Dom x Dom
Los cuatro salimos del bar y cada uno se dirigió a sus respectivos autos, en el caso de Kagome, ambas se dirigieron al auto de Kikyo en donde habían venido, pues el de Kagome estaba en reparaciones.
—Le preste mi bebe a Souta, ¿saben lo que hizo? —Observó ella con un ceño fruncido, seguramente al recordar lo que pasó—Tuvo sexo dentro y ante el jaleo movieron la palanca de cambios, el auto se dio de bruces contra un poste—dijo ella al respecto.
Kagome llevaba a Kikyo en la espalda pues se había quedado dormida, por ende Miroku le abrió la puerta del coche y yo ayude a Kagome a meter a su hermana en el asiento trasero.
—Gracias —sonrió mi gatita.
De pronto Miroku recibió una llamada de carácter urgente y se alejó de nosotros, no sin despedirse rápidamente de Kagome y de mí.
—Me caes bien, chico.
Yo reí—No me llames chico, ¿cuántos años crees que tengo?
—¿Veinticinco?
Me sorprendí, ¿de verdad aparentó tener cinco años menos? Wow, acaba de subirme la moral.
—Tengo treinta —ella puso un rostro sorprendido, si, ese seguramente era mi rostro al enterarme de que ella también tenía treinta.
—Tenemos…
—…la misma edad, lo sé —y empecé a reírme sin razón, ella también lo hizo. Su risa era melodiosa, perfecta, dulce, suave, aun no me cabía en la mente que una chica tan menuda y preciosa fuese una ruda Dom. Seria mía, joder, lo sé, será mía.
—Que gracioso, no tenía idea, aparentas ser más joven —Kagome se río un poco más—, en serio, me caes bien —ella hundió la mano en su bolsillo y extrajo su celular—. Hay que mantenernos en contacto
Tuve que morderme los labios para no sonreír, estaba a punto de pedirle su teléfono, no pensé que de buen grado ella me lo ofrecería. Ya me veía a mi mismo al llegar a mi departamento, saltar hacia mi cama y chillar como una chiquilla enamorada. Maldición, tengo problemas.
Intercambiamos números.
Ella guardó su celular y se metió en el asiento del conductor. Yo le cerré la puerta y me apoye en la ventanilla bajada. La mire un rato mientras ella ingresaba y giraba la llave del auto. Era preciosa, tenía una dulce y protectora personalidad… sin poder evitarlo me embriague de su perfume y por primera vez en mi vida sentí las malditas mariposas en mi estomago, que mas que parecer mariposas parecían abejas con puntas filudas listas para desgarrarme el estomago. No tenia precio. No tenía descripción.
La bese. En la mejilla. Su piel era lisa, suave, caóticamente perfecta contra mis labios. Ella sonrió tímidamente y sentí un pinchazo en el pecho.
Sin querer hacerlo me despegue de la ventanilla y ella la subió para finalmente arrancar el coche. Me di media vuelta para buscar mi querido Audi R8, subirme en él y dirigirme directamente a mi departamento.
En el viaje, me puse a pensar. La carretera era larga, iluminada debido a que ya era casi la medianoche, suspire, en aquel bar de D/s fue que la vi, a mi pequeña minina, tan pequeña, sincera y linda. Todo lo que paso antes de verla fue historia para mí. Kagome se adentro tan profundo en mí con su sola presencia que me aterraba.
Pero yo no negaba esta atracción, no sería tan orgulloso como para negarlo, ella me gusta y mucho, me revolví el cabello, unas cuantas horas de solo haberla visto y ya ocupaba todos mis pensamientos.
Llegue a mi departamento y me acosté en mi cómoda cama, mi celular vibro, tenía dos mensajes.
"¿Has llegado bien? Avísame cariño"
Nunca pienso borrar este mensaje, máteme quien me mate, moriré feliz. Prepare una respuesta inmediata y la envié, para seguir con el segundo mensaje que venía de Miroku.
"Inuyasha, voy a asumir que conseguiste el teléfono de Kagome ¡Felicidades!" Gruñí. Seguro se está regocijando al saber que estoy tirado en mi cama con una felicidad que no me cabe en el pecho, Kagome me había llamado cariño, por mensaje, pero me había puesto como cariño.
Momentos como esos no suceden todos los malditos días, y menos si provienen de la mujer que te gusta. Oh, nuevo mensaje.
"Qué bueno, que pases buena noche"
Sonreí. "Tú también, sueña con gatitos" y enviar.
"¿Gatitos?"
"Pues, las mininas deben soñar con gatitos, ¿no crees?"
"Gracioso, ¿me has dicho minina?"
Media hora después, me encontraba yo con la cabeza fuera de la cama y todo el cuerpo dentro. Y por supuesto mis dedos tecleando como un poseso. Es divertida, muy divertida, acepta mis bromas de buena gana y a veces me manda algunas, sus sutiles maneras de conversación son graciosas. Ya ha hecho que me carcajee un par de veces.
Kagome es simplemente maravillosa.
"Buenas Noches" y enviar. Fije mi vista en la hora, una de la madrugada. Y recién me dormiría. Acosté mi cabeza contra la almohada para soñar algo simplemente precioso.
Kagome se quitaba las muñequeras de sumiso que ella misma había hecho, con sus propias manos y con su esfuerzo y las ponía en mis muñecas en un signo de completa devoción y confianza. La vi sonriendo genuinamente, viéndome con cariño y terminábamos haciendo el amor. Fue perfecto. Y cuando desperté, me prometí a mi mismo que lo cumpliría.
Estoy enamorado, no puedo negarlo, estoy enamorado.
.
.
.
Capítulo 4 ACTUALIZADO
