DISCLAIMER: Yuri on Ice no me pertenece.


─ ¡Yuuri! ¡Cariño, mi amor, luz de mi vida, perla más preciosa de todo el océano! ¡Por favor, sal y arreglemos esto!

Al cabo de un rato, Nikiforov se dio por vencido y dejó de hablarle a la caracola para simplemente ponerse a gritar, esperando que el enfadado tritón le respondiera, lo que desafortunadamente para él no había ocurrido.

Maldiciendo entre dientes, Yuri se permitió desear que ojalá su capitán se quedara calvo y procedió a seguir tallando la cubierta con la ayuda de un pequeño cepillo.

El rubio se esforzaba por asimilar que lo que hasta entonces concibió como viejos cuentos y leyendas de los marinos de hecho eran una realidad, y que los rumores en torno a Viktor Nikiforov eran ciertos. Al final, una sirena… tritón resultó ser su amante y por el nulo asombro que mostró el resto de la tripulación, fue fácil deducir que no sólo ya estaban al tanto, sino que aquellos encuentros entre el capital y la criatura eran bastante frecuentes.

─ ¡Ack! ¡Perro tonto!

Para empeorar el humor del inconforme jovencito, Makkachin decidió que era el momento perfecto para tumbar la cubeta que Yuri utilizaba y revolcarse en la cubierta húmeda, sacudiéndose inmediatamente después, provocando que Yuri terminara completamente empapado. O quizás, no lo suficiente, porque el emocionado can procedió a darle un lengüetazo en el rostro, retirándose trotando muy satisfecho consigo mismo. En respuesta, Yuri le arrojó el cepillo y Makkachin lo atrapó al vuelo, regresando a su lado y depositando el dichoso objeto a sus pies, esperando poder continuar con el juego tan divertido.

─No cabe duda, Makkachin es demasiado bueno ─observó Mila, más que divertida de ver al rubio lidiando con el perro─ Dicen que las mascotas se parecen a su dueño, ¿tú qué crees, Sara?

La chica se encogió de hombros y contempló rápidamente a su capitán, quien continuaba llamando en vano a su querido tritón, antes de dirigirse a Yuri para limpiarle el rostro lleno de polvo, agua y baba de perro con un pañuelo.

─Lo que me sorprende, es que acabaras enterándote de nuestro secreto mejor guardado tan pronto ─reflexiono la chica, refiriéndose al rubio─ La gran mayoría tuvo que esperar un par de meses antes de que Viktor les presentara a Yuuri.

─ Si la memoria no me falla, tu y Mickey fueron la excepción ─mencionó Mila, agachándose para tomar y cepillo y volver a lanzarlo para entretener a Makkachin.

─Porque fue una situación extraordinaria─ intervino Chris, cruzándose de brazos─ En esta ocasión, no se suponía que él se enterara tan pronto.

─Bueno, en realidad fue culpa de Viktor ─sugirió Emil, que se encontraba jugando una partida de ajedrez contra Mickey, empleando un barril como mesa.

─Debió ser más discreto ─prosiguió Michelle, en una de esas raras ocasiones donde estaba de acuerdo con Emil, quien lo contempló emocionado por la inusual situación─ Si no quiere que nos enteremos de sus… cosas, entonces que no sea tan descarado ─puntualizó con un escalofrío.

─Georgi, ¿cuál es nuestra velocidad actual?─quiso saber Chris.

─Unos ocho nudos aproximadamente, con el viento a favor ─respondió el encargado del timón─ Así que Yuuri no anda tan lejos. Esperemos que Viktor no…

El sonido de algo cayendo al mar los alertó y ver que su capitán no se encontraba presente, fue la confirmación de lo que ya suponían sucedería. Al no tener respuesta del resentido tritón, Viktor decidió ir en su búsqueda. Ninguno de los miembros antiguos de la tripulación estaba impresionado.

─ ¡Mickey y Georgi perdieron la apuesta! ─exclamó alegremente Emil─ Ahora tendrán que ayudarme a pelar papas por una semana completa.

─ ¿Por qué siempre tiene que hacer eso? ─se quejó Mickey, derribando el tablero y las piezas de ajedrez, enojado por haber perdido y tener que pasar más tiempo con Emil, quien en cambio lucía más que complacido. Georgi simplemente suspiró, resignado.

