-CAPITULO 7-
LAS PALABRAS DUELEN
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Al paso unas semanas, muchas cosas habían cambiado. Mi relación con Ranma era muy buena, en el sentido que éramos más cercanos como amigos y nos contábamos todo. Pero, sabía que había cosas que Ranma me ocultaba sobre su vida, pero, no quería presionarlo. En algunas ocasiones lo veía intranquilo, casi triste, pensativo y era esas veces en que su distracción era yo. Pues, había tomado la costumbre de besarme por largos ratos mientras dejaba pasar su dolor. Me sentía utilizada en cierto modo, pero, yo también estaba sacando provecho con esto. Ya que lograba ver poco a poco al doctor Tofu con otros ojos. De hecho, casi no lo había visto en el colegio, ya que no me "enfermaba" tan seguido para ir a verlo.
Sabía que había pospuesto su matrimonio con Kasumi, y en ocasiones la oía hablar por teléfono diciendo un "también te amo" en voz baja. Me sentía un poco mal por ella, pero por otro lado, en nuestra casa se respiraba otro aire. Nabiki actuaba de manera normal, pero en ocasiones prefería estar sola. Sabía que era un poco estresante para ella no poder ayudar en la casa, pero, Kasumi le había prohibido trabajar hasta que mejorara sus notas.
Por mi lado, había encontrado trabajo en una pastelería, para la suerte de muchos, no en la cocina, si no, en la tienda. Así que en ocasiones no podía estar todo el tiempo con Ranma. Al parecer su relación con Ukyo no había cambiado mucho, ella se ponía muy celosa de nosotros y en ocasiones la veía melosa con Ranma. Una vez no soporte los rumores de que me engañaba con otra, así que pusimos una nueva regla: "queda prohibido tener algún contacto físico con otra persona, hasta romper con lo nuestro" Ranma estuvo de acuerdo, y mantenía su distancia con Ukyo hasta que ella se decidiera a estar con él.
Ranma también sabía todo lo que estaba pasando, pues se lo había contado todo un día que fue a entrenar al dojo de mi casa. Estuve tan feliz ese día, ya que pude tener una pequeña batalla con la persona que admiraba mucho.
-Tus movimientos son un poco lentos – dijo secándose el sudor –tienes mucha fuerza, pero eres un poco torpe.
-¡¿Qué dices?! – quería golpearlo.
-Además, tienes mal carácter. Akane, una de las cosas que tiene que tener en la cabeza un artista marcial, es saber controlar su temperamento. Ya te lo he dicho antes.
Fruncí el ceño, era cierto, en ocasiones me enojaba fácilmente y lo golpeaba. Me crucé de brazos y me senté en el suelo.
Después de contarle todo –bueno, sin muchos detalles sobre como nuestro padre nos abandonó-, hasta la noche en que le pedimos perdón a Kasumi, me sentí mucho mejor. Como si una carga pesada se me quitara de encima. Ranma hacía que me sintiera así.
El escuchaba atentamente mientras jugaba con sus pies.
-Ahora entiendo por qué eras así – dijo pensativo –Cuando te conocí, vi un vacío en tus ojos, casi me pude comparar contigo. Te parecías tanto a mí que fue fácil hablarte.
-¿También pasaron cosas malas en tu vida?
-Sí, pero no es algo de lo que me siento listo de hablar – vi como su cuerpo se tensaba.
-¿Ukyo lo sabe? – la curiosidad podía más conmigo.
Me miró por un momento y luego al suelo.
-Creo que tú me conoces más que Ukyo. Ella solo conoce mi lado amable, coqueto, pero no me ha visto como tú. En ocasiones, trato de no portarme así frente a ella.
-¿Triste?
-Ajam…
Puse mi mano sobre la suya y le sonreí. Entre los dos nos dábamos el apoyo que no éramos capaces de recibir de nadie.
-Me alegra que las cosas estén mejorando en tu casa – sabía que lo decía enserio y me alegraba por eso –Ahora ¿Qué piensas hacer respecto a tu amor imposible?
Resoplé levanto los finos cabellos que caían sobre mi cara. Miré de reojo a Ranma, habría jurado que se sonrojó, pero bajó su cara. Me puse un poco nerviosa. Últimamente me ponía nerviosa con él.
-No lo sé, creo que dejaré que el tiempo pase. Tal vez deje de amarlo – lo dije como si fuera lo más natural del mundo. Pero en el fondo dolía un poco – y para cuando lo "nuestro" termine buscare un novio de verdad, que me quiera y me haga olvidar mi antiguo amor.
Tapé mi rostro con mis manos por la vergüenza.
Ranma no dijo nada. Parecía pensarlo mucho. No me gustaba cuando se quedaba en silencio, me moría por saber qué cosas pasaban por su cabeza.
-¿Te interesaras más por Ryoga? – preguntó en voz baja.
Miré hacia la puerta del dojo. No había hablado mucho con Ryoga después de ese día, pero nos mandábamos mensajes y en ocasiones comíamos juntos, claro, cuando Ranma comía con Ukyo ¿Podría hacerme olvidar al doctor Tofu? Esa pregunta me revoloteó por la cabeza.
-No lo sé, tal vez. Tal vez en un futuro quiera intentarlo – sonreí a la nada, pero podía sentir la mirada de Ranma clavada en mi –Quiero, quiero sentir que es ser querida por alguien. Quiero sentir que es ser deseada. Quiero… que alguien me vea como realmente soy y aun así me ame. Ryoga no me conoce del todo, tal vez no le guste – solté con una risa amarga –tal vez a nadie le guste.
-Akane… - Ranma quiso decir algo pero al instante se retractó.
Se acercó a mí, pego su rostro al mío.
Nuestras narices chocaron.
-¿Puedo… puedo decir algo sin que corras despavorida?
Cerré los ojos y asentí con la cabeza.
Ranma espiró hondo y tomo mi rostro entre sus manos.
-Eres una persona tan adorable, tan hermosa, con un carácter único y fuerte. Que creo que cualquier hombre estaría loco por ti – dijo seriamente.
Solté una risita.
-Pues las personas a mí alrededor, no parecen interesadas en mí. El doctor Tofu está loco por mi hermana y tú, estás loco por Ukyo y lo peor es que no puedo ver a Ryoga con otros ojos – sentí un jalón en el estómago, odiaba esto – Creo que estaré destinada a estar sola, a menos que le dé una oportunidad a Ryoga.
-No – dijo claramente.
Abrí los ojos. Ahora el los tenia cerrados, con el entrecejo arrugado, como si algo le molestara.
-Akane… - abrió la boca y luego la cerró –creo… creo que…
Tuve miedo de lo fuera a decir, tuve pánico de que por un segundo considerada terminar conmigo. Se que todo era falso, pero aún no estaba lista para apartar a Ranma de mi vida, a que él era la única persona en la que podía apoyarme. Así que lo único que hice fue besarlo.
No podía dejar de pensar en Ranma últimamente, quería besarlo todo el tiempo, lo deseaba, algo que jamás me había pasado con nadie, excepto con una persona. Pero sabía cómo eran las cosas, el chico que estaba besando en este momento, estaba enamorado de alguien más y sabía que era cuestión de tiempo que lo nuestro se acabara y sabía que si involucraba mucho los sentimientos, saldría de una desilusión amorosa para entrar en otra.
Una parte de mí en ocasiones quería dejarlo, pero otra parte me rogaba por estar cerca de él. Estaba dejando de pensar en el doctor Tofu, pero ahora estaba empezando a pensar mucho en Ranma.
Desesperada por mis sentimientos y con miedo de poder llegar a sentir algo más fuerte. Me aparte de él.
Ranma estaba sonrojado, un poco sorprendido. Quiso tomarme de la mano, pero me aparte.
-¿Qué paso?
Me levante del suelo, tenía que hacer que mi corazón dejara de latir de esa manera.
-Ahora recuerdo que… que vendrá una amiga de la familia, creo que no te lo conté. Así que, tengo que dejar algunas cosas listas para el día que llegue.
Mi respiración era agitada. Ranma se levantó lentamente.
-Akane…
-Mañana tendré que trabajar así que creo que nos podremos reunir en otra ocasión.
Ranma apretó sus manos, sabía que estaba frustrado. Conocía sus reacciones.
-¡Akane, escúchame!
-¡Es suficiente, Ranma! – Dije dándole la espalda –Creo que, es suficiente entrenamiento por hoy – apreté mis labios con fuerza.
Esto estaba volviéndose cada vez más malo, mis sentimientos por el doctor Tofu estaban ahí, pero estaban siendo opacados por Ranma. Tenía mucho miedo.
-Está bien. Me iré, adiós – dicho esto salió del dojo.
No supe cómo explicar lo que sucedió conmigo cuando se fue. Pero sé que me puse muy triste. Su sonrisa, su seriedad, su mueca cuando quiere ocultar que está riendo en clases, sus papelitos diciéndome que esta aburrido, sus juegos, no podía dejar de pensar en todo eso y la necesidad de quererlo cerca de mi todo el tiempo, tampoco podía dejar de pensar que en cualquier momento podría terminar…
Lo que juré que no pasaría, estaba pasando.
Me estaba enamorando de Ranma.
Y con ese pensamiento en mi corazón, una lágrima cayó por mi rostro.
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Ranma no había ido a clases después de eso. Había faltado por dos días y no sabía absolutamente nada de él. Estaba volviéndome loca, lo había llamado un par de veces y no contestaba, ni siquiera respondía mis mensajes. Estaba molesta, era un desconsiderado y no entendía porque tenía que seguir preocupándome por él. Así que decidí dejar de insistir.
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-Buenos días – Ryoga me saludo –No tienes una buena cara ¿Dormiste bien?
Pasé mis manos por mis ojos tratando de ocultar las ojeras. Anoche no había podido dormir bien, de hecho, hace dos noches que no duermo bien, ya que no podía dejar de pensar en Ranma. No sabía nada él y eso me estaba afectando.
Estaba molesta de que en todo este tiempo, ese chico había logrado voltear mi mundo, había logrado que dejara de extrañar tanto al doctor Tofu, había logrado sacarme de quicio en algunas ocasiones por los celos, estaba logrando tantas cosas que me empezaba a dar miedo.
-No mucho, pero estoy bien, no te preocupes – le regalé una de mis mejores sonrisas.
-¿Sabes? en la tarde habrá una especie de rebaja en la heladería, creo que celebran su primer año ¿Te gustaría ir conmigo? ¡Te gustará! Yo pediré la montaña de chocolate.
-Lo siento, tengo trabajo – lo miré apenada.
Ryoga echó la cabeza hacia atrás y soltó un suspiro.
-¡Cierto! Lo había olvidado, que tonto soy – se rasco la parte de atrás de la cabeza –Bueno, entonces puedo llevarte algo a tu trabajo ¿Te parece bien?
-No hace falta – no pude evitar sonrojarme –Eres tan bueno conmigo, siento que estoy abusando de ti.
-Lo hago porque me gusta – apretó mi hombro –Entonces está decidido. Esta tarde te visitaré y te llevare un helado.
-¿A quién le llevaras helado? – la voz melosa de Ukyo sonó de tras de nosotros –Ryoga, te recuerdo que Akane es una mujer comprometida, se vería muy mal que hagas eso.
Puse los ojos en blanco, apreté mi bolso con fuerza. No tenía ganas de discutir con Ukyo.
-Solo están saliendo, no son prometidos ni nada por el estilo. Además soy su amigo, y puedo visitarla si quiero – no pude evitar sonreír de gusto, ya que la cara de Ukyo se frunció.
-Bueno, creo que no le hará gracia. Ayer hable con él y por lo que me contaba, tu no le caes nada bien.
No pude evitar parar y voltear a verla a la cara.
-¿Hablaste con él? – de repente sentí la rabia creciendo en mi interior.
Ukyo me miró por unos segundos como si estuviera loca. Entonces, una media sonrisa se dibujó en su cara. Esto no era nada bueno…
-Sí, hablamos casi toda la noche ¿No te ha dicho? – Llevo su mano a su boca fingiendo sorpresa y pena- Espera, no me digas ¿Acaso no te llama como a mí? Es una pena, querida.
-No le hagas caso, Akane – Ryoga la miró de mala gana, me sujetó de la mano y me llevo lejos de ella.
Antes de voltear, pude ver como sus ojos brillaron con victoria. Tenía tantas ganas de golpearla.
Apreté mis manos tan fuerte, que podía sentir las uñas clavarse en mis palmas. Tenía tanto coraje, tanta rabia que mi cuerpo dolía de lo tensionado que estaba. Ranma era un imbécil, ahí estaba yo, sin poder dormir, esperando que me llamara o contestara y el muy infeliz solo hablaba con Ukyo. Los odiaba, los odiaba a los dos por ser unos imbéciles.
Entonces la realidad cayó como un balde de agua helada. Ranma estaba conmigo por una razón, y esa era darle celos a Ukyo para poder estar con ella. Ranma no se interesaba por mí, ni si quiera estaría preocupado si viera las ojeras que tengo. Me sentiría demasiado humillada si supiera que por su culpa no pude dormir bien, que estuve pensando en el toda la noche, esperando que estuviera bien. Era una tonta. Estaba queriendo a un chico que no sentía absolutamente nada por mí. Sentí un vacío en el estómago, y mi pecho se estrujó tanto, que dolía.
No, no, me estaba pasando de nuevo y esta vez era con Ranma.
-Akane – la voz de Ryoga me trajo de vuelta. Sus dedos pasaron por mis mejillas, se lo veía angustiado –No merece que llores por él. Ni él ni Ukyo, te juro que si lo veo le romperé la cara.
Lleve mis manos a mi rostro. Estaba llorando y no me había percatado.
Limpié mis lágrimas, Ryoga no dejaba de mirarme preocupado. No lo culpaba, era mi amigo, me quería y era obvio que estaría angustiado por mí. Entonces envidiaba a Ukyo, quería saber… que se sentía que te quisieran de ese modo o necesitaba que Ranma me quisiera de ese modo creo que nunca podré conseguir que alguien que quiero me quiera de la misma forma.
Ya no entendía absolutamente nada, estaba demasiado confundida y triste. Trate de pensar en el doctor Tofú, pero su recuerdo no aliviaba mi dolor ¿En qué momento, Ranma consiguió todo esto? Comencé a tratar de aferrarme a mis sentimientos por el doctor, pero cada vez que intentaba sujetarlos, una fuerza me lo impedía y mi corazón dolía cada vez más.
Abracé a Ryoga. Ahora era el único que lograba que no perdiera la compostura. Necesitaba un ancla que no dejara que me hundiera, no quería sentir esto por Ranma, no quería que esto acabara conmigo como lo había hecho el doctor Tofu hace un tiempo. Tenía miedo de que el resultado fuera peor.
Ryoga me recibió entre sus brazos, me apretó con fuerza, como si quisiera que el dolor que sentía desapareciera. Sentí su aliento en mi cuello, haciéndome cosquillas, mientras sus dedos me acariciaban la espalda. Ranma no me quería, eso tenía que tenerlo más que claro, desde el día que empezó todo este estúpido juego. Necesitaba dejarme en claro, que nunca podría ocupar el lugar de Ukyo.
Me odiaba… me odiaba por permitir que esto se saliera de control.
De un segundo a otro, sentí como alguien tomaba mi hombro con fuerza y me apartaba de Ryoga. Segundos después, vi a Ryoga en el piso, con una mano sobre su boca, mirando con ojos furiosos a la persona que estaba delante de mí.
-No te le vuelvas acercar – una advertencia…
Miré a Ranma, estaba casi con el cabello despeinado, sus hombros estaban tensos, su voz sonaba peligrosa, no podía ver la expresión en su rostro, pero podría jurar que sus ojos congelarían cualquier lago. Su mano se mantenía firme en mi mano, quise moverme pero este me lo impidió enseguida. Ryoga gruño desde el suelo, de repente me vi rodeada de algunos alumnos. Quería que la tierra me tragara viva.
-¿Te crees con el derecho de decidir quién está cerca de ella? – Se levantó despacio –dices llamarte su novio, pero no te comportas como uno. ¿Sabes? No me como esa historia de su noviazgo. Conozco a Akane mejor que tú para darme cuenta de que algo raro sucede. No sé qué traen entre ustedes, pero créeme, lo voy averiguar – dijo apretando los dientes.
Ranma se removió en su puesto, incomodo.
-¿La conoces mejor? No me hagas reír, escucha, te lo advierto, Ryoga – Ranma se acercó un poco a él. Juraba que en cualquier momento se arrancarían los dientes –no quiero volver a ver tus manos cerca de mi no-via ¿Entendiste?
Ryoga respiró fuerte. Me miró, como si me prometiera que esto no se quedaría así. Mi cuerpo se estremeció y le pedí disculpas con la mirada. Ryoga no se tragaba la mentira de que éramos novios, seguramente sospechaba desde un principio. Necesitaba decirle la verdad, no merecía que le mintiera de esta forma. Pero por ahora no era el momento.
-Luego hablaremos – me dijo seriamente.
Ranma quiso acercarse pero lo detuve. No quería que peleara con Ryoga, no quería que armara una escena delante de toda la escuela.
Cuando Ryoga despareció, algunos chicos disimulaban que hacían algo mientras nos veían. Ranma les lanzó a todos una mirada asesina y como por arte de magia, todos se esfumaron.
-Se supone que somos "novios" ¿Tenía que llegar y encontrarte abrazada con ese tipo? – dijo tocándose la frente. Estaba furioso.
Lo miré con la boca abierta. Confundida y enojada.
-¿Lo dices tú? – me aparté de el – ¿El que desaparece por dos días sin ninguna explicación? ¡El que se larga quien sabe a dónde y no contesta mis llamadas! Tú no tienes ningún derecho a reclamarme algo, Saotome.
-¿Ahora soy "Saotome"? ¿Se supone que este es tu show de novia celosa? – el azul de sus ojos se tornó oscuro.
-¡Eres un imbécil! – Apreté mis manos -¡Si tanto quieres que te respete, entonces hazlo tú también!
-¡Claro que te respeto! – estaba empezando alzar la voz.
-¡¿Tanto que solo hablas con Ukyo?! ¡Me ignoras y con la única persona con quien te dignas hablar es con ella! – la rabia me estaba superando. Sentía mi corazón latir con furia -¡Si tanto te importa, terminemos esta maldita farsa y lárgate con ella!
Ranma se puso pálido, miró hacia todos lados y se acercó a mí. Yo me alejé. Parecía contrariado, preocupado.
-¿Ella te dijo eso?
-¿Y que si lo hizo? Eres un imbécil – lo empujé con fuerza, para alejarlo de mí. Lo odiaba, lo odiaba tanto. Mis ojos escocían -¡Habíamos puesto reglas y las rompiste! ¡Así que no me pidas que deje de estar con Ryoga cuando tu estas con esa!
-Necesitaba hablar con ella – dijo con la mirada sobre el suelo. Parecía torturarse por ello.
Sentía las lágrimas al borde. Necesitaba salir de aquí, necesitaba alejar todos estos sentimientos que me estaban comiendo viva. Agarré con fuerza mi bolso para irme, pero Ranma me detuvo.
-No creas que no quise hablar contigo, Akane, yo necesitaba…
-¡No lo digas! – No quería escuchar la verdad -¡Ya no es necesario que lo digas! Sé por qué estamos juntos, no tengo ningún derecho a reclamarte. Sé porque prefieres hablar con Ukyo que conmigo. Porque ella es la única mujer que amas, y yo solo soy una excusa para darle celos –tragué seco, mi garganta dolía –lo nuestro no es más que un simple juego, así que no tienes por qué darme explicaciones.
-¡Si tan solo me escucharas! – parecía desesperado.
-¡Te dije que no quiero! – me zafé con fuerza de su agarre. Apreté mi puño con fuerza ¿Acaso el no sentía dolor alguno? ¿Acaso le gustaba verme así? –Solo espero que esto se termine rápido. Prefiero mil veces estar con Ryoga que contigo.
No quise mirarlo, pero su silencio me confirmó que tal vez mis palabras le dolieron y que estaba sufriendo como yo. No quise quedar a comprobarlo, no quise mirarlo y llorar frente a el. No quise escuchar su respuesta, así que me fui corriendo. Necesitaba estar lejos de él.
Ese día… Ranma no entró a clases.
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Hola amigos!
Aprovechare el fin de semana para subir mas cap y escribir mas. Estoy ocupadita con la u y pues sinceramente también paso jugando lol y bueno, el tiempo me consume xD pero tranquilos que seguiré subiendo. Gracias a todos por sus comentarios! Me hacen muy feliz y me motivan para seguir escribiendo. Espero que este capitulo les haya gustado.
