DISCLAIMER: Yuri on Ice no me pertenece.


Ya con la certeza de que Nikiforov no lo echaría, Yuri se permitió examinar su camarote a detalle. Este fungía tanto como habitación y oficina, puesto de manifiesto por el enorme escritorio de roble y la serie de pergaminos y mapas que lo cubrían, y al lado de éstos, divisó la dichosa caracola que tantos problemas le causara antes, cuidadosamente colocada en un cojín de terciopelo como si se tratara de alguna joya en lugar de una simple baratija que podía hallarse en cualquier playa.

Por qué Nikiforov le daba tanta importancia a ese objeto en particular, a Yuri le era desconocido.

El joven continuó recorriendo el sitio con la mirada y otra cosa llamó su atención. Junto a la cama del capitán, yacia clavada el suelo una amplia tina de baño. Nada más verla, Yuri sacudió la cabeza, para bloquear las desagradables imágenes que su mente se encargó de proporcionarle.

"Así que lo del fetiche con los peces era cierto" pensó el rubio, entre asqueado y apenado.

─Aquí.

Viktor lo devolvió a la realidad. Se detuvieron en la parte trasera del camarote, frente a una pintura que mostraba a una feliz pareja. Hombre y mujer sonreían y aún si no era más que un cuadro, el artista hizo un trabajo extraordinario al plasmar el amor y la alegría que ellos irradiaban. Con sumo cuidado, Viktor lo descolgó y Yuri se percató que el retrato ocultaba un compartimiento secreto.

─ Llegué a conocer a tu abuelo ─la voz del pirata lo sacó de sus pensamientos─ En aquel entonces todavía no tenía mi barco ni mi tripulación, así que tenía que trabajar solo. Me infiltre a su nave para destruirla y luego escapé arrojándome al mar─ contó con una sonrisa─ Él debió pensar que estaba en peligro, porque se lanzó detrás de mí sin vacilar.

Yuri se imaginó la escena y al visualizar el rostro de su abuelo, casi se le saltan las lágrimas. Definitivamente, Nikolai hubiera hecho algo así, ya que siempre valoró la seguridad y el bienestar de los otros por encima del suyo, uno de los tantos motivos por lo que su nieto lo admiraba.

─ Logré conversar con él y me escuchó sin juzgarme ni dejarse llevar por los rumores ─prosiguió Viktor─ Me confesó que estaba preocupado por la creciente corrupción en la marina y me prometió que investigaría el asesinato de mis padres y haría pagar al responsable. Yo no le creí, mis prejuicios en contra de los marinos eran muchos. Sin embargo, me doy cuenta que Nikolai Plisetsky intentó cumplir su promesa.

Viktor extrajo del compartimiento una serie de archivos y documentos que esparció sobre su cama, para que Yuri pudiera contemplarlos todos. Eran detallados expedientes de hombres y mujeres que habían servido a la marina, y que como otro punto en común, habían fallecido. Yuri arqueó las cejas, encontrando eso demasiado inusual.

─ Es bastante extraño, ¿verdad? ─intuyó lo que pensaba el miembro más reciente de su grupo─ Veintisiete hombres y mujeres, todos muertos de maneras distintas, desde accidentes hasta suicidios y causas naturales, en un lapso menor a diez años. Pero no es lo único que los une.

Señaló un archivo en particular y Yuri se tensó y apretó los puños con fuerza. Entre los expedientes se encontraba también el de Raleigh, y el rubio tuvo que resistir el impulso de tomarlo y romperlo.

─ Todos ellos formaban parte del escuadrón de marinos que abordó el barco de mis padres y luego los asesinó. Su oficial a cargo, era Raleigh, quien desafortunadamente fue muerto en acción hace unos dos años

─ Espera… ¿qué? ─lo interrumpió, turbado─ ¿Cómo que "muerto"?

