-CAPITULO 9-
-PAREJAS-
..
..
Al cabo de unos días, todo parecía normalizarse, o eso pienso yo. Ya no hablaba, ni miraba a Ranma, era como si de repente se hubiera convertido en aquel muchacho nuevo que llegó al colegio, distraído, ausente, que no sonreía. Ya ni nos saludábamos, y no podía evitar notar como su energía, su espíritu alegre y travieso se había ido apagando con el tiempo ¿Por qué estaba así? ¿Acaso Ukyo estaba haciendo mal su trabajo? Hablando de su novia, ella pasaba a buscarlo al salón casi todo el tiempo, y se lo llevaba no sin antes darme una mirada de advertencia no te acerques a él claro, como si yo fuera hacerlo.
Mi semana tampoco fue muy buena, pero gracias al té de la tía Nodoka, por lo menos pude dormir. Lloraba en las noches y me quedaba dormida soñando con algo que nunca pasaría. No podía negar que extrañaba con locura a Ranma, y tenerlo cerca no era de mucha ayuda, mi cuerpo aún no se acostumbraba a estar lejos de él y creo que me estaba enfermando por abstinencia. Pero traté de ser fuerte y hacer como si nada pasara, así que decidí involucrarme más con las personas de mi familia. Hablaba con Kasumi sobre su trabajo y de vez en cuando le comentaba que el doctor Tofú la extrañaba, ella solo asentía algo avergonzada y cambiaba de tema. La tía Nodoka cuando escucho sobre el doctor quiso saberlo todo, así que le conté y ella parecía fascinada.
Por otro lado, Nabiki estaba un poco ausente, parecía que algo le preocupara y estaba más pendiente de las llamadas telefónicas, salía de vez en cuando y cuando regresaba parecía estar molesta por algo. No sabía lo que se traía entre manos, pero estaba demasiado deprimida como para discutir con ella por mantenernos alejados.
Un día quise hablar con Ryoga, de hecho, quise distraerme un poco y hablar con mi mejor amigo, además, pasaba más preocupada por él ya que el día en que me enteré que Ranma estaba con Ukyo, ellos habían tenido una pelea a la salida de clases de hecho, Ranma lo buscó y casi se matan a puños, Ryoga fue al siguiente día con una bendita en la ceja y una herida en la boca y Ranma también con un golpe en la boca, además de un humor que congelaba a todo el salón. Por suerte Ryoga también sabía artes marciales así que él famoso caballo salvaje la tuvo difícil. Le pedí disculpas por todo lo sucedido, ya que le había dicho a Ranma que nos habíamos besado en la azotea, pero Ryoga solo sonrío y me dijo que había querido quitarse las ganas de golpearlo desde hace mucho tiempo.
Lo busqué por todas partes pero no lo encontraba, le mandé un mensaje y me dijo que estaba ocupado con el consejo, eso era lo que pasaba entre más se acercaba la excursión menos lo veía. Ese día no pude verlo, ya que estuvo ocupado con la presidenta y el consejo organizando el paseo para los de segundo y las actividades que teníamos que hacer. Pasaríamos cuatro días en las montañas, en lo personal, no estaba tan emocionada por ese viaje y menos sabiendo que estaría más cerca que Ranma y Ukyo.
De nuevo estaba pensando en él…
Me sentía agotada, demasiado cansada que hasta la cabeza me dolía. Quería llegar a mi casa rápido. La maestra nos había dado una nota para que nuestros tutores firmaran y así tener permiso de ir a la excursión ¿Ranma tendrá quien le firme? Rayos me maldije al volver a pensar en él.
Al llegar a casa, fui directamente a mi habitación, no tenía ganas de hablar con nadie. Solo quería echarme en la cama y tratar de dormir. Pude sentirme más relajada al sentirme bajo la protección de mi cama. Y fue fácil quedarme dormida.
-¿Akane? – escuché la voz de Kasumi.
Me volteé con mucho sueño. Ya no había luz en la habitación ¿Cuánto tiempo habré dormido? Me incorporé lentamente, sentía como si un camión me hubiera pasado por encima. Kasumi estaba sentada en la silla de mi escritorio.
