Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 2
Cristopher era un caos total, la escuela le fastidiaba y aburría demasiado.
Los profesores lo adoraban, pero al mismo tiempo los desesperaba, Cristopher hacía lo que se le venía en gana, si quería dibujar lo hacía, si quería comer lo hacía, si quería hacer el trabajo lo hacía y si no, simplemente los profesores no podían convencerlo.
Solo su profesor de artes y el de matemáticas lograban controlarlo y hacer que se quedara en su lugar toda la clase.
Edward había tenido que ir más veces de las que hubiera deseado a la dirección, su pequeño patito era un niño brillante, pero, así como podía sacar un sobresaliente en sus exámenes, podía causar una revolución en el salón.
Paulette, por el contrario, era un encanto, se reía de Cristopher cada vez que tenía tarea extra por portarse mal, como buena hermana menor aprovechaba cualquier momento para burlarse de él.
Después de todo eran hermanos que se molestaban cada vez que tenían la oportunidad de hacerlo.
La escuela tendría la feria de clubes escolares en donde los niños podrían inscribirse si querían, todos estaban emocionados de ser niños grandes y decidir por ellos mismos. Paulette tenía tantos folletos y, en sus propias palabras de niña súper poderosa, estaría en todos y cada uno de ellos, no importaba cuánto Bella intentara explicarle que sería mejor escoger solo uno.
—Quiero todos, mami.
—Te propongo un trato, escoge solo dos clubes, los que más te gusten, si puedes con los dos entonces podrás entrar a tres el siguiente año y así hasta que tengas todos.
Paulette observó detenidamente los folletos, para después dejarse caer en la cama de manera exagerada.
—Es una decisión muy difícil —suspiró llevándose la mano al rostro—, todos me gustan, son divertidos y podré hacer muchos amigos. —Se levantó y llevó los folletos a su pecho—. Se sentirán mal si escojo a uno que sea mi favorito.
Bella se rio tomando el folleto de teatro de la escuela.
—Creo que este y el equipo de soccer serán perfectos para ti.
—¿Por qué? —preguntó frunciendo el ceño—. Yo no sé actuar, aunque es divertido y me gusta, pero…
—Créeme, mi pequeño terrón de azúcar dramático, el teatro es perfecto para ti y el soccer ayuda a que gastes toda esa energía de pequeña diablilla que tienes.
—Yo diría que es de pequeña ratilla… una de campo, esas son igual de feas que tú.
—Cállate, cucaracha.
—Escarabajo.
—Piojo.
—Zarigüeya.
—Suricato.
Bella negaba con la cabeza escuchando sus intentos de insulto, ni siquiera se molestó en detenerlos, los conocía perfectamente bien para saber que en cinco minutos ambos estarían tirados sobre la cama de Paulette mirando caricaturas y pidiéndole a Matilde bocadillos.
Eran tal para cual.
Pero, así como Paulette estaba emocionada, Cristopher era un pequeño renegón que ninguno parecía gustarle, no importaba cuánto Bella intentara convencerlo o Edward hablara con él, incluso Paulette le había sugerido entrar al equipo de soccer varonil, así ambos jugarían.
Cristopher simplemente no se decidía por ninguno.
—No sé, Edward, ninguno me gusta —respondió cruzándose de brazos después de que Edward terminara de leer la historieta que ese día le había regalado—. ¿Y si no entro a ninguno? ¿Y si no soy bueno en nada?
—Eso es imposible, campeón, mañana habrá muchos staff, uno te llamará la atención, puedes simplemente acercarte y preguntar, si no te gusta pues pasas a otro y si al final del día no te gusta ninguno, entonces, no entras y listo.
—¿Ustedes no se enojarán?
—Claro que no, queremos que tú estés cómodo y si ninguno te agrada, entonces no tienes por qué entrar, pero quiero que mañana le des una oportunidad a todos, no te cierres a las oportunidades, tal vez no estás viendo todas las opciones.
—Tal vez. —Se encogió de hombros y tomó de nuevo la historieta—. ¿La leemos de nuevo?
—Solo una vez más y a dormir, o mamá se enojará con nosotros.
Cristopher asintió y se recargó contra el hombro de Edward mientras empezaba a leer.
