Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)
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Capítulo 15
—¿Em... Em... Embarazada? —preguntó Bella—. ¿Estoy embarazada?
—Así es, Isabella, tienes poco más de siete semanas.
—Mierda —susurró Edward—, estás embarazada.
Aún en estado de shock los dos vieron al médico.
—¿El bebé está bien? —preguntaron o más bien gritaron al mismo tiempo.
—Tu estado y el del feto aún es muy delicado.
—¿Puedo perderlo?
—Las primeras veinticuatro horas son muy críticas, todo puede pasar en este momento y más con tu presión arterial tan alta. —Edward sostuvo la mano de su esposa al verla cerrar los ojos con fuerza, era lo último que ambos deseaban escuchar en ese momento, Bella estaba segura de que ninguno de los dos había recordado esa posibilidad—. Estaremos monitoreándolos a ti y al bebé para prevenir cualquier suceso, es solo por precaución, pero es mejor que permanezcas aquí por al menos un día más.
—Está bien —aceptó Bella suspirando—. ¿Él está bien? ¿Las hormonas no lo lastimaron?, estuve en tratamiento y además tomaba los anticonceptivos, he leído que en ocasiones eso afecta al bebé.
—Hasta el momento no hemos encontrado ninguna anomalía, el feto se encuentra estable, el obstetra vendrá para realizarte la primera ecografía y hacerte la receta de las vitaminas que necesitarás tomar.
—Está bien.
—Te dejaré descansar, no emociones fuertes ni te agites demasiado, es mejor prevenir en este momento para mantener controlada la amenaza.
—Me encargaré de que cumpla con las indicaciones —respondió Edward, recordando una cosa más antes de que saliera de la habitación—. Doctor, ¿podemos pedirle solo una cosa más?
—Dígame.
—No le diga a mi familia, ellos...
—No se preocupen, entiendo que prefieran dar la buena nueva ustedes.
El médico salió dejándolos solos, sumidos en un tenso silencio, ninguno de los dos se atrevió a hablar, ambos seguían un poco en shock, saber que había un bebé creciendo en el vientre de Bella cambiaba por completo las cosas.
¿O no?
La risa histérica de Bella rompió el tenso silencio, segundos después Edward la acompañó, ambos rieron por largo tiempo, sin que nada a su alrededor les importase.
La risa pronto se volvió en llanto, Edward abrazó a Bella sin saber muy bien quién de los dos era el que lloraba más.
—Estoy embarazada.
—Lo sé, nena.
—¿Cómo mierda pasó?
—Bueno... tuvimos sexo.
—Eso ya lo sé, tonto —respondió alejándolo de ella—, pero quiero decir, tomamos todas las precauciones, era imposible que pasara.
—Pues soy todo un semental.
—Deja de bromear.
—Eso intento, pero no puedo, estoy jodidamente asustado.
Ambos se miraron a los ojos, sin encontrar las palabras adecuadas para poder expresarse, pero no eran necesarias, al menos para ellos no lo eran, simplemente mirarse directamente a los ojos fue suficiente para aclarar sus mentes.
—Hicimos un bebé —habló Edward inclinándose hasta quedar a escasos centímetros del rostro de Bella.
—Lo hicimos, amor, contra todo pronóstico, lo hicimos.
—Debes admitir que soy un semental.
—Lo eres, en tamaño y potencia.
—Descarada.
—Así me amas.
—Por supuesto —sonrió acortando la distancia y besando a Bella—. Vamos a tener un bebé.
—Lo vamos a tener, nene —aseguró colocando una mano en su plano vientre—, este bebé no se va a mover de aquí en mucho tiempo.
—Es un Cullen-Swan, una perfecta combinación de ambos, no se rinde fácilmente.
—No lo hace.
La puerta siendo abierta de manera exagerada les cortó su momento de intimidad, solo había una persona en todo el mundo capaz de persuadir a un médico capacitado para darle la información necesaria y dejarla hacer las cosas a su voluntad.
—Mamá...
—Voy a ser abuela —chilló Holly acercándose a la camilla y besando la mejilla de Bella como si se tratara de una nena de cinco—, soy demasiado joven para ser abuela de tres, pero me encanta serlo.
