Advertencía: Este capitulo tiene alto contenido sentimiental, preparen pañuelos.


Una chica rubia de ojos azules miraba despreocupadamente por la ventana, suspiraba por décima vez en el día cuando recordaba al amor de su vida, Kei era una persona que siempre había conocido ya que había trabajado desde hace mucho tiempo para su padre, la amabilidad que le mostraba aquella persona atrapó su corazón antes de que se diera de cuenta, y ella soñaba con poder casarse con él, el único problema es que él la veía como una hermana menor.

Otro suspiró se le escapó de su cuerpo, Helen solo tenía quince años pero ya sufría por un amor no correspondido, su hermana Elizabeth se burlaba de ella y la molestaba cada día más por esto, intencionalmente invitaba a la novia de Kei para tomar el té, lo cual siempre la dejaba de mal humor todo el resto del día.

— ¡Ah! — Gritó ella levantándose sintiéndose totalmente horrible, quería dejar de escuchar la voz de su hermana mientras reía con "ella", aunque ellas se encontraban en la sala que estaba bastante lejos donde estaba, el solo resonar de su voz le hacía irritar, incluso si el sonido era leve.

Rápidamente salió de su casa hacia el lugar donde no podría oírla más, se escondió en el gran granero donde Kei trabajaba casi todo el día, las ganas de llorar la invadían por recordar la cara iluminada de su amor cuando vio a aquella chica, Helen quería odiarla, pero no podía, porque esa chica era tan amable y buena. Con fuerza pateo una pila de heno y se sentó sobre ella reteniendo el dolor que sentía.

— Parece que estás enojada — Helen oyó la voz de un chico, ella alzó su mirada encontrándose con los ojos dorados de aquel hombre — ¿Por qué estás tan enojada cariño? — Preguntó con voz suave sentándose a su lado, le regalo una sonrisa coqueta, Helen desvió su mirada hacia otro lado que no fuera él.

Aquel chico era el amor platónico de su hermana Elizabeth, Tamaki era su nombre, era alto, rubio de ojos dorados y una sonrisa que enloquecía a todo el mundo, recordaba muy bien el día en que su hermana lo había traído a tomar el té, ella también había traído a Asami por lo cual estaba de un humor muy malo, pero le sonrió al extraño y le hizo una reverencia como solía hacerlo, desde ese momento se había ganado a un pretendiente que no quería, ya que por alguna extraña razón no le agradaba del todo Tamaki.

— No es nada — Susurró mientras miraba al suelo, la mano de Tamaki alcanzó su cabeza para acariciar su cabello suavemente.

— Puedes contármelo, sé que tiene que ver con Asami — Susurró él mientras ella mordía su labio impotente, en parte porque él tenía razón y la otra porque era demasiado obvio.

— No puedo evitar sentir celos— Admitió ella derrotada — ¿Por qué es tan perfecta? — Le cuestionó como si él tuviera la respuesta, Tamaki ladeó su cabeza extrañado por la pregunta.

— ¿De qué hablas?, Asami no es perfecta, en cambio tú si lo eres — El rubio siguió coqueteándole.

— ¿Entonces por qué Kei no se fija en mí? — Le volvió a cuestionar mientras su voz se quebraba un poco.

— Tranquila — Su voz suave y su mirada calidad le hacía sentir extraña — Es solo que él siempre ha tenido tu atención, él no te mira porque siempre has estado a su lado, si te perdiera él entendería lo valiosa que eres —

— ¿De verdad? — Tamaki asintió levemente — ¿Y cómo hago eso? — se atrevió a preguntar ella.

— Sal con otra persona —

— ¿Contigo? —

— Chica lista —

— Lo siento pero yo no siento nada por ti — Declaró ella mientras se alejaba de él, ya le había dicho varias veces lo mismo, Tamaki solo frunció el ceño mientras la veía alejarse.

Al día siguiente se repitió la misma rutina para Helen, su hermana la llevaba temprano a la escuela en su auto y luego en la tarde venía a recogerla, pero esa vez al recogerla, Helen notó las compras que había hecho, llevaba el té de rosas que tanto le gustaba a su amiga, por lo cual intuía que habría otra fiesta del té con ella.

— Elly, ¿por qué siempre tienes que invitar a Asami? — Le preguntó frunciendo el ceño, Elizabeth solo la miró extrañada.

— Es mi mejor amiga — Contestó con simpleza la rubia mientras acomodaba todo para dejar entrar a su hermana al auto.

— ¿Todos los días? — Helen cruzó sus brazos molesta, Elizabeth solo alzó su mirada para verla.

— Si, quiero estar todos los días con ella, además todos adoran a Asami, incluso Papá — Elizabeth sonrió maliciosamente.

— ¡Sabes que me disgusta que la lleves! — Le alzó la voz la rubia menor frustrada.

— Vamos, es la novia de Kei, algún día vas a tener que aceptarla, porque parece que su relación va para largo — Elizabeth se acomodó en su asiento — ¿Qué esperas? — Le preguntó esperando a que Helen entrará al auto.

— Ya no quiero que la invites — Afirmó ella frunciendo el ceño y a punto de llorar.

— Por supuesto que lo haré — Elizabeth solo frunció el ceño molesta por el comportamiento berrinchudo de su hermana menor— Ella es mi amiga — Le dejo en claro notando la cara de frustración de su hermana.

— ¡Solo busca otro lugar para verla! – Ambas solo intercambiaron chispas en su mirada.

