- Papi.

Gimió al escuchar la pequeña voz de su hijo hablándole demasiado cerca a su oído. Luego un pequeño dedito le picó en el ojo.

- Papi, la siesta acabo. - el niño subio a su pecho. - Caballito.

Edward lo elevó en sus brazos ganando risas de su hijo.

- ¡Puedo volar! ¡Mamá puedo volar!- gritaba entusiasmado.

Bella apareció minutos después.

- Ustedes dos si que durmieron esta tarde. - se quejó. - La cena ya esta lista.

- Genial. - Edward moría de hambre. Se levanto sudoroso por lo que se deshizo de su camiseta.

- Desearía que estuvieras así todo el día.

- Bueno tus deseos son órdenes. - el hombre dejó a un lado su camiseta y camino hacia ella.

Le dio un beso que debía se ilegal. Ethan que estaba saltando en la cama empezó a hacer ruidos de asco. Bella se acercó al niño para llenarlo de besos.

- No mami. - se reía.

Edward la ayudó a hacerle cosquillas hasta que él niño pataleaba desesperado.

- Vamos a cenar. - Bella tomó su mano tirando de él. - La abuela Renne y Noah nos esperan.

Ethan aceptó y salió corriendo del lugar.

- Al fin sólo mia por unos segundos. - Edward la abrazó para robarle otro beso.

Bella respondió relajada.

- Eso se sintió muy bien. - ella admitió cuando se separaron.

- ¿Te sientes mejor? - le preguntó preocupado.

- Renne me animó a ir al médico mañana. Es bueno descartar el embarazo por completo primero ya que con Ethan ocurrió algo similar.

- Es buena idea. - Edward besó sus labios con suavidad - Pero si es descartado no olvides que te amo y que estaré dispuesto a ejercer mis servicios de semental cuando lo desees.

- Tan romántico como siempre. - Bella besó su barbilla. - Pero sabes que pienso que con dos niños es suficiente.

- Tres no hacen gran diferencia.

Bella rió por su mal chiste.

- Oh si que lo hacen. - le recordó. - Si ahora casi no tenemos tiempo para nosotros con otro bebé eso se reduciria aún más.

- Lo solucionaremos cuando llegue el momento.

- Pareces muy seguro de eso Masen.

- Tengo algunos recursos bajo la manga. - admitió robándole un beso. - Pero los usaré cuando llegue el momento.

- Tenemos que solucionar mucho antes.

- Así es.

- Empezando debemos solucionar el problema con Tanya.

- ¡Mamá! - llegó Ethan saltando. - ¡Noah babeo mi auto azul!

Hablaremos luego de la cena y que los niños duerman.

Edward asintió.

La mesa estaba lista para recibirlos Renne se veía rejuvecida desde la llegada de sus nietos. Noah estaba balbuceando en sus brazos la mayor parte del tiempo.

- Mamá debes dejarlo. No puedes comer tranquila.

- Tranquila cariño, mi nieto tiene mucho que contarme. - bromeó sonriendo con amor al bebé.

- Yo también quiero contarte cosas. - admitió Ethan con una papa en la boca.

- Cuentame todo lo que quieras tesoro.

Bella se sentía extraña al escuchar a su madre, no tenía recuerdos de recibir palabras tan sobre cargadas de amor.

-... Y Drake lo rompió. - le contaba molesto Ethan a su abuela.

- Me cuenta mucho sobre Drake. - Renne les comentó a los padres. - ¿Quién es?

- Es su primo. Es hijo de... - Bella se detuvo.

- De mi hermano. - Edward completo. - Tengo un hermano mayor.

Renne no reaccionó, no tenía idea que había detrás de esa afirmación.

Obviamente si llamó la atención de un niño muy despierto que estaba junto a él.

- Drake le dice "papá" a mi papá. - contó inocente. - Pero tía Tanya dice que su papá se llama Garrett y que lo quiere mucho.

Sus padres lo observaron sorprendidos.

- ¿Eso dijo tu tía Tanya?

- Sip. - contestó devorando otra papa. -¡ Le regaló una piscina de pelotas! Es genial y a Drake le gusta.

-¿ Su papá se la dio?

- Sip. Por su cumpleaños. - le contó. - Yo también quiero una papi, pero para niños grandes como yo. Noah que juegue con Drake en la suya.

Como si entendiera Noah gruñó.

- Ya veremos. - Edward besó la cabeza de su hijo dejándolo satisfecho.

Más tarde con los niños exhaustos en sus camas. Sus padres salieron al porche trasero de la casa para ver la luna sobre el mar, luego de mucho insistir logró llevarla a la orilla con una manta para relajarse un rato.

- No sueñes Masen. - se burló ella al sentir su erección mientras la besaba. - Sabes que no puedo.

- Ya sabes que fantasía tengo. - insistió adolorido. - Acaba con mi tortura.

La mujer besó sus labios pero terminó alejándose.

- Oh vamos. - se quejó el cobrizo.

- Hablemos. Tenemos una conversación pendiente.

