DISCLAIMER: Yuri on Ice no me pertenece.


─…por lo que afortunadamente el barco no sufrió daños. El botín final consistió en cinco sacos de harina y tres de grano, diez latas de aceite y otras tantas de conservas, dos barriles de vino y cuatro de agua potable, tres cajas con naranjas, otra con verduras variadas y una con carne. Como bonificaciones adicionales podemos incluir café, pan blanco, confites, bollos dulces y chocolate. Lo cual, tal vez sirva para que Mila olvide que no pudimos conseguir manzanas.

Viktor escuchaba el reporte de Christophe, su segundo al mando, mientras terminaba de secarse el cabello. Ya a bordo de su barco, en la comodidad su camarote, el capitán hacía un recuento de los daños, los cuales afortunadamente fueron nulos.

─Muchas gracias, Chris. ¿Y Mila, Georgi y Emil?

Una mujer de piel morena y cabello largo y obscuro, que aguardaba al lado de Christophe, dio un paso al frente.

─ Me encargué de revisarlos y se encuentran perfectamente. Mila tiene una quemadura leve en una mano, nada que un poco de agua fresca y ungüento no cure, lo mismo en el caso de Emil. Georgi insiste en que hay algo mal con su corazón, pero…─ella se encogió de hombros─ Es Georgi, así que no hay de qué preocuparse.

Viktor asintió, complacido con el informe que Sara, la doctora del barco, le había entregado. A pesar de ser tan joven, la chica era sumamente profesional y dedicada, y sus conocimientos de medicina eran sumamente amplios.

─Más importante, deberías dejarme que te revisara ─sugirió Sara a su capitán─ Estuviste en una riña y saltaste de un acantilado, convendría cerciorarnos de que no tengas alguna lesión.

─Tan sólo te haría perder el tiempo─ repuso Viktor, riendo ─ Mi corazón late, no estoy sangrando y no me duele nada─ para darle a sus palabras una mayor veracidad, abrió y cerró las manos varias veces. Chris suspiró, resignado y Sara rodó los ojos─ ¿Qué hay de nuestra nueva adquisición?

Chris y Sara intercambiaron una mirada, y ésta última se cruzó de brazos antes de responder, inconforme.

─ Además de la desnutrición crónica y las cicatrices que evidencian maltrato previo, su salud es perfecta─ aseguró la chica─ ¿Así que es en serio lo que habías dicho? ¿De verdad vas a admitirlo?

─Se lo prometí─ respondió Viktor, dándoles la espalda momentáneamente, arrodillándose en una alfombra sobre la cual descansaba un perro de color café, que al percibir a su amo, se apresuró a recibirlo con un ladrido entusiasta─ Realmente se destacó. Fue capaz de defenderse solo y ni una sola vez se acobardó.

─ Y como todos sabemos, recuerdas tus promesas únicamente cuando te conviene. Si se atrevió a arrojarse al mar para seguirte, es porque tiene que estar muy interesado en ti─ acotó Chris─ Y por cierto, ¿era eso tan necesario? Si tantas ganas tienes de llamar la atención, no me importaría sugerirte otras maneras menos peligrosas─ completó la frase con un movimiento sugerente de cejas.

─Me agrada que te lo tomes con humor─ repuso Viktor, todavía atento en mimar al caniche café─ A Yuuri no le hizo mucha gracia.

─Lo que le molestó, fue que lo sorprendieras llevando contigo a un desconocido que encima no es más que un niño─ rectificó Sara─ ¿En qué estabas pensando? Casi se ahoga.

─ Honestamente, creí que estaría bien─ admitió, y el can restregó su cabeza contra sus manos para que no dejara de acariciarlo─ Es decir, pudo enfrentarse sin problemas con un escuadrón de marinos. No creí que le tuviera miedo al agua.

─ Discúlpame si estoy de acuerdo con la señorita doctora por esta ocasión, querido─ intervino Christophe, adoptando un tono inusualmente serio─ Sin mencionar, ¿qué sabemos de él? Podría tratarse de una trampa. No es la primera vez que sucede y tú lo sabes. Además, estoy un poco confundido de que un chiquillo te llamara la atención. Yo creí que te gustaban las aletas. ¿Qué no prefieres a los peces?

Sara se cubrió la boca con la mano para reprimir la risa, más que familiarizada como estaba con los rumores circulantes en torno a su capitán. Viktor contempló a la chica frunciendo el ceño y ella intercambió una sonrisa cómplice con Christophe.

