Advertencia: Limme~
El día inevitable había llegado una vez más, no había podido oponerse una vez que las monjas que estaban encargadas de su bienestar le dieran el permiso de asistir a aquella fiesta. Elizabeth le había dicho que fuera más temprano para arreglar lo de su atuendo debido a que tenía que asistir con ropa elegante, cosa que ahora no poseía. Pero para Rin, esta fiesta no tenía pinta buena en especial porque se iba a reencontrar con cierto chico rubio que había intentado hacerle daño antes. Tomó un poco de aire para coger valor y tocar el timbre de la gran reja de aquel lugar, y es que la dichosa casa de aquella familia era demasiado alejada y grande como para llegar caminando y le tocó tomar un taxi que se demoró una hora yendo a ese lugar. El timbré sonó una vez más debido a que la primera vez no habían respondido, cuando la puerta se abrió un poco dejando ver a la dueña de la casa asomarse por allí.
— ¡Rin! — Gritó ella emocionada al verla y saltó a abrazarle apenas dejando a que la rubia menor le dijera algo.
— Elizabeth-san… — Susurró ella apretada entre sus pechos ya que ella le abrazaba con fuerza descomunal.
— Perdona — Le contestó soltándola y alejándose un poco, Rin le miró arreglándose un poco, ella le sonreía radiante, notándose que en verdad estaba feliz de verla allí.
— Feliz aniversario — Le felicitó mientras ella ponía una bolsa con su regalo al frente de ella, Elizabeth le miró con curiosidad.
— No tenías que traer regalo — Le contestó sonriendo y recibiendo aquella bolsa de regalo.
— Es que nunca había asistido a una celebración así… — Asintió con pena, lo único que había allí era un crucifijo de plata que una de las monjas le dio ya que no debía asistir a un evento sin llevar algo.
— Eres tan encantadora — Le sonrió de nuevo con amabilidad, Rin se sonrojo un poco por la actitud de aquella mujer — Pero adelante, pasa, tengo todo preparado para ti — Ella se hizo a un lado mientras Rin pasaba dentro, todo el lugar estaba decorado para un verdadera fiesta y mucha gente iba de aquí para allá organizando todo.
Elizabeth iba comentándole muchas cosas sobre la fiesta pero Rin no paraba de asombrarse por aquel lugar, era incluso más grande que la casa de Len, y ella que pensaba que la casa de Len era exagerada, seguía la mujer rubia casi por inercia admirando todo a su alrededor; paredes altas y blancas, alfombra roja, todo parecía tan lujoso, si lo comparaba con el lugar en el que vivía ahora sería incluso un insulto.
— Y allí estaba la oficina de mi padre — Le señalo ella mientras Rin volvía en sí y miraba aquella sala con una puerta de madera barnizada e inmensa.
— Oh… se ve atemorizante — Susurró mientras Elizabeth soltaba una carcajada.
— Claro, cada vez que nos regañaban teníamos que ir allí caminando, parecía que fuéramos a algún juzgado— Recordó Elizabeth, Rin miraba su expresión de nostalgia aunque había dicho eso parecía ser feliz de recordar esas cosas — No nos entretengamos más, vamos — Ella continuó caminando mientras Rin la seguía de nuevo.
Llegaron a una habitación mientras ella le abría la puerta para Rin, ella entró observando un vestido blanco encima de la cama, tenía algunos botones en la parte delantera y mangas largas y extensas, a Rin le pareció que el vestido era demasiado hermoso, le fascinaba en verdad, sus ojos brillaban ya que parecía ser el vestido de alguna princesa.
— ¿Ese es para mi? — Preguntó emocionada a Elizabeth quien le asintió.
— ¿Te gusta?, te lo puedes quedar si quieres —
— ¿Enserio?, se ve caro… — Dijo ella observándolo mejor, no era su estilo y no saldría así vestida a la calle, pero de que era bonito lo era.
— Claro, aunque es algo viejo, así que no importa si vale mucho — Rin lo tomó y se lo puso por encima para imaginarse como se vería — Cuando estés lista me avisas — Elizabeth salió del cuarto cerrando la puerta detrás de ella.
Era normal que la dejará sola, ella seguro estaría ocupada arreglando todo para su fiesta y Rin no pretendía cambiarse delante de ella, giro un poco levantando la falda del vestido y por un segundo se emocionó de usar algo tan bonito, sin perder mucho tiempo se quitó toda la ropa y se puso aquel vestido abotonándolo, era algo antiguo pero le agradaba como le quedaba. Una vez que termino salió para ver a Elizabeth esperándola, ella le regalo una sonrisa de oreja al verla y luego entro con ella otra vez para ayudarla a peinar, aunque Rin solo estaba sentada mientras ella le pasaba el cepillo por su cabeza rubia con una mirada fraternal, Rin la miraba disimuladamente por el espejo, al final Elizabeth saco un lazo blanco de su bolsillo y lo amarró en la corona de su cabeza.
— ¡Estas perfecta! — Exclamo llevándose las manos a la boca, los ojos verdes de la rubia mayor se aguaron de la emoción.
— Gracias — Respondió la rubia sintiéndose extraña, no entendía su actitud pero no iba a ser grosera con ella.
Elizabeth tomó su mano y la llevo hacia la sala donde ya casi estaba todo listo, allí la esperaba su marido que al ver a Rin simplemente quedó en un estado de shock.
— ¿Qué te parece? — Preguntó acercándosele, Rin estaba empezando a sentirse incomoda, pero el hombre no dijo nada, suspiró y tomó la mano de su esposa mirándole seriamente.
— Cariño… hablemos — Y ante esta actitud Rin solo pestañeo mientras veía como Daisuke se llevaba a su esposa a un lugar donde no pudiera escuchar lo que decían.
Rin se sentó en un sillón mientras veía todo alrededor, este lugar parecía ser un hermoso castillo, no entendía cual era su suerte de conocer a gente que lo tenía todo y la dejaban ver cuanto poseían para luego volver de nuevo al orfanato, miró hacia el suelo recordando a la familia Kagamine quien pudo haber sido su familia, ella hubiera podido crecer en un lugar así si los azares del destino no se hubiera puesto en su contra.
— Buenos días — Ella salió de su ensoñación al escuchar esa voz, miró al proveedor de esa voz y se encontró con quien no quería encontrarse — Parece que la señorita Rin nos deleita con su visita, tiempo sin vernos— Y del solo recordar todo lo que había pasado con Oliver le hacía sentir mucha rabia y enojo, aunque ya había pasado un tiempo desde aquello, el solo recordar lo que casi le hubiera hecho le hacía sentir enferma.
— Vaya… que horrible suerte tengo — Y es que Rin no hubiera ido a esa fiesta si no hubiera sido la misma Elizabeth con sus ojitos de perrito quien la invitó, no hubiera asistido para encontrarse con ese tipo.
— Quisiera hablar contigo — Le dijo él acercándosele pero Rin retrocedió un puesto en el sillón indicándole que no lo quería cerca suyo — sé que lo que hice no estuvo… correcto — y ella rodó sus ojos en ese instante —Pero me di de cuenta que fue un error mío… quería disculparme — pero ella no iba a caer en su falsa cortesía— Discúlpame — él simplemente agachó su cabeza y ella le miró, parecía estar de verdad disculpándose y no jugándole alguna broma, pero ella no confiaba en él en absoluto.
— Solo no te me acerques — Le dijo mientras volteaba su cara sin piedad, él ya no dijo nada más y se dio media vuelta para irse, Rin se sorprendió de que le hubiera hecho caso.
Tardó un poco en que Elizabeth y su esposo volvieran a reunirse con ella, ambos parecían haber discutido pero Rin no entendía el porque, pero Daisuke no estaba enojado con su presencia, al contrario, parecía encantando de mostrarle los alrededores, la llevo hacia el jardín donde tomaron un poco té y Rin veía las rosas que tenían allí, todas estaba florecidas y de un rojo intenso, nunca había visto flores tan lindas. Ambos le hablaban de trivialidades y de vez en cuando uno se paraba para ir a ver como estaban las cosas con su fiesta. Entonces llego la hora del que primer invitado llegara y ambos la dejaron sentada allí para ir a atenderlo como anfitriones. Ella podía ver como ambos reían con el recién llegado, hablaban como si se conocieran de años y ella imaginaba sobre que temas podrían hablar, luego paso su vista hacia el enorme campo que la familia poseía, hasta llego pensar que no tenía fin pero seguramente lo había. Luego llegó el segundo invitado, luego el tercero, y etc. Así seguido de un montón de gente que de a poco lleno el lugar, la mayoría era gente adulta y si Rin encontraba a alguien de su edad era porque eran hijos de aquellas personas, todos reían mientras los bocadillos llegaban y se iban, más de un sirviente le ofreció pero ella no tenía mucho apetito. Al final se aburrió tanto de no tener con quien hablar que decidió caminar por ahí.
Pero al entrar al salón empezó a ser el centro de atención o al menos de la mayoría de los adultos, eso la hizo sentir incomoda, aunque estuviera acostumbrada a las miradas de la gente aquellas personas la veían como si vieran a un fantasma. Intentó no pensar en esas cosas y caminó hasta la mesa de aperitivos donde tomó uno con un palillo y se lo llevo a la boca.
— Disculpa — Aquella voz la hizo voltearse encontrándose con un hombre de edad avanzada —¿Cuál es tu nombre? — Preguntó sin mucho rodeó.
— Etto… Me llamo Rin Kagamine, mucho gusto — Aquel hombre la miró sin estar bastante convencido, cuando una chica de cabello rojo atado con una coleta salió detrás de él.
— ¿Eres Rin Kagamine? — Casi gritó ella mientras la asustaba — ¡Soy tu fan! — Le gritó pegando un chillido que resonó por toda la habitación atrayendo la atención de la mayoría.
— ¿La conoces? — Preguntó aquel hombre a la que parecía ser su hija.
— ¡Claro!, ¡es una cantante famosísima!, ¡además protagonizó la película de Daisuke — Le explicó rápidamente, pero su voz era tan alta que la mayoría le oía.
— Ah… con razón — Dijo él un poco más aliviado, Rin solo pestañeó un par de veces sin entender su reacción.
— ¡Dame tu autógrafo! — Le gritó ella tomándole de las manos, Rin asintió incomoda, aunque ella ya no era cantante la gente aun la seguía queriendo.
— Claro — Le sonrió incómodamente, aunque no tenían papel en la mano una servilleta con su firma la puso de buen humor, empezó a hablarle de tantas cosas que Rin apenas y se mantenía en el hilo de la conversación.
Al menos la chica la mantuvo entretenida por una hora, le hizo tantas preguntas que Rin apenas y lograba contestarle la mayoría, aquello le trajo recuerdos de su trabajo, lo extrañaba tanto. Algunas otras chicas venían y le pedían su autógrafo, Rin se sentía un poco feliz por eso. De nuevo vio a Oliver charlando con algunos chicos, sus miradas se encontraron haciendo que Rin la esquivará rápidamente, no quería hablar con él pero Oliver no tenía los mismos planes.
— Parece que te estas aburriendo — Se acercó hacia ella mientras ella intentaba no mirarlo.
— No, estoy bien — Le aseguró mientras caminaba dos pasos lejos de él.
— Vamos, estamos en una fiesta — Le dijo mientras tomaba su muñeca — ¿Quieres bailar conmigo? — Le preguntó pero Rin intentando no montar una escena le retiró su mano delicadamente.
— Tengo que decir que no a ese ofrecimiento — Intentó zafarse ella por ese lado.
— Vamos — Y él iba a volver a tomar su mano cuando Rin fue jalada hacia atrás asustándola por un momento.
— Rin… ¿qué hace ese chico aquí? — Aquella voz le sorprendió a ambos, Rin le miró por encima del hombro encontrándose con Len.
— Len… — fue lo único que pudo decir al ver sus ojos furiosos, luego se acordó que él fue quien le salvo de las garras de Oliver.
— Len nada, te dije muy claramente que no quería que volvieras a ver a este pa…— Y Rin tapó su boca al notar que Len alzaba su voz para regañarla, cosa que no le causo gracia a él.
— ¡Espera!, shhh — Le pidió ella mientras intentaba calmarlo — Él es el hijo de Elizabeth y Daisuke — Le explicó rápidamente mientras Oliver le sonreía.
— Si, mucho gusto "novio-san" — Oliver le sonrió mientras tomaba a Rin por los hombros — Bienvenido a la fiesta de mis padres — Y ambos parecían echar chispas mirándose con odio mutuo, pero Rin sabía que a Len le importaba ocho que ochenta arruinar la fiesta de los padres de Oliver.
— Cálmate Len, esta fiesta es muy importante para Elizabeth y Daisuke, por favor no la arruines — Le pidió mientras el rubio lucía bastante irritado.
— Así que debemos aguantarnos que un violador ande suelto por ahí, ¿cierto? — él cruzó sus brazos molestó por la situación.
— Yo no he violado a nadie — Pero eso solo hizo que Oliver se ganará la mirada de odio de Len.
— No peleen — Rogó ella soltándose de Oliver y yendo al lado de Len.
— ¡Chicos! — Los tres se estremecieron por esa voz, Elizabeth llegó al lado de los señores Kagamine — Ah, ya están hablando, esto me trae recuerdos — sonrió ella mientras los observaba, aunque no exactamente estaban hablando los tres.
— Buenas tardes — Saludó Rin a su padrino y a su esposa con una reverencia, ambos se quedaron observándola algo espantados haciéndose preguntar si se veía rara con ese vestido.
— Vaya Rin… no me había dado cuenta del parecido entre Helen y tú — habló finalmente el señor Kagamine mientras la observaba, eso le saco de realidad por un momento intentando pensar en lo que se refería.
— Los tres juntos me hacen pensar en aquellos días cuando estábamos Helen, Kei y yo jugando alrededor — habló Elizabeth recordando aquellos tiempos de nuevo.
Los tres rubios menores se miraron los unos a los otros.
— Si, se ven adorables juntos, nuestros niños al fin se reúnen — Dijo Asami Kagamine con un tono maternal — Len y Oliver nunca se habían visto, tu hijo esta muy grande — Le respondió ella mirándolo, Oliver se sonrojo un poco mientras miraba hacia el suelo.
— Si, Oliver es el mayor después de todo — Le dijo Elizabeth mientras ambas se tomaban de las manos.
En ese instante Kei se volteó para irse a alguna parte, su comportamiento le pareció extraño a todos los presentes por lo cual Elizabeth y Asami le siguieron para saber que le ocurría, Rin empezó a conectar las cosas.
— ¿A qué se refiere con el parecido entre Helen y tú? — Le preguntó Len mientras ella solo miraba al suelo.
— Creo que se refieren a mi tía — Respondió Oliver mirándola — Sígueme — Le ordenó mientras empezaba a caminar hacia las escaleras, Len y Rin se miraron para luego seguirlo.
Los tres subieron las escaleras y caminaron por un corredor, al final del corredor los tres vieron un cuadro de una chica rubia con un vestido blanco, para ser más exactos era el mismo vestido que usaba Rin en esos momentos, Len parecía bastante confundido y la miraba a ella, mientras Rin ni se lo podía creer, ahora que unía todos los puntos pudo entender las cosas.
— Este vestido le perteneció a Helen — Y ella lo miró con rabia, Elizabeth se lo había prestado y la había peinado para que se pareciera a la hermana menor, ahora entendía porque todos la miraban como si viera a un fantasma.
— ¿Ella es Helen? — Preguntó Len en voz alta, Oliver le asintió mientras Len observaba a la afectada Rin.
Ahora Rin tenía muchas ganas de irse de allí, Elizabeth la veía como su hermana pequeña desaparecida, eso le afectaba mucho, para ella simplemente era el reemplazo de algo que perdió. Se dio media vuelta y dejo a los dos chicos atrás, ahora se sentía un poco asfixiada, por eso su padrino le dio esa mirada de extrañeza, ¿él también estaba viendo a esa chica reflejada en ella?, corrió y corrió hasta que se perdió por los corredores, pudo haber jurado que Len le gritó pero no le dio importancia, salió hacia un balcón que encontró.
— Esto no es justo — Se dijo así misma mientras intentaba contener toda la rabia que tenía dentro, pero se dio cuenta que no estaba sola cuando el olor a cigarrillo le inundo los pulmones, alzó su cabeza para ver a la persona que estaba a su lado, un hombre adulto de cabello rubio con ojos ámbar, este le miraba con curiosidad
"Corre"
Escuchó aquella voz en su cabeza cuando lo vio, pero se paralizo por alguna razón, no podía hablar si quiera, ni disculparse con él por irrumpir de esa manera, el hombre salió de su ensimismamiento y se acercó a ella alzando una mano para tocar su mejilla, su mano estaba tibia pero al sentir su contacto toda su espina dorsal tembló, Rin nunca había sentido nada parecido en la vida.
— ¿Helen? — Susurró él mientras acariciaba su mejilla suavemente y con cariño, aquella voz profunda le hizo salir de su estado de shock.
— No… yo… no…. — Intentó hablar pero lo único que pudo hacer fue retroceder sintiéndose en peligro inminente, no sabía porque, no podía explicarlo, pero los ojos de ese hombre la veían de una manera muy extraña.
— Si… es imposible que lo seas, perdón — Se disculpó él mientras retrocedía también — ¿Cómo te llamas pequeña? — Le preguntó sonriéndole, Rin se estremeció mientras intentaba reunir valor para hablarle.
— Rin… Rin Kagamine — Pudo decirle, aquel hombre endureció su mirada mientras la observaba.
— ¿Kagamine? — Casi dijo con despreció, Rin le observó y asintió levemente — ¿Acaso eres hija de Kei Kagamine? — Le preguntó con rabia, Rin no sabía que responderle.
— No… bueno, si pero no — Intentó explicarle un poco mientras ordenaba sus ideas — Yo soy algo así como su hija adoptada — Entonces el hombre rubio abrió los ojos sorprendido.
— ¿Su hija adoptada? — Repitió para sí mismo — Entiendo… realmente lo entiendo — Rin se sentía incomoda mientras lo observaba.
— Disculpe la molestia — se disculpó haciendo una leve reverencia al estilo japonés, cosa que hizo que el hombre enarcará las cejas molesto.
— Te disculparé si me haces un favor — Le dijo él mirándola de arriba a abajo— ¿Puedes intentar hacer una reverencia como si fueras algo así como una princesa? — Ella al principio se extrañó por la petición.
— Esta bien — Dijo sonrojándose, había visto en películas como hacían aquellas reverencias, así que cruzando su pie con el otro se agachó solo un poco alzando su vestido por los lados.
— En verdad te pareces a ella, muchas gracias Rin — Le dijo él mientras le acarició su cabeza con cariño, algo que le extraño a Rin aun más — Si me disculpas, tengo que irme — Le contestó mientras empezaba a caminar hacia la salida del balcón y la dejo sola.
Rin se quedó observándole hasta que se retiró, vio a Len pasar al lado de ese hombre y él se le quedó observándole hasta que Len llego a su lado.
— ¡Rin! — Le llamó Len interrumpiendo sus pensamientos — ¿Estás bien? — Le preguntó él tomándole de los hombros, Rin volvió su mirada al hombre que seguía observándoles.
— Sí, estoy bien — respondió ella volviendo su mirada a Len, Len observó a aquella persona pero este ya le había dado la espalda y empezó a caminar por el corredor.
— ¿Quién era ese? — Le preguntó mientras le miraba.
— No sé, creo que un invitado, no estoy segura — Le respondió sinceramente intentando restarle importancia y que él no se diera cuenta de las sensaciones tan raras que le hizo sentir aquella persona extraña.
— No importa — Suspiró el chico mirándole a los ojos — No te pierdas así… ¿sí? — Le pidió mientras tomaba su mano delicadamente.
Ella asintió levemente mientras recordaba su razón de haber corrido, no le había gustado ver la imagen de Helen, no le gustaba parecerse a ella, y mucho menos que la gente la viera como su reemplazo.
— Si… lo siento, solo estaba algo impresionada — Le contestó sin mucho ánimo.
— Lo entiendo, vamos — Len le arrastró de nuevo, no podían quedarse allí, aunque fuera lo que ella quería, ese día empezaba a ponerse muy pesado y ya quería irse.
