Noah gruñó molesto al escuchar los altavoces en el aeropuerto.

- Tranquilo. - lo calmó su madre apegandolo a su pecho.

- ¿Esa es la abuela? - preguntó Ethan agotado.

A lo lejos una mujer rubia sostenía un cartel en sus manos, tenía una sonrisa nerviosa y daba algunos brincos para ser vista.

- Creo que si lo es. - Edward le susurró a su hijo que estaba apunto de desfallecer en sus brazos.

Bella les había enseñado algunas fotos días antes de viajar así que tenian una vaga idea de su apariencia. Llevaban años sin verse ni hablarse pero Renne Bloosom aún conservaba el mismo número, no fue muy difícil lograr contactarla y menos acordar verse. La mujer vivia con su nuevo marido en una casa de playa en Miami, el hombre no pasaba mucho tiempo en casa por trabajo y ella se dedicaba a pintar cuadros que luego vendía.

- No ha cambiado mucho. - Bella le dio un apretón a su mano en señal de nerviosismo.

- Vamos.

Caminaron hacia la mujer que los recibió emocionada.

- Eres toda una mujer. - saludó abrazando a su hija. Tomó su rostro y analizándola de pies a cabeza.

- Han pasado muchos años. - admitió Bella.

La mujer asintió dándole la razón para luego ver a sus nietos. Ethan cansado como estaba sólo le dio un breve abrazo antes de volver a recostarse en el hombro de su padre.

- Se parece mucho a ti. - susurró observando encantada a Noah que la miraba curioso. - Si tuviera tus ojos creería que estoy viajando en el tiempo.

Bella sonrió algo incómoda. Pero no se negó a entregarle a su bebé cuando ella se lo pidió.

Renne tomó al pequeño sin ninguna protesta de su parte. Bella aprovechó para tomar a Ethan mientras Edward se ocupaba de recoger las maletas.

El aire húmedo y cálido provocó que entraran en calor en poco tiempo. Los niños acostumbrados al frío de Forks por primera vez exponían sus pieles al sol.

- Los cuatro estan tan pálidos que parecen vampiros. - bromeó Renne luego de subir con ellos al auto.

Edward sonrió divertido apesar de sentirse incómodo por el sudor que se había apoderado de su cuerpo. Bella aprovechó para cambiarse en el baño del avión a algo mucho más cómodo que se ajustaba a sus curvas que poco a poco regresaban a su lugar.

- ¿Tienes más bluzas asi en la maleta? - le susurró cuando Renne se distrajo en la carretera.

- Un par. - contestó confundida.

- Creo que Miami me gustará más de lo que esperaba.

Bella rió luego de golpear su estómago.

Ethan sofocado por el ambiente terminó de despertarse y se quedó en sólo sus pantalones ya que se negaba a colocarse algo más.

La casa era maravillosa, Ethan se emocionó muchísimo al ver el mar y la playa. Corrió por la arena hasta llegar a la orilla con Renne detrás de él.

- ¡Cuidado Ethan! - Edward gritó apurándose a meter las maletas en la casa.

- ¡No es fría! - gritó emocionado empezando a chapotear. - ¡La Push es fría!

- ¡Yo me quedo con él! ¡Instálense!

Bella conocía la casa ya que habia estado ahí alguna vez en su niñez, buscó su habitación que por suerte tenía baño propio. Su madre había dejado su cama pero ahora había otra matrimonial a su lado.

- Al menos dejará que vivamos en pecado bajo su techo. - bromeó Edward metiendo las maletas.

- Muy gracioso.

- Pudo mandarme a la sala. - le recordó acercándose. - No estamos casados. Soy sólo tu novio.

Bella le sonrió divertida también. Besó sus labios antes de que Noah protestara al ser apretado.

- Eres más que mi novio. Ahora dúchate mientras cambio a este pequeño.

Edward se desvistió en ese instante. Iba a morir de combustión espontánea y no sólo era culpa del ambiente sofocante.

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- ¡Muchísimas! - exageró Ethan mientras relataba su día en la playa con Renne. - Mañana las recogele.

- ¿Todas las conchas del mar? - le preguntó su padre.

- Sip. - afirmó seguro el niño poniéndose otro bocado de pescado a la boca.