...
Charlie era el único que no había entrado a ver a Bella, se paseaba de un lado al otro, sin poder mantenerse quieto.
Debía estar feliz por la noticia, no todos los días se enteraba de que sería abuelo y mucho menos después de tanto tiempo pero, después de escuchar al médico —gracias a la sutil persistencia de Holly— se odiaba por haber rogado tanto para que sucediera.
La vida no era justa, para nada justa.
Estaba solo en la sala de espera, Emmett estaba hablando por teléfono, seguramente avisando a la familia que Bella se encontraba en mejor estado y dando las buenas nuevas —no se había podido resistir—, Carlisle estaba adentro en la habitación con ambos, lo más probable es que estuviera festejando igual que Holly, ambos ignorando completamente la advertencia del médico de mantener a Bella tranquila.
Holly ni siquiera sabía el significado de tranquilidad.
Recordaba a Renée, siendo feliz por su embarazo, disfrutándolo tanto como podía, nunca le dijo nada acerca de que necesitaba cuidados extra, ni siquiera a Holly se lo había mencionado, era una mujer independiente que podía cuidar de ella y de su bebé, pero Bella no tendría que pasar por nada de eso. Sabía que Edward la cuidaría mejor que nadie, pero Charlie se lo debía, a Bella y a Renée.
No pudo hacer nada por Renée, pero lo haría todo por su hija, por la hija de ambos, estaría junto a ella sin importar lo mucho que detestara la gran ciudad.
Tomando su teléfono, el que pocas veces usaba, marcó el número de su esposa, buscar una casa en Nueva York había sido tan solo una idea pasajera, una idea que no era probable que ocurriera, pero ahora era fundamental. Sabía que sus hijos estaban esperando encontrar un vuelo que los trajera a Nueva York para estar junto a Bella, necesitaban una gran casa en donde poder quedarse, la casa de Bella era agradable pero demasiado elegante y muy pequeña para su enorme familia.
—¿Qué pasa, Charlie? Ya me enteré de la noticia, estoy tan feliz, dile a Bella y Edward que procuramos que los niños no escucharan nada acerca del... bebé —la última parte la susurró tan bajo que Charlie casi no la escuchó.
—Necesito que busques una casa...
—Ya había comenzado la búsqueda —bufó Sue—, a veces eres un poco lento, ni siquiera me has dicho hola y ya estás exigiendo, nunca aprendes, Charlie Swan.
...
Edward estaba seguro de que perdería los dedos de su mano, Bella apretaba demasiado fuerte, era la primera ecografía y estaban realmente nerviosos. No ayudaba en nada que el obstetra no hablara y solo se limitara a ver la pantalla, una que otra vez hacía muecas, apretaba botones en la máquina y hacía las imágenes más grandes, pero permanecía en silencio, aumentando aún más la incertidumbre de ambos.
—Ahí está —habló después de un rato.
—¿Ocurre algo malo? —preguntó Edward al sentir como Bella apretaba su mano aún más.
—Todo lo contrario, el hematoma casi se ha disuelto por sí solo, no existe ningún coágulo entre la placenta y la pared uterina.
—Eso es bueno, ¿cierto?
—Muy bueno, Isabella, quiere decir que no existe una amenaza de aborto involuntario, al diluirse el hematoma por sí mismo, aumentan las posibilidades de que el embarazo se lleve a término.
Ambos soltaron el aire que no sabían que estaban conteniendo.
—¿Entonces está bien?
—Se podría decir que sí, mide cinco milímetros y sus latidos son constantes, noventa a ciento diez por minuto.
—¿Sus latidos?
—¿Desean escucharlo?
Ambos asintieron sin dudarlo.
...
Cristopher revisó a la derecha mientras que Paulette lo hizo a la izquierda, ambos siendo extremadamente cuidadosos de no ser descubiertos. Toda la familia les había dicho que su madre se encontraba bien y cuando el médico lo autorizara los llevarían al hospital, pero ya casi anochecía y nadie pensaba llevarlos, además de que su respuesta no los había convencido del todo, si su madre estuviera bien entonces ellos estarían con ella, no en casa.