De nuevo volvieron a la fiesta, después de un almuerzo, Rin no podía evitar sentirse algo triste y aburrida, aunque Len estuviera a su lado. Oliver mataba cualquier diversión, ambos chicos estaban prestándole tanta atención que se sentía acosada por los dos.
— Ustedes dos no son muy divertidos — Le hablaba Oliver quien lo miraba aburrido a los dos, ahora solo estaban sentados los tres en el sofá, la fiesta parecía ir de acuerdo al plan, después del almuerzo se dispuso una pequeña pista de baile, aunque era música que Elizabeth disfrutaba así que a Rin no le motivaba para nada.
— Si no te gusta entonces puedes irte— le indicó Len con su palma.
— Pero yo quiero bailar con Rin — Le dijo él haciéndole un puchero.
— De ninguna manera dejaré que bailes con Rin — Le respondió Len irritado.
— Eso debería responderlo ella — Oliver la miró mientras ella le dedicaba una mirada aburrida.
— No pienso bailar contigo — Le respondió fríamente mientras miraba hacia la gente, Len se burló de Oliver.
— ¿Y porque no bailas con tu novio? — Preguntó aquello, Rin le miró de reojo mientras se preguntaba si debía aclararle a ese chico que Len no era su novio.
— Bueno… Len y yo no tenemos ese tipo de relación — Le aclaró ella, él los miro de nuevo.
— ¿Por qué son hermanos? — Y aquello los dejo sin habla y con los ojos abiertos — Mi madre me contó — Les explicó para que no se hicieran una idea equivocada.
— Si — Respondió Rin otra vez mirando hacía el suelo.
— Que tontería, si ven que ustedes son muy aburridos, yo me metería contigo aunque fueras mi hermana adoptiva — Y aquello no le gusto a Len ni un poquito, lo miró con rencor mientras este le sonreía — Deberías hacerlo Len, puede que llegue alguien y simplemente le extienda la mano a Rin y ella se vaya muy lejos de ti — Y aunque Len sabía eso no podía hacer nada, Rin no lo iba a aceptar y obligarla tampoco podía, miró hacia otro lado mientras intentaba no pensar en eso.
Entonces Rin vio entre la multitud a una persona, era un chico de cabello negro que lo reconocería entre un millón de personas, abrió sus ojos sin poder asimilarlo, tal vez lo estuviera confundiendo pero pestañeo un par de veces para ver si no era una ilusión, cuando el chico le miró a los ojos ella no pudo evitarse sonrojarse al ser descubierta mirándole, pero no podía evitar mirarlo, el chico le sonrió mientras se acercó hacía ella atrayendo la atención de los dos hombres a su lado.
— ¿Me concedería esta pieza? — Le dijo con voz seductora mirándole a los ojos azules de la chica, ella como si estuviera en una especie de trance le dio la mano y se levantó de allí.
—Oe… eso no tenía que pasar ahora — Dijo Oliver confundido notando la mirada de su compañero rubio que no podía creer lo que veía.
El chico le llevo hasta el centro donde todas las miradas se pusieron encima de ellos dos, en especial la de un chico rubio de ojos azules que los mataba con su mirada, pero Rin ni siquiera se daba cuenta, al notar los ojos ámbar de ese chico su corazón fue muy feliz, le sonrió mientras intentaba no llorar en ese instante y se dejaba guiar por él.
— Vaya coincidencia encontrarnos aquí — Le susurró él por la cercanía, él también sonreía mientras Rin asentía sin saber que decirle — Tengo que admitir que llegué a pensar que nunca nos volveríamos a encontrar—
— Me prometiste que vendrías por mí — Le dijo ella por fin — Yo… yo me hice cantante para que supieras donde estaba, te estuve esperando Rei — Ella paró su baile mientras limpiaba una lágrima que se le había escapado.
— No llores, este es un feliz encuentro, ¿o no? — Le preguntó Rei sonriéndole pasándole un pañuelo, ahora Len quien no se perdía un detalle estaba confundido e irritado.
— Perdón — Se disculpó ella al no poder mantener sus emociones controladas, él chico solo suspiro mientras tomó su mano y se la llevo hacía afuera.
Él la sentó en una silla mientras Rin intentaba controlarse y no llorar más, si alguien más la veía se moriría de vergüenza, Rei sonreía feliz de estar a su lado.
— La verdad es que antes te veías más ruda, mira que llorar por cosas como esta— el soltó una leve risita, Rin solo negó mientras por fin se sentía más calmada.
— Es que han pasado tantos años — Le recordó ella sintiéndose un poco humillada por esa escenita que monto.
— No es para que lloraras, aunque cuando llegue a Japón me sorprendí de ver tu cara en todos lados —
— ¿Qué?, ¿no estabas en el país? — Preguntó ella asombrada.
— Mi madre decidió que era mejor vivir en un país mucho más civilizado, me llevo a Canadá con mi hermana y mi padre — el rodó los ojos mientras recordaba eso — Soy niño adoptado, yo no tengo derecho a opinar — Y él le miro mientras ella estaba sorprendida.
— Vaya… quien diría que Rei viajaría a un lugar tan lejos — Sonrió ella con melancolía al recordarle.
— Siempre quise conocer el mundo, mi sueño se realizó, y veo que el tuyo también — Le sonrió mientras le observaba — Eres bastante famosa, ¿eh? — Le preguntó acercándose.
— Lo era… me echaron… — Le contó ella avergonzándose.
— ¿Qué? — Preguntó sorprendido — ¿Qué hiciste? — Le preguntó cruzándose de brazos y en un tono molesto.
— Yo nada, soy un hermoso angelito —
— Si claro — Y él rodó los ojos mientras reía— Enserio, ¿qué hiciste? — Le preguntó divirtiéndose con ella, sentía curiosidad.
— Le corté el pelo a Miku — Admitió apenada recordando aquel incidente, Rei parpadeó un par de veces riéndose al comprenderlo.
Rin solo infló sus cachetes al verlo reírse tanto de ella, pero no lo podía evitar, ella también empezó a reír, ahora que todo eso había pasado le parecía divertido.
— Dime, ¿qué cara puso? —
— ¿Tú que crees?, ¡ella apenas y podía creerlo! —Ella solo reía mientras se sostenía el estómago — Le quedo tan corto, y ella con su cara de espanto me miraba sin creerlo, pero ella empezó — Recordó Rin cual fue el motivo de su pelea con Miku, quien diría que ahora le hacía caso e intentaba alejarse de Len.
— ¿Qué te hizo? — Preguntó Rei calmándose, Rin bajo su mirada hasta el suelo recordando lo triste que se sintió en ese entonces.
— Decirme la verdad… supongo —
— ¿Qué verdad? — Rin no quería hablar de eso, pero aquel chico era su amigo, el mejor amigo que había tenido en el mundo, con quien jugo en su infancia, además si alguien comprendía su situación, ese sería Rei.