─ ¡Se supone que deben respetarme! Soy su capitán─ protestó, sin que su enojo menguara en algo el buen humor del los otros dos─ ¡Makkachin! Me están insultando, ¡defiéndeme!

El perro lo contempló ladeando la cabeza, se levantó perezosamente y procedió a volver a tumbarse frente a Sara y a Chris, pidiendo que le rascaran la barriga. Viktor hizo un puchero.

─ ¡Traidor!

─No te enojes con él. Makkachin no tiene la culpa de que tú seas imprudente─ le hizo notar Sara, agachándose para acariciar al caniche, que recibió sus atenciones con gusto.

─Sara tiene razón─ secundó Chris─ A veces me sorprende que hasta Yuuri, siendo un tritón, tenga más sentido común que tú.

Todavía refunfuñando, Viktor se dejó caer en la silla frente a su escritorio. Que usaran a Yuuri en su contra sí que era el colmo, y sin embargo, esbozó una sonrisa genuina al admirar el magnífico caracol de mar dorado que yacía en un cojincito de terciopelo junto a unos pergaminos.

─Da igual. ¿Cuánto tiempo más crees que él siga inconsciente? ─ inquirió, y por su expresión, les dejó claro que la hora de las bromas había terminado.

─Es difícil de precisar. No tiene ningún daño, así que debería despertar pronto─ dedujo Sara no muy convencida, incorporándose y Makkachin regresó al lado de su dueño─ Mila lo está cuidando, pero por si acaso, quisiera estar presente cuando reaccione. Además, a Mickey no le agrada que esté sola con ustedes─ agregó con un deje de fastidio.

─ ¿Qué? ¿Tu hermano teme que intentemos propasarnos contigo? ─ inquirió Christophe, tomando entre sus dedos un largo mechón de cabello de Sara─ Me sorprende que siga pensando que eres una frágil criatura que necesita de su protección, cuando en realidad tienes las garras bien afiladas y no temes usarlas.

─ Me alegra que lo reconozcas─ expresó la chica complacida, para después apartarlo con delicadeza, si bien recapacitó a último minuto y le propinó un golpe en el codo que le arrancó a Christophe una mueca de dolor─ Y ya que me permitiste demostrarlo, será mejor que me vaya. Mi paciente me espera.

Tras lo cual, Sara se alejó tarareando una canción. Viktor soltó una carcajada y fue el turno de Chris para dedicarle una mala mirada a su amigo.

─Si acaso vuelvo a sentir el brazo, recuérdame darte un buen golpe.

─Podría prometértelo, pero muy probablemente lo olvidaría.

Christophe consideró durante unos instantes la posibilidad de arrojarlo por la borda, hasta que recordó que el tener a una criatura marina por pareja le confería a su capitán algunas ventajas, de modo que, resignado, tuvo que descartar la idea. De cualquier manera, nunca podía permanecer demasiado tiempo enfadado con Viktor.


Yuri Plisetsky abrió los ojos lentamente, inseguro si lo ocurrido fue un sueño o ocurrió en la realidad.

Al principio, experimentó una punzada de temor por que siguiera en la pescadería, hasta que la suavidad de la cama en la que se encontraba lo hizo reaccionar. Estaba más que confundido. La última vez que durmió en una fue hace meses, sin mencionar que se encontraba usando ropa limpia y seca. Fue éste último detalle lo que le hizo sobresaltarse, al visualizarse al sí mismo saltando del acantilado y a duras penas pudo reprimir un grito.

─ ¡Aguarda! Todavía estás muy débil. Será mejor que te lo tomes con calma.

La voz era de una chica y por alguna extraña razón, le resultó familiar. Con cierta vacilación, observó que a su lado se encontraba una jovencita pelirroja, la misma que estuviera en la carreta con Nikiforov y otra vez, quiso incorporarse.

─ ¿Qué acabo de decir? ─ella se apresuró a retenerlo, colocándole las manos en los hombros, y él la apartó de un manotazo, arrancándole una sonrisa─ Si eres capaz de hacer eso, entonces estás bien. Admito que estaba preocupada cuando Viktor te trajo a bordo y no te movías.

El nombre fue la confirmación de que Yuri no estaba soñando.

─¿Nikiforov está aquí? ─fue su primera pregunta.

─ Debe seguir en su camarote. Sara y Chris lo estaban poniendo al tanto de lo que se perdió por entretenerse contigo.

─Entonces… ¿En dónde demonios estoy?