Así que ellos irían y buscarían a su madre, tenían todo lo que necesitaban para llegar al hospital, habían guardado en la mochila de mariposa de Paulette una linterna, un mapa, el iPad de Edward con la ubicación del hospital más cercano, una brújula de juguete y veinte dólares que Cristopher había ahorrado para emergencias, tenían lo necesario para llegar con sus padres.
—No hay nadie cerca —habló Paulette—, vamos antes de que tía Rose decida buscarnos.
Ambos corrieron a la puerta de entrada y sin perder nada de tiempo la abrieron, dispuestos a correr lo más rápido posible para que nadie los detuviera, aunque sus planes se vieron frustrados cuando chocaron inmediatamente con el cuerpo de Emmett y terminaron en el suelo.
—¿Qué pensaban hacer ustedes dos? —preguntó Emmett ayudándolos a ponerse de pie—. ¿No saben que no pueden abrir las puertas sin revisar primero quién es?
Paulette se sonrojó al ver que todos se acercaban a la puerta para verles, habían sido descubiertos.
»Algo me dice que ustedes no venían a abrirme —prosiguió Emmett cruzándose de brazos—, explíquense ahora.
—¡Queremos a mamá! —respondieron los dos cruzándose de brazos.
—Queremos ir con ella —prosiguió Paulette dando un paso adelante—, es nuestra mami, no es justo que no nos digan nada ni nos dejen ir con ella, es nuestra mami, no suya, ustedes no entienden.
—Lo hacemos, bonita —habló Vanessa acercándose.
—No lo haces —protestó alejándose de ella, Cristopher la protegió sosteniendo su mano—, nadie lo hace, yo vi a mi mami con su falda manchada de sangre, ustedes no.
—Tu madre está bien, Pau.
—No te creo, tío Emmett —protestó limpiándose las lágrimas—, si estuviera bien, entonces estaríamos con ella y no aquí.
—Ustedes son muy pequeños, además se hubieran aburrido.
—No sabes eso, tío Emmett —interrumpió Cristopher—, es nuestra mami, queremos estar con ella y también con papi.
Paulette no entendió por qué todos jadearon, los adultos eran tan complicados.
—Su madre está bien —aseguró Emmett—, y no me interrumpan que a eso he venido, el médico ha dicho que su madre está perfecta, fuera de riesgo, hoy pasará la noche en el hospital solo por prevención.
—Queremos ir —hablaron los dos al mismo tiempo.
—No se puede.
—No es justo —protestó Paulette.
—Las visitas han terminado, no podemos llevarlos.
Paulette iba a protestar pero la señorita Carmen se acercó silenciando su protesta con la mirada.
—Ustedes deben ir a descansar, su madre está bien, perfecta, ustedes por otro lado... necesitan un baño, una cena caliente y a la cama para que mañana puedan ir a visitarla.
—Pero...
—Sin peros, su madre necesita descanso, no estarse preocupando porque sus encantadores hijos decidan desobedecer ahora que más los necesita.
—¿Nos necesita mucho? —preguntó Cristopher.
—Por supuesto, además a los pacientes se les lleva obsequios y ustedes no tienen ninguno en este momento... posiblemente su madre se ponga mejor si ve algunos dibujos.
Paulette observó a Cristopher, ninguno estaba cien por ciento convencido pero sabían con certeza que nunca podrían ganarle a la señorita Carmen, lo habían intentado muchas veces y nunca lo habían logrado.
—Está bien... —suspiró Paulette derrotada—, pero queremos dormir en la habitación de nuestros papis.
—Por supuesto.
Ambos subieron al segundo piso seguidos por Carmen, dejando a toda la familia cuchicheando abajo sin poder oír de lo que hablaban.
...
La habitación estaba oscura y en completo silencio, Edward dormía junto a ella en una posición bastante incómoda, podría haber dormido en el sofá que estaba en la pared de la habitación, pero en su lugar prefirió la incómoda silla con tal de mantenerse cerca.
Había caído rendido hacía horas, dejándola a ella sola con sus pensamientos.
Estaba embarazada.