-¿Cómo estás? – pregunto preocupada.
-Bien, solo algo cansada.
-¿Todo está yendo bien en la escuela? Sé que no he estado el tiempo suficiente, pero, sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.
Bajé la mirada, me sentí mal por no poderle contar nada a mi hermana. Eso involucraría contarle sobre lo que sentía por el doctor Tofu, y no quería preocuparla por nada.
-Está todo bien, Gracias – me froté un ojo - ¿Qué hora es?
-Son las diez, dormiste mucho. La tía dijo que no habías dormido bien ¿Quieres cenar?
-Si – dije tratando de sonreír.
-Nabiki ha estado estudiando mucho, fue a dormir temprano – Kasumi parecía orgullosa, pero ella no sabía que Nabiki andaba en otras cosas –te calentare la cena. Ah, por cierto. Ya firmé tu permiso, creo que necesitaremos comprar algunas cosas para tu paseo. El año pasado se las compré a Nabiki.
-No… no es necesario, además no sé si voy a ir.
Kasumi me miró sorprendida.
-¿Por qué? Akane, ¿Paso algo malo en la escuela? – pregunto algo más seria.
-¡No! Nada que ver, solo… - comencé a jugar con mis dedos –No quiero que gastes en nada, además, es un viaje tonto.
Kasumi sonrió y se sentó a mi lado.
-Sabes, Akane. Todos dicen que te pareces a mamá, pero, tienes la forma de ser de papá –me abrazó –Suelo recordarlo como una persona fuerte, decidida, con un carácter algo encendido y muy testarudo. Pero siempre valiente, así eres tú – tocó la punta de mi nariz, como hacia cuando era niña.
-Si hubiera sido así, no creo que nos haya abandonado.
-Bueno, a pesar de todo, creo que algo pasó con el – miró pensativa hacia la ventana –Papá nos amaba, claro que pasó por una depresión muy fuerte, pero, siento que no hubiera sido capaz de abandonarnos.
Miré a mi hermana preocupada.
-Kasumi ¿Crees que algo le pasó? – esa pregunta nos hizo estremecer.
-Esperemos que no. Solo, creo que algún día lo volveremos a ver. Pero a donde quiero ir, es que, al igual que el tú eres una chica fuerte, sé que lo que sea que pase contigo, sabrás sobrellevarlo y hacerle frente.
Sonreí y la abracé. A veces uno necesita eso, Kasumi era tan buena que cuando sabía que alguien no quería hablar de sus problemas, ella nunca insistía y siempre tenía la palabra adecuada para ello. A veces me hubiera gustado ser como ella.
Los últimos días antes de la excursión, la pasé muy bien en casa, aunque en la escuela no era tan sencillo, seguía sin hablar con Ranma. Además, casi no lo veía, después de clases siempre se iba con Ukyo. Esperaba verlo feliz, pero, al contrario parecía más distraído de cuando lo conocí. Me sentía un poco culpable por no haberle contado nada de que su madre estaba en mi casa.
Cada vez que intentaba decir algo, no salía ni una palabra de mi boca. Ni siquiera me atrevía a verlo a la cara sin que me doliera.
Pasaba la mayor parte del tiempo con Ryoga cuando este no estaba ocupado, comíamos juntos, iba a verme para ir juntos a la escuela, me acompañaba al trabajo, me invitaba a comer después de mi hora laboral. Se volvió más apegado a mí, en cierta parte me sentía un poco mal ya que sabía lo que sentía por mí y creía que permitiendo que se acercara más a mí lo lastimaría. Pero, por otro lado, me gustaba su compañía.
El día antes de ir a la excursión, la tía Nodoka me estaba ayudando a empacar algunas cosas.
-Listo, ¿Sabes? Solía hacer esto con mi hijo, cuando iba a entrenar me encargaba de guardar todas sus cosas – dijo con voz añorante.
Mordí mi labio, no me había atrevido a decirle a la tía sobre Ranma. Me daba miedo de que me odiara por ocultárselo. Todas las noches, ella salía al patio y miraba el cielo. Sabía que estaba haciendo mal, entonces, me armé de valor para decirle la verdad.
-Tía…
-Lo ví – dijo de repente. La miré impresionada, ella seguía mirando la maleta –Cuando fui hacer las compras, pude verlo de lejos. Esta tan guapo como siempre, pero, parecía triste te juro que quise correr hacia él y abrazarlo pero, no pude, me acobardé. No creo que sea la forma de acercarme a él, y menos viéndolo como esta. Me pregunto… ¿Qué tuvo que haberle pasado para estar así?
Bajé la mirada, pensativa, yo también lo notaba triste la mayoría del tiempo, de hecho, todo el tiempo. Ya no era el Ranma que había conocido. Pensé que sería feliz con Ukyo, pero estaba dudando.
-El… Ranma está conmigo en el colegio ¡siento no habérselo dicho antes! – cerré mis ojos esperando un grito, algún reclamo. Pero nunca llegó.
-Lo sé, Nabiki me lo contó. Me habló de el – la tía sonrió –Conozco a mi hijo tanto, que sé que algo le preocupa. Pero también sé que Ranma es muy valiente y sabe cómo hacer las cosas, convivir con su padre lo volvió una persona autosuficiente.
Parpadeé un par de veces. Estaba sorprendida.
-Pero, ¿Por qué no va a buscarlo? – Pregunte ansiosa –Creo que le hará feliz verla.
La tía solo sonrió y negó con la cabeza.
-¿Sabes? El que Ranma haya dejado todo y venido para acá solo me hace pensar que es por algo importante – por mi mente se cruzó Ukyo y un pinchazo me cruzo el pecho –Como su madre sé que no es el momento adecuado para acercarme, créeme lo que te digo, ser madre de un Saotome no es fácil. Pero, estoy feliz con saber que estoy cerca el. Muy pronto, lo buscaré y hablaré con él.
No pude decir nada más. No entendía bien a la tía Nodoka. Pero, si ella decía que por algo no se acercaba, entonces, tenía que respetar su decisión.
Esa noche, Nabiki me dio algunas revistas de chicos para no aburrirme en el viaje, pero los deje guardados ya que no era eso lo que me interesaba.
..
..
A la mañana siguiente. Llegué a la estación de tren, al punto donde teníamos que reunirnos todos los estudiantes. Pude ver algunos y también a la presidenta hablando con tres profesores. Los cuchicheos se escuchaban alrededor, personas felices, emocionadas, otros presuntuosos. Yo, en cambio, no estaba demasiado ansiosa por el viaje. De lejos también vi a Ryoga tomando lista de algunas cosas y hablando con otros chicos del consejo. Caminé hasta llegar a un puesto donde vendían revistas. La verdad no me llamaba la atención ninguna. Decepcionada compré golosinas para el camino.
-¡Haber, los chicos de 2-A y el 2-B hagan dos filas! – Gritó un maestro – tienen que firmar y presentar su permiso. ¡Oigan! Sabré si esta falsificado.
Comencé a buscar con la mirada entre la gente.
-¿Buscabas a alguien? – Ukyo apareció frente a mí.
-A cualquiera menos a ti – la miré con fastidio.
-Si buscas a mi novio, está comprándome una bebida – dijo mirándose las uñas – cuatro días conviviendo contigo, que fastidio, espero que en esta excursión Ranma y yo tengamos tiempo de hacer las cosas que hacemos en su casa. Dios, que bueno que es – me miró con malicia – Tu sabes a que me refiero. Aunque supongo que nunca llegó muy lejos contigo, ya que creo que no te hubiera tocado ni con un palo. Y creo que ni siquiera te ha llevado a su casa.
Puse mis ojos en blanco. Era tan desagradable cuando quería…
-No necesito revolcarme como una zorra con alguien y luego restregárselo en la cara a otra persona, no caigo tan bajo.
Ukyo torció la boca y me miró con ojos filosos.
-Te lo advierto, Tendo. Quiero verte lejos de Ranma ¿entiendes?
Quise reírme, pero tuve que morderme la lengua.
-¿Me estas amenazando? – Le devolví la mirada –No te tengo miedo.
-Pues deberías, suelo enojarme mucho cuando alguien se mete con algo que me pertenece.
-¿Ahora tratas a Ranma como un objeto? La que no sabe con quién se mete eres tú. Puedo meterte las palabras por donde más te duelan.
-¿No me digas?... No me conoces y si lo hicieras, guardarías la distancia.
Solté una risa sarcástica.
-Créeme lo último que quisiera seria conocerte, perdería mi tiempo, y sería asqueroso.
Ukyo pareció molestarse, justo cuando iba a lanzar más veneno apareció Ranma con una bebida en la mano. No pude evitar ponerme nerviosa.
-¿Qué pasa? – preguntó a Ukyo. Apenas me miraba.
Su actitud había cambiado demasiado, parecía más serio de lo normal.
-Nada, amor. Solo vine a saludar a Akane –tomó la bebida de las manos de Ranma –Bien, iré a firmar, nos vemos luego – lo tomó del rostro con la mano y lo beso. Tuve que virar mi rostro de la incomodidad.
Apenas pude ver aquello, era repugnante, tanto que tenía ganas de vomitar. Pasé a lado de Ranma golpeando "accidentalmente" su hombro para hacer mi fila y él se colocó de tras de mí. Tampoco me habló. Pero podía sentir su aura, estaba demasiado cargada, hacía que mi cuerpo se estremeciera. Cerré mis ojos y justo cuando estaba por irme para hacer fila más atrás, gritaron:
-¡Akane! – Ryoga apareció en frente y me abrazó - ¿Quieres sentarte conmigo en el viaje? Convencí a la presidenta que me dejara viajar en tu autobús le dije que era el único que sabía controlarlos – acarició mi mentón. No pude evitar sentirme un poco incomoda. Pero sonreí.
Ambos escuchamos un resoplo de tras de nosotros. Pero no hicimos caso.
-Me encantaría – le respondí con una sonrisa.
-¡Bien! Entonces nos vemos, estaré haciendo unas cosas ¿Quieres que lleve algo? Puedo comprar las cosas que más te gustan.
-No te preocupes, desayune en casa.
-Bien, nos vemos entonces.
Seguí esperando mi turno para firmar, cuando escuche a Ranma comentar:
-¿Ahora intentas usar a Ryoga para darme celos?
Cerré mis ojos con rabia. Respiré hondo tratando de controlarme.
-No tengo porque hacer algo como eso, menos por alguien como tú.
Como si no hubiera hecho caso a mi respuesta, dijo:
-Tu noviecito es un tonto, mira que decir que es el único que nos controla. Yo podría callarlo de un solo golpe – soltó una risita –Es más, ya lo he hecho.
-Si vuelves a tocarlo, entonces te partiré la cara – dije sin voltearme.
-¿A mí? Eres dos puños izquierdos, apenas y puedes tocarme.
Alcé mi pierna al aire para patearlo. Todos se sorprendieron y Ranma sonreía de oreja a oreja mientras me esquivaba. Alzó una ceja mientras pretendía examinar mis movimientos como un profesor y luego negó lentamente fingiendo decepción.
-¡Eres un imbécil!
-Y tú eres una lenta – dijo mientras sacaba la lengua.
Me volteé para no verlo, estaba sacándome de mis casillas. Mientras el reía de tras de mi yo estaba botando humo por las orejas. Luego suspiró y cuando quiso decir algo más, alguien nos llamó la atención:
-Oigan ustedes dos, no peleen aquí ¿Me oyeron? – Dijo un maestro – ¡Una más y los mandaré de regreso a sus casas!
No hablamos después de eso. Pero quede con un sentimiento de confort, algo demasiado extraño, aunque estaba enojada, en el fondo sentía un poco de alegría por oír su risa de nuevo, una que había echado de menos.
Ryoga se sentó conmigo como lo había dicho y estuvo todo el camino hablándome sobre su ardua vida dentro del consejo, diciéndome que en ocasiones tenía ganas de abandonarlo ya que le ocupaba mucho tiempo. Estuvimos hablando de muchas cosas, otras sin sentido y compartiendo comida.
En ocasiones tenía ganas de voltear y ver hacia Ranma, pero me contenía.
Al llegar, nos habían explicado que las cabañas estaban divididas para chicos y para chicas. Por suerte no me había tocado estar con Ukyo pero había escuchado que a Ryoga le toco compartir la cabaña con Ranma y otros chicos. La presidenta nos explicó las reglas y nos dijo que haríamos actividades en grupo para ganar premios y cosas así.
Nos reunieron a todos en la cabaña más grande para armar los grupos. Ryoga estaba en su lugar, tratando de controlar a los chicos que no paraban de hablar, pero bastó una mirada de la presidenta para que se quedaran quietos. Yo mantenía mi mirada por toda la cabaña, ya que en frente de mí, estaban Ranma y Ukyo, esta se le pegaba como una lapa pero Ranma parecía que ni siquiera le interesaba. Tal vez este se dio cuenta de que el plan de su novia era molestarme y lo tomó como un juego de niños y por eso no le siguió la corriente.
El coordinador comenzó a nombrar a los grupos, estaban constituidos por cuatro personas, dos chicos y dos chicas. Algunos no tenían buenas caras ya que no eran por afinidad, si no por como los maestros los habían formado a su gana mi pierna comenzó a patalear con mas insistencia cuando veía que los grupos se estaban por terminar y Ranma aún seguía esperando su nombre. No pude evitar morder mis dedos por la ansiedad, deseaba que no estuviera con él.
Por favor no…
Por favor… con Ranma no…
-Tendo, Isawa, Fujimoto y Saotome – nos señaló – Ustedes serán el grupo rojo.
Bajé la mirada derrotada, lo que menos quería en el mundo era formar equipo con Ranma. Ryoga no pudo esta vez estar conmigo ya que tenía que hacer grupo con los de su salón, pero a lo lejos pude ver que no le gustaba la idea de que estuviera cerca de Ranma. Miró a Ranma con mala cara y luego me miró con una promesa en sus ojos. Esperaba que lograra convencer a alguien para que me sacara de ahí.
-Hola – una chica se acercó a mí. Supe que se trataba de mi compañera de equipo, y por lo que recuerdo su nombre era Yuka, era una chica dedicada a sus estudios y tenía varios amigos en el salón –Estoy un poco nerviosa ¿Y tú?
Un poco incomoda miré hacia todos lados, no solía hablar mucho con los demás.
-Un poco, pero lo haremos bien – traté de sonar lo más positiva posible.
-Soy Yuka, puedes llamarme así, no me gusta mucho el formalismo ¿Sabes? Siempre quise hablarte, pero me daba un poco de vergüenza acercarme – una sonrisa ocupo su rostro –Estoy feliz de hacer grupo contigo ¿Puedo llamarte Akane? – Luego se sonrojó furiosa y se inclinó en disculpa -¡Perdona mi atrevimiento! Es que estoy nerviosa, puedo llamarte Tendo si quieres.
-No, no, no – agite mis manos frente a ella –Akane está bien, puedes llamarme así.
Ambas reímos un poco nerviosas, desde esa tarde Yuka me hizo compañía y yo estaba más cómoda con todo.
Con los grupos formados y una cena esperándonos, empezamos los "maravillosos" cuatro días que nos esperaban nótese mi sarcasmo
Ese día solo sacamos de la maleta nuestros pijamas ya que era un poco tarde y teníamos que descansar. Yuka fue a prepararse y quedamos en encontrarnos en la cabaña. Antes de ir, había ido a lavarme la cara a los baños. Y me topé con Ryoga.
-¿Quieres que hable con la presidenta y te cambie de grupo? – pregunto algo intranquilo.
Alcancé a sonreír.
-Ryoga, creo tampoco es como si me fuera a morir por estar cerca de él. De todas formas, estamos en el mismo salón.
-Lo sé, solo que… - respiró fuerte y me miró –No me gusta verte cerca de él.
Apreté mis labios, no quería que se preocupara.
-No pasará nada, lo prometo – le aseguré.
Entonces la luz de una linterna nos cegó un poco ya que nos pegó en la cara.
-Vaya, vaya pero si es el encargado de nuestro salón –dijo en tono burlón - ¿Haciendo cosas indebidas? Creo que a la presidenta no le gustará nada esto.
Ranma estaba de pie frente a nosotros, estaba sin camisa y un calentador guindaba de sus caderas, aparté la mirada ya que no quería que viera lo sonrojada que me ponía verlo así.
-No molestes, Saotome – Ryoga se puso de pie –En todo caso ¿Qué diablos haces aquí?
-¿No es obvio? voy a bañarme.
-Me voy – me incorporé –Nos vemos mañana.
Sentí la mirada de Ranma sobre mí, y cada vez que eso pasaba, sentía como si mis piernas fallaran y fuera a tropezar. Me odiaba por eso.
..
..
A la mañana siguiente estábamos todos los grupos cada quien con la camisa de su color, a nosotros nos tocaba el rojo. Mis compañeros Yuka y Hiroshi estaban conversando sobre las pruebas que tendríamos y sobre como esperaban ganar para poder disfrutar de la súper cena para los campeones. Yuka era una chica tan animada que no podía evitar sonreír o reír por alguna cosa que decía, Hiroshi también tenía una actitud positiva y hacia bromas sobre cómo podríamos caer en un charco de lodo o que algún animal salvaje nos podría comer. Ranma estaba hablando con Ukyo, al parecer estaban discutiendo por cómo veía a Ukyo advirtiéndole algo con la mirada y gestos vulgares con sus manos.
Sentí un poco de pena por él.
-¿Estas lista? – la voz de Yuka me distrajo de Ranma.
-¿Qué? Si, por supuesto.
-Eres la mejor en deportes de nuestro salón, sé que ganaremos con tu ayuda –dijo sonriendo.
-Oh, claro que no – no pude evitar ponerme nerviosa. No había hablado antes con ninguno de ellos.
Ranma llegó a nuestro lado, parecía cansado. Soltó un suspiro. Tenía que controlar las ganas de verlo, así que me fijé más en mis compañeros.
-Saotome tampoco está nada mal – dijo Hiroshi -¿Lo han visto en gimnasia? Es el mejor y parece que tuviera los reflejos de un gato.
El cuerpo de Ranma se estremeció antes la palabra gato tuve que morder mi mejilla para no reír por ese reflejo de pánico.
-¡Si! Es genial. Creo que tenemos suerte de tenerlos – Yuka saltó de alegría.
Al cabo de un rato, nos acercamos a la mesa del coordinador de nuestro salón, tenía una hoja donde venían anotadas las pruebas que teníamos que hacer. Nos deseó suerte y nos advirtió que estaban prohibidas las trampas.
Yuka tomó la hoja y la leyó en voz alta.
-Para poder pasar mi prueba, hace falta agilidad, el que no alcance mis prospectos varado se quedará –Yuka nos miró confundida - ¿Alguien sabe qué significa? Aquí dan la ubicación de un lugar.
-Bien – dijo Ranma tomando el papel, como si quisiera terminar rápido con la prueba –Según esto hay que caminar hacia el norte unos cuantos metros.
-¿Cómo sabes guiarte? – preguntó Hiroshi mientras Yuka lo miraba impresionada.
-Solía entrenar en el bosque – dijo tranquilamente –Bien grupo, ¡Vamos por ese premio!
Yuka y Hiroshi gritaron emocionados mientras se ponían en marcha. En cambio yo, me quedé andando de tras de ellos y con Ranma siguiéndome el paso.
Mis compañeros se enfrascaron en una conversación, mientras seguía sus pasos, no tenía muchos ánimos, estaba cerca de Ranma y no podía evitar sentirme incomoda por eso.
-Akane – su voz me erizó la piel, apreté con fuerza mi mochila – Si sigues caminando con esa pereza nos retrasaras.
-Estoy bien.
Me adelante y camine con Yuka. No sé de qué estaba hablando, pero mi cabeza estaba en otro lado.
…
…
Hola a todos! :d
Aquí les traigo otro capitulo, espero que les guste y disculpen la demora. Se que algunos quieren saber sobre el final de "hermanastros" tuve un pequeño inconveniendo, en la portátil donde la estaba haciendo se me daño y la están arreglando mientras seguiré con este.
Gracias por todos sus comentarios! :D los leo como dos veces y me gustan muchísimo, me anima a seguir escribiendo!
Un beso grande.
Chau:
