Ron estaba terriblemente cansado
-Ser auror- susurró para si mismo -en que momento se me ocurrió que el podría lograr algo así- culminó mientras masajeaba su frente
Llevaba casi dos años siendo uno de los mejores; Ron, Harry y Neville eran conocidos, reconocidos y admirados en toda la comunidad mágica sin embargo a pesar de toda su fama y de que brillaba con luz propia sin necesitar a Harry a su lado Ron no se sentía completamente feliz.
-Algo esta mal- volvió a pensar
Se sentó en su cama y dejo que el peso lo fuera llevando a recostarse pesadamente, compartía la casa de Grimmauld Place con Harry desde que ambos habían dejado Hogwards.
En un inicio la casa era un lugar terriblemente lúgubre pero Harry y Ron resultaron ser excelentes en los hechizos de remodelación y al final había quedado un casa sencilla pero bastante acogedora, Harry que nunca había tenido un lugar al cual llamar "hogar" decoró todos los espacios comunes a como el creía que debía ser una casa e incluso Ginny resultó muy sorprendida.
-¡Ginny!- pensó Ron apartando sus pensamientos de sus músculos adoloridos, debía enviarle una lechuza cuanto antes si quería conseguir boletos gratis para la siguiente temporada, al final la hermana pequeña de Ron habíaa sido seleccionada como jugadora de las Arpías de Holyhead, tuvo un primer año arrasador y como consecuencia su familia estaba más orgullosa que nunca. Ron no perdía oportunidad para ir a verla jugar y por supuesto siempre que era posible Harry lo acompañaba, con el paso del tiempo se hizo a la idea de que su mejor amigo ahora era también su cuñado y encontró paz en saber que Ginny siempre estaría segura, Harry era uno de los mejores magos de su generación, no había duda de ello.
Una lechuza llegó batiendo sus alas rápidamente sacándolo de su meditación, era una lechuza urgente, Ron tomó la carta que la lechuza dejó caer sobre su pecho y leyó en voz alta.
-Lo hemos encontrado, Suiza, entre muggles. Tendremos que actuar rápido, el golpe es en 3 días.- Tiró la carta al piso y esta se quemó dejando sólo un destello a su paso, Ron apretó con sus dedos el tabique de su nariz. -Maldición, esperaba tener al menos 1 semana libre- susurró.
Se quedo dormido sólo 15 minutos después.
Al día siguiente tenía una cita con Hermione, la joven vivía en un apartamento sencillo cerca del Ministerio de Magia, su lugar de trabajo. La renta le había salido bastante económica dado que todo el mundo quería pregonar a los cuatro vientos que una de las heroínas de la Segunda Guerra Mágica se alojaba en alguna de sus propiedades, por lo que Hermione aprovechó sólo un poco su fama y regateó el precio. Ron la visitaba todos sus días libres, pasaban la tarde charlando, haciendo el amor o comiendo golosinas mientras miraban algo que los muggles llamaban "películas". Ese día Ron había conseguido un ramo de flores amarillas brillantes, estaban encantadas y su color cambiaba cada 30 minutos, se apresuró a encontrarse con Hermione.
Toco la puerta e inmediatamente la joven salió a su encuentro, tenía la cara totalmente cubierta de harina. Ron soltó una carcajada.
-¿Qué te paso?
-Intentaba hornear un pastel- chilló Hermione, la besó y la cargo entre sus brazos
-Te ayudaré, pero antes estas son para ti- y le obsequió las flores.
-Oh, Ron, son hermosas- gritó la castaña mientras veía las flores adquirir un tono tornasol.
-Anda, vamos a la cocina- se adelantaron y cerraron la puerta.
20 minutos más tarde el desastre que Hermione había creado estaba totalmente resuelto, Ron había heredado la habilidad de su madre en la cocina lo cual era una bendición dado lo mucho que disfrutaba comer, así que unos movimientos de varita para limpiar, unos más para picar, su sazón especial y había un pastel de carne totalmente casero en el horno.
