-CAPITULO 10-
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-¡¿Tenemos que trepar ese árbol?! – gritó Hiroshi mirando el enorme árbol que teníamos en frente.
-¡Le tengo miedo a las alturas! – Yuka estaba aferrada a mi brazo. Y yo la verdad, estaba un poco incomoda, demasiado contacto físico con Yuka era algo que no podía soportar tanto.
-¿Qué clase