─La verdad es que no puedo culparlo ─opinó Chris, con una sonrisita ladina, si bien su expresión pasó a mostrar preocupación por unos instantes─ ¿Tenía la caracola cuando se lanzó por la borda?─Mila y Emil asintieron─ Entonces estará bien. Y como les decía, lo comprendo. Creo que yo haría lo mismo si hubiera pasado tanto tiempo desde la última vez que me cog…

─ ¡Shhhh! ¡Chris!─lo regañó Sara, apresurándose a cubrirle los oídos a Yuri, quien la apartó de un manotazo, haciéndose acreedor a una mala mirada de parte de Michelle.

─ Iba a decir "coger" ─completó el rubio, ante las expresiones escandalizadas del resto─ ¿Qué? No tengo cinco años… ¡Y además eso no importa! ¿Cómo es que Nikiforov…? ─se interrumpió y sacudió la cabeza─ ¿Desde cuándo…? ¿Esa… criatura en serio es real? ─optó por preguntar.

Los otros vacilaron en responder. Al final, Chris dio un paso al frente.

─ Tan real como tú o yo. Y que Viktor no te escuche llamarlo así, detesta que usen esos términos tan despectivos para referirse a Yuuri.

─ ¿Yuuri? ─repitió, arqueando una ceja.

─ Ese es su nombre ─explicó el segundo al mando, señalando el mástil más alto y Emil se apresuró a subir hasta el puesto del vigía─ Podría decirse que Yuuri fue el primer miembro de la tripulación y gracias a él, Viktor consiguió éste barco. Sin mencionar que le salvó la vida hace mucho tiempo.

─ ¡Adoro esa historia! ─exclamó Mila, sentándose en el suelo junto a Sara, con Makkachin a su lado.

─ En teoría, Viktor debería contarte, pero como no está aquí y dudo que regrese pronto, parece que seré yo quien te ponga al tanto de algunos de los detalles ─ se entretuvo en contemplar el horizonte por unos minutos, como si esperara ver al capitán, lo que no ocurrió─ ¿Asumo que has oído algo de lo que ocurrió con sus padres?

─ Sí, dijeron que su padre se volvió contrabandista o una mierda así, y que sacrificó a su familia y a su equipo para que no lo detuvieran. Aunque no sirvió de mucho ─apretó los puños con fuerza, proyectándose en aquello─ Pero sé que es una mentira.

─ Chico listo ─halagó Chris, satisfecho─ Tienes razón. La realidad fue otra. Antes que ver a su hijo convertido en esclavo, o muerto por los mismos hombres que asesinaron a su esposa, Alexander Nikiforov arrojó a Viktor al mar. Afortunadamente para él, un cierto tritón que merodeaba por ahí decidió salvarlo y cuidarlo hasta que recuperara sus fuerzas.

─ ¿Por qué? ─inquirió Yuri, teniendo dificultades para asimilarlo.

─ ¡Amor verdadero! ¿Por qué otra cosa iba a ser? ─expresó conmovido Georgi, llevándose las manos al pecho; y Mickey y Chris se apresuraron a gritarle para que no soltara el timón.

Yuri arqueó las cejas en señal de duda. Las leyendas describían a las sirenas como seres egoístas que seducían a los marineros con su voz para que estrellaran sus barcos y arrastrarlos al fondo del mar. A partir de ese punto, las versiones diferían. Unas decían que era con el fin de devorar los corazones de sus víctimas y conservar así su belleza. Otras más románticas por el contrario, las representaban como sumamente enamoradizas, llamando a los humanos desesperadas para que las acompañaran en el agua ya que les era imposible vivir en la tierra, tan sólo para verlos morir ahogados. Otros relatos las describían como demonios que otorgaban un don especial a los ingenuos humanos cambio de sus almas, lo que les permitía abandonar el mar y vivir en la tierra.

─ Entonces, ¿cuál de los rumores sobre Nikiforov es cierto? ─retomó Yuri, luchando por mantener una postura crítica, a pesar de todo.