— Si no te gusta que traiga a mi amiga a casa entonces vuelve sola a ella — Elizabeth cerró la puerta del auto y lo arrancó.

— ¿Y cómo pretendes que vuelva? — Le preguntó Helen, pero Elizabeth se alejó sin importarle — Esa maldi… — La chica suspiró pesadamente empezando a caminar sola por la calle.

Aunque Helen tenía que admitir que no quería volver a casa si sabía que Asami estaba allí, era inevitable tener sentimientos de odio con la persona que se robó a su amado, pero Kei nunca le había visto de otra forma. Helen siguió caminando con el sol poniéndose lentamente, su casa quedaba muy lejos de su escuela debido a que estaba a las afueras de la ciudad.

— Elly es una malvada — Murmuró ella cansada en medio de la carretera, esperaba vanamente que su hermana regresará por el camino pero con cada paso desistía de sus esperanzas.

Mientras seguía caminando vio a un auto estacionarse junto a ella, lentamente la ventana fue abriéndose dejando ver a un chico rubio de ojos dorados.

— Helen, ¿qué haces aquí? — Preguntó Tamaki preocupado, Helen suspiró pesadamente.

— Mi hermana me dejo botada y tengo que volver caminando — Respondió aburrida ella.

— Que cruel es Elizabeth — Tamaki le sonrió — ¿Quieres que te lleve? — Le preguntó poniendo su voz suave, Helen solo miraba el camino largo a casa y luego miró al auto del amigo de su hermana.

— ¿No te molesta? — Preguntó haciendo un puchero.

— Claro que no, además si te pasa algo no me lo perdonaría — Volviendo a suspirar ella solo asintió abriendo la puerta trasera del auto y entrando.

— Gracias Tamaki — Ella le sonrió levemente, él solo la miró enternecido por su gesto.

— De acuerdo, pero primero tengo que pasar a mi casa, ¿te molesta si me desvió? — Helen solo negó lentamente.

— No, tranquilo, igual no tengo prisa por ir a casa — Susurró ella entristeciendo su expresión, en eso Tamaki encendió el auto poniéndolo en marcha de nuevo.

— ¿Y eso? — Se atrevió a preguntar él mirándole por el espejo retrovisor.

— Elly va a volver a invitar a Asami, ella sabe que me molesta mucho su presencia, pero sigue invitándola — Le contó ella sus penas, Tamaki soltó una ligera risa por oírla haciendo que Helen se enojará por ello.

— Si no quieres que la invite entonces deja de enojarte, o al menos trata de soportarla, veras que Elizabeth no la traerá más — Él le respondió divertido con su situación.

— Eso es muy difícil de hacer, duele cada vez que la veo a ella y a Kei juntos — Helen miró hacia el suelo del carro deprimida.

— Lo sé, los amores que no son correspondidos siempre duelen — Helen siguió mirando hacia el suelo tratando de no mirarlo debido a que él ya le había dicho varias veces sus sentimientos hacia ella, pero ella siempre lo rechazaba.

— Siempre tienes razón — Susurró aunque él le escuchó claramente.

— Soy mayor, es normal que tenga una perspectiva diferente de las cosas —

Después de un gran trayecto, Helen vio un gran viñedo lo cual le impresionó mucho, después Tamaki estacionó el auto en una casa enorme que estaba en medio del viñedo.

— ¿Esta es tú casa? — Preguntó ella emocionada.

— Si, siempre ha sido mi sueño dedicarme al vino — Le contestó mientras abría la puerta del coche y salía de él.

— Es un gran sueño — Helen le sonrió, Tamaki le abrió la puerta del coche y la dejo salir.

— Si, por eso estoy aquí, tu padre me pidió que le llevará algunos vinos, aunque no estén añejos del todo sé que le gustaran — Ella parpadeó un par de veces impresionada de que su padre le pidiera los vinos.

— ¿Enserio? — Él asintió levemente para darle su respuesta.

— ¿Me ayudas a traerlos? — Le preguntó, Helen solo le asintió emocionada y le siguió para entrar en la casa.

— ¿Desde hace cuánto eres dueño de este lugar? — Le preguntó para hacer conversación.

—Mi padre la construyó y me la heredo, como queda lejos de la ciudad a mi hermano no le gusta venir, igual hicimos un intercambio, yo le daba totalmente un apartamento en la ciudad y él me daba su parte de esta casa, así los dos ganamos y no peleamos por nada — Le explicó él cortamente mientras abría la puerta del sótano y ella entraba después de él.

— Así que tu padre también cosechaba, seguramente tienen muchos vinos — Ella solo le seguía por inercia, miró alrededor de la bóveda de vinos notando los enormes barriles y las botellas acumuladas con polvo encima de ellas.

— Si, pero ojala hubiera decido hacer su negocio en otro país, las tierra de Japón no son buenas para las uvas — Helen veía como él tomaba una caja y escogía algunos de los vinos —Podrías traerme una de las cajas que hay en esa habitación — Le preguntó él mientras ella solo asintió y abrió la puerta buscando el interruptor de luz, después de entrar oyó la puerta cerrarse detrás.

— ¿Tamaki? — Ella volteó al notar que la puerta se había cerrado.

— ¿Si? — Y él le habló desde la oscuridad, por lo cual ella empezó a tener miedo.

— ¿Por qué cerraste la puerta? — Preguntó ella ansiosa.

