Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)

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Capítulo 14

Carmen y Matilde detuvieron a los niños mientras Edward metía a Bella al auto y arrancaba a toda velocidad, los transeúntes veían impresionados y en estado de shock.

Carmen ordenó entrar a la casa para calmar a los niños y esperar la llamada de su jefe, había pasado por muchas cosas a lo largo de su vida como niñera, pero siempre era diferente con cada familia, con algunas familias era un trabajo meramente profesional e impersonal, cuidaba de los niños hasta que alguno de los padres o familiares llegaran y se hicieran cargo de ellos; en otras familias tuvo que cuidar de los niños prácticamente las veinticuatro horas del día, viendo como estos eran abandonados en jaulas de oro mientras sus padres vivían felizmente sus vidas. Pero también había sus excepciones, familias con las que se encariñaba, familias en las que se sentía tan a gusto que no toleraba la idea de separarse de ellas.

Los Cullen eran una de esas familias, había comenzado solo haciéndose responsable de Paulette, una niñita amorosa pero tímida, que derrumbó los caparazones que sus tíos se habían puesto para evitar ser dañados, siendo una niña que a pesar del historial de vida que tenía, teniendo como padres biológicos a un par de irresponsables, en su parecer, seguía siendo una preciosa niña a la que amar sin restricciones, y que ella respondió de la misma manera. Después llegó Cristopher, un niñito lleno de fantasmas del pasado, temores de abandono y una furia que lentamente había desaparecido, uno de los niñitos más tercos a los que tuvo que cuidar, pero que descubrió que bajo esa fachada de niño rudo, seguía siendo un niño al que le gustaba ser mimado y consentido, un niño que necesitaba ser escuchado y que le dieran el respeto y valor que merecía.

Había llegado a esa casa creyendo que cuidaría a otra niña en su jaula de oro, pero había terminado enamorándose de los dos niños, a los cuales ahora intentaba consolar desesperadamente al escucharlos llorar, era simplemente una tortura.

—Quiero ir con mi mami —lloraba Paulette en el regazo de Matilde que intentaba calmarla sosteniéndola en brazos como si se tratara de un bebé.

—No puedo perder a Bella, no puedo hacerlo ahora que la recuperé, no puedo perderla, no puedo, señorita Carmen, no puedo.

—No lo harás, tu madre es fuerte.

—¿Me lo promete, señorita Carmen? —preguntó limpiando sus lágrimas—. ¿Me promete que estará bien y regresará a casa?

Carmen quería responder afirmativamente, borrar de ese modo la tristeza de sus dos pequeños, pero no podía mentirles de esa forma, no podía decirles que su madre estaría perfectamente bien cuando ella había visto como el señor Edward llevaba a su esposa desmayada al auto, tan pálida como la nieve.

Ni siquiera era capaz de responderse afirmativamente ella misma.

La señora Isabella era el pilar de esa casa, no podía visualizar un futuro sin ella.

Rosalie llegó a casa unas horas después aún en estado de shock, hacía tan solo media hora atrás estaba en casa de su madre, preparándole la cena cuando Emmett le llamó alterado, estaba en el hospital acompañando a Edward e intentando mantenerlo calmado.

Isabella ha sido ingresada de urgencia, Edward está alterado, nadie le ha dicho nada acerca de su estado.

No hubo necesidad de que le dijera algo más, se había lavado las manos, quitado el delantal y llamado a sus hijos para marcharse.

¿Por qué tanta prisa? —preguntó su madre al ver que dejaba la comida a medio preparar—. No has terminado la cena para tu padre y para mí.

Lo siento, mamá, pero se ha presentado una emergencia.

¿Cuál?

Isabella fue ingresada al hospital, Emmett acaba de llamarme, me pidió que fuera a checar a los niños, intentar calmarlos.

Está bien, hija, ve y trae a Pau a casa, esta es la oportunidad que hemos estado esperando, quitarle a nuestra niña a ellos, ahora que Isabella está internada por vaya a saber qué razón, podemos quedarnos con Pau.

No puedes estar hablando en serio, mamá.

Por supuesto que lo hago, con los días me hago más vieja, necesito a Paulette para pasar los últimos días que me quedan.

Te quedan muchos años de vida, mamá.

Eso tú no lo sabes, ahora ve por mi nieta que nos necesita en este momento.

