-¿Estas peleada con tu novio? – pregunto Nabiki mientras leía una revista.

Acababa de llegar y había dejado mi mochila en el suelo. No sé si fue por mi estado de ánimo o porque prácticamente por poco daño el suelo por la fuerza con la que tiré mi bolso. Solté un suspiro mientras volteaba los ojos.

-No es mi novio – refunfuñe. Nabiki me miró divertida y luego volvió a ojear su revista.

-Seguro, querida. Pues lo que sabía es que los novios se besaban y por lo que he visto, ustedes se besan en todas partes, pareciera que no pueden mantener sus manos despegadas del cuerpo del otro.

-¡Nabiki!

Nabiki no paro de reír mientras yo no paraba de sonrojarme.

-¿Cuándo llega la señora Nodoka? – cambié de tema rápidamente.

-Kasumi dijo que llegaría hoy en la noche, de todas formas el cuarto ahora si está listo. Espero que no llame a decir que tenía cosas que arreglar y posponga su viaje.

-No seas descortés. La señora Nodoka va a vivir aquí, es normal que se tome su tiempo para dejar las cosas arregladas por allá.

-Por cierto, ella prefiere que la llamamos tía Nodoka – tomó una galleta de la mesita.

-Aun no me acostumbro. Bueno, espero que Kasumi llegue rápido. Prepararé un poco té.

El teléfono comenzó a sonar y como si Nabiki hubiera estado esperando una llamada importante, corrió a contestar. No quise preguntar de qué se trataba, ya que Nabiki era reservada con sus cosas. Por un momento la imagen de mi papá se cruzó por mi cabeza.

Me dirigí a la cocina.

Kasumi trabajaba en un restaurante por las mañanas y en la tarde trabajaba en una florería. Su paga era buena, pero no tanto para mantenernos a las tres, así que yo trabajaba en la pastelería. Sabía que mi hermana llegaba muy cansada y la ayudábamos en lo que podíamos en la casa. Nabiki lavaba la ropa cuando podía y yo limpiaba. En ocasiones era un poco complicado y la casa se veía sucia. Para mí era un alivio que la tía Nodoka aceptara en vivir con nosotras. Tenía tantas ganas de conocerla.

-Insistí en ir a recogerla, pero dijo que estaría bien – dijo Kasumi. ya mi hermana había llegado y estábamos en la salita.

-¿Sabe dónde vivimos? – pregunté.

-Cuando era pequeña, venía a visitar a nuestra madre. Así que, supongo que lo recordará.

-¡Bien! ya está todo listo – anuncio Nabiki quien acababa de entrar a la sala – el cuarto esta impecable otra vez. Qué horror que esos gatos se metieran por la ventana y dejaran todo hecho un desastre.

No pude evitar reír. Desde que la tía Nodoka había dicho que vendría, Nabiki tuvo la obligación de arreglar su habitación. Y mientras los días pasaban tenía que limpiarla y sacudir el polvo. Esta vez tuvo la mala suerte de que los gatos del vecino entraran.

-¿Ella nos cobrara algo por ayudarnos a mantener la casa? – pregunté mientras jugaba con la galleta en mi mano.

-No, dijo que quería venir y apoyarnos en todo. La tía tiene un buen corazón, dijo que se sentía sola en su casa ya que su esposo y su hijo se fueron.

-Pobre, la dejaron sola – dijo Nabiki.

-La tenemos que hacer sentir como en su casa, ahora ella formará parte de esta familia.

Luego de un par de horas, una mujer se anuncia en la entrada de la casa. Las tres corrimos a recibirla.

Cuando la vi, me quede perpleja. Aquella mujer era muy hermosa, tenía el cabello recogido elegantemente, usaba un kimono azul oscuro igual que el color de sus ojos. Unos ojos que me hacían recordar a Ranma. En realidad, aquella mujer y el… sacudí mi cabeza sacando ese pensamiento. Un poco tímida caminé de tras de mis hermanas quienes la saludaron cordialmente.

-Oh, vamos, chicas ¿Dónde está mi abrazo? – entonces ellas la abrazaron –Vaya, ¡Miren lo grande que están!

No pude evitar sentirme cohibida, me acerque despacio, esperando que ellas se apartaran para poder saludarla. Cuando lo hicieron, la tía Nodoka me miró con tanta ternura que mi corazón se estrujó. Por un momento vi a mi madre en sus ojos, quise llorar, pero me contuve.

-Tú debes ser Akane – dijo con una sonrisa –Cielos, eres tan parecida a tu madre.

Aquel comentario me hizo sentir que flotaba en el aire, así que no pude evitar abrazarla. Ella me apretó fuerte contra su pecho. Por primera vez, después de que nuestro padre nos abandonara, no había sentido tanta seguridad como la estaba sintiendo ahora.