— Porque la necesito cerrada — Y él se acercó hacia ella tomándola de la muñeca mientras la atraía hacía él para abrazarla—Porque ya no te vas a volver a alejar de mi lado —

— ¿Qué estás diciendo? — Ella intentó separarse de él, pero él no la dejo, tomo su rostro e impregno un beso en su boca, ella trato de romperlo pero él la tenía bien agarrada de las muñecas.

— No te dejaré ir de aquí — Y él la empujó hasta que ella cayó al suelo.

— ¿Estas bromeando?, ¿cierto? — Su voz podía escucharse el temor.

— No, de ahora en adelante serás mi única princesa — Mientras decía esto él se quitaba lentamente el cinturón, sonriendo sádicamente.


— ¿Y dónde la dejaste? — La voz de un hombre mayor preocupado quien sostenía un teléfono mientras caminaba por la casa desesperado resonó por la sala donde habían otras tres personas acompañándolo.

— ¡Ya te dije que en la escuela! — Contestó Elizabeth con rabia cruzando sus brazos.

— ¡Ya recorrí todo el camino y no la vi! — Le gritó él impaciente.

— Voy a ir a buscarla — Kei se levantó del sillón angustiado, Asami se levantó con él.

— Voy contigo — Ella tomó su agarrándola fuertemente, Kei solo le sonrió levemente.

— Buenas noches — Saludó entrando al cuarto Tamaki quien traía una caja de vinos en sus brazos, miró la cara de todos en ese instante — ¿Vengo en mal momento? — Preguntó dejando la caja a en una mesa cercana y acercándose hacia el padre de Elizabeth.

— La torpe de Elizabeth dejo que Helen regresará a casa sola y ahora no aparece — Le contestó él bastante enojado con su hija mayor, Elizabeth solo apretó las manos furiosa.

— ¡Ella fue la que no quiso entrar al auto! — Alzó su voz bastante enojada, Tamaki le miró sorprendida y ella se avergonzó rápidamente por su comportamiento, se paró del asiento y se fue corriendo hacia su habitación.

— Ya veo, le ayudaré a buscarla, seguramente está escondida en alguna parte ya que parece que pelearon — Tamaki miró a Kei y a Asami que le sonrieron agradecidos, en cambio el padre de ambas chicas solo suspiró cansado.

— Si le paso algo, yo… yo… — Y él se sentó en el mueble mientras trataba de calmarse, puso una mano en su pecho y empezó a respirar agitadamente.

— Este tranquilo, seguro la encontramos — Kei fue a su lado para tratar de calmarlo tomando su mano para brindarle fuerzas.

— Lo dejo en tus manos, por favor encuéntrala — Y Kei asintió rápidamente mientras salía de la habitación con Asami y Tamaki.

Después de horas buscando, Kei y Asami volvieron a la mansión mientras Tamaki volvía a la suya excusándose con tener trabajo, ellos comprendieron y le agradecieron antes de despedirse y separarse. Tamaki volvió a la casa e inmediatamente bajo al sótano para abrir la puerta donde había encerrado a Helen, encontró a la chica hecha bolita con un aura depresiva.

— Ya volví cariño — Ella simplemente no respondió, solo lo miró con sus ojos rojos de tanto llorar — Elizabeth cree que te estas escondiendo para que tu padre se enoje con ella, vaya tonta — Y él se sentó a su lado mientras ella solo se corría sin decir algo — ¿Estás enojada? — Preguntó en tono de burla mientras se le acercaba.

— ¡Aléjate! — le gritó con miedo mientras él seguía acercándosele como si fuera un león que quería comerse a su presa.

— No me trates así, será peor para ti — Le advirtió tomándola del tobillo y arrastrándola para que quedará debajo de él — ¿Tengo que enseñarte modales? — Le sonrió mientras ella cerraba sus ojos fuertemente.

— Déjame, por favor — Le rogó ella tratando de alejarlo pero era imposible debido a que era más alto y más fuerte que ella.

— Sé que aun te duele, pero te acostumbraras rápidamente — Susurró mientras quitaba el cabello de su oreja para besarla lentamente.

— Detente—

Aun si rogará él no se detenía, jamás lo hacía, al pasar el tiempo Helen solo llegó a acostumbrarse a que viniera y se complaciera con ella y luego desapareciera por horas. Tamaki adapto el cuarto para que ella tuviera lo básico, una cama, un baño, una bañera, un closet, y algunos libros para leer. Poco a poco solo rezaba porque se demorará cada día en llegar, siempre trataba de buscar alguna salida, pero era rara la vez que él bajaba la guardia, a veces la sacaba de la habitación para llevarla al comedor o la sala y dejarla ver un poco la televisión; él le hablaba incluso si ella no le respondía, porque ella sabía que él solo le contaba cosas para torturarla, como cuando se rio mientras le contaba que su hermana lamentaba mucho haberla perdido, que había venido a buscar consuelo en su brazos pero él solo la trato fríamente y la torturo planteándole los peores escenarios posibles, se jacto de lo estúpida que fue al dejarla en bandeja de plata para que alguien la secuestrará; un día simplemente llegó con una flor blanca, aunque Helen al principio no la quiso recibir, entonces él le contó que la había robado de la tumba de su padre, quien había muerto hace poco, Helen solo la tomó entre sus manos y lloró por horas.

— Sabes… tu hermana está en el hospital — Le murmuró un día mientras le cepillaba el cabello.

— ¿Esta vez por qué fue?— No pudo evitar preguntar ella, notando la extensión de su cabello que había crecido por el tiempo.

