Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 8
Cristopher giró nuevamente en la cama, el reloj en forma de Mate marcaba las dos de la madrugada, debía estar dormido en ese momento, si la señorita Carmen entraba y lo veía despierto estaría en problemas, no importaba que le explicara que no podía dormir sabiendo que Bella y Edward no estaban en casa… de hecho, no había podido dormir bien desde que ellos no se dirigían la palabra, ambos muy molestos como para abrazarlo al mismo tiempo cuando se escabullía en su cama, o Bella lo abrazaba o Edward lo hacía, y aunque le gustaba, quería a ambos juntos.
Había ido a buscar a Paulette para que lo ayudara con su insomnio, pero en lugar de que lo escuchara y aceptara acompañarlo a la cocina a asaltar la alacena y esperar a Bella y Edward en su habitación, le había dicho que no la molestara, que a veces ellos llegaban muy tarde de sus trabajos.
—Eres un bebé llorón, Cris —murmuró Paulette—, solo acuéstate, hay que dormir porque es muy noche para estar despiertos.
Cristopher le sacó la lengua y regresó a su habitación, tenía a Pato con él, y era buena compañía, pero no la suficiente, tampoco podía jugar con la consola, porque a pesar de que ya le habían levantado el castigo, no podía usarla después de su hora de dormir.
Estaba a punto de rendirse e ir a la habitación de la señorita Carmen para pedirle que le ayudara con su insomnio cuando escuchó como la puerta principal era abierta y la risa amortiguada de Bella haciendo eco por toda la casa, había pasado mucho tiempo desde que la escuchó reír de ese modo, también escuchó el susurro de Edward recordándole que guardara silencio pues todos en casa estaban durmiendo.
Escuchó el quejido de Bella al caerse, seguido de la risa de Edward mientras la ayudaba a levantarse y se burlaba diciéndole que seguía siendo igual de patosa.
Escuchó a Bella maldecirlo mientras reía y subían con dificultad las escaleras.
Se levantó de la cama y abrió una rendija de la puerta para ver que Edward sostenía a Bella muy cerca de su cuerpo, casi la llevaba cargada pues ella no podía mantenerse derecha por mucho tiempo, aunque ciertamente Edward tampoco podía, lo que ocasionaba que chocaran con las paredes.
—Fueron demasiados tequilas —protestó Bella cubriéndose la boca mientras reía—, recuérdame no volver a competir contra Kate.
—Te dije que eran suficientes —le reclamó Edward besando su cuello.
—No recuerdos que lo hicieras —bufó—, lo que sí recuerdo es que fuiste tú quien me servía shot tras shot.
—Me gustas cuando estás toda borracha —murmuró haciéndole cosquillas, causando que ambos terminaran chocando con uno de los muebles, Butterfly ladró desde las escaleras.
—¿Ves lo que provocas? —protestó Bella golpeándolo en el hombro—, tendré que ir al trabajo con una resaca horrible.
—Puedes reportarte enferma.
—Cállate y llévame a la habitación, necesito sacarme todo este alcohol del sistema.
—Puedo hacer que sudes todo ese alcohol —respondió besándola en los labios repetidas veces—, estarás como nueva por la mañana.
—Eso espero, o estaré muy molesta contigo.
—Lo prometo, nena, ahora camina o terminaremos por molestar a Butterfly y con los niños despiertos y sin dejarnos sudar como se debe.
Bella se rio nuevamente y dejó que Edward la guiara al dormitorio, Christopher salió de su habitación después de ver que la puerta de la de ellos se cerraba detrás de Edward, dio un pequeño saltito de felicidad y volvió a su cuarto, dejando que Butterfly entrara con él.
Quería ir y dormir con ellos ahora que estaban de nuevo felices, pero no quería molestarlos mientras se ejercitaban, no quería ser el responsable de que nuevamente terminaran enojados.
Todo estaba nuevamente en su lugar, tal y como debía ser.
Mientras escuchaba las carcajadas de Bella y Edward, el sueño por fin se presentó llevándolo a un tranquilo descanso.
…
Bella protestó cuando la alarma sonó más pronto de lo que hubiera deseado, el dolor de cabeza y el mal aliento le recordaban que ya no tenía veinte años, la resaca le daba más fuerte. Y por más tiempo.
—Apaga esa mierda —protestó Edward cubriéndose con la almohada.
Alcanzó la alarma detestando por completo los números que marcaban, suspirando se quitó el cabello pegado de su frente y cuello, detestando el dolor de cuello y hombros por culpa del tirante del sostén, se quitó las mantas y vio su ropa arrugada, sonrió al recordar como ambos habían terminado dormidos en medio segundo, ni siquiera se habían quitado la ropa.
Estaba segura de que el maquillaje estaba corrido y que su aliento sería peor que el olor de un basurero.
—Se nos hará tarde —habló Bella sentándose en la orilla de la cama—, vamos a bañarnos.
—¿Qué te parece si me convierto en tu mantenido? —preguntó Edward debajo de la almohada—. Tú vas a trabajar y yo te espero en casa con baby doll y buen sexo.
—¿Como el de ayer? —cuestionó Bella quitándole la almohada—. Si voy a tener un mantenido al menos tendría que ser joven.
—Aún soy joven.
—Si eso quieres creer... —murmuró levantándose de la cama—. Vamos, mantenido, que tienes que prepararme el desayuno.
Bella entró al baño y comenzó a quitarse la ropa viendo por el reflejo del espejo como Edward la observaba recostado en la cama, con los ojos rojos e hinchados, el cabello revuelto y la corbata casi deshecha colgando de su cuello.
Incluso con la resaca y pareciendo más zombi que persona, seguía amándolo y deseándolo por completo.
Tal vez…
—¿Me estás esperando para unirme a tu baño, dulzura? —preguntó Edward desde la cama—. Porque yo estaría encantado.
