-CAPITULO 6-
-TE PROMETO-
..
..
-Así que no sabes donde pueda estar – dijo Kasumi mientras servía más té.
Era fin de semana, así que no había escuela. Pero para la mala suerte de Nabiki, tenía que ponerse al corriente y tratar de mejorar sus notas, así que asistiría a recibir tutoría los fines de semana. Esa mañana estábamos hablando sobre nuestro padre, Nabiki le contó la verdad, que era ella la que había encontrado un trabajo de medio tiempo en un bar, que había falsificado una identidad falsa de mayor de edad para no tener problemas y que en ocasiones tenía que faltar a la escuela por el trabajo.
A Kasumi y a mí se nos rompió el corazón. No hizo falta que Kasumi la retara, solo con una voz mandate le dijo "hoy mismo dejaras ese empleo" Nabiki sin chistar, obedeció a su hermana.
-Busque por todos lados. Incluso un amigo que solía ir al bar es detective y me ayudó a buscarlo, pero, tampoco logró encontrarlo.
Kasumi apretó sus manos sobre la mesa. Sabía que estaba preocupada, todo esto, sobre que nuestro padre no nos mandaba dinero y que era Nabiki la que nos provenía era algo que nadie se lo había esperado. Al parecer ella cada vez que cobraba, mandaba a nuestra casa el sobre con el dinero de parte de nuestro padre, a veces pretendiendo que era de diferentes partes del país.
Fue una decepción muy grande. Pero, no era algo de que sorprenderse. De todas formas, él nos había abandonado.
-Bueno, podré conseguir un empleo. Pero eso significa que necesitaremos ayuda en casa, tal vez tenga que contratar a alguien para que la cuide.
-Podemos cuidarnos solas – solté un suspiro. Ya estaba demasiado grande como para una niñera.
Kasumi negó con la cabeza mientras miraba su té.
-¡Y también puedo ayudar! Puedo buscar un trabajo de medio tiempo en alguna cafetería después de la escuela – dije un poco más animada.
Kasumi me miro algo dudosa pero enseguida sonrió.
-Muchas gracias, Akane. Enserio, pero enserio, preferiría que terminaras tus estudios.
-No es problema, Kasumi. Puedo hacerlo.
-Yo también…
-Ni pensarlo – Dijo Kasumi sin dejarla hablar –Un poco más y pierdes el año escolar, desde ahora no dejaremos que trabajes. Nosotras cuidaremos de ti y te esforzaras en tus estudios ¿entendido?
Nabiki simplemente se cruzó de brazos. En el fondo me sentía feliz, porque añoraba estar así con mis hermanas. Las tres, reunidas como en los viejos tiempos. Era algo que me hacía que mi triste vida fuera un poco mejor.
Kasumi suspiró pesadamente, como si algo le preocupara.
-No quería hacer esto pero, creo que tendré que hacer una llamada.
-¿A quién? – preguntó Nabiki.
-Una antigua amiga de mamá, la conocí cuando naciste tu Nabiki. Creo que mi madre tenía su número anotado en su agenda. Espero que siga teniendo el mismo número.
-¿Por qué llamaras a alguien? Nosotras podemos hacernos cargo de todo – dije.
-Veras, si yo trabajo y tú también, si Nabiki se dedica a sus estudios necesitaremos la ayuda de alguien que controle todo aquí, que sea una ayuda para nosotras. Además, en el colegio están preocupados por nuestra situación y por ningún motivo quisiera que nos separaran. Ustedes aún son menores de edad.
-¡Pero te casaras! El doctor Tofu podría ayudarnos – dijo Nabiki.
Sus palabras hicieron que mi cuerpo crispara. Aun Kasumi no había hablado del doctor Tofu, baje la mirada tristemente. Quería estar feliz por Kasumi, pero aun no podía evitar que doliera tanto el saber que ambos se amaban.
-Escuchen – Kasumi tomó mi mano y la de Nabiki –Por ahora no pienso casarme, sé que es extraño para ustedes todo esto, pero por ahora nuestra familia está tratando de recuperarse así que rechazaré la propuesta de matrimonio, por ahora, ustedes son mi prioridad y quiero que salgamos de esto juntas.
Mi corazón quería romperse. No sabía si sentirme feliz o miserable. Kasumi me miró maternalmente y sonrió. Mi corazón latió con fuerza, me sonrojé ¿Acaso sabe…? Volteé el rostro.
-Kasumi, pero, si quieres casarte… - trate de decir. Pero ella me detuvo.
