Dom x Dom
Ella se acomodo en mi regazo y rio. Con sus pequeñas manos paseo delicadamente por mi torso trabajado sacándome un par de suspiros acalorados. Su cabello azabache caía en cascada sobre mí. Me acomode mas en mi asiento de la oficina, hace tan solo unos momentos recuerdo haber estado preparándome para la exposición del mediodía cuando Kagome había llegado de la nada con un sensual y provocativo vestido negro.
- Jefe – Ella se había apoyado provocativamente sobre la pared con ambos brazos cruzados sobre su pecho, realzando ambos montes con aquellos dos pezones erguidos, dignos de mis besos y lamidas, buscando desesperados su calmar – Usted esta tan estresado, deje que lo calme
Ella se acerco a paso calmado, y sin poder evitarlo sentí el estrujón en mis pantalones, si ella quería tener sexo aquí… bienvenido sea.
Se sentó en mi regazo y mágicamente desapareció la camisa que llevaba puesta para quedar desnudo de la cintura para arriba. Todos los papeles quedaron desordenados en mi escritorio y algunos cayeron al suelo cuando cogí a Kagome de la cintura y la posicione encima del bendito escritorio.
Suspire totalmente cachondo. Tenía a la mujer de mi vida con las piernas abiertas rogando silenciosamente por mi pene erecto ¿Quién era yo para negarle tal placer? Baje la parte superior del vestido para mostrar sus voluptuosos pechos, que rebotaron al instante e hicieron que se formara agua en mi boca.
Baje y chupe uno de sus pezones con fuerza mientras ella gemía y se retorcía. Con una de sus manos tomo mi cadera, la acaricio un momento con sus uñas para luego dirigirse a mi necesitado miembro, el cual acaricio para mi deleite.
Se sentía grandioso, la solté y ella se agacho para lamer mi pene totalmente, gemí y me senté en el asiento de nuevo. Sus chupadas eran celestiales, acomodaba mis testículos con sus manos, ahuecándolos, apretándolos y logrado eso, me chupaba la longitud más fuerte si era posible. Lamio la punta de mi miembro y se metió a la garganta la cabeza, vi como desaparecía mi grueso pene en sus labios ya hinchados y gemí ante la vista erótica.
Se lo metía hasta el fondo y yo no podía dejar de emitir sonidos en mi garganta, ella me lo estaba haciendo tan bien, era increíble, sabia el lugar exacto donde lamer para volverme loco. Era sorprende que su boquita de cereza fuera tan experta, y sus labios tan sedosos, húmedos.
Me encorve y gruñí ante la tremenda mamada que estaba otorgándome, tan solo unas chupadas más y acabaría en su boca, gemí bruscamente al sentir el calor acumularse y sus movimientos se aceleraron haciéndome babear.
Sostuve su cabeza en movimiento aferrándome a sus cabellos con fuerza, ella gimió y envió una vibración directa a mi pene que me hizo ver estrellas. Llegue al orgasmo y lo chorree todo en su dulce boquita. Suspire de satisfacción.
Kagome acababa de darme la mamada de mi vida. Tremendas succiones deberían ser ilegales, ella se despego y sonrió con un hilillo de baba corriendo por su mentón.
- Tienes que trabajar… perrito
Y desperté.
O bueno, desperté de mi ensoñación, los colores se me subieron al rostro, estaba en la oficina y mi imaginación me había hecho creer que de verdad Kagome me la había mamado. Cuando mi hermosa y sensual mano había sido la culpable de tan perverso orgasmo.
Acababa de masturbarme pensando en ella y había tenido suerte en que nadie había entrado en la oficina para encontrarse con un hombre de treinta años que jugaba el juego del amor solitario con su erección.
Habría sido vergonzoso, realmente lo habría sido, abrí mi cajón para sacar unos pañuelos que guardaba por si las dudas. Me limpie y acomode mis pantalones.
Me había llamado perrito… Bueno, había sido mi imaginación trabajando al mil por hora pero… me había llamado "perrito" y me excito. Mierda. Soy el jodido Dom en la maldita relación… ¿o no? Joder que sí.
Prepare de nuevo los papeles que llevaría a la junta. Los sostuve todos contra mi pecho y salí de la oficina. Presente mi exposición sobre los balances financieros de la empresa perfectamente aunque en mi pensamiento solo podía ver una dulce boquita haciendo desaparecer mi miembro. Terminada la junta, todos los directivos y yo estábamos dispuestos a salir cuando Sesshomaru impidió nuestra salida.
