Rin estaba sentada en aquel lugar, miro donde se encontraba, estaba en uno de las áreas verdes del instituto, aun seguía llorando, intento reflexionar un poco, ¿de dónde demonios había salido esa chica?, no la había visto antes en el salón de clase, y Len le dijo que no había tenido mucho contacto con mujeres antes, ¿Cómo resulto tener una novia de una semana para otra? Ella tenía muchas interrogantes, pero solo recordaba como Len le había sonreído a aquella chica, y eso era suficiente para haberla hecho enojar, pero aún recordaba sus palabras; Rin empezó a sentirse ahogada, su respiración era superficial, apenas y podía sentir el oxígeno entrar en sus pulmones, puso sus manos en su pecho, sin saber como termino recostada en uno de los árboles.
-Kagamine-san… ¿Estás bien?- pregunto una melodiosa voz, Rin subió un poco su cabeza pero aún seguía sintiendo ese sentimiento de asfixia- Ven…- susurro la figura perteneciente a aquella voz mientras la tomaba y le ponía su chaqueta encima para ocultarla.
Rin apenas y cayó en cuenta de que esa persona era Utatane Piko, el chico que estaba observando el otro día, él la llevo delicadamente por los pasillos de la escuela hasta llegar a la enfermería, luego de eso la entro a la enfermería y la enfermera al preguntarle al chico sobre los detalles, él solo le conto ciertas cosas, la enfermera le paso una bolsa de papel a Rin y le dijo que respirará de allí un poco, porque lo que tenía era un ataque de ansiedad, Rin hizo lo que le ordeno y al poco tiempo logro calmarse.
La enfermera no paraba de hacerle preguntas, Rin aun seguía derramando unas pocas lágrimas por lo pasado en el salón de clases, Piko solo la observaba algo preocupado hasta que se acercó y puso su mano en la cabeza de la rubia, Rin solo le observo, ella debía ser un desastre ahora pero Piko le sonrió.
-Lo siento…- susurro ella, Piko parpadeó un par de veces sin entender- debió ser una molestia haberme traído aquí- dijo ella limpiándose las lágrimas.
- Por supuesto que no- Le volvió a sonreír- hubiera sido peor dejarte allí Kagamine-san- comento el chico de cabellos plateados.
- Rin… puedes decirme Rin- susurro ella, el chico se sonrojo por aquella propuesta.
- Esta bien… Rin- Piko se puso rojo hasta las orejas, Rin solo le observaba sorprendida pero soltó una risita cuando le vio así- Nunca he llamado a una chica por su nombre, es vergonzoso- dijo mientras Rin seguía sonriéndole.
-¿por qué tardan tanto?- Comento Len, quien vio a Kaito, Gakupo y Seeu acercarse donde siempre comían.
- Len-sama… yo no quería causarle problemas- dijo la chica rubia, Len solo le miro algo confundido.
- ¿Problemas?- pregunto, Luka solo suspiro pesadamente.
- Ella le dijo a Rin que era tu novia- dijo bastante irritada por ello, Len suspiro también.
- Maldición…- maldijo por lo bajo, se mordió el labio- ¡Que idiota soy!, se me olvido decirle sobre Seeu…- Seeu le veía atemorizada, Len noto esto- No es tu culpa… es mía- dijo él, aunque Seeu no cambio su cara- ¿Dónde está?- pregunto, todos se miraron entre si sin poder darle una respuesta.
Len volvió a suspirar, ¿Cómo se le pudo haber pasado decirle ese pequeño detalle?, solo salió de allí en busca de la rubia, ¿pero dónde la buscaría?, recorrió los corredores de cada planta y no hallo alguna señal de ella, camino por las canchas del lugar y tampoco, fue por la zonas verdes y ni una pista; por ultimo volvió al salón de clases, pero en su camino encontró al chico que Rin estaba viendo la otra vez, por algún extraño impulso decidió preguntarle por ella.
-Disculpa- le detuvo, el chico le miro algo sorprendido – De casualidad… ¿Has visto a Rin Kagamine?- pregunto Len, Piko le miro con una mirada que Len no pudo descifrar pero a Len no le gusto esa mirada.
- Si…- dijo él, Len se alegró por ello.
- ¿Y bien?- pregunto Len al no recibir respuesta.
- ¿Y bien qué?- pregunto el chico de ojos extraños.
- ¿Dónde está?- pregunto Len irritado, Piko sonrió.
- Es un secreto- sonrió, Len se irrito por ello.
- Si no sabes donde está no me hagas perder mi tiempo- comento molesto, el chico saco una leve carcajada.
- No quiero decirte, al fin de cuentas, tú la vas a alterar más- comento el chico.
- ¿Ah?, ¡Solo dime donde esta!- Len había empezado a alterarse, Piko sonrió satisfecho.