─ Es demasiada casualidad, lo sé─ asintió Viktor, tras lo cual indicó otro archivo─ Entonces, empecé a atar cabos sueltos. Éste, fue el primer miembro de la tripulación de Raleigh en morir. Ocurrió unos seis meses después de que se descubrió que yo seguía con vida. Y a partir de ahí…

─ ¿Todos los demás? ─completó Yuri, incrédulo─ ¡Eso es una mierda! ¿Cómo es que nadie se dio cuenta?

─ Es como te dije, salvo porque fueron comandados por el mismo oficial y porque participaron en el asesinato de mis padres…─frunció el ceño─ No tienen ninguna cosa en común. Si acaso los investigaron, fue como incidentes aislados. Aunque en algunos casos, no había nada que investigar─ pasó su dedo índice por unos cuantos con la leyenda "muerte natural" ─ Y en los que sí… digamos que dudo que hicieran un buen trabajo.

Era de esperarse. Puesto que la corrupción estaba más que extendida, era común que dentro de la organización se cubrieran unos a otros para que sus crímenes no salieran a la luz. A Yuri le constaba, de ahí que nadie le creyera cuando quiso acusar a los mismos marinos como responsables de la tragedia que le quitó a su abuelo. Lo derivaron de oficial en oficial hasta que eventualmente lo etiquetaron como un impostor, argumentando que el "verdadero" Yuri Plisetsky se ahogó y él era un huérfano cualquiera que trataba de sacar ventaja. Lo recluyeron en un orfanato y el caso se cerró.

─ Que tú estés aquí, constituye una pista muy valiosa.

La voz del pirata lo devolvió a la realidad y lo hizo arquear una ceja, desconfiando.

─El "fallecimiento" de Raleigh…─ enunció con sarcasmo─ No había establecido la conexión, pero ya que lo considero, ocurrió cierto tiempo tras la muerte de tu abuelo y me imagino que si trataste de hacerte oír y contar lo que realmente sucedió, él tuvo que enterarse que sobreviviste.

─ Pero nadie me hizo caso─ intervino el rubio, reviviendo una vez más la tan familiar rabia que desde entonces lo carcomía. Viktor suspiró y negó con la cabeza.

─ La reputación de mi familia quedó destrozada y me quedé sin nadie a quien recurrir─ explicó, y su mirada se posó por algunos instantes en la caracola en el escritorio─ Bueno, sin casi nadie. Me convertí en pirata porque pensé que así sería más fácil vengarme. Sin embargo, no consideré que para todos, mi decisión sería la confirmación de las mentiras de Raleigh, ni que condenaría la poca credibilidad que me quedaba ─expresó con amargura, agachando la cabeza y recuperándose en apenas unos segundos─ Así que, reflexiona un poco: yo era… soy catalogado como un criminal. Mi palabra no era nada comparada con la de un oficial, en tanto que tu abuelo era bien conocido y respetado por muchos. Es muy probable que si hubieras seguido insistiendo, tarde o temprano alguien terminara por creerte y ahondar en el incidente, descubriendo lo que realmente pasó y a los auténticos responsables.

─ ¿Y porque no deshacerse de mí, en lugar de dejar que me pudriera en un hospicio de mierda? ─ cuestionó Yuri, sorprendiendo nuevamente a Viktor por su perspicacia.

─ Porque habría sido demasiado sospechoso, una coincidencia muy grande─ completó el de ojos azules─ ¿De pronto aparece un niño clamando ser el nieto del almirante Nikolai Plisetsky, con una historia detallada del incidente… y al poco tiempo, el susodicho muere? ─se encogió de hombros─ No lo sé, por más que intentaran cubrirlo, despertaría la curiosidad en algunos. Además, si tu abuelo indagaba al respecto, Raleigh tuvo que sentirse amenazado.

Yuri se mordió el labio, deseando más que nunca tener a ese asqueroso asesino frente a él y poder pegarle un buen puñetazo. Nikolai fue un hombre justo, así que posiblemente admitió a Raleigh en su tripulación no sólo para vigilarlo, sino porque también esperaba conocerlo y constatar qué tipo de persona era antes de emitir su veredicto y denunciarlo si era preciso.

"Mi abuelo quiso darle una oportunidad y ese maldito le pagó traicionándolo" pensó el enojado jovencito.

─ Gracias a ti, al fin tengo una pieza de este retorcido rompecabezas─ informó complacido Viktor─ La repentina muerte de Raleigh siempre careció de sentido para mí, pero ahora puedo verla como lo que realmente es: una farsa.

El rubio permaneció como aturdido, asimilando la inesperada revelación y sin saber qué decir.

─ Chris quiso convencerme que la vida y el destino le cobraron sus crímenes, pero yo guardaba mis dudas, sobre todo porque después de él, las bajas entre los miembros de su antigua tripulación no se detuvieron.

─ ¡Espera! ─exclamó, sobresaltado─ O sea… ¿que en realidad está vivo? ─pronunció con dificultad.

─ Era obvio, no sé cómo no lo vi antes─ se lamentó Viktor, concentrándose en los expedientes una vez más─ Mi teoría, es que fingió su muerte para evitar acusaciones. Después de todo, nadie señalaría a un fallecido como responsable de los otros decesos; y así, él sería libre para actuar desde las sombras, como un siniestro titiritero, controlándolo todo a su antojo… ¡Mientras se burla de nosotros y de nuestros intentos por encontrarlo! ─soltó, finalmente abandonando su máscara de aparente calma para mostrar abiertamente su ira, arrasando con los archivos y arrojándolos al suelo. Yuri Plisetsky ni se inmutó, ya estaba demasiado familiarizado con ese sentimiento, por lo que el exabrupto de su capitán no represento nada nuevo. Viktor cerró los ojos e inhaló y exhaló varias veces para calmarse, pasándose una mano por el cabello─ He pasado diez años reuniendo información y siguiéndole la pista. Con su "muerte", pensé que había perdido mi oportunidad de vengarme y obtener justicia, pero ya veo que me estaba dando por vencido demasiado pronto y esto dista mucho haber acabado aún.

Yuuri no puede sino darle la razón. Honestamente, descubrir que Nikiforov y él comparten un enemigo en común es una muy grata sorpresa. Viktor le dedica una sonrisa y avanza un par de pasos, deteniéndose frente a él.

─ Tu abuelo intentó ayudarme en su momento. Aún si no logró cumplir su promesa, aprecio que me creyera. Y por eso, voy a retribuirle a él y a ti ─extendió su mano hacia el rubio ─ A partir de hoy, como miembro de mi tripulación, tendrás mi protección y mi confianza. Y te prometo, que haré cuanto esté a mi alcance para que puedas vengarte.

Ese juramento, era mucho más de lo que Yuri pensó obtener alguna vez y por sí mismo, bastó para renovar sus esperanzas. Decidido, asintió y estrechó la mano del pirata, indicándole sin palabras que estaba de acuerdo y que igualmente pondría todo de su parte para que ambos hicieran pagar al hombre que había arruinado sus vidas.

─ Te presentaré al resto de tus compañeros, los que se encuentran en el barco, quiero decir─ aclaró, divertido─ Te advierto que algunos pueden ser un poco difíciles de tratar, lo que es comprensible, dadas sus circunstancias. Me imagino que ya deben de estar en el comedor…─ agregó, más para sí mismo, meditabundo. La mención de "el comedor" bastó para recordarles al rubio y a su estómago, que estuvo desde la noche anterior sin probar bocado alguno─ Pero antes… sé un buen chico y ordena esto, ¿sí?

─ ¿Ah? ─ balbuceó el rubio, observando los papeles dispersos por el suelo que Nikiforov arrojara antes en medio de su arranque de ira─ ¿Y por qué mierda tengo que hacerlo yo? ¡Fuiste tú quien los lanzó!

─ Considéralo una prueba para verificar qué tan bueno eres siguiendo órdenes─ contestó casual─ Si yo fuera tú, me daría prisa. Hoy es el turno de Emil en la cocina y tenemos ingredientes frescos, lo que quiere decir que la comida se acabará pronto.