La idea aún no lograba convencerla del todo, por años se cuidó para evitar justamente esa situación, era sorprendente que justamente cuando más protegida se sentía, terminara con un bollo en el horno.
Sonrió sin poder evitarlo.
Estaba embarazada.
Tenía miedo, muchísimo miedo, esperaba que su presión bajara y pudiera llevar un embarazo normal, esperaba no sufrir complicaciones, esperaba con todas sus fuerzas que su peor miedo no ocurriera, no podía dejar a sus tres bebés.
¡Tenía tres bebés!
Cristopher, Paulette y el bebé.
Era sorprendente cómo ahora lo consideraba parte importante en su vida, ni siquiera lo había visto bien en la ecografía, pero sabía que ahí estaba, creciendo sin ningún problema aparente.
Edward se removió incómodo y se reacomodó sin dejar de abrazar las piernas de Bella. Su esposo condenadamente terco, igual que sus niños.
Sus niños.
Sabía con certeza que Paulette estaría encantada ante la noticia, su sueño se había cumplido, a pesar de las negativas que le daba, había obtenido lo que quería.
Lo que le preocupaba era Cristopher, su pequeño patito, no tenía la menor idea de cómo le explicaría que tendría un bebé.
Tal vez el miedo a la reacción de su precioso niño era mucho más grande que el miedo a la preclamsia.
La simple idea de perder todo el avance que habían tenido y volver al comienzo, en donde Cristopher no la dejaba acercarse, la lastimaba, estaba segura de que no podría soportar tener de nuevo a su patito emocional y físicamente lejos.
...
La habitación estaba repleta de ramos de flores, desde lirios hasta orquídeas, incluso había globos y peluches.
—Al fin despiertas —habló Charlie sentado en el sofá.
—Al fin te dignas a entrar.
—Había estado ocupado.
—Claro, ¿en qué?
—En cosas, cosas que no te incumben.
Bella prefirió dejarlo pasar.
—¿Dónde está Edward?
—Fue a buscar a los niños, han estado despiertos desde la seis de la mañana, esperan poder verte por fin.
—Han pasado un gran susto.
—Lo han hecho, aunque ahora están mejor, Carmen los cuidó durante toda la noche, ayer intentaron salir y venir al hospital por su propia cuenta.
—¿En serio?
—Sí, Sue revisó la mochila que traían y encontró el iPad con la navegación activada, pensaban seguir el mapa para llegar aquí.
—Mis niños son unos genios.
—Lo son, incluso llevaban unos cuantos dólares en caso de tener que tomar un taxi.
Bella se rio al imaginar a sus dos terremotos planeando su estupendo plan, esos dos eran de temer cuando ambos querían lo mismo.
—¿Ellos saben...?
—No, hemos guardado silencio, pensamos que ustedes querrían decirles.
—Es lo mejor, aunque no sé cómo hacerlo.
—Ya se les ocurrirá algo. —Charlie se acercó a la camilla y tomó la mano de Bella entre las suyas—. Estoy feliz por el bebé, pero nunca pondría tu vida en riesgo.
—No lo está, papá, los médicos no creen que tenga complicaciones, mi presión se mantuvo estable durante la noche, además nunca he tenido ningún problema de ese tipo.
—Lo sé, pero...
—Tú fuiste el que dijiste que la medicina había avanzado y no me pasaría lo mismo que a Renée.
—Dije puras estupideces.
—No lo hiciste, así que deja de ser un bebé llorón, estaré bien.
—Tienes que estarlo.
—Así es.
Ambos se quedaron en silencio hasta que Bella estornudó por el polen.
—Les dije que sacaran algunas flores pero parece que nadie me escucha aquí —protestó Charlie—. Llamaré a la enfermera, tú relájate que pronto te enfrentarás a dos niños llenos de energía.
Charlie salió de la habitación dejándola sola, Bella prefirió ignorar el hecho de ver los ojos brillosos de su padre, sabía que no tenía el mejor aspecto pero nunca pensó que le afectaría tanto a su padre, solo esperaba causar una mejor reacción en sus hijos.
...