- Ella no quiere verte, así que no la molestes y vuelve a tu cueva, Kagamine- Okei… si querían ver a un Len alterado lo iba a ver, el rubio se acercó al chico de cabellos plateado con aura desafiante.
- No es tu asunto… así que dime, ¿dónde está Rin?- volvió a preguntar, Piko se alejó.
- Averígualo por ti mismo- comento mientras se iba, Len empuño su puño, ese chico no le agradaba, miraba a Rin de forma rara.
Volvió al salón de clases y noto que la maleta de Rin ya no estaba allí, Len se rindió, ¿dónde estaba la chica?, cuando quiso volver a salir escucho el timbre que daba la hora de inicio, intento salir del salón para buscar a Rin pero el profesor estaba en la puerta y no lo dejo salir, después de todo era hora de las clases, se sentó molesto en su silla, y para acabar de ajustar su estómago no paraba de sonar, después de todo no alcanzo a almorzar por andar buscando a Rin.
Len refunfuñaba molesto, en definitiva su profesor le odiaba, su estómago le pedía energía y su mente estaba preocupada por Rin, solo podía esperar a que las clases terminaran pero el reloj avanzaba muy lento, saco su celular, le mando un mensaje y espero por una respuesta… y siguió esperando porque aunque pasaran los minutos no le contesto, Len se veía atormentando por el hambre y la desesperación.
Fue cuando sonó la campana que decidió reorganizar sus prioridades, lo primero fue comer, cuando fue a buscar a Seeu esta le había guardo el bento, por lo cual le agradeció, comió rápidamente y luego le dijo a Luka que llamara a Rin a su celular, pero tampoco tuvieron respuesta.
Los cuatro chicos esperaron a que fuera el final de la clase, Luka fue a su casa con Gakupo a buscar a Rin sin resultado alguno, Len fue hacia la suya a esperar a que Rin se dignara a llamarle y Kaito… este fue al parque donde encontró la otra vez a Rin, tal fue su sorpresa al verla en la misma parte donde estaba, se acercó a ella y volvió a sentarse junto a ella.
-¿Quieres un helado?- pregunto, Rin sonrió, aunque ahora no lloraba se notaba que si lo había hecho por un gran tiempo esa tarde.
- Si…- susurro ella, Kaito saco otra vez un helado que al parecer acababa de comprar, la rubia lo tomo y empezó a comerlo.
- Deberías hablar con Len- comento el chico.
- No debo…- contesto Rin, Kaito solo la observo.
- Te lo contaría yo… pero es mejor que te lo diga él - contesto, Rin solo bufo.
- ¿Qué me va a decir?, ya sé que tiene novia, no tengo más que discutir con él- Rin estaba enojada, a punto de volver a llorar por recordar aquello, Kaito puso su mano en la cabeza.
- Es por eso que debes ir a hablar con él, está preocupado por tu reacción- Rin no se inmuto, ni hablar- ¿iras? – le pregunto pero Rin negó fuertemente con la cabeza- No me dejas opción…- Rin no entendió esto último, así que lo observo algo extrañada, Kaito se levanto y luego la alzo en brazos recargándola en su hombro.
- ¡KAITO!- grito ella de la sorpresa.
- Pesas más de lo que parece… - murmuro, Rin empezó a darle golpes en la espalda pero el chico solo lo aguantaba.
- ¡BAJAME!- grito ella, Kaito solo camino mientras le ponía la mano a un taxi, aunque el conductor dudo un segundo en parar al fin lo hizo.
- Hola… podría llevarnos a esta dirección- comento el chico mientras Rin era subida a la fuerza, no podía escapar ya que Kaito la puso en el asiento y tomo sus muñecas para que ella no huyera.
- Nunca pensé que me secuestrarias- dijo ella con rabia.
- Me lo agradecerás- dijo Kaito con una gran sonrisa.
- ¡jamás te lo agradeceré!- dijo ella bastante irritada e intentando no dejarse secuestrar pero una vez el taxi se puso en movimiento se resignó.
No demoraron mucho en llegar para la mala suerte de Rin, Kaito la obligo a bajarse y pago al taxi incluso sujetándola, Rin ni siquiera quería ver la casa de Len, pero cuando lo hizo casi se le cae la boca, era una gran mansión con un gran jardín, ¿quién iba a pensar que Len viviría allí?, no pudo evitar el sentimiento de inferioridad al ver su casa, Kaito la miraba divertido.
-Lo padres de Len son excéntricos, él ni necesita tanto espacio- comento por la reacción de Rin, ella solo bajo la mirada.
- No quiero verle- susurro ella.
- Vamos Rin… tienes que hablar con él- le suplico Kaito pero Rin negó.
- Ya no hay nada que decir…- susurro ella mientras iba a empezar a llorar, Kaito solo veía como sus ojos se cristalizaban.
