DISCLAIMER: Yuri on Ice no me pertenece.

ADVERTENCIA: Faltas de ortografía DELIBERADAS y NOTORIAS en algunas partes. Al leer el capítulo entenderán por qué.


Si Viktor albergaba alguna duda respecto al proceder del tritón, que le devolviera la brújula de su padre bastó para disiparlas por completo.

Aquella acción había significado mucho para él. En un ambiente hostil luego de perder a su familia y casi morir no una, sino en dos ocasiones, a pesar de todo contaba con alguien en quien apoyarse. Inclusive, podría considerarlo como un amigo. ¿Qué importaba si no era humano? Esa criatura demostraba poseer un grado elevado de compasión y un corazón muy noble. Sí, podía ser algo tímido, esquivo y se avergonzaba con facilidad… además de que no podían comunicarse, pero eso era lo de menos.

─ Vamos, pruébalo.

En general, las habilidades de Viktor como cocinero dejaban mucho que desear. Sin embargo y puesto que no tenía nada mejor que hacer, quiso improvisar alguno de los platillos que la cocinera de su familia les preparara. Los ingredientes eran una limitación bastante importante, aunque lo compensó con su ingenio y al final logró cocinar un sencillo platillo a base de pescado y camarones con una improvisada salsa de mango que desde su punto de vista, no sabía nada mal. Desafortunadamente, su acompañante resultó ser muy remilgoso, y se rehusaba terminantemente a probar bocado. Inclusive se mostraba más interesado en la fogata que Viktor encendió para cocinar.

─ Oye, te recuerdo que yo me tomé tu medicina ─le señaló Viktor, omitiendo que igualmente se negó en un inicio y que el otro tuvo que insistirle hasta que lo convenció─ Creo que lo justo sería que tu probaras mi comida.

La criatura sacudió la cabeza e indicó primero la fogata que Viktor usara para cocinar, y después el platillo de pescado, arqueando una ceja en señal de duda.

─ Ustedes quizás estén acostumbrados a comer en crudo, pero nosotros los humanos solemos cocinar la comida antes, y nos gusta combinar ingredientes. Así se obtienen cosas deliciosas, y si la probaras lo averiguarías.

El tritón pareció considerarlo, pero mantuvo su postura reticente. Viktor suspiró.

─ ¡Ay de mí! ─se lamentó, empleando un tono excesivamente dramático─ Después de haber pasado toda la mañana cocinando y con mi brazo herido…─ hizo ademán de limpiarse una lágrima─ Éste rechazo es más de lo que puedo soportar…

Tras lo cual se tapó los ojos con su mano sana y entreabrió los dedos para observar si su pequeña farsa funcionó.

Inseguro, el tritón procedió a acariciarle la espalda y movió los labios formando un mudo "¡por favor, no llores!". Como sus torpes intentos por confortar al desconsolado humano no servían de nada, terminó por tomar un trocito de pescado y metérselo a la boca. Su expresión se transformó al instante y se relamió los labios, optando por tomar otro bocado.

─ ¡Te dije que sabía bien! ─exclamó emocionado, y el tritón dejó de lamerse los dedos, para contemplarlo perplejo. La implicación era clara: "¿Qué no estabas llorando?". Viktor recompuso una sonrisa─ Puede que no estés al tanto, pero los humanos somos capaces de pasar del llanto a la risa en cuestión de segundos. ¿A que es increíble?

La criatura chilló, indignada, y se le echó encima, golpeándolo en el pecho sin intención de hacerle daño. Viktor rió, feliz, hasta que perdió el balance y los dos terminaron en el suelo. El de ojos azules contuvo la respiración, recordando la vez en que descubrió a su salvador y pensando que ciertamente era atractivo. Por la posición en la que estaban, el cabello del tritón resbalaba desordenadamente por uno de sus hombros, lo que sumado al tenue rubor en sus mejillas, le confería un cierto toque femenino. Instintivamente, Viktor acercó su mano para apartarle algunos mechones del rostro y fue entonces que el otro reaccionó, apartándose a toda prisa.

Viktor se incorporó, sintiendo su corazón latir agitadamente en su pecho. Algo, estuvo a punto de pasar y para bien o para mal, se detuvieron antes de que sucediera.

─ Oye… ¿tú eres macho, verdad? ─le preguntó, y el tritón dejó de balbucear y negar enérgicamente para contemplarlo, confundido por el extraño cuestionamiento─ No, nada. Sólo… olvídalo.

El tritón estuvo de acuerdo, si bien un aire de incomodidad persistía entre ambos.