Edward se había topado apenas entró a casa con dos niños llenos de energía listos para ir a ver a su madre, pero él necesitaba con urgencia un baño y cambiarse de ropa.
—¡Necesitamos ir ahora, papi!
Edward amaba cada vez que escuchaba a su Paulette llamarlo papi, pero ahora no había sido solo la voz de su precioso ángel, la que lo apresuraba, sino también la de su patito.
Quería acercarse y pedirle que volviera a llamarlo papi, pero decidió actuar lo más tranquilo posible, después de todo él era su padre y por fin lo escuchaba llamarlo de ese modo.
—Dejen que su padre se dé una ducha y desayune algo decente, ustedes pueden guardar sus obsequios y llevarlos al auto —habló Vanessa tomándola de la mano—. Ve, Edward, que yo me haré cargo de ambos.
—¿Dónde está Carmen?, ella puede ayudarte a controlarlos.
—Descansando, se mantuvo en vela cuidando de ambos, que no podían dormir más de dos horas seguidas.
—No podíamos dormir, papi —respondió Cristopher—, estábamos muy preocupados.
—Sí, papi, queríamos ver a mami —continuó Paulette.
Edward esperó a que Cristopher dijera mami, pero eso no pasó, tan solo se quedó callado junto a Paulette, viéndolo expectante y con muchas ganas de arrastrarlo al auto de regreso al hospital.
—Tomaré un baño rápido y nos iremos.
Edward subió a su habitación escuchando como Paulette le gritaba a Butterfly que no se acostara arriba de los dibujos que le hizo a su madre y a Cristopher preguntando si podía llevar a Bernie al hospital.
...
Bella sonrió al ver a sus niños entrar a su habitación, se había aburrido de estar sola.
Ambos corrieron a abrazarla y atosigarla con flores cortadas de las masetas del patio trasero, dibujos, peluches y muchos arrumacos.
—¿Estás bien? —preguntó Cristopher de pie junto a la camilla después de besar su mejilla y entregarle sus dibujos y el peluche en forma de pato.
—Sí, me siento mejor.
—¿Cuándo irás a casa?
—Posiblemente mañana lo haré, el doctor quiere asegurarse que esté todo bien.
—¿Qué te pasó, mami? —preguntó Paulette—. Me asusté mucho.
—Lo sé, cielo, lo siento mucho por asustarte, pero ya está todo bien.
—¿Lo prometes?
—Sí, todo está bien, el doctor descubrió por qué había sangrado y lo ha resuelto.
—¿Por qué fue, mami?
Bella miró a Edward quien asintiendo ayudó a Cristopher y a Paulette a sentarse en la camilla, teniendo cuidado en mantenerlos a una distancia prudente de Bella.
—Hay algo que tienen que saber y quiero que me escuchen antes de que reaccionen de manera precipitada.
—Te escuchamos —respondió Paulette.
—Bueno, el médico descubrió que la razón por la que sangré y me desmayé fue porque tengo un... un...
—¿Un qué?
—Ayúdame con esto, Edward —pidió sin saber cómo proseguir.
—Niños, lo que su madre quiere decir es que... bueno... su madre...
¿Por qué tenía que ser tan difícil? Sus niños eran buenos, listos, inteligentes y muy amorosos, tal vez les sorprendería pero creía fielmente que estarían finalmente felices, tanto como ella y Edward lo estaban.
—El médico descubrió que estoy embarazada.
Bella vio la expresión de asombro de ambos sin poder creer realmente lo que habían escuchado, aunque claro, ni ella podía creerlo todavía.
Un bebé dentro de ella, seguía siendo algo impactante.
—¿Es malo estar embarazada? —preguntó Paulette acercándose más a Bella.
—No, no lo es.
—¿Entonces?
—Algunos embarazos son más complicados que otros, yo me he puesto mal por no comer todos mis vegetales.
—¿Pero ambos están bien?
—Ambos estamos bien —le aseguró acariciando su mejilla—, solo necesito hacer reposo, necesito cuidarnos mucho, para que no vuelva a sangrar.
—¿Sigue ahí? —preguntó Paulette tocando su vientre.
—Sí, estará aquí por los siguientes meses.
