Dom x Dom
- ¿Lo hiciste a propósito, no?
- Jaja, ¿Por qué crees eso?
Mire a Miroku otro instante, ambos estábamos en mi auto, Miroku en el copiloto y yo como conductor, acabábamos de dejar a Kagome en su casa, cabe resaltar que mi pequeña gatita se despidió de mi con un pequeño y jugoso beso en mi mejilla, maldición, sus labios se sintieron tan suaves, tan inocentes… aunque no lo sean.
- ¿Llegar tarde por una sumisa? ¿De verdad? – inquirí a mi supuesto "mejor amigo", en serio, voy a degradar su posición hasta "conocido fastidioso"
- ¿De qué te sorprendes? No, lo que pasa es que… ella es especial ¿entiendes? – el brillo en sus ojos me hizo darme cuenta de que al parecer Miroku estaba en proceso de enamoramiento, las opciones eran, o él se ha dado cuenta y lo acepta, o todavía no se ha dado cuenta y simplemente cree que se siente inexplicablemente mas atraído a ella que a las demás sin razón.
- ¿Especial? Estas... – Mire al frente un instante, y pare en el semáforo en rojo – ¿Estas enamorado?
- Me pillaste
- ¿Y quién es la desafortunada victima? – gire para ver el semáforo, seguía en rojo.
- ¡Oye! – rio escandalosamente un rato antes de responderme – su nombre es Sango Taijiya ¿te suena de algo?
- Para nada… ¡Espera! Al chango – reí para luego arrancar el auto, bendito verde.
- Mierda ¡Inuyasha!
Miroku me golpeo en el hombro y solamente seguí riéndome ¿De qué debería sonarme? Sango… Sango… Sumisa… Tal vez estaba en la lista de las mejores sumisas pero la verdad no tengo idea. Sango, no, para nada, estoy a punto de preguntarle a Miroku que es lo que se supone me debería de sonar su nombre cuando lo recuerdo. ¡Claro! Sango, la conductora de la TV.
A la medianoche, fuera de la protección del menor, Sango tiene un programa de televisión, los temas de cada noche son siempre picantes, ya sea desde objetos sexuales hasta la misma orientación sexual. Incluso consigue modelos famosas o personas de la farándula para acompañarla con sus opiniones. Es muy conocida por no tener pelos en la lengua y decir exactamente lo que piensa.
- ¿Sango Taijiya? Esa… Sango – pregunte a Miroku con una sonrisa picara, una mujer como esa, sin escrúpulos… definitivamente ya puedo imaginármela debajo de las sabanas - ¿Estamos hablando de la misma Sango?
Él rio.
- Si estás hablando de la Sango que aparece a la medianoche… entonces mi respuesta es que si estamos hablando de la misma
- ¡Joder, tio! – Gruñí – Y tu… ¿Cómo se supone que la conociste? Ella es famosa, nunca anda sola
- Internet
- ¡Mierda! ¡¿Qué?!
La risa de Miroku se hizo fastidiosa, internet… la gente ya no conoce las relaciones interpersonales ¿o qué? Voltee el volante hacia la derecha para fijarme que a media cuadra estaba la casa de Miroku, aparque frente a su hogar y lo mire con una posición desenfadada.
- ¿Sigue allá adentro? – pregunte, tenia curiosidad acerca de su personalidad.
- Tio, déjame aclararte de que hago tríos solo con mujeres
- ¡Mierda, eso no!
- ¿Entonces?
- Solo quiero conocerle – aclare antes de que se hiciera ideas equivocadas, trió con Miroku y una sumisa… no, gracias. Simplemente no, gracias. Bien con la sumisa pero se me baja todo cuando aparece Miroku en la oración. No.
Imagen mental, joder…
- Solo… - gruñí – quiero conocerla
- De acuerdo, de acuerdo – sonrió Miroku y ambos salimos del auto con dirección a su casa. Miroku tenía un espacio ni tan grande ni tan pequeño, con jardín trasero. Un lugar acogedor realmente. La entrada tenía una escalera al segundo piso donde estaban los dormitorios y en primer piso, la cocina, el comedor y la sala.
Subimos las escaleras, en frente estaba un gran pasadizo, al fondo se encontraba el cuarto de baño. Del cual, salió una muchacha con una diminuta toalla cubriendo su voluptuoso cuerpo. Tenía un largo cabello castaño, suelto hasta la cintura. Una belleza atrayente, si Kagome no estuviera en mi cabeza a cada instante, inmediatamente me hubiera lanzado sobre la chica… Sango, si ella es Sango.
La chica nos miro impune. Miroku sonreía con adoración, y yo me preguntaba en que instante ella gritaría y se metería al baño.
O haría algo pues se mantenía indiferente.
Miroku se acerco a ella y le rodeo la cintura. Sango sonrió de vuelta y se apoyo en su hombro con total naturalidad. Su aura decía "Lárgate" y la verdad estaba a punto de darme media vuelta y salir de ahí cuando Miroku me detuvo.
- Inuyasha, ella es Sango, querida, el es mi mejor amigo Inuyasha
- ¡Hey! – salude alzando una mano.
- Hm – murmuro ella, no parecía para nada incomoda con su práctica desnudez. Presumía sus largas piernas y su escote generoso. Miroku deslizo una de sus manos de su cintura, hacia abajo hasta tocar una de sus nalgas y se la acaricio. Ella no hizo nada.
Suspire. Típico movimiento de Miroku presumiendo de su sumisa frente a un Dom. Ella no estaba avergonzada, estaba muy bien entrenada. Me acerque buscando intimidarla con mi altura, Sango cerro sus ojos y se apego más a su Dom mientras este, ahora acariciaba su cadera.
Baje mi vista, nuestras narices casi se rozaban. Sango parecía un poco más nerviosa y yo reí. Una criaturita realmente adorable.
- ¿Y qué te parece? – pregunto Miroku y yo me separe de Sango unos pasos.
- Me agrada, ¿hay algo que logre avergonzarla?
- Humillación publica
- Me lo imaginaba, ¿Cuánto llevan?
- Un par de semanas, es realmente buena y se deja hacer de todo ¿Preciosa, no?
Miroku cogió la barbilla de Sango, y está muy sonrojada solo se dejo hacer. Miroku apego su mejilla contra la de la chica. Tambalee, tengo el presentimiento de que debo salir de ahí y dejarlos solos.
- Eh… yo… debo irme – sonreí un poco nervioso y metí las manos en mis bolsillos para sacar las llaves de mi auto. Miroku ya estaba besando y lamiendo la mejilla de Sango, tenía que apresurarme.
- Hasta pronto Inuyasha, despídete Sango…
- Ah… Hasta… Mm… Pronto I-Inuyasha
- Eso es…
Salí disparado hasta las escaleras en el preciso instante en que a Sango se le resbalo la toalla hasta los pies. Suspire tranquilo en la entrada. Sumisa, y una muy bien entrenada, depravado pervertido pero suertudo.
Ya quisiera yo que la persona a la que le eche el ojo sea sumisa, mi dulce y preciosa gatita. Pero mejor, con su espíritu será más divertido quebrarla y hacerla desde un principio totalmente mía. Hasta que se olvide de todo excepto mi nombre.
