad. - admitió Edward.

- ¿Siguen teniendo problemas verdad?

- ¿Qué te hizo sospecharlo? ¿Sus visitas diarias al taller o el hecho que tengo el cuerpo lleno de arañasos?

- Hombre. - lo palmeó Jared. - Tienes que hablar con ella.

- Es insoportable. Sus celos, sus acusaciones... He intentado hablar con ella tantas veces pero se niega a escucharme.

- Te recuerdo que ella estuvo en tu lugar.

- Pero ambos lo superamos. Es estupido como hemos caído en lo mismo.

- Nunca terminaron de sanar y bueno los bebés agrabaron todo. Es la mala comunicación. La amas como un idiota, así que ponte los pantalones.

El cobrizo ajustó a Noah en sus brazos. El bebé ya tenía tres meses así que ya empezaba a buscar a su hermano con la mirada para jugar.

- Dos hijos. - suspiró Edward. - No sé como estoy aquí ahora. Cambiando pañales y haciendo biberones.

Tanya hizo su aparición en ese momento con un risueño Drake que ya empezaba a pararse solo. El bebé se apuró a tratar de llegar a los brazos de su tío.

- No cariño. - lo reprendió Tanya. - Mira es tu primo Noah.

El susodicho los miró indiferente muy cómodo en los brazos de su padre.

- Saluda Noah. - Edward sacudió los cabellos rubios y alocados de su sobrino. Mientras los de su hijo estaban perfectamente alineados.

- Papá. - Ethan llegó con un vaso vacío. - Tengo sed.

Cuando vio a su tía Tanya enrojeció por completo y saludó a su primo Drake dando saltos.

- ¡Than! - Tanya bajó al niño que dio pasos torpes hasta Ethan.

Bella hizo su aparición en ese momento.

- Tanya. - saludó cortante.

- Hola Bella. - la mujer no perdió la sonrisa. - Tu vestido es hermoso.

- Gracias. El tuyo también.

Tanya era inmune a su odio. Ella también en su momento la detesto por ser el foco de atención de Garrett pero ya esos tiempos habian quedado en el pasado.

- ¿Cómo logras peinar tan bien a Noah? Pensé que el cabello Masen era indomable.

- Él heredo mi cabello.

Tanya se llevó a Drake a jugar con los demás niños en ese momento.

- Bella... - gruñó Edward. - ¿Por qué te comportaste así?

- ¿Cómo? Sólo la saludé.

- Tu tono de voz...

- Edward no voy a discutir sobre mi tono de voz en una fiesta infantil.

- Oh por supuesto que no lo harán.- Agregó Rose llegando al lugar con una Emma risueña de siete meses. - Mira cariño, Noah ya esta aqui.

La bebé reía por el tono de voz de su madre mientras miraba a todos con curiosidad.

Noah que estaba distraído con su chupon en la boca fue interrumpido por la niña cuando esta se lo arrancó para ponerselo en la boca.

- No Emma, es de Noah.

El bebé jamás había experimentado algo similar y se quedó sorprendido mirándola.

Todos no pudieron evitar reír.

Noah recibió su chupon segundos después aún impresionado y se apegó más a su padre.

- Mi princesa sabe lo que quiere. - Jared tomó a la niña que lanzó risotadas divertidas. - No suspires tan fuerte Edward, pronto tendrás la tuya.

Bella a su lado alejó la mirada.

- ¡Vamos por el pastel Bella! - le pidió Rose. - Tienes que ver la maravilla que hicieron, en el cumpleaños de Lucas...

Las mujeres se alejaron conversando animosas.

- Miranos Masen. - Jared llamó su atención. - Hace unos años lo único que cargabamos eran cervezas.

Edward rió con él porque tenía razón.

En momentos así recordaba que era muy afortunado. Tenía una familia constituida que incluía a su mejor amigo y a su madre que ahora junto a Peter y Beth eran parte importante de su día a día.

- ¿Qué debo hacer? - suspiró mirando a Jared. - ¿Cómo lograr que ella me crea?

- Ella te cree. - le aseguró Jared. - Ella sabe que la amas.

- ¿Entonces porqué enloquece por Tanya? Ni fue mi novia formal. Nunca fue alguien importante.

- Bueno últimamente has demostrado que es importante. Es tu "cuñada" de alguna manera.

- Mi relación no es perfecta pero claro que Bella es más importante para mí que Tanya, me dio dos hijos.

- ¿Se lo dices?

- Le digo que la amo.

- Quizás no lo demuestras.

La fiesta llegó a su momento más importante en ese momento. Luke se paro frente a su pastel de los Vengadores listo para soplar. Ethan, que era como un primo para él, se acercó muchísimo para ver como lo hacía.

Todo fue felicidad mientras el niño soplaba y daba una mordida a su pastel.

Edward sentía la espina de la pelea de esa mañana así que se acercó a Bella y se abrazó a su cintura.