Kasumi sirvió la cena, un poco tarde, pero era porque queríamos comer con la tía. La ayudamos a acomodar sus cosas en la habitación y luego fuimos a la mesa.

-Tía Nodoka. Quería agradecerte que estés aquí por nosotras, cualquier cosa que necesites, no dudes en pedírnosla – decía Kasumi mientras hacia una reverencia frente a la tía.

-Oh, no querida, no te preocupes. Escuchen – todas le pusimos atención –Naoko era como una hermana para mí, la noticia me dejo muy triste. Hubiera deseado estar con ustedes antes pero… pero pasaron cosas en mi vida que tuve que andar casi por todo Japón viajando. Si lo hubiera sabido antes, hubiera venido corriendo. Lo siento mucho, discúlpenme por mi desconsideración.

-No se preocupe, ahora estamos mejor con usted aquí – dijo Nabiki.

-Kasumi me contó todo lo que han pasado. Nabiki, eres una chica admirable por esforzarte tanto por tus hermanas, es hora de que termines tus estudios. Si no me equivoco, este año te gradúas ¿no?

-Ya falta poco, por suerte he estado subiendo mis notas.

-Y, Akane. También sé que la has pasado mal al igual que Kasumi, pero ahora sepan que tienen a alguien con quien contar.

Comimos alegremente, tía Nodoka nos hablaba sobre su juventud y como había conocido a nuestra madre. Al parecer estudiaban en la secundaria, juntas, eran mejores amigas y cuando la tía Nodoka se había enterado que nuestra madres estaba comprometida viajo de muy lejos para conocer a nuestro padre y darle su visto bueno. Ella también estaba comprometida, nos contaba que estaba enamorada en ese entonces y que después de algunos años, logró tener a su primer y único hijo varón, fue justó unos meses antes de que yo naciera. Algo que me hacía sonreír. El hijo de la tía Nodoka tendría la misma edad que yo ¿Sería igual de hermoso como su madre?

-Pero, mi esposo era un artista marcial, muy entregado a su profesión. Quiso hacer de mi hijo uno de los mejores artistas marciales y se lo llevó lejos de mi cuando solo tenía meses de nacido.

Pude notar en su expresión que era algo que le dolía demasiado recordar.

-¿Qué pasó después? – pregunto una Nabiki interesada por la historia.

-Bueno, desde ese entonces esperé por algunos años que vinieran. Pero, como no llegaban, y las cartas comenzaban a ser escasas, decidí ir a buscarlos. Así que estuve viajando por todos lados, buscando a mi hijo.

-Es una pena – comentó Kasumi.

-¿Y lo… llegó a encontrar? – pregunté con algo de vergüenza.

-¡Si! Lo había encontrado en Niigata. El irresponsable de mi esposo lo tenía trabajando en un circo como ayudante del entrenador de tigres. Mi hijo adquirió una fobia horrible hacia los felinos, pero a pesar de eso, era un niño tan obediente y se esforzaba por todo. Recuerdo cuando lo vi, supe enseguida que era él. No lo solté nunca.

¿Fobia a los gatos?

Un flash vino a mi cabeza, recuerdo en la escuela haber visto a un gato y a Ranma ponérsele la piel de gallina diciendo que odiaba a los felinos. Dijo que les tenía fobia, porque había tenido traumas por culpa de su padre.

-Debió ser un hermoso reencuentro – dijo Kasumi.

-Claro que lo fue. Mi hijo me reconoció de inmediato, estaba tan feliz, está claro que el lazo entre la madre y su hijo jamás se romperá. Después de darle su merecido a mi esposo, nos establecimos y vivimos felices. Hasta que… - la tía bajo la mirada triste –Un día mi esposo desapareció dejando una carta donde decía que tenía una obligación muy importante que cumplir, y no regreso más. Mi hijo solo tenía once años.

-Que coincidencia – dijo Nabiki pensativa, demasiado para mi gusto – La misma edad de Akane cuando nuestro padre desapareció ¿Nunca más supo de él? ¿Ellos se llevaban bien?

-Eran amigos, hasta donde sabía. Habían entrenado juntos.

Nabiki pareció meterse en sus pensamientos. Todo esto se me estaba haciendo demasiado raro.

-¿Qué paso después? – la ansiedad me estaba comiendo.

-Pasamos una etapa difícil, apenas teníamos que comer. Comenzó a crecer un resentimiento fuerte hacia su padre, y se metió en combates, para ayudarme económicamente. Nunca me lo perdonaré. Así fue hasta que un día decidió ir a entrenar por una semana a las montañas y cuando volvió, estaba completamente diferente. Dijo que se retiraba, no sé, algo había pasado con él. Estaba tan decaído. Quería saber que le había pasado, pero nunca quiso decirme.

…-de un momento a otro, dijo que vendría a Nerima. Que quería hacer su vida aquí, al principio me negué, ya que estábamos bien, teníamos una casa y amigos. Pero se le metió en la cabeza que quería venir, tuvimos una fuerte pelea esa noche. Y se fue, me dejó una carta. Igual que su padre, diciendo que no podía vivir más allí. No volví a saber más de él.