─ No tiene vida eterna, si en eso estás pesando ─apostilló Christophe─ Y bueno, lo de que le atraen los peces podría interpretarse como que es aplicable ─comentó casual, disfrutando de la expresión de pavor de Michelle, quien había optado por mantenerse al margen de la plática─ En cuanto a lo demás, digamos que tener a un tritón por amante te da algunas cualidades que son muy útiles si pasas tanto tiempo en altamar, aunque nada se compara con las habilidades del propio Yuuri.

─ Yuuri es extraordinario ─intervino Mila, y el incrédulo jovencito a duras penas logró reprimir un bufido. Desde su punto de vista, ese no sería un adjetivo que usaría para describir a la cria… al tritón─ Él puede escuchar al mar. Es capaz de percibir hasta la menor alteración en las corrientes y puede controlar la marea a voluntad.

Yuri abrió la boca sin conseguir pronunciar palabra. Eso sí que era demasiado, aunque concedía que explicaba muchas de las hazañas de Nikiforov; como sus escapes milagrosos de otros barcos más veloces, que pudiera recorrer grandes distancias a nado o que en apariencia aguantara la respiración bajo el agua indefinidamente. Y sin embargo…

─ Ver para creer ─enunció despectivo─ Si criaturas así existieran, no serían simplemente leyendas. Alguien más tendría que haberlas visto.

No bien externó su opinión, notó que la actitud en los demás cambió drásticamente. Incluso Michelle, al que obviamente le desagradaba el tema y por ende, Yuuri, mantenía la vista clavada en el suelo, como vacilante.

─ Por lo general, Viktor espera hasta asegurarse que una persona es de confianza antes de revelarle la existencia de Yuuri ─informó Sara en tono serio─ Si fuera del conocimiento público, muchos harían lo imposible por capturarlo. Y dadas sus circunstancias, eso sería una tragedia. Yuuri es…

─ ¡Tierra a la vista!

El grito de Emil los puso en alerta, interrumpiendo momentáneamente la conversación.

─ Si seguimos a la misma velocidad, no tardaremos mucho en llegar ─avisó a sus compañeros sin dejar de ver por el catalejo─ La primera formación rocosa está a unos cinco minutos de nosotros.

─ Michelle, que el niño te ayude con la vela principal ─ordenó Chris, colocándose detrás de un muy nervioso Georgi─ Sara, revisa que las provisiones estén aseguradas y lleva a Makkachin adentro. Mila, prepara el ancla por si acaso.

─ ¿Ah? Pero si ya han navegado hasta la isla solos ─recordó la chica.

─ Con Viktor aquí para tomar el timón si era necesario ─ rectificó Georgi, frunciendo el ceño cuando una ola especialmente fuerte golpeó un costado del barco, salpicándolos a todos─ Y con Yuuri apoyándonos desde el agua.

─ ¡Emil! ¿Alguna señal de Viktor?

─ ¡Negativo, Chris! Aunque no tardará en aparecer. Viktor jamás nos abandonaría… ¡Oh! ─se interrumpió, inclinándose peligrosamente─ ¡Hombre al agua!

─ ¡Se supone que debes decir eso cuando alguien acaba de caer al mar! ─lo reprendió Mickey, jalando de la cuerda para abrir la vela del todo junto con Yuri─ ¡Y no hagas eso! Si te caes desde ahí, te romperás el cuello.

Chris suspiró aliviado y Sara, que ya estaba de vuelta tras cumplir con el encargo, le pasó una cuerda a Mila. Georgi viró bruscamente para esquivar a último segundo una roca especialmente larga y afilada que de chocar con ella, habría causado un daño considerable en la embarcación.

─ Te más cuidado ─protestó Mila, terminando de anudar un extremo de la cuerda para después arrojarla con toda su fuerza y con Sara a su lado, aguardó hasta que un tirón les indicó que ya la habían sujetado.

Las chicas procedieron a jalar en medio del bamboleo constante a consecuencia de las fuertes olas. Al cabo de unos extenuantes minutos, finalmente pudieron ayudar a subir a Viktor.

─ Bienvenido a bordo ─saludó alegremente Chris─ ¿Arreglaste tus asuntos pendientes?

─ Tomará un poco para que Yuuri me perdone, pero estará bien ─le contó a su amigo─ Le dije que se adelantara y que nos veríamos en la isla.

─ Detesto molestarlos, pero… ¡Necesito ayuda!