Miró hacía alrededor para ver si había alguien pero no vio a nadie, así que empezó a contarle todo, desde el momento en que había conocido a Len hasta que se enteró que era su hermano adoptivo, Rei solo le veía sin decirle una palabra, ella hablaba y hablaba, no paraba con su relato, cuando por fin le contó hasta el último detalle este solo miró hacía el suelo preocupado.
— Entonces… ¿tanto te gusta este chico? — Rin asintió levemente mientras los ojos ámbar de Rei se enfocaban en ella otra vez — Estas en un lio terrible, ¿cómo te enamoras del hijo de tu padrino? — suspiró él mientras se sentía mal.
— Yo no sabía que lo era — Contestó apenada.
— Me preguntó si te hubieras enamorado de él incluso sabiéndolo — y aquello le sacó de onda por un segundo.
— ¿A qué te refieres? — Cuestionó su duda, él sonrió.
— Si tu padrino te hubiera adoptado legalmente, si te hubiera llevado a su casa cuando eras pequeña, si te hubiera dicho "este es tu hermano", si al mirarlo a los ojos en aquel momento empezaras a sentir tu corazón latir sin remedió y empezar a convivir con sentimientos tan difíciles — Aquello le sorprendió tanto, nunca se hubiese puesto a pensar en ello — ¿Qué dices?, ¿te hubieras enamorado de ese chico en esas condiciones? — Rin lo medito por un momento.
Intentó imaginarse en una realidad alterna donde simplemente fuera su hermana adoptiva, Len era apático con la mayoría de las personas, pero no con ella, si Len la tratara igual como la trato cuando se conocieron, sería irremediable no enamorarse de él.
— Creo que si — Le respondió con toda sinceridad, Rei le observó mientras ella intentaba sacarse esa idea de la cabeza.
— Supuse que esa era la respuesta — Rin le sonrió, Rei la conocía aunque no la hubiera visto en diez años — Creo que la respuesta a tu dilema es que busques a otro hombre — ella escuchó atentamente lo que decía.
— Pero yo no… —
— Si, estas enamorada de él, pero no puedes estancarte en eso, tienes que seguir adelante, lo único que puede curar tu dilema es el tiempo y otro chico — Le explicó, aunque Rin sabía que esa era la solución, a veces se rehusaba a aceptarla.
— Ya veo — su voz bajo a un tono suave, pensar en esas cosas solo le ponían triste, aunque ahora se sentía feliz por reencontrarse con Rei, su corazón en el fondo se encontraba llorando desde hace mucho tiempo.
— Y yo estoy dispuesto a ser ese chico — Rio Rei mientras ella le miraba, al ver su sonrisa ella también rio.
— Claro, eres mi amigo de la infancia, la mayoría de la gente se casa con sus amigos de la infancia — bromeó ella mientras Rei dejo de reír.
— De hecho, cuando me fui pensé que cuando volviera a verte te besaría apenas te viera— Recordó él, Rin se sonrojo al escuchar aquello — Siento haberte sido infiel~ — canturreó mientras ella lo miró.
— No hablaras enserio —
— Claro que habló enserio, estaba muy enamorado de ti — Le explicó sonriéndole, ella le miró extrañada — Por favor… no me digas que no te diste cuenta — y ella negó aun sorprendida por ello.
— ¿Cómo querías que lo supiera? — Ella tuvo que voltearse a mirar hacia otro lado para que no notara su cara roja.
— Siempre eres tan distraída — Sonrió él — En fin, ya que nos reencontramos otra vez, salgamos en una cita — Ella aún no se volteaba, seguía sonrojada.
— Pero yo…—
— Si no empiezas a hacer algo, nunca podrás superarlo — Y en eso él tenía razón, lo miró de nuevo y él le sonrió — No te preocupes tanto, te aseguro que no te haré sufrir —
Rei se acercó hacía su rostro muy despacio, mirándola con una mirada seductora, ella solo lo podía observar intentando pensar en algo, Rei tenía razón, Miku tenía razón, ella debería estar buscando un nuevo amor en vez de estar estancada con Len, sus sentimientos por él no la llevarían a ningún lado, tenía que empezar a dejarlos de lado, cerró los ojos esperando el beso de Rei que no tardó en llegar, ese beso le gusto, aunque si lo comparaba con Len no se le acercaba, pero ella confiaba en Rei, lo tenía mucho cariño, por eso decidió seguirle el juego. Entonces escuchó un carraspeó y ambos se separaron, Rin vio a una chica de cabello negro y ojos ámbar que tenía sus brazos cruzados y la miraba con odio.
— ¿Ya tienes nuevo ligue? — Preguntó ella con desdén, Rei soltó una ligera risa.
— Rin, ella es mi hermana adoptiva, Rui Kagene — Le explicó antes de que Rin se hiciera una idea equivocada.
— Mucho gusto — se levantó ella haciendo una reverencia, pero Rui solo bufó.
— Quiero que sepas, que este chico de aquí solo está jugando contigo — y Rui lo señalo con el dedo — Se acuesta con la primera que vea y luego ni las llama, así que si crees que conseguiste marido en esta fiesta, estas muy equivocada— Rin solo le miró sorprendida, no se esperaba aquel comentario, Rei se levantó también.
— Rui… quiero presentarte a Rin Kagamine, ella fue mi mejor amiga durante la infancia, ¿te acuerdas que te hable de ella? — Contestó él pasando su brazo por los hombros de Rin, la cara de Rui se puso pálida en ese instante — Si, la niña de la foto — Le recordó él.
— ¿Ella es tu amiga de la infancia? — Preguntó ella sorprendida.
— Si, también es cantante, ¿recuerdas que vimos sus posters? — y Rin estaba asustada por lo pálida que se veía la chica, es como si la sangre en sus venas de repente hubieran dejado de fluir.
Rui cambió su mirada hacia ella, ya no la veía con rabia y enojo sino que la miraba con miedo, luego puso una mano en su pecho y empezó a respirar con dificultad.
— ¿Te encuentras bien? — Rei dejo su lado para irse al lado de la chica pelinegra que no paraba de tener una especie de ataque.
— No… quiero irme a casa — Le rogó ella mientras dos lágrimas rodaban por sus mejillas — ¡llévame a casa!—Le ordenó ella asustada, Rei suspiró.
— Lo siento Rin, Rui está muy enferma, iré a llevársela a mi padre — Rei tomó a su hermana cargada como una princesa y se despidió de Rin.
En cambio la rubia solo se quedó mirándole sorprendida, no estaba muy segura de como reaccionar por lo que acababa de pasar y apenas estaba procesando toda esa información, sintió algo moverse detrás de ella y miró hacia atrás para notar quien era, vio a Len mirándola con rabia y ella entendió que había visto aquel beso, pero ella no podía sentirse culpable, lo que acababa de pasar con Rei lo había querido hacer por su propia voluntad. Len no le dijo nada, suspiró y la tomó de la muñeca y empezó a arrastrarla hacia los campos, ella no se atrevía a decirle nada, sabía que estaba muy enojado, pero ella lo comprendía, cualquiera en su situación lo comprendería. Ambos vieron un enorme granero rojo donde Len la entró a la fuerza, cerró el granero mientras intentaba controlarse.
