Boku no Hero Academia: Ultraviolento
Capítulo 33: Viaje escolar (III)
Desde el arbusto apareció Shoto con una expresión más seria de lo usual, acompañado de una joven mujer de proporciones demasiado maduras para su edad, era Momo Yaoyorozu, cuyo delicado rostro estaba teñido en preocupación.
Ambos escucharon la conversación de Tatsuro con la heroína Pixie-Bob, y ambos tenían sus propias consideraciones.
—¡Shoto, aún dudaba si la traerías! —comentó Tats, refiriendose a la presencia de Yaoyorozu.
Pero antes de que Shoto pudiera responder a su hermano, fue su acompañante quien interrumpió.
—¡¿Todoroki es cierto que los villanos planean atacar?!
—Tienes a dos Todorokis presentes, tendrás que ser más específica en cuanto a quién te refieres —bromeó— El que está a tu lado es Shoto, y a mi solo dime Tats; no hay necesidad de formalidades entre compañeros.
Yaoyorozu se sintió algo avergonzada por su corrección, pero aún así no dudó en volver a preguntar.
—Tats entonces ¿los villanos van a atacar el campamento?
—Es solo una suposición, pero es muy probable. No tengo la necesidad de mentir en asuntos tan serios.
—Entonces Tatsuro, ¿Cuál es tu plan?
Averiguó Shoto, su hermano le había enviado un mensaje no hace mucho para que trajera a Yaoyorozu y que escondidos, escucharan su conversación con Pixie-Bob; Y a pesar de la posibilidad de que todo sea una broma de su hermano para emparejarlo con su compañera de clase, la confianza que tiene por Tats lo hizo seguir sus indicaciones.
—Ninguno en especial. Los héroes profesionales lidiaran con los problemas. La razón por la que los llamé, es porque es posible que se presenten algunos percances; y es mejor estar preparado, ¿no lo creen?
Yaoyorozu asintió, ahora que los héroes profesionales están informados del posible ataque de los villanos y es un hecho que se organizaran en consecuencia, nada impide que algo pueda salir mal. Sólo ahora puede entender las implicaciones del por qué Shoto la llevo al bosque, en un inicio su corazón se aceleró por la invitación, cientos de pensamientos y situaciones pasaron por su cabeza, pero ahora solo puede pensar que fue una tonta al imaginar esas cosas, cuando circunstancias más serias estaban frente a ella.
—¿Y por qué no decirles a todos y advertirles lo que puede pasar? —preguntó Yaoyorozu después de considerar la situación.
—Es innecesario alarmarlos. No vale la pena molestarse en esos asuntos, ya te dije que los héroes se encargaran, solo se los cuento a ustedes como un plan de respaldo —aseguró Tats.
—Puedo entender porque se lo dices a Shoto, él es tu hermano y además es fuerte. Pero… —dudando un momento como si las siguientes palabras herirían su orgullo, Yaoyorozu continuó— … Pero ¿por qué yo? No soy la más fuerte... no creo que yo sea la adecuada.
La falta de confianza de Yaoyorozu dibujó en su rostro una tierna expresión que cualquier hombre desearía proteger. Shoto, desde un lado, tensó su semblante como si quisiera decir algo, pero no encontraba las palabras adecuadas; y sobre Tats, ningún pensamiento adicional pasó por su mente, y eso es porque, como el individuo egoísta y caprichoso que es, él ya había reservado un destino para esta mujer.
—Tus inseguridades no son mi problema, ya determiné que tu apoyo será necesario, y no solo para esta ocasión —decretó Tats, liberando una flecha dorada de la palma de su mano.
—¡¿?! ¡¿Tats eso es…?! —la pupila de Shoto se contrajo.
—¿Q-qué es eso? —preguntó Yaoyorozu que a pesar de las palabras directas de Tats, la flecha dorada atrajo su atención.
—Ya lo sabrás... —agregó Tats y sin más miramientos lanzó la flecha, atravesando la mano de Yaoyorozu.
Sin tiempo para reaccionar, Momo fue tomada desprevenida.
—¿Qué fue eso? —cuestionó desconcertada por los eventos, mientras admiraba la herida en su palma que se recuperaba rápidamente.
Sin responder su pregunta, Tats se dirigió a Shoto.
—Hermano, encargate de explicárselo. Soy demasiado perezoso para hacerlo, recuerda enseñarle cómo usar su dominio y también negocia un precio adecuado para que nos acompañe al próximo viaje.
Notando la críptica sonrisa en el rostro de su hermano, Shoto solo pudo suspirar en rendición, era obvio que al final, no era nada más que un arreglo de Tats para emparejarlo con su compañera de clase.