- Ah- Kaito suspiro, solo la arrastro hasta la puerta y toco el timbre, espero mientras veía como a Rin se le caían las lágrimas por las mejillas, ¿estaba actuando mal?, no… él creía firmemente que ella debía saber la verdad.
- Ya voy- Rin oyó la voz de Len al otro lado de la puerta, intento irse pero Kaito la sostuvo fuertemente, pero Len abrió la puerta y observo a las dos personas en la entrada- ¡Rin!- exclamo al verla, aunque ella no parecía feliz de verle, luego miro a Kaito- ¿no la abras secuestrado?- pregunto con rabia, aunque Kaito solo le sonrió.
- Solo la secuestre un poco- dijo el chico de cabellos azules como modo de disculpa, Len solo frunció el ceño y se acercó a la rubia y la tomo de la muñeca, esta se veía realmente lamentable y con una expresión de infinita tristeza.
- Imbécil…- dijo mientras entraba a Rin a su casa y le tiraba la puerta en la cara a Kaito, inmediatamente la abrió, Len suspiro pesadamente- Gracias…- y la volvió a cerrar, al parecer se le había dificultado decir esto último pero Kaito fue feliz, al menos le había agradecido.
Rin no decía palabra alguna, solo se dejaba llevar por Len, de todas maneras no tenía nada que decir, pero no dejaba de llorar, Len la miraba de reojo, suspiraba de vez en cuando por el problema que había formado, aunque Rin si podía mirar la gran casa de Len, con bastantes muebles bastante caros, su casa era el doble de impresionante por dentro que por fuera, pronto Len la llevo a una sala donde había un gran televisor con un gran sofá, la sentó allí y luego la miro pensativo.
-Ya deja de llorar…- dijo él, mientras la sostenía por los brazos, Rin no dijo nada, Len la soltó y volvió a suspirar con pesadez- Mira... esta vez la embarré, lo acepto, pero déjame explicarte- Rin no decía nada solo lo miraba, esperaba por aquella "famosa explicación"- No es mi novia, es mi empleada, ¿Quieres que la llame?- pregunto él, Rin seguía sin responder, ni siquiera había procesado lo que Len le había dicho, al no recibir respuesta alguna el rubio decidió continuar- Cuando te fuiste un montón de chicas empezó a acosarme, incluso empezaron a comer con nosotros, ¡habían 20 de ellas almorzando con nosotros!, y como te dije, contracte a una cocinera, Seeu es la hija de la cocinera, así que le pedí a ella que se hiciera pasar por mi novia y funciono, todas dejaron de seguirme- Len empezaba a preocuparse por la actitud de Rin, parecía en un estado de shock del cual no parecía salir, pero de repente Rin movió su mano y le dio una fuerte cachetada en su mejilla que lo arrojó al suelo.
- ¡Idiota!- grito ella enfadada, Len la veía con los ojos sorprendidos, su mano fue a parar a su mejilla como un vano intento para dejar que doliera- ¿A qué idiota pervertido se le ocurre hacer pasar a su empleada como su novia?- grito ella a todo pulmón, Len por un segundo creyó que se le iba a abalanzar a golpearle cuando la vio acercarse a él, pero en vez de eso lo abrazo y empezó a llorar en su pecho- ¡TE ODIO!- grito ella mientras lloraba, Len no sabía que hacer, ya sabía que Rin estaba loca, aun así le quería, poso su mano libre para abrazarla y "consolarla"; era injusto, él no se podía enojar con ella por la cachetada ya que todo había sido su culpa por no contarle.
- Len-sama... ¡oí gritos!, ¿está bien?- llamo la misma chica de la mañana, ahora tenía un traje de sirvienta, ella veía bastante alterada como encima de su patrón estaba la chica rubia de la mañana, se acercó cuidadosamente.
- Si… todo está bien- respondió Len, Rin alzo su cara para mirarla, le dedico una mirada de odio, Seeu se detuvo en el instante al ver sus ojos, Rin poso su mano en la mejilla de Len, este la miro confundido, y quedó más confundido cuando Rin poso sus labios encima de los de Len, él cerro los ojos disfrutando del beso de la chica, pero para Rin ese no era un beso placentero, ya que solo miraba de reojo a la chica vestida de sirvienta, estaba mandándole un mensaje con ese gesto. "Len es mío", es lo que le quiso decir, Rin pudo ver claramente como Seeu tomaba fuertemente la falda de su vestido apretándola fuertemente, bajaba la mirada y sonrió.
- Perdón la interrupción…- susurro aunque se alcanzó a oír, se dio media vuelta y salió caminando, Rin cerró los ojos y siguió profundizando el beso.