Refunfuñando y maldiciendo entre dientes, el rubio puso manos a la obra, mientras que su capitán lo veía muy entretenido, seguro que ese chiquillo enojón encajaría perfectamente con los demás.


─ ¡Quiero más!

Siete pares de ojos se posaron en el rubiecito, quien ya iba por su tercer plato. Hacía mucho que no comía hasta llenarse y estaba decidido a aprovecharlo tanto como le fuera posible. El menú consistía en un estofado de carne con verduras, arroz y pan blanco bueno. Exquisitos manjares desde el punto de vista de alguien que pasó meses sobreviviendo a base de sobras, pan duro y hasta comida sacada de los basureros cuando el dinero era muy poco y la necesidad y el hambre muchas.

─ ¿Qué no sabe que si hay cubiertos en la mesa es por algo?

─ Mickey, basta. Déjalo comer en paz, no le está haciendo daño a nadie.

Antes de guiarlo al comedor, Viktor se encargó de darle retazos de las historias de los otros. Todavía concentrado en comer, Yuri se fijó en los hermanos Michelle y Sara Crispino. Su padre fue un reconocido boticario y su madre una talentosa cirujana. Por rehusarse a pagar la cuota a cambio de protección que un grupo de marinos corruptos exigían, le prendieron fuego a su clínica. Los hermanos y su madre lograron escapar, pero su padre falleció en el incendio.

─ A mí en lo personal, me agrada su entusiasmo ─alabó un joven de desordenados cabellos castaños─ Como cocinero, significa que mi comida le agrada y eso me hace muy feliz. Así que, ¡adelante! Come todo lo que quieras.

Emil Nekola, fue un cadete de la marina que trató de denunciar los abusos cometidos por sus superiores y que fue emboscado la noche anterior a un juicio en contra de un oficial en el que debía testificar y dado por muerto luego de que le propinaran una terrible paliza. Por fortuna, Sara y Michelle lo encontraron y gracias a las habilidades como médico de la chica, le salvaron la vida.

─La verdad, todos estamos felices de disfrutar de otra cosa además de pescado─ opinó Mila, sonriente─ Ojalá no hubiéramos perdido las manzanas…

Mila Babicheva, fue hija de un respetado artillero y experto en explosivos al que asesinaron por negarse a participar en un atentado orquestado por unos marinos inconformes, en contra de un oficial rival, quitándole así a su única familia y dejándola abandonada a su suerte.

─ Se te olvida, que si perdimos las manzanas fue por él─ intervino Georgi, señalando al pequeño rubio, quien estaba demasiado ocupado ahogándose con un trozo de pan como para prestarle atención─ Sin mencionar que casi nos atrapan en una sencilla misión de reabastecimiento. Yo insisto que un niño no debería estar aquí.

Georgi Popovich fue un orgulloso estudiante de la Academia Naval con un futuro brillante: primero en su clase y con una prometida a la que amaba con locura… todo acabó de la peor forma posible al ser acusado injustamente de un crimen que no cometió; por lo que fue expulsado, abandonado por su novia y enviado a prisión. Incapaz de probar su inocencia, se vio obligado a escapar y presa de la desesperación, estuvo a punto arrojarse de un puente, menos mal que Viktor lo encontró y lo hizo recapacitar.

─ ¡No soy un niño! ─ se defendió el susodicho, aunque como tenía la boca llena, su reclamó más bien sonó a "Do sog un nigno", completado con una mueca de disgusto por parte de Michelle y risitas discretas de Sara y Mila.

─ Pensé que si alguien se opondría, serías tú, Chris─ prosiguió Georgi.