Viktor le colocó una mano en el hombro al asustado timonel y procedió a hacerse cargo de la navegación. Para él, que llevaba tanto tiempo recorriendo esa ruta, aquello resultaba muy fácil.

─ ¡Segunda formación a babor! ─alertó el vigía ─La encontraremos en unos tres minutos.

Yuri gritó y resbaló, evitando caer gracias a que pudo aferrarse del mástil. El jovencito palideció al comprobar contra qué se enfrentaban. No era sólo que la marea fuera especialmente intensa y las olas altas, sino que la zona entera estaba repleta de rocas de distintas alturas, algunas con varias salientes que bien podrían impactar contra el barco si no eran esquivadas a tiempo. Era casi como si formaran algún tipo de sendero, como si fueran las paredes de un peligroso laberinto.

─ Será mejor que entremos ─recomendó Michelle, tomándolo por el hombro para que pudiera incorporarse─ Deja que Viktor se encargue.

El inesperado voto de confianza de parte de Crispino, sorprendió a Yuri y no hizo sino acrecentar su curiosidad, por lo que aún si el instinto de supervivencia le dictaba que refugiara, terminó por quedarse junto con Chris y Georgi. Desde el puesto del vigía, Emil les informaba de los diversos obstáculos que se atravesaban en el camino, si bien Yuri estaba seguro que Viktor no requería de sus indicaciones. Por la seguridad y la destreza con la manejaba el timón, sin dejarse intimidar por el trayecto tan complicado, era más que obvio que el capitán lo tenía todo bajo control y honestamente, Yuri estaba asombrado. No que fuera a admitirlo en voz alta, sobre todo después de verlo comportarse como un idiota enamorado capaz de arrojarse al mar para perseguir una aleta cuyo dueño, según el rubio, tenía exceso de peso y ningún tipo de atractivo.

Luego de lo que a Yuri le pareció una eternidad, eventualmente arribaron a una isla. Nikiforov ordenó el desembarque en una ensenada poco profunda donde a Yuri le esperaba otra sorpresa.

─ ¡Vicchan!

Originalmente, Yuri creyó que aquel era un sitio deshabitado que Viktor y su equipo de piratas usaban como escondite, de modo que le desconcertó bastante ver que había todo un comité de bienvenida para recibirlos.

La primera en acercarse fue una mujer mayor, la que llamara a Viktor, si bien pronto fue rebasada por un niño que corrió emocionado a abrazar a Emil. Las siguientes fueron un trío de chicas voluptuosas que no tardaron nada en cerrarle el paso a Christophe, acompañadas por una mujer de tez morena. Apenas Mickey la divisó, rompió en llanto, requiriendo ser consolado tanto por ella como por Sara.

─ Bienvenido a casa, Vicchan ─habló la primera mujer, que estaba acompañada por un hombre que portaba gafas y una sonrisa amable─ ¿Tuvieron un buen viaje?

─ Productivo y considerablemente tranquilo a comparación de otras veces ─expresó el pirata ─ Toshiya, me complace informar que ni usted ni Takeshi tendrán mucho trabajo en ésta ocasión.

─ Es bueno saberlo ─respondió el hombre, asintiendo─ Takeshi ha estado muy ocupado. Aunque de todas formas me gustaría echarle un ojo al Hasetsu, por si acaso. Ya hace un rato de su última revisión.

─ Por cierto, me sorprende no ver a Mari con ustedes ─hizo notar Viktor, contemplando sus alrededores.

─ Está acompañando a Yuuko y Takeshi ─le contó Hiroko─ Las trillizas están en esa etapa en que les encanta explorar por su cuenta, así que se necesita un par de ojos extras las vigilen… ¿oh? ─pronunció, percatándose del rubio, quien frunció el ceño para ocultar que se sentía intimidado─ ¡Hola! ¿A quién tenemos aquí?

─ Él es Yuri. Viajará con nosotros a partir de hoy.

Todas las miradas se clavaron en el rubio, quien le bufó a Nikiforov , enfadado por ser exhibido. Ajeno a su irritación, Viktor le pasó un brazo por los hombros, empeorando su humor.