Estaban teniendo una comida muy amena, relajados y alegres. Renne estaba más que contenta de tenerlos y no dejaba de hacerle mimos a Noah que tenía la expresión menos malhumorada. El viaje les estaba viniendo de maravilla hasta el momento.

- Creo que es un niño mimado. - reclamó Edward luego que Noah protestara cuando se lo entregaron. - Cuando hay mujeres sólo ellas pueden tocarlo.

- Todos estos dias yo lo mimaré entonces. - declaró Renne robándolo de sus brazos de nuevo. - Dos niños deben agotarlos.

Ambos asintieron aceptándolo.

La comida era deliciosa, Renne tenía un gran talento para la cocina. Bella se movía algo callada e incómoda a su alrededor por la falta de confianza, Edward la comprendía ya que le pasaba algo similar con Elena. Su mujer tomó a Ethan en brazos por inercia cuando este agotado había apoyado su cabecita en su brazo. Lo ajustó a su pecho como lo hacía desde que era un bebé y este no tardó en quedarse dormido.

- Nunca pasó por mi cabeza que la próxima vez que te vería sería con un niño en los brazos y mucho menos con dos. - Renne suspiró observándola.

Bella incómoda alejó la mirada. Edward acarició su hombro disimuladamente para brindarle su apoyo.

- ¿Ustedes se conocieron en Forks? - preguntó Renne en ese momento. - Jamás llegue a conocer ese pueblo pero recuerdo que tu abuela siempre hablaba de él.

- Si. Conseguí un trabajo como maestra hace... unos cinco años y nos conocimos porque al llegar mi auto se averió. Edward lo reparó.

Ambos no podían creer que habían estado juntos tan poco tiempo, se sentia como una vida entera.

- Eso suena romántico. - admitió Renne. - Fue la primera persona que conociste.

- Se podría decir que si, aunque Jared ,su mejor amigo, también estuvo ahí pero no cuenta. - rió recordando.

- Saliste con Jared. - le recordó. - Saliste con él antes que conmigo.

- No te vas a poner celoso ahora, jamás me lo reclamaste. - se burló.

Edward alejó la mirada fingiendo estar herido. Bella besó su barbilla.

- Al final tú ganaste. - admitió ella.

El cobrizo sólo le sonrió ya que en realidad no estaba molesto.

Renne los miraba maravillada.

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Ethan y Noah compartían cama pero eran separados por un montón de almohadas. Agotada depositó a su bebé luego de amamantarlo. Su hijo mayor dormía con sólo un pantalón corto ya que alegaba tener calor.

En su cama ya la esperaba el cobrizo que era el dueño de su corazón, el hombre si estaba desnudo bajo las sábanas y sabía que esa noche tendría que esforzarse en rechazarlo. Se quito la ropa quedando en bragas y buscó una camiseta en la maleta para dormir.

- Quédate así. - le pidió él con voz ronca. - Vamos a sudar de todos modos.

- Ethan puede despertar y querrá dormir con nosotros. No puedo estar con los pechos al aire y tú deberías pensar igual.

Luego de colocarse la prenda se recostó junto a él. Edward se apegó a su espalda colocándose estratégicamente, ella lo sintió pero fingió no haberlo hecho.

- Sin ropa dormiremos mejor.

- Sin ropa no vamos a dormir por eso es mejor así.

- Vamos... - se quejó. - Estoy acostumbrado a tener algo de cariño... - pellizcó su pezon. - No esperaré hasta llegar a Forks para tenerte.

- Pues serán días muy largos para ti.

Edward gimió.

- ¿Ni sexo oral? - le rogó. - No sabes como sueño que me la mames usando ese bikini... - gimió a la vez que embestía sus piernas.

- No. - Bella se quejó al sentirlo. - Los niños estan en la cama de a lado y mi madre en su habitación. Además en la playa es imposible que eso ocurra. - tomó sus manos cuando trató de subirle la camiseta. - Basta.

- Ethan tiene sueño pesado. - susurró Edward detrás de ella. - Noah está acostumbrado a escucharte gemir... Te necesito. - le aseguró besando su cuello.

- Harás ruido y los niños pueden despertar. - suspiró cuando él le bajó las bragas.

- Tú arriba. - concedió recostándose.

- Edward no.