Christophe Giacometti, fue hijo de una popular y muy famosa actriz de teatro que tuvo la mala suerte de atraer atención indeseada. Un importante capitán quiso cortejarla y convencerla de convertirse en su amante, como ella lo rechazó, él la asesinó a sangre fría. La muerte de ella se catalogó como un suicidio y nunca fue investigada. No deseando ser una carga para sus hermanas mayores, que ya pasaban por suficientes dificultades por el escándalo a raíz de aquello, Chris escapó y se unió a un grupo de piratas, dónde conoció y se hizo amigo de su actual capitán.

─ No hay nadie en la tierra o en el océano que sea capaz de resistir los encantos de Viktor y no dejarse convencer por él─ repuso en tono coqueto, y fue el turno de Mickey para casi ahogarse con la comida.

En respuesta, Nikiforov le guiñó un ojo y Chris le sopló un beso. El capitán procedió a servir dos platos de estofado y tomar una cajita de cartón repleta de golosinas de la alacena.

─ ¿No vas a acompañarnos? ─ preguntó Emil, genuinamente curioso.

─ Ya sabes que lo normal es que no coma con nosotros, ¿por qué te sorprendes? ─ cuestionó a su vez Mickey de mala gana, haciéndose acreedor a una mala mirada por parte de su hermana, que él decidió pasar por alto.

─ Lo lamento, chicos─ se disculpó el capitán, colocando las provisiones en una bandeja, y Yuri pudo notar que llevaba la caracola colgada del cuello otra vez─ Pero ya saben cómo es…

─ ¡Deja de presumir tu buena suerte! ─reclamó Georgi, y Mila le dio un par de suaves palmaditas en la espalda para consolarlo.

─ Bueno, entonces cuento con ustedes para poner al tanto al niño nuevo─ les señaló, utilizando a propósito el término que estaba seguro irritaría a Plisetsky, quien en efecto, le respondió con un bufido─ Chris está a cargo, si necesitan algo, saben dónde encontrarme.

Tras lo cual se retiró tarareando una canción.

─ ¿Qué demonios fue eso? ─soltó Yuri, inconforme.

─ Tan sólo Viktor siendo Viktor─ bromeó Mila, torciéndole los dedos a Michelle cuando éste quiso impedir que sujetara la mano de su hermana─ Ya te acostumbrarás. Todos lo hicimos, o bueno… casi todos─ añadió, contemplando al joven Crispino, y Mickey dejó de sobarse la mano a favor poner su semblante más sombrío y negar con la cabeza.

─ A Mickey no le gusta hablar al respecto─ acotó Sara─ Aunque creo que todos podemos hacernos una idea muy clara de qué es lo que vio… pero tendrás que quedarte con la duda, al menos hasta que seas mayor de edad.

"Apuesto a que tuvo que ver con Nikiforov y los peces" se planteó con desagrado, y sintiendo una punzada de empatía que se apagó en el instante en que Michelle se recuperó y lo señaló, acusador.

─ Niño o no, vamos a dejar las cosas claras─ lo interpeló, casi incrustándole el dedo índice en el rostro─ ¡Regla número uno! Sara es mi hermana…─ informó, con énfasis especial en el "mí" y rodeando a la susodicha con su brazo libre. La chica simplemente rodó los ojos─ Así que si intentas pasarte de listo con ella… ¡Ouch!

Fastidiado, Yuri lo mordió, satisfecho por hacerlo callar. A su lado, Mila soltó una carcajada.

─ Ya decía yo que me caías bien ─asintió la chica.

─ ¡Sí, sí! Seremos grandes amigos─ expresó distraídamente Emil, chocando su puño contra el de Mila, requiriendo sacudir la mano porque ella usó demasiada fuerza.

─ ¿Qué no se supone que aquí es cuando debes poner orden?

Ante la sugerencia de Georgi, Chris se encogió de hombros y se sirvió más vino, observando entretenido la escena.

─ Déjalos que se conozcan. Mientras que nadie amenace con sacarle un ojo a alguien, todo estará bien.


Por fortuna, la pequeña discusión no pasó a mayores y una vez que la comida concluyó, Yuri tuvo que enfrentarse con su nueva realidad. Por ser el nuevo, sus labores consistirían principalmente en mantener limpia la cubierta, ayudar al encargado de turno en la cocina y cuidar de Makkachin.

─ ¿Quién rayos es Makkachin?

Un ladrido lo puso en alerta y su primer instinto fue retroceder, lo que probó ser demasiado tarde, porque un enorme perro café no demoró en echársele encima, lamiéndole toda la cara.

─ Es el perro de Viktor─ explicó Chris, sin molestarse en apartar al can─ Él adora a Makkachin, así que te recomiendo que lo trates bien.

"¡Odio a los perros!" pensó Yuri, pasándose una mano por el rostro para quitarse los restos de baba, en tanto que Makkachin se sentó inocentemente a su lado, con la lengua de fuera.

─ Como ya te habrás dado cuenta, algunas de las acciones de Viktor pueden parecer… ilógicas a simple vista. Aún sí, la mayoría de las veces conviene que sólo lo dejes ser─ aconsejó, y sin embargo, Yuri percibió la advertencia oculta bajo el tono amable de Christophe─ Viktor confía en nosotros y nosotros en él. No acepta a cualquiera, así que puedes considerarte muy afortunado. Podemos tolerar muchas cosas, pero la traición no. Todo lo que ocurra o lo que veas aquí, es estrictamente confidencial y tienes absolutamente prohibido divulgarlo. Debes ser bien capaz de guardar un secreto. ¿Comprendes?

─ No soy un soplón─ se defendió Yuri, frunciendo el ceño─ Además, se te olvida que soy uno de ustedes ahora. Me costó mucho encontrar a Nikiforov y por ningún motivo voy a echarlo a perder.

Christophe lo observó entre asombrado y confundido, tras lo cual rió de buena gana.

─ Por supuesto─ asintió el segundo al mando─ Creí conveniente dejarlo claro, por si acaso. De cualquier forma, asumo que Viktor hablará contigo y te informará de… los otros detalles─ expresó vagamente y tosiendo para aclararse la garganta─ Ya que estamos en la misma página, tu primera misión será asear la cubierta─ indicó una cubeta y un trapeador junto al mástil principal─ Cuando termines, ve a la bodega. Se supone que Sara y Mila están a cargo del inventario…─ hizo una pausa, considerándolo─ ¿Sabes qué? Mejor encárgate de limpiar y luego puedes irte a descansar. Me imagino que ha sido un largo día para ti─ finalizó Chris, para después retirarse.

Resignado y gruñendo por lo bajo, Yuri reprimió el impulso de patear la cubeta y optó por cumplir el encargo. Que le ordenaran limpiar no era ninguna novedad, la gran diferencia radicaba que en éste caso, no emplearon amenazas verbales ni promesas de golpes o de dejarlo sin cenar si no terminaba a tiempo.

"Da igual, la alacena no está con llave, así que si se ponen severos puedo arreglármelas para tomar algo de…"

─ ¡Oi! ─interrumpió su planteamiento mental para gritarle al perro, que se hallaba muy entretenido persiguiendo el trapeador─ ¡Deja de hacer eso! Se supone que tengo que limpiar y lo estás ensuciando todo ─ lo regañó, y el can se limitó a observarlo, ladeando la cabeza─ Por eso prefiero a los gatos. ¿Qué no tienes una correa?

Casi como si hubiera entendido sus palabras, Makkachin ladró y salió corriendo, casi pasándole por encima. El enfadado rubio se las ingenió para retroceder de un salto y evitar ser arrollado por el emocionado caniche, que regresó minutos después con una cuerda en el hocico, depositándola a los pies del humano, moviendo alegremente la cola como esperando que lo felicitaran.

─ Vaya, así que no eres tan tonto después de todo─ asintió Yuri, complacido. Sin embargo, el gusto le duró muy poco, porque en el instante en que trató de colocar la cuerda en torno al cuello de Makkachin, el perro reaccionó, mordiendo el otro extremo y comenzando a jalarla─ ¡Basta! ¡Alto! ¡Perro tonto!