Iré solamente a ver cómo están los niños, no puedo sacarlos de la casa.

No a los dos, solo a Paulette, ella es nuestra niña.

Por Dios, madre, deja de tener la cabeza metida en el culo —explotó haciendo que sus hijos jadearan sorprendidos y su madre se ofendiera—, iré solamente a verlos, intentar calmarlos y facilitarle las cosas a Carmen y Matilde en lo que pueda, no iré y empeoraré las cosas.

Paulette empeorará si se queda ahí, ellos…

Ellos nada, mamá, Bella y Edward no han dado más que amor y comprensión para Paulette y no voy a ir a su casa con el único pretexto de llevármela ahora que es oportunidad, voy para allá porque hay dos niños tristes llorando por su madre.

Isabella no es ninguna madre, es una…

Una zorra, una prostituta, una ramera, no sé qué tanto calificativo quisieras agregar, pero déjame decirte que no lo es, Isabella no es perfecta y más de una vez ha hecho las cosas mal, pero no por eso les quitaré a Paulette.

¿Te pones de su lado?

No me pongo de ninguno, solo quiero que Paulette sea lo mayormente feliz y sé que con ellos lo es, no voy a sacarla de un buen hogar seguro y traerla aquí.

Eres una grosera malagradecida.

Tal vez, mamá, pero prefiero serlo y hacer lo correcto a alejar a una niña de su hermano y padres.

Si cerraba los ojos podía escuchar el grito sorprendido de su madre, ella aún estaba sorprendida, dos años después del fallecimiento de su hermana y por fin aceptaba que Paulette ahora tenía dos padres que estaban a su altura.

Matilde le abrió la puerta y les dejó pasar sin preguntar, para después regresar a la cocina en donde preparaba la rica merienda dulce para los niños.

—¿Están muy afectados?

—No han dejado de llorar, quieren ir al hospital con la señora Bella, no veo posibilidad de que logren calmarse.

—Iré a verles.

—Claro, están en la habitación de Paulette.

Rosalie subió al segundo piso dejando que sus hijos se quedaran en la sala viendo televisión.

Podía escuchar los sollozos de ambos niños, demasiado alterados como para que Carmen lograra calmarlos, era un trabajo demasiado difícil de cumplir, ninguno cooperaba con ella.

—Señora Rosalie —habló Carmen al verla en el marco de la puerta—, ¿se ha enterado?

—Sí, veo que los niños no lo están llevando muy bien —contestó acariciando la espalda de Cristopher, era el más accesible—. Tranquilo, cariño, mami va a estar bien.

—No lo va a estar, tía Rose —protestó alejándose de ella, tenía el rostro manchado de lágrimas y los ojos hinchados—, no lo va a estar, mi mami estaba sangrando, mi mami se desmayó y no despertó, mi mami no va a estar bien, no lo va a estar.

Cristopher salió huyendo de la habitación, Carmen intentó ponerse de pie y seguirlo, pero Paulette no se lo permitió.

—Yo iré —le calmó Rosalie—, intentaré calmarlo.

—Acaba de llamar mamá a la señora Bella.

—Es su madre.

—Es la primera vez que lo hace.

Rosalie salió de la habitación en busca de Cristopher, ahora era mucho más importante calmarlo y hacerle entender que Bella estaría bien, ella sabía que lo estaría.

—Tranquilo, Edward, lo único que lograrás es que te saquen del hospital.

—No me pidas que me calme, Emmett, mi esposa está allá adentro y nadie me dice nada, no me dan ninguna explicación.

—La están atendiendo.

—Han pasado horas.

—Solo ha sido una hora con cuarenta y cinco minutos, Edward, tienes que calmarte un poco.

—No, Emmett, no me pidas que me calme cuando no sabes por lo que pasé, tú no la viste, no viste su rostro de terror al ver lo que pasaba, no la viste desvanecerse, no tienes la menor idea de lo que sentí al ver a mi esposa no recobrar el conocimiento y seguir sangrando, escuchar a mis hijos llorar y no saber qué hacer.

—Ella va a estar bien, Edward.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque hace años, esa primera vez que llevaste a Bella a casa, te dije que no me gustaba, me parecía una princesita mimada y que terminaría dejándote, ¿recuerdas lo que me dijo Bella?

