- ¿Quién eres? ¿Qué harás conmigo? – No lo negaría, pero sentía un inmenso terror, no tanto por estar al borde de la muerte, más bien era por la sola presencia de aquel hombre encapuchado, ver al homicida disfrutar el desmembramiento de sus secuestradores lo inquietaba.

Aquel sujeto arrojo su katana, para luego voltear a ver al testigo de su masacre, lentamente se dirigió hacia aquel joven, sin responder aun sus interrogantes, por lo que cada paso se volvía tortuoso, una línea macabra contorneaba sus labios, se agacho para luego tomar del mentón a su posible víctima.

-Nada

- ¿Nada?

- ¿Que?, ¿quieres que también te destroce?

- No...no...

- Te lastimaron demasiado esas lacras, sabes deberías de dormir un poco, así no sentirás dolor.

- ¡Aun no me has dicho quien eres! – sintió vértigo, sus ojos se sentían pesados, lo último que logro observar fueron esos hermosos ojos verdes que emanaban melancolía, lentamente se quedó dormido.

- Que importancia tiene mi identidad, después de todo "yo ya no existo".

- ¡Ryoken sama! ¡Ryoken sama! ¡oh gracias a kami-sama! ¡Está despertando!

- ¡aggg! ¿Dra Taki? ¡los ignis! ¡preguntaron acerca de los Ignis!... ellos están muertos.

-Ryoken sama, no se esfuerce, después nos lo contará todo, tuve que alejar a la policía para que no lo molestará, ¡me alegra que usted este bien! ¡temía que lo lastimaran!

- ¿Que dice? Si de seguro tengo las costillas rotas y no quiero imaginarme como tendré el rostro.

- ¿Eh? de que habla si el doctor dijo que está en perfecto estado, de hecho, la policía sospecha ya que usted no está herido y cuando lo encontramos estaba tirado en la terraza de ese viejo hospital, mientras que en la sala de urgencias se encontraban tres hombres completamente mutilados.

-Se supone que usted no debería decirme esto de un golpe.

- Disculpe Ryoken sama, pero tarde o temprano usted se tenía que enterar, los noticieros no paran de hablar de ese crimen, incluso tuvimos que intervenir para que los periodistas no revelarán su identidad.

-Ya veo... esos hombres eran antiguos colegas de mi padre, por cierto ¿en dónde está él?

- Esta es su laboratorio Ryoken – sama. – ambos observaron como su colega entraba al cuarto.

- ¡Fausto! ¿Tienes alguna información acerca del crimen?

- En efecto Taki, encontramos una cámara tirada en el pasillo principal, pero antes necesito saber su versión Ryoken- sama.

- ¡Fausto! Pero él debe descansar

- No se preocupe Dra Taki, estoy en la capacidad de hablar acerca de ello, por otro lado, lo único que recuerdo es que esos sujetos querían saber la ubicación de los ignis, de seguro era para venderlo al mercado negro o mejorar su programa, aunque esto último lo dudo, esos patanes no llegaban al nivel intelectual de mi padre, ellos lo sabían y es por eso que me vapulearon al no obtener respuesta, casi me matan si no fuera por ese sujeto.

- ¿Había alguien más interesado en los ignis? - Preguntaba Taki con un desdén.

- Lo dudo, parece que ese tipo solo quería vengarse de ellos, de seguro a de ser miembro de esa red encargada a la trata de personas, no es secreto para nadie el hecho de que esos hombres estaban envueltos en negocios turbios.

- Entonces insinúas que pudo haber sido una confrontación de bandos.

- Supongo, que yo sepa, ese sicario no me agredió.

- Ryoken – sama ¿recuerda cómo era ese sujeto? ¿Podría describirlo?

- Si, lo recuerdo Dra Taki, era un joven de estatura media, piel blanca, ojos verdes, cabello algo alborotado de color amarillo, purpura y puntas rojizas, portaba una capucha de color azul marino y un traje bastante pegado de color verde.

- ¡Que extraño!,- menciono Fausto en un susurro -ahora quiero que observen este video, la cámara capto como torturaron a esos hombres, sin embargo, miren esto.