Al terminar el beso, Rin miraba a Len a los ojos, con sus acciones había comprendido algo, había estado realmente celosa por esa chica, la había odiado por el simple hecho de estar al lado de Len, aunque el chico no era su novio, ella había tenido el descaró de besarle en frente de ella, solo para que no se le acercará, para que entendiera que Len era su interés amoroso y que si se le acercaba sufriría.
Pero antes de que Len pudiera decirle algo, lo volvió a besar, pasando sus brazos por su cuello, Len ya hace rato había perdido el control de la situación, Rin actuaba extraño, nadie debía ser un genio para ver el cambio de actitud de la chica rubia.
-Rin… espera…- pero ni aire pudo tomar cuando volvió a atacarle su boca.
Y la diferencia con el tercer beso es que en este ella metió su lengua en su boca, empezó a explorarle cada parte de su boca, Len empezó a asustarse un poco con la actitud de Rin, al parecer se había activado en ella el "modo dominante", ya que él se encontraba debajo de ella siendo sometido por sus besos, él chico no sabría descifrar si le gustaba o le disgustaba.
-¡Rin!- dijo mientras la separaba un poco poniendo sus manos en su pecho y alejándola un poco- ¡No me vayas a violar!- dijo bastante avergonzado, Rin le veía extrañado, aunque observándolo bien, Len se encontraba jadeando y bastante sonrojado, ella casi lo había puesto en el suelo por sus besos.
- Idiota- sonrió perversamente mientras de nuevo lo sometía y volvía a besarlo, aunque esta vez fue en la frente- Ya quisieras que te violara, pero no te haré ese favor- Rin se levantó con una sonrisa, Len solo se quedó patéticamente con los ojos cerrados y bastante ofendido.
- ¿Qué hay con esa actitud?- pregunto levantándose, la miraba con desdén y bastante irritado- Estás actuando como una tsundere- comento, pero eso fue un grave error.
- ¡haaa!, ¡lo dice el chico que primero me trata bien, luego mal, y luego otra vez bien!- dijo ella mirándolo, Len ya no tuvo nada que objetar, sería mejor no hacerla enojar de nuevo, aunque ahora parecía de buen ánimo, Rin sonrió y se le acerco- Tal vez si quieres que te viole…- le susurro en el oído de una forma sexy.
- ¡Por supuesto que no!- dijo Len apartándose y poniendo su mano en su oreja, podía jurar que ella se le había lamido, Rin reía perversamente burlándose de él.
- Eso pensé- Rin seguía riéndose, salto en el sofá de Len recostándose, era bastante cómodo, observo como Len seguía rojo, aunque esta vez le miraba cierta parte del cuerpo, específicamente su falda, ella instintivamente miro hacia donde iría su falda pero esta se encontraba levantada dándole a Len una completa vista de sus bragas.
- Eres una exhibicionista- susurro él mientras volteaba la mirada, Rin suspiro y tapo sus bragas, en definitiva siempre le pasaban esas cosas con Len.
- No hay nada nuevo que no hayas visto antes- contesto ella con un leve rubor, Len se sentó al lado de ella y la miró.
- Si lo hay… las otras veces no llevabas nada puesto- Rin se sonrojo aún más, odiaba recordar aquellas ocasiones.
- ¡No lo recuerdes!- dijo mientras le tiraba un cojín en la cara, pronto ambos empezaron a tener una guerra de cojines en la sala.
Luego de su pequeña guerra, Len invito a Rin a jugar un juego, ella acepto aunque era terriblemente mala, Len termino enseñándole como jugar, aunque él no parecía disgustado, en poco tiempo Rin tomaba experiencia y empezaba a gustarle el juego, aunque claro, le gustaba más la compañía que nada, solo miraba la figura de Len de reojo, como se concentraba en el juego, le gustaba eso de él, nada parecía perturbarle cuando jugaba, en cuanto él notaba que ella le miraba le sonreía, no tenía muchas personas con quien jugar, así que normalmente lo hacía solo o por internet. Que Rin jugará con él no era malo, se divertía cuando moría ya que su cara de perdedora era realmente adorable, ya volvía a ser la Rin que conoció en el verano, esa que no le daba descanso a su corazón con cada expresión que hacía.
-Len-sama… la cena está lista- Ambos rubios escucharon de donde provenía la voz y al contrario de lo que Rin pensó, no era Seeu quien le había hablado, era una señora de más edad, aunque se parecía mucho a Seeu, así que supuso que sería su madre.
- Ah… Suu-san, se me olvido decirle que tenía visitas- respondió Len bastante apenado por ello.
- No se preocupe, mi hija me aviso- comento la señora, Len sonrió.
- Parece que nuestra cita se adelantó- Le dijo Len a Rin sonriéndole, Rin se sonrojo… ¿Cita?... cierto, él le había dicho que cenaran juntos, aunque ella lo imagino ligeramente diferente, ahora no estaba vestida como ella lo había soñado, su cara debía de ser un desastre por haber llorado todo el día.
