Capitulo 4

Lo que me queda.

..

Desde el día que pasó todo con Kasumi, el doctor Tofu y Ranma, no me había atrevido hablar con ninguno. No quería enfrentar a mi hermana, ella se veía tan feliz. Y siempre que quería contarme algo, le decía que tenía sueño e iba a mi cama. Nabiki había llegado hace dos días y apenas pronunciaba palabra con nosotras. No era algo que necesitara de todas formas.

Después de ese día no había ido a la escuela. No podía ver al doctor Tofu a la cara, o a Ranma. Al siguiente día tuve que ir y no hablaba con nadie. Lo bueno era que Ranma tampoco me hablaba, no me presionaba o preguntaba algo sobre ese día. Estuve el tiempo con Ryoga, este se había dado cuenta de lo que me pasaba y por todos los medios quiso hacerme sentir mejor.

Salimos a comer helado, conversamos de cosas triviales. Nos quedamos hasta tarde en su casa y me acompaño a la mía.

-Prométeme que sonreirás un poco – dijo acariciando mi mentón.

-Lo prometo – dije regalándole una sonrisa.

Me di un beso en la mejilla y se fue.

Así pasaron cuatro días.

Había ido a la azotea. Ryoga tenía que hacer algunas cosas del consejo estudiantil así que no podía estar conmigo. Saqué mi almuerzo, el que Kasumi siempre preparaba para mí. Quería sentirme bien por ella, desde que sucedió lo del otro día. La había visto más animada y el doctor Tofu frecuentaba la casa. En una ocasión se quedó a cenar y tuve que hacer de tripas al corazón para no sentirme mal.

Cada vez que querían hablar seriamente conmigo, tenía que cambiar el tema o fingía que tenía mucha tarea pendiente y me iba a mi habitación.

Sentí la mirada de alguien sobre mí. Al voltear vi a Ranma mirándome sobre su hombro.

-¿Qué tal todo? – pregunto acercándose a mí.

-Bien, supongo – miré mi almuerzo y luego a el -¿Quieres?

-Seguro, se ve delicioso.

-¿Acaso no traes tu propio almuerzo?

-No tengo tiempo para cocinar. Prefiero comprar en la cafetería.

Ranma no tocó el tema de lo que había pasado, y yo me sentía un poco agradecida.

Nos pusimos a comer hablando sobre las clases y riendo de como las chicas hacían todo para llamar su atención.

-¡¿Tantas?! – dije asombrada.

-Sí, habían tantas notas de amor en mi casillero pidiéndome una cita al terminar las clases. No sabía que hacer– dijo riendo.

-Pues creo que es de mala educación dejar esperando chicas de tras de la escuela. Es mejor enfrentar las cosas de una vez y no darles alas.

Me miró irónico. Entonces entendí porque. Pero yo aún no era capaz de enfrentar mis sentimientos.

Cambie de tema.

-Ukyo… ¿Aún no ha mejorado nada entre ustedes? – quise saber.

Ranma parecía pensarlo.

-En realidad no, sigo intentándolo pero nada funciona ¿Y tú? ¿Ya pudiste olvidarte del doctor?

-No, no es tan fácil – dije soltando un suspiro.

Lleve la botella de agua a mi boca, pensativa. Sentí la mirada de Ranma, penetrante. Cuando baje la botella, inmediatamente giro mi rostro y me besó. Un beso fugaz.

Lo mire sorprendida.

-¿Qué fue eso? – dije un poco atontada.

-No lo sé, simplemente quise hacerlo – dijo sentándose mejor a mi lado y arrimándose de costado a la pared.

Solté un suspiro.

-Ranma ¿crees que besándome olvidaras a Ukyo? – dije mientras jugaba con el pliegue de mi falda.

-¿No funcionó para ti ese día? – dijo mirándome re reojo.

No pude evitar sonrojarme. En realidad es como él dice. El beso que le di a Ranma, estaba lleno de coraje, tristeza, quería sentir lo que Kasumi estaba sintiendo, quería olvidarme de él. Algo que no conseguí.

-Si lo dices así, suena mal. Pero, se sintió bien – murmuré –Pero, pienso que podrías hacerlo con cualquiera.

-No me gustan las demás chicas, me llevo bien contigo, tenemos cosas en común, las personas que nos gustan no nos prestan atención como queremos– dijo sonriendo –Me hace sentir bien estar contigo. No tengo a nadie más.