—No, no lo recuerdo, Emmett, fue hace años.

—Claro que lo recuerdas, pero te refrescaré la memoria, esa noche Bella estaba furiosa y me dijo que nada ni nadie iba a poder separarla de ti y que me fuera acostumbrando porque la iba a ver hasta el final de los tiempos junto a ti y que si no me agradaba la idea, podía ir y sacarme los ojos.

—Es algo que Bella diría.

—Así es, y cada año que pasaba entendía que su amenaza era verdadera, por eso sé que ella estará bien, saldrá de aquí y regresará a casa a seguir siendo la misma mujer arrogante de siempre que te tiene comiendo de la palma de su mano.

Edward suspiró recargando su cabeza entre sus manos, realmente esperaba que su hermano tuviera razón, no podía imaginar un mundo en donde Bella no estuviera junto a él.

Charlie había volado apenas Cristopher le marcó pidiendo que salvara a Bella, la palabra sangre, seguía resonando en su cabeza mientras atravesaba el sofisticado hospital, sabía que las palabras de los niños podían ser exageradas, pero no creía que el llanto de Cristopher rogándole que salvara a su madre pudiera ser una exageración.

En el viaje se había imaginado cientos de cosas, una cada vez peor que la anterior, tampoco ayudaba que Holly no le había contestado el teléfono en ningún momento, mataría a su hermana apenas la viera, no podía dejarlo incomunicado cuando su hija estaba internada.

—¿Charlie? —preguntó Carlisle—. ¿Cómo has llegado tan rápido?

—He tomado el helicóptero, Sue está de camino a casa para ver a los niños. ¿Cómo está mi hija?

—No nos han dicho mucho.

—¿Y Edward? ¿Dónde está?

—Edward tuvo que ser tranquilizado junto con Holly, ambos estaban demasiado alterados.

—Puedo imaginarlo, mi hermana tiene un temperamento muy explosivo igual al de Bella, y Edward…

—Edward no es nada sin Bella —concluyó Carlisle—. Isabella estará bien.

—Tiene que estarlo —murmuró Charlie dejándose caer en la incómoda silla del hospital.

La última vez que había estado en el hospital por Isabella había sido el día en que nació, Holly le había llamado un minuto antes de que entrara a la sala de parto.

Tu hija va a nacer, espero que estés aquí para que le des el apellido, lo único bueno que puedes hacer, Charlie Swan.

Había hecho todo lo posible para estar cerca de su bebita y rogarle a Renée para permitirle estar en la vida de Bella, pero la torre de control había negado el despegue por lo cual tuvieron que esperar, ese día había un pésimo clima para sobrevolar, al por fin aterrizar, la patrulla fronteriza lo retuvo por dos horas, cuando por fin pudo llegar al hospital, habían pasado horas, y en lugar de encontrar a Bella en brazos de Renée, se topó con la triste realidad, Renée había fallecido y Holly atendía a la niña. En ese momento se sintió la peor persona del mundo, perdió la oportunidad de pedirle perdón a Renée por ser un idiota y tenía a su hija que lloraba cada vez que estaba en sus brazos.

Se había prometido hacer feliz a Bella por el resto de su vida, pero había fallado miserablemente, alejándola y lastimándola por tanto tiempo, sin embargo ahora era su momento de redimirse, se mantendría en ese hospital, nada ni nadie lo alejaría de su hija.

Paulette dormía en brazos de Sue, demasiado cansada después de llorar por tanto tiempo y sufrir una crisis respiratoria, sus ojitos estaban hinchados, pareciendo dos ojos de rana, sus labios estaban agrietados por morderlos incontables veces, su rostro manchado por las lágrimas, Sue la arrullaba y tarareaba una suave nana para mantenerla dormida y que dejara de pensar en Isabella por un momento, una crisis había sido suficiente para alertarlas a todas.

Cristopher estaba acurrucado en brazos de Rosalie, también estaba dormido, aunque a diferencia de Paulette que descansaba pacíficamente, Cristopher soltaba alguno que otro sollozo.

—Han dejado entrar a Edward a la habitación de Bella —habló Vanessa regresando a la cocina en donde todos se encontraban reunidos—, no me ha explicado muy bien ya que estaba discutiendo con Charlie, como es costumbre, pero por lo que entendí, Bella está fuera de peligro.