- S-si…- susurro apenas y audiblemente para Len, este la miro extrañado.
-¿Pasa algo?- pregunto Len al ver su expresión.
- Es que pensé que sería distinto…- confesó ella, Len sonrió.
- ¿Con velas, música y más lujoso?- pregunto Len, Rin negó.
- No… solo pensé que podría llevar un bonito vestido y estar arreglada para ti- comento esto con cierto rubor, Len le pego con sus dedos en la frente.
- Así estás bien- comento mientras se levantaba y le daba la mano, Rin la acepto, tenía que resignarse- Ah… Suu-san…- llamo este último a su cocinera, quien aún seguía allí- Esta noche… ¿podría dejarnos a solas?- le pregunto, la señora solo sonrió.
- Por supuesto Len-sama- en eso se retiró de allí.
Len camino con Rin de la mano y la llevo hasta el comedor, era realmente grande, apropiado para la casa, Rin se sentía en un castillo, aunque ella no se sentía la princesa de ese castillo. Pero Len si era el príncipe de ese castillo y como si fuera un verdadero caballero corrió la silla y le indico que se sentará, Rin solo acato y se sentó allí, Len se sentó a su lado, al poco tiempo la empleada llego con la comida de ambos, para sorpresa de Len ,ella le había preparado sushi.
-Usted es grandiosa…- le dijo Len a su empleada, este solo le observo con una sonrisa.
- Es mi trabajo- después de eso se retiró del comedor, Rin solo veía a Len quien mantenía una sonrisa.
- ¿Por qué sonríes?- pregunto Rin al chico, este la miro.
- Porque planeaba que cuando vinieras, comiéramos esto- Rin sonrió también, al parecer no era la única ilusionada con su cita.
- Solo hay un inconveniente- Dijo Rin.
- ¿Cuál?- pregunto, Rin sonrió nerviosa.
- No sé usar los palillos…- admitió ella, Len se rio sin querer- No es mi culpa, en el orfanato nos enseñaron a usar cucharas porque era más fácil, además de que ellos solo nos daban sopas- Len seguía riéndose.
- No es difícil- Comento mientras tomaba un par y le enseñaba.
Su cena fue realmente graciosa para Len y algo frustrante para Rin, pero a ella no le disgusto, adoraba la sonrisa de Len, aunque el arroz termino en su cabello y en el de su acompañante, no fue una mala cita, porque aunque ella fallara, Len nunca se enfadaba con ella, siempre le explicaba las cosas pacientemente.
-Es tarde- comento Rin mirando la hora en su celular.
- lo sé- comento Len aun observándola.
- Luka debe estar preocupada- se lamentó Rin, ella solo era una molestia para Luka y sus padres.
-Llámala- comento Len, Rin intento marcar a su número pero ella no contestaba.
- Será mejor que me vaya- dijo Rin mientras se levantaba de la mesa.
- ¡No!- dijo Len un poco alterado, Rin solo le observo algo extrañada por su actitud- No sería bueno que una chica de tu edad camine en la calle a estas horas- dijo rápidamente.
- Tomaré un taxi- le dijo ella.
- No… no correré el riesgo, quédate aquí- eso fue más una orden que una sugerencia, Rin no pudo replicar, igual tampoco le molestaría quedarse en casa de Len.
-Está bien – dijo ella, Len le sonrió.
- Bien, te mostraré donde dormirás- Len se levantó, de la mesa y empezó a caminar, Rin le siguió muy de cerca, hasta que subieron al segundo piso.
- Este lugar es bastante grande- comento ella mientras le seguía.
- He visto casas más grandes- comento Len, Rin no se lo podía imaginar.
- ¿Qué?- pregunto ella, Len rio bajo.
- Bueno, hay gente que le gusta las casas grandes- le dijo mientras Rin solo lo meditaba.
- ¿Te gusta que este lugar sea tan grande?- pregunto ella, Len la observo de reojo.
- No me quejo, aunque no necesite tanto espacio, este lugar me gusta – Rin le sonrió- pero solo uso la sala, el comedor y mi habitación y esta casa tiene varias habitaciones, en algunas ni he entrado- Rin se sorprendió un poco por ello, eso solo significaba que Len no conocía del todo su casa.
- Vaya...- dijo ella, Rin vio algo bastante peculiar, era una foto de una mujer muy hermosa, para Rin era la mujer más hermosa que había visto por lo cual se detuvo a mirarla, Len noto esto.
- ¿Qué sucede?- pregunto y luego volteó a ver el objeto de observación de su amiga- ah… Ella es mi madre- le comento, Rin solo le miraba.
- Que hermosa…- susurro, Len rio, tampoco era para tanto, aunque no tenía una madre fea.
- Hay una foto de mi padre arriba… y en el primer piso hay una mía pero cuando era niño… ¿La viste?- pregunto.