…
Edward cerró la puerta detrás de él después de dejar a Cristopher dormido, pasaban de las diez de la noche, Bella le esperaba en la cama con la laptop sobre sus piernas.
—Últimamente te he visto pegada todo el tiempo a esa cosa.
—Trabajo, ¿recuerdas que Marcus me ordenó estar en la junta con el sindicato?
—Sí, y que yo recuerde, la mamada no era todo lo que iba a obtener.
—Los niños llegaron y no pudimos continuar.
—No veo a los niños en este momento —respondió quitándose la camisa—. Ahora deja eso y acuéstate para mí.
—Solo un segundo, Edward, estoy haciendo algo importante.
—¿Más importante que tener sexo? Dudo mucho que pueda existir algo más importante.
—Tienes razón, tener sexo conmigo es condenadamente fantástico.
—Fanfarrona —respondió trepándose a la cama y gateando hasta quedar encima de Bella, solo el computador los separaba—. Déjalo.
—Espera, bebé, es importante.
—Bella…
—Cinco minutos y soy toda tuya.
—Ya eres toda mía, ahora deja eso.
Bella bajó la pantalla del computador solo un poco y atrajo el rostro de su esposo al suyo para besarlo, no fue lento ni suave, Bella metió su lengua dentro de la boca de Edward causando que ambos gimieran, él la tomó de la nuca y profundizó el beso sintiendo como la mano de ella descendía lentamente hasta llegar al elástico del bóxer, en donde se detuvo y terminó el beso.
—Cinco minutos.
—Isabella…
—Solo cinco minutos y te prometo que te lo compensaré con creces.
—Tendrás que hacerlo, Swan —suspiró dejándose caer junto a ella y quitándose el bóxer, dejando su erección en libertad.
—No me lo vas a poner fácil, ¿cierto?
—Te esperamos aquí, Bella —respondió tomando su palpitante miembro entre sus manos y comenzando a masajearlo—. Termina eso que te quedan cuatro minutos con cincuenta segundos y restando.
Bella negó con la cabeza y siguió escribiendo, sabía que no había pasado ni un solo minuto, pero escuchar a Edward soltar suaves gemidos y observar como su mano subía y bajaba lentamente sobre su hinchado miembro, no la dejaba concentrarse.
Cerró el computador de golpe y lo dejó sobre la mesita de noche, quitándose la blusa de tirantes se subió sobre el abdomen de Edward.
—Más te vale que valga la pena, Cullen.
—Siempre vale la pena, Swan, siempre.
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Cristopher veía a Paulette ir de staff en staff junto con sus amigas, a veces sentía un poco de envidia por ella, Pau podía hacer amigas fácilmente, todos le hablaban y la querían, era muy sociable, amigable y linda con las personas, él no sabía serlo, lo había intentado, por Bella y Edward lo había intentado, pero era muy difícil, sus compañeros lo desesperaban.
Por esa razón ahora estaba solo caminando por el pasillo viendo a todos los clubes hablar sobre lo maravillosos que eran, ninguno le llamaba la atención, le prometió a Edward intentarlo, pero simplemente no podía, era muy difícil acercarse cuando no le gustaba ninguno.
—Hola, Cristopher —habló la directora parándose junto a él—. ¿Ya encontraste un club que te agrade?
—No, señorita.
—¿Por qué? Hay muchos, uno debe gustarte.
—No me gusta ninguno, señorita.
—¿Qué es lo que te gusta hacer en las tardes, Cristopher? Eso puede darnos una pista.
—No lo sé, me gusta ir a la tienda de historietas con Edward, me gusta ver a Bella trabajar en su computador, me gusta ver las caricaturas con mi hermana, jugar con Butterfly en el patio a pesar de que la señorita Carmen nos regañe por ensuciarnos.
—Bueno… ¿qué es lo que más disfrutas de todo eso? ¿Te gusta leer historietas con tu padre?, hay un club de lectura, podrías inscribirte.
—No, me gusta hacerlo con él o yo solo, no quiero que me digan qué tengo que leer y qué no.
—Eso es muy válido. ¿Por qué te gusta ver a tu mamá trabajar en su computador?