Todos observaron como aquellos hombres eran rebanados en un santiamén por una silueta, de hecho, si no fuera por aquella cámara el cual poseía una buena resolución, no creerían lo que estaban viendo.

- Pero que... Fausto ¿qué es esto?, es una silueta transparente.

- Lo sé, se ve algo irreal, pero gracias a la descripción de Ryoken-sama ahora sabemos como es el tipo que cometió el crimen.

- Pero acá no se ve nada, más que una figura humana, como pretendes convencer a la policía, ¿Qué le dirás? ¡Que fue un fantasma!

- No necesariamente Taki, este sujeto pudo haber modificado el video, viniendo de un sociópata no me extrañaría que dejara la cámara tirada, estoy seguro que fue él quien subió el video a internet, por lo que se está volviendo viral en la red profunda, está bajo el título de "las consecuencias de no obedecer a mama".

- ¿Cómo sabes que él fue el quien grabo todo esto Fausto?

- Simple, varios sicarios tienen la costumbre de subir sus crimines a esta página, de ahí otros toman ideas de como torturar a sus víctimas, así que no es tan descabellado pensar en que esto fuese obra de un fantasma, ya que, según este tipo de videos, hacen creer que lo paranormal existe, es por eso que censuran de esa manera.

- En ese caso es probable que ese tipo estuviera acompañado, pero no nos desviemos de nuestro objetivo, el tema de los sicarios no es de nuestra incumbencia, lo que me inquieta es saber que otros ya comenzaron la caza de los ignis, lo que significa que debemos encontrarlos antes de que alguien más lo haga.

- Pero Ryoken-sama, aun no hemos esclarecido su inocencia.

- Eso ya no es un problema.

- ¡Padre!

- ¡Kogami-sama! ¡Kogami – sama!

- Es gracioso que la policía se venda por unos cuantos millones de dólares, ya no te perseguirán Ryoken.

- Insinúas que mate a esos hombres padre.

- Tu no eres capaz de matar ni a una mosca, pero con tu historial de intentos suicidas, no me sorprende que montaras un teatrito para no verte tan cobarde al momento de tu muerte, pero para tu desdicha esos idiotas se encontraban envueltos en una red criminal, parece que la vida aun desea torturarte, mi querido hijo.

- ¡Esto no fue otro intento!

- Si me permite la palabra Kogami – sama, esta vez si fue enserio, al parecer otros desean encontrar a los ignis, por lo que pensaron que al secuestrar a su hijo obtendrían respuestas.

- Ya veo, de seguro fue SOL, ¡je! No confían en mi para su búsqueda, así que envían a otras personas para que hagan ese trabajo, esta vez fueron mis antiguos empleados, quienes me repudiaron con el alma, por suerte yo también tengo mi ejército. ¡Los caballeros de Hanoi!

- ¿Por qué lo hiciste?

- ¿Hacer qué?

- Ya sabes, no lo mataste y en su lugar le sanaste las heridas.

- No se supone que para eso debemos usar a los ignis, además Ai ni se ha quejado.

- ¡Es porque me amenazaste Playmaker!

- Soulburner, debería ser yo el quien te reproche, subiste mi limpieza a internet.

- ¡Ese no fui yo!, ¡fue Flame! Sabes que no soy bueno con la tecnología.

- Playmaker, lo hice para demostrar quienes mandan, es mi mensaje de paz para el mundo.

- ¡Oh! Flame eso es tan hermoso, así sabrán que es lo que les espera aquellos que disfrutan de la maldad,

- Así es Ai.

- ¡Aggg! Este par algún día me volverán loco, oye Playmaker, no crees que deberíamos volver ya a nuestra forma original, me incomoda que este traje me remarque bastante el trasero.

- Tienes razón... ¿mejor?

- Si y mucho, ahora si dime ¿por qué no lo aniquilaste? ¿Puede delatarnos?

- Él... no es parte de nuestra limpieza, vi tristeza en su corazón, pobre chico, el no sabe que en la muerte no se encuentra el descanso eterno, ademas quien le creera lo que vio.

- Yusaku...

- Ryoken... ¿Cuántas veces debo hacerte entender que debes vivir por ambos? Mi persona...