- ¿Qué?, no la vi- dijo ella lamentándose por ello.
- Mañana la ves- dijo Len mientras seguía caminando Rin le siguió de cerca de nuevo.
- ¿Te llevas bien con tu madre?- pregunto ella, Len la miro algo confundido.
- Si, como un hijo podría llevarse bien con su madre… supongo- dijo él, Rin le estaba haciendo muchas preguntas.
- ¿Y con tu padre?- volvió a preguntar.
- Igual, jugamos videojuegos juntos así que nos llevamos bien - le respondió él, mientras abría la puerta de una habitación y entraba.
-¿Tu madre juega videojuegos?- otra vez pregunto, Len solo rio.
- Si, ella también juega, aunque mi padre juega más, después de todo él prueba sus juegos- Rin solo lo veía con sus ojos llenos de curiosidad.
- Entonces… ¿Tu madre que hace en su empresa?-
- Mi padre hace los videojuegos y mi mamá los ilustra, trabajan en equipo… es un poco difícil de explicar- Len abría la puerta de un armario y escogió una camisa mientras se la entregaba a Rin, ella le observo.
- ¿Para qué es esto?- pregunto ella, era una camisa larga y negra.
- ¿Vas a dormir con el uniforme?- le pregunto, Rin se observó y luego comprendió a que se refería.
- Está bien- dijo ella.
- Cámbiate en el baño- Len le señalo otra puerta, Rin entro en el baño, este era bastante grande, Rin se sorprendió un poco por su tamaño, luego de eso empezó a quitarse la ropa y a doblarla, incluso se quitó el brassier ya que le incomodaba para dormir.
Cuando salió notó que Len también había cambiado su ropa, ahora traía solo una camisilla y unos shorts para dormir, fue cuando se dio cuenta de algo.
-¿De quién es esta habitación?- pregunto ella detallándola más, tenía un gran televisión y varias consolas de videojuegos con muchos juegos en una repisa y varias figuras de anime, un ordenador en la esquina con muchos muñecos, algunos mangas en otra repisa.
-Mía- declaro el chico.
- Vaya…. Es única- dijo ella sin saber que otra palabra usar, Len rio por el comentario.
- Gracias… supongo- le dijo.
- Entonces… ¿Dónde voy a dormir yo?- pregunto de nuevo.
- Aquí, es obvio- le respondió Len.
- ¿Y tú?-
- Aquí, después de todo es mi habitación, tonta- le dijo, Rin palideció en ese instante.
- ¡Ni hablar!- dijo ella cubriéndose la zona de sus pechos, por alguna razón se sintió vulnerable- ¡No voy a dormir contigo en la misma habitación!- dijo ella, Len le sonrió.
- ¿Por qué no?- pregunto él.
- ¿Cómo qué por qué?, ¡Tú eres un chico y yo una chica!- dijo ella sonrojada.
- No le veo el problema – comento Len, Rin no se lo podía creer.
- ¡Pero Len!- quiso objetar ella pero Len le impidió hablar.
- ¿He hecho algo para que desconfíes de mí?, porque si te lo recuerdo, no es la única oportunidad que he tenido contigo- Rin se sonrojo hasta las orejas.
- Ya sé que me has visto desnuda dos veces y que te quedaste conmigo una semana sin nadie más alrededor, y que me preparabas el baño y me llevabas a la cama y….- empezó a recordar Rin, pero mejor se quedaba callada, en ninguna ocasión el intento sobrepasarse con ella, ni una sola vez, como todo un caballero, lo odio por eso.
- ¿Vienes a la cama querida?- sonrió satisfecho, más que todo por ver la expresión de derrota de Rin, una combinación entre enojo y vergüenza.
Ella ya no dijo nada, fue despacio a la cama de Len y se sentó allí, él se le quedo observando, nunca había tenido una chica en su habitación, bueno, si no contabas a las chicas que limpiaban su habitación, tampoco había dormido nunca con una en la misma cama, de hecho, ni sabía porque no le había dado otra habitación, fue solo un impulso que salió de su subconsciente, verla dormir y esas cosas. Él saco la cobija mientras la extendía por toda la cama, se metía debajo de ella y le señalaba a Rin un lugar junto a él, ella parecía con ganas de salir corriendo, ¿por qué no lo hacía?, se preguntaba el rubio.
-Este lugar es enorme, debe tener muchas habitaciones- dijo ella, Len solo se le observo.
- Si, si tiene, pero ya no te quejes y ven aquí- le ordeno, ella solo hizo un puchero y se metió debajo la cobija algo alejada de él, por lo cual si ella no se le acercaba, él se le acercaría, pero cada vez que se le acercaba un poco, ella retrocedía hasta que cayó de la cama.
-Auch- se quejó ella mientras Len tenía un ataque de risa, esa noche sería muy larga para los dos y apenas estaba comenzando.