Sin espacio para negarse, Shoto aceptó las configuraciones de Tatsuro, a él tampoco le desagrada Yaoyorozu, pero ser manipulado por su hermano no era una buena sensación.
Si hay algo que le reconforta de todo esto, es que parece que su hermano tiene más problemas con las mujeres, pensó mientras observó un arbusto en la distancia.
¿Dominio? ¿Viaje? ajena a todo, Yaoyorozu no entendió nada de la situación, solo cuando Shoto la llamó para volver al campamento, aprovecharía el momento para hacer todas las preguntas que rondaban su cabeza.
Otra vez completamente solo al borde de la fogata, Tatsuro no pudo evitar pensar en la buena pareja que hacían su hermano y Yaoyorozu, además de lo útil que ella sería para el próximo viaje.
Pero solo en el futuro, sus arreglos darían frutos; ahora antes de seguir comiendo el conejo que aún quedaba, había una cosa que tenía que hacer.
—¿Cuánto tiempo planean quedarse allí? esa es una planta urticante, pero supongo que ya lo saben —bromeó Tats con un arbusto.
Y sin esperar que diga más palabras, desde ese lugar, tres chicas de aspecto lamentable abandonaron el arbusto.
Con su característico cabello rosa, un natural aura animado, y una ropa veraniega que revelaba sus jóvenes y sonrosadas curvas, Mina Ashido salió primero, seguida de Itsuka Kendo que a pesar de usar ropa simple era incapaz de ocultar sus finas y generosas proporciones.
Y en último lugar, de figura más modesta, al punto de que si no fuera por el estilo de cabello asimétrico y la ligera elevación en el área de su pecho, a primera vista parecería un chico; Jiro Kyoka hizo su aparición mientras jugaba con sus lóbulos de la oreja.
Todas tenían el rostro avergonzado en diversos grados de intensidad y aunque cada una tenía sus propios pensamientos, sin excepción restregaban su piel en un intento de aliviar la picazón causada por la planta.
Tats se limitó a observarlas con una sonrisa. Para él era un misterio como las tres se habían reunido, no le molestaba que escucharán su conversación, además verlas en ese estado era extrañamente cómico.
La extraña atmósfera era incómoda para las chicas, y para entender la razón porque las tres estaban juntas, había que regresar alrededor del tiempo en que Tats abandonó la base.
Cuando una traviesa y algo siniestra idea pasó por la mente de Kyoka. Y esa era, dar un castigo a Tats que había hecho que sus días en casa sean más agotadores que de costumbre.
Desde aquel día cuando Tats engañó a sus padres de que ella salía con Kaminari. Ellos no han detenido su hostigamiento, insistiendo en cada oportunidad que puedan de que les presente a su novio, y obtenga la aprobación de ellos. Con la insatisfacción acumulandose, ella solo podía presionar los dientes esperando el momento para darle una lección y enseñarle al causante de su desdicha por qué las flores son tan rojas.
Recibir algunos de los impactos de los amplificadores no lo lastimarán demasiado, racionalizó Kyoka; según su batalla con el nomu él es varias veces más fuerte, siempre y cuando ella tenga su venganza, será suficiente.
Por esa razón después de la comida, se dirigió al bosque, pero por más que usó su quirk no fue capaz de encontrarlo, la velocidad a la que Tats se movía era demasiado rápido como para que ella pudiera alcanzarlo.
Habiendo sido derrotada incluso antes de que su plan comenzara, Kyoka vagó sin sentido en dirección a la base, y fue antes de llegar que encontró a Mina conversando animadamente con la representante de la clase B a mitad del bosque. No fue hasta después de saludarlas que se enteró de que Itsuka Kendo le había pedido ayuda a Mina para que le enseñe algunas técnicas para entrenar su quirk, a raíz del fascinante uso de su quirk que tuvo en la mañana.
Pero la conversación de las tres chicas se detuvo abruptamente cuando Kyoka, con su excepcional sentido auditivo, notó de que Tats se había detenido y ella no dejaría pasar esta oportunidad. Sin dudar inmediatamente corrió en su dirección.
—¿A dónde vas? —preguntaron Mina e Itsuka.
—¡Tengo que enseñarle una lección a alguien!
Intercambiando miradas, como si llegaran a un acuerdo para ayudar a una compañera, ambas tomaron una resolución.
—¡Cuenta con nosotras! ¡Te ayudaremos!
—Chicas...
Kyoka sintió una calidez indescriptible de sus amigas, y sin mas palabras las tres se dirigieron a su objetivo.