- Estamos en primavera y tengo entendido que la colección está terminada ¿verdad?
Jakotsu, el diseñador asintió fervientemente.
- Muy bien, entre el desfile por la primavera contrataremos a solo las mejores modelos que hayan hecho contrato con nuestra empresa desde antes. Pero… se ha hecho una excepción de acuerdo a una modelo que ingresara a la empresa desde ahora. Aquí esta su contrato, ella aparecerá en cualquier minuto.
Cuando de pronto las puertas se abrieron para mostrar a la nueva modelo que haría contrato con la empresa. Kikyo Higurashi, no pude evitar sorprenderme, sabía que ella era modelo desde hace mucho, su espectacular cuerpo la mantenían en su trabajo como una de las favoritas en el mercado. Ganaba miles por solo mostrarse un instante en cualquier evento, debido a que estudio en una de las academias más prestigiosas de modelaje.
Tengo entendido que Kagome pasó penurias para pagar tal academia pero que Kikyo le devolvió todo cuanto gasto, eso y más. Aquella acción de agradecimiento dice mucho a pesar de que Kikyo siempre fue reservada de acuerdo a sus sentimientos pero cálida con las personas que quería.
Yo fui testigo de su generosidad en su tiempo, pero eso acabo hace mucho.
Al cabo de otra media hora me vi envuelto en una extraña situación. Kikyo, Sesshomaru y yo estábamos almorzando en un restaurant cerca de la empresa. ¿Cómo se formo esto? No tengo idea pero creo que la cosa va acerca del trabajo de Kikyo y acerca de como ambos ya nos conocíamos.
- ¿Fue en la universidad? – pregunto Sesshomaru otra vez, y me mantuvo harto todo el rato desde que llegamos, no quiero decirle nada sobre nuestra anterior relación porque sé que luego me gritara que soy un irresponsable pervertido o alguna de sus mierdas. Ya me ha hecho demasiadas preguntas sobre cómo nos conocimos y yo seguiré insistiendo en no revelar nada.
- No
- ¿Trabajaron juntos acaso, cuando eran mas jóvenes?
- Sesshomaru tu… ¡Ella es la hermana de mi novia! ¿De acuerdo? – explote sin poder evitarlo ¿Qué le pasa? Maldito entrometido ¿Quería saber? Ahí está.
- ¿Tienes nov…?
- ¡¿Qué tu qué?!
Ambos miramos a Kikyo que me miraba como si fuera matarme en cualquier momento, con los ojos muy abiertos y con una furia notable. Sentí un sudor frio en mi espalda. Ella tenía la cara de tirarse encima mío para desgárrame el rostro con sus uñas. Y tengo el presentimiento que sus uñas son largas y están afiladas.
- Tú… estas… con mi hermana… ¿Lo estás? – gruño Kikyo, primero pausadamente y luego termino casi gritándome e hizo que tanto Sesshomaru como yo nos hiciéramos para atrás. Que tal mujercita, tenía su carácter.
Trague saliva y le respondí sincero.
- Estamos saliendo y aun no definimos exactamente nuestra relación
- ¿Estas jugando con ella? ¡Responde asqueroso jugador! Mujeriego ¡¿estás jugando con ella?!
- ¡No! No, por supuesto que no, yo realmente la quiero – gemí al ver su rostro lleno de maldad, listo para arrancarme las bolas en cualquier momento – pero repito… nos estamos conocien…
Kikyo tomo el cuchillo de cortar carne y me apunto.
- Voy dejarte sin descendencia si le haces algo ¿de acuerdo? He estado contigo y te conozco lo suficiente como para saber que nunca duras con las mujeres demasiado tiempo, si terminas con Kagome de una mala forma, en que la hiera y la hagas llorar, cortare ese pedazo de carne entre tus pantalones y me bañare en tu sangre ¿quedo claro?
Trague saliva ante su mirada asesina e intercambie miradas asustadas con Sesshomaru quien también estaba desconcertado y con miedo.
Al parecer Kagome no era la única sobreprotectora. Si ambas eran así, no quiero conocer a Souta, por mi madrecita que no quiero conocerlo.