- Deja de ser terca y ven aquí- dijo mientras aún mantenía esa sonrisa burlona en su cara, Rin seguía haciéndole pucheros pero volvió a la cama, Len la tomo de la muñeca la acerco a su cuerpo y la abrazo sin dejarla ir- así esta mejor- dijo mientras sonreía, Rin estaba realmente roja.
- Len… - susurro ella, él le miro, estaba totalmente roja, además de estar muy cerca de él.
- Rin…- susurro él, de pronto empezó a escuchar algo realmente raro, eran como los sonidos de un tambor- puedo escuchar tu corazón…- dijo él, Rin solo cerro los ojos, aunque eso no la ocultará al menos no podría ver a Len…- espera… creo que es el mío- dijo él apenas notando que él estaba en las mismas condiciones que ella.
- Al menos suéltame- dijo ella mientras intentaba poner cierta distancia entre ambos, Len se la cedió, fue una mala idea dormir en la misma cama.
- Esta bien… ya dejo de molestar- susurro mientras se volteaba al otro lado para intentar volver a la normalidad, sentía su cara arder.
- No me molesta…- susurro Rin, Len no se atrevió a decir nada- Es un poco vergonzoso… nunca había dormido con un chico- le confesó.
- Y yo jamás he dormido con una chica- le contesto en respuesta, aunque ella no le había preguntado algo.
- Eso significa…. Que eres virgen- dijo ella, Len no se sintió incomodo por la afirmación que ella había hecho.
- Igual que tú- Rin se quedó callada un momento, ¿podría seguir haciéndole preguntas a Len?, ella quería saberlo todo sobre él, así que decidió arriesgarse- Y… ¿nunca has tenido alguna oportunidad?- pregunto temerosa, Len solo dudaba en responder.
- No realmente, si se me han acercado chicas pero yo no quiero nada con ellas, la mayoría de las chicas solo les importa el dinero de la compañía de mis padres, muy pocas tiene algo en común conmigo, es realmente molesto que me hablen de forma melosa y me piden salir, sus conversaciones son aburridas, ellas son aburridas y odiosas y…- se detuvo en ese instante meditando sobre decir aquello.
- ¿y…?-
- Y ninguna me ha gustado hasta ahora…- termino la frase- Si no me gusta alguien no podría acercármele.
- Ya veo…- susurro Rin- Eres tan diferente de Miku, ella siempre me dijo que lo que más importaba es que si un chico era lindo debía acercármele, pero jamás le hice caso porque la idea se me hacia superficial, aunque también recuerdo a las monjas del orfanato diciéndome que no debía acercarme a un chico porque los hombres son bestias sexuales y que si yo había terminado en un orfanato es porque seguramente mi madre debió dejarse embarazarse por una de esas bestias- comento Rin recordando aquello, Len no pudo evitar sacar una risa al oír esto.
- Tal vez no estén tan equivocadas- Rin solo se le acercó y le abrazó por la espalda, Len sintió que le daba un paro cardiaco en ese momento.
- Tú realmente eres distinto a los hombres bestias sexuales- ella cerro los ojos con una sonrisa en su cara, podía escuchar el corazón de Len.
- Pero sigo siendo un hombre, que no se te olvide- Len estaba realmente avergonzado, definitivamente fue mala idea, aun tenía la oportunidad de irse de su cuarto y dormir en otro.
- Si…- susurro ella, después de eso se quedó completamente callada, Len empezaba a ponerse incomodo por la situación.
- Rin… es mejor que no me abraces, mira que si sigues así no responderé por mis acciones- comento mientras se volteaba, se sorprendió al ver que ella ya estaba dormida- Esto debe ser una broma…- se dijo así mismo mientras veía como ella tenida una cara relajada, parecía dormir cómodamente y bastante feliz- Es bastante confiada para dormirse así- dijo molesto, pero luego reflexiono que en verdad ella confiaba en él, aunque al principio parecía no querer acceder a dormir junto a él, acepto sin poner mucha resistencia- ¿Qué hago ahora?... yo normalmente me duermo a las tres de la mañana…- se susurró así mismo mientras veía como la chica dormía, se sonrojo de solo pensar que sus labios se habían tocado varias veces hoy.
Así que solo la admiro, sus largas pestañas que se veían más grandes cuando ella tenía los ojos cerrados, sus labios rosados que ahora estaban un poco entreabiertos, le daban ganas de volver a probarlos pero se contuvo, sus cabellos dorados, que adornaba su cabeza, estaban esparcidos por toda la almohada, podría confundirlo con fibras de oro o con el cabello de algún ángel, su piel blanca como la nieve, tan fresca y hermosa, parecía brillar en ese momento.