─ Ahora que lo pienso, no me he presentado como es debido ─rememoró el humano, esperando pasar la página─ Mi nombre es Viktor, Viktor Nikiforov.

El tritón repitió el nombre poco familiar y aun si no podía escucharlo, era evidente que tenía dificultades para pronunciarlo. Viktor le sonrió.

─ Así que, ¿podrías decirme cómo te llamas?

El rostro del tritón se iluminó con auténtica alegría y al instante se apresuró a responder, aunque tal y como pasara antes, no emitió ningún sonido. Su ánimo decayó, mientras que Viktor se mostró curioso al respecto.

─ Lo encuentro bastante extraño, es decir, puedes entenderme y está claro que eres capaz de comunicarte, hasta has llegado a cantar para mí… ¿por qué no puedo oírte?

Por más que escarbaba en su memoria, ninguno de los relatos de sirenas describía algo similar y de hecho, era lo contrario. Basándose en lo poco que pudo asimilar de su canto, la voz del tritón tenía que ser maravillosa. Tal vez, ese fue el origen de las viejas leyendas. Era de esperarse que si algún navegante llegaba a escuchar algún sonido así, deseara averiguar de dónde provenía y eso sin mencionar el efecto sobrenatural que las melodías al parecer poseían.

Claramente, ese tampoco se trataba de un tema que resultara grato para la criatura, porque apretó los puños con fuerza y sacudió la cabeza, angustiado.

─ ¡Está bien, está bien! Si te molesta, no seguiré insistiendo ─prometió Viktor. Bajo otras circunstancias, habría hecho lo opuesto, sin embargo le preocupaba que si lo presionaba demasiado, el tritón volviera a escapar─ Estoy seguro de que encontraremos otra forma para conversar.

Afortunadamente para ambos, no demoraron mucho en hallarla.


Un par de días después, Viktor paseaba por la playa con el tritón siguiéndolo desde el agua.

Puesto que realmente no había mucho que hacer en la isla, requirió pensar en maneras para pasar el rato con su nuevo amigo. Al final, Viktor utilizó un trozo de corteza de árbol tallado para fabricar una especie de boomerang y fue así como inventaron un juego.

Desde la orilla, Viktor arrojaba su nueva creación hacia el mar, para que su amigo la atrapara e hiciera lo mismo, pero en dirección hacia la playa. Así, se percató de otra cosa en relación a la criatura. No era sólo que su físico fuera bastante agradable, sus movimientos también eran en extremo gráciles y cautivadores. Cada vez que nadaba y se impulsaba fuera del agua para atrapar el boomerang, Viktor se sorprendía conteniendo la respiración, admirándolo. El tritón era capaz de lograr una altura considerable con sus saltos y en ocasiones, casi parecía que las mismas olas lo impulsaban. Su cabello obscuro era mecido por el viento y las pequeñas gotas de agua resplandecían, reflejando la luz del sol en su piel.

"Vaya, así que por esto la gente de la antigüedad perdía la cabeza por las sirenas…"

Se vio obligado a interrumpir su línea de pensamiento para volver bruscamente a la realidad cuando el boomerang casi lo golpea. Viktor consiguió esquivarlo a último minuto, cayendo sobre su costado y dejó escapar un grito de dolor. Acababa de recordar que su codo aún no sanaba del todo.

El tritón se acercó en un abrir y cerrar de ojos, con su rostro reflejando una inmensa preocupación y pronunciando un mudo "¿Te lastimaste?"

─ Descuida, estoy bien ─ le dedicó una sonrisa para calmarlo─ Así que, por favor, no más medicina.

El comentario hizo reír al tritón y una vez más, Viktor deseó no sólo poder oírlo, sino que le gustaría mucho presentárselo a alguien.

─ ¿Sabes? En mi casa está Makkachin. Más que mi mascota, es mi mejor amigo.

El imaginar a su querido cachorro le hizo experimentar una gran alegría y esperando que el otro lo viera, realizó algunos trazos en la arena, bocetando un retrato de su caniche.

─ ¿A que es adorable? ─cuestionó Viktor, deleitándose por la expresión del tritón.

Inesperadamente, la mirada de la criatura se iluminó y pasó sus dedos por el dibujo, como si pretendiera acariciarlo, alterándose al considerar que lo había arruinado. Viktor, por otro lado, se mostró desconcertado por aquel gesto. Desde siempre asumió que el hogar de aquel tritón era la isla y que nunca tuvo contacto con un ser humano, por lo que igualmente los aspectos relacionados con éstos, como la cocina, el uso del fuego… y que usaban animales como compañía, en teoría debía de desconocerlos.