─ A bordo de nuestro barco, ¿en dónde más? ─contestó ella con una risita─ Bienvenido al "Hasetsu". Y por cierto, mi nombre es Mila. ¿Quién eres tú?

Antes de que el rubio pudiera abrir la boca para decirle de la manera más cortés posible que se metiera en sus propios asuntos y que hiciera el favor de dejarlo en paz, fueron interrumpidos por otra persona.

─ ¡Sara! ─exclamó la pelirroja nada más ver a recién llegada, lanzándose a sus brazos sin dudarlo y Yuri, por alguna misteriosa razón que no pudo precisar, se sonrojó.

─Mila, por favor compórtate─ pidió la susodicha, que en ningún momento hizo por zafarse de su agarre y de hecho, le correspondió─ Lo estás haciendo sentir incómodo.

─ Bueno, si va a acompañarnos es mejor que se vaya acostumbrando, ¿o no? ─concluyó, Mila, separándose después de besar a Sara en la mejilla y sin molestarse en ocultar su deleite ante la expresión consternada de Yuri.

─Bueno, como mi… compañera se encargó de informarte, soy Sara Crispino, la doctora de éste barco y mi responsabilidad es asegurar el bienestar de toda la tripulación, lo cual aparentemente te incluye─ contó la chica de cabellos obscuros, avanzando hacia Yuri─ ¿Recuerdas tu nombre? ¿Sabes qué día es hoy y dónde te encuentras? ¿Te duele alguna parte de tu cuerpo, sientes mareos o dificultad para respirar?

─Quiero ver a Nikiforov─ refunfuñó el rubio, cruzándose de brazos y frunciendo el ceño.

─ Creo que podemos darnos cuenta de por qué Viktor decidió admitirlo─ expresó Mila, bastante divertida.

─Lo cual podría no necesariamente ser bueno─ opinó Sara─ Pero está bien, Viktor también quiere hablar contigo. Si puedes caminar por tu cuenta, te llevaré con él, en caso de que no…

Mila decidió adelantarse y alzó al rubiecito con extrema facilidad, echándolo sobre su hombro como si fuera un simple costal de papas. Aunque Yuri gritó, manoteó y pataleó, la chica se limitó a cargarlo fuera de la habitación sin molestarse en lo más mínimo por su desplante. Sara los siguió a una prudente distancia luchando por reprimir una sonrisa, pensando para sí que quizás, ese chiquillo encajaría perfectamente con el resto de la tripulación.


─ ¡Bájame en este instante, tú…! ¡Bruja!

─ ¿Qué no sabes que es de mala educación no llamar por su nombre a una señorita?

─ ¡Qué me bajes, te digo!

─Y todavía que fui tan amable de prestarte algo de mi ropa…

─ ¿Qué? ─soltó el rubio, dejando de forcejear─ ¡No quiero usar ropa de mujer!

─Pues vas a tener que conformarte─ Mila finalmente se dignó a bajarlo, y Yuri agradeció estar de vuelta en el suelo─ Las de los demás chicos te quedaron demasiado grandes. Aunque si no quieres usarla…

La pelirroja hizo el ademán de atraparlo y Yuri instintivamente se apartó, fulminándola con la mirada y dedicándole un bufido.

Sentado en su escritorio, Viktor admiraba la escena. Sara ya le había expresado que aquel chiquillo impertinente y enojón le agradó y evidentemente, era lo mismo en el caso de Mila. Si bien Chris continuaba receloso, esperaba ser capaz de convencerlo de aceptar al rubiecito una vez que conversaran. Aunque al final la decisión sobre los miembros de la tripulación recaía exclusivamente en Viktor por ser el capitán, de cualquier forma valoraba la opinión y el consejo de su segundo al mando (pese a pocas veces adoptaba sus recomendaciones) y era preferible que Christophe apoyara su idea de que tuvieran un nuevo compañero de equipo, o de lo contrario el ambiente se volvería más bien tenso y probablemente Mickey y Georgi aprovecharían para llevarle la contraria al de cabellos plateados y echarle en cara que debía ser más prudente y responsable.

Viktor carraspeó para hacerse notar, frenando a Mila en su intento por sujetar al nuevo. A cambio, la chica ocultó las manos a sus espaldas y colocó su expresión más inocente, lo que no engañó a nadie.

─ Gracias por traerlo aquí. Sara, Mila, tengo que pedirles que se retiren. ¡Ah! Creo recordar que Chris mencionó que pudimos rescatar algo de chocolate…

Su táctica funcionó. Mila soltó un gritito de puro gusto y se apresuró a tomar a Sara de la mano para ir a husmear en la bodega.