-Rin… me gustas- susurro él mientras se acercaba y le daba un beso a la mejilla- Tal vez… algún día te lo diga… cuando estés despierta… cuando me asegure de que eres la mujer que yo pueda amar y que esto que siento… no lo sienta por nadie más que por ti- Len suspiro, si seguía mirándola se sentiría tentado a tocarla, así que prefirió irse de la habitación, dejando a Rin en su cama.
Al salir de su habitación se encontró con Seeu, ella le miraba incomoda.
-Buenas noches Len-sama- dijo ella en un tono frio.
- Buenas noches…- comento Len- ¿No estas durmiendo ahora?- le pregunto.
- Mmmm lo siento, no podía dormir- dijo ella, Len le miro, ella no estaba igual que siempre, aunque solo la había conocido hace una semana.
-Entiendo…- susurro Len.
- Len-sama… ¿puedo hacerle una pregunta?-
-Si claro…- respondió él, Seeu se veía tímida por ello.
- ¿Esa chica es su novia?- pregunto ella bastante apenada, Len no se sorprendió, después de todo Rin le había besado enfrente suyo.
- No realmente- respondió el sin dudar, Seeu se sorprendió.
-Entonces… Si ella no es su novia, ¿por qué reacciona así?- pregunto Seeu.
- Bueno… Ella y yo somos amigos… - Len no sabía como explicar eso.
- ¿A usted le gusta esa chica?- pregunto Seeu, Len se sonrojo por ello, verse enfrentado a tal pregunta, pero Seeu al no recibir respuesta sonrió- Ya veo… que suerte tiene- Len ya no dijo nada, solo se fue inmediatamente de allí.
Era realmente molesto que todos pudieran ver a través de él, como si fuera transparente, Kaito y Gakupo no pararon de decirle en el tiempo que Rin se había ido a trabajar que debía de ser más decisivo e invitarla a salir, ¡pero ellos no le entendían!, por más que quisiera decirles el porque no se atrevía a decirle a Rin que ella le gustaba era por una razón, tal vez no sea la razón más inteligente del mundo, pero era su razón; cada día la rubia se metía más en su corazón, como nadie lo había hecho nunca antes, pero ella era demasiado diferente a él, como el agua y el aceite, ella era linda, famosa y talentosa; él… solo era un chico que solo sabía jugar videojuegos, esa relación estaba destinada al fracaso sin importar cuanto se gustaban el uno con el otro, claro que podría intentarlo, pero Len sabía que en el era amor él era un idiota, ¿Qué haría con Rin como novia?, la noción de diversión para él era jugar videojuegos, como lo habían hecho en la tarde, pero seguro que Rin esperaría que él la sacará a bailar, al cine, a algún otro lado, como lo hacen las parejas normales, pero a él no le gustaban esas cosas, el pensar en que caminarían a casa tomados de la mano era una idea que lo haría de morir de vergüenza, ¡él no era así!, era mejor que siguieran como amigos, comiendo en el techo del instituto, hablando de cosas triviales y esas cosas porque "una relación de pareja", era demasiado complicado para él.
Y después de pensar en ello fue al baño, lavo sus dientes y volvió a su habitación, se recostó al lado de Rin, dormiría si o si, no la iba a mirar, no la iba a tocar, solo dormir…
-Len…- pudo escuchar el rubio, ella al parecer hablaba entre sueños.
- No sueñes conmigo- dijo ofendido, él intentaba no mirarla pero ella hasta dormía quería llamar su atención.
Estaba intentado escribir el cap 21 de mi otro fanfic, y no pude :C, asi que pense que debería venir a escribir el de este para probar suerte, y me salió el capitulo un poco mejor de lo que esperaba, asi que publicaré ahora, y me tomaré un receso pequeño para pensar en mi otro fanfic, estoy preocupada porque no me salen las ideas para mi otro fanfic, estaba tan feliz y ahora me bloqueé con mi historia (tal vez es mi mente pidiendo a gritos que no les haga la crueldad que les pienso a hacer en mi otro fanfic), pero esta historia va de mil maravillas, ¿A qué no se lo esperaban?.
A que no se lo esperaban, ¿eh?, pues alegresen, no hay rival para Rin en esta historia aunque no puedo decir lo mismo para Len, después de todo Piko es un fuerte contricante (ya veran) y Oliver volverá a aparecer para desgracia de todos los que leen este fanfic (no es malo... solo impulsivo). Bien, como ven Len si se dio de cuenta que le gusta Rin, aqui puse una de sus razones para no salir con Rin, después de todo el es un chico inseguro, no se le puede exigir mucho, aunque el actua igual que la mayoria lo hace, cuando uno se da cuenta que le gusta a alguien no corre a gritarselo a los cuatro vientos ( solo Rin haría eso).
En fin, gracias por los reviews, estuve muy contenta con ellos porque fueron muchos, asi que las galletas son para todos ustedes, me hacen feliz realmente.