- Tienes que ayudarme un poco, mañana te vere en traje de baño y tendré que aguantar todo el día para cogerte, al menos ahora ayúdame con mi problema. - levantó la sabana para que vea su erección.

- ¿Por qué siempre estas cachondo? - le preguntó seriamente alejando su cuerpo.

- Me gustas mucho. - Admitió gimiendo. - Y creo que saber que eres mía me pone duro.

- ¿aunque este gorda y con marcas?

- No estas gorda. - sufrió cuando ella alejó sus manos. - Y sobre las marcas... no las he notado.

- Aquí estan. - le señaló su vientre.

- No veo nada. - Le aseguró tomándola de las caderas.

- Mañana las verás. - suspiró triste.

Edward acarició su rostro.

- Así tengas miles de cicatrices, ¿crees que dejaré de amarte?

- Puedes aburrirte. - admitió. - Cuando ya no me desees.

- No creo que eso sea posible. - admitió movimiendo las caderas en su encuentro.

- Hace días estabas tan molesto, sólo cogiamos. Tengo miedo de que eso sea lo único que quieras de mi.

- Te amo por quién eres Swan, eres una mujer increíble, fuerte, paciente, cariñosa, tenaz, fiel... - Bella lo observó fijamente en ese momento. - Luego de... ya sabes, pensé que jamás te creería de nuevo pero estabas tan segura de amarme que no pude evitar caer de nuevo, ahora no veo posible que te acerques a otro hombre. Siento que eres mía y no sé si suena mal o machista, pero realmente creo que sólo yo existo para ti y eso me llena de confianza, a le vez que... - levantó las caderas otra vez. - Bueno tiene este efecto extra en mi. A todo eso agrégale que eres una excelente madre para mis cachorros.

Bella rió al escucharlo.

- Cachorros...

Y como si hubiera sido llamado Noah gruñó despertando.

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- ¡Papá la playa! - una voz gritaba en su oído. - Vamos ya. - Ethan impaciente tironeo su brazo. - ¡Papá!

Gimió tratando de dormir, Bella sobre él también estaba sufriendo para despertar. Apretó a su mujer entre sus brazos.

- ¡Papá! - gritó de nuevo.

- Cariño, tu hermano esta dormido. - le recordó Bella con voz ronca.

Ethan molesto al ser ignorado salió de la habitación.

- Tenemos que pararnos. - suspiró la castaña dejándole besos en el cuello.

- Cinco minutos más.

- Ethan puede ir solo a la playa. - le recordó levantándose.

Bella que si estaba vestida salió a buscar a su hijo mientras él suspiraba mirando su erección, iba a tardar un rato en la ducha para deshacerse del problema.

- Mi madre lo llevó. - su mujer regresó de pronto sorprendiéndolo, se acercó al bebé para revisar su estado antes de volver a la cama con él.

- Estamos solos. - le recordó Edward subiendo sobre ella. - No puedes negarte.

Bella rió al escucharlo.

- No podemos. - acarició su mejilla. - Pero si me gustaría.

- Pero...

Ella besó sus labios con ternura.

- Mi madre no tardará. - suspiró. - Y quiero ayudarla a hacer el desayuno.

Edward insistió en sus labios antes de que ella se alejara. La ducha era inevitable.

Renne tenía una personalidad burbujeante, siempre llena de ideas creativas por lo que se detenia de pronto a dibujar en algún cuadernillo que dejaba olvidado al propósito por todos lados. Era esa espontaneidad la que ponia los nervios de punta y ahora más ya que su hijo estaba con ella en la playa, no queria pensar en las locuras que podían estar en su cabeza ahora.

- Edward. - Bella lo llamaba mientras él se relajaba en el sillón viendo un partido de béisbol con Noah en sus brazos.

- Dime cariño.

- Vamos a buscarlos.

- No creo que pase nada malo. - le aseguró tomando su mano para tirar de ella contra su cuerpo.

Noah al sentirla se apegó a ella, el tiempo de hombres había acabado.

- No llevó su teléfono. - se quejó molesta.

- Es su abuela, nada malo le pasará.

Nerviosa se mordió las uñas.

- ¿Pensaste en ir algún lado solos? - le preguntó para distraerla.

- ¿Y dejar a Renne con dos niños sola?