— Alguna tontería que tomó, parece que la culpa no la deja dormir — él rio levemente mientras seguía peinándola, Helen solo suspiró pesadamente por su hermana, quien no dejaba de culparse por la muerte de su padre y por su secuestro.

— Pobre Elly, ahora está sola — Murmuró mientras se alejaba un poco de él.

— ¿No estás enojada con ella? — Tamaki solo alzó una ceja incrédulo de su actitud.

— Lo estaba, pero ahora sé que ella no tiene la culpa — Helen sonrió tristemente, hace mucho dejo de culpar a Elizabeth, ya que el monstruo era otra persona que se aprovechó de su tonta pelea de hermanas.

— Bueno, ahora ella no esta tan sola — Le contó él mientras acariciaba su mejilla con el dorso de su mano — Daisuke esta con ella, no se le separa ni para ir al baño, quien diría que lo único que necesitaba para que se fijará en él era que se quedará totalmente sola — La chica no pudo evitar fruncir el ceño.

"No está totalmente sola, aún estoy aquí, ¿me sigues buscando?, ¿cierto?", Pensó ella silenciosamente mirando su reflejo en el espejo, el tiempo que había estado encerrada había empezado a cambiarla y lo odiaba, ya que solamente podía lucir como Tamaki deseaba, con cabello largo y vestidos victorianos.


— ¿Terminaste de repartirlos? — Preguntó Asami a su novio mientras este asentía.

— Si, ya llene otra vez la ciudad con su foto — Kei se sentó en una banca, a su lado estaba Elizabeth quien miraba las pancartas de nuevo.

— Ella ya no debe lucir así — Murmuró viendo la foto mientras contaba los carteles de nuevo.

— Han pasado mas de dos años, seguro está más grande — le comentó Daisuke, luego le ofreció un poco de agua a Kei y éste la tomó sin decir algo más.

— Si, seguro debe parecerse mucho a ti en estos momentos — Asami le intentó animar, pero Elizabeth solo veía la foto cabizbaja.

— Tal vez a mamá — Le respondió ella con un aura depresiva en sus ojos.

— Elizabeth — Le llamó Kei mientras ella lo miraba — He decidido que dejaré de buscarla — Y ella se impresionó por sus palabras, las lágrimas se amontonaron en sus ojos pero no salieron.

— ¿Piensas que no la encontraremos? — Le cuestionó ella un poco alterada — ¡No puedes dejarme sola en esto! — Y ella se levantó de la banca alterada, Kei miró hacia ella.

— No he perdido la fe… pero he decido que no me concentraré en el pasado, han pasado dos años y medio, y aunque me he graduado no he podido conseguir un empleo que pueda mantenernos a mí y Asami, es hora de luchar por mí futuro, y para eso necesito dejar de buscarla y concentrarme en buscar un trabajo en lo que me gradué, pero no puedo si sigo buscándola todos los días ya que quita mucho tiempo— él le miró decidido mientras ella trataba de no llorar.

— Pero…—

— Daisuke me contó que estás embarazada, debes dejar de pensar en Helen y concentrarte en el bebé que tienes dentro — Y la chica solo empuño sus manos, finalmente las lágrimas rodaron fuera de sus ojos.

— Lo entiendo — Susurró ella — ¡Lo sé!, pero… si ella me necesita y yo solo pienso egoístamente otra vez — Su voz se quebró mientras hablaba, Kei se levantó a su lado y la tomó de la mano.

— Si eso sucede, estaré a tu lado y le rogaré que me perdone, porque yo también le he fallado — Lentamente fue retirando las lágrimas de sus ojos, Elizabeth asintió lentamente.

— Lo entiendo, es hora de enfocarnos en nuestros hijos — Susurró bajo la rubia sonriendo levemente.

— ¿Nuestros? — Cuestionó él — ¿Son gemelos? — Ella negó levemente.

— Sorpresa — Ella a pesar de las lágrimas sacó su lengua juguetonamente.

— ¡Elizabeth! — Asami solo cruzó sus brazos mientras la miraba acusadoramente.

— ¿Tú estás? — Kei comprendió finalmente lo que ella quería decir.

— Solo me enteré ayer — Asami le sonrió radiantemente — Sé que no estamos en una buena situación pero … — Él solo la abrazó fuertemente interrumpiéndola.

— Que importa la situación... no puedo estar más feliz — Ella solo regresó su abrazo con cariño.


— Ugh — Helen solo salía de nuevo del baño mientras limpiaba su boca quitando cualquier resto de vomito, afuera del baño le esperaba Tamaki sonriéndole.

— Que coincidencia — Le susurró él con una sonrisa — No te había contado pero tu hermana también está embarazada — La chica rubia solo frunció el ceño.

— No quiero tenerlo — Le dijo ella mirándolo desafiantemente — ¡No quiero tenerlo! — Repitió un poco más alto.

— Que mi hermano sea padre me da un poco celos, yo también tengo ganas de serlo — Él se recostó suavemente en la cama mientras le hacía la seña de que se sentará junto a él.

— Lo que sea, menos esto, por favor — Le rogó ella mientras se acercaba — Tamaki, te daré lo que quieras — Volvió a rogarle desesperadamente.

— ¿Y cómo piensas que lo sacaré? — Le cuestionó él, ella solo se mordió los labios mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos.

— Llévame al médico, ¡te juro que no le diré nada!, puedes estar ahí si quieres, pero por favor no me obligues a esto— Le insistió de nuevo, pero él solo le miró sospechosamente.