—Porque es muy inteligente y hace cosas que yo no sé hacer.
—¿Tu mamá trabaja mucho con su computador?
—Sí, su trabajo la hace usar mucho el computador, aún no sé cómo puede entender todos esos números, me gustan las matemáticas, pero no creo que pueda entender todo lo que ella sabe, no soy tan inteligente.
La directora sonrió y tomó la mano de Cristopher.
—Creo que sé exactamente qué club te va a gustar.
…
Cenaban amenamente, Holly los acompañaba después de que dejara a su nuevo novio en una villa italiana luego de que le pidiera matrimonio, Bella solo había rodado los ojos al ver a su madre en la sala, Matilde le comunicó que las maletas estaban en la habitación de invitados.
—Recuerdo esos tiempos en donde después de una de tus rupturas, me llevabas a Disneyland, o a cualquier lugar que se te ocurriera, ahora estás aquí en mi casa, cómo cambian las cosas.
—Podría irme a algún spa a relajarme, pero me perdería el estar con mis nietos. Además, puede que me agrade tu suegra Esme, pero tengo que mantener mi lugar como abuela favorita con los niños.
Ahora todos estaban en la mesa, disfrutando de las delicias que Matilde había preparado, Paulette y Cristopher estaban demasiado animados, ni Bella ni Edward habían podido llegar a la hora de la comida, así que ambos niños estaban demasiado exaltados después de pasar un día sin ver a sus padres.
—¿Cómo les fue hoy en el colegio, niños?, la abuela está muy desinformada.
—Estoy en teatro y soccer —respondió Paulette orgullosa—. Mamá dijo que seré perfecta en teatro, no sé por qué lo dice, yo nunca he actuado en nada.
—No tengo la menor idea de por qué lo diría, pero estoy segura de que lo harás espectacular —aseguró Holly, sonriéndole a su nieta favorita—. ¿Y tú, pequeño niño con cara de quiero asesinar al brócoli en mi plato?
Cristopher levantó la vista, sonrojándose al ver que todos observaban como su tenedor estaba apuñalando al brócoli.
—No me gusta, abue, y Bella y Edward me obligan a comerlo.
—Lo siento, ángel, pero tienes que comerlo —respondió Holly llevándose a la boca un trozo de brócoli—. ¿Cómo crees que conservo mi belleza después de tanto tiempo?
—Yo lo sé —respondió Paulette levantando su mano aún con la cuchara—, gracias al botox y a la silicona, eso dice mami.
Holly fulminó con la mirada a Bella quien se reía junto a Edward.
—No puedes negarlo, mamá, el botox y el brócoli te hacen conservarte joven y hermosa.
—En unos años me pedirás ayuda con el botox y la silicona y no te diré nada de mi doctor.
—Tengo el mío propio, sabes.
—Sí, y es muy bueno —respondió Edward sonriendo como bobo, causando que Bella se sonrojara y Holly rodara los ojos.
—¿Por qué es muy bueno, Edward? —preguntó Cristopher después de dejar su brócoli en el plato de Holly.
—Podemos llevarte al médico si quieres —ofreció Edward sabiendo el miedo a los hospitales que tanto Cristopher como Paulette tenían.
—Me aceptaron en el club de matemáticas —habló Cristopher cambiando de tema, no quería saber nada de hospitales ni médicos, suficiente había tenido de ellos después de que lo vacunaran—. No sabía qué club escoger, pero la directora me ayudó, me dijo que sería perfecto para mí, me dijo que era demasiado terco para aceptar un no como respuesta y eso necesitaba el equipo, además el profesor dijo que si soy el mejor en el examen que nos hicieron puedo ser capitán... por supuesto que voy a ser el capitán.
—¿Alguien duda que tiene lo Swan en las venas? —cuestionó Holly chocando los cinco con Cristopher—. Me encanta tener otro geniecito en la familia.
—¿Quién es el otro, abue Holly? —preguntó Paulette cortando con los dientes su trozo de carne.
—Tu madre, debieron verla con trenzas y lentes, solo le faltaban los frenillos, aunque los usó una temporada en la secundaria.
—Basta, mamá —protestó después de que Edward se riera junto a ella.