-El día en que me case, será el día en que nuestra familia sea una familia feliz. El día en que recordar a nuestros padres no nos cause dolor ni lágrimas. Si no, sonrisas. El día en que ya no vea esas caritas tristes rondar por la casa, si no, unas caritas risueñas como cuando eran pequeñas.
-Kasumi… - Nabiki apretó la mano de mi hermana –Prometo, prometo que daré lo mejor de mí.
-¡Yo también me esforzare!
Las tres nos abrazamos.
Cuando Nabiki se fue a la escuela, le propuse a Kasumi ayudarla con la comida. Mientras preparaba todo, escuche como hablaba con alguien por teléfono. Quería saber si estaba hablando con el doctor Tofu, diciéndole que no se casará con él. Mi curiosidad fue tan grande que me escabullí al corredor, escondida debajo de la mesa de adorno, escuché atentamente.
-…No quería molestarla, no si me recuerde soy Kasumi Tendo. Oh, ¿Enserio? Me alegra tanto que me recuerde…. Si… si… -La voz de Kasumi cambio –Lo siento, tener que decirle esto a estas alturas es muy penoso para mi… mi madre…ella murió hace mucho tiempo, después de su tercera hija…. Entiendo… lo siento, si es algo muy doloroso… gracias…si, ¿Nuestro padre? Bueno, el… él nos aban… desapareció después de unos años, así que… como imaginará… gracias… ¿Enserio? De eso era de lo que quería hablar… no quería molestarla pero… ¿enserio? Entonces la esperamos… hasta pronto seño… oh hehehe está bien, hasta pronto tía Nodoka.
Antes de que colgara me fui rápidamente a la cocina.
Kasumi no se enteró que estuve de chismosa y la ayude a cocinar. Pero viendo que era un desastre para la cocina me dedique a lavar los trastes.
Así pasó el fin de semana.
Tampoco recibí noticias de Ranma. No era como si las esperara, pero una parte de mi ansiaba poder contarle todo lo que había pasado. De todas formas, había dicho que me llamaría.
El domingo en la noche, fui en la madrugada al cuarto de Kasumi y me metí en su cama. Ella no protesto y me hizo espacio. Tiempo después, Nabiki entro y dormimos las tres juntas.
Al entrar a la escuela, miraba hacia todos lados, tratando de buscar a Ranma. Me sentía un poco molesta, tal vez no deba prometer cosas que no hará, aunque… sabía que no era una promesa. Solo había dicho que llamaría. Tal vez, ¿Y si pasó algo entre él y Ukyo? De pronto sentí nauseas, no quería pensar en eso. Ya que sería injusto que él tuviera oportunidad con la chica que quería y yo no.
Ya estaba empezando a rendirme con el doctor Tofu. O mejor dicho, ya me había rendido a las posibilidades de tener algo con él.
-¡Akane! – Ryoga apareció de tras de mí, un poco agitado por correr – buenos días ¿Cómo estás?
-Hola, Ryoga. Bien ¿y tú? ¿Qué tal tu fin de semana?
-Un poco pesado, papá me llevo de pesca y ya sabes cómo se pone de intenso a veces.
Comenzamos hablar sobre su fin de semana mientras íbamos a clases. No quería contarle lo que pasó entre mis hermanas y yo, no era porque no tuviera confianza, solo que aún no estaba lista para abrirme con él.
Ryoga me dejó en mi salón, apretó mi mano con dulzura mientras me sonreía. No supe cómo reaccionar, solo pude sonreír. Ukyo estaba en la puerta del suyo mirándonos con los brazos cruzados. Parecía de mal humor.
-¡Cariño! – gritó Ranma a mi espalda, y sus brazos me rodearon por la cintura, atrayéndome a su pecho.
Todo mi cuerpo se erizo, mi corazón comenzó a latir furioso. No pude evitar sudar de los nervios ¿Qué diablos estaba haciendo? Vi a Ryoga mirarnos con mala cara, en especial a Ranma. Pero la cara de Ukyo era todo un poema, parecía que llamas de furia salían por sus ojos.
El aliento de Ranma chocó en mí oído haciendo que mi cuerpo se estremeciera y odie eso.
-Tu solo sígueme la corriente – susurró en mi oído mientras me daba un beso en la mejilla.
-¿Akane? – dijo Ryoga sin quitarle los ojos de encima a Ranma. Pude notar como apretaba sus puños con fuerza - ¿Se puede saber porque Saotome te abraza de esa forma?
Ukyo se paró de tras de él, como si también quisiera una explicación.
-Bueno… yo… - sinceramente no sabía que decir. Estaba demasiado nerviosa.