— Lo siento, pero quiero tener a este bebé — Él solo se paró de la cama molesto — mírale el lado bueno, ya no estarás tan sola aquí—

— ¡No es justo! — Gritó de nuevo ella siendo dejada sola por el rubio quien cerró la puerta — No es justo — Dijo de nuevo enarcando sus cejas y alzando su brazo para tomar fuerzas y golpear su vientre fuertemente, pero antes de llegar se detuvo y titubeó — No… no puedo — Susurró desconsolada ella.

De nuevo se tiró a la cama a llorar hasta que se quedaba cansada, no deseaba tener al bebé de la persona que le había arrebatado todo, por semanas se quedaba tirada en la cama esperando y rogando porque terminará toda su angustia. Mientras más pasaban los días más estaba decidida en terminar su vida antes de que su bebé naciera, así que en un descuido de Tamaki que dejo el espejo en la habitación, lo rompió sabiendo que no volvería en horas, tomó un trozó y lo puso en un muñeca decidida a terminarlo por fin.

— Perdón Elly — Susurró enterrando la punta en su muñeca, en ese instante sintió a su bebé moverse por primera vez en su vientre y se detuvo al instante — ¿Acaso sabes los que planeó hacer? — Se cuestionó ella mirándose irónicamente el vientre abultado — ¿quieres nacer?, ¿a pesar de que nunca saldrás de aquí? — Volvió a preguntarse mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas.

Retirando lentamente el cristal solo vio a sus manos desesperada.

— ¿Desde cuándo me rendí? — Se preguntó a si misma bajándolas lentamente — Te sacaré de aquí, no voy a volver a rendirme hasta sacarte de aquí — Se prometió así misma.

De inmediato ella volvió a buscar por millonésima vez una salida, algún punto débil, lo que fuera que le permitiría poder escapar, fue entonces cuando notó una baldosa floja al lado de la bañera que Tamaki le había puesto hace tiempo, utilizando cualquier cosa empezó a cavar, dando lo mejor de sí para que él no se enterará de su plan, le tomó semanas darle estabilidad para que le permitiera salir, cuidando todos los detalles para que Tamaki no se enterará de la existencia de ese pequeño túnel.

Cuando llegaron las épocas navideñas, Tamaki no salía para nada de la casa, solo había salido el 25 para desearle feliz navidad a su hermano y a su sobrino, pero había vuelto el día siguiente trayéndole regalos para su nuevo bebé, le mostraba todas las cosas que había comprado, aunque no había manera de saber el sexo que debía de ser su bebé, Helen solo miraba las cosas que él compraba con indiferencia. Al otro día lo inevitable paso, la fuente se rompió y las contracciones comenzaron, en medio de todo el dolor de Helen, Tamaki tomaba su mano y le alentaba a pujar, él solo hizo todo el trabajo que debía de hacer un médico, como lo hacían antes las parteras.

— Ya casi está — Su sonrisa adornaba la atractiva cara del hombre, Helen solo respiraba con miedo.

— No puedo… — Susurró ella.

— Es la última — Le aseguró mirándole a los ojos.

— ¡Kyaaaa! — Gritó como nunca la chica mientras por fin sacaba de su cuerpo al nuevo ser que venía en camino.

— Es una niña — La voz de Tamaki resonó en la habitación, luego de eso Helen pudo ver el pequeño cuerpo que sostenía su carcelero, cuando empezó a llorar suspiró aliviada.

— Déjame verla — Ella alzó sus brazos y le pidió con voz cansada.

— Es preciosa — Susurró dándosela con delicadeza.

— Lo es — Y ella no pudo evitar sonreír al ver a la pequeña recién nacida.

— Deberíamos ponerle un nombre — Propuso Tamaki acariciando suavemente a su bebé — ¿Qué te parece Elise? — Le preguntó mirándola de reojo.

— ¿Estás pidiendo mi opinión? — Ella alzó una ceja sarcásticamente — Le pondrás como te quieras, ¿cierto? — Aclaró ella apartando a la bebé para entregársela.

— Me conoces muy bien Helen — Susurró tomándola de nuevo.

Helen decidió no replicar más, se sentía cansada y cerró sus ojos para dormir un poco y descansar, mientras tanto Tamaki la baño con agua tibia y la vistió, sosteniéndola con delicadeza, admiraba como algo tan perfecto había sido formado en una parte de él, y en una parte de la mujer que quería, besaba sus mejillas suavemente y le susurraba cuanto la amaba, le hacía promesas de todo lo que la iba a cuidar. Las horas pasaban y la tarde se iba poniendo, cuando la bebé empezó a llorar, él aun era torpe y despertó a Helen quien la tomó entre sus brazos y trato de consolarla.

— Debe tener hambre — Sugirió él, Helen trato de darle algo de su leche pero nada salía.

— Aun no me baja la leche, vas a tener que ir a comprar algo — Él solo asintió nervioso por dejarla sola con la bebé, pero rápidamente tomó sus llaves y el abrigo, Saliendo en búsqueda de la comida para su recién nacida.

Al verse sola, Helen buscó el abrigo más pesado que tuviera, envolvió con todas las cobijas que tenía a su pequeña y con esfuerzo quito la bañera y la baldosa, se metió por el agujero que había hecho y trato de dejar las cosas como estaban para que él no se diera de cuenta por si su plan fallaba y arrastrándose aun cansada emprendió su plan, pero si no se iba ahora no iba a tener otra oportunidad. Una vez afuera no pudo evitar sonreír, aunque era tarde y no podía ver el sol, pero el viento en la cara le hizo saber que era libre, puso a la niña dentro del abrigo para que el frio no le hiciera daño, y empezó a caminar entre la nieve lo más rápido que podía.