—Vamos, Bella, eras un encanto, bueno... para mí eras un encanto, para la mayoría... eras incomprendida.
—¿Mami era incomprendida? ¿Qué significa incomprendida?
—Después te enseñaré una foto y sabrás qué tan incomprendida era.
—¿Yo también puedo ver?
—Claro que sí, mi niño, después de que me enseñes ese examen espectacular que te hará ser el capitán.
Cristopher asintió y siguió comiendo, sería capitán y vería una foto de su… de Bella cuando era incomprendida, aunque no sabía qué quería decir su abue con eso.
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Cristopher milagrosamente se había controlado, después de tener infinidad de problemas matemáticos que su profesor le dejaba, no tenía tiempo para pensar en comportarse mal, además, ya que su examen había sido el mejor de sus ocho compañeros de equipo, había sido elegido capitán.
Por fin tenían a su patito tranquilo y feliz en casa, las cosas marchaban bien, demasiado bien para ser verdad.
Edward supo que la tranquilidad de la que gozaban se había acabado cuando Paulette entró a la casa después de llegar del colegio gritando por su mami, mientras daba saltos cada tres pasos.
—¿Qué ocurre? —preguntó Bella tomándola en brazos y deteniendo sus movimientos frenéticos—. Respira tranquila y dime qué te tiene tan feliz, pequeño saltamontes.
—¡Hay un campamento!
—Yo no quiero ir.
Y así de fácil Cristopher mantuvo su ceño fruncido mientras Bella y Edward le explicaban que no podían obligar a la escuela a no llevarlo.
—Tienes que ir, mi patito, será divertido y aprenderás muchas cosas.
—Puedo aprender mucho más en la escuela, Bella —respondió cruzándose de brazos—. No necesito ir y tampoco quiero ir, hay osos afuera, además, ¿qué pasa si una araña se mete a mi oreja mientras duermo?
Paulette se negó a ir después de que Cristopher dijera eso.
Ahora no solo tenían a un niño que no quería ir, sino a dos niños temerosos escondidos en sus habitaciones.
—Eso no pasa, princesa —le aseguró Bella en la privacidad de su habitación—, no habrá arañas dentro de tu tienda de campaña.
—¿Cómo lo sabes?
—Muy simple, tendrás repelente contra insectos y los encargados se asegurarán de que ningún bicho o araña se acerque.
—¿En serio?
—Por supuesto, además esto no es muy diferente a cuando vamos con el abuelo Charlie, jugarás con tus amigas, te divertirás y aprenderás muchas cosas, dormirás viendo las estrellas brillar y comerás muchos malvaviscos.
—¿Crees que pueda ver una estrella fugaz?
—Si pones mucha atención, lo más seguro es que sí.
—Entonces sí quiero ir —aceptó abrazando a Bella—. ¿Mi tienda puede ser de las princesas?
—De lo que tú quieras, ahora bajemos y comamos helado antes de que papi y Cris se den cuenta.
Paulette asintió y tomando la mano de Bella bajaron a la cocina, le encantaba comer helado con su mami de contrabando.
Cristopher se negaba a ir, pero ya que el colegio consideraba fundamental que los niños asistieran, no tuvo otra opción más que aceptar que tendría que ir.
…
Cristopher aún seguía quejándose de ir al campamento.
«Los mosquitos me van a picar».
«¿Y si hay osos?»
«No me gusta la naturaleza».
—Eres una gallina, Cris —se burlaba Paulette—, yo puedo cuidarte de los mosquitos, incluso si llueve puedes ir a dormir conmigo.
—Eso no es gracioso.
—Sí lo es, puedes llevarte a tu peluche, así no le tienes miedo a los gusanos.
Paulette no olvidaba absolutamente nada, aún seguía molestándolo con lo de la lluvia, incluso cuando solo era una leve llovizna, ella no perdía oportunidad.
Edward llevó a Cristopher al centro comercial para comprar lo necesario para su campamento escolar.
Paulette había preferido acompañar a Bella después de que Holly hiciera una reservación en el spa, un día de chicas era mucho más divertido que cualquier otra cosa.