-Estará en unos 30 minutos- susurró
-Oh Ron, huele realmente delicioso, yo sólo quería hacer algo especial hoy- Hermione lanzaba un tono de decepción
-No te preocupes, no pasa nada, anda vamos a ver una película o algo mientras esto esta listo
Los dos se sentaron en la pequeña sala a disfrutar de una cerveza de mantequilla mientras se ponían al tanto, tenían profesiones tan diferentes que la plática nunca terminaba, se besaban y se acurrucaban un poco también, la relación de Hermione y Ron era bastante curiosa, no peleaban como antes pero discutían todo el tiempo, solían tener puntos de vista muy diferentes y no les importaba debatirlos, pero nunca se enojaban o al menos no era común.
Hermione era un poco celosa y siempre criticaba a las chicas del departamento de aurores que se acercaban a Ron. Le costaba admitirlo pero Ron era gracioso, alto, y corpulento, además gracias a los entrenamientos y misiones sus facciones habían adquirido un aspecto algo tosco y realmente masculino, por lo que Hermione no podía negar que Ron era un buen partido para cualquier bruja joven, el pelirrojo era especialmente popular entre las novatas del departamento, bastante más de lo que él notaba; había una chica, Audrey, que siempre estaba detrás de él. Hermione sabía que la chica estaba perdidamente enamorada de Ron pero no comentó nada para no hacerse de más ideas.
Lo que Hermione no había alcanzado a ver es que pasaba lo mismo con ella, era verdad y Ron lo notaba cuando la visitaba en el ministerio, si bien ella no era divertida, siempre estaba estresada y solía andar a toda prisa en su trabajo, destacaba por su brillantez y su inteligencia se convirtió en su arma más poderosa, había al menos 5 jóvenes y no tan jóvenes en el ministerio que intentaban sin existo llamar su atención, Ron los odiaba a todos, pero nunca había comentado nada para no darle ideas a Hermione, uno en particular, un joven millonario sangre pura llamado Humberto Blishwick, primo bastante indirecto de Draco Malfoy tenía una debilidad absoluta por la castaña, aunque a sabiendas que sus padres jamás aprobarían la relación con una "sangre sucia" se consolaba dandole regalos exóticos como libros y productos mágicos únicos, que Hermione inspeccionaba con verdadero interés sin saber que dichos regalos provenían de la más profunda admiración.
Esa fama indirecta que ambos habían adquirido los convertía en una de las parejas más fotografiadas en las revistas de chismes mágicas, tanto Ron como Hermione tardaron un poco en acostumbrarse y al final optaron por nunca leer lo que se hablaba sobre ellos, ninguno era particularmente especial, pero lo que tampoco notaban es que era su humildad lo que atraía más admiración de la comunidad mágica y hacía a más y más magos y magas caer por alguno de ellos, también y de forma lamentable era lo que los ponía en la mira de los Mortífagos restantes.
-Me ha llegado la lechuza- suspiró Ron
-La que tanto temías
-Así es, el golpe será en tres días
-Oh Ron
-Sólo iremos Harry, yo y Luke, Neville y Rajid están en misión.
-¿y, será seguro?
-Lo más seguro que puede ser este trabajo
-Ron…-
Hermione quería decirle a Ron que buscará otro trabajo, ser Auror en tiempos de relativa paz era aún más peligroso que en tiempos de guerra, la gente se descuidaba y moría con más facilidad, la última misión había sido muy peligrosa y Ron había terminado con un brazo roto y bastantes moretones, está nueva era aún peor: un mago oscuro seguidor de Voldemort había estado matando muggles a diestra y siniestra, al parecer había querido invocar fuerzas tan oscuras que el hechizo le había rebotado dejándolo en la total locura, no distinguía que era real y que no por lo cual era necesario apresarlo inmediatamente. El mago en cuestión era Jimbo Sratch, la lechuza que Ron había recibido el día anterior hacía referencia a él.
-Vale, no te preocupes, estaré bien, voy con Harry, será cuestión de unas horas, ya saben en donde está lo apresaran antes de que lleguemos y nuestra misión sería sólo custodiarlo a Azkaban.
-Una noche solamente dices
-Así es, máximo 8 horas, Ginny vendrá de visita, pueden esperarnos las dos en casa, claro si no te importa faltar al ministerio el día siguiente
-¡No!, por supuesto que no, pediré permiso y estaremos ahí
-Gracias- dijo el pelirrojo y se sintió aliviado, ver a Hermione después de una misión como esa seguro le consolaría, seguía sin querer decirle a Hermione que no era totalmente feliz siendo auror, le molestaba que lo fueran a considerar un cobarde, además el sueldo era bueno y como no pagaba renta, había logrado ahorrar una suma fuerte que le serviría para comprar su propia casa, tenía muchas ventajas menos una, las grandes posibilidades de morir.
Dejaron de hablar de temas tristes y Ron se levantó para sacar el pastel del carne del horno, lo disfrutaron con puré de papa y ensalada, todo estaba delicioso y comieron bastante, reían y platicaban de tonterías, después de cenar se acurrucaron en el sillón de la sala y bebieron café con whiskey, una de las debilidades de Ron, para entrar en calor.
-Neville no debía tocarlo, por supuesto que el pensaba que era un poderoso artilugio de magia oscura- reía Ron
-No puedo creer lo que dices-
-Te lo juro, lo toca y de pronto, pum su cara se hincha como un globo y comienza a hablar con voz de helio
-¿Y Harry?
-No podíamos parra de reír y Neville sólo decía. "Basta chicos ayúdenme, ya basta..." Ron imitaba la voz de ardilla lo que hacía que Hermione riera más alto…-Al final Scrum deshizo el hechizo, pero Neville tuvo dolor de cabeza toda la tarde, resultó ser una de esas bromas que mandan chicos adolescentes al ministerio, pero igual Harry lo esta investigando…
-¡Qué tontería!- reía Hermione
-Lo sé- Ron se quedó en silencio después de tanto reír y miro la chimenea con atención, esos momentos lo hacían terriblemente feliz.
-¿En qué piensas?
-En nada… en todo…en pastel de carne- Hermione rió de nuevo
-Tonto
-Te amo- soltó de pronto, no era la primera vez que lo decía, pero la castaña se sonrojaba cada vez
-Lo sé- y lo besó
-De verdad te amo mucho, muchísimo- dijo Ron actuando teatralmente como siempre solía hacer, se acercó a Hermione y comenzó a intensificar los besos, besos que poco a poco se fueron convirtiendo en caricias, caricias que cada vez aumentaban más la temperatura de la habitación, se fue quitando la chamarra y la camisa mientras veía como Hermione se quitaba la blusa y el sujetador.
-Vamos al cuarto- escuchó salir de la boca de la castaña y la siguió.
Se siguieron besando y desnudanse con cuidado, como si fuera la primera vez, pero en cuanto se encontraron totalmente desnudos todo ocurrió rápidamente, con pasión, con lujuría, como sabían hacerlo los dos, como ambos había aprendido a disfrutarlo. Después de algunas horas de jugar a amarse, Hermione cayó profundamente dormida, Ron por otra parte, no podía conciliar el sueño y se dedicó a mirarla, sus pestañas tan perfectas, sus cejas tan delineadas, sus pecas, sus labios, ella, sólo ella.
Volvió a maldecir en silencio, no entendía porque no podía decirle la verdad. Era joven, muchos magos cambiaban de profesión, pero se había esforzado tanto, no sabía si tenía miedo de que Hermione lo considerara un cobarde o si le daba miedo no saber en qué trabajaría después de ser Auror. Además estaba preocupado, por alguna razón se sentía muy intranquilo, lo analizó lentamente mientras miraba el techo del cuarto de Hermione, sabía cual era la razón, había mentido, la misión dentro de 3 días era la más peligrosa a la cual el y Harry hubieran sido asignados, aquel mago estaba loco, loco de atar y eso asustaba mucho a Ron, no era sólo acompañarlo a Azkaban, era formar parte del equipo de captura, 7 aurores 4 de ellos eran de la vieja escuela, buenos, excelentes quizás, habían luchado contra seguidores de Voldemort durante mucho tiempo y 3 jóvenes: Ron, Harry y Luke, se hubiera sentido más seguro si Neville hubiera venido con ellos, los tres amigos sabían como protegerse, tenían un estrategia, se cuidaban los unos a los otros, pero Neville estaba en su primera misión en solitario y eso era importante; Luke por otra parte era bueno, un poco mejor que Neville en hechizos de ataque, pero era inestable, impulsivo y le costaba seguir las ordenes de Harry pues no lo veía como su jefe sino como su igual, Ron no confiaba mucho en Luke y eso hacía que el equipo se dividiera.
La realidad era que Ron no quería volver a resultar herido, no otra vez, había tardado un poco en sanar de la fractura de su brazo, un fuerte hechizo antisanación, malditos mortígafos, comenzó a sudar frío con nerviosismo; Ron era joven pero tenía claro algo: no quería morir, había llegado a un punto en su vida en el cual tenía algo por lo cual vivir, quería un futuro, quería estar con Hermione, comprar una casa, decorarla, tener- y se sintió feliz de que nadie pudiera leer su mente- hijos, así es Ron Weasley quería tener hijos, comenzó a temblar.
Se sentó en la cama lentamente, esa noche había sido perfecta y quería vivir muchas más noches así, mordió su labio, ahora que tenía algo que perder no era como cuando peleo en contra de Voldemort, era peor, quería llorar pero las lágrimas no salían, Hermione despertó un poco confusa y se acercó a abrazarlo por la espalda.
-¿Estás preocupado no es así?- ¿Cómo lo sabía?, como esa chica podía saber siempre lo que pensaba
-Algo así, intranquilo más bien- mintió de nuevo, pero su temblor lo delataba.
-Te daré el reporte del ministerio- susurró- Te ayudará para ver en que es experto, podrán prepararse mejor. Tu.. y Harry- Hermione no quería enfrentar a Ron, pero buscaba la más mínima forma de ayudarlo.
-Gracias, de verdad
-Te amo- escuchó decir a la castaña mientras besaba su hombro. El temblor en el cuerpo de Ron se detuvo.
-Herm-
-¿Sí?
-Estaba esperando para nuestro aniversario, pero me gustaría hacerlo ahora
-¿Hacer qué?
-Confías en mí
-Siempre
-Segura
-Si, segura
-Entonces préstame tu brazo.
-¿Mi brazo?
-Sin preguntas de acuerdo
-De acuerdo
La castaña alargó su brazo, Ron saco su varita.
-¿Pero qué haces?
-Shh, cierra los ojos
-¿Qué?
-Vamos, ciérralos, lo estás arruinando
-De acuerdo, Ron Weasley pero si esto es otra de tus bromas…- la tensión dentro de Ron había abajo un poco, Hermione siempre lo hacía feliz.
-No lo es, te lo prometo- Hermione cerró los ojos.
Ron comenzó a murmurar un hechizo, Hermione no escuchaba ¿Amore?, ¿Incantatem?, intentaba entender pero era un hechizo bastante complejo.
Sintió un ligero picor en su piel, el torso interior de su brazo comenzó a arder un poco, Ron le detenía con fuerza la mano, luego de unos cuantos segundos, el dolor cesó y quedo en su piel una frescura similar a la menta.
-Abre los ojos- escuchó decir.
Los abrió, se miró la piel sorprendida
-¿Ron?
-Me he tardado casi 2 meses en perfeccionarlo
-Es…es impresionante
Ahí en su brazo a la oscuridad sobresalía un tatuaje, era de color tornasol, como si fuera hecho de mercurio liquido, tenía unas flores tenues y sólo dos palabras en latín "amantes, amantes"
-Amantes, Dementes- leyó Hermione
-Sólo se activa con él hechizo correcto, es invisible a la vista- continuó Ron y puso su varita en su propio brazo.
-De su brazo salieron unas formas menos finas que al unirse crearon la cabeza del un león entre follaje y otras dos palabras: amores pretti
-Ama con valor- volvió a leer la castaña
-Ron esto es… es hermoso, es impresionante… es magia muy avanzada, muy avanzada- susurró, Ron volvió a tocar su brazo y apareció "Amantes, Amantes", las frases en los brazos de ambos se intercambiaban, y con cada intercambio la frescura de la menta regresaba al brazo de Hermione.
-Será algo nuestro, nadie tiene que saberlo, esto será solo entre tú y yo ¿de acuerdo?
-Si, si… -Hermione estaba muy impresionada, Ron murmuro el contrahechizo y el tatuaje desapareció.
-Te diré como aparecerlo y así sabrás que estoy bien, es magia antigua, muy antigua, se usaba para mandar mensajes cifrados en tiempos de guerra, pero quise usarla en nosotros como una ofrenda de paz.
-Ron Weasley- la castaña tomo el rostro de Ron entre sus manos- nunca dejas de sorprenderme- Ron río- tienes que prometerme que no te pasará nada
-No tienes nada que preocuparte, todo saldrá bien, ya lo verás, dijo abrazando a Hermione y de verdad quería creerlo él también, pero Ron Weasley estaba complemente equivocado.