Mi corazón latía con demasiada fuerza. Mis manos estaban clavadas en la mesa. Mi voz sonaba temblorosa.

-¿Co…como se llama su hijo? – pregunté nerviosa.

-Oh, que tonta, olvide decirlo. Se llama Ranma, Ranma Saotome.

Todo se detuvo en ese momento. Ranma, Ranma, el Ranma que yo conocía era el hijo de la tía Nodoka. El Ranma que yo admiraba la pasó mal y abandono a su madre, la dejó sola ¿Cómo pudo ser capaz? En ese momento un sabor amargo subía por mi boca.

-Bueno, ya que estoy aquí, en Nerima. Espero algún día poder verlo de nuevo – dijo con ojos tristes e ilusionados.

Se me partía el corazón de solo verla. Se lo que era que te abandonaran, pero por otro lado, a Ranma también lo abandonaron. Pero eso no era excusa para dejar sola a su madre. En esos momentos sentí tanta rabia. Lo que hubiera dado por tener a mi madre, y el solo la abandonaba fácilmente.

Apenas había podido dormir esa noche. No dejaba de dar vueltas en la cama, todo esto era tan increíble, que aún no podía creerlo. La madre de Ranma estaba bajo el mismo techo que yo. Ni siquiera podía cerrar los ojos, necesitaba saber que había pasado con Ranma, la necesidad de saber más sobre su vida me estaba carcomiendo por dentro. Pero, pensándolo bien ¿Por qué me contaría sus problemas? Bueno, yo le conté los míos. Además, siento empatía por su madre. Siendo lo único que le quedaba, la abandonó. Un leve dolor me acerco a la realidad, miré mi dedo y estaba sangrando un poco, me lo había lastimado con los dientes. Solté un suspiro y giré quedando boca arriba ¿Qué estaba pasando conmigo?

Necesitaba hablar con él. Pero, ahora estábamos peleados ¿Habríamos terminado lo nuestro? ¿Se habrá cansado de mí? Tenía muchas ganas de llamarlo, pero no me atrevía.

Necesitaba saber la verdad ¿Por qué vino a Nerima? ¿Por Ukyo? Ahora, era lo que menos creía. Algo tuvo que haber pasado con Ranma, algo fuerte para hacerlo tomar la decisión de marcharse. Porque, nadie abandona a su familia.

Pataleé, sacándome la cobija de encima. Estaba demasiado ansiosa por verlo. No me importaba que estuviéramos disgustados. Iría con él y le contaría sobre su madre y luego lo arrastraría delante de ella para que le pida perdón. Y volveremos con nuestro juego de novios

Así paso hasta la mañana, creo que habría dormido una hora a lo mucho cuando la tía Nodoka tocó a mi habitación.

-Akane ¿Estas despierta? – Tocó otra vez y entró –Buenos días, el desayuno está listo – dijo sonriendo.

-Tía, no era necesario que se levantara tan temprano. El viaje debió agotarla – dije levantándome perezosamente. Mi cuerpo dolía.

-Oh, no te preocupes, a la edad que tengo lo que me sobra es energía – su sonrisa se borró a al ver bien mi rostro -¿Akane? ¿Acaso no dormiste?

-Yo… - tartamudeé tapándome las ojeras. Diablos debía tener una cara fatal por estos días de malas noches –Creo que fue un poco difícil conciliar el sueño.

-Si tienes problemas para dormir, podría prepararte un té que te ayudará.

-Muchas gracias – dije sonriendo mientras hacía como que me limpiaba las lagañas.

-Bueno, entonces nos vemos abajo.

Kasumi se había ido temprano, y después de semanas, por fin podíamos disfrutar de un buen desayuno sin que yo lo estropeara o Nabiki hiciera como si no tenía ni idea de que tenía que hacer y decidiera pedir desayuno a domicilio. Entre mis planes estaba aprender a cocinar, incluso había comprado muchos libros de cocina, pero, creo que soy tan patosa para la cocina que siempre confundía todos los ingredientes. Así que aquellos libros quedaron de adorno en mi librero.

Un poco desanimada me dirigí a la escuela, tenía sueño, y aún seguía pensando en Ranma y su madre. Necesitaba saber, pero me daba miedo que Ranma se alejara de mí por meterme en su vida. Tenía miedo de que se fuera…

¿Dónde quedó la determinación de anoche?

-Akane, buenos días.

Mi corazón dio un brinco. Alcé la mirada y vi al doctor Tofu con su inigualable sonrisa dirigida hacia mí. Por un momento me sentí muy nerviosa, lo tenía en frente, después de mucho tiempo. El pasó su mano sobre mi cabeza en un gesto fraternal, mi corazón se estrujo, pero… ahora podía jurar que no dolía tanto como antes.

