D.o.t.E: ¡Hello Minna-san! ¡He aquí el siguiente capitulo! Espero que les guste.
Disclaimed: Inazuma Eleven no me pertenece.
Les recuerdo que este fic toca temas algo fuertes como pedofilia, acoso sexual e intento de abuso, por lo que les pido que si son delicados con estos temas, se retiren.
¡Gracias!
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-¡Onii-chan, te encontré!- grito emocionada y alegre Alice. ¡Por fin había encontrado a su hermano! ¡Ya no tendrá que estar tan asustada!
-¡¿Onii-chan?!- gritaron todos sorprendidos y confundidos ante la escena. Enfrente de ellos estaba Fudou, completamente congelado y pálido como si hubiera visto a un fantasma, que era abrazado por una muy alegre Alice. ¿Pero qué mierda?
-¡A-Alice!- grito de repente Fudou, reaccionando y asustando a los demás. El rebelde no se miraba para nada feliz. -¿Por qué huiste hiciste eso? ¡Te pudiste haber lastimado! ¡Alguien te pudo haber raptado! ¿Sabes lo preocupados que estábamos? ¿Lo preocupada y aterrada que esta Ka-san? ¿Qué diablos pasaba en tu cabeza cuando decidiste hacer eso?- regaño fuerte el castaño. Horas y horas preocupadas buscando a su hermana, los peores escenarios recorriendo en su cabeza, todo era descargado ahora. -¡Responde!- le exigió. La pequeña tenia lágrimas en los ojos y se reusaba a ver a su hermano. No era tonta, sabía que su hermano y mama debían de estar muy preocupados, ¿pero qué otra opción tenia ella? -¡Alice!-
-¡Tengo miedo!- grito de repente, reaccionando a la voz molesta de su hermano.
-¿Miedo? ¡Miedo teníamos nosotros!- le grito una vez más Fudou, ignorando las miradas de los demás. –Llamare a mamá. Mañana iremos al aeropuerto y te regresare a casa.- le dijo de manera seria. La preocupación y miedo que sintió estaban nublando su naturalmente neutra mente. No podía ver el rostro de terror puro que mostro la pequeña antes esas palabras.
-¡No! ¡No quiero! ¡Por favor no lo hagas!- le suplico la pequeña, abrazando aún más a su hermano mientras su cuerpo comenzaba a temblar. Eso llamo la atención de Fudou y los demás.
-Alice…-
-¡No quiero regresar! ¡Él me encontrará!- le grito, interrumpiendo. -¡No quiero que él me encuentre!-
-¿Él? ¿Quién es él?- pregunto Fudou nuevamente asustado. -¿Alice, que ha pasado?- pregunto.
-Siempre llega un hombre a casa…a él le gusta que me quite la ropa, pero a mí no me gusta… ¡Tengo miedo, Onii-chan!- dijo entre lágrimas y entrecortadas la pequeña Alice. Aquellas palabras le helaron la sangre a todos, incluso a los dos adultos que recién llegaron al hostal.
-¿Qué está pasando aquí?- pregunto Hibiki confundido al ver a una pequeña niña llorando.
-No lo sé…-respondió Endou, igual de aterrado que los demás que estuvieron presentes. La idea de que alguien pudiera lastimas a una niña, alguien tan dulce e inocente como Alice, era simplemente aterradora.
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Horas más tarde y la pequeña Alice estaba dormida profundamente en la cama de Fudou. Ella, después de su pelea de gritos, se reusó a contestar las demás preguntas. No sabían nada del hombre más que llegaba a su casa minutos después de que ella regresara de la escuela. Aki y las demás les explicaron a los entrenadores como encontraron a la pequeña Alice y que pasó después.
-¿Fudou tiene una hermana?- pregunto sorprendido Hibiki.
-¿Hibiki-san no estaba informado?- pregunto curioso Kidou. El entrenador fue quien convenció al rebelde de unirse, ¿Cómo era posible que no supiera de ese dato?
-¿Qué podemos hacer ahora, Hibiki-san?- pregunto Kudou serio. La historia y situación que le narraron es algo sumamente delicado y peligroso. No había duda de que tendrían que involucrar a la policía de Japón.
-Por los momentos, lo más sensato es llamar a la señora Fudou y decirle que encontramos a su hija. Debe de estar muy preocupada.- dijo Hibiki pensativo.
-Ya he hablado con ella.- anuncio Fudou. Después de que Alice e durmiera, rápidamente llamo a su mamá y le explico un poco la situación, dejando de lado el obvio pedófilo que entraba a su casa. Ese tema lo hablarían una vez estén en casa, donde él puede proteger a Alice.
-¿Qué piensas hacer, Fudou?- pregunto el mayor.
-La situación es demasiado peligrosa para mandar a Alice de regreso. Sí se me permitiera, quisiera que Alice se quedara conmigo aquí hasta que el asunto del pedófilo haya quedado resuelto.- respondió con respeto Fudou.
-Me parece una buena idea…-dijo Kudou suavemente. Él tenía una hija también, no podía imaginarse el terror que sentiría sí él llegase a su casa y encontrara que su hija ha sido acosada por un pedófilo.
-¿Pero cómo llego Alice-chan hasta aquí?- pregunto Fuyuka.
-Al parecer compro un boleto en línea, llamo un taxi y una vez que el viaje fuera a despegar, se acercó a una familia que estaba ahí…los guardias ni siquiera preguntaron…-dijo Fudou, en su mente preguntándose qué carajo hace los guardias. ¡Su maldito deber es el proteger a las personas y aun así permitieron, sin molestarse a preguntar, que una niña de cinco años se montara sola a un puto avión!
-Fudou, si no te molesta, mañana me gustaría que lleváramos a tu hermana al hospital…-dijo Kudou. Solo podía admirar a la pequeña Alice por su valentía y astucia, logro esconderse y sobrevivir por Dios sabe cuánto tiempo, logro ingeniárselas para llegar hasta aquí logrando pasar con toda la seguridad de los aeropuertos. Simplemente sorprendente.
Ante esas palabras, todos se congelaron una vez más. –Alice dijo que no la ha tocado.- aseguro de golpe Fudou, en su mente queriendo creer que realmente su hermana no ha sido tocada.
-Fudou…hace unas cuantas horas no sabías que tu hermana era acosada por un depredador sexual…esto es solo para asegurar que nada malo le ha pasado…-explico Kudou.
-Entiendo…-dijo Fudou para luego irse una vez más a su habitación. Debía retirarse rápido, no quería que nadie viera como sus lágrimas se hicieron paso en su rostro. Su hermana, su adorada hermana ha estado viviendo en miedo durante tanto tiempo… ¿Cómo pudo permitir que eso pasara? ¡Él prometió protegerla de todo!
-No es tu culpa…-escuchó una suave voz a su espalda, asustándolo, pero aún así se reusó a ver quién le hablaba. –Estoy segura que Fudou-san ha hecho todo lo posible por protegerla…hay cosas que no se pueden evitar tan fácilmente…-dijo suavemente Fuyuka.
Al recibir silencio, Fudou siguió su camino, dejando a la joven de cabellos lilas sola.
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-Todo está bien, no encontramos algún daño en su himen y tampoco alguno que indique que el hombre la haya golpeado.- explico con suavidad la doctora. Esa mañana un grupo de jóvenes (quienes reconocieron como los miembros del equipo de Japón) llegaron y explicaron la situación, pidiéndole que les ayudara a confirmar si era o no lo que pensaban.
-Gracias Kotoko.- dijo Kudou con una sonrisa a su amiga. Años pasaban y está loca de cabellos castaños no cambiaba en nada.
-De nada, es un placer ayudar…y hablando de ayudarte… ¿Cuándo planeas dejar de lado tu abstinencia? Tengo un par de amigas que estarían más que encantada de conocerte…-dijo Kotoko con una sonrisa pícara y de burla al ver el sonrojo que Kudou trataba de luchar.
-Sabes que no tengo tiempo para eso.- dijo de golpe apenado el entrenador. ¡Gracias a todas las entidades que su hija no estaba cerca!
-¿No crees que es hora que Fuyuka tenga una madre?- pregunto Kotoko con un puchero. Tras ver como su amigo apartaba la mirada, esta solo soltó un suspiro y le dio una tarjeta. –Toma. Aquí está mi número, llámame si algo pasa…-
-¿Si algo pasa?- pregunto confundido Kudou. ¿Qué podría pasar? -¿Acaso hablas de…?-
-Los depredadores sexuales no se rinden tan fácilmente, menos si encuentran un objeto que encaje con su obsesión. Si esa pequeña dice la verdad y está siendo acosada, tenlo por seguro que ese hombre buscara una manera para encontrarla y llevársela.- explico con seriedad atemorizante Kotoko, recordando los horrores que ha visto y, peor aún, su propia experiencia. –Llamare a unos cuantos amigos, ellos podrían ayudar a capturar a este hombre.-
-Una vez más, gracias.- dijo Kudou, recibiendo un fuerte abrazo estilo anime de Kotoko, lo cual solo ocasiono que le sacara una gota en la cabeza al entrenador.
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Ha sido un muy largo día. Lo que antes fue planeado como un divertido viaje, ahora se tornó en uno estresante, preocupante y peligroso. La pequeña Alice, quien aún seguía triste por lo que había pasado el día anterior, se mantenía callada, respondiendo una que otra pregunta de su hermano. No quería que se enojara de nuevo.
-Alice…quiero pedirte disculpas por lo que paso ayer…-dijo Fudou, agachándose para estar a la misma estatura que su hermanita. –No quería gritarte…estaba muy preocupado… ¿Perdonarías a tu onii-chan?- pregunto suavemente con una pequeña sonrisa juguetona. Los miembros de Inazuma Japan miraban la escena desde lejos, aquello era demasiado extraño para su comodidad (y hemos de recordar que ellos pelearon contra un grupo de "alienígenas" para salvar escuelas). ¡Fudou estaba siendo amable y cariñoso!
La pequeña, en vez de responder, solo logro abrazar a su hermano y ocultar su rostro en su cuello, como si aquello le diera fuerzas para luchar contra el mundo. –Mamá estará muy molesta…-
-Tranquila, yo hablare con ella…- dijo con una pequeña risita. Su madre estaría más que molesta, estaría encabronada. Serian esas veces que es capaz de asustar al mismo Satanás.
Habla del diablo y este aparecerá
Antes que alguien lograra formular alguna palabra o hacer algún movimiento, la puerta principal del hostal se quebró de repente en dos. Alguien la había pateado. Asustados, todos voltearon a ver la puerta de donde humo aparecía, no permitiendo ver a los jóvenes quien estaba detrás. La figura poco a poco se tornaba humanoide, se acercaba con una lentitud y frialdad que logro preocupar incluso a los dos adultos, quienes se colocaron enfrente de los jugadores para protegerlos. Kidou y Goenji estaban enfrente de Haruna, protegiéndola. Kazemaru y Fubuki enfrente de Aki, mientras que Tobitaka y Toramaru enfrente de Fuyuka. Fudou soltó a su hermana y la coloco detrás de él. Sí aquella figura atacaba, él no permitirá que toque a su hermana.
-¿Quién está ahí? ¡Identifíquese!- ordeno Kudou con una voz seria y fuerte, dando a entender que no hay lugar para las negociaciones. La figura solo se detuvo, el humo comenzaba a dispersarse pero no lo suficientemente rápido como para identificar a la persona. Tras unos minutos de completo silencio y tensión, la figura se abalanzó contra ellos rápidamente. Su velocidad era sorprendente y la habilidad igual, esquivando a todos sin tocarlos o que ellos pudieran reaccionar.
-¿Pero que…?-dijo sorprendido Hijikata.
-¡Es rápida!- exclamo asustado Kogure.
Sin que nadie pudiera hacer algo, la figura se acerco a donde Fudou y Alice estaban. -¡Fudou!- gritaron Endou, Sakuma y Kidou, preocupados por el rebelde que era enboscado por ls figura negra…
…
…
…
O eso debía de ser…
-¡AKI-KUN! ¡ALI-CHAN!- se escuchó el grito por todo el lugar. La voz era suave y femenina, se notaba la alegría y alivio que sentía la persona. Al permitir que el miedo se alejara de sus mentes, vieron a una mujer de larga cabellera castaña arrodillada enfrente de Fudou y su hermana, abrazándolos a ambos energéticamente mientras lágrimas de alegría estilo chibi aparecían en sus ojos. -¡QUE BUENO QUE AMBOS ESTEN BIEN!-
-¿Pero qué carajos…?- dijo confundido Kudou al ver la escena.
-¡Mamá!-
Pero por supuesto.
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D.o.t.E: ¡Finalizado! ¡Espero que les haya gustado! Me ha salido un poco largo, pero bueno, poco a poco vamos. ¡Gracias!
Matta ne!