-A mí también. Además, eres el único que sabe cómo me siento.

-Y no tenemos sentimientos el uno por el otro. Bueno, quiero decir, eres una chica linda pero… sabes que Ukyo es…

-La chica que te gusta. Lo sé – dije sonriendo.

-Pero…al besarte, puedo sentir algo que no había sentido antes. Bueno, imaginármelo… - bajo la mirada por un momento –sentir que le gusto a alguien.

Lo mire divertida.

-Ranma, le gustas a muchas chicas – él también se echó a reír.

-Sí, lo sé. Pero ellas no me interesan, las he visto son tan… superficiales.

-Todo lo que dices no tiene sentido.

-Lo sé – dijo soltando una risa corta y algo melancólica.

Quedamos en silencio por un momento. Hasta que la voz de Ranma rompió el aire.

-Akane. Quisiera seguir besándote.

Otra vez silencio ¿Qué era esto? Ranma quería seguir estando cerca de mi ¿Quería un juguete? ¿Yo también lo había usado como uno? No sabía que decir. Vi cómo se puso de pie para irse ¿Quería hacerlo? No iba a negar que tener ese tipo de acercamiento con alguien era algo que te llenaba por dentro, que te hacía sentir que no estabas tan solo –aunque fuera mentira-. Ranma era como yo, ambos éramos infelices. Lo podía ver en su mirada.

Si solamente…

Tomé su mano antes de que se marchara.

Sin decir nada tome su rostro y lo acerqué a mí.

Si llenáramos nuestros vacíos sabiendo que ninguno lastimará al otro…

Lo besé.

Ranma sabía lo que yo sentía por el doctor Tofu, y yo sabía lo que Ranma sentía por Ukyo. Tal vez, de esta forma cada uno pueda llenar el vacío que la otra persona está causando.

Las manos de Ranma sujetaron mi rostro y me besó con más fuerza. Los besos de Ranma no eran tiernos, eran salvajes, impacientes, traviesos. Su lengua acaricio la mía y lo único que pude hacer fue dejarme llevar.

Esto se sentía bien.

Si tan solo hubiera sido él… ¿Se habría sentido mejor?

¿Estará pensando Ranma lo mismo que yo?

Ese día planteamos reglas. Nada de amor, nada de andar comentándolo por ahí y cuando uno se sienta mal, el otro tiene la obligación de apoyarlo.

Cuando entramos a clases, miré mi celular ya que lo había dejado en mi bolso. Tenía un mensaje de Ryoga.

"¿Hamburguesas a la salida? Por fin la presidenta me dejo libre hoy"

-Déjame adivinar ¿Ryoga? – dijo Ranma desde su asiento.

Lo miré molesta.

-¿Por qué dices eso? Puede ser otra persona.

-Sí, claro. Sabiendo que aparte de mí –dijo con énfasis-, Ryoga es tu único amigo y que por cierto siempre te escribe. Creo que le gustas.

-Claro que no, somos amigos desde hace muchos años – dije pensando en lo loca que sonaba esa idea.

-Bueno, yo soy amigo de Ukyo desde hace muchos años y reconozco esa mirada de borrego enamorado cuando la veo.

-Ryoga no siente nada por mí. Me lo hubiera dicho.

Le dije que si a la idea de ir a comer hamburguesas. Me sentía mejor, creo que mis reuniones con Ranma hacen que me sienta mejor. Pero, una parte de mí se cuestionaba todo lo que estaba haciendo. Cerré mis ojos, no quería que me juzgaran ni nada, solo necesitaba sentirme no tan vacía.

La maestra entró al salón cinco minutos después.

-¿Akane-san? Tengo una nota del consejero estudiantil, quiere verte en su oficina.

Eso se me hizo muy extraño ¿Qué querrá conmigo? Yo no tengo problemas con nadie ¿Acaso me vieron con Ranma? No, eso es imposible. Sin decir una sola palabra me dirigí a su oficina. Mientras me marchaba sentía la mirada de todos sobre mi espalda. Pero, en especial, sentía la mirada de Ranma.

Al llegar a la oficina, Nabiki estaba sentada de brazos cruzados mirando hacia la ventana. Un hombre al parecer de unos cuarenta años me recibió.

-Bienvenida señorita Tendo – se levantó a ofrecerme la silla junto a mi hermana –Por favor. Bueno, ya que están reunidas aquí, creo que es momento de empezar.