-Hace mucho tiempo que no te veo ¿Cómo estás?

-Bien, gracias ¿Y usted? – traté de sonreír.

-No me quejo, pero… oh ¿Akane? Tienes una cara fatal ¿Dormiste bien?

¿Acaso se me nota tanto?

Estrujé mis ojos tratando de borrar las ojeras, o eso creía que podría hacer. Solté una risita nerviosa mientras caminábamos para entrar a la escuela.

-Me enteré de que a Nabiki le está yendo bien en los estudios. Se está esforzando mucho.

-Sí, se lo prometió a Kasumi.

Sabía que no se veían desde hace mucho debido a los trabajos de Kasumi, y solo hablaban por teléfono. Me sentí un poco mal por nombrarla que creo que él también se dio cuenta.

-Akane – dijo soltando un suspiro –Creo que a estas alturas sabrás lo que siento por tu hermana. El no poder verla es triste, pero por otro lado, estoy contento de que estén mejorando las cosas en su casa.

Me sentí bien al escuchar su comentario. Él también estaba preocupado por nosotras, por Kasumi. Entonces recordé la vez en que los vi en la cocina.

Los había visto besándose.

Apreté mis labios. Aunque haya pasado mucho tiempo, aunque haya comenzado a sentir algo por Ranma. Aun sentía un gran aprecio por el doctor Tofu, le tenía tanto cariño que verlo sufrir por Kasumi me partía el corazón.

-¡Ella también lo extraña! –solté rápidamente. El me miró sorprendido y luego sonrió –Es decir, ella… ella lo quiere mucho, lo sé porque cuando habla de usted sus ojos brillan de una manera única…

Así como los míos brillaban por los suyos…

-¿Enserio? – se sonrojó -Me alegra escuchar eso. Pero, no quiero que pienses que de alguna manera estoy molesto por no verla o algo parecido – puso su mano en mi hombro para que sigamos caminando –Mira, lo que más me gusta de Kasumi es su entrega por las personas que ama. Nuestra relación es estable porque hay amor de por medio. Estoy seguro, de que todas las cosas encajaran en su lugar con el pasar del tiempo.

Se me hizo difícil tragar.

…-Ustedes son importante para mí, son como mi familia. Eres como mi hermanita pequeña, querida Akane.

Mis ojos comenzaron arder.

…-Lo único que quiero en la vida es verlas felices. Akane, si te digo todo esto es porque te aprecio demasiado, y siendo honesto en todo este tiempo he sentido que me esquivas y eso me entristece un poco, porque solíamos hablar de todo. Espero no causar problemas, quiero que sepas que mi intención jamás sería apartar a Kasumi de ustedes.

-¡Nunca pensaría eso! – por un momento titubee.

Tal vez si lo pensé en el momento en que Nabiki me lo dijo. Me sentí la peor persona del mundo ¿Cómo pude pensar eso de él?

El doctor Tofu sonrió, parecía aliviado.

Entonces lo supe.

El doctor Tofu no debía saber mis sentimientos. Su corazón le pertenecía a Kasumi, y este sentimiento lo guardaría con mucha ternura en mi corazón. No quería arruinar nada entre nosotros, no quería asustarlo o algo parecido. Como él lo dijo, nos consideraba como su familia. Nosotras también lo considerábamos como la nuestra.

Era muy importante para nosotras.

Para mí.

-Buenos días.

Volteé y Ryoga estaba de tras de nosotros, parecía algo agitado y nada contento.

-Ryoga, buenos días ¿Cómo has estado?

-Bien, doctor. Akane ¿Podemos hablar? – se dirigió a mí con seriedad.

Su mirada fría me congelo la espina, titubeando le dije que sí.

Nos dirigimos a la azotea de la escuela. Estaba preocupada por que pronto empezarían las clases, pero la presidenta del colegio tenia a los estudiantes de segundo reunidos en el patio hablando sobre la excursión que se hará en las montañas la semana que venía. Ryoga, por lo que era miembro del consejo estudiantil tendría que estar allá. Pero, estaba aquí, conmigo, en la azotea, mirándome seriamente.

Las manos me temblaban ligeramente ¿Qué había pasado con él?

-¿Pasa algo? – pregunté en voz baja.

-Akane, hace mucho tiempo que somos amigos ¿Cierto?

-Si – la sensación de vértigo me inundó.

-Se supone que si algo pasaba contigo, deberías confiar en mi ¿No? Te estuve observando, Akane. Todo este tiempo, de hecho, siempre lo hice porque… en fin ¿Tienes alguna idea de porque estoy molesto contigo?

Dio un paso hacia atrás, no pude evitar mirar hacia otro lado. ¿Estaba molesto conmigo? Bueno, eso era obvio. Pero el saberlo de su boca, me daba una sensación agria en el estómago.