El cobrizo masajeó su rostro antes de darle toda su atención. Ella se veía hermosa a la luz de la Luna y no pudo evitar sentirse increíblemente afortunado de tenerla.

- Antes debes saber algo. - él empezó, Bella se puso tensa. - Hable con Tanya antes de venir. Le expliqué que quizás podemos lastimar a Drake al dejarlo estar tan cerca de mí, no quiero confundir a mi sobrino. - suspiró abatido. - No quiero que mis hijos lo vean como competencia cuando quieran mi atención, quiero que lo vean como su primo y lo quieran.

Bella acarició su brazo.

- No me molesta su presencia. Puede crecer junto a los niños y tener una relación cercana parecida a la de hermanos con ellos.

- Puede pero ¿es lo mejor para él?

- Recibir amor siempre es lo mejor para toda persona. - admitió Bella besando su hombro. - ¿Qué te dijo Tanya?

- Que lo entendía. Se mudará pronto, consiguió el trabajo de modelo y Garrett no ha parado de mandar cheques para Drake. Esta más estable financieramente.

- Igual necesitará que cuides de él cuando Tanya vaya a Seattle a modelar. - le recordó.

- Seattle y otras ciudades. Al parecer esta en una agencia de modelos importante.

- ¿Qué harás? - preguntó Bella en voz baja. - ¿Drake irá con ella?

- No lo he pensado. - susurró. - Creo que Tanya hablará con sus primas sobre el tema pero ellas no saben nada de bebés.

- Y nosotros si. - le recordó Bella. - Somos su salvación.

Edward no contestó. No captaba el tono de sus comentarios y no quería comenzar una pelea.

- Edward... - ella tironeo de su brazo. - Lo entiendo, entiendo porque la ayudas y es normal que quieras a tu sobrino. Tu corazón es una de las cualidades que más amo de ti. Ahora entendí que Tanya es tu familia ahora, ya no puedes desligarte como si fuera una amistad más. Ahora los Masen han aumentado en este pueblo y aunque no me guste ella es algo así como una cuñada para mi. - rió ella suavemente. - Garrett, Tanya, tú y yo estamos unidos inevitablemente, tenemos que vivir con eso.

- ¿Eso qué quiere decir?

- Podemos cuidar en casa a Drake cuando sea necesario. Tanya es oficialmente bienvenida en mi casa, la vigilaré pero puede ser parte de nosotros.

Edward le sonrió y besó sus labios.

- Eres increíble.

- Será extraño al comienzo pero quizás lleguemos a entendernos.

- Lo harán. Además Drake tendrá una excelente tía.

- Bueno, bueno. - rió ella mientras él la besaba insistente. - Hay algo más que quiero decirte.

- Lo que quieras cariño.

- Edward yo te quiero conmigo más tiempo. - admitió la mujer de su vida seriamente. - No quiero que nuestra relación siga enfriándose, quiero salir contigo o simplemente ver una película en casa contigo. Los niños nos agotan y te extraño.

- Cariño. - él acarició su mejilla.

- Dejamos de ser novios para luego ser padres de golpe, extraño esos momentos.

- ¿Quieres salir más seguido?

- Estuve pensándolo y quiero que tengamos un día donde por unas horas sólo seamos los dos. Quiero retomar lo que solíamos ser como pareja, no como padres.

- Eso suena bastante bien. - admitió él besando su cuello.

- No sólo será sexo. - rió ella al sentir sus mordidas en su clavícula.

- No sólo sexo. - aceptó él. - Un día para nosotros.

- Sólo los dos.

Edward la miró enamorado antes de acercarse a besarla.

- Podemos empezar hoy. - le propuso. - Supe de una fiesta cerca de aquí.

- ¿Una fiesta? - preguntó sorprendida.

- Hoy me invitaron mientras cambiabas el pañal de Noah.

- ¿Quién te invito? - preguntó picada.

- Conoci a una muchacha en la playa. - admitió a pesar de ver su rostro molesto.

- Mierda Masen... - gruñó fastidiada.

- Me pidió ayuda y me aviso de la fiesta.

Bella alejó la mirada molesta.

- Vamos. - le sugirió. - Hace mucho que no salimos solos.

- ¿Quieres volver a verla?

- Oh lo que quiero ver es tu cuerpo en uno de esos vestidos. - le dio una mirada a la casa. - Y esa lencería negra debajo.

- Edward...

- Me encantaría hacerte de todo en esa fiesta. - suspiró resignado. - Pero la naturaleza no esta de mi lado.

Bella se sonrojó.

- Perdón cariño. - le besó la mejilla. - Vamos a la fiesta.

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La noche estrellada era perfecta para esa noche. Tenía a Bella bajo su brazo mientras caminaban entre los jóvenes que esa noche se reunían para despedir el año universitario. Las risas alcohol y baile estaban por doquier.

Edward logró divisar a la muchacha que vio en la playa, ella se divertía junto a sus amigas.

- Ella me invito.

- La matare. - amenazó Bella dispuesta a acercarse.

- O mejor me besas. - tironeo de ella para acercarse a sus labios. La beso con ganas relajándola por completo y recibiendo vitoreos de algunos muchachos ebrios que estaban cerca.

- Eso estuvo mejor. - Admitió Bella abrazándolo.

La llevó a bailar junto a los demás. La tomó de las caderas y la apretó contra su cuerpo como hace tiempo no hacía. El ambiente joven los impulsaba a rozarse como todos lo hacían. Reían y bebían como una pareja más.

Bella suspiró en su cuello.

- Te amo.

- Yo también te amo. - admitió él besando sus labios.

Luego siguieron con una caminata por la orilla. Charlaron de su vida en Forks cuando era niño y como era la de ella cuando visitaba a su madre en Miami.

- Nunca pensé que traería a mis hijos. - admitió ella. - Estaba tan distanciada de Renne que no pensaba presentárselos de esta manera. De niña odiaba este lugar, ahora estoy aquí de nuevo.

- Ahora tienes dos enanos que disfrutan de la playa y a mi que soy increíblemente feliz porque te tengo en ropa de baño todos los días.

- Eres un bobo. - rió ella besando sus labios rápidamente.

- Hey. - se quejó por lo rápido que se alejó. - Bésame bien.

Ella corrió alejándose de él así que Edward no dudó en perseguirla. No tardó mucho en tomar sus caderas y derribarla. Subió sobre su cuerpo para darle el beso que creía merecer.

- Dios... - gimió ella cuando se alejó.

- Soy Edward... pero puedo ser tu Dios.

Bella rió divertida por su espontaneidad.

- Te amo tanto Masen. - admitió acariciando su mejilla. - No puedo creer que hoy te ame incluso más que ayer.

- Yo te amo cada minuto más. - admitió él besándola de nuevo.

Se besaron en la orilla del mar, completamente entregados al beso y sólo iluminados por la luz de la luna.

Bella sintió un bulto contra su pierna cuando Edward se acomodó sobre ella.

- Perdón cariño. - se disculpó por no poder satisfacerlo por circunstancias naturales.

- Oh no es... - Edward se sonrojó.

Bella no pudo evitar sorprenderse al verlo sonrojado, luego su novio puso su mano entre ellos para llegar a su pantalón corto.

- No podemos. - le recordó confundida.

Pero Edward no se abrió el pantalón corto sino que metió su mano en su bolsillo.

- Creo que llevo bastante tiempo posponiendo este momento. - sacó una pequeña cajita negra de su bolsillo. - Sabes que tengo este anillo conmigo mucho antes de que me dieras la noticia de que sería papá por primera vez.

Bella empezó a llorar sorprendida.

- No pongas esa cara. Sabes bien que quiero casarme contigo hace mucho tiempo pero muchas cosas nos han separado desde ese momento. Pero hoy, no podía soportar más las ganas de pedírtelo de una manera romántica como sé que soñabas.

Se levantó de la arena y la ayudo a hacer lo mismo para luego arrodillarse.

- Sé que no soy el hombre perfecto, que tengo miles de errores y quizás no pueda jamás merecer toda la felicidad que me has hecho sentir en estos años juntos. Pero prometo esforzarme cada día más por cambiar y mejorar por ti. - respiró hondo. - Isabella Swan; ¿aceptarías casarte conmigo?

Bella estaba hecha un mar de llanto así que cayó de rodillas junto a él para abrazarlo.

- Si. - gimió emocionada. - Por supuesto que si.

Edward no pudo evitar soltar algunas lágrimas emocionado mientras la abrazaba. Ella repartió besos por su rostro hasta llegar a sus labios.

- Te amo Masen.

- Yo te amo más Swan.

Sólo las estrellas fueron testigos silenciosos de las promesas que esa noche se hicieron. Sus corazones terminaban de enlazarse para siempre esa noche.

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Se acabó. No puedo creerlo. Esta historia a sido mi escape de la realidad y fuente de felicidad gracias a sus reviews. No puedo creer que empezara a escribirla hace tantos años motivada por pensamientos tristes que siempre venían a mi mente y que gracias a esta historia podía olvidarlos. Lamento haber tardado tanto en terminarla pero mi vida universitaria me consumía ahora que esa etapa acabó pude lograr concluir esta hermosa historia donde intente darle personajes lo más pegados a la realidad posible, con personalidades y características adoptadas de su pasado o niñez. Espero que les guste este final y bueno me queda darles el epílogo que fue el comienzo de esta historia en realidad. Yo escribí el epílogo sin saber que daría pie a toda la historia que ustedes han leído estos años. Muchas gracias a todas las que me han escrito estos años, son tantos los nombres que se me vienen a la cabeza, cada uno de sus comentarios llegaron a mi corazón incluso me ayudaron en momentos difíciles de mi vida.

Ahora espero poder seguir entreteniendolos con Vidas Ajenas y Decantando Esperanza que es mi nueva historia, pueden encontrarla en mi perfil.

Quiero desearles un feliz año y pedirles de corazón que si mis historias les gustaron me dediquen un pensamiento positivo para este año, no paso un buen momento y sus buenas vibras caeran como bendiciones para mí.