- Vamos cariño, dale algo de crédito.

- No sabe cuidar niños. - nerviosa escondió su rostro en su cuello. - Me perdió dos veces cuando me llevó a una feria de niña.

- Bueno. - Edward besó su frente. - Démosles unos minutos más y luego iré a buscarlos. Estoy seguro que estan bien.

Los minutos pasaron, lo único que distrajo a Bella fue su bebé que ahora reía por las cosquillas que le hacía su padre.

- ¡Mamá! - el gritó de Ethan les devolvió el alma al cuerpo. - ¡Aprendí a sufeal!

El niño tenía una toalla sobre su cuerpo y una gran sonrisa en el rostro.

- Encontramos a unos amigos y le enseñaron algunas cosas. - les contó Renne agitada, parecía haber corrido detras del niño.

- ¡Joe y Tom! - contó el niño saltando al sillón mientras fingía estar en una tabla.

- Bueno es hora de comer. - algo molesta Bella depositó a Noah en brazos de su padre para dirigirse a la cocina.

- ¡Hiciste el desayuno! - exclamó Renne sorprendida al ver ya la mesa preparada.

Bella sólo asintió llevándose a Ethan al baño.

La mujer se quedó sola con Edward.

- Siempre estuvo un paso adelante de mi. - le comentó. - De niña cuando venía siempre era independiente y jamás me dio problemas.

- ¿Tienes historias?

- Muy pocas. - suspiró Renne. - Su padre dejó de enviarla, no confiaba en mí. Y no lo culpo, siempre he sido irresponsable.

Bella regresó en ese momento con Ethan que saltaba emocionado aún. Comer en familia era algo normal para ellos; Ethan sabía ya comer solo pero debía sentarse junto a su padre para ser dirigido, Edward debía estar junto a Bella para ayudarla con su comida si era necesario ya que ella amamantaba al bebé en ese momento y Noah pegado al pecho de su madre los vigilaba relajado. La coordinación de sus acciones parecía sorprender a Renne que jamás logró ver una rutina familiar como algo bello.

- Tener dos niños pequeños no parece un reto cuando los veo. - confesó.

- Es un reto. - Edward le sonrió amablemente. - Pero hemos sido un buen equipo desde que Ethan nació.

Bella le sonrió al escucharlo.

Era verdad, pasaron por mucho pero cuando se trato de sus hijos pudieron hacer todo funcionar y coordinar para cuidarlos como era debido.

La playa los recibió tostando sus pieles de inmediato. Ethan y Noah disfrutaron mucho de la arena.

- No Noah. - el pequeño cobrizo alejaba su mano de su boca evitando que comiera arena.

El bebé bañado en bloqueador solar y un diminuto traje de baño se quejaba molesto.

- No gruñas. - lo corregía su padre que estaba recostado en una toalla cuidando que el bebé siga sentado y no cayera.

Su atención se dividía con su mujer que tomaba sol a su lado. Renne habia ido a una galería a recoger la venta del día.

- Vendremos siempre. - concluyó Edward de pronto. - Tiempo lejos del trabajo y Forks era necesario.

- Podemos viajar a otros lugares. - le recordó ella.

- Si. - suspiró.

- Podemos acampar en un par de años con los niños. - la castaña paso un dedo por su pecho. - O podemos ir a la Push más seguido.

- Tiempo en familia.

- Si. - emocionada lo miró. - Juntos.

Edward la atrajo a su pecho para poder besarla.

- Te amo Swan.

- Te amo Masen.

Se sonrieron antes de darse un largo beso.

Pasar la mañana así, disfrutando sólo ellos era memorable ya que nunca se había dado. Siempre había algo que hacer que perjudicaba la relajación total de la familia.

La sombrilla sobre ellos los protegía de rayos solares pero la calidez del ambiente era por momentos sofocante. Ethan se dirigió al mar en uno de esos momentos vigilado por sus padres desde la orilla. Noah tomó una siesta en una de las dos hamacas que habian instalado y ellos compartieron la otra.

- Podemos. - insistía el cobrizo robándole besos y tocando uno de sus pechos debajo de la toalla que se colocaron encima.

- Por supuesto que no. - se negó ella a sus sugerencias. - Debemos esperar a la siesta de Ethan.