─ Sin embargo, antes de presentarlo formalmente y dejar que lo conozcan mejor, debo llevármelo un momento. Me quedan un par de cosas que discutir con él.

Pese a que el primer instinto de Yuri fue gritarle y exigirle que lo dejara en paz, se mordió la lengua. Intuía que el tema que Viktor abordaría, era la existencia del otro Yuuri y eso era algo de lo que en serio quería saber más.


─ Apuesto a que te confundió un poco ver a tanta gente.

Yuri se encogió de hombros y pateó una roca. Nikiforov lo condujo por otro camino hacia la playa, para que pudieran hablar en privado.

─ Si lo piensas bien, era de esperarse. Las hermanas de Chris, la familia de Emil y la madre de Mickey y Sara; los trajimos aquí para protegerlos ─contó el pirata, agachándose para tomar una piedrecilla y lanzarla hacia las olas─ Puesto que ellos forman parte de mi equipo, cabía la posibilidad de que quisieran utilizar a sus seres queridos para encontrarme o para perjudicarlos.

─ ¿Y lo más razonable fue traerlos a una isla abandonada?

─ Después de perder a mis padres, esta isla se convirtió en mi hogar y mi tripulación en mi nueva familia ─expresó con nostalgia, acariciando la caracola que portaba nuevamente colgada de su cuello─ Y eso acabó por extenderse a las personas que ellos aprecian también. Giulia Crispino, la madre de Sara y Michelle, es una asombrosa cirujana y se encarga de tratar a los heridos más graves. Las hermanas de Chris son extraordinarias en cuanto a obtener información se refiere, lo que resulta muy útil para planificar nuestras misiones. En cuando a la familia de Emil, dirigían una pequeña granja que la marina destruyó. Fue gracias a ellos que hemos podido progresar aquí. Nos han enseñado a cultivar la tierra y a criar animales ─cerró los ojos por unos instantes, perdido en sus recuerdos─ Y claro, también están los Katsuki y los Nishigori. Ya los conocerás. Ellos se ocupan de reparar y dar mantenimiento al Hasetsu, sin mencionar que son lo más cercano que Yuuri tiene a una familia.

El nombre atrajo la atención del rubio, lo que no pasó desapercibido para Viktor. El pirata fue a sentarse en la arena, bajo la sombra de una palmera y le hizo un ademán al otro para que lo siguiera.

─ A Yuuri no sólo le debo mi vida y todo lo que tengo ahora. Me apoyó cuando todos los demás me dieron la espalda ─hizo una pausa, para forzar una sonrisa─ ¿No crees que es irónico? Un tritón me mostró más humanidad y compasión que cualquier otra persona. Yuuri fue el único que se mantuvo a mi lado y hasta la fecha, no ha dejado de ayudarme.

─ ¿De casualidad no estás hechizado o algo así? ─interrumpió Yuri, fastidiado─ Si quisiera escuchar esas mierdas cursis, me habría ido con este tipo… Georgi.

Lejos de molestarse, Viktor soltó una estrepitosa carcajada y le dio un par de palmaditas amistosas en la espalda al rubio, a quien el gesto no le hizo mucha gracia.

─ Es gracioso que lo menciones, porque Chris me preguntó lo mismo una vez, y aunque Mickey no lo diga, sé que sigue cuestionándose eso ─repuso sin darle mucha importancia─ Y la respuesta es no. Estoy perfectamente cuerdo.

─ Me lo temía ─masculló el rubio, de mala gana.

─ Es una creencia errónea muy común─ asintió el capitán─ O bueno, no del todo equivocada. Las sirenas dependen de la voz para muchas cosas. Utilizan canciones para transmitir sus costumbres, como método de curación y entre otras funciones, para enamorar y atraer a una pareja, la cual puede tratarse de un humano.

─ Entonces, en serio tratan de ahogarlos y llevarlos hasta el mar─ dedujo el rubio, experimentando un escalofrío.

─ ¡Oh, no! ─se apresuró a negar Viktor─ Eso no es del todo cierto. La realidad es mucho más complicada y trágica de lo que mencionan las leyendas, las cuales de hecho no son para nada objetivas ─dijo con desagrado─ ¿Has oído la frase "la historia la escriben los ganadores"?

─ ¿Qué tiene que ver con esto?

