Boku no Hero Academia: Ultraviolento
Capítulo 23: El Banquete (I)
En un gran salón abarrotado por la crème de la crème de la sociedad japonesa contemporánea; Piano, contrabajo y saxofón se unen armónicamente para dar color al banquete, con las piezas de jazz más destacadas del momento.
Desde animadas conversaciones entre hombres engalanados en costosos trajes; donde un solo botón, equivaldría al ingreso mensual de una familia promedio; hasta agracias heroinas de sonrisas fingidas y figuras esbeltas, elogiándose mutuamente el atractivo de sus vestidos y accesorios; eran escenas recurrentes que no faltaron en el banquete.
En un extremo de la sala, con un humor bastante agrio, un joven de elegante esmoquin, largo cabello naranja y mirada perdida, ignoraba los platos gourmets frente a él.
—Hermano ¿Qué pasa? ¿Te arrepientes de haber gastado tanto en una pintura?
Volviendo en sí, Tatsuro negó con la cabeza.
—Te dije que me gustaba el arte. Si de algo me arrepiento... Es de no tener suficiente dinero —se lamentó en voz baja— Soy solo un pobre mendigo en el borde de la carretera.
¡Has gastado un millón de dólares en una pintura!, y aun así te atreves a decir con descaro que no tienes suficiente dinero. Si te llamas a ti mismo mendigo, entonces la mayoría de personas ni siquiera califican para ser llamados perros callejeros. Con algo de esfuerzo Fuyumi, detuvo sus ganas de replicar, tenía la sensación de que si discutía con Tatsuro, lo único que ganaría es estresarse; si ella supiera que su hermano compró todas las pinturas de la subasta, es desconocido cuan grande sería su conmoción.
—¿No es ese el hombre que ganó la escultura? —comentó Fuyumi, intentando desviar la conversación.
En otro asiento, el obeso magnate, Alan Goodman, recibía felicitaciones de otros hombres de negocios. Y aunque la adquisición de la escultura "Hiperión" le dejó un déficit que tendría que recuperar en el próximo año fiscal, el aumento de su influencia en el medio, retornaría su inversión con creces.
Desde la distancia, Tats lo observó como si se tratara de basura humana, inmediatamente la avara sonrisa en la cara de Goodman se solidificó, y sin saber porque, empezó a sudar frío. Debe ser mi presión arterial alta, es mejor evitar el caviar y el alcohol por hoy, consideró el magnate.
La subasta ya había acabado, Tatsuro realizó la transferencia de dinero por la primera pintura, y Sakamoto también completó el pago de su lado. Pero cuando Tats planeaba irse a casa, al finalizar el evento principal fueron invitados a un amplio y lujoso banquete.
A pesar de las exquisitas delicias y extravagantes platos de los chefs más reconocidos de japón, Tatsuro se encontraba incapaz de disfrutar la comida, en su paladar aún podía sentir el mal sabor de no poder ganar la escultura en la subasta.
Villanos, traficantes, piratas, contrabandistas, dictadores, corruptos y evasores fiscales; En la mente de Tats daban vueltas los nombres de quienes serían sus próximas víctimas, ¡Corrección! según su singular lógica, ejercería todo el poder de la justicia, aplastaría a los enemigos de la sociedad y recuperaría los bienes, capital y activos mal habidos; transfiriéndolos a su propiedad personal como pago por el servicio que presta a la comunidad.
Bajo esa pobre excusa, Tats justificaba su actuar delictivo.
Hasta ahora, cada vez que él miraba el saldo de su cuenta bancaria, se pavoneaba orgulloso de sus millones; creyendo ingenuamente que la cantidad de dinero que había incautado de los villanos sería suficiente para toda una vida o tal vez dos.
Pero solo hoy, pudo comprender lo rápido que se esfumaba el dinero. Con gastos millonarios y costos de investigación, su cuenta estaba a punto de tocar fondo.
Robarles a los villanos no es un problema, pero quienes tienen el verdadero capital, no suelen salir de sus escondites, son unas ratas cobardes bañadas en oro. Tal vez debería buscar antigüedades atrapadas en el fondo oceánico, consideró por un momento, solo para después descartar la idea.
Mientras tanto en alguna parte del museo, en una instalación resguardada; La Coronel Nakahara revisaba la lista final de sospechosos que podrían ser vulcano.
Solo eran 21 nombres y su información correspondiente se reflejaba en la tablet.
Ahora era momento para el siguiente paso que como el plan lo dictaba, ella tendría que asistir personalmente al banquete, entablar conversación con cada uno de los sospechosos y hallar a "Vulcano".
—¿Nadie fue omitido?
—No coronel, analizamos cada microexpresión. Los sofisticados instrumentos determinaron a las personas que tuvieron una reacción inusual en todo el evento, y cruzamos la información con la lista original. Nuestro margen de error es mínimo —respondió un subordinado.
—Si el margen de error es mínimo, entonces... ¿Quién me explica que hace este niño aquí? —cuestionó Nakahara, señalando la información del sospechoso nº16 "Tatsuro Todoroki".
—Coronel, la información suministrada por inteligencia, lo considera en la lista inicial. Su ausencia del país, su quirk de emisión de lava confirmado cuando cumplio los 4 años. Y su ausencia en el festival deportivo de la U.A. coinciden con la presencia de Vulcano en el mar.
—Vulcano empezó a operar hace 5 años en Europa del este. El primer incidente que se le atribuye es la destrucción de un puerto ilegal de contrabando de droga. Entonces ¿Qué edad tenía el adolescente cuando eso sucedió?
—Diez años, Coronel —vaciló el subalterno, dándose cuenta de lo absurdo de la situación.
—¿Suena lógico que un niño de 10 años convierta en cenizas un puerto de 10 kilómetros y asesine a 32 narcotraficantes?
—Coronel, pero si inteligencia lo incluye, ¡No debemos descartarlo tan rápido!.
—Lo sé, pero también es posible que quieran obstruir nuestro trabajo. Malgastando nuestro tiempo en la investigación de un adolescente. ¡No voy a caer en su estúpido juego! —sentenció Nakahara, mientras abandonaba la sala de monitoreo usando su vestido de gala— Informenme de cualquier detalle por el comunicador, es solo cuestión de tiempo para que lo encuentre.
—Y si ese adolescente es Vulcano, entonces dejaré las fuerzas de autodefensa, me comprare un pedazo de tierra y cultivaré naranjas —se burló Nakahara.
En un extremo opuesto del museo, Tats estaba aplacando su mal humor con una langosta a la brasa, acompañada con crema de mantequilla y unas patatas de invierno confitadas, la exquisita y refinada preparación le devolvió el apetito.
—¡Junko senpai! ¡Por aquí! —saludó Fuyumi, interrumpiendo la tranquilidad de la cena de su hermano.
—¿Un conocido? —preguntó Tatsuro, devolviendo la langosta a su plato, mientras giró para ver quien era el tal "Junko senpai".
Una persona de rubio cabello corto estilo bob, ojos completamente blancos carentes de pupilas, inmaculada piel pálida, delicados rasgos femeninos y un vestido rosa pálido que emitía un ligero aura inocente.
Pero a pesar de que llevaba un vestido, en la mente de Tats solo lo llamó "persona" porque no podía estar totalmente seguro si "Junko senpai" era un hombre o una mujer, porque donde se supone que deberían resaltar dos femeninos picos gemelos que contendrían los sueños y anhelos de todo hombre, ¡No había nada!, ni siquiera una humilde colina o una uva que se asome tiernamente, era como si todos los sueños de la humanidad fueran aniquilados incluso antes del amanecer de la vida, era solo una estéril llanura.
Conflictivo más allá de lo usual, sus neuronas trabajaban a toda máquina en un intento de especular el género de "Junko senpai". En estas épocas no se puede estar seguro de nada, mucho menos de las cosas ambiguas, pensó.
—¿Es un hombre o una mujer? —preguntó Tats antes de que la persona llegara la mesa.
—Era la presidenta cuando yo estaba en el concejo estudiantil en secundaria, y es mujer. No quiero bromas de mal gusto, ella es una buena amiga —puntualizó Fuyumi.
—¿Mujer mujer? o... ¿Mujer gracias a la ideología de género? —cuestionó Tatsuro, sin estar del todo convencido.
—¿Ideología de género? Idiota, solo a ti se te puede ocurrir decir tantas estupideces —reprendió Fuyumi aplastando el pie de su hermano bajo la mesa.
—Y... es mujer mujer —susurró Fuyumi, considerando que la duda de su hermano era válida.
—¡Oh! —asintió Tats en comprensión, inmediatamente su expresión cambió a una de profundo pesar, como si compartiera el dolor ajeno ante la pérdida de alguien importante, en este caso la pérdida de dos cosas importantes que nunca conocerán la dicha de existir.
Gracias a su entrenamiento militar, Junko tenía los sentidos extremadamente desarrollados. Para ella no le fue difícil escuchar toda la conversación entre Fuyumi y su hermano, lo realmente difícil fue conservar su sonrisa sin deformarla.
¿Qué expresión de mierda es esa?, porque siento como si el adolescente me mira con los mismos ojos llenos de lástima con el que un camarada ve a su compañero lisiado. Tanta lastima te doy que tienes que poner esa cara de perro en luto. ¿A tus ojos no tener pechos grandes es lo mismo que ser una lisiada? —se quejó Junko en su interior, reviviendo su complejo de pecho plano.
Por lo que vio en la sala de monitoréo, Junko sabía que su antigua compañera de la secundaria había asistido a la subasta y esperaba encontrarse con ella. Pero lo que no esperaba es que su hermano, incluso antes de que siquiera pudiera cruzar alguna palabra con él, fuera tan descortés. Si estuvieran en las fuerzas de autodefensa, definitivamente le daría una paliza, pero por ahora ella tenía que mantener su compostura y comprobar si el mocoso maleducado era o no, vulcano; lo cual en su mente había descartado por completo.
—Fuyumi, ha sido tanto tiempo desde la última vez que nos vimos —saludó Junko.
—Si, han sido algunos años —recordó Fuyumi con nostalgia— Te presento a mi hermano menor Tatsuro. Estuvo en el extranjero, pero regresó para estudiar en la U.A.; y Tatsuro ella es la teniente Junko Nakahara, apresúrate y salúdala.
—Coronel... Ahora soy Coronel —corrigió Nakahara.
—¡Junko, de verdad! —se alegró Fuyumi, saltando directamente a abrazarla— ¡Felicitaciones! ¡Sabía que llegarías lejos, pero no esperaba que te promovieran tan rápido! Tu padre estaría orgulloso...
Junko guardó silencio, recibiendo el cálido abrazo de su amiga, gran parte de la fatiga que acumuló en las fuerzas de autodefensa todos estos años, abandonaron sus hombros. Definitivamente el General Nakahara estaría orgulloso, recordó Junko con una sonrisa.
Después del momento emotivo, la Coronel regresó a su estado habitual, reunirse con su amiga es sin duda motivo de felicidad, pero ahora tiene que hacer su trabajo.
—Coronel Nakahara, es un gusto conocerla, por favor llámeme Tats.
Junko asintió en aprobación, al menos el mocoso tenía algo de modales.
—Fuyumi, escuché que tu otro hermano también está en la U.A. Tu familia es bastante increíble, todos son unos genios. Tal vez deberías preguntarte si fuiste adoptada —se burló Junko, liberando su jovial carácter.
—Senpai por favor, no me avergüences frente a mi hermano. Con lo popular que fuiste en la secundaria, estoy segura de que nuestros antiguos compañeros me agradecerían si publico las fotos, cuando usaste ropas de hombre —amenazó Fuyumi con una delicada sonrisa.
La expresión en la cara de Junko se congeló, no se esperaba tan brutal contraataque de Fuyumi. Bajo esa amenaza de grueso calibre, fue forzada a retroceder.
—Tsk, aún conservas esa foto, parece que fue una mentira cuando me prometiste que la borrarías en la graduación. Pero Fuyumi, ¿no puedes soportar una pequeña broma?. Tu tendencia a sobrerreaccionar no ha disminuido con los años.
—Es solo mi forma de protegerme contra tus bromas crueles, Senpai —se justificó Fuyumi— Y cuéntame cómo has estado todos estos años, ¿Hay algún pretendiente que haya descongelado ese frío corazón tuyo?
—No, estoy atrapada en el trabajo. No tengo tiempo para el romance.
Desde que fue ignorado de la conversación femenina, Tatsuro se concentró en comer mientras negociaba con el mesero para que le sirva una tercera langosta y tal vez más; que en su deleite, el refinado sabor del plato gourmet fue lo suficientemente agradable para su exigente paladar.
Fuyumi se disculpó por un momento y presumiendo sus habilidades de sommelier, afirmó que ella personalmente escogería un vino de excelente calidad, dejando solos en la mesa a su hermano y Nakahara.
Habiendo negociado exitosamente con el mesero, Tatsuro disfrutaba de su cuarta langosta, pero antes de verter más crema de mantequilla fue interrumpido por una pregunta de Junko.
—Tats, ¿Esta es la primera vez que vienes a una subasta?
—Si, resultó ser interesante. No esperaba comprar una pintura —respondió Tatsuro mirando directamente a los ojos sin pupilas de Junko.
— Pero… Coronel, ¿no recuerdo haberla visto en la subasta? —agregó, fingiendo vacilación.
—¡Oh! Tienes talento para notarlo, no en vano estás en la U.A. Bueno como eres hermano de Fuyumi, no creo que sea un problema decírtelo —bajando la voz, Junko continuó— Estoy aquí para buscar a alguien... Un poderoso hombre con un quirk de lava que incluso es más fuerte que All Might.
Notando una fugaz expectativa en la expresión de Nakahara, sin mostrar una sola abertura en su discurso, Tats respondió.
—¿Eso no debería ser un secreto militar?. ¿Coronel, segura que no pone mi vida en riesgo al contarme información confidencial? —bromeo Tatsuro, como si las palabras de la Coronel fueran solo una inocente argucia para burlarse de él.
—Parece que no eres tan ingenuo como tu hermana, a tu edad ella solía caer en mis bromas.
—Coronel no juegue conmigo. Si lo dice con esa seriedad, de verdad pude haberle creído. Pero cuando mencionó que la persona que buscaba era más fuerte que All Might, inmediatamente supe que era una broma. ¿Cómo puede haber alguien más fuerte que el símbolo de la paz que nos ha protegido por tantos años? —objetó Tats, como si fuera sentido común.
—Supongo que exageré con la broma. Es imposible que exista alguien mas fuerte que All Might —dijo Nakahara, mientras recordaba a aquel Titán sentado en su trono, rodeado de kilómetros de magma.
—A propósito, ¿no has estado en las playas de Kamino estos días? —preguntó Junko, entrecerrando los ojos y cambiando bruscamente de tema.
—¿Y a qué viene esa pregunta?
Notando el desconcierto real en la expresión de Tats, Nakahara negó en su mente, no es posible que el hermano de Fuyumi sea Vulcano, él es solo un adolescente normal.
—Nada en particular, solo una pregunta casual. Estaba pensando en buscar un lugar tranquilo para vacacionar —aclaró Junko mientras calculaba quienes de los sospechosos restantes en la lista serían los más probables en ser Vulcano.
—Estuve en Kamino hace algunos días, las playas son tranquilas y no suelen haber muchas personas. Pero recuerdo que el clima se volvió raro. Cosas absurdas pasaron ese día, pero...
—¿Pero qué?…
Tatsuro guardó silencio. Interpretando su expresión, Nakahara se acercó a él, conjeturando que tal vez las siguientes palabras sean algún secreto que Tats no pueda decir en voz alta.
—Pero, ese lugar es aburrido, si desea vacacionar le recomiendo visitar las amplias llanuras en la prefectura de Gifu —susurró Tats, enfocando descaradamente sus ojos azules de dobles pupilas en el carente pecho de la Coronel mientras mostraba una sonrisa obscena— Sus amplias planicies y verdes praderas son un espectáculo para la vista...
—En particular no tengo ningún problema con las planicies, creo que son más reconfortantes que las montañas. Si usted no tiene ningún inconveniente, me propongo a mi mismo para ser su guía, tengo una hermosa cabaña en Gifu que podemos compartir —continuó Tatsuro, sin separar sus ojos del pecho de la Coronel y sin siquiera molestarse en ocultar el doble sentido de sus palabras.
Bajo la irónica coquetería, Junko se sintió increíblemente agraviada, no esperaba que un mocoso intente cortejarla, ni mucho menos de forma tan pícara y descarada.
Referirse no tan sutilmente a ella como una planicie, y declarar que él no tiene ningún problema con eso, revivió el ya olvidado complejo de inferioridad de la Coronel.
Si no fuera por la misión que desempeñaba, no dudaría en darle el escarmiento de su vida al atrevido adolescente.
Conteniendo su ira, se tragó su impulso de golpearlo. Encontró una excusa para no quedarse por más tiempo, mencionó que luego hablaría con Fuyumi, y después se alejó caminando rígidamente.
Era obvio que el mocoso no era nada más que un descarado y vulgar intento de donjuán. Su carencia de seriedad, contrastaba con el imponente carácter de Vulcano, es imposible que sean la misma persona, racionalizó Nakahara, descartando a Tatsuro Todoroki de la lista de sospechosos.
Por otro lado, desde que Tats escuchó que la joven mujer amiga de Fuyumi era militar, las piezas del rompecabezas en su mente, empezaron a encajar.
Sin duda alguna, eran las fuerzas de autodefensas quienes querían contactarse con él, o mejor dicho con su alter ego de gigante de lava. Y sus sospechas quedaron completamente confirmadas con la última conversación con la Coronel Nakahara.
Y sobre los motivos por el cual quieren encontrarlo, debe ser para indagar sobre lo qué hace en Japón, o tal vez para darle alguna advertencia de que no cause ningún desastre en las ciudades.
De todas formas, sea cual sea la razón, a Tatsuro no le importaba.
Era suficiente con saber que fueron los militares quienes se tomaron tantas molestias en ubicarlo. Y Tats no respondería al intento de contacto, por la simple razón que no quería involucrarse con ellos debido a que es posible ser arrastrado en algún conflicto absurdo.
Por eso no dudó en burlarse un poco de la Coronel Nakahara.
Fuyumi no tardó en regresar con una botella de vino borgoña francés.
—¿Donde fue Junko?
—Dijo que tenía algo que hacer, y que después encontraría algo de tiempo para conversar contigo.
—Bueno, entonces será en otra oportunidad —comentó Fuyumi colocando el vino en la mesa— En todo caso, me encontré con otra amiga, no tardo ¡Y no hagas problemas!, mientras vuelvo.
—Hermana, ¿tan poca confianza tienes en mí?
Fuyumi entrecerró los ojos y sin decir más palabras, nuevamente se volvió a ir.
Sin mucho que hacer, Tats caminó por el banquete intentando localizar e interceptar alguna langosta a la brasa que no haya sido entregada.
Y cuando caminaba cerca de la mesa principal, una mujer de seductora figura y cabello corto púrpura oscuro, llamó su atención.
Pero lo que atrajo el interés de Tatsuro no fue el maduro atractivo que la mujer irradiaba, sino que sus lóbulos de las orejas se extendían hasta llegar a su clavícula y culminaban en un enchufe de audífonos.
— ¿Jiro? No, no puede ser ella. Kyoka no usa lentes, ni tiene los pechos tan desarrollados —murmuró Tats, sin darse cuenta que se estaba acercando demasiado a la mujer, al punto de vulnerar su espacio personal.
—¡Oye tú! ¡Aléjate de mi esposa!
Notas del Autor.
Les saluda Xildar, con un capítulo de 3120 palabras
Sin saber cómo, este capitulo terminó convirtiéndose en una apología a los pechos planos.
Próximo capítulo, ¡MAÑANA!. Actualizaciones en Twitter: bnha_u