Al final, Yuri se olvidó de su intención inicial de amarrarlo y también de que tenía que limpiar, dedicándose exclusivamente a corretear al alegre can por toda la cubierta. Makkachin estaba más que complacido por tener un nuevo compañero de juegos, si bien se detuvo de pronto al pasar junto a un punto en específico de la cubierta. El perro alzó la cabeza y olfateó el aire, renovando su entusiasmo y precipitándose sobre el borde del barco y por unos segundos, Yuri temió que fuera igual de desubicado que su dueño y se arrojara al mar. Para su sorpresa, Makkachin utilizó su hocico para levantar un disimulado seguro, descubriendo así una puertecilla oculta, y luego descendió con total calma por una serie de peldaños.

Vacilante, Yuri se asomó, debatiéndose si seguirlo o no, decantándose por la segunda opción y encontrando aquello muy extraño. ¿Qué hacía una escalera colocada en un sitio tan inusual?

Corroborando su duda, una ola se estrelló contra el barco, salpicándolo y ocasionando que tuviera que aferrarse con más fuerza al barandal por la impresión.

─ ¿Lo ves? Definitivamente no has perdido el toque para nada.

Escuchar a Nikiforov lo trajo de vuelta a la realidad y le brindó el valor para avanzar, en la forma de una inmensa curiosidad. Era obvio que el pirata no estaba solo.

─ Por supuesto que Makkachin se alegra de verte─ una pausa, acompañada de un ladrido─ Y yo también, pero eso no debería ser una novedad para ti, mí Yuuri…

El rubio se creyó aludido y volvió a paralizarse, seguro de que lo habían descubierto, aunque la risa del de ojos azules le aclaró que no era el caso. Decidido a desentrañar el misterio, eventualmente pudo divisar a Nikiforov al final de la escalera, sentado en una pequeña plataforma que sobresalía del extremo del barco. A su lado, se hallaba su fiel caniche y acariciándole la cabeza a Makkachin, estaba un chico de alborotados y cortos cabellos negros. El desconocido llevaba el torso descubierto, y portaba orgulloso un magnífico collar de perlas. Sus muñecas estaban decoradas con brazaletes de oro con piedras preciosas y gracias al reflejo de la luz, Yuri notó que tenía un sencillo anillo dorado en el dedo anular de la mano derecha.

─ Así que… ¿no quisieras hacerme el favor de acompañarme? ─ pidió Viktor, extendiendo su mano para rozar con cariño la mejilla del otro, y tanto su acción como sus palabras, fueron para Yuri la confirmación de que se trataba de su amante─ Falta demasiado para que regresemos a casa, y no quiero esperar más para tenerte entre mis brazos.

El desconocido se sonrojó y movió los labios, articulando palabras que Yuri inexplicablemente no pudo escuchar, pero que el pirata sí.

─ ¡No! Yo te quiero ahora─ se quejó con un puchero, dejando su acto de romántico seductor para mostrarse como un niño al que le niegan un capricho─ Aún con tus extraordinarias habilidades, llegar a la isla nos tomará horas y es demasiado tiempo.

El joven entrelazó sus dedos, poniendo su nerviosismo de manifiesto, aunque su sonrisa tímida delataba que no estaba necesariamente incómodo con la propuesta del capitán. Justo cuando el amante de Nikiforov le respondía, Makkachin los interrumpió con un ladrido y ambos se giraron para descubrir al disgustado rubio.

─ ¿Qué haces aquí? ─cuestionó Viktor severo, moviéndose para interponerse entre Yuri y su amante, quien contemplaba al miembro más nuevo de la tripulación con los ojos abiertos de par en par─ ¿Qué Chris no te dio trabajo que hacer?

En lugar de responderle, Yuri mantuvo la vista clavada en el amante misterioso, percatándose de algunos detalles que un inicio no vio. Las orejas del desconocido más bien semejaban pequeñas aletas. Su cuello poseía una serie de hendiduras que de inmediato le hicieron pensar en las agallas de un pez. Aún si Viktor trataba de cubrirlo, el rubio pudo apreciar que de la cintura hacia abajo, estaba cubierto por escamas de color azul.