"¿O quizás las sirenas también tienen mascotas?" se preguntó el confundido joven.

Viktor se entretuvo en contemplar el estropeado retrato de su caniche y los torpes intentos del tritón por componerlo.

─ ¡Eso es! ─exclamó, sobresaltándolo e instintivamente, lo tomó de las manos y las mejillas del de cabellos obscuros se pintaron de un intenso tono rojo─ ¡Ya sé cómo podremos comunicarnos!

La idea de Viktor era en extremo simple: aprender el lenguaje escrito del otro.

Por suerte, contaban con demasiado tiempo libre para ello. Sin embargo, pronto apareció un inconveniente en su plan.

─Bueno, escritura es… ósea… emplear letras… símbolos, para representar palabras ─trató de explicarle, sin mucho éxito─ ¿Supongo que ustedes deben tenerla? Ya sabes, algo que les permita registrar su historia y todo eso…

El tritón negó con la cabeza y abrió la boca, cantando una única nota acompañada de un ademán, para después señalar los garabatos en la arena.

─ ¿Canciones? ─inquirió y el otro asintió─ Es decir, ¿utilizan las canciones como si fueran escritura?

El tritón asintió en respuesta y Viktor reconoció que era lógico. En el poco tiempo que llevaban de convivir, podía darse cuenta que las sirenas dependían de la voz para muchas cosas, de modo que cantar en lugar de escribir era perfectamente razonable.

Aún con aquel pequeño contratiempo, Viktor sí tuvo éxito en despertar la curiosidad del tritón. Éste guió la mano del joven a la arena, esperando darse a entender.

─ ¿Quieres que te enseñe a escribir? ─el otro le sonrió con timidez y movió los labios, articulando lo que podía constituir tanto una súplica como una afirmación─ ¡Claro! ¡Por supuesto! Empecemos ya.

Y aunque Viktor tenía la buena intención de enseñarle y el otro la mejor disposición para aprender, el choque de personalidades fue inevitable.

─ Sí, ya sé que la "h" por lo general no tiene sonido, pero de todas formas tienes que escribirla. Es "hacer", no "acer". Esa palabra no existe y se ve muy mal.

"lo esta intenta" se quejó el tritón, escribiendo en la arena.

─ Otra cosa, se supone que debes usar letras mayúsculas al inicio de cada oración. ¿Cuántas veces debo repetirlo? Y la conjugación está mal hecha.

Al final, ambos resultaron ser muy obstinados. Como maestro, Viktor tendía a ser demasiado estricto, crítico y perfeccionista; en tanto que a su alumno le resultaban inútiles e incomprensibles muchas de las reglas gramaticales básicas, por lo que no era infrecuente que, a pesar de su perseverancia, el tritón terminara enfadado e incluso en una ocasión llegó a huir aprovechando una ola especialmente alta que prácticamente se creó de la nada.

Viktor suspiró, obligándose a rememorar cuando era pequeño y sus tutores le reñían, pensando muy seriamente que el karma o el destino le estaban cobrando todas esas ocasiones, que vaya que fueron muchas, en las que los desobedeció. Habían transcurrido cuatro días desde que iniciaron las lecciones y si bien realizaron grandes progresos en un tiempo tan corto, aún no eran capaces de conversar apropiadamente. Esa vez en particular, su pupilo lucía notablemente frustrado y temiendo que se marchara, el humano decidió probar un nuevo enfoque.

─ Está bien, podemos dejar la clase hasta aquí por hoy. Creo que ya has aprendido lo suficiente como para aplicarlo ─el otro arqueó una ceja en señal de duda─ Y prometo no criticarte tanto ─el otro se cruzó de brazos, desconfiando. Viktor sacudió la cabeza─ ¿Y si pasamos a algo más importante? Por ejemplo… aún no me dices tu nombre.

El enojo del tritón se borró de golpe y al instante utilizó su dedo índice para realizar una serie de trazos en la arena, bajo la atenta y emocionada mirada de Viktor.

─ "Shuu…" no… "Iu…¿ri?" ─leyó Viktor, ajeno a la incomodidad que su impaciencia provocaba en el otro, quien batallaba para dar con las letras que representaran los sonidos que quería transmitir.

El tritón interrumpió su labor y garabateó una nueva palabra: "nervioso", señalándose a sí mismo, seguida por un "aguarda", señalando a Viktor.

─ Lo siento, lo siento ─se apresuró a excusarse, lo que no fue suficiente. El tritón hizo el ademán de cubrirse los ojos y a regañadientes, Viktor obedeció.