- Pero Noah...

- Será algo rápido.

Mortificado suspiró mirando el pecho que tocaba.

- Una mamada ahora es imposible, ¿verdad?

La castaña puso los ojos en blanco pero no pudo evitar reír.

- Que haré contigo señor cachondo.

- El amor. - contestó simple antes de besarla.

- Pero ahora no. - se alejó cuando quiso intensificar el beso.

- ¡Mamá! - Ethan se acercó a toda prisa a ellos.

- ¿Qué sucede? - Bella se sentó algo asustada por la voz de su hijo.

- ¡La abuela Renne!

Señaló emocionado al mar.

Su madre en algún momento había llegado y se encontraba surfeando delante de ellos. No era la mejor ya que cayó más de un par de veces pero Ethan alucinaba al verla. Parecía estar presenciando un acto heroico. El niño saltaba y gritaba desde la orilla alentando a su abuela.

- Oh Dios. - se quejó molesta Bella. - Se puede lastimar tiene más de cincuenta años.

- Es joven. - el cobrizo la defendió divertido. - Estas exagerando.

- Sigue igual de irresponsable.

Edward suspiró y la forzó a besarlo para distraerla ya que no disfrutaba del espectáculo. Llevaban tiempo sin dedicarse sólo a besarse y pensar en el otro. Sus hijos revoloteaban cerca a ellos todos los días. Mucho tiempo después Ethan pudo tener sus clases de surfeo con su abuela, ambos en la orilla ensayaban movimientos.

- Iré. - Bella se alejó dispuesta a hablar con Renne.

- Oh no. Dejalos.

- No sabe nadar. - gruñó. - Sabes que Ethan se meterá al mar sin pensarlo dos veces.

- Bien se lo recordaré a Renne. Tú quédate con Noah.

Edward se acercó a su suegra y a su hijo. Algo divertido por la escena frente a sus ojos.

- ¿Planean entrar al mar?

- ¡Si! - gritó Ethan.

Renne rió por su entusiasmo.

- Pero no sabes nadar renacuajo.

Alborotó sus cabellos cobrizos que por el sol se habían vuelto ya un poco rubios.

Renne apartó un poco a su yerno del niño.

- Sé que no sabe hacerlo. Dile que no se preocupe, yo tengo claro que es un niño de tres años.

Edward bajó la mirada a su hijo que emocionado saltaba en la tabla.

- Ella esta algo nerviosa, no es nada contra ti.

- No confía en mí y lo entiendo pero no expondré a Ethan o a Noah a peligros.

Edward asintió dándole una sonrisa antes de regresar a la hamaca con su mujer.

- ¿Qué te dijo?

- No lo llevará, estan jugando. Ella sabe que es un niño pequeño.

Ella suspiró.

- Dale una oportunidad. Renne parece dispuesta a tener contacto contigo desde ahora.

- Renne nunca fue parte de mi vida. Ella siempre prefirió vivir su propia vida sin compartirla. Ahora no quiero que les rompa el corazón a mis hijos cuando desaparezca.

- Hey. - tomó su barbilla. - Ella vive en Miami hace años, no irá a ningún lado y los niños la verán cuando quieran.

Noah se quejó junto a ellos despertando.

- Vamos sólo dos dias aquí. Dentro de unos días quizás se aburra del caos que generamos.

- Cariño. - trató de abrazarla pero ella escapo para tomar a su bebé en brazos y llevarlo adentro de la casa para un cambio de pañal.

Edward se quedó solo en la hamaca vigilando a Ethan que ahora reía y chapoteaba en las pequeñas olas de la orilla con su abuela.

- Hola. - una voz femenina le habló cuando el sueño estuvo a punto de llegar a ella.

- Hola. - saludó a la desconocida que le sonreía.

- ¿Podrías ayudarme? - le preguntó encantadoramente. - Mi teléfono se quedo sin bateria y quiero encontrar a unas amigas.

- Si, claro.- Sacó su teléfono y se lo entregó.

- Gracias. - la muchacha agradeció mirándolo intensamente.

Edward no era un tonto ni de palo. Era muy atractiva y en otro momento no hubiera dudado en ser más que amable con ella. Pero también admitía que ni loco expondría su relación con Bella a un desliz tonto como ese.