—Pensé que como mi mantenido tenías que saber lo que deseaba incluso antes de que yo lo pensara… me estás decepcionando muchísimo.
Se giró dispuesta a meterse a la ducha, rio suavemente al escuchar cómo se cerraba la puerta del baño.
—Vamos, dulzura, o los niños nos interrumpirán, y es mi deber como mantenido nunca decepcionarte.
Bella se carcajeó sin poder evitarlo, aunque terminó arrepintiéndose después de que el dolor de cabeza la hiciera recordar que reír en ese momento no era buena idea. Pero mientras Edward preparaba la temperatura del agua para que estuviera perfecta, pensó que incluso con dolor de cabeza la vida era buena si lo tenía junto a ella.
…
Paulette entró a la cocina encontrando a su padre arrinconando a su madre contra la encimera mientras besaba castamente sus labios, ahora entendía por qué Cris estaba tan feliz mientras se cepillaban los dientes, repitiéndole que él sabía algo de suma importancia primero que ella.
—Buenos días —canturreó acercándose a sus padres.
—Buenos días, corazón —respondió Edward besando su mejilla antes de dejarla sentarse en la mesa—, ayer ya no pude verte.
—No importa, ¿mucho trabajo?
—Algo.
Su mami asintió sonriéndole a su papi de manera divertida, extrañaba eso de ellos, como parecían comunicarse sin necesidad de palabras, como si hablaran un lenguaje secreto que solo ellos dos conocían.
—Recuerda que hoy vendrá la abuelita Esme para ir al centro comercial contigo y Cristopher —habló Bella dejando su taza de café en el fregadero—, no des mucha guerra con Carmen.
—No lo haré —respondió rodando los ojos—. ¿Puedo tener un helado?
—No, hace demasiado frío para helados.
—Pero, mami...
—No, cariño, no queremos que enfermes a solo una semana para Navidad.
—Es Navidad y aún no tenemos árbol… no es justo, se terminarán los árboles bonitos y tendremos uno muy feo.
—No tendremos árbol, cielo.
—¡¿Por qué?! —preguntó alarmada—. ¿No quieres que Santa llegue a casa?, necesitamos el árbol para que él llegue.
—No tendremos porque iremos a casa del abuelito Charlie a pasar la Navidad, si compramos un árbol terminará secándose.
—¿Entonces sí tendremos árbol?
—Sí, Santa te traerá lo que le has pedido.
—¡Sí!
—Pero no te dejará el reno, así que no te emociones.
—Puedo ser muy convincente, mami —protestó Paulette sonriendo con toda la dulzura que tenía—. ¿Puedo tener cereal con chocolate y malvaviscos?
—¿Para que después seas solo adrenalina y azúcar? —preguntó Bella besando su mejilla—. Matilde te está preparando el desayuno, huevo con tocino.
—¿Puede ser solo tocino?
—No puedes culparla por intentarlo —murmuró Edward bebiendo lo último de café que tenía en su taza—. Iré a apresurar a Cristopher, tenemos que irnos y se enojará si no nos despedimos de él.
—Apúrate, tienes que dejarme primero a mí en la oficina —habló Bella sirviéndole jugo a Paulette.
—Claro, claro.
Paulette sonrió al ver a su papi salir de la cocina, después de ya no poder verlo, miró a su mami que estaba concentrada sirviéndose otra taza de café, no entendía por qué les gustaba tanto si sabía muy mal.
—¿Amas a papi otra vez? —preguntó Paulette causando que Bella casi se ahogara.
—Corazón… yo… yo nunca dejé de amar a papi.
—Pero ustedes estaban enojados.
—Lo sé, pero los papis a veces se enojan, discuten y en ocasiones gritan, pero nunca debes dudar acerca del amor que le tengo a tu papi, lo amo con todo mi corazón y eso no va a cambiar en ningún momento.
—¿Segura?
—Completamente, papi, Cris y tú viven en mi corazón permanentemente.
—Eso está muy bien, mami, yo también te amo.
…
Edward encontró a Cristopher con medio cuerpo debajo de la cama.
—¿Qué haces?
Edward se apresuró a sacar a su niño de debajo de la cama al escuchar el quejido de dolor, al tenerlo en brazos, Cristopher sobaba su cabeza en donde se había golpeado.
—¿Estás bien? ¿Qué hacías ahí abajo?
—Buscaba a Pato —protestó cruzándose de brazos—, no puedo encontrarlo, lo dejé en la cama antes de entrar al baño y ahora no sé dónde está.
—Lo encontraremos, ya sabes que a Paulette le encanta jugar con él, ahora ve abajo que mamá está esperándote.
—¿Ya estás bien con Bella? —preguntó antes de salir de la habitación—. Ni a Paulette ni a mí nos gustaba verlos enojados.
—Lo sé, campeón, pero no deben preocuparse por ese motivo, peleamos, pero no tengas duda de que siempre resolveremos las cosas.
—Eso mismo dijo la abuelita Esme —respondió Cris bajando las escaleras—, incluso la abue Holly dijo que siempre era divertido un poco de enojo porque las reconciliaciones eran mejores, ¿por qué son mejores?
—Porque se arreglan los asuntos —respondió sintiendo como su cara se calentaba.
—Eso tiene sentido.
Cristopher corrió a abrazarla y besar a Bella para después pelear con Paulette por intentar robar el tocino de su plato.
—Pórtense bien por favor, no den tanta guerra —habló Bella aplicándose labial—, y no se hagan los inocentes conmigo porque los conozco, mis pequeños diablillos.
Edward y Bella se despidieron de ambos besando sus mejillas y deseándoles un buen día antes de abandonar la casa, Edward sostuvo a Bella de la cintura antes de llegar al auto y la besó disfrutando de sus suaves labios.
—Te amo —suspiró Bella al separarse.