Dejando de lado su timidez y ya que el grado de confianza entre los dos aumentó, la criatura estaba demostrando ser muy terca y algo voluntariosa, para nada era el ser dócil y sumiso que Viktor supuso era cuando lo conoció por primera vez. Y honestamente, aquello no necesariamente era malo, ya que acrecentó la curiosidad del de cabellos plateados por su amigo. ¿Quién sabe qué otras facetas le ocultaba?

Unos suaves golpecitos en su hombro le indicaron que ya podía ver. Con cierta vacilación, el tritón le mostró una sencilla y corta palabra en la arena, que Viktor releyó en su mente varias veces, antes de pronunciarla en voz alta.

─ Yuuri.

Al principio, el tritón únicamente atinó a contemplarlo con asombro, como si no lograra asimilar lo que acababa de oír.

─ ¿Te llamas Yuuri? ─inquirió Viktor, temiendo haberse equivocado, y el otro asintió enérgicamente y tomó sus manos, sacándolo de su error─ Yuuri. Es un bello nombre.

Inesperadamente, el tritón… Yuuri agachó la mirada y un sollozo escapó de sus labios. Presa del pánico, Viktor se paralizó. ¿Qué acababa de pasar? Apenas hacía un momento que estaba bien, ¿cómo fue que terminó llorando?

Intuyendo la confusión en el humano, Yuuri, sin alzar la mirada, dirigió un tembloroso dedo a la arena, para explicarse.

"ace mucho que no lo escuchaba"

Viktor demoró en comprender a qué se refería y cuando lo hizo, fue capaz de pasar por alto la evidente falta de ortografía ante la implicación.

─ Espera un momento, quieres decir… ¿Qué nadie ha dicho tu nombre en voz alta? ─Yuuri no respondió, y en cambio continuó tallándose los ojos con fuerza, lo que fue la confirmación para Viktor─ ¿En cuánto tiempo?

"mucho"

Y ciertamente, debía ser bastante como para emocionarlo al punto de romper en llanto. Por lo general, a Viktor no se le daba bien tratar con la gente que lloraba y de hecho tendía a empeorarlo todo si trataba de consolarlos. Sin embargo, fue capaz de hacer una excepción y se permitió abrazarlo con fuerza.

─ Tu también estás solo ─afirmó, más que preguntar.

Pensó que lo comprendía a la perfección. Solitario, pasando su día a día sin ninguna compañía, sin nadie que conversara con él ni que por lo menos lo llamara por su nombre. Y haber estado así por semanas, meses, tal vez incluso años…

─ Pero, ¿es que no hay otros como tú?

Antes de que Yuuri le respondiera, un destello en la arena distrajo a Viktor. Ahí, donde cayeran las lágrimas del tritón, se formaron magníficas perlas.


─ Admito que de todas las leyendas en torno a las sirenas, jamás esperé que el que lloraban perlas fuera verdad.

Yuuri tardó un buen rato en calmarse y cuando al fin lo hizo, dejó una considerable cantidad de perlas. Viktor las contó: treinta y dos en total. Se trataba de pequeñas esferas sin una sola imperfección o impureza en su superficie, de una cubierta nacarada con un tenue tono rosado. Por estar tan embobado contemplándolas, Viktor no se dio cuenta que la actitud de Yuuri se transformó por completo, pasando a mostrar una abierta desconfianza.

─ ¡Es extraordinario! ─exclamó, sosteniendo una de las perlas entre sus dedos─ ¿Todas las sirenas pueden hacer eso?

Yuuri se abrazó a sí mismo y no hizo ningún intento por responder.

─ ¿Qué ocurre? ─quiso saber Viktor, al fin percatándose que algo no iba bien.

Yuuri se sobresaltó y Viktor notó el atisbo de miedo oculto en sus ojos. Un enorme contraste con la emoción que mostrara anteriormente.

─ Puedes decírmelo. Si algo te incomoda, haré lo posible por ayudarte ─prometió, dejando la perla junto con el resto, para tomar la mano de Yuuri.

Esa simple acción bastó para convencerlo. El tritón suspiró y vacilante, escribió una nueva frase en la arena:

"porfavor dañar no"

─ Dañar… ¿crees que voy a hacerte daño? ─ inquirió Viktor, sin poder evitar sonar ofendido. Tímidamente, Yuuri señaló sus lágrimas─ ¿Las perlas? ¿Pero por qué? De ninguna manera te… oh ─se interrumpió, recapacitando.