Su plan no era perfecto, pero iba a caminar hasta encontrar alguna carretera y rogar que alguien se detuviera para ayudarla, camino entre los campos de uvas que estaban marchitos en esa época, y de lo que solo quedaban sus restos, llegó hasta la carretera y camino por la orilla esperando a ver pasar algún auto.

Tamaki volvió lo más pronto que pudo a la casa, pero una vez al entrar al cuarto y ver que Helen no estaba se desesperó, inmediatamente salió a buscarla, en especial porque el frio que hacía podría matar a cualquiera, sabía que si ella había ido a algún lado fue a la carretera, así que decidió tomar esa ruta para encontrarla.

Y la persecución empezó, mientras la rubia trataba con todas sus fuerzas de caminar en medio de la noche con su bebé dentro del abrigo, la pequeña estaba dormida a pesar de tener hambre y frio, pero la suerte no estaba de su lado, cuando ella logró escuchar la voz de la persona que la secuestro, quien le llamaba desesperado, corrió alejándose de él, pero ella estaba sin fuerzas ahora, fue entonces cuando vio un montón de cajas en algo que parecía ser la basura.

— No voy a dejar que te atrape — Susurró dirigiéndose allí rápidamente, abrió una de las cajas y metió a su pequeña con todas las cosas que pudieran abrigarla, rápidamente le dio un beso en su frente y cerró la caja — Por favor, no llores, tienes que ser libre — Le pidió corriendo de nuevo por la carretera.

Tamaki logró verla corriendo desesperada mientras ella se metía entre la maleza de alguna granja vecina, temió de que fueran a descubrirlo así que la siguió rápidamente, incluso ignorando las cajas que estaban a plena vista, no fue sencillo seguirla en medio de tanta maleza, pero al estar en mejores condiciones que ella la distancia entre ambos se fue acortando. Helen llegó incluso a ver las luces de una casa, corrió desesperada tratando de alcanzarla, pero Tamaki logró alcanzarla y tapó su boca para que no gritará, y arrastrándola de nuevo hasta la carretera la enfrentó.

— ¿En qué diablos estabas pensando? — Le cuestionó tratando de controlarse, pero la respiración agitada denotaba la rabia interna que tenía, la chica no contestó nada, solo miraba al suelo impotente ya que casi lograba escapar — ¿Dónde está? — Preguntó él tomándola de los hombros.

— No te lo diré — Susurró con rabia.

— No seas estúpidas, ¿quieres qué muera?, ella no va a sobrevivir en este frio, ¡dime donde está! — Le exigió de nuevo gritándole.

— No — Cada vez dudaba más, Tamaki enarcó las cejas y suspiró pesadamente.

— ¿Tanto la odias? — Le cuestionó — Sé que me odias, pero ella es tu hija también, ella no tiene la culpa de lo que te he hecho, ¿enserio quieres que muera? — La encareció tomándola de los hombros y mirándola de frente justo en sus ojos decidido y desesperado, en ese instante ella solo parpadeó y titubeó sobre su decisión.

— La deje en la basura — Le confesó por fin dejando escapar una lágrima de impotencia, después de todo no quería que la bebé muriera.

Él le agarró con fuerza de su muñeca y le obligo a caminar, ella trataba de soltarse, también rogaba porque alguien la viera en esos momentos y le ayudara, pero nada sucedió hasta que llegaron a la basura, Tamaki abrió la caja que ella le había señalado rápidamente, pero allí no había nada.

— Aquí no hay nada … — Dijo él asustado, entonces ella miró hacía la carretera, donde se veían perfectamente las huellas de un coche que se había detenido en la orilla recientemente.

— Lo logró… — susurró sonriendo con un gran felicidad por fin después de tanto tiempo.

— ¿Qué quieres de… — Tamaki miró las huellas también, entonces supo que alguien se había llevado a la bebé.

Sabiendo que ya era inútil seguir buscando, tomó rápidamente a Helen y la subió a su hombro, ella adolorida solo se quejo un poco, pero eso ya no le importaba, las huellas de aquel coche eran lo más hermoso que había podido ver en su vida. Al volver a la casa, Tamaki tiró frustrado todo lo que encontraba su paso, la encerró de nuevo en el sótano y desquito su ira con las cosas de la casa, incluso sus adoradas botellas de vino.

Fue entonces que ella se recostó, sabía que era inútil volver a intentar a escapar, además de que había notado que había empezado a sangrar debido a todo el esfuerzo que había hecho, pero no dijo nada, tomó un lapicero y un cuaderno, empezó a escribir todo lo que recordaba desde que había llegado allí, detallando claramente su historia, las horas pasaron, llegando el nuevo día, como Tamaki seguía enojado con ella no había entrado ni siquiera a llevarle comida, pero eso no le importaba ya a la chica. Una vez terminado de escribir todo lo que recordaba en esos momentos, escondió el cuaderno donde el rubio no lo encontrará tan fácil.

Cuando Tamaki decidió bajar a ver como seguía ella, la encontró en la cama envuelta en las cobijas temblando, puso su mano en su frente y notó la alta fiebre que tenía.

— Helen — Le llamó con su voz temblorosa, ella seguía con escalofríos.

Fue entonces cuando se dio dé cuenta de que las cobijas estaban llenas de sangre.