—¿Por qué tanto tiempo?
—Es el tiempo que necesita para que crezca lo suficiente para poder nacer con buena salud.
—Está bien —asintió Paulette aún con su mano en su vientre—. ¿Puede escucharme?
—Posiblemente, no sé mucho sobre embarazos.
—Podemos aprender juntos.
—Esa es una excelente idea —habló Edward cargando a Paulette en brazos—, podemos ir a la biblioteca por libros y aprender todo lo que necesitamos.
—Me gusta la biblioteca —asintió Paulette entusiasmada—. ¿Podemos conseguir un libro de nombres? ¿Puedo escoger yo el nombre?
Bella sonrió al ver como Paulette estaba encantada con la idea de tener un hermanito menor, nunca dudó acerca de que se emocionaría al tener conocimiento del bebé, Cristopher por otro lado...
—¿Patito? —le llamó captando su atención—. ¿En qué piensas?
Bella esperó la reacción de Cristopher, podía ser cualquiera, sabía que su patito era un niño calmado, pero su temperamento explotaría en el momento menos esperado. Durante la noche se había imaginado miles de escenarios, desde Cristopher haciendo un gran berrinche, hasta aceptando la noticia con alegría, o incluso que ambos terminarían enojados con el bebé por mandarla al hospital.
Existían cientos de posibilidades, pero en ninguna había podido imaginar que su patito tan solo la miraría con una expresión tranquila y serena.
—¿Va a ser niño?
Su pregunta le sorprendió, nunca pensó que quisiera saber el sexo del bebé tan pronto.
—¿Quieres que sea niño?
—No, prefiero tener otra hermana.
—No, Cris —protestó Paulette—, tiene que ser niño.
—No, Paulette, mami va a tener una niña.
—Niño.
—Niña.
—Niño.
—Niña.
—Mami, dile a Paulette que va a ser niña.
—No, mami, dile a Cristopher que va a ser niño.
—Mami…
—Mami…
Bella ni siquiera podía hablar, no lograba encontrar su voz, nunca pensó que fuera justo en ese momento que escucharía a su patito llamarla nuevamente mami, vio a Edward que le sonreía, estaba tan feliz como ella.
—Es niña, Paulette.
—Es niño, además yo te dije que convencería a mami de que nos diera un hermanito, así que tengo derecho a elegir que sea niño.
—Va a ser niña, porque soy el hermano mayor y yo decido, y tiene que hacerme caso.
—También soy su hermana mayor y me quiere más a mí, así que será NI-ÑO.
—Niña.
—Niño… mami, dile a… —Paulette se detuvo a mitad de la frase, haciendo que Cristopher también volteara a verla y perdiera el ceño fruncido.
Bella supo que estaba llorando cuando sus dos niños se miraron directamente a los ojos para asentir a su conversación silenciosa e inclinarse hasta la altura de su plano vientre y susurrar.
—Te queremos mucho —susurró Paulette.
—No importa si eres niño o niña —prosiguió Cristopher.
Bella sonrió enternecida al ver que sus dos hijos besaban su vientre. Edward, que estaba de pie junto a la camilla, se acercó y besó sus labios castamente.
—Tenemos buenos niños —susurró Edward procurando que solo ambos escucharan—, aunque yo también quiero niña.
Bella rodó los ojos y abrazó a sus dos niños que seguían susurrando a su vientre.
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Hola!
¡Dijo mami!, Pues tal parece que su temor y el de Bella de la reacción de patito, no era necesario, Patito tiene sus pensamientos muy claro, quiere niña, aunque Paulette no se lo dejara muy fácil.
¿Que será, niño o niña?
ÚLTIMO CAPÍTULO
Tengo sentimientos encontrados, llegamos al final de esta historia, estoy que lloro.
Muchas gracias por acompañarme en esta secuela, me encanto escribirla y compartirla con ustedes.
Yanina, eres la mejor, nunca me cansaré de decirlo, gracias por la ayuda con la revisión de los capítulos.
Déjenme sus comentarios, opiniones o lo que quieran compartir conmigo en un review.
Nos vemos en el epílogo.