Aquellas perlas eran definitivamente de una enorme calidad. Un buen joyero estaría más que dispuesto a pagar una suma exorbitante por ellas. Obviamente, si una persona ambiciosa averiguaba que las sirenas las producían a partir de sus lágrimas… Viktor sintió un escalofrío. Si se basaba en eso, el miedo de Yuuri tenía un fundamento muy válido. Y cabía la posibilidad de que ya hubiera ocurrido.

El joven sostuvo el montoncito entre sus manos, cuidando de no perder ninguna. Yuuri lo observó curioso, viéndolo reunirlas todas para después caminar hacia el mar y arrojarlas al agua. El tritón soltó un respingo y se cubrió la boca con la mano.

─ Aquí no me hacen falta ─le dijo Viktor cuando regresó a su lado─ Y de cualquier forma, me has salvado no en una sino en dos ocasiones, así que no temas, no voy a herirte.

Yuuri le dedicó una gran sonrisa y requirió tallarse los ojos para contener las nuevas lágrimas que comenzaban a formarse. Viktor echó a reír.

─ Mejor cuéntame más sobre las sirenas, y sobre ti. ¡Quiero saberlo todo de ti!

Yuuri se sonrojó y entrelazó sus dedos, poniendo su nerviosismo de manifiesto.

─ Además de que te servirá como práctica. Tu letra es bastante entendible, pero honestamente, tu ortografía y tu gramática dejan mucho que desear.

Y eso rompió el encanto. Enfadado, Yuuri movió su aleta y al instante fueron alcanzados por una ola. Esta vez, Viktor fue capaz de establecer la relación.

─ ¡Me lo suponía! Tú… ─dejó de hablar para escupir agua salada que casi se traga─ Pensé que lo había imaginado, pero ahora compruebo que pasó en la realidad. Puedes controlar el agua.

Yuuri se paralizó, dándose cuenta de la imprudencia que acababa de cometer. Viktor, en cambio, estaba fascinado.

─ ¡Wow! Ustedes las sirenas sí que son asombrosas. Lloran perlas y controlan el mar ─externó maravillado─ ¿Hasta qué punto puedes controlarlo? ¿Hasta dónde llega tu poder? ¿Y cómo es que tú…?

Viktor calló de golpe. Junto a él, Yuuri tenía los ojos cerrados y se cubría los oídos. Parecía que estaba sufriendo e instintivamente, Viktor lo rodeó con sus brazos, esperando calmarlo.

─ ¿Qué ocurre? ¿Yuuri, qué pasa? ─preguntó con genuina preocupación.

El tritón lo apartó con delicadeza realizó un nuevo trazo en la arena:

"malo"

Y a continuación, se señaló a sí mismo.

─ ¿Qué tú eres…? No, no… eso es ridículo ─sacudió la cabeza, incrédulo. En el poco tiempo que llevaba de conocerlo, la bondad y el noble corazón de Yuuri eran más notorios─ ¿Por qué creerías algo así?

"traicion"

Viktor guardó silencio por unos minutos, releyendo las palabras en la arena, luchando por hallarles algún sentido.

─ ¿Tiene que ver con que no puedo oírte? ─cuestionó, recordando que ya se había alterado de la misma forma en otra ocasión y dedujo que todo estaba conectado. Viktor sostuvo el rostro del tritón entre sus manos, para obligarlo a verlo directo a los ojos─ Quiero entenderte, en serio que sí. Por favor, dime que sucede. ¿Acaso no somos amigos?

Con reticencia, Yuuri se separó de Viktor, dándole la espalda durante unos instantes que al humano le parecieron una eternidad. Eventualmente, Yuuri le dirigió una larga y triste mirada. Viktor quiso aproximarse, pero una ola se interpuso entre ambos, llevándose a Yuuri y dejando una única palabra en la arena:

TABU


NOTAS FINALES

Cliffhanger! ¿A qué se refiere Yuuri con eso? Dejen sus teorías por favor.

En el próximo capítulo regresaremos con Yurio, aunque eso no significa que los puntos abordados en éste capítulo y el anterior se queden inconclusos. ¿Qué opinan de la forma de escribir de Yuuri? Créanme que me dolió poner tantas faltas de ortografía, pero al final fue necesario para hacerlo más creíble. Recuerden que no está para nada familiarizado con la escritura (y la humana tiene demasiadas reglas :P) .

El siguiente será el último del especial de 3 capítulos, tras lo cual… no voy a decir que la historia entrará en hiatus porque considero que no es así, pero si me enfocaré que actualizar mis otros fanfics, así que disculpen las molestias.

Si leyeron hasta aquí, muchas gracias!