La muchacha mencionó una fiesta más de una vez mientras hablaba por teléfono emocionada. Cuando acabo la llamada le entregó el teléfono con otra gran sonrisa.

- Gracias. La fiesta no será lejos de aquí. Esta noche será increíble ojalá te vea por ahí.

Edward le sonrió por educación mientras ella se alejaba.

Bella no volvía después de muchos minutos eso lo preocupo un poco así que entró a la casa buscarla. Escucho ruiditos contentos desde su habitación y fue ahí donde se encontró con un Noah sonriente, su bebé estaba solo en su cochecito jugando con un muñeco de su hermano.

- ¿Bella? - tocó la puerta del baño.

- Voy. - ella contestó pero su voz sonaba extraña.

Nervioso espero mientras vigilaba a Noah.

Cuando ella salió supo que algo estaba muy mal.

- ¿Qué sucede? ¿Por qué lloras?

Bella se abrazó a su pecho en ese instante sollozando en voz baja.

- No lo estoy. - susurró a la altura de su cuello.

- No entiendo.

- No estoy embarazada. - admitió llorosa. - Mi retraso acabo.

El golpe de sus palabras lo impactaron, una tristeza lo invadió por la decepción. La abrazó consolándola.

- Hey... tranquila. Sabíamos que esto era posible. Las pruebas que te hiciste eran negativas.

- Les dije a todos... ahora que puedo decir.

- Que fue una falsa alarma.

- Soy una tonta. - gruñó con dolor.

- No lo eres. La duda existía. - le recordó acariciando su rostro. - Estaba más que justificada. Ellos entenderán.

- ¿Y tú? ¿Estas bien? - le susurró dolida.

- Me siento triste pero quizás es lo mejor. - admitió besando su frente. - Sería un bebé muy amado pero acabamos de tener a Noah, cada niño a su tiempo.

- Te juro que estaba segura. Vomitaba y me sentía sensible.

- Tu cuerpo sigue acostumbrándose a estar sin Noah. Debió ser eso. - la besó de nuevo. - Ya tendremos otro niño cuando estemos listos.

Edward suspiró dolido. Sabía que en un futuro quizas no tendría la oportunidad que deseaba. Pero debía aparentar que el golpe no lo había afectado tanto, Bella se sentiría peor si lo veía tan desolado como se sentía en realidad. Debía ser fuerte por ella.

La risa animosa de Ethan invadió el lugar, su hijo entró en la habitación con su pequeña ropa de baño. Lucía contento con un nuevo collar en el cuello. Su piel tostada y cabellos casi dorados le daban una apariencia de niño costeño.

- Mamá. - la llamó lanzándose a sus piernas.

Su agotamiento empezaba a mostrarse en todo su explendor.

Renne se asomó en ese momento con otra sonrisa que se esfumó al ver el rostro de su hija.

- ¿Todo bien?

- Si. - Bella se movió rápido para tomar a Ethan pero Edward le ganó.

- Le daré un baño para sacar toda esta arena antes de que duerma. - le dio una mirada significativa. Quizás hablar del tema con su madre la ayudaría.

La dejó en el matadero antes de encerrarse con su hijo en el baño.

- Papi. - Ethan se quejó bajó el chorro de agua. - ¿La abuela Elena sabe nadal y pintal?

- No lo sé campeón, no lo creo.

- Abuela Lenne si.

- Elena sabe curar personas.

Ethan abrió sus ojos como dos faroles.

- ¿No lo sabías enano? - se burló frotando sus cabellos. - Ese es su trabajo.

Ethan se quedó en silencio jugando con su nuevo collar.

Ya limpio empezó a quedarse dormido en el hombro de su padre. Edward lo llevó a su habitación buscando a Bella con la mirada pero no la encontró ni a su hijo menor.

Vistió a Ethan con sólo su pequeña ropa interior y lo dejó dormir en la cama. Algo preocupado buscó por la casa algún rastro de las mujeres pero no fue hasta que salió que pudo verlas junto a su hijo menor bajo una sombrilla mirando al atardecer.

Satisfecho regreso sus pasos hasta perderse dentro de la casa.

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Actualización! Y si siguen Vidas Ajenas fue una actualización doble! Espero leer sus comentarios sobre el capítulo:)