Dom x Dom

Sesshomaru y yo salimos del restaurant pálidos tal cual era la leche. Siempre había visto a Kikyo con una expresión seria, estoica o alguna imperceptible sonrisa pero era la primera vez que la había visto tan furiosa, trague saliva sin poder evitarlo… otra vez.

- Entonces… ¿esa mujer es tu cuñada?

Gruñí ¿no le había quedado lo suficientemente claro? Si no fuera mi único hermano lo hubiera golpeado muy fuerte en el rostro. Ignore su pregunta estúpida y seguí mi camino hasta la empresa con él a mi lado derecho.

- Y ¿se puede saber el nombre de tu novia?

Estaba a punto de decir que no pero eso solo causaría un terrible silencio y mucha incomodidad. Así que respondí.

- Kagome… Higurashi Kagome

- Mm… eso me suena de algo

- ¿Tal vez porque ambas se apellidan igual?

- A ver si te callas inepto, trato de recordar – le gruñí furiosamente ante su respuesta para después ver como seguía caminando pero mirando las nubes y entrecerrando los ojos.

Kagome, de que le sonaría su nombre a Sesshomaru… Mi hermano no tiene nada que ver en el D/s que yo sepa, hasta que el puso un rostro sorprendido y me miro mal, bastante mal.

- No deberías juntarte con ese tipo de personas Inuyasha – lo mire detenidamente, tenía una actitud seria y parecía decírmelo con total sinceridad.

- ¿De qué estás hablando?

- Kagome Higurashi, la que salió en las noticias anoche ¿no recuerdas?

- ¿Anoche? Ella no salió en las noticias anoche, lo recordaría de haber sido así

- Por supuesto que salió – me reclamo Sesshomaru, entramos en el edificio y tomamos el ascensor hasta el piso catorce - ¿No recuerdas? La que mato a su esposo hace diez años y aun siguen buscándola

- ¡Tarado! Esa era Kaguya Inugami, so bestia

El me miro sorprendido y casi lo golpeo, luego puso un rostro estoico y salió al llegar al piso catorce. No me hablo para nada, ni para reclamarme o disculparse por la equivocación o algo. Simplemente nada hasta que las puertas del ascensor se cerraron y estuve seguro de que Sesshomaru estaba avergonzado por su error. Reí, eso era divertido.

Apreté el botón donde decía el número diez y espere hasta llegar al piso donde se ubicaba mi oficina. Camine alrededor de los cubículos, salude a mi secretaria y me encerré en mi oficina. Necesito escuchar la voz de Kagome o me volveré loco por abstinencia.

Marque su número en mi celular y espere hasta que contestara. Súbitamente recordé a Kikyo y al cuchillo que sostenía cuando me amenazaba y lo pensé seriamente, acaso… ¿debía contárselo a Kagome? No, definitivamente no, sonaría muy a niña, y soy un jodido Dom, no una mariquita.

Gruñí hasta que finalmente mi novia, pero ella no lo sabe, contesto.

- ¿Hola Inuyasha?

- Gatita – gemí al escuchar su dulce voz pronunciando mi voz y otro recuerdo azoto mi mente. La mamada, ¡oh! La épica mamada que me dio debido a mi desarrollada imaginación. Sentí que el pene empezó a despertar al revivir el recuerdo en mi memoria, se había visto tan real, con esas chupadas intensas y ese "perrito"

- ¿Paso algo?

- No, solo… quería oír tu voz – al declarar nuestros sentimientos había sentido que de nuevo se me hinchaba el ego y ahora puedo presumir de la valentía que poco a poco se estaba restaurando. No puedo evitarlo, Kagome es como el chocolate, no importa de qué forma este siempre me mantendrá adicto. Toda ella es pecado.

- Oh… - tuve el ligero presentimiento de que ella se sonrojo – la verdad… es que justo estaba pensando en ti, que oportuno

- ¿Pensando en mi?

- Si, acabo de pasar por una tienda de mascotas y vi un perrito color blanco idéntico a ti, hubieras visto que tan esponjoso era, tenía pinta de ser una bolita llena… de pelos

Sentí un estirón en mi pantalón, ahí estaba la palabra de nuevo "perrito" Debería sentirme ofendido porque ella me comparara con un perro, un animalejo que caminaba a cuatro patas, pero extrañamente eso no era así, muy por el contrario, la idea me agradaba. Una imagen paso por mi mente y me estremecí, sostuve mi frente y trate de contrariarme a mí mismo, esa imagen no sucedería, definitivamente no sucedería.

- ¿Con un perro? ¿Eh? – le gruñí a pesar de que no estaba molesto, trate de fingir esa furia. No entendía porque no me desagradaba la idea y no quería entenderlo. Era mejor que las cosas se quedaran ahí.