-Es normal que un novio abrace a su novia, además, esta cosita tan linda es escurridiza y le da un poco de pena que la abrace en público ¿Verdad, Akane? ¿La ven? Esta roja – dijo mientras apretaba mi cachete –Eres realmente tierna.
Bien, juro que tuve que conservar todo el autocontrol para no estrellar mi codo en su estómago.
Yo solo asentía con la cabeza, ya que Ranma me la empujaba con el hombro.
-¿Así que son novios? Pensé que estabas bromeando ese día en la enfermería – dijo Ukyo sin quitarme los ojos de encima, como si aún no se la creyera –y cuando hablamos en tu casa. Porque obvio se lo dijiste ¿no? Ya que es tu "novia" ¿Sabías, Akane? Fui a casa de Ranma ese mismo día.
Ranma presiono más su abrazo, como si me diera pie a mentir.
-Eh… - sí, lo recordaba. Había interrumpido nuestro… - bueno – carraspeé –Independientemente de que seas una amiga de la infancia de Ranma, no quiero que vayas a su casa sin mi consentimiento. Es una falta de respeto. Además, cariño – dije esa palabra lo más lenta posible, me volteé un poco y jale su mejilla muy fuerte –La próxima vez, te la veras conmigo y créeme no querrás conocerme enojada.
Ranma comenzó a reír nervioso, sabía que tenía miedo.
¿Lo había hecho bien? ¿Había dicho lo correcto? Estaba tan nerviosa.
-¿Lo ves? ¿No es tan dulce mi novia? A menos… ¿Acaso estas celosa? –se dirigió a Ukyo.
Miré a Ryoga un poco apenada. Ukyo comenzó a discutir con Ranma sobre los celos, asegurando que jamás sentiría eso con él, aunque podía darme cuenta claramente que estaba celosa, tal vez eso sea un punto a favor para Ranma. Aunque, no sabía por qué, pero no me estaba gustando todo esto. Ryoga no me quitaba los ojos de encima, parecía querer leer mi mirada, baje los ojos apenada, hasta un poco sonrojada. La mirada de Ryoga era intensa.
Ranma pareció haberse dado cuenta, entonces me tomó de la mano, terminando la discusión con Ukyo.
-Bueno, es hora de irnos – dijo más serio.
-Akane ¿podemos hablar en el receso? – Ryoga sujetó mi manga - Solos – dijo mirando a Ranma de mala gana.
Entonces algo sucedió. La tensión ente Ryoga y Ranma era muy fuerte, lo peor, era que yo estaba en medio. Ranma me sujetaba de la mano con fuerza mientras Ryoga me sujetaba de la manga.
-Akane no tiene nada que hablar contigo, suéltala.
Miré apenada a Ryoga. No quería que tuvieran problemas y menos, verme involucrada, no quería darle más dolores de cabeza a mi hermana. Me solté del agarre de Ryoga y con una reverencia de disculpa me dirigí a mi salón con Ranma.
-¿Me puedes decir qué diablos fue todo eso? – le pregunté una vez estuve en mi asiento.
Ranma miraba a la ventana un poco pensativo. Después de unos segundos me sonrió. Ahora que lo recordaba el día de la enfermería había dicho que era su novia ¿Entonces no era mentira? ¿No me lo había imaginado?
-Cuando me encontré con Ukyo, la llevé a mi casa para hablar mejor. Entonces empezó a preguntarme que tenía contigo así que deduje que estaba celosa. Pero al ver también que no me daría oportunidad quise hincarla un poco y le dije que tú y yo habíamos empezado una relación. Hubieras visto su cara, estaba furiosa.
-¿Así que tu plan es darle celos?
-Bueno, tal vez – dijo un poco apenado - ¿Me ayudaras?
No me hacía sentir del todo bien ser utilizada por Ranma para darle celos a Ukyo. Pero, en el fondo pensé que sería una oportunidad para olvidar al doctor Tofu, y hacerle pensar que estoy con Ranma. Tal vez se lo diga a Kasumi y ella no sospeche que siento algo por el doctor Tofu. Ya que no siento nada por él, tal vez…
Era un poco bajo hacer esto pero, ¿Qué podría perder?
Un pensamiento recorrió mi cabeza ¿Enamorarme de Ranma y sufrir por él? No, eso no sucedería. Sabía perfectamente que Ranma estaba interesado en alguien más.
-De acuerdo. Pero, si tu Ukyo quiere buscarme problemas, no respondo.
Ranma sonrió y asintió con la cabeza.
Fue difícil escabullirme de Ranma, sabía que iba hablar con Ryoga y no se me despegaba ¿Por qué lo odiaba? Tal vez él sabía que Ukyo sentía algo por él y por eso le tenía algo de recelo. Tuve que decirle que iba al baño y que no me hostigara tanto o le diría a Ukyo la verdad, así que no insistió más y dijo que me esperaría en clases. Pero no sin antes advertirme que si demoraba iría a buscarme.
Me encontré con Ryoga atrás del patio de la escuela. Pronto se acabaría el receso y tenía que darme prisa.
-Hola – le dije.
-Hola…
Nos quedamos un momento en silencio. Ryoga parecía algo incómodo, me sentí un poco mal, sabía que todo era por mi mentira con Ranma. No podía decirle la verdad, eso supondría contarle desde el inicio y contarle sobre el doctor Tofu.
Después de unos segundos que parecieron horas, por fin hablo:
-Así que eres novia de Saotome – dijo soltando un suspiro.
No dije nada.
¿Qué podría decirle?
-¿Pensabas contármelo? Para eso somos amigos ¿No?
-Lo… lo siento – apreté mis puños.
-Akane, hemos estado juntos por mucho tiempo. Te conozco tan bien, se cuándo algo te lastima, cuando algo te alegra. No te había preguntado nada por respeto a tus sentimientos, pero sabía que sufrías.
Lo miré desconcertada ¿A que venía todo esto? Mi corazón comenzó a latir fuertemente.
-Ryoga…
-Dime la verdad ¿Enserio estas con él? – Dijo acercándose un poco a mí –Porque lo que veo, es que estas mintiendo. Tú no sientes nada por él. Tus ojos no brillan, tu gesto no cambia. No logro ver nada que me convenza de que si están juntos.
Ryoga estaba muy cerca de mí. Tuve que alzar el rostro para verlo. Sus ojos castaños me miraban intensamente, su piel era blanca y se veía tan suave que por un momento tuve curiosidad por tocarla y saber cómo se sentía. No había tenido la oportunidad de verlo tan de cerca como lo tenía ahora.
-Akane, yo… - apretó sus labios –no te había visto antes con otra persona y ahora… no puedo soportarlo.
Me sujeto de los brazos mientras se acercaba más a mí. Yo no podía moverme. Estaba paralizada.
Rozó mis labios con su boca. Instintivamente cerré mis ojos, sabía que estaba mal, pero había algo en Ryoga que no me dejaba gritarle o decirle que se detuviera, no quería lastimarlo, no quería alejarlo. Sujetó mis manos con fuerza. Entonces el timbre sonó.
Como si hubiera despertado de un sueño, Ryoga se apartó de mí rápidamente.
-Lo, ¡Lo siento! No sé qué me pasó.
-¡No te preocupes! Ryoga, siento mucho que no te haya contado nada, solo que… - comencé a jugar con mis dedos –No quiero que nada dañe nuestra amistad y te… alejes de mi…
Ryoga pareció captar mis palabras. Por un momento lo noté triste, pero luego sonrió.
-Akane, pase lo que pase jamás dejaré de estar a tu lado.
Sentí la seguridad que me hizo sentir Kasumi aquel día. Ryoga lo notó y me abrazó, entonces supe que Ryoga era una parte importante en mi vida y que perderlo sería muy doloroso para mí, así cómo perder a mi familia. Porque Ryoga, él era mi familia. Así que lo abracé con fuerza.
No le conté nada, pero con este abrazo creo que entendió que tenía miedo, así que me abrazó con fuerza. Esto era lo que necesitaba.
El resto de la clase, Ranma parecía distraído. Ya no me hablaba ni me molestaba, pero eso no era lo que me preocupaba, lo que ahora me preocupaba era encontrar un trabajo, necesitaba ayudar a mi hermana. Después de las clases sin decir una sola palabra, Ranma camino a mi lado. Como éramos novios falsos, se suponía que tendríamos que irnos juntos de la escuela.
El silencio de Ranma comenzó a ser un poco incómodo. Parecía molesto. Caminaba con las manos en sus bolsillos, mirando hacia otro lado que no fuera yo. Llegamos a una calle donde casi no caminaba nadie. Por alguna razón me puse nerviosa.
Nuestras miradas se conectaron por un segundo. Y ese segundo fue suficiente para sentir un choque eléctrico recorrer todo mi cuerpo, haciéndome estremecer.
Ranma me tomo de los hombros, me apoyo sobre la pared y de inmediato me besó. Su beso estaba cargado de ansiedad, pasión, rabia. Pero no pude resistirme, le correspondí al beso con la misma emoción. Sujetó mi cabeza firmemente mientras me besaba. Yo me sujetaba de su camisa como si fuera mi soporte, mis piernas temblaban.
-Otra regla – dijo soltándome, pero sin apartarse de mí. Respirábamos fuertemente –Si estamos juntos en esto, no quiero que nadie más se te acerque ¿me oíste?
Parecía enojado. Pero por alguna extraña razón sus palabras me hicieron vibrar. Me sujete aún más fuerte de su camisa.
-¿Por qué? – lo miré muy sería. No me gustaba que mandara en mi vida.
-¿Cómo que por qué? Se supone que tú y yo somos novios. Y si te…
-¿Ese es el problema? – Lo corté molesta, lo empujé -¿Te molestas si me ven hablando con otra persona y quedar como un mentiroso con Ukyo? O peor aún, un cornudo.
Ranma apretó sus labios con fuerza.
-¡Déjame terminar! Me molesta tener que verte con otro. ¡Te vi! ¿Crees que me comí ese cuento de que ibas al baño? Akane, lo digo enserio, por poco y le parto la cara cuando quiso besarte – tapo su mano con la cara – lo peor es que tú estabas dispuesta ¿A qué estás jugando?
Lo miré molesta.
-¿A qué estás jugando tú? Entonces tu si puedes tener acercamientos con Ukyo ¿Es eso? Esto no se trata solo de ti, deja de ser tan egocéntrico y creer que todo te pertenece. ¿Qué pasara el día en que te vea tratando de besarla? – Dije empujándolo una vez más – A diferencia de ti, Ryoga es solo mi amigo y una persona muy importante para mí. No eres nadie para decirme que me aleje de él.
-No te dije que lo dejaras de ver, te dije que me molestaba – se acercó más a mí – ¡Porque le gustas!
Es verdad, Ryoga estuvo a punto de besarme ¿Entonces, enserio le gusto? No supe que decir, no podía discutir con eso.
-¿Por qué te molesta? – lo miré. El pareció ponerse nervioso y pensativo. Como tampoco si hubiera dado cuenta del porqué de su molestia. Como si solo se haya dejado llevar por el coraje sin razón alguna.
-No lo sé…
Esto estaba comenzando a salirse de control y apenas llevábamos casi un mes.
-Recuerdas… ¿recuerdas en que dijimos que no involucraríamos los sentimientos? – respiré hondo – que si eso pasaba, lo dejaríamos, así sean celos.
Ranma apretó sus manos.
-Lo recuerdo – se quedó en silencio por un momento –Lo, lo siento. Creo que… que me dejé llevar porque no me agrada ese tipo ¿crees que no sé qué Ukyo está muerta por él?
Lo miré comprensiva.
-Así que es eso. Primero la chica que te gusta está interesada en él y luego sería el colmo que tu falsa novia te dejara por él.
Ranma parecía apenado.
-Eso suena horrible – dijo soltando una risa triste.
Sabía que se sentía tener tanta inseguridad. Y, aunque yo no era la chica que le interesaba, quería que sintiera seguridad conmigo. Quería hacerlo sentirse cómodo, hasta que pueda estar con la chica que de verdad quería. Un sentimiento de tristeza me recorrió, pero no me importó. No quería que Ranma se sintiera como yo.
No sabía si esto estaba bien. Pero de todas maneras lo hice.
Tome sus manos.
-Ranma, quiero que sepas… que mientras tú y yo tengamos nuestro "romance" te seré fiel. Hasta que logre olvidar al doctor Tofu y tú logres estar con Ukyo. Mis labios serán solo tuyos hasta ese entonces.
Las mejillas de Ranma se tiñeron de un leve rojo. Su mirada fue intensa, como si mis palabras le hubieran llegado al alma. Entonces, como nunca había pasado, Ranma me tomó suavemente de la cintura y me beso.
Lento, tierno, suave, que mi corazón comenzó a latir con prisa.
Pasé mis manos alrededor de su cuello y nos aferramos el uno al otro. No había sentido este tipo de beso antes. Fue un beso muy especial, que por un momento deje de pensar en el doctor Tofu, y ahora solo Ranma ocupaba toda mi mente.
-Y yo prometo que no seré un cretino – y volvió a besarme de esa manera tan dulce que me empezó a gustar.
..
..
Hola chicos! Perdón por la demora, bueno pues como estoy empezando un semestre nuevo en la uni se me hace un poco difícil actualizar a tiempo.
Gracias por sus comentarios y espero que sigan la historia