Cristopher caminaba detrás de Edward mientras hacían las compras.
—Creo que tenemos todo —habló Edward revisando la lista después de casi dos horas de buscar lo necesario.
Cristopher asintió distraído y completamente feliz de que Edward le comprara una linterna de Los Vengadores para llevarla con él al campamento, en ese momento no le interesaba otra cosa que no fuera jugar con su linterna que podía cambiar la luz a cuatro diferentes colores.
—¿Edward? ¿Edward Cullen?
Edward se giró y vio a la mujer que le llamaba.
Katy era una vieja amiga de la universidad, fueron inseparables desde la primera vez que se vieron, ambos estudiaban lo mismo así que estaban en los mismos grupos de estudios, en los eventos, conferencias y clases, era imposible no verse todo el tiempo.
Fueron amigos y un poco más que eso algunas noches en donde el alcohol predominaba, pero a pesar de todo eso, siguieron siendo amigos, o lo fueron hasta que cierta castaña apareció.
Katy cortó toda comunicación con él después de que se enganchara con Bella, ella no creía que fuera lo suficientemente buena para él y no tuvo ningún pudor en repetirlo más de una vez frente a Bella.
Aunque claro que, en el momento, Bella ni siquiera le dio un poco de importancia a lo que tenía que decirle; después de que por fin hicieron oficial lo suyo, Bella le había confesado que se moría de celos cada vez que Katy le contaba de las noches que pasaron juntos.
—En ese entonces solo teníamos sexo, Edward, no tenía ningún derecho para reclamarte como mío, pero ahora lo eres y te advierto que esa zorra conocerá quién es Isabella Swan si vuelve a mencionar lo mucho que la follabas con tus dedos, los cuales, por cierto, ahora son míos.
Lo último que supo de Katy fue que se casó y mudó a California después de graduarse, era una sorpresa verla justamente en ese lugar.
—Años sin verte, Ed.
—Lo mismo digo, Katy. ¿Qué te trae a Nueva York?
—Me divorcié del idiota de mi marido y conseguí un trabajo aquí, siempre me gustó Nueva York, tanto el lugar como su gente y los recuerdos, varios de ellos, quisiera volver a… experimentarlos.
Edward conocía perfectamente esa sonrisa, la había visto demasiadas veces en su esposa cuando quería ser traviesa sin importar que los niños aún estuvieran despiertos y pudieran entrar a la habitación en cualquier momento.
Y vaya que habían sido traviesos.
La linterna dejó de funcionar y Cris frunció el ceño, se había descompuesto, tenía que decirle a Edward que le consiguiera otra, estaba por estirar la mano para jalar el saco de Edward para llamar su atención cuando notó que él estaba acompañado.
Observó a la alta mujer rubia sonreírle a Edward, sonreírle justo como Bella lo hacía.
Era demasiado alta, Cris tenía que levantar por completo su rostro para poder verla a la cara, no le gustaba.
El cabello de Bella era largo y castaño, mientras que el de la mujer era corto, rubio y rizado.
Bella olía a fresas y tenía una sonrisa muy bonita, además de que no le sonreía a cualquiera, solo a Edward, a Pau y a él, la mujer olía como si se hubiera echado un gas, además su sonrisa era demasiado grande y el labial que usaba era de un rojo envenenado, así como el de la manzana de Blancanieves, el de Bella era rojo cereza, era mucho más bonito.
No le gustaba la mujer frente a ellos, pero podía tolerarla, así como toleraba a sus compañeros del colegio.
Cristopher observó cómo la mujer estiraba su mano y tocaba el hombro de Edward, nadie, absolutamente nadie podía tocar a su Edward, solo Bella podía hacerlo.
—Edward —llamó jalándolo del pantalón con un poco más de fuerza—, quiero irme a casa.
Katy se sorprendió de ver al niño que la observaba con la boca fruncida, el mismo gesto que hacía Bella cuando no le gustaba algo, conocía perfectamente a Isabella, y había disfrutado demasiado el molestarla.
—¿Quién es este pequeño niño?, es muy guapo.
—Es mi hijo, Cristopher.
—Por eso es tan guapo, lo sacó de ti, Edward —sonrió jugando con el escote de su blusa—. Es sorprendente que lograras convencer a Swan de arruinar su estupenda figura.