Ambos escucharon el grito de victoria de los niños que chocaban las manos detrás del ventanal, pero huyeron a esconderse al verse descubiertos.
—Yo también te amo, cielo, pero tenemos que irnos.
Bella asintió y subió al auto, sonriendo cuando Edward alcanzó su mano y la sostuvo durante todo el trayecto.
…
Kate entró en su oficina con dos cafés negros en sus manos, traía lentes de sol y un montón de perfume encima.
—¿Qué tal estás? —preguntó ofreciéndole el café y sentándose en la silla frente a Edward—. Debo admitir que nunca había conocido a alguien con la misma resistencia que yo al alcohol, Bella sí que me dio pelea, terminé muy ebria y perdí mi teléfono.
—Lo siento por el teléfono.
—Nada que no puedo remplazar, realmente me divertí ayer, fue una gran idea que llevaras a Bella, necesitaba un poco de entretenimiento después de cortar con el estúpido de mi ex.
—Lo siento.
—No te preocupes, Edward, Bella me dio un consejo realmente útil ayer por la noche.
—¿Y cuál sería ese?
—No te lo diré, tonto, es cosa de mujeres.
—Si mal no recuerdo fui yo quien te metió al taxi, así que merezco saberlo.
—Yo merezco muchas cosas, pero aun así no las tengo —aseguró poniéndose de pie—. Solo venía a darte el café y agradecerte por una buena noche, dile a Bella que me llame, creo que he encontrado a mi compañera de parranda.
—Eres una mala influencia para mi esposa —respondió Edward tomando el termo.
—Lo sé, pero ya sabes lo que dicen, siempre hay un roto para un descosido y en este caso es tu esposa, así que tendrás que hacer de niñero mientras Bella y yo salimos.
Edward rio mientras Kate salía de su oficina, era una buena amiga, aún encontraba gracioso como Bella había actuado toda celosa y territorial, aunque ese accidente había hecho que su pelea terminara, podría agradecerle a Kate, pero suficiente egocéntrica era como para que él lo aumentara.
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—¿Crees que el hada de los dientes guarda todos los dientes en su casa? —preguntó mientras comían las palomitas que Matilde les había preparado—. ¿Y si su casa es en forma de diente? ¿Y si todos sus muebles tienen forma de dientes?
—No creo que eso sea posible, Pau.
—¿Por qué no?
—Porque sería muy obvio y todos sabrían dónde vive y querrían ir a visitarla.
—¿Has buscado su casa?, tal vez sí tenga forma de diente y le gusten las visitas de los niños.
—Nunca lo he hecho, pero no creo que exista una casa con forma de diente.
—Podemos buscarlo, papi siempre dice que puedes encontrar todo si buscas.
—¿Y cómo vamos a buscar la casa?, no nos dejan salir de la nuestra.
—Con la tablet de papi —respondió Paulette rodando los ojos—, buscaremos hada de los dientes, y saldrán fotos de su casa.
—Puede que tengas razón, ve por la tablet de Edward.
—¿Por qué yo?
—Porque tú lo sugeriste, ahora ve.
Paulette refunfuñó, pero fue en busca de la tablet de su papi que como siempre se encontraba en la mesita junto a la puerta de su oficina en donde ella podía tomarla sin ningún problema. Regresó junto a Cristopher y desbloqueó la pantalla.
—Busca hada de los dientes —ordenó Paulette entregándole la tablet a Cristopher.
El obedeció y escribió en el cuadrito del navegador esperando que cargaran los resultados de la búsqueda, frunció el ceño al notar los cuatro videos que salían en las primeras respuestas.
—Tal vez alguien grabó la casa —habló Paulette—, inicia el video y sabremos si su casa tiene forma de colmillo.
Cristopher asintió y esperó pacientemente a que la página cargara.
La música tenebrosa sonó, causando que los vellos de su piel se erizaran y tragaran duro por la expectativa de lo que aparecería en el video.
El video se reprodujo con distintas escenas, cada una asustándolos más que la anterior, hasta que no pudieron soportarlo más y soltaron la tablet dejando que cayera en el sofá, luego corrieron escaleras arriba en busca de sus padres, no importaba que la señorita Carmen les ordenara no molestarlos, ahora tenían mucho miedo como para a seguir las reglas.
Paulette abrió la puerta de la habitación principal, pero se detuvo al escuchar el grito asustado de su mami y como jalaba las sábanas para que no pudieran ver que estaba sin ropa.
—¡No! —gritaron al mismo tiempo cuando Cristopher intentó entrar a la habitación.
Ambos se congelaron en su lugar, sin entender por qué estaban en cama tan temprano, ni siquiera habían cenado.
—¿Por qué no tienen ropa? —preguntó Paulette al notar que no traían pijama, ni la ropa del trabajo—. ¿Es como una pijamada?
—No seas tonta, Paulette, no puede ser una pijamada porque ellos siempre duermen juntos.
—No te estoy hablando a ti, tonto, además yo no sé cómo son las pijamadas, tal vez en las pijamadas no se usa ropa.
—No creo que eso pase —protestó Cristopher cruzándose de brazos.
Carmen apareció enseguida, agitada y completamente sonrojada.
—Yo… Yo… Yo me llevaré a los niños —logró articular mientras tomaba las manos de ambos.
Paulette no logró protestar pues Carmen los había sacado de la habitación y cerrado la puerta, por como los sostenía y los llevaba a jalones a la planta baja, supo que estaban en problemas.
Nunca debió intentar buscar la casa en forma de diente, no importaba qué tan genial sonara, era una muy mala idea.
…
Bella se dejó caer en la cama sintiendo como la excitación que dos minutos antes la embargaba desaparecía de su cuerpo, sentía sus mejillas sonrojadas y no se debía a la pasión ni al esfuerzo físico que realizaba al cabalgar a Edward.