─ Una sirena…─ pronunció al fin el perplejo rubio, sacudiendo la cabeza, incapaz de creer lo que veía a pesar de que lo tenía en frente─ ¡Es una sirena!

El inesperado alarido asustó a la criatura y anticipándose, Viktor se apresuró a atraerlo hacia sí, rodeándolo con sus brazos y susurrándole algo en tono quedo que pareció calmarlo.

─ De hecho, el término apropiado es "tritón" ─habló el capitán, decidiendo que no tenía caso ocultarlo por más tiempo ─Y te agradecería que no grites, lo pones nervioso.

─ ¿Qué yo lo pongo nervioso? ─reclamó, ofendido y callando de pronto, sin que se le ocurriera cómo proseguir con el alegato.

Desde pequeño y por el trabajo de su abuelo, Yuri estuvo más que familiarizado con las viejas leyendas del mar, destacándose en especial las de las sirenas, seres mitad humano y mitad pez que buscaban seducir a los navegantes, enviándolos a una muerte prematura ahogándolos en las aguas embravecidas. Se decía que si alguien lograba apoderarse del corazón de una de esas criaturas, obtendría todo tipo de poderes, algunas fuentes incluso citaban que adquirirían la vida eterna. Sin embargo, éstas criaturas eran descritas como desconfiadas, egoístas y vanidosas, por lo que a pesar de su belleza…

─ ¿Ah? ─ balbuceó el rubio, centrando su atención en el tritón una vez más, quien yacía acurrucado contra Nikiforov.

Ya que podía verlo bien, no era para nada como las leyendas describían a los de su especie. De hecho, según Yuri, su apariencia era bastante común y fácilmente pasaría como un humano cualquiera. Y otra cosa…

─ ¿Qué está gordo?

─ ¡Si no tienes nada amable que decir, mejor no digas nada! ─ lo regañó el pirata, y el tritón movió los labios, llamando al de cabellos plateados, y para variar, Yuri no lo escuchó─ ¡No, no, no! ¡Yuuri! Claro que no. Para mí eres hermoso, perfecto, divino… ¿qué importa si has ganado un poco de peso desde que nos conocimos? ─por la expresión de la criatura, fue obvio que el comentario le molestó más que consolarlo y como Viktor no pudo ver que se estaba hundiendo más, siguió hablando─ Usar tus poderes requiere demasiada energía, así que es preferible que tú…

Indignado, el tritón frunció el ceño y lo empujó, arrojándose al mar sin que Nikiforov pudiera detenerlo, todo en medio de los ladridos de Makkachin y la mirada desconcertada de Yuri, quien aún luchaba por asimilar lo que acababa de presenciar. Eventualmente, Nikiforov se dirigió a él y el rubio constató que el capitán estaba muy enfadado.

─ Tú… ¡Juro que te voy a hacer limpiar el barco entero de aquí a que cumplas la mayoría de edad!


NOTAS FINALES

Actualización y finalmente la entrada tan esperada de Yuuri. Sé que tal vez no era lo que muchos esperaban, pero no me pude resistir. ¿Hay algunas teorías de por qué Viktor puede escucharlo y Yuri no? En el próximo capítulo aprenderemos más de las sirenas y retomaremos parte de la historia entre Viktor y Yuuri que se vio en el prólogo. Quisiera aprovechar para agradecerles por el apoyo que ha estado teniendo esta historia. Con cada comentario, voto o lectura, les juro que me dan ganas de llorar de alegría.

Dato curioso: Como parte de la labor de investigación para desarrollar la historia, me puse a leer un poco sobre piratas y corsarios y decidí que el barco de Viktor es un balandro, un barco ligero, rápido y que según fue muy apreciado por piratas y corsarios.

Si leyeron hasta aquí, muchas gracias!