- ¿Mm? Lo siento si te ofendí pero de verdad que se parecen mucho. El cabello blanco como la nieve y los ojos claros de color ámbar. Dime si esa descripción no es parecida a la tuya…

Lo pensé. La verdad es que es exactamente como soy, con respecto a físicamente pero de todas manera me comparaba con un perro, si hubiera sido un león blanco no hubiera reclamado mucho pero estamos hablando de un cachorro… ¿o era un perro grande?

- ¿Es un cachorro? – pregunte.

- Si

¡Es un cachorro! Ni siquiera era un perro grande, pero olvidando el tema, el cual por cierto me trae realmente confundido. Joder ¡ya! Tengo que saber cuándo estaremos juntos más… íntimamente, y entonces lo recordé ¡Por supuesto! Hace unos días había recibido una invitación para un juego de D/s en el bar donde nos conocimos Kagome y yo. Habrían un par de juegos en grupo para humillar públicamente a un par de sumisos necesitados.

Era perfecto, le echaría la idea haber que me decía.

- Eh, Kagome, quería preguntarte ¿Iras la semana que viene a Desperation? – Si, así se llamaba el dichoso lugar para D/s, por fuera era un bar cualquiera, es decir, entras y solo vez una barra, un pequeño escenario para el DJ y mesas alrededor, incluso un par de cubículos en lo obscuro para algunas parejas… desesperadas. Pero en el sótano se escondían unas mazmorras equipadas completamente para los juegos, todo tipo de objetos, dildos, látigos, cadenas, esposas… etc.

- ¿Te refieres a lo de la invitación? Eh, no lo sé, quiero decir ¿Qué haremos ahí? ¿Mirar? Estamos… saliendo… ¿No sería algo extraño que tu trates con otras chicas y yo con otros muchachos?

No lo había pensado realmente, mataría a cualquier sujeto que se acercara a mi Kagome, sea Dom o sea sumiso, si es hombre y está cerca de ella lo desapareceré del mapa. Estoy seguro de que si ella siente lo mismo que yo, también estaría celosa de que yo me acerque a cualquier otra mujer aparte de ella. Y encima… estamos saliendo, conociéndonos. Si fuéramos enamorados habría un poco mas de confianza con respecto a nuestra relación y no habría razón de estar inseguros.

- Tienes razón… Estamos… saliendo

Saliendo… aunque prácticamente ya le dije mis sentimientos y ella también me confirmo los suyos.

No soportare mucho así, le pediré ser mi novia mañana o pasado mañana, tengo que preparar algo bueno para ella, tal vez con una joya de por medio. Y en mitad de lo que sea que le prepare, le pediría que seamos pareja oficialmente. Es perfecto. Mm, me tomara un día pensar eso y buscar el regalo perfecto, será definitivamente pasado mañana.

- Entonces, para compensar eso ¿Qué te parece si salimos pasado mañana?

- ¿Pasado mañana? Ughh, lo siento cariño, tengo un juicio ese día, estaré increíblemente ocupada

¿He mencionado ya que Kagome es abogada? Pertenece a un buffet de prestigiosos abogados donde ella es bastante solicitada. Que mi mujercita sea tan conocida hace que me sienta orgulloso ¿Qué? ¿Un hombre no puede sentirse orgulloso de que su gatita tenga un trabajo digno y respetable y que encima sea perfecta en ello? Pff, miserables envidiosos. Lo dejare pasar porque aun no conocen el amor de verdad.

Mierda. Que cursi.

- Oh, bueno, ¿Qué día puedes?

- Mm, este sábado ¿Qué te parece?

- Perfecto – respondí, será muy cliché y terriblemente utilizado que la lleve a cenar pero no tengo otra idea aparte de esa. Y una joya de por medio por supuesto.

- Ok, nos vemos mañana en la mañana

- Si, nos vemos porque nos leeremos esta noche

- Jajaja, ciertamente, hasta luego

Y colgó. Mire la pantalla de mi celular y luego mire en mis pantalones. Tenía un bulto pecaminoso entre mis piernas y quise agarrar mi cuello, para desmembrarme la cabeza. Pues las imágenes de Kagome se repetían en mi cabeza mientras mis oídos insistían en que la volviera a llamar para oír su voz. Mis ojos lloraban por verla y mi lengua quería degustarla. Si eso no es para arrancársela la cabeza no tengo idea cual sería una razón para ello.

Gemí. La necesito, la necesito tanto que me duele. Inevitablemente recordé aquella imagen que se cruzo en la cabeza y que definitivamente no querría cumplir… Aun no sé porque aquella imagen me excitaba pero definitivamente no quiero aceptar eso, y no lo aceptare. Maldito "perrito".

No aceptare que ella ponga en mi cuello, un collar de perro.