─ Realmente conoces bien a tu tripulación─ halagó Chris, con voz aterciopelada en lo que prácticamente era un ronroneo.

─ Por algo soy el capitán─ respondió el otro, bastante satisfecho consigo mismo.

─ ¡Oi! ─exclamó el rubio, efectivamente llamando la atención de los mayores, si bien éste se concentró exclusivamente en Nikiforov─ ¿Cuál es tu maldito problema? ¿De verdad tenías que hacerme saltar de ese acantilado? ¡Estás completamente desquiciado!

─ Eso fue una pequeña prueba─ explicó el de cabellos plateados, ignorando el enfado del menor─ Quería estar seguro de que confiabas en mí, y me enorgullece decir que la superaste con creces. Lo único que pido de mi tripulación, es su lealtad.

Sus palabras parecieron apaciguar al rubio, en tanto que Chris contempló a su amigo arqueando una ceja, insinuándole un silencioso: "Acabas de inventártelo, ¿verdad?" y Viktor en respuesta, se llevó el dedo índice a los labios.

─De cualquier manera, ya que estás aquí quisiera conversar un poco contigo.

─ Si vas a arrepentirte, no me marcharé─ declaró Plisetsky, a la defensiva, tensándose como un felino a punto de atacar.

─ No, no. Descuida, te lo prometí y voy a cumplirlo─ miró fugazmente a Chris, para después concentrarse en el pequeño rubio─ No eres el primero que me busca con intención de unirse a mi grupo, aunque sí eres el que ha llegado más lejos, y eso es algo digno de admirar.

No era infrecuente que chicos y chicas, atraídos por la reputación de Viktor e ilusionados ante la perspectiva de una vida como piratas repleta de aventuras, se las arreglaran para dar con él y le insistieran para formar parte de su tripulación sin que lograran que el legendario capitán de cabellos plateados los aceptara. A Cristophe eso le constaba de primera mano, dado que llegó a presenciar en algunas ocasiones como Viktor les daba un duro golpe de realidad a aquellos ilusionados jovencitos, eventualmente convenciéndolos por las buenas o por las malas de que la piratería no era para ellos y que lo mejor que podían hacer era buscar otras alternativas. Lo que Chris no entendía, era porque ese chiquillo era distinto a los otros.

─Espero que comprendas que debo hacerte unas cuantas preguntas para que empecemos a conocerte─ retomó Viktor.

─ ¿Y él tiene que estar aquí?─ cuestionó Plisetsky, señalando al rubio mayor con desconfianza.

─ Christophe es mi mano derecha en lo que concierne al barco y la tripulación─ le informó Viktor- Si yo no estoy presente, tendrás que rendirle cuentas a él, así que te recomendaría que intentes ganártelo.

─Me estás haciendo quedar como si fuera un monstruo controlador─ se quejó el susodicho─ Aunque Viktor está en lo cierto en que debemos averiguar más de ti. Yo en especial tengo mis dudas, así que si me permites iniciar con el interrogatorio… ¿Qué te motivó a querer unirte precisamente a nosotros?

La respuesta a eso, Yuri la tuvo muy clara por años. Sin vacilar, el rubio apretó los puños con fuerza y les dedicó a los mayores su mirada más firme.

─Venganza.

Por su tono, Viktor y Christophe tuvieron claro que hablaba muy en serio. Como ninguno intentó interrumpirlo, Yuri continuó.

─Mi abuelo era almirante de la marina. Mis padres murieron cuando era muy pequeño, así que él se encargó de cuidarme…─ requirió hacer una pausa, porque los recuerdos de su feliz y corta infancia le provocaron un nudo en la garganta─ A veces me permitía que lo acompañara junto con su tripulación en algún viaje, por eso estuve ahí cuando…─ se mordió el labio y sacudió la cabeza─ Ese día, recibimos un aviso de otro barco. Unos piratas habían atacado un pequeño pueblo. Destruyeron todo y secuestraron a algunos de los habitantes. Mi abuelo no lo pensó dos veces para perseguirlos y de hecho, logramos alcanzarlos y someterlos…

La mente de Yuri recreó ese maldito día en que terminó por perderlo todo. Dado el potencial peligro que representaba aquella improvisada misión, Nikolai le indicó que permaneciera alejado de la cubierta. A regañadientes, Yuri accedió… momentáneamente. Se las ingenió para escapar hacia la superficie justo a tiempo para observar cómo su abuelo comandaba de manera precisa a sus hombres en el abordaje al barco pirata. Éstos nada pudieron hacer y fueron arrestados. Nikolai Plisetsky se llevó un extraordinario triunfo, con todos sus enemigos aprehendidos sin que hubiera alguna baja entre éstos o en sus propias filas. Decir que Yuri estaba maravillado, era poco. La admiración hacia su abuelo se incrementó y el en aquel entonces pequeño rubio creyó que ese hombre tan gentil y valiente era invencible y nada ni nadie podría hacerle daño.

