Boku no Hero Academia: Ultraviolento

Capítulo 24: El Banquete (II)


—¡Oye tú! ¡Aléjate de mi esposa! —rugió una voz, en ayuda de la mujer que no sabía cómo reaccionar ante el extraño comportamiento del adolescente.

Percibiendo su error, Tatsuro retrocedió inmediatamente.

—Lo siento. Me distraje, fue un error mio.

—¿Qué estabas tratando de hacer? Te advierto, soy un compositor famoso y tengo mis conexiones —reclamó un hombre de mediana edad, pálido cabello largo y ojos triangulares, mientras se acercaba sosteniendo dos copas de champagne.

—Es solo un malentendido —se justificó Tatsuro en calma.

Sólo ahora pudo recordar que la mujer que llamó su atención, debe ser la madre de Kyoka Jiro, y aquel hombre iracundo, su padre.

Al haber pasado tantos años desde su reencarnación, algunos personajes secundarios que solo aparecen brevemente en la serie original, se volvieron algo difusos en su memoria.

Por esa razón, tardó en reconocer a la mujer de rasgos vagamente familiares, incluso llegando al punto de incomodarla en el proceso; reconociendo su error, Tats decidió reemplazar por un momento su usual carácter lúdico por una apologética seriedad.

—Me disculpo, fui distraído por mi curiosidad —alegó Tatsuro, dando una breve pero elegante inclinación ante la pareja— La similitud de su apariencia con la de una compañera de clase, me aturdió más de lo que esperaría.

—¡Puras mentiras! ¡Conozco a los de tu tipo!, ¡Se aprovechan de su juventud, junto con sus rostros bonitos y cabellos largos, intentan seducir a mujeres casadas!, ¡Te advierto! ¡Mi esposa no será tu próxima víctima! —discutió el hombre aún sin calmar su irritación.

Tatsuro solo pudo suspirar en impotencia, ya había hecho todo lo posible para disculparse, pero su buena voluntad fue impugnada.

Anciano, si yo hubiera intentado hacer un movimiento sobre tu esposa, solo podrías resignarte a ser víctima de cazadores que busquen decorar su pared con las distinguidas y majestuosas cornamentas que adornarían tu obstinada cabeza, consideró Tats; sobreestimando sus "nunca probadas en acción" habilidades de conquista.

—Querido, relájate no ves que ya se ha disculpado —abogó la mujer.

La pequeña discusión, entre la música y otras banales conversaciones, pasó desapercibida del resto de los asistentes al banquete.

—Querida, no te pongas de su lado. Esos ojos de doble pupila no me inspiran confianza, de seguro que no tiene buenas intenciones.

Ignorando las quejas de su esposo, la mujer se dirigió al adolescente que le dio la impresión de sinceramente reconocer su error.

—Joven, acepto tus disculpas. Pero dime, ¿quién es la compañera que dices que me parezco? —indagó algo elogiada de ser confundida con una contemporánea del adolescente.

—Primero, permítanme presentarme, soy Tatsuro Todoroki y reitero mis disculpas; no fue mi intención ofenderlos. Estudio en el primer año de la U.A. y la compañera a la que me refiero es Jiro Kyoka.

—¡Oh! ahora comprendo porque te equivocaste. Ella es nuestra hija; Yo soy Mika Jiro y él, es mi esposo Kyotoku.

—Gusto en conocerlos.

—¡Querida, no le des conversación! Aún no sabemos si lo que dice es verdad. Puede ser un acosador que nos ha estado investigando.

—Aunque su hija y yo no somos cercanos; no debe ser difícil confirmar con ella de que estoy en su aula.

Contemplando que sería fácil descubrir si lo que el joven afirmaba era una mentira, la pareja aceptó su explicación como válida. Además, confundir a Mika con Kyoka no es algo incoherente, ambas podrían pasar como hermanas, consideró Kyotoku, orgulloso de que su esposa conserve su juventud a pesar de todos los años que han pasado juntos.

—Ahora que lo recuerdo, fuiste tu el que ganó la primera oferta en la subasta —sopeso el padre de Kyoka, con algo de su indignación evaporándose— Tal vez tengas razón.