Me sentí muy nerviosa, algo no me olía bien en todo esto. Miré a Nabiki buscando alguna respuesta, pero esta no me miraba. La cara de Nabiki parecía que no tenía vida, sus ojos castaños eran solo colores apagados. La chica traviesa e inteligente, siempre con una sonrisa ya no estaba. Extrañaba a mi hermana.

-¿Tienen idea de porque las hice llamar?

Ambas negamos.

-Creo que a todos los docentes de la escuela y a mí, nos preocupa su situación. Sé que no han podido cancelar algunos pagos del colegio, y señorita Tendo – dijo mirándome –Sus notas de este año han decaído ¿Las cosas marchan bien en su casa?

-No sé a qué se refiere, todo está bien – dije sonando dura.

El consejero me miró como si quisiera saber que pasaba por mi cabeza. Por un momento me cohibí, pero rápidamente me senté derecha. No quería mostrarle ninguna debilidad.

-Akane-san, la he observado desde que entró al colegio. Usted solía ser una niña risueña, participaba en las actividades del colegio. Ahora, he notado que esta apartada de todos, excepto por ese amigo suyo, Ryoga Hibiki. No estudié un masterado en psicología para no darme cuenta de esto.

-Pues perdió su tiempo – dijo Nabiki soltando una risa burlona.

El consejero pretendió no escuchar lo que dijo mi hermana mientras aclaraba su garganta.

La miré, ella seguía con la mirada fría, me di cuenta que tenía ojeras ¿Estará durmiendo bien?

-Su caso es más preocupante. Nabiki Tendo, ha faltado a clases muchas veces. Si sigue así, puede perder el año ¿Esta consiente de eso?

¡¿Nabiki ha faltado?! La mire con los ojos muy abiertos. Ella seguía sin inmutarse.

-Nabiki…

-Ya son algunas señales que nos indican que tendremos que llamar al departamento de bienestar infantil.

-¡Es una tontería! Nosotras estamos bien – vociferé –Mi hermana Kasumi nos cuida muy bien.

-¿Hay algún otro adulto responsable cuidando de ustedes? A aparte de su hermana, claro.

Su pregunta me dejó sin habla. Mi hermana era la única mayor responsable. Pero, Kasumi no trabajaba, no tenía tiempo, tenía que cuidar de nosotras y cuidar de la casa. En todo caso, mi padre nos enviaba dinero. Me sentí mal, mientras Kasumi hacia todo lo que podía yo solo pasaba quejándome y no ayudaba en la casa. No quería ocasionarle problemas a mi hermana.

-Solo está mi hermana mayor – dijo Nabiki tan tranquila como siempre. Parecía que nada le afectaba.

-¿Y sus padres?

-¿A quién le importa? -contesto inmediatamente, de una manera grosera.

-¡Nabiki! – La reté. Miré al consejero apenada –No, verá, mi madre murió cuando éramos pequeñas. Y mi padre…

No sabía que decir. Mi padre… ahora que lo pienso, es difícil recordar su rostro. El…

-Viaja mucho debido al trabajo – habló mi hermana –Es maestro de artes marciales, así que se la pasa de aquí-allá. En estos momentos está en China.

-Mmm…. – el consejero pareció pensarlo. Tomó su lápiz y empezó a garabatear en su libreta -¿No tienen alguna dirección de correo o número donde poder localizarlo?

-No – respondió inmediatamente –nosotras tenemos que esperar que él nos llame.

El consejero suspiro sonoramente. Parecía decepcionado.

-Bien, pues dado el caso. Haré que llamen a su hermana y que venga hablar conmigo. Me preocupa su estado chicas, las veo, deprimidas. No es bueno que arruinen su futuro. Nabiki, trataré de hablar con los maestros para ayudarte, pero espero que pongas de tu parte para salir de este problema. Eso es todo chica, gracias.

El señor escribió una nota en su libreta.

Tendríamos que molestar a Kasumi. Eso hacía que mi estómago se revolviera.

Nabiki salió casi corriendo de la oficina. La miré con rabia ¿Acaso no era considerada con Kasumi?

El coraje me dominó, corrí de tras de ella.

-¡Nabiki! – La sujete fuerte de la manga - ¡¿Qué diablos crees que estás haciendo?! ¿No crees que esto es muy cruel para Kasumi? – mi respiración era agitada.