Una cosa, guío a la otra, y cuando se dieron cuenta de que estaban escuchando la conversación de Tats con Pixie-Bob y de que aparecerán villanos, ya era demasiado tarde... Y eso fue porque el arbusto en el que se habían ocultado es una planta que al contacto con la piel genera irritación y picazón.
Escuchando una conversación que no les corresponde, escondidas en el peor lugar posible, las chicas sólo podían tragarse su amargura. Adicionalmente Kendo y Mina sintieron un malestar cuando vieron la extraña cercanía de Tats y Pixie-Bob al final de su conversación.
De vuelta al presente, Mina no esperaba que la persona a quien Kyoka quería dar una lección era Tats; de saberlo ella nunca hubiera pensado en ayudarla, Tats es su maestro y ella sería incapaz de conspirar contra él.
Kendo, por otra parte, aunque es partidaria que Tats merece una lección; ella no podía encontrar una excusa válida para hacerlo; Tats es un libertino, egocéntrico, arrogante y extremadamente irritante con ella, sin embargo… Kendo no cree que sea necesario darle una reprimenda, además él la ayudado en varias ocasiones.
Por eso ambas chicas miraban a Kyoka como la causante de sus desgracias, y a pesar que escucharon las noticias de los villanos, además de ver a Shoto y Yaoyorozu bastantes cercanos, junto con la extraña flecha dorada, todas tenían sus propias prioridades y consideraciones.
Notando la mirada de sus amigas. A dónde se fue la cálida amistad, se preguntó Kyoka que suspirando se disponía a hablar...
Pero antes de decir algo, fue interrumpida por Tatsuro.
—No hay necesidad de explicar, de todas formas parece que ya han pagado el precio —declaró mirando las laceraciones rojas en la tersa piel de las chicas— Recuerden que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas, y no le digan a nadie de los villanos, no es necesario alarmar al resto...
—Y... Mina eso no aplica para ti, como mi discípula es necesario un castigo —agregó Tats sin perder su sonrisa.
El cuerpo de Mina se estremeció, ella sabe que a pesar del carácter lúdico de su maestro, el entrenamiento es extremadamente riguroso, el sudor frío se deslizaba por su rostro ahora rosa pálido, de solo imaginar el castigo que le espera.
Kyoka que no conocía la relación entre ellos, solo pudo disculparse con su amiga en su mente, al final fue atrapada por las circunstancias y no pudo ejecutar su plan.
Kendo, tenía otra cosa en mente, de las palabras de Pixie-Bob que logró escuchar, parecía estar bastante segura de que Tats salió en búsqueda de los villanos que puedan amenazar el campamento, y ella quería confirmarlo directamente, pero después de dudar, decidió que no era el momento, tal vez en otra oportunidad.
Cabizbajas, las tres regresaron a la base con el resto de sus compañeros.
Solo ahora, Tats pudo disfrutar de la verdadera soledad.
Y cuando del conejo sólo quedaban huesos roídos, Tatsuro alzó la mirada y frunció el ceño.
En la misma dirección, con la misma trayectoria, y hasta donde podía evaluar, sin diferencia alguna; una estrella fugaz se dibujó en el horizonte nocturno, al igual que ayer.
Una sensación ominosa brotó en su pecho, como si una entidad etérea presionara su corazón.
Con la tensión exaltada, Tatsuro alzó la guardia, con su habilidad y sentidos al extremo evaluó la situación; solo un parpadeo le bastó para calmarse y darse cuenta que en todo el bosque no hay nada que puede amenazarlo.
—El único culpable posible, eres tú —murmuró mirando la estrella fugaz.
Tats confía plenamente en su instinto, y su instinto ahora grita que esa roca en el cielo no es normal.
Sin un segundo pensamiento, sus dedos se transformaron en obsidiana tallada de patrones magmáticos y presionadas sobre la tierra extrajo una voraz masa de roca incandescente que con un simple movimiento fue lanzada al aire, interceptando la estrella fugaz a medio camino.
Solo cuando el meteoro fue destruido en pequeñas partículas, la extraña sensación ominosa desapareció por completo.
Contemplando el cielo estrellado, Tats intentaba comprender por qué esa estrella fugaz le generó esa mala premonición, y en todos los recuerdos que tiene sobre los futuros enemigos, no existe alguno que pueda causarle daño.
Poco sabría él de la magnitud de cambios que generaron su existencia y sus propias acciones sobre la línea de tiempo original.
Notas del Autor.
Aquí Xildar, con 2205 palabras.
Algo tarde pero al menos publicando, próximo episodio 85% acción.
Próximo capítulo, Sábado 12/01. Actualizaciones en Twitter: bnha_u