— ¿Por qué te besaste con ese chico? — Le preguntó por fin, ella bajo su cabeza.
— Porque quise — Respondió sinceramente, Len se acercó hacia ella.
— Rin… ¿cómo pudiste? — y ante esas palabras ella sintió esas punzadas de dolor en medio de su pecho, Len estaba celoso y enojado.
— Len, tú y yo no somos novios para que me montes una escena de celos — Le respondió ella sin compasión, ahora es cuando debía actuar, esto tendría que pasar algún día, pero el día había llegado demasiado pronto.
Len no dijo nada más, suspiró enojado y pateó una pila de heno que había visto por allí, estaba tan enfadado pero Rin tenía razón, ellos no eran nada, pero ella sabía de sus sentimientos, ¿acaso eso no significaba nada?, intentó controlarse pero recordaba cuando ellos dos se besaron, ella no fue obligada ni nada como para justificarla.
— ¿Por qué te besas con un chico que apenas conoces? — Preguntó de nuevo.
— Yo ya lo conocía, Rei era un niño del orfanato, crecimos juntos — Respondió ella intentando mantener la calma.
— ¿De tu orfanato? — repitió él intentando analizar las cosas.
Ahora entendía porque se había ido con ese chico, no era un extraño, era alguien que la había conocido incluso antes que él y eso le dolía. Rin suspiró cansada, el comportamiento de Len era comprensible y estaba inmensamente feliz de verlo celoso, pero no se lo podía decir, estaba intentando matar sus sentimientos por él, así que también era algo doloroso.
— No puedes hacer eso — Ambos chicos se impresionaron al oír esa voz cerca — ¡No puedes simplemente darle esas cosas a Rin! — Y la mencionada se impresionó al oír su voz.
— ¿Por qué no? — Preguntó la otra voz, parecían estar afuera del granero, ambos rubios se miraron y Len le señalo que fuera hacía arriba, hacia el segundo piso del granero, ella asintió subiendo una escalera de madera que había allí, él la siguió de cerca.
— ¡Elizabeth!, ¡esas cosas eran de Helen! — Rin reconoció la voz de Elizabeth y su esposo, parecían estar discutiendo.
— Pero ella ya no está — Le afirmó ella, ambos rubios se escondieron detrás de unas pilas de heno cuando la puerta del granero se abrió.
— Pero a Kei le dolió mucho verla con su ropa, ¿acaso no tienes consideración con él?, ¿Cómo le dices que lo superé?, ¡esa niña parece su maldita reencarnación!—gritó él haciendo que todo resonará por el granero, Rin se sintió extraña en ese momento.
— Yo creo que tal vez lo sea, es imposible que no lo sea, ¡es igualita! — Respondió Elizabeth con un deje de alegría.
— No, Elizabeth, te estas obsesionando demasiado con ella, no puedo permitir que esto vaya más lejos, Rin no es el reemplazo de Helen —
— Pero, estoy segura que ella vino para eso… para que la viera otra vez, aunque sea en ella — Intentó explicarle, pero Daisuke parecía bastante molesto.
— Es solo una coincidencia que se parezcan, no puedes pretender que Rin sea tu Helen —
— Pero… si le pido que se quedé, seguro que acepta… -
— ¿Qué estas diciendo? —
— Note como veía esta casa, a Rin le haría muy feliz vivir con nosotros, seriamos como si estuviéramos juntas otra vez, si le digo a Rin que se puede quedar aquí…—
— ¡De ninguna manera!, esa chica es de Kei —
— ¡No es justo!, ¡Si Kei la hubiera querido la hubiera adoptado hace mucho tiempo!, él cree que por darle dinero es el padre de ella — Elizabeth parecía bastante alterada por eso — ¡seguro ahora se está lamentando por habérsela encontrado!, si vieras como salió huyendo cuando la vio vestida como Helen, ¿ese es el cariño que le tiene?, dejo a esa niña a su suerte viviendo sola por mucho tiempo — Rin solo temblaba al oírla, se abrazó a si misma mientras notaba como las lágrimas bajaban por su rostro, Len al verla la atrajo hacia él y la abrazó muy fuerte.
— Elizabeth… cálmate… si alguien nos oye gritar — Intentó disuadirla Daisuke, Elizabeth solo se quedó callada — Entiendo como te sientes pero Rin ya puede escoger sola, dejaré que le preguntes si quiere quedarse aquí, pero ella no va a aceptar —
— ¿Cómo estás tan seguro? — Preguntó la rubia.
— Porque ella y Oliver no se llevan bien —
— Pero podrían llevarse bien, si se conocieran más…—
— Lo dudó, Oliver la trato muy mal, sabes que lo regañamos por eso pero es difícil que se comporte ya que él es muy mimado, sabes que es inútil preguntarle eso —
— Esta bien — Se resignó por fin ella.
— ¿Vas a disculparte con Kei? — Le preguntó intentando ser cariñoso.
— Si… — Susurró ella.
— Entonces vamos, nos están esperando —
Rin y Len escucharon sus pasos hasta que se fueron, cuando dejaron de escuchar sus voces cerca Len se asomó por la ventana para verlos alejarse de su dirección, entonces miró a Rin quien se encontraba llorando abrazada de si misma.
— No les hagas caso… yo no creo que papá se arrepienta de haberte encontrado — Intentó animarle pero Rin no paraba de llorar.
— Pero él me miró extrañado hoy… — Se dijo así misma mientras limpiaba sus lágrimas sintiéndose fatal — Tú vistes que me parezco mucho a esa mujer, seguramente él ya no me podrá ver de la misma manera — Len suspiró mientras trataba de calmarla — Ahora soy un maldito fantasma, ellos no me ven como Rin, ellos quieren verme como Helen — Se desahogó ella por fin con él, Len le miró acariciando la cabeza con suavidad.
— Rin… — Y Len levantó su barbilla para que le mirará — No importa como te ve mi padre, ni mi madre, ni esas personas, para mi tú eres simplemente Rin, y no me importa quien sea la tal Helen, no vas a dejar de ser Rin, mi Rin — Después de eso junto sus labios despacio, al principio Rin se sorprendió pero ya no le importaba, aquello que le había dicho Len le hizo sentir muy feliz.
Él no sabía lo que le hacían sentir sus palabras, pero la carga de parecerse a esa chica se le fue al escuchar que ella simplemente era Rin, se abrazó a él con fuerza mientras quería seguir sintiéndose amada por él, la opinión de Len le importaba más que la de Elizabeth o la de su padrino, Len era la persona más importante para ella. Al separarse se miraron a los ojos, Len tomó sus mejillas para observarla directamente.
— No estés triste por estás cosas — Le susurró, ella asintió sintiéndose mejor —Y no vuelvas a besar a otros chicos — Y él de nuevo tomó sus labios, aunque Rin no estaba muy segura de cumplir eso último debido a que sus intenciones con Len no cambiarían fácilmente, pero en esos momentos no le preocupaba, quería decirle a Len que no lo haría otra vez.
Len tomó sus labios con furia, estaba limpiando los labios de su amada de cualquier rastro de ese chico pelinegro, lo odiaba con toda su alma por haber besado a Rin, ardía en celos y quería reclamar a Rin como suya de una vez por todas, así que moviéndola despacio la fue recostando en el suelo que estaba recubierto por el heno regado en pedazos.
— ¿Qué estás haci… — Y antes de que ella pudiera terminar de preguntarle la volvió a besar, mordiendo su labio inferior en el proceso, sacándole un poco de sangre, lamió la sangre levemente mientras Rin le miraba sorprendida por su actitud.
— Voy a marcarte querida, no dejaré que me engañes más — aquella frase en vez de hacerla temblar le hizo sentir una extraña emoción en su pecho.
Volvió a tomar sus labios, su lengua se resbaló dentro de su boca consiguiéndole dar una sensación de placer extremo en su paladar, el sabor metálico de la sangre le estimulaba más de lo que hubiera creído, la mano de Len empezó a acariciar todo su cuerpo por encima de la ropa, ella sentía un rastro de calor por cada lugar que tocaba, pronto llego hasta su pierna donde empezó a alzar el vestido, Len se separó para poder desabotonar los botones del vestido y dejarle acceso libre por sus piernas, abriendo el vestido de par en par, Rin veía asombrada las acciones de Len, aunque él la hubiera estado acosando nunca se pasaba hasta el punto de querer quitarle la ropa de esa manera. Len abrió un poco sus piernas obteniendo una vista de su ropa interior, ella lejos de sonrojarse se sintió extrañamente excitada, él se acomodó entre sus piernas y volvió a acercarse a su cara para besarla otra vez.
— ¿Esto no te molesta? — Preguntó en su oído al separar sus labios.
— No… — Le respondió con sinceridad ella abrazándole fuertemente.
— Así que en el fondo me deseas tanto como yo — Sonrió él mordiéndole el lóbulo de su oreja, ella cansada de mentirle, sonrió.
— Sabes que sí, sabes que te amo hasta el punto de rayar lo insano, por eso te aprovechas de mí cada vez que puedes — Le afrontó ella de una vez por todas.
— ¿Tanto me amas? — Le preguntó de nuevo.
— Te amo mucho, te amo más que nadie — Respondió ella, Len se apoyó en sus antebrazos para mirarle a los ojos.
— ¿Aunque seamos hermanos? — Y ella asintió — ¿Entonces porque insistes en alejarte de mí? — Preguntó él, aunque no la dejo responder, volvió a besarla a los labios interrumpiendo cualquier respuesta — Ya no lo hagas más — Susurró él mirándole dolido, ella se reflejó en esos ojos sintiéndose culpable una vez más.
Sus lenguas se enrollaron otra vez, Rin dejo de contar cuantos besos le había dado, pero cada vez que se separaban para tomar aire se veía la saliva escurrir por la lengua de Len, las manos de Len acariciaron sus piernas una y otra vez, y ella se deleitaba con esas caricias, se sentía emocionada por ser tocada de esa manera, incluso sentía esa necesidad de pedirle que la tocará más, Len desabotonó los botones de su cuello para dejarle espacio, mordió su cuello y lo succionó dejándole su piel blanca totalmente roja, ella soltaba suspiros mientras Len lamía y marcaba cualquier parte de su piel, hasta enrojecerla y dejarla la huella de sus dientes, que ella supiera que le pertenecía, que cualquiera que la viera supiera que él le había hecho eso, Rin se sentía extasiada al sentir sus labios sobre ella, algunas veces soñaba con que Len le hiciera eso en todo su cuerpo.
Pronto Len se quedó sin espacio para marcarla aún más, así que desabotonó otros tres botones dejando al descubierto su pecho, maravillado ante la posibilidad de tocarla allí, alzó su ropa interior haciendo que sus ojos brillaran al verlos, no dijo nada, solo beso por los alrededores mientras los apretaba.
— ¡Ah! — Gritó ella cuando sintió los labios de Len cerca de sus pechos, y al ser estimulada de esa manera, Len se emocionó aún más tocándolos más salvajemente, apretando sus pezones con sus dedos — Len… ahhh~... — Y su voz era tan seductora que el joven Kagamine estaba más que excitado, le molestaba su apretado pantalón y se restregó un poco contra ella, Rin notó lo exaltado que estaba, lo miró sorprendida por ello — Len… tú estás —
— Es tu culpa — Le contestó él avergonzado, se rozó más contra ella sintiendo un extraño placer al hacerlo, apretó los pechos de su preciosa Rin mientras ella soltaba un gemido muy placentero.
Él dejo a un lado sus manos y con sus labios tomó uno de sus pezones, ella jadeaba al sentir como succionaba sin parar, aquello le hacía sentir calor, cualquier cosa que hacía le hacía sentir arder su cuerpo, en especial las partes que eran tocadas, sus gemidos no eran acallados por él pero tampoco parecían molestarle, lo llamaba sin intención de querer parar, comprendió que quería que Len le hiciera el amor en ese instante, abrazó con sus piernas su torso, queriendo acercarlo todo lo que pudiera.
— Me gusta tu sabor — Le susurró el separándose levemente, le miró a los ojos y se acercó hacía ella para besarla tranquilamente — ¿Te agrada esto? — Preguntó sin descaró.
— Si — ella asintió cerrando sus ojos, disfrutando de ese momento.
— ¡No había visto esta cosa en años! — Ambos rubios se miraron asustados al oír aquella voz, Rin separó a Len empujándolo con sus manos, mientras se acomodaba la ropa en menos de un segundo, la puerta del granero se abrió de nuevo.
— Esto me trae recuerdos — Y ambos se sorprendieron al oír aquella voz, eran los padres del rubio quien ni siquiera se había arreglado la ropa cuando Rin lo empujó dentro de un montículo de heno y lo escondió.
— ¿Eh?, ¿hay alguien allí? — La chica se hecho un montón de heno encima la cabeza y salió a mirarles.
— ¡Ho-hola! — dijo ella sonriéndoles con mucha alegría.
— Rin-chan — Le llamó Asami mientras la observaba — ¿Estabas aquí? —
— Si, me aburrí de la fiesta y estaba explorando, siempre había querido saltar a una pila de heno— ella bajo lo más rápido posible las escaleras mientras intentaba que no se notará lo agitada que estaba, pero ninguno pareció darse cuenta.
— Ah, entiendo, la mayoría de los adultos están reunidos, todos los chicos están en tu misma situación — Rio Asami mientras Rin veía a su padrino esquivarle la mirada — Oh… ¿estuviste llorando? , tienes los ojos hinchados… y tu labio — Le hizo notar ella, Rin se tocó el labio mientras maldecía a Len mentalmente.
— Si… resulta que me encontré con un chico del orfanato, su nombre es Rei, me emocioné de más, pero su hermana adoptiva se enfermó y casi se desmaya, cuando se caía me pego en la boca con su mano… — Le mintió descaradamente mientras intentaba sonreír.
— Ah sí, vimos a los Kagene, se fueron con sus hijos — Respondió Asami otra vez.
— Padrino, ¿sucede algo? — Preguntó ella haciéndose la inocente, él le miró por fin y ella le sonrió — ¿Estás enojado conmigo? — Preguntó de nuevo intentando que su voz no se rompiera.
— ¿Qué?, no, Rin, ¡Por supuesto que no! — Y él se acercó sonriéndole — Solo estoy algo… nostálgico, aquí trabaja la mayoría del día, ¿sabes?, me trae tantos recuerdos que no pude evitar distraerme — Se justificó, Rin solo miró hacía el suelo algo apenada.
— Ya veo — Intentó no pensar en las palabras de Elizabeth pero no podía evitar querer llorar, pero lo dejo de lado recordando las palabras y acciones de Len.
— Si estás tan aburrida podemos irnos, ¿qué te parece? — Dijo Asami — Kei no se siente bien aquí, busquemos a Len, seguro esta aburrido también— ánimo Asami mientras ambos asentían.
— Si… lo siento por Elizabeth pero sus fiestas son algo aburridas — Rin rio levemente por eso.
— Entonces yo iré a cambiarme de vestido — Dijo ella saliendo de allí — ¿Por dónde tengo que ir? — Preguntó haciéndose la perdida para que ellos la guiaran.
— Ya vamos — Y así los tres se dirigieron otra vez hacía la casa.
Mientras tanto Len salió de la pila de heno limpiándose todas esas molestas ramas de su cuerpo y cabello, estaba algo molesto por haber sido interrumpido, se asomó por la ventana mirando a sus padres y a Rin irse de allí, suspiró cansado, tenía que desaparecerse por otro lado para volver a la casa sin que se dieran de cuenta.
Bajo por las escaleras despacio y miró hacia su alrededor, ese lugar era algo sucio y desorganizado.
— ¿Y ahora que voy a hacer? — Se lamentó notando que aún estaba excitado por lo que había hecho con Rin – Soy tan imprudente... casi lo hacemos — y él mismo se maldecía por ser tan precipitado, pero se sentía feliz de oír que Rin lo amaba, aunque en el fondo lo sabía muy bien pero la actitud de la chica los últimos días lo hacía dudar y en especial cuando había visto a Rin besarse con otro.
De solo recordarlo le hacía sentir furioso otra vez, alejo esos pensamientos, lo que Rin intentaba hacer era porque quería olvidarlo, porque quería realizar su ridícula idea de pensar en él como un hermano, pero Len estaba convencido que era imposible.
— Bien… desde ahora en adelante iré más enserio, lo siento Papá — Le dijo a la pila de heno que tenía a su lado — ¿cierto que no me estoy equivocando? — Le preguntó a la pila, esa en ese instante se cayó de su lugar espantándolo — ¿Qué demonios? — se preguntó el mirándola buscando algo que pudo haberla empujado pero no al no verlo decidió salir de allí espantado.
Tardó un poco en llegar de nuevo a la casa, tal vez para que no se dieran de cuenta, entró al baño del lugar y se revisó de nuevo el cuerpo, que no se le hubiera escapado algún montón de heno, al limpiarse decidió buscar a sus padre y a Rin de nuevo, pero no los veía por ningún lado, vio de nuevo a Oliver coqueteando con algunas chicas y rodó los ojos, siguió de largo hasta que se encontró con Daisuke.
— Len, tus padres te están buscando — Le dijo él mientras Len asentía.
— Lo siento, estaba caminando por ahí — se disculpó mientras Daisuke le pidió que lo siguiera, él decidió hacerle caso, cuando llegaron a la entrada de la casa, Elizabeth abrazaba a Rin despidiéndose de ella, Rin le sonreía y le agradecía por el vestido que le había regalado.
— ¡Gracias por venir! — Gritaba la ruidosa mujer rubia mientras movía su mano de un lado para el otro.
Len miró a Rin y esta le esquivo la mirada sonrojada, él miró a sus padres quienes le sonreían.
— ¿Dónde estabas? — Le preguntó su madre.
— Estaba por los jardines, tienen muchas rosas — Le dijo con simpleza.
— Ya veo… este lugar es enorme, creí que te habías perdido —-Le mencionó su madre pero Len no le hizo caso.
Los tres salieron de nuevo en su auto, se ofrecieron llevar a Rin hasta el orfanato de nuevo y ella no pudo rechazar la invitación de nuevo, Len la miraba disimuladamente como la otra vez pero ella no decía nada, cada vez que le miraba se sonrojaba mucho y miraba por la ventana sin querer verlo.
Capitulo 23~
Les habia prometido un limme~, ¿Qué les pareció?, estos dos son muy traviesos y contradictorios, bien se supone que esta fiesta era una de las alternativas para descubrir quien era el padrino de Rin, pero ya saben que paso con esto, en este capitulo introducimos dos nuevos personajes, nuestro hombre misterioso (escucho teorias~) y Rei Kagene, el amigo del orfanato de Rin. que si no se les olvido(?), no estaba planeado, de hecho mi idea original es que iba a ser Len (Papi Kagamine lo llevaba a visitar a su hermanita antes de que se volviera un geek), pero ustedes pidieron un chico~ (y les dije que no se quejaran), tal vez haga una parte donde de más detalle de la historia de Rin y Rei, además de introducir a Rui (pero ella no tiene tanta relevancia en esta historia).
Bien, empiezó a estudiar el primero, mis vacaciones se fueron muy ligero y creo que tendré que tomarme una pausa muy larga (aproximadamente cuatro meses) debido a que las materias que voy a ver exigiran mucho de mi tiempo, intentaré escribir en ese tiempo, pero no les prometo nada y están advertidos.
Les contestaré reviews~:
Firielvnz: La chica ebria puede trabajar muy bien cuando se lo propone(?), gracias por el review pasate más seguido C:
Dianis Mar: No lo sé, le heche un vistazo a Wattpad y lo encontré muy desorganizado(?), quizas más adelante le de una oportunidad, por ahora estoy bien en Fanfiction.
ValKagamine: No me molestan los reviews largos, no te preocupes por eso. Y yo diría que el drama esta por empezar, creo que este es el capitulo que le da inicio a la recta final de esta historia.
Hazuki Sakamoto: yo la sigo continuando, no te preocupes C:
Amanacha15: Gracias, se que he mejorado, aun tengo fallos pero ustedes me perdonaran(?).
Sorayahikarine09: A Rin le encanta el Len salido, ni tu te crees lo de pobre XD
Deiuchiha: si, me encanta un Len pervertido 3, ¿a quién no?