Dios santo, sus hijos casi la habían visto manteniendo relaciones íntimas, aún eran muy pequeños como para saber el porqué ella estaba arriba de Edward mientras este la sostenía de la cadera y la ayudaba a moverlas en círculos.
Aún no estaba lista para explicarles por qué los padres necesitaban tiempo a solas sin que los hijos les interrumpieran, Holly se lo había contado cuando tenía diez y la encontró de manera bochornosa con un italiano del cual ni siquiera recordaba su nombre.
—Nunca he sentido tanta vergüenza en mi vida —se quejó Bella después de recuperarse un poco—, ni siquiera cuando mi madre llegó al departamento de sorpresa.
—Tu madre solo se burló y nos dejó para que termináramos y nos diéramos una ducha, puedo con una burla, no con mis hijos preguntando por qué me cubro con una almohada la entrepierna.
—Al menos nos encontraron en esa posición, no sé qué hubiéramos hecho si entraban veinte minutos antes.
—Creo que esto queda entre las cinco primeras cosas de mi lista de lo más vergonzoso que me ha pasado en la vida.
—¿Tienes una lista?
—Claro.
—¿Y qué hay en primer lugar?
—¿Recuerdas el... —carraspeó incómodo— el video que hicimos?
—Mierda, lo borré ese mismo día temiendo que volviera a pasar.
—Sí, pero saber que casi fue expuesto ante la clase simplemente es…
—Dios, fue la primera y única vez que he estado tan expuesta en mi vida, te detesté por convencerme de grabarnos.
—Aunque en ese momento lo único en lo que pensaba era que verían a mi mujer desnuda.
—En ese momento no éramos nada y si hubiera sabido que pensabas eso, lo hubiera proyectado.
—Descarada.
—Pero aun así me amas.
—El amor de mi vida —aseguró tomándola de la cadera y sentándola de nuevo sobre su semi erección—, y eras mía en ese momento, aunque no lo quisieras admitir, siempre fuiste mía, desde la primera vez.
—No, mi amor, tú fuiste mío desde la primera vez que puse mis ojos en ti, recuerda que fui yo quien me acerqué a ti con el estúpido truco de tirarte mi cerveza encima.
—No importa cómo fuera, solo que ahora estás conmigo para toda la vida.
Bella sonrió y se restregó sintiendo como el miembro de su esposo crecía al sentir la tibia cavidad de su sexo, que estaba listo para recibirlo, se inclinó y capturó los labios de Edward, dominando en el beso como aquella primera vez en donde quiso dejarle en claro al guapo cobrizo que ella era quien mandaba.
—Tenemos tres minutos antes de que Cris o Pau vengan a tocar nuevamente.
—Soy una experta en los rapidines, mi amor, solo no me sueltes y no dejes que grite, no quiero tener que explicarles que estoy teniendo un orgasmo a mis niños de seis y ocho.
—Tampoco me gusta la idea, ahora levántate que no tenemos mucho tiempo.
Bella sonrió, se levantó un poco y tomando el erecto miembro de su esposo lo introdujo en la conocida cavidad.
Mientras se movían frenéticamente, sintiendo el colchón mecerse a su compás, rogaban porque sus hijos no los interrumpieran en el mejor momento.
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Paulette era una bolita de color rosa, con la gruesa chamarra, los pantalones dobles, el gorro y bufanda, apenas podía verse un poco de su ojos, Cristopher se había reído de ella al verla, aunque la sonrisa le duró poco al ver todas las prendas que Carmen tenía en sus brazos de color amarillo.
Ahora ambos batallaban para poder sentarse en el sofá, pero era casi imposible.
—Esto es muy exagerado, no hace tanto frío, solo es nieve —protestó Paulette intentando apartar los mechones rubios de su rostro.
—Parecemos luchadores de sumo —habló Cristopher sin poder mover un solo músculo.
Cristopher sonrió y observó a Paulette que también le sonreía dejando por fin de pelear con el mechón rubio que aún cubría su rostro.
Ambos corrieron en sentido contrario y se sonrieron a la distancia.
—¡Pelea de panzas! —gritaron al unísono antes de correr y chocar sus panzas, tenían tantas capas de ropa que terminaron rebotando.
Repitieron la acción una y otra vez, golpeándose y riendo a carcajadas, usar tanta ropa tenía algo bueno, podían divertirse con la seguridad de no lastimarse.
Carmen bajó en ese momento con su maleta lista para marcharse a Inglaterra a celebrar la Navidad con su familia, Edward había pedido el taxi que la llevaría al aeropuerto, pero al ver como ambos chocaban estuvo tentada a regresar al piso de arriba y alistar lo necesario para acompañar a sus patrones y hacerse cargo de los niños, que si bien los adoraba, en ocasiones como esas, eran un completo caos.
—Tendremos todo controlado, Carmen —aseguró Edward al ver a sus hijos tirados en el suelo de la sala después de una extensa pelea—, tú te mereces unas vacaciones, cuidas excelente a mis hijos.
—Hago todo lo necesario.
—Haces más de lo necesario —aseguró Edward antes de girarse a sus cansados hijos—. Vengan y deséenle un buen viaje a la señorita Carmen.
Ambos suspiraron y se levantaron con mucho esfuerzo para despedirse de su niñera durante las vacaciones.
Después de que Carmen saliera de la casa, ambos niños terminaron tirados en el suelo, a punto de quedarse dormidos antes de que el timbre sonara y Esme y Carlisle entraran con gruesos abrigos y maletas.
—¿Los dejarán dormir? —preguntó Esme al ver lo cansados que estaban.
—No —respondió Edward poniéndolos de pie—, es preferible que duerman en el vuelo. ¿Pueden mantenerlos despiertos?, Bella ya casi termina de hacer la última maleta, no tardamos y podremos irnos al aeropuerto, pueden coger lo que necesiten, solo no dejen dormir a los niños.