—Me alegra tanto escuchar eso —suspiró Esme—, aún no entiendo qué es lo que ha pasado, ayer por la tarde almorcé con ella y los niños y todo estaba tan bien.

Rosalie asintió pensativa contemplando al niñito dormido en sus brazos, no había vuelto a llamar mami a Bella, ella y Carmen eran las únicas que lo habían escuchado, tal vez Cristopher se estaba negando a pronunciarlas hasta estar seguro de que Bella estuviera bien.

Bella intentaba hablar pero Edward no se lo permitía, apenas entró a la habitación estuvo sobre ella besándola y advirtiéndole que no tenía ningún permiso para hacerle pasar un susto como ese de nuevo.

Como si ella lo hubiera querido hacer.

—Edward…

—Cuatro horas, Isabella, por cuatro horas no supe nada de ti, creo que tengo una multa de unos quinientos dólares por manejar como desquiciado y estacionar el auto donde no debía.

El carraspeo del médico hizo que Edward dejara de besarla pero no de tocarla y verla como si fuera irreal.

—Has sufrido una fuerte hemorragia, Bella, perdiste mucha sangre.

—¿Cómo es eso posible?

—Presentaste una hemorragia subcorial (1), corresponde a una acumulación de sangre o coágulo que se forma entre las paredes del útero y la membrana coriónica, que es la membrana fetal (2) exte…

—Espere —le interrumpió Bella—, ¿membrana fetal?

—¿Eso no es cuando…? —preguntó Edward interrumpiéndose inmediatamente—. Eso no puede ser posible.

—No, no puede —remarcó Bella—. Edward se ha hecho la vasectomía hace unos meses, es imposible que...

—Hay cierto porcentaje de riesgo de que la vasectomía falle durante los primeros meses, ¿se realizaron la prueba a los tres meses?

—Por supuesto, todo estaba en orden —confirmó Edward—, me dieron el alta poco antes de que mi esposa fuera diagnosticada.

—Existen casos en los que la vasectomía falla en el primer año, incluso existen casos de que llegan a procrear en el segundo año, son casos aislados pero existen.

—Pero Bella estaba tomando los anticonceptivos, para regular la regla.

—Así es —prosiguió Bella—, después de que me quitaron el DIU mis periodos se hicieron irregulares, con la píldora volvieron a la normalidad, los dejé después de que Edward se hiciera la vasectomía, pero volví a tomarlos cuando siguió llegándome la regla.

—Tu informe dice que has estado en tratamiento hormonal.

—Sí, me detectaron menopausia precoz, he tenido el tratamiento por dos meses.

—El tratamiento hormonal también es usado por mujeres que aún son fértiles y que están pasando por la menopausia, pero que aún desean ser madres.

—Pero eso no es posible, sigo tomando los anticonceptivos.

—Los anticonceptivos no son cien por ciento efectivos, las píldoras en este caso tienen una efectividad prescrita de noventa y nueve por ciento, pero en la vida real se estima que es del noventa y uno por ciento, lo que indica que a nueve de cada cien mujeres, les falla el anticonceptivo.

—Eso quiere decir que...

—Los análisis dieron positivo, estás embarazada, Isabella, tuviste una hemorragia subcorial demasiado fuerte que originó la amenaza de aborto.

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1) Los hematomas subcoriales, también conocidos como hemorragias subcoriales o sangrado subcorial, corresponden a una acumulación de sangre o coágulo que se forma entre las paredes del útero y la membrana coriónica, que es la membrana fetal exterior que se encuentra junto a la placenta. Los coágulos pueden causar que la placenta se separe de la pared del útero, lo cual puede ocasionar un aborto o un parto prematuro.

2) La membrana exterior, llamada corion, contiene el amnios y es parte de la placenta.

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¡Hola!

Ya que la semana pasada dejaron muchos reviews diciéndome cuánto querían un capítulo extra, pero ya que estuve ocupada y me ganó la pereza en subirlo, tienen esta pequeña sorpresa doble, espero la disfrutaran.

Pues no tengo nada más que decir, solo espero que disfrutaran de los capítulos.

Déjenme sus comentarios en un review, que me encanta leerlas.

Mis queridas acosadoras, cumplí con un aparte, esperen saber más de mi muy pronto *inserte carita malvada*