Por un momento empecé a sentir miedo, un frio colándose por mi columna, haciendo que mis piernas temblaran ligeramente. Ryoga chasqueo su lengua con impaciencia.

-Tu relación con Ranma ¿Cuéntame sobre eso? – dijo de mala gana.

-¿Qué quieres que te cuente?

-Todo, Akane. Porque sinceramente, como empezaste tu "relación" fue muy confuso para mí, pero lo deje pasar. Sabes bien que no me lo creo.

-Ryoga – aguanté la respiración por unos segundo –Solo, solo es una relación común y corriente.

-¿Es una relación? Eso significa que siguen juntos ¿Verdad?

Por un momento no supe que contestar. Realmente nunca estuvimos juntos, pero físicamente sí. Además, con la pelea que tuvimos ya no tenía nada asegurado con él.

-Entonces, Akane. Podrías explicarme ¿Por qué acabo de ver a Ranma y a Ukyo juntos… besándose?

-¿Qué?

Sentí un bajón de sangre. Mi corazón comenzó a latir con furia, con miedo, decepción. Mis piernas amenazaban con fallar.

-Sí, lo que oíste. Los acabo de ver besándose en el salón y además, Ella me dijo que tu relación con Ranma siempre fue una farsa. Que estuvieron juntos para darle celos.

Una lágrima resbaló por mi mejilla. Apreté mis puños de la rabia, pero tenía que contenerme. Sabía que esto pasaría, que Ranma estaría con Ukyo ¿No fue para esto que vino? ¿No fue para esto que abandonó todo? Pero, lo que no sabía, era que Ranma se lo contaría a Ukyo.

Lo odiaba. Lo odiaba demasiado.

-Akane ¿Por qué te prestar para este tipo de cosas? – Me miró triste –Tú no eres así…

Lo miré. Por un momento lo miré y en sus ojos castaños me pude ver: una chica triste, confundida, que no sabe qué hacer con su vida, que toma las decisiones equivocadas. Vi como estaba decepcionado de mí. Yo también lo estaba ¿Cómo había llegado a esto? ¿Cómo pude dejar que todo esto pasara con Ranma?

Nos estábamos usando. El, para darle celos a Ukyo y yo, para olvidar al que fue mi primer amor. Y al parecer, cada quien al final consiguió lo que esperaba. Pero no de la manera que hubiera querido.

Ahora, ahora saber que estaba con Ukyo. Me sentía tan decepcionada, usada –aunque fue con mi consentimiento- pero no quitaba el hecho de que me sintiera sucia y traicionada. Y mucho peor, frente a mi mejor amigo, la persona que me apoyó y me quiso sin importar que. ¿Ranma me habrá querido aunque sea un poco? ¿Habría considerado mis sentimientos y hecho las cosas de otra forma?

-Lo siento – susurré. Las lágrimas no dejaban de caer –Lo siento…

Estuve a punto de derrumbarme, pero, Ryoga se acercó rápidamente a mí y me abrazó con fuerza. Me aferré a él, y lloré.

Mi corazón dolía. Había perdido a Ranma, recordé su sonrisa traviesa, su risa cuando hablábamos de cosas tontas, la manera en que me abrazaba, cuando me celaba, recordé la manera en que me besaba, cuando hacía que mis piernas temblaran de placer cuando mordía mis labios. Apreté mis manos en la camisa de Ryoga, lo había perdido.

Sin darme cuenta, todo este tiempo, donde supuestamente estaba usando a Ranma para olvidarme del doctor Tofu, donde solo lo veía como una distracción pasajera… me había enamorado de él ¿En qué momento pasó? ¿Por qué dolía tanto? Me sentía tan estúpida. El obviamente solo me vio como un objeto para darle celos a la chica que realmente le gustaba.

No debí…

-Akane, te quiero… - susurró Ryoga a mi oído.

Entonces le conté. Necesitaba abrirme con alguien, aunque me juzgara, necesitaba sacar todo lo que tenía dentro. Ryoga me escuchó con atención sin soltar mi mano.

-Así que eso pasó – dijo finalmente. Había dicho todo lo que sentía. No sé cuánto tiempo paso, pero estaba segura que habíamos perdido algunas horas de clases - ¿Por qué nunca me lo contaste? ¿¡Porque confiar en él!?

Arrugue la basta de mi falda con los dedos. No me atrevía a mirarlo a la cara.

-Tenía miedo, no quería… que me vieras con malos ojos.

-Akane – tomó mi rostro con sus manos –Jamás te vería con otros ojos. Yo… nunca te vería diferente a como te veo ahora.

Su mirada se volvió intensa.

-Todo este tiempo, desde que te conozco… -Ryoga se trabó y carraspeó –Akane ¿Cómo podría ver diferente a la mujer que he amado por tantos años?

Entre abrí mis labios por la sorpresa. Mis ojos comenzaron a llenarse de agua.