—¿Y como le va ha mi hija en clases? —preguntó Mika, curiosa de escuchar el desempeño de Kyoka en la U.A.

Tats intentó recordar sus interacciones con Kyoka, pero su único contacto con ella fue haberla llamado "oídos de espagueti" en el incidente con la liga de villanos, lo cual en retrospectiva fue muy ofensivo.

Pero eso no fue ningún impedimento, para que Tats haga gala de su elegante verbo adulador.

—Ella es notablemente superior a la media de la clase, suele ser muy empática con sus compañeros, y su pragmatismo natural actúa como la voz de la razón en el aula…

Antes de continuar con sus elogios vacíos, en un pensamiento totalmente arbitrario. Una sonrisa apacible se dibujó en su rostro; una sonrisa que solo sus enemigos reconocerían; y solo por puro entretenimiento, Tats decidió arrastrar a alguien al abismo; descargando así su descontento por el irracional comportamiento del padre de Kyoka, olvidando por completo que él mismo fue el causante de todo.

—...Y ahora que recuerdo, aunque creo que ustedes ya deben saberlo.

—¿Saber qué? —preguntó inmediatamente Kyotoku.

—Me refiero a que Jiro tiene un novio, y él está en nuestra clase. Y permítanme felicitarlos, me parece genial que acepten con naturalidad la relación sentimental de su hija —alabó Tats, arrojando a Kyoka aún más profundo en el abismo— Quiero decir, con tantos embarazos adolescentes que existen hoy en día, padres tan comprensivos como ustedes son realmente admirables.

Escuchar los halagos que inicialmente recibía su hija por parte de Tats, hizo que ambos bajen la guardia, en los pensamientos de Kyotoku ya había creído que todo el lío inicial fue un malentendido, pensando que el chico no puede ser tan malo.

Pero en el momento en que su cerebro pudo procesar la última afirmación de Tatsuro, su respiración se congeló por un instante que le pareció eterno.

Un instante donde los recuerdos de su pequeña niña bombardearon su mente; cuando Kyoka aprendió a caminar; cuando le enseñó a tocar a la guitarra; cuando celebraron su ingreso a la U.A.; pero todas esas agradables memorias se destruyeron como un frágil cristal por una escena que no pudo borrar de su mente. Su pequeña hija entrando a casa, al lado de un hombre desconocido, sosteniendo un recién nacido en sus brazos.

Tats no fue consciente del impacto que había causado en el pobre padre; y si lo supiera, no dudaría en echar un poco más de leña al fuego.

—Bien, bien, ¡Bien!. Supongo que fue un malentendido, tienes que disculpar mi rudeza, no sabes con cuantos cretinos me he encontrado en eventos como este, y tengo que tener la guardia en alto si quiero proteger a mi esposa. Pero… —recomponiéndose después de un momento, Kyotoku se dispuso a indagar— cuéntame más sobre el novio de mi hija.

Al ver que los ojos del hombre ardían en la sed de sangre con la de un padre iracundo que quiere acabar al tipo que arrebató la inocencia de su hija; Tats continuó arrojando barro con ventilador, satisfecho de su capacidad para causar problemas.

—Si estamos hablando de Kaminari, podría decir que él es bastante animado, alegra el aula con sus ocurrencias. Y aunque va último en la clase, no es un mal alumno.

"Alegra la clase con sus ocurrencias", eso es lo mismo que decir que es el bufón del aula; Y "Va último en la clase", ni siquiera es promedio sino último; tan mal eduqué a mi hija para que se fije en un tipo así; Kyotoku estaba a punto de vomitar sangre, la poca esperanza que tenía de que su hija al menos encontrara un buen hombre, se fue por el desagüe. No dudó en vaciar las dos copas de champagne en una respiración.

Mika que también fue sorprendida por las noticias que Tatsuro trajo sobre su hija, reconoció que Kyoka ya era toda una adolescente, y en ese aspecto fue más comprensiva que su esposo que intentaba aplacar su desasosiego con más champagne.

—Ahora que recuerdo, Kyoka mencionó que había un chico en su clase que venció al fuerte villano que invadió la escuela, creo que dijo que es de la familia Todoroki. ¿Podrías ser tú? —intervino Mika, en un intento por cambiar de tema.

—Aunque mi hermano también está en la misma clase, es posible que se refiera mi. Tengo algo de talento para la lucha y no podía dejar que los villanos lastimen a mis compañeros —fingió con falso heroísmo— Y por favor llámenme Tats.

—Tats, entonces te agradezco que hayas salvado a nuestra hija.

—No es necesario que lo mencionen, era solo mi deber —asintió Tats, ligeramente avergonzado del sincero agradecimiento de Mika. A pesar de que él ayudó de forma indirecta a Kyoka en la USJ, esa no fue su intención original. Supongo que fueron suficientes bromas por hoy, consideró después de hacer un balance.

—Tats, no tienes que ser tan rígido, solo acepta nuestros agradecimientos —dijo Kyotoku olvidando completamente sus diferencias y con los ojos iluminados por un brillo extraño— Entonces ya que Kyoka y tu son compañeros de clase, no te negarías si en compensación por el malentendido de hace un momento, en caso de que nuestra hija vuelva a estar en algún peligro, tienes que ayudarla.

Escuchando sus palabras, Mika notó claramente las verdaderas intenciones de su esposo. Ella conoce muy bien a Kyotoku, y esos no son los ojos de alguien que solicita ayuda para su familia, ¡Son los ojos de un padre que busca un hijo en ley!

Acomodando sus lentes, Mika le dio una mejor mirada a Tatsuro; un joven alto y elegante, de apariencia refinada, buena familia y lo suficientemente rico que no dudaría en gastar tanto dinero en una pintura; definitivamente es un mejor prospecto para un hijo en ley que un bromista de la clase, concluyó Mika; alabando el pensamiento rápido de su esposo, mientras se justificaba que toda madre desea lo mejor para su hija.

—Por favor no tienen que mencionarlo, incluso si no está al alcance de mis habilidades, haré todo lo posible para proteger a una compañera —afirmó Tats con total sinceridad. No importa que tan plana sea, toda mujer debe ser protegida; reza uno de sus ideales que no se atrevería a traicionar.

—Gracias, Tats —respondió la pareja.

Pero antes de que la conversación pueda continuar...

El fuerte sonido de platos rompiéndose y vajillas metálicas impactando contra el piso, atrajo la atención de todos alrededor.

—¿Quién puede ser lo suficientemente idiota para pelear en un lugar lleno de héroes? —preguntó Kyotoku.

Y la respuesta no tardó en surgir; dos mujeres, de las que Tats no dudaría en etiquetar como estereotípicas modelos, se jalaban mutuamente los cabellos y rasgaban sus vestidos exponiendo su piel, mientras se gritaban improperios y volteaban mesas a su paso. Cerca de ellas un rubio americano de constitución fuerte y mentón cincelado, intentaba separarlas en vano, no por falta de fuerza sino por temor a dañarlas.

—Chicas, ya le dije que hay suficiente Captain Celebrity para todas —exclamó el americano— no hay necesidad de pelear.

—Ese no es el héroe americano que llegó hace algunos años escapando de los escándalos— comentó Kyotoku.

—Sí, en los programas de espectáculos es casi una rutina que hablen de él por sus líos con mujeres —agregó Mika— Y yo pensé que exageraban.

Al margen de la lucha femenina, Tats solo tomó algunos aperitivos del banquete mientras disfrutaba de la escena.

Absurdo, porque existen hombres que no pueden conformarse con una sola mujer; qué necesidad hay para ser un casanova, esos son demasiados problemas. Con solo una buena mujer que me acompañe sería suficiente para ser feliz —pensó Tats.

Y mientras los PussyCats ayudaban a separar a las modelos, y Mandalay le pedía a Captain Celebrity que se calle de una vez y deje de complicar las cosas; con su sentidos excepcionales, Tats percibió que otro evento más interesante se desarrollaba.

Ocultos de la vista del público, Mt. Lady arrastraba de la mano a un desconcertado Kamui Woods fuera del banquete.

Curioso de lo que podía pasar, o mejor dicho guiado por el chisme; Tats se decidió seguirlos escabulléndose de los padres de Jiro que aún mantenían su atención en la lucha de las modelos.

Manteniendo la suficiente distancia para poder escucharlos con claridad y no ser encontrado, Tats los acechó hasta que se detuvieron en el patio del museo.

Escondido en las enrevesadas y vanguardistas curvas arquitectónicas, el menor de los Todoroki pudo espiar la conversación con la precisión del servicio de inteligencia.

—Ahora sí me vas a decir qué es tán importante como para traerme aquí —preguntó Kamui.

—Dame un momento, déjame organizar las palabras —respondió Mt. Lady con algunos rastros de embriaguez en su voz.

—¿No crees que has tomado demasiado vino?

—Tal vez me pasé un poco, pero…. Soy perfectamente consciente de lo que voy a decirte —aclaró la rubia heroína, y con algo de vacilación en su voz continuó— Nishiya, no sé desde cuando empecé a verte de esa forma, pero yo…

Eh escuchado suficiente, ya sé de qué va todo esto, pensó Tats mientras volvía al banquete. No habría que ser el detective Conan, para deducir que Mt. Lady se estaba confesando al héroe Kamui Woods.

Y para Tats, siendo del tipo de persona que se salta las escenas románticas de las películas, porque las considera relleno, no planeaba quedarse para presenciar el momento.

—Tsk, es una pena, pero que se le va a hacer —murmuró Tats, elevó sus hombros en desinterés y volvió al banquete tarareando una tonada de jazz.

Su amor platónico ni siquiera duró un día, y aunque era una pena; para él no significa ninguna pérdida. De hecho, la razón por la que le dijo a su hermana que sería un logro para él conquistar a Mt. Lady, fue en parte debido a una autosugestión.

Seleccionándola aleatoriamente, como si casualmente escogiera a una flor en un enciclopedia botánica, Tats solo necesitaba alguna mujer atractiva que ocupe el lugar de ídolo platónico en su corazón, para recordarse a sí mismo que la búsqueda de poder no es lo único que debe estar impreso en su alma.

Durante sus primeros años en este mundo, Tatsuro solo deseaba ser lo suficientemente fuerte para proteger a su familia, amigos y a sí mismo. Pero cuando conoció a su maestro Airvatan en el Tíbet, se sintió como una rana en un pozo, al darse cuenta que la complejidad del poder en este mundo supera con creces lo que él imaginaba.

Influenciado por aquel camino sin límites, Tatsuro hizo de la búsqueda de poder, su principal objetivo de vida. Y tal vez algún día podría alcanzar su más anhelado sueño, un sueño tan oculto en su corazón que si él no hubiera practicado la meditación nunca se hubiera dado cuenta en toda su vida.

Pero temiendo que se convierta en un loco asceta, obsesionado con nada más que la búsqueda de fuerza en su cabeza, decidió atiborrar su personalidad con algunos deseos y caprichos mundanos; un inusual gusto por el té, preferencia por la buena comida gourmet, molestar chicas atractivas; y ahora, seleccionar un amor platónico. Todo a su mero antojo, sin lineamiento alguno, tal y como lo pensó antes de morir en su vida anterior; debo ser más egoísta, no quiero llegar al final de mi vida con arrepentimientos; es una máxima que seguía a rajatabla.

Y ahora de que es casi seguro de que Mt. Lady va a salir con Kamui, no tiene sentido encapricharse con ella, concluyó Tats.

Ahora solo necesitaba buscar alguna otra mujer seductora que sin otro objetivo adicional, ocupe el puesto de ídolo platónico en su mente, al menos hasta que él encuentre el verdadero amor, o eso pensaba él.

—Veamos, veamos ¿Quién puede ser? —murmuró mientras volvía a su mesa asignada en el banquete.

—¿Quién puede ser qué? —interrumpió una chica de tersa piel pálida, ojos azules que resplandecen en curiosidad, largo cabello azul que se balancea como las hondas de un tranquilo estanque y una risueña sonrisa que se curva en expectativa.


Notas del Autor.

Xildar otra vez, con 2641 palabras

El lanzamiento seguido va en agradecimiento por el aumento de lectores de estos días, ¡Muchas Gracias!.

Próximo capítulo: Viernes 02/11. Actualizaciones en Twitter: bnha_u