— Parece que también fui capaz… de escapar de ti — Le susurró ella, él le miró con miedo.

— No me dejes — Le pidió él abrazándola con fuerza sin poder evitar soltar lágrimas de amargura.

Pero ya era demasiado tarde, ella ya no volvió a despertar.


— "Lo único que pido es que vivas feliz" — Rin susurró lentamente esas palabras mientras las lágrimas se desbordaban de sus ojos.

Con pasos torpes se acercó hacía la cama mientras sus dedos alcanzaban los huesos de Helen, acariciándolos lentamente seguía llorando mientras se aferraba a ella.

— Perdóname — Le pidió en medio de sus gimoteos — Yo te odie, en verdad te odie — y sus lágrimas se intensificaban cada vez más — Yo… yo no lo sabía —

En medio de un incontrolable llanto, ella por fin había entendido todo lo que había recibido sin saberlo, su madre había logrado librarla de una vida miserable, incluso si le había costado su vida, gracias a ella, había logrado conocer a varias personas que le brindaron hermosos recuerdos, también había logrado su más grande sueño, e incluso, aunque hubiera sido breve logró saber lo que significaba tener una familia, y no menos importante había conocido que era tener a una persona a quien amar.

— Gracias… — Logró pronunciar una vez se calmó — Te prometo que volveré a ser libre —

Rin buscó desesperadamente la salida que había hecho su madre, rogando con que Tamaki no la hubiera descubierto, afortunadamente para ella, seguía allí, pero en esos momentos escuchó a un auto y supo que su escape tendría que esperar hasta otro día, dejo todo como lo había visto y volvió a la habitación a esperar a que él viniera.

Tamaki abrió la puerta pronto, y le entregó una rosa blanca, Rin sabía que significaba, la recibió sin decir nada, solo la beso con delicadeza lo cual extraño al hombre pues pensó en que lloraría desconsolada. De nuevo la sacó de esa habitación y la llevó hacia su cuarto, Rin solo era obediente sin querer levantar sospecha, solo examinaba y planeaba detalladamente su plan, para no fracasar como lo había hecho Helen.

Afortunadamente, a la mañana siguiente, mientras desayunaban, Tamaki recibió una llamada, escuchando a escondidas logró entender que alguien vendría a verlo, lo cual era una gran oportunidad, cuando Tamaki colgó el teléfono le miró algo temeroso.

— Voy a tener una visita — Le hizo saber, Rin lo miró fingiendo curiosidad — Esto es un problema, sé que no te vas a portar bien, así que te dejaré encerrada de nuevo con Helen—

— ¡No quiero que me dejes allí otra vez! — Ella fingió molestarse, Tamaki solo frunció el ceño.

— Claro que si, y si me sigues desafiando te dejaré amarrada, así que te tienes que portar bien — Le amenazó otra vez, Rin solo le miró con enojo mientras se callaba, si la amarraba arruinaba su oportunidad.

Rin veía a Tamaki ir de un lugar para otro con botellas de vino y arreglando las cosas, una vez llegó la hora la tomó de la muñeca y la bajo a la fuerza al sótano, cerró la puerta con llave y ella pudo oír como ponía cajas para bloquear la entrada, en ese instante puso a funcionar su plan. Corrió hacía el baño y movió la bañera, solo tenía una oportunidad, así que haciendo el menor ruido posible salió por el agujero que hace años estaba allí, aunque tuvo que aguantar las telarañas y las lombrices que se habían acumulado por el tiempo. Una vez logró salir, sintió la luz del sol tocar su piel, hacía rato que no la sentía directamente por lo cual se alegró de por fin estar afuera, lentamente se arrastró por los arbustos sin hacer ruido, y miró a la persona que había ido a visitar a Tamaki.

— ¿Y cómo está tu madre? — Rin se asustó al oír la voz de Tamaki por lo cual se escondió aun más temiendo a que todo se estropeará.

— Se encuentra mal, ahora está en casa, pero se pasa todo el día llorando — Ella se sorprendió al oír una voz familiar, aunque no era del todo grata para ella.

— Tranquilo Oliver, lo va a superar — De nuevo ella se atrevió a mirar por los arbustos para encontrarse con Oliver cargando una caja de vinos en la cajuela de un auto.

— Esta muy afectada porque recordó a mi tía — Y el chico solo miró hacia el suelo bastante apenado, Rin casi llegó a sentir compasión por él.

— Debe ser duro, vaya que se encapricho con esa niña — De nuevo vio a Tamaki poner una caja en la cajuela — ¿Eso es todo? — Preguntó sonriéndole.

— No, papá preguntó si puedes enviarle algunos que cultivo del abuelo — Mencionó el rubio cerrando la cajuela — Dice que se gastó todos en su fiesta — Rin vio a Tamaki suspirar pesadamente.

— Debería saber que esos vinos no van a durar toda la vida — Se quejó él sonriendo, Oliver le sonrió — Traeré algunos, pero dile que son los últimos, ¿de acuerdo? — Oliver asintió animado, por lo cual Rin empezó a temer que no pudiera ayudarle.

Tamaki entro a la casa, fue entonces cuando Rin decidió salir de los arbustos y acercarse al chico que seguía acomodando los vinos en su auto.

— Oliver… — susurró ella para que él se diera cuenta de su presencia, el chico la miró sorprendido.

— Rin… ¿qué estás —Ella tapó su boca inmediatamente antes de que Tamaki volviera.

— ¡Tienes que ayudarme! — Ella miró a todos los lados — él… él me secuestro — Rin notó la expresión de sorpresa del rostro de Oliver — Ayúdame… me va a encontrar — Su voz desesperada hizo que el chico reaccionará.

— Es… esta bien — Susurró no muy convencido, abrió la puerta delantera del carro y le indicó que se agachara, Oliver puso unas cajas al lado logrando cubrir gran parte de su cuerpo y luego le puso una sábana blanca que llevaba para cubrir el vino del sol.

Rin sentía su corazón latir en su pecho, creía que en cualquier momento se le saldría de lo nerviosa que estaba, cuando sintió la voz de Tamaki se tapó su boca para evitar soltar algún ruido de lo asustada que estaba.

— Bien, esta es la última — La voz de Tamaki se escuchaba claramente, estaba demasiado cerca de ella, solo bastaba con que se fijará en el auto para verla.

— Gracias tío — Oliver puso la caja en el asiento de atrás del auto — Con toda esta situación, estoy seguro que tendré que volver el próximo mes por más — Oliver cerró la puerta trasera del auto lo cual causo que Rin se sintiera un poco más segura, pero aun así aun había riesgo.

— No me molesta que me visites — Le contestó Tamaki — Lastimosamente hoy tengo prisa y no puedo invitarte al té — Se disculpó él mientras Rin empezaba a sentirse aliviada.

— No te preocupes, vendré un día en el que no estés ocupado — Rin suplicaba porque terminaran la charla formal de una buena vez.

— De acuerdo — Tamaki le sonrió a Oliver, este también le devolvió la sonrisa.

— Nos vemos —

Por fin entró al auto poniendo las llaves para encenderlo, lentamente se fue moviendo hasta detenerlo en la entrada y donde se despidió una vez más con la mano, luego desapareció de la vista de Tamaki. Rin no decía nada todavía nerviosa por toda la situación que estaban viviendo, después de un rato Oliver suspiró pesadamente.

— ¿Qué diablos esta pasando? — Preguntó mientras alzaba su voz irritado — ¿Qué estabas haciendo en la casa de mi tío? — Le miró enojado sin poder creer lo que estaba diciendo.

— Él me secuestro — Le repitió Rin sintiéndose un poco más tranquila — ¡El mató a Len! — Le gritó ella tratando de mantener la compostura — Y no es lo peor que hizo… — Oliver se quedó pasmado por sus palabras, simplemente seguía conduciendo tratando de mantener la calma en el volante.

— ¿Qué quieres decir con eso? — Preguntó temeroso de querer saber — ¿Qué te hizo mi tío? — Rin no respondió.

— Solo llévame a la policía — Con eso Rin dejo de hablar, se acomodó mejor en el auto sabiendo que había un camino muy largo, y que Tamaki seguramente ya se dio de cuenta que había escapado.


Waaaa! Buenas noches C:, hoy es 31 de diciembre del 2016 y hoy de manera no oficial (porque aun no subo el próximo capitulo), terminé este fic. Sé que algunos dirán que me demoré mucho pero no importa, uno de mis preciosos bebés esta terminado (de manera no oficial), realmente quería terminarlo cuando acabará el año, saben que aun falta el último capitulo, ¿cierto?, este es el penultimo, pero el final de este fic lo subiré en enero del próximo año, para que no tengan que esperar tanto.

Cualquier parecido con la pelicula "room" es pura coincidencia!, debido a que si soy sincera, la idea la saque de un capitulo de criminal minds C: ( creo que ya lo había dicho), esto fue hace años, incluso lo deje en una nota de autor cuando dije que había pensando en algo malvado para el fic.

Bueno, finalmente después de tantos años, he logrado lo que tenía planeado para este fic, aunque fue muy dificil de escribir, pero me complace mucho haber llegado hasta aqui, es el final de una etapa, y quizas es el comienzo de otra, no lo sé, pero muchas gracias por haberme acompañado y leido todo este tiempo, han sido parte de mí y espero que yo haya sido parte de ustedes y "gracias" es lo único que se me ocurré decir.

Responderé reviews:

RilliAllen: Todos están acostumbrados a que Len muera :v, gracias por leer el capitulo, espero que te haya gustado c:

ana-kurohitsu: Bueno, Rin ya es mayor de edad, ella puede decidir lo que quiere hacer con su vida sin importarle si Elizabeth la quiere en su casa o no, pero lo descubriras en el próximo capitulo.

lenxrin:

Si, me encanta jugar con sus sentimientos :v

Bueno, mientras escribía este capitulo y el próximo (que fue bastante dificil), hubo partes en las que tuve que parar porque se me salían las lágrimas (soy muy mala siendo mala), incluso en mitad del capitulo pensé en darle otro final a Helen y dejarla reunirse con Rin, pero decidi finalmente por mi idea original xDDD, porque era más dramatica n3n.

Lo siento por confundirte, debo mejorar mi redacción para que entiendas mejor.

Scarlett-Owl: Pensé en escribir este capitulo en primera persona como un relató de Helen, pero me arrepenti porque me han dicho que escribó pesimo en primera persona (?), decidi dejarlo así porque si solo contaba la versión de Helen tendría muchos cabos sueltos (también queria escribir un poco más de Elly), espero que se hayan solucionado todas las dudas que tenías.

SakuNyaa :Gracias por llegar hasta aqui, sé que es dificil leerse un fic de tantos capitulos C:

nos vemos el próximo año C:.