Paulette se cruzó de brazos, ella estaba cansada e iba a tomar una siesta, aunque no contó con que el abuelito Carlisle les obligara a acompañarlo a la cocina y servirse un poco de agua.
…
Esme observó como los niños estaban sentados delante de ellos con sus cinturones asegurados y los párpados a punto de cerrarse, tomar un vuelo de madrugada y cansar a los niños con toda esa ropa puesta había sido una buena idea, ahora ninguno tenía ganas de pelear por la ventanilla.
Edward estaba muy ocupado haciendo reír a Bella, ignorando por completo todo a su alrededor, algo muy común en ellos.
—Deja de pensar tanto y solo disfrútalo —murmuró Carlisle acomodando su asiento de avión, dispuesto a relajarse—, no viajamos todos los días en primera clase.
—Aún no puedo creer que te dejara convencerme de venir, no tengo nada en común con ellos, solo conozco a la madre de Bella y realmente solo he conversado unas dos veces con ella.
—Te estás preocupando más de la cuenta, hablé con Charlie hace unos días y pareció un buen hombre.
—Sigo sin confiar, pero lo aceptaré si te quedas conmigo todo el tiempo.
—Ya veremos, ahora relájate, que ya casi despegamos.
Esme bufó al verlo ponerse los auriculares e ignorarla mientras usaba el iPhone que Edward y Emmett le habían regalado unas semanas atrás.
…
Charlie observó al pequeño niño que se aferraba a la mano de su hija, no había rastro del niño risueño que su hija sostenía en brazos, aquel que chillaba de alegría cada vez que uno de sus padres le hacían cariñitos o jugaban con él, aquel que vestido de pato se ganó el corazón de todos los invitados al perseguir a Bella en todo momento.
Sintió el golpe que Sue le dio a sus costillas para que reaccionara y notara que todos estaban abrazando a Bella, Edward y Paulette, y como sus cuatro hijos mayores se presentaban frente a Cristopher que no soltaba las manos de sus dos padres.
—Sé amable, sabes el trabajo que me costó traer a los padres de Edward —murmuró Sue antes de acercarse a Bella y Edward—. Es un gusto tenerte en casa de nuevo, no es bueno que los niños crezcan alejados de sus primos, somos familia.
Charlie notó como Bella rodaba los ojos sin creerle ni un poco antes de presentarles a sus suegros, había tenido la oportunidad de hablar con Carlisle unas noches atrás, era realmente gratificante encontrar a un compañero dispuesto a pasar una tarde en el pantano, libre de nietos, esposas e hijos.
Una tarde solo de hombres, bebiendo cerveza y hablando de fútbol.
—Muchas gracias por invitarnos —dijo Esme—, tiene una casa maravillosa.
—Muchas gracias, ha sido la residencia Swan por más de cien años, pero pasemos, mis hijos llevarán sus maletas a sus habitaciones —ordenó Sue entrelazando su brazo con el de Esme y Carlisle—. Tenemos mucho de que hablar, Holly está adentro esperándonos con… cosas.
Charlie sonrió ante el ceño fruncido de su hija por la obvia evasión de información por parte de Sue, aunque lo dejó pasar al notar que Cristopher apretaba con más fuerza su mano, era tan diferente a Paulette, quien estaba siendo bombardeada por sus primas que le preguntaban acerca de todo lo que había hecho en Nueva York desde la última vez que se vieron.
Era su momento, Holly le había dicho que le patearía el trasero si no arreglaba las cosas con Cristopher, debía hacerlo en ese momento para asegurarle a su hija y yerno que aceptaba por completo a Cristopher en la familia.
—Es bueno tenerte en casa, Bells —aseguró abrazando el delgado cuerpo de su hija—, tienes que visitarme más seguido, estoy viejo, debes traerme a mis nietos para poder llevarlos a cabalgar como lo hacía contigo.
—Ya estamos aquí, papá —respondió Bella separándose del abrazo y girándose a Cristopher que esperaba pacientemente junto a Edward—. Ven, mi amor, quiero presentarte a mi papá.
Charlie vio como el niño miró a Edward inseguro, antes de soltar su mano y acercarse a Bella. Al tenerlo tan cerca se dio cuenta de lo equivocado que estaba, ese niño era la viva imagen de Isabella, el mismo gesto desconfiado, la misma reticencia a aceptar un nuevo entorno, incluso la posesividad que mostraba al sostenerse de la cadera de Bella con una mano.
—Hola, Cristopher, es un gusto tenerte otra vez en casa.
Charlie esperó nervioso a que el niño reaccionara, Holly le había contado lo inteligente que era y cómo a pesar de que en aquel entonces era casi un bebé podía recordar ciertas cosas, esperaba que no recordara el suceso en esa casa.
—¿Un cocodrilo puede meterse a la casa? —preguntó curioso viendo los alrededores—, ni a Paulette ni a mi nos gustan.
—No pueden hacerlo —le aseguró—, y si uno está cerca llamamos a control animal para que se hagan cargo de él.
—Está bien —asintió pensativo, para después voltear a ver a Bella—. ¿Puedo ir con la abue Holly?, hace mucho tiempo que no la veo.
—Solo dos semanas.
—Es mucho tiempo, Bella, tú hablas con ella todos los días, incluso Edward habla con ella acerca de…
—¿De qué?
—Porque no entramos —intervino Edward jalando al niño cerca de él—, Paulette no trae bloqueador y podría quemarse, ya sabes lo delicada que es su piel.
—Sí, pasemos —le apoyó Charlie antes de ver a sus hijos que batallaban con las maletas—. Pueden cargar cerdos, pero no pueden con maletas, he criado a unos debiluchos.