─ Absolutamente todo. Verás… ─inhaló hondo, aprovechando para organizar sus ideas─ Hubo una época, hace mucho tiempo… siglos, en que las sirenas y tritones habitaban el océano en abundancia y verlos y convivir con ellos era bastante común. Inclusive, a diferencia de las leyendas actuales, en ese entonces se decía que divisar a una sirena en altamar era de buena suerte. Había algunas que poseían habilidades especiales y las utilizaban para ayudar a los humanos. Y fue justamente por eso que empezó un enorme problema.

Yuri guardó silencio, inmerso en el relato. Muy a su pesar, debía admitir que se estaba tornando bastante interesante, ya que Nikiforov retiró esas tonterías románticas y rosas. Viktor prosiguió.

─ Algunos humanos deseaban obtener sus poderes, lo que sumado a otros mitos, como que una sirena podía otorgar la vida eterna, provocó que empezaran a cazarlas indiscriminadamente. Les hacían cosas terribles y muchas prefirieron morir por su propia mano, o mejor dicho, por su propio canto, antes de convertirse en víctimas de los humanos. Otras, sin embargo, intentaron defenderse y luchar, aunque fue inútil. Los humanos las superaban en número, y… así es como llegamos a Yuuri, y el por qué es imperativo que su existencia se mantenga en secreto.

─ ¿Tiene algo que ver con esa cosa que llevas en el cuello? ─inquirió despectivo, señalando la caracola.

─ Esto, contiene una parte del corazón de Yuuri ─admitió con la voz inundada de afecto, acariciando la caracola─ Me permite comunicarme con él a distancia y poder usar algunos de sus dones, en menor medida que una sirena real ─el rubio arqueó las cejas, decidido a conservar parte de su incredulidad. Viktor rozó con sus labios la caracola y después centró su atención en el rubio ─ ¿Me creerías si te dijera que tú y él tienen en común mucho más que el nombre?

─ ¿Qué? ¡Pero claro que no! ─sacudió la cabeza enérgicamente. Viktor le sonrió.

─ Voy a describirte una situación, dime si puedes relacionarte… ─tosió para aclararse la garganta─ Un niño pequeño, dejado a su suerte sin tener a nadie a quien recurrir o que vele por él como consecuencia de una injusticia, seguro de que no puede confiar en nadie porque todos podrían dañarlo o algo peor…

─ Basta, ya entendí ─casi le gritó Yuri, luchando por no cubrirse los oídos, ya que el sentimiento de tristeza e impotencia que provocaron sus palabras fue demasiado real. De pronto, la realización le cayó de golpe─ Espera, no estarás implicando…

─ Investigué al respecto y el último reporte genuino del avistamiento de una sirena, data de hace unos ciento ochenta años, aproximadamente ─se entretuvo en contemplar un punto al azar en el horizonte─ Hasta tenían una escama, y parte de la aleta perfectamente conservados en exhibición en un museo para demostrarlo ─suspiró con pesar─ Eran genuinos, lo verificamos y gracias a eso, surgió una triste conclusión. Hay una posibilidad muy grande de que mi Yuuri sea el último de su especie que sigue con vida.


NOTAS FINALES:

¿Cliffhanger? Quizás. ¿Soy mala? Definitivamente. ¿Ya veían venir la triste historia de Yuuri? Por favor, opinen al respecto. Hay mucho más de las sirenas y tritones que será explorado en capítulos posteriores, así que sigan al pendiente.

Nuevamente, les agradezco todo el apoyo que le han dado a esta historia, me hacen una autora muy feliz.

Dato curioso: "timonel" es el cargo de quien maneja el timón, el cual no necesariamente es el capitán del barco en cuestión. Escribir esta historia requiere que investigue sobre navegación y piratas y corsarios y la verdad, está resultando ser mucho más interesante de lo que creí.

Respuestas a sus reviews:

Haru: Bueno, la verdad es que no puedes culpar a Viktor por enojarse. Estaba teniendo un momento especial con Yuuri y Yurio llega lo arruina XDDD

Kaorixra: Si lloro es porque soy una autora feliz porque gente tan bella como todos ustedes me leen y le dan una oportunidad a mis delirios 8'D Gracias por comentar!

Si leyeron hasta aquí, muchas gracias!