Nabiki me miro con fastidio. La piel se me puso de gallina. Soltó mi agarre con fuerza.

Las náuseas estaban aumentando. Mi corazón latía demasiado deprisa. Enfrentar a Nabiki era no era fácil.

-¿Cruel? ¿Tú qué sabes de la crueldad, Akane? Solo eres una niña encerrada en su burbuja.

-¡Kasumi hace todo lo que puede! Sé que estamos solas, pero tenemos que poner cada una de nuestra parte, no puedes dejarla sola.

Nabiki soltó una carcajada y me miro molesta.

-No seas tan hipócrita, Akane. ¿No eres tú también la que la deja sola? ¿La que llega tarde porque dice estar "estudiando"? tú también la dejas sola. Somos iguales a la basura que tenemos de padre.

Tragué en seco, tenía ganas de golpearla. Mis manos se pusieron frías y las apreté.

-Mira, no sé dónde está nuestro padre, pero sea lo que sea que esté haciendo aún se acuerda de nosotras. Si no, no nos mandara dinero, no tendríamos como sobrevivir. Sé que no es mucho, pero es algo. No es justo que seas tan irresponsable y la hagas tener que venir aquí.

Me sentía tan basura. También estaba dejando sola a Kasumi y en este momento solo estaba desquitándome con Nabiki.

-¡No hables estupideces, Akane! ¿Tú qué sabes de nuestro padre? Solo es un viejo decrepito que se dejó vencer por la muerte de nuestra madre ¡Nos abandonó! ¡Nos dejó a nuestra suerte!

-¿Acaso eres estúpida? No tienes ni un poco de remordimiento, o vergüenza ¡Sufrimos por tu culpa! No estás en casa, no hablas con nosotras ¡¿Acaso no estas siendo egoísta?! Kasumi está angustiada por ti ¡Tú también nos abandonaste! – Tomé aire –así que no me compares contigo, porque, a diferencia de ti, paso más tiempo con nuestra hermana que tú.

Los ojos de Nabiki se oscurecieron, por un instante pude ver lo tan vulnerable que era. Ella estaba sufriendo. Nabiki estaba sufriendo.

-¿Eso crees? – Apretó sus puños y lágrimas salieron por sus ojos -¡¿Eso crees?! ¡¿Quién diablos crees que está trabajando duro para darles dinero?! ¡¿Quién diablos crees que está haciendo lo posible por localizar al imbécil de nuestro padre?! ¡¿Crees que me he alejado todo este tiempo por gusto?!

Di un paso hacia atrás.

-¡Acepta que estamos solas!

No…

-Nuestra madre murió, nuestro padre también se fue, y Kasumi pueda que nos abandone también.

-Estas diciendo mentiras, Kasumi jamás nos abandonaría.

Nabiki me miró con una sonrisa triste. No era la hermana que solía conocer. Entonces temí de lo que pudiera decirme.

-¿Acaso no lo sabes? – Su triste sonrisa asomo cuando vio que no tenía ni idea – Vaya, parece que no te has enterado. Kasumi se va a casar ¿Y adivina con quién?

No…

-Acéptalo, Akane. Estamos sola, en esta miserable y asquerosa vida. No tenemos a nadie. –Se dio la vuelta para irse, pero antes dijo:-Aprende que la vida es dura, hermanita. Te tienes a ti misma, el peor error que puedes cometer es aferrarte a alguien, te traicionaran. Ahora que Kasumi se casará, no tengo porque trabajar tanto. Estoy cansada, Akane. Después de todo este tiempo. Estoy cansada de todo.

Dicho esto, Nabiki se fue.

Mis piernas se sintieron débiles en ese momento.

Me derrumbé, las lágrimas estaban invadiendo mi rostro.

Las palabras de Nabiki me lastimaban.

Kasumi se va a casar…

Yo trabajo para darles el dinero...

Estoy cansada de todo…

Tapé mi rostro con las manos. Y lloré.

..

..

Holi!

Gracias por sus lindos comentarios y aceptación con esta historia. Les quería dejar un saludo a todos los chicos que me comentan, jeje algunos están sorprendido porque Ranma este enamorado de Ukyo, pues dejare que sus mentes vuelen.

Jajaja

Por cierto, seguiré subiendo caps de la otra historia "hermanastros" tengo adelantado algunos capítulos que subieré después. Asi que antes de entrar a clases, espero tener todo terminado :D gracias a todos de nuevo y un abrazo enorme.