Lamentablemente, la cruel realidad no tardó en ponerse de manifiesto.

─ Liberamos a los aldeanos y los condujimos a nuestro barco. Una vez que mi abuelo pensó que estaban a salvo, decidió hacer una última inspección en la nave pirata, para asegurarse de ninguno se hubiera escapado, y de pronto… ¡Ese hombre asqueroso lo atacó por la espalda y le disparó!

Por ser nieto del almirante y viajar constantemente junto a ellos, Yuri tuvo la oportunidad de familiarizarse con la tripulación de su abuelo. Aquel desconocido le inspiró desconfianza desde que lo vio por primera vez. Nunca pudo adivinar por qué su abuelo lo admitió como parte de su equipo.

─Quise pedir ayuda, pero nadie me hizo caso─ admitió, obligándose a contener las lágrimas de rabia e impotencia─ Después, ellos me detuvieron, me llevaron con el asesino y él les ordenó que me mataran.

El pequeño Yuri comprendió demasiado tarde que el desconocido era el líder de un motín, logrando convencer a los hombres de Nikolai Plisetsky de rebelarse contra él.

Ya que podía reflexionarlo, en cierta forma estaba agradecido de que su abuelo no hubiera vivido para enfrentarse al dolor que supondría la traición de su equipo entero, a quienes llegó a querer y a considerar como parte de su propia familia. Y así se los hizo saber Yuri. Les gritó, reclamó e insultó, luchando inútilmente por liberarse. Claro que algunos de ellos se mostraron culpables, especialmente cuando el líder les hizo notar que no podían dejar a ningún testigo con vida, por lo que había que deshacerse de Yuri. Al final, como nadie se atrevió a matar al nieto de su antiguo capitán, se decidió arrojarlo por la borda y permitir que el mar se encargara del trabajo sucio. Con lo que no contaban, era que ese chiquillo poseía una voluntad de hierro y una inmensa sed de venganza, cualidades que lo mantuvieron con vida y que hasta la fecha, reforzaban su determinación.

─Mi abuelo era un gran hombre y esos malditos lo traicionaron. Por más que luché para que alguien me escuchara, ¡nadie me creyó! ─exclamó, impregnando sus palabras con todo el odio acumulado a lo largo de los años. Luego, se enfocó exclusivamente a Viktor, demasiado absorto en su propia pena como para notar su expresión severa, o que Christophe observaba a su amigo con cautela─ Me preguntaron por qué quiero unirme a ustedes y ésta es la razón. Dicen que detestas a la marina, y el sentimiento es más que mutuo. Quiero justicia para mi abuelo, quiero hacerles pagar… ¡Quiero que el asesino sufra y reciba su merecido! Si alguien puede ayudarme, eres tú.

Viktor se mantuvo en silencio, con su mirada ensombrecida y sin el menor atisbo de su actitud despreocupada previa a la conversación. Escuchar al rubio removió algo en su interior, desenterrando el dolor por la pérdida de su familia que nunca pudo superar. La rabia, la impotencia, la frustración… todas esas emociones eran una constante que compartía con el miembro más reciente de su tripulación.

─ ¿Cuál es tu nombre? ─quiso saber el capitán.

─Yuri Plisetsky.

Tanto capitán como segundo al mando se mostraron sorprendidos, únicamente atinando a contemplarlo con incredulidad.

─Nos enteramos del incidente─ habló primero Chris─ El almirante Nikolai Plisetsky era enormemente respetado y la noticia de cómo un pirata lo hirió de muerte al tratar de escapar luego de que su barco fuera detenido, hizo bastante eco en el público. Para empeorar la tragedia, se dijo que ese mismo pirata utilizó al nieto del almirante como escudo humano, y que el niño terminó ahogándose en el mar…

─ ¡Mentira! ─ interrumpió el aludido─ ¡Todo eso no es más que mierda! ¡Basura que inventaron para cubrir su rastro!