—Las cosas de Bella pesan más que un cerdo gordo —protestó Embry—. ¿Traes un cadáver aquí o qué mierda?
—Lo que pasa es que eres un debilucho o los años te están pesando —respondió Bella rodando los ojos.
Charlie apuntó dentro de la casa para escapar de la disputa entre hermanos, Edward y Cristopher lo siguieron, Paulette había entrado junto con las demás niñas en algún momento.
…
Dos días después de llegar a Luisiana, Bella se odió por darle vacaciones a Carmen, la necesitaba en todo momento, desde cuidar a los niños, hasta ayudarlos con el baño después de tener una tarde de juegos en el patio trasero.
Le preocupaba continuamente que Paulette o Cristopher se lastimaran y ella no estuviera cerca para ayudarlos, pero después de que Roxanne tropezara y todos los niños la ayudaran a llegar a casa para ser atendida, Bella dejó que sus dos nenes jugaran libremente, lo cual causó que tuviera más tiempo libre para estar con Edward, y disfrutar de las fechas navideñas antes de que el estrés por la Nochebuena llegara.
Bella y Edward deseaban que la primera Navidad de Cristopher después de que volviera a casa fuera perfecta, los regalos estaban envueltos y guardados en el ático a la espera de que Santa llegara, Bella se había sorprendido al notar que cada uno de sus hermanos había pensado en Paulette y Cristopher, al menos tenían dos presentes de cada uno de ellos, incluso Sue había derrochado un poco de la fortuna familiar para darle un regalo perfecto a Cristopher, todos querían que tuviera una Navidad perfecta.
Pero a pesar de poder pasar tiempo con Edward, notaba que algo extraño sucedía. Su padre pasaba horas en el bote junto a Carlisle recorriendo el pantano, Sue y Esme iban al pueblo, ambas regresaban con bolsas misteriosas, primero pensó que se trataba de cosas para la cena navideña, pero al ver lo mucho que procuraban esconderlo de ella, comenzó a sospechar que se trataba de algo más, aunque aún no lo descubría.
Detestaba no saber las cosas.
…
—Yo cuento y ustedes se esconden.
Todos asintieron y en cuanto Seth comenzó a contar, todos corrieron a esconderse, la mayoría lo hizo en los arbustos, otros en la cochera, otros en los juegos, él pensó en esconderse detrás del frondoso y enano árbol que estaba cerca de la valla, nadie lo encontraría en ese lugar.
Escuchó como Seth terminaba de contar y gritaba que los buscaría, esperó pacientemente escuchando como Seth encontraba a cada uno de los niños, solo faltaban los que se escondieron en el garaje y él.
Cristopher frunció el ceño al escuchar como el montón de hojas se movía, pensó que tal vez se trataba de un cocodrilo, tal vez se había escondido en la casa de los cocodrilos y ahora era la cena, se pegó al tronco del árbol, esperando a que la enorme boca del cocodrilo apareciera, era muy joven para morir, tenía muchas cosas por hacer, tenía que esperar a que Santa le cumpliera su regalo.
Las hojas se movieron una vez más y Cristopher gritó asustado cuando el animal salió de su escondite.
…
Bella observó al grupo de niños amontonándose a su alrededor, su tiempo divertido con Edward oficialmente había terminado, demasiado bueno para ser verdad.
—Tía Bella, dile a Cris que me deje cargarlo.
—No, que me deje cargarlo a mí.
—No a mí.
—Yo soy su hermana así que tengo que cargarlo yo.
Bella observó a Edward que la veía sin entender de lo que las niñas hablaban, cuando Cristopher apareció con una bolita llena de fango, hojas y ramitas pegada a su camisa manchándola por completo, fue que las entendieron por completo.
—Mira lo que he encontrado, necesita un baño.
Bella ahogó un grito cuando Cristopher puso a lo que se suponía era un pequeño gatito sobre su falda, sus pantalones habían quedado arruinados.
—Edward…
Su amado esposo le quitó al gatito y la dejó levantarse para intentar limpiar la enorme mancha que había quedado en sus pantalones de color amarillo, sabía que era una pésima idea usarlos.
—Está maullando muy bajo —habló Edward revisando al gatito—, no creo que esté muy sano.
El chillido de angustia y tristeza que todos hicieron fue suficiente para saber que debían salvar al gatito o todos los niños necesitarían mucha ayuda psicológica.
—Sarah, cariño —habló Bella tomando el hombro de su sobrina—, ve con tu madre y pídele que llame al veterinario, Edward y yo le daremos un baño al gatito.
—Sí, tía Bella —aceptó y entró a casa seguida de cuatro niños que gritaron el nombre de Vanessa.
—Vamos, Edward, hay un servicio a un lado de la casa, será suficiente para limpiarlo —habló Bella apuntando la dirección y dejando que Edward se marchara—; también lo necesitaré para limpiarme este desastre.
—Lo siento, Bella —respondió Cristopher.
—No importa, cariño —le aseguró, deteniendo a todos los niños de seguir a Edward—. Ustedes tráiganme champú y toallas, y un secador de cabello… no el mío, alguna de sus madres debe tener uno.
Los niños asintieron y corrieron dentro de la casa, solo Paulette y Cristopher se quedaron frente a ella.
—Es mío —declaró Cristopher cruzándose de brazos—, tengo que estar ahí.
—Y yo soy su hermana, así que tengo que estar ahí.
—Dejarán de ser hijos míos —respondió abrazándolos y siguiendo el camino de Edward.
Encontraron a Edward tratando de quitar las ramitas del pelaje del gatito, intentando no lastimarlo mientras lo hacía, aunque los maullidos lastimeros le aseguraban que no estaba teniendo ningún éxito.
—¿Le duele mucho? —preguntó Cris mordiéndose las uñas.
—Es muy pequeño y no sabemos por cuánto tiempo ha tenido esto pegado —respondió Edward sin dejar de atender al gatito.