- Perdóname. - le susurró. - Lo que dije fue cruel, yo te amo y no quiero que sigamos peleando así.

- Yo no invente mi embarazo. - reprochó dolida.

- Lo sé. - admitió besando su hombro ya que aún le daba la espalda.

- Si tengo un bebé en el vientre es por ti.

- Cariño...

- Me dolió tu acusación. Volviste a lastimarme con tus impulsos.

Edward suspiró.

- Lo sé. - admitió. - Me molesta la situación en la que estamos, siento que otra vez nos salimos de control. ¿Siempre será así? ¿Nuestra relación siempre tiene que ir al límite?

- Yo no...

- Me equivoqué. - admitió. - Pero tú también. ¿Podemos intentar controlar nuestros impulsos? ¿Podemos intentar tener más de una manera de arreglar nuestros problemas?

Bella se quedó en silencio absorbiendo sus palabras.

- Cariño... - Edward besó su cabeza. - Te amo y si necesitas tiempo te lo daré pero ya no podemos seguir así. Seremos cinco en esta familia y ellos nos necesitan, no puedo permitir que malas decisiones nos separen.

Ella giró en sus brazos y abrazó su cintura.

- Siento que cada día nos amas menos. - admitió dolida. - Que no nos soportas como antes y estas aburrido de esta familia.

- Eso jamás pasará. - le prometió. - Lo son todo.

Bella liberó algunas lágrimas en su pecho.

- Hey... no llores. - le pidió el. - Si necesitamos ayuda con esto la obtendremos, no te dejaré ir tan fácilmente Swan. Me costó mucho tenerte.

La tuvo en sus brazos lo que quedó de la fiesta sólo se separaron cuando Ethan necesitaba la atención de alguno. Edward estaba seguro de amarla pero aún no encontraba una solución definitiva para lo que pasaba entre ellos.

Noah en sus brazos bostezaba tranquilo mirando a los niños gritar y saltar. Sus ojos verdes perseguían a Ethan constantemente.

- Te tocó un buen hermano mayor. - le aseguró Edward. - Ethan te cuidará siempre.

Noah lo miró un segundo antes de sonreír sin dientes. Su primera sonrisa. Bella a su lado se quedó sin aire.

- ¡Papá! ¡Papá! ¡Papá!

Ethan se acercó dando brincos con un Drake igual de entusiasmado pero dando pasos torpes.

Ambos niños lo llamaban papá y era una responsabilidad difícil de afrontar. Sabía que Bella no aprobaba esto.

- Drake. - suspiró alborotando sus cabellos. - Soy tu tío.

El bebé sólo reía al sentir la caricia.

- ¡Papá!

- Drake...

- Déjalo. - susurró Bella. - Cuando llegue el momento sabrá la verdad y te va a necesitar.

Edward le dejó un beso en la frente.

- Gracias por entenderme.

Tanya los observaba a la distancia siempre pendiente de su hijo.

Bella suspiró al verla. Edward la apegó más a su costado.

- Hey recuerda que te amo, ella no tiene la culpa de nuestros problemas.

- Necesito creer que somos tu prioridad.

Edward respiró hondo intentando pensar alguna solución.

- ¿Noah ya puede jugar? - preguntó Ethan saltando en su lugar.

- Aún no. Pronto jugará con ustedes.

Los niños se quedaron cerca jugando entre ellos. Ethan tenía una paciencia infinita para jugar con su primo, se llevaban dos años de diferencia pero serían grandes amigos. Este detalle le alegraba de sobremanera, era una pequeña llamarada de paz o tregua con Garrett.

Su hermano estaba muy lejos, no tenía idea de donde pero era mejor de esa manera. La distancia pondría las cosas en su lugar.

- ¿Qué te parece si vamos de vacaciones? - le preguntó de pronto sorprendiendo a Bella.

- ¿Vacaciones? - confundida preguntó.

- Jamás he viajado contigo y llevar a los niños a conocer un nuevo lugar será emocionante.

- Pero son muy pequeños no podemos ir a un lugar donde...

- Visitemos a tu madre.

Ahora ella era la sorprendida.

- ¿A mi madre? No la veo desde los dieciséis, no tengo comunicación con ella.

- Bueno es hora de que des señales de vida y que conozca a sus nietos.

- Edward es una locura. - se negó de inmediato.

- Inténtalo sino se puede iremos a otro lugar. Creo que debemos estar juntos y solos unos días, no he dejado de trabajar por años pero creo que merezco un descanso con mi familia.

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Nuevo capítulo! Díganme que les pareció! Estuve leyendo sus comentarios y termine meditando como se alargó la historia por lo que llegué a la conclusión que no me gusta dejar cabos sueltos es por eso que creo que esto ocurrió. Ya son los últimos episodios de esta historia:) gracias por leerme!