-Ryoga yo…

Sus labios sellaron los míos. Abrí los ojos con sorpresa, mientras movía su boca sobre la mía, sus labios eran suaves, su aliento cálido y me transmitía tanto, pero estaba tan dolida que no podía sentir nada. No era lo mismo que sentía cuando besaba a Ranma, sus besos me hacían volar, estremecer, ansiar cada vez más su cercanía. Ryoga se separó de mí y besó mi frente.

-Lo siento, no pude evitarlo – dijo apenado.

Negué con la cabeza. No quería lastimarlo, no quería que sintiera lo mismo que estaba sintiendo yo.

-Ryoga, lo siento…

-Sé que no sientes lo mismo por mí, pero, Akane – tomó mi mano -, date cuenta, Ranma solo jugó contigo. Yo nunca dejaría que nada te lastimara… yo… hubiera hecho algo diferente para ayudarte. Te hubiera demostrado que hay alguien que de verdad lo haría todo por ti, sin esperar nada a cambio.

Dijo apretando sus puños con fuerza. Las lágrimas seguían cayendo, el dolor era intenso. Estaba como al principio, solo que ahora… era por Ranma, ahora sufría por él.

-Soy una idiota… no merezco que me quieras…

-No digas eso –suavizó su voz -Sé que solo me ves como un amigo y creo que por ahora solo será eso. Pero, te prometo que no dejaré que nada te vuelva hacer daño. Mucho menos ese tipo.

Sonreí y agradecí que no me presionara respecto a sus sentimientos. Siempre supe que Ryoga era caballeroso, y un buen amigo. Ojala… lo pudiera ver de otra manera. Pero, por ahora era difícil y no quería volver a cometer el mismo error que con Ranma.

El celular de Ryoga empezó a sonar. Lo sacó de su bolsillo y cuando vio de quien se trataba, habría jurado que se puso pálido.

-Rayos, es la presidenta – reía nervioso –Bueno, creo que me ganaré un castigo por esto.

-Yo también – no pude evitar reír.

-Pero, eso no importa. Estoy feliz de que hayamos hablado y… haberte dicho lo que siento. Akane, siempre me tendrás para lo que necesites ¿De acuerdo?

Asentí feliz.

Nos escabullimos por los pasillos. Ryoga se disculpó miles de veces por el beso mientras nos dirigíamos a mi salón, no quería que pensara que lo odiaba por eso, así que le regale una sonrisa cada vez que me miraba. Estábamos cerca de nuestras aulas, tenía miedo, estaba nerviosa, sabía que la maestra se molestaría y seguramente me castigarían. Pensé por un momento en Kasumi, no quería traerle problemas.

Entonces el doctor Tofu apareció frente a nosotros.

Mi cuerpo dio un brinco, Ryoga lo notó y tomó mi mano en un acto de reflejo.

-Chicos ¿Por qué se saltaron las clases? – pregunto en tono preocupado.

-¡Lo siento! Fue mi culpa – dijo Ryoga.

El doctor Tofu me miró por unos momentos. Sabía que había rastros de llanto en mis ojos, sumándole el haber pasado una mala noche. El solo sonrió, saco de su bolsillo un papel y comenzó a escribir.

Me dio una nota. Cuando la miré vi que se trataba de un permiso, donde supuestamente decía que estaba en enfermería porque me sentía mal y que ahora un poco mejor me daba permiso de volver a clases. Lo miré sorprendida, a Ryoga también le dio uno igual. Ambos agradecimos infinitamente. Ryoga me miro sonriendo y muy aliviado.

-Nos vemos luego – dijo y salió corriendo.

-¡Muchas gracias! – le agradecí de nuevo al doctor.

-Akane, cualquier problema que tengas, sabes que puede contar conmigo – acarició mi cabeza y se fue.

Solté un suspiro, aliviada, y con nervios entré a mi salón. La maestra me miro sorprendida y un poco molesta. Sin decir una sola palabra, apreté mi bolso y me acerqué a ella. Sentía la mirada de todos sobre mí. Era demasiado vergonzoso.

Sentía la mirada de Ranma. Pero no quise verlo.

Le enseñe a la maestra mi permiso. Ella alzó la vista después de leerlo.

-¿Se siente mejor, señorita Tendo? – pregunto preocupada. Creo que también noto mis ojos.

-Sí, lo siento – me disculpé por llegar tarde.

-Oh, querida, no te preocupes. Ve a tu puesto –me dirigí a mi asiento evitando a toda costa la mirada de Ranma –Bien, clase, sigamos.

No tenía ni idea de lo que estaba hablando la maestra, pero no pude pensar en nada que no fuera Ranma, Ranma y su nueva novia. Al fin, había conseguido estar con Ukyo ¿Estará feliz? Bueno, ¿Qué pasaría ahora? Creo que no podría ser su amiga. Mordí mi labio mientras movía la pierna sin parar.