—Logré convencerla de que fuera mía.
—Edward... —llamó Cristopher de vuelta, sin soltar el saco de Edward, un gesto demasiado posesivo que no pasó desapercibido para Katy—, quiero irme a casa.
—Claro, campeón, Katy fue bueno volver a verte, pero tenemos que irnos.
—Tenemos que juntarnos en algún momento —habló abriendo su cartera y sacando una agenda en donde escribió su número y le entregó la hoja doblada—, recuperar el tiempo perdido.
—Claro, hablaré con Bella.
—Por supuesto. Adiós, pequeño, fue un gran placer conocer a un pequeñito de Edward.
—Tenemos que irnos, Katy —interrumpió Edward al notar las intenciones de darle un beso en la mejilla a su patito—. Hasta luego.
Cristopher no protestó cuando Edward lo incitó a caminar más rápido para llegar a las cajas y alejarse de Katy.
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Bella se dejó caer bocabajo sobre la cama, exhausta; no lograba recordar cómo mover sus piernas, ni siquiera podía sentir sus extremidades, definitivamente Edward la había roto.
—Guau... ¿puedo preguntar por qué fue eso?
—¿Acaso no puedo hacer el amor con mi esposa? —cuestionó Edward atrayéndola hacia él y comenzando de nuevo a besar su sensible cuello.
—Sí, pero normalmente cuando te pregunto cómo estuvo tu día, no me atacas hasta dejarme inválida, creo que hubiéramos traumado a los niños si mi madre y Carmen no se los hubieran llevado a pasear a Butterfly.
—No te vi en muchas horas, además sabes que me encanta tu piel después de que vas al spa.
—No sé por qué presiento que me estás escondiendo algo.
—Para nada, que te deseo a todo momento no es algo que esconda.
Bella asintió sin creerle del todo, pero en ese momento no se iba a poner a reflexionar, tenían la casa solo para ellos, algo que pocas veces solía ocurrir.
…
Bella luchó para que sus piernas pudieran reaccionar y salir de la cama.
Paulette le llamaba pidiendo que la ayudara con el baño, su frescura del spa se había arruinado después de que encontrara, junto a patito y Butterfly, un enorme charco de lodo que ni Carmen ni Holly vieron hasta que fue demasiado tarde.
—Ve al baño y comienza a desvestirte —le gritó Bella desde la cama—, no pongas la ropa en el cesto, déjala a un lado, voy enseguida.
Antes podía quedarse en cama y descansar después de que Edward la atacara de esa forma, ahora tenía a una pequeña saltarina que quería que su mami la bañara.
Sus piernas por fin reaccionaron y después de ir al baño y limpiarse un poco el desastre que era, fue en busca de su niña.
Holly la esperaba recargada contra la pared contraria al baño.
—Traté de evitarlo, pero ambos comenzaron una pelea de bolas de lodo, esos niños tienen lo Swan tatuado, Charlie y yo hacíamos eso cuando éramos niños.
Bella entró al baño encontrando a Cristopher y a Paulette en ropa interior con sus rostros y manos cubiertos de lodo seco mientras que su cabello era un completo desastre.
—¿Dónde está Edward? —preguntó Bella, sin saber si reírse de ellos o regañarlos.
—Bañando a Butterfly en el patio —respondió Holly—, ella está aún peor que ellos, ya que creyeron conveniente hacer que diera vueltas en el lodo.
—¿Y dónde estabas tú mientras tanto?
—Carmen y yo los detuvimos apenas nos dimos cuenta… bueno, los grabe un poco y después los detuve.
Bella negó con la cabeza viendo a los dos niños que le mostraban su mejor sonrisa de inocencia, aunque dicha sonrisa estuviera llena de lodo.
—Creo que si no le tuvieron miedo a esto —habló Bella abriendo la regadera—, un campamento no será nada difícil para ustedes, de hecho, siento un poco de lástima por sus profesores.
Ambos se rieron y entraron a la bañera cuando Bella se los ordenó, tenían que sacar la mayor parte de lodo y no tenía la menor idea de cómo lo harían.
…
Cristopher entró a la oficina de Bella después de tocar la puerta, tenía el pijama puesto y las pantuflas, estaba listo para irse a la cama.
—¿Qué ocurre, cielo?
Cristopher caminó directo a ella, no se sentó en las sillas frente al escritorio como siempre lo hacía, tampoco fue al sofá blanco, sino que caminó hacia ella y se sentó en sus piernas.
—No me gusta Edward.
—¿Por qué?
—Hoy una mujer se acercó cuando estábamos en el centro comercial y no me gustó.
Bella era una mujer fuerte, independiente y segura de sí misma; sabía que su esposo, el cual se encontraba bañándose en ese momento —pues Butterfly lo había ensuciado mientras la bañaba— y el cual la llevó al mismísimo cielo hacía unas horas, estaba loco por ella, pero eso no evitaba que la vena de los celos apareciera, ahora entendía por qué la había atacado sin previo aviso.
Pero en lugar de subir y exigirle una condenada explicación a su maridito, debía hablar con su patito.
—¿Quieres explicarme exactamente qué pasó?
…
—¿Así que estabas hablando con una mujer de sonrisa fácil?
Edward se quedó de piedra al ver a Bella en el marco de la puerta del baño.
—No es lo que crees, Bella.
—Eso no dijo Cristopher —respondió cruzándose de brazos—, en sus palabras, él dijo que reías y sonreías, además de que te tocó el hombro y te vio con deseo.
—¿Cómo sabe Cristopher que me veía así?
—¿¡Así que es cierto?! —cuestionó entrando al cuarto de baño.
—Cristopher lo malinterpretó —se defendió Edward levantando sus manos para detenerla—, ella se acercó, me saludó y sí, hizo algunos comentarios, pero no le di importancia. Se trataba de Katy, amor, ella quedó en el pasado después de que tú apareciste, sabes que no existe mujer en el mundo que pueda amar y desear más que a ti… Aunque aún no sé cómo patito reconoció ese sentimiento.
Bella se rio para alivio de Edward.
—Sé quién era, cuando Cristopher la describió, supe de quién hablaba, él me dijo que tenía la misma mirada que yo tengo cuando cierras la puerta de la oficina y la única mirada que tengo en ese momento es…
—La de te voy a montar hasta que se me dé la jodida gana —continuó Edward tomándola de la cintura—. Se acercó a saludar, patito la malinterpretó.
—Lo sé, yo lo sé y lo entiendo, pero él no y está muy molesto contigo.
—Lo sé.
—Necesitas hablar con él, intenté explicarle que nada pasaba, pero creo que necesita que su papi le diga que todo está bien.
—Lo haré.
Edward asintió mientras levantaba la camiseta de dormir de Bella, sabía perfectamente que no tenía nada debajo del pijama.
—Ahora, Edward.
—Pero no tienes bragas, Bella —protestó apretando su trasero—, dejarte es como pedirle a un muerto de hambre que tire el pan, es imposible.
—Seguiré sin bragas después de que hables con patito.
—Pero no será lo mismo.
—Deja de protestar y ve a hablar con patito, yo estaré aquí, esperando por ti, él está herido, sintió celos, verdaderos celos.
—De acuerdo, iré a hablar con él, pero cuando regrese te quiero sin nada puesto.
—Sí claro, ahora ve.
Edward le dio un último pellizco en su nalga derecha y fue en busca de su pequeño patito, debía dejarle en claro a él que la única mujer en su vida era Bella y ninguna mujer iba a poder cambiar eso.
—¡Mami, ven a leerme un cuento!
Al escuchar el grito de Paulette supo que el plan de tener a su esposa solo para él no iba a ocurrir esa noche.
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¡Hola!
Pues Cris y Paulette no se lo van a poner fácil a sus padres.
Cris esta celoso y es de armas tomar si se atreven a acercarse a sus papis, si así reacciono con Edward no quiero pensarlo como será con Bella.
¿Alguien más quiere ver la conversación entre Cris y Edward?
Yanina, eres un ángel por la ayuda con la revisión del capítulo.
Déjenme sus comentarios, opiniones, criticas, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.
Hasta la siguiente actualización.