─Pues, no sería la primera vez que hicieran algo así─ expresó Viktor, esbozando una amarga sonrisa─ Es algo con lo que hemos tenido que lidiar. ¿No es verdad, Chris?

─ Parecería que en efecto, eres uno de nosotros─ asintió el rubio mayor─ En cuanto conozcas al resto, verás que no eres el único que ha tenido problemas con la autoridad. De cualquier manera, quisiera investigar más al respecto, sólo como una precaución.

Viktor asintió, entreteniéndose en acariciar la superficie dorada de la caracola, perdiéndose en sus recuerdos durante unos minutos mientras Chris y Yuri continuaban dialogando. El pirata se visualizó a sí mismo como un jovencito asustado aunque también lleno de ira y ansioso por castigar al responsable de la muerte de sus padres. Una ola de angustia lo invadió e instintivamente, acercó la caracola a sus labios, apenas susurrando para que los otros dos no lo escucharan.

¿Vitya? ¿Estás bien?

Nada más oír la voz, dejó escapar un suspiro de alivio.

─Lo estoy ahora. Muchas gracias, Yuuri…

El rubio menor se giró hacia él, al sentir que lo llamaba y Viktor sonrió sin poder evitarlo.

─ Supongo que tener a dos miembros en la tripulación con el mismo nombre podría resultar complicado ─ dijo divertido, a lo que Chris se encogió de hombros y Yuri arqueó una ceja─ Luego nos ocuparemos de eso. Más importante, sé que puede resultar duro para ti, pero… ¿puedes decirme algo acerca del hombre que asesinó a tu abuelo?

─Su nombre era Raleigh ─contó Yuri con una mueca de desagrado, sin percatarse del cambio en el semblante de su capitán, que reconoció el nombre de inmediato─ Era un hombre horrible. Siempre era el primero en responder a las órdenes de mi abuelo, aunque yo nunca le creí. Había algo en él que no me agradaba, y al final tuve razón─ confesó, disgustado consigo mismo, como si en realidad él fuera el causante del incidente─ Tenía pocas semanas de haberse unido a la tripulación de mi abuelo y no sé cómo lo hizo, pero se las arregló para lavarles el cerebro al resto del equipo y convencerlos de amotinarse.

─ ¿Acaso él tenía una cicatriz, o una marca en el rostro? ─preguntó Viktor, poniéndose de pie, sin ocultar su inquietud, Yuri vaciló, desconfiado de su repentino interés.

─ Jamás olvidaré su asquerosa cara─ aseguró, de pronto sintiendo el impulso de golpear cualquier cosa para desahogarse─ Su cabello era café y sus ojos negros y apagados, y desde la sien hasta la barbilla, una cicatriz lo atravesaba. No sé cómo la habrá obtenido, pero espero que haya sido muy doloroso.

Viktor requirió apoyarse en el escritorio y emitió un sonido ahogado. Preocupado, Chris se precipitó sobre él, temiendo que fuera a desmayarse. El de cabellos plateados negó con la cabeza y le indicó con un ademán que no se acercara.

─Chris, por favor déjanos solos.

─Pero…─ comenzó a hablar, callando al percatarse de la mirada de su capitán y finalmente obedeció, no sin detenerse a contemplarlos antes de salir del camarote.

Luego de inhalar y exhalar varias veces para recomponerse, Viktor se pasó una mano por el cabello, fingiendo que no estuvo a punto de desmoronarse.

─ Tengo que contarte algo─ avisó al miembro más reciente de su tripulación─ Ven conmigo.


NOTAS FINALES

¡Actualización temprana! Y una mala noticia, debido a que la próxima semana será algo ocupada por causa de la escuela, no creo tener tiempo para actualizar, así que en lugar de tenerlos esperando, decidí traerles el nuevo capítulo más temprano de lo previsto. De modo que la siguiente actualización será hasta el 24 o 25 de Mayo, una vez que concluya con mis pendientes.

Un poco de SaraxMila, la cual será una pareja recurrente dentro de la historia. Sé que ya quieren ver a Yuuri, pero eso tendrá que esperar un poco más… o tal vez no? También, de pronto me doy cuenta que en la mayoría de mis historias tiendo a hacer sufrir mucho a Yurio, y lamentablemente no creo que eso vaya a cambiar pronto. Pero creo que todos tenemos a ese personaje, ¿no?

Si leyeron hasta aquí, muchas gracias!