Tenía ganas de llorar.

Un papelito cayó sobre mi mesa. Mi cuerpo se tensó por completo, tenía miedo de abrirlo. Después de unos segundos que parecieron una eternidad, lo abrí.

¿Podemos hablar?

Sin pensarlo y sin dar una respuesta, arrugué el papel y lo tiré hacia atrás. Estaba enojada. Estaba furiosa y dolida.

No tenía ganas de hablar con él.

Otro papel cayó sobre mi asiento. Lo abrí con coraje.

Enserio, necesitamos hablar, por favor.

Creo que la rabia hacia flotar mi inmadurez, pero lo que hice, no me arrepiento. Dibujé una mano sacando el dedo del medio y se lo tiré con más rabia.

Entonces escuche su risita. Mi cuerpo se estremeció con dolor por el sonido.

Cuando fue la hora de almuerzo. Salí del salón como alma que lleva el diablo, sabía que querría hablar conmigo, así que necesitaba poner distancia.

Antes de girar por el pasillo, sin rumbo fijo. Ranma me sujetó del brazo, mi cuerpo se volteó con fuerza y me apoyé en su pecho sin querer. Alcé la mirada, sus ojos azules me miraban intensamente. En el momento que quiso decir algo, enseguida cerró la boca y me miró asustado.

Las lágrimas estaban aflorando de nuevo.

Tenerlo así de cerca, me estaba afectando.

-Akane… - dijo en voz baja y angustiada mientras acariciaba mi rostro.

Ranma parecía contrariado, triste, preocupado. Su entrecejo se arrugó. Lo empujé con fuerza, poniendo distancia entre nosotros.

-Mejor vete, Ranma. No quiero tener problemas con tu novia – mi voz empezaba a fallar.

Una línea de frustración se formó en su boca. Por suerte no había nadie en ese pasillo. Quería irme, pero una parte de mi quería quedarse ahí, viéndolo, esperando que dijera cosas que mi corazón ansiaba escuchar, pero, sabía que eso no pasaría.

Ranma tomó aire y comenzó a dar vueltas.

-¿Acaso estas enojada? Quería hablarte sobre eso, Akane – me miró muy serio –Sé que ayer dijimos muchas cosas, pero enserio todo tiene una explicación solo…

-No hay nada de qué hablar. Tu plan salió de maravilla ¿No? – lo interrumpí.

-¡Sabíamos que esto iba a pasar! No entiendo porque te enojas conmigo ¡Se supone que no sientes nada por mi! Además, no dejas ni que te explique nada ¡Eres demasiado orgullosa!

-¡Porque eres un idiota! – dije empujándolo cuando quiso acercarse a mí.

-¡¿Por qué?! – Alzó la voz, cuando quise empujarlo de nuevo, hizo a un lado mis brazos y se acercó más –Desde el principio sabíamos de lo que se trataba esto. Tú lo aceptaste, así que no vengas a decirme que soy un idiota.

-¡Suéltame! – me sacudí violentamente, alejándome de él.

-Ni una mierda. Ahora mismo me vas a escuchar – Ranma miró hacia atrás cuando escuchamos el sonido de personas acercándose.

Entonces me tomó de la mano y uno de los salones que se usaba para el club de lectura, el cual pasaba vacío casi todo el tiempo, lo usó para seguir hablando conmigo. Por más que forcejeé, él era más fuerte que yo. Tapó mi boca con la mano cuando vio que tenía la intención de gritar.

-No me tengo que imaginar que el chismoso de Ryoga te contó todo. Estoy seguro de eso, y no me creo nada que estuviste enferma y por eso no entraste ¿Estabas con él? ¡Dime si intentó algo contigo!

Lo miré con rabia.

-¿Y que si lo hizo? Al fin de cuentas tú y yo no tenemos nada que ver. Nunca.

Ranma cerró sus ojos, como si contara hasta diez en su interior, para no cometer una locura. Pensé que si le contaba sobre el beso, se subiría por las paredes amenazando cortar la cabeza de Ryoga. Pero sabía que eso no pasaría

-Lo sabía – Ranma bajo la cabeza, estaba demasiado cabreado en ese momento. Lo noté por como respiraba –Ese imbécil… ¿Por qué te molesta tanto? – Dijo en voz baja, entonces me volvió a mirar, triste -¿Por qué te molesta tanto lo de Ukyo? Pensé que no sentías absolutamente nada por mí.

Mi respiración comenzó a volverse más rápida.

-No siento nada, tu sola presencia me es indiferente… - mi voz se sonaba entre cortada.

-Porque siento que no te creo – susurró. Sus dedos acariciaron mis brazos –Akane, eres la persona más testaruda que he conocido, no me escuchas, te cierras y vives con tus propias conclusiones ¡Porque tienes que ser tan desconfiada con todo el mundo!

-¡Porque las personas solo te decepcionan! – me liberé de su agarré y me escabullí lejos de él –Cuando te conocí dejaste en claro lo que sentías por Ukyo, y decidimos tener esto, pero, ahora, que estas con ella, no hay nada de lo que tú y yo tengamos que hablar. Así que deja de hacer preguntas estúpidas. ¡Y si tanto quieres saber la respuesta…! No me molesta que salgas con ella.

Ranma se abalanzó sobre mí, cargó mi cuerpo y me sentó sobre una mesa, mis piernas se abrieron y se metió entre ellas, nuestras cabezas estaban a la misma altura, sus ojos estaban oscurecidos, no podía leer que sentía, pero era una carga demasiada poderosa ya que me hacía estremecer.

-¡Dime la verdad! – dijo acercándose nuestras bocas casi se rozaban –Dime porque te molesta, dime porque pareciera que no durmieras, porque lloras por todo esto…

-suéltame – comencé a moverme al sentir su cuerpo más pegado al mío. Estaba a punto de perder el control sobre mi misma.

-Akane, necesito saber lo que sientes – pegó su frente con la mía, su voz sonaba débil -¿Tu… tú me amas?

El miedo recorrió todo mi cuerpo. Cerré mis ojos con fuerza ¿Acaso quería burlarse de mí? El dolor se hizo más grande en mi pecho. Apreté mis puños, su cuerpo seguía pegado al mío, sus manos sobre mis caderas, sujetándolas con fuerza, su aroma se pegaba en mis fosas nasales, haciendo que mi cuerpo sufriera de frustración por no poder abrazarlo ni besarlo.

Pero esto estaba mal.

El solo estaba jugando conmigo, como dijo Ryoga. ¿Acaso quería sentirse importante porque sentía algo por él?

-¿Amarte? No te creas la gran cosa – solté con cierto tono burlón. Ranma se separó de inmediato y me miró con los ojos bien abiertos, parecía dolido. Seguramente por su orgullo -¿Crees que por estar un tiempo contigo voy amarte? Debes estar bromeando, solo… solo estoy cabreada porque me vengo a enterar por Ryoga que estas con Ukyo.

La mirada de Ranma cayó al suelo, su cuerpo temblaba, sus manos estaban a sus lados, lánguidas. Pero, era solo una fachada. No podía confiar en alguien como él.

-Era solo un juego ¿No es así? Lo nuestro ya paró hoy, Ranma. Así que, mejor cuida a tu novia y aléjate de mí. Ni siquiera me gustas. Es más, estoy feliz de que por fin no tengo que estar contigo.

No sé por qué decía esas cosas, pero creo que cada palabra era un golpe en el orgullo para él. Conociéndolo todo este tiempo pude darme cuenta que era algo egocéntrico –en cierto modo me gustaba, ya que de el florecía tanta seguridad que me atraía más y más-

Su mirada de pronto cambio. De un momento a otro me tomó de los hombros fuertemente y me acerco a él. Nuestras bocas quedaron casi unidas.

Mis manos temblaron a los lados, quería besarlo, me moría por besarlo. Pero tenía que contenerme.

-¿Y si no te creo?

Ya no podía más, estaba jugando sucio. Quería que me dejara en paz, esto era demasiado para mí.

-Me besé con Ryoga en la azotea, no creas que he estado sufriendo por ti en las esquinas – lo miré fríamente. Pero en mi interior estaba destrozada.

Ranma se alejó de mí y me miró sorprendido. Como si le hubiera dicho algo que lo hubiera hecho asustar de verdad. Sus ojos brillaron furiosos y miró hacia la puerta.

-Solo, solo vete y déjame en paz de una buena vez – dije mirándolo sin rabia, sin amor, sin nada –No siento nada por ti, Ranma. Gracias por "ayudarme" todo este tiempo, pero será mejor que de ahora en adelante tu sigas tu camino y yo el mío.

Ranma quiso decir algo, pero pareció arrepentirse. Murmuró un "lo siento" y salió del salon.

Mi cuerpo soltó todo el aire que había estado conteniendo. Respire fuertemente mientras de mi pecho salía un sollozo, como si hubiera sido arrancado. Cerré mis ojos mientras las lágrimas caían sin parar, los gemidos arrancados de mi alma, los sollozos, mi cuerpo se agitaba con fuerza por el llanto.

Caí de rodillas al suelo y lloré aún más fuerte. Mi cuerpo temblaba, había dejado ir a Ranma, sabía que se había acabado. El ahora, sería feliz con Ukyo, como siempre quiso.

Y yo, me quedaré sola. Como lo estuve siempre.

..

..

Hola! Chicos, pues este capitulo si me salio largo… no era mi plan pero tuve problemillas. Algunos me preguntan que si cambie el nombre del fic, pues, si. Jjejeje estuve buscando algo que quedara mas con la trama jajaj sorry por eso. Espero que les guste

Besitos besitos, chau chau.