—¿Se va a salvar, papi?
—Esperemos que sí, princesa.
—Ya he llamado al veterinario —habló Vanessa abriendo la puerta del baño con todos los niños y hermanos mayores de Bella esperando—, llegará en unos minutos.
—Esto me recuerda a cuando Bella encontró al puerquito a punto de morir cerca del pantano —habló Embry cruzándose de brazos—, terminó con toda su ropa sucia, pero tuvo un puerquito de mascota y después lo vistió con uno de los vestidos de ma.
—Oh, cállate —protestó Bella arrojándole agua—. Déjame ayudarte, Edward, mi pantalón está arruinado, no pasa nada si lo mancho un poco más.
Edward sostuvo al gatito mientras Bella le iba quitando las ramitas y hojas, Mary le entregó unas tijeras para que cortara si lo creía necesario, debían limpiar al gatito.
—Le tejeré un suéter —intervino Valery—, así se mantendrá calentito.
En media hora el gatito estaba casi limpio, aunque completamente empapado y maullando por el frío, Edward había perdido la cuenta de la cantidad de veces que recibió mordidas y arañazos.
—Pásame la secadora —pidió Bella haciendo que Quil, que había estado jugando con ella por los últimos cinco minutos, saltara asustado—, eres un infantil.
—Cállate y seca al gato, parece una rata mojada.
—Es gata, zopenco —respondió Bella con su atención centrada en medir la temperatura correcta de la secadora—, alguien pensaría que al vivir en un rancho sabrías diferenciar a un macho de una hembra.
—¿Alguna vez les he dicho lo frustrante que es tener a una hermana sabelotodo? En serio, Edward, eres una maravilla por mantenerla alejada.
Bella rodó los ojos y comenzó a secar a la gatita que soltaba maullidos lastimeros.
El veterinario llegó cinco minutos después de que tuvieron al gatito seco y limpio, lo llevaron al granero en donde podrían revisarlo mejor, Bella se disculpó diciendo lo mucho que detestaba el olor a granero y que iba a cambiarse el pantalón, pues sentía que las moscas estaban encima de ella.
—Está muy pequeño, posiblemente fue el más pequeño de la camada y su madre lo abandonó, tiene heridas en las patas con infecciones, le daré un antibiótico para combatirlo, y procuren cubrir sus patitas, manténganlo en casa de preferencia, su pelaje aún tiene muchas plastas de fango, no debemos cortárselo demasiado o sufrirá durante el crecimiento, recomiendo los baños hasta que pierda por completo la suciedad, pero séquenlo muy bien, en especial sus heridas.
—¿Pero va a estar bien? —preguntó Cris mordiendo sus uñas y viendo a la gatita acostada en la mesa.
—Con los cuidados necesarios, será una gatita bastante saludable, aún es muy pequeña, si no puede tomar leche en un tazón, intenten con biberones, igual que si se tratara de un bebé.
—Lo haremos —aseguró Edward—, haremos todo lo necesario para que la gatita mejore.
El veterinario se fue después de que les pidiera ir en dos días a la consulta para checar como iban las heridas de las patas.
—¿Nos la podemos quedar? —preguntó Cristopher sosteniendo a la gatita contra su pecho.
—Claro, pero tienes que ser muy responsable con ella.
—Lo seré, Edward, te lo prometo.
—Confío en ti, campeón. ¿Cómo la llamarás?
—¿Podemos llamarla...? —intervino Paulette dando pequeños saltitos en su lugar.
—No —la interrumpió Cris—, es mía y yo le pongo nombre.
—Pero, Cris...
—No, ella se va a llamar Dra. Bernadette Marian Rostenkowski.
—Ese nombre es tonto, mejor llámala Star.
—Star es mucho más tonto, Bernadette Marian Rostenkowski es muy bonito.
—¿Pero no sería Wolowitz Rostenkowski? —preguntó Bella apareciendo de nuevo con un pantalón limpio de color oscuro.
—No me gusta Howard —contestó encogiéndose de brazos—. Voy a mi habitación con la Dra. Bernadette Marian Rostenkowski, necesita descansar.
—¿Es necesario que la llames doctora? —preguntó Embry.
—Muy necesario.
—Cristopher es raro —murmuró Paulette antes de irse junto a sus primas quienes protestaban por no poder tener a la gatita con ellas.
—Igualito a ti —murmuró Edward—, ambos están locos por esa boba serie.
—The Big Bang Theory no es boba —protestó golpeándolo en el estómago—, y por insultar a mi hermoso Shelly, te toca convencer a Cris de no dormir con Bernie.
—Ja, si algo he aprendido de ti y Cris es que ambos harán lo que se les dé la gana.
—De tal cisne, tal pato —habló Vanessa riéndose.
Bella rodó los ojos ante la risa colectiva de sus hermanos, cuñadas y de su propio esposo.
…
Bella bajó las escaleras encontrando a Cristopher acurrucado cerca del árbol de Navidad con la gatita ronroneando en su regazo.
—¿Qué haces aún despierto? —preguntó sentándose en el sofá junto a él—, es muy noche para que sigas despierto.
—Bernie no dejaba de llorar y Paulette estaba muy cansada, por eso he salido con ella para que se calmara.
—Eres un muy buen dueño, cielo, pero debes dormir, podías acurrucarla junto a ti si era necesario.
—Lo sé, pero…
Bella esperó pacientemente a que Cristopher ordenara sus pensamientos, mientras acariciaba tiernamente a Bernie, después de un largo tiempo, por fin habló después de soltar un melancólico suspiro.
»Bernie es como yo… bueno, es como era yo.
—¿Cómo es eso, cariño?
—Está sola y triste, Bella, solo quería que alguien la abrazara y le asegurara que era amada… yo lo necesité, pero nadie lo hizo conmigo.
—Yo siempre te amé, cariño, yo…
—Lo sé, Bella —le interrumpió sonriéndole tranquilamente, sin una pizca de tristeza en su mirada—, sé que siempre me has amado, que tú y Edward siempre lo hicieron, ahora lo sé y soy muy feliz, quiero que Bernie también lo sepa, por eso decidí venir aquí.
—Oh, mi pequeño Patito —sonrió Bella besándolo en el rostro—, eso es muy dulce de tu parte.
—Gracias… aunque hay otra razón más.
—¿Y cuál es?
—Bernie se hizo pipi en la cama de Paulette, y preferí traerla aquí, antes de que se diera cuenta y se enojara con nosotros.
—¿Y crees que yo no me enojaré por esa razón?
—Puede que sí, pero te he dicho la verdad, eso debe contar un poco para que no me regañes.
—Compraremos lo que necesita después de llevarla con el veterinario, ahora hay que regresar a la cama, no podemos pasar toda la noche despiertos aquí.
—Solo un ratito más, para que Bernie se duerma y después regreso a mi habitación.
—Está bien, solo un ratito
…
Charlie fue el primero en despertar en la enorme mansión, todo estaba silencioso, ningún niño corriendo ni gritando, nadie entrando o saliendo de la casa, sin autos entrando y saliendo, sin sus nueras parloteando con su esposa sobre lo maravilloso que sería ampliar la pileta, ni sus hijos sugiriendo aumentar las exportaciones o cambiar el alimento a uno más orgánico a cierto número de cabezas de ganado para ofrecerle a los japoneses.
No, por fin tenía un momento de paz y tranquilidad, amaba a su numerosa y ruidosa familia, a sus nietos, hijos, nueras e incluso a su yerno que tomaba cualquier oportunidad que tuviera para desaparecer con su hija, pero siempre era bueno pasar un tiempo solo, disfrutar de una buena taza de café negro mientras contemplaba el amanecer.
Salió de la cama dejando a su esposa dormir un poco más, se puso las pantuflas y la bata que Sue le había comprado meses atrás y salió de la habitación principal, todas las puertas estaban cerradas, con todos disfrutando de sus últimos minutos de sueño antes de tener que comenzar a trabajar. Bajó las escaleras lentamente observando los retratos que colgaban en las paredes de su casa, sonriendo ante los recuerdos y suspirando al ver las fotos de la infancia de Bella que se había perdido.
Frunció el ceño al ver las dos cabelleras castañas dormidas en medio de la sala, entró sin entender por qué su hija y nieto estaban dormidos ahí y no en sus camas, con la gatita plácidamente acurrucada en uno de los almohadones del sofá.
Su hija, el único recuerdo vivo de Renée era Isabella, su misma nariz, sus largas pestañas y los reflejos rojizos en el cabello, incluso el lunar debajo de la barbilla, toda ella era un retrato de Renée.
¿Qué hubiera pasado si Renée no hubiera fallecido?
Estaba seguro de que no tendría a Bella en casa, ella tendría una vida muy diferente junto con Renée y tal vez hubiera llamado papá a alguien más, la simple posibilidad de no tenerla junto a él, quemaba en su corazón; aun después de tantos años, y al ver al niño acurrucado en el pecho de su hija, no podía creer las horribles cosas que le dijo tanto tiempo atrás.
Si tan solo hubiera sido más condescendiente, si hubiera aceptado al niño desde el principio, apoyado la decisión de su hija, Cristopher hubiera crecido rodeado de amor, nunca le hubiera faltado nada, no tendría esas dudas al hacer o decir cualquier cosa. Se había equivocado de la peor manera, no estuvo con su hija cuando más lo necesitó, pero estaba intentando con todas sus fuerzas remendar su error.
No podía borrar aquellas crueles palabras con las que se refirió al niño vestido de pato tanto tiempo atrás, pero sí podía ganárselo y asegurarle que esa casa también era suya, y si él necesitaba hablar, siempre tendría a su abuelo para escucharlo.
Nunca volvería a perder a su hija por tanto tiempo.
Necesitaba conseguir una casa en Nueva York, era tiempo de tener un hogar cerca de su hija para poder visitarla y no esperar a que ella tuviera tiempo en su apretada agenda, además no era justo que quisieran más a Holly que a él.
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Hola!
Primero que nada, siento la tardanza, pero como sabran, es mi ultima semana antes de vacaciones, examenes finales, proyectos, presentaciones, en fin, muchas cosas, PERO, mejor tarde que nunca, así que espero que disfrutaran el capítulo.
Capítulo largoooo!
¿Qué será eso que le están escondiendo a Bella?, ¿Los niños sabrán?, ¿Qué trama Charlie?, ¿Sue?.
Estan en Louisiana y Jacob puede aparecer, ¿Cómo creen que Patito actue?
Yanina, gracias por la ayuda con la revisión del capítulo, nunca me cansare de decirlo, eres la mejor.
Tayler-FZ: Con respecto al desmayo y los mareos, en muchas mujeres son efectos secundarios del DIU.
Kariella: Me alegra que te este gustando la historia, bienvenida.
Melany: La esperanza es lo ultimo que se pierde y menos se pierde con este par de calenturiento.
crysty Katy: Yo también estoy feliz de que no lo este *choca esos cinco*, Patito es un tema delicado, aun hay camino que recorrer.
DrakiSwan: Mucha razón, Patito sigue en proceso de adaptación y Paulette…bueno, ella es la princesita de la casa pero aun esta el tema de su ocasional inseguridad.
Daro: Tu no sabes esperar jajaja, pero aprecio que lo intentes.
Déjenme sus comentarios, criticas, opiniones, teorías o lo que quieran compartir conmigo en un review.
Mañana es martes de adelanto, no se lo pierdan
Nos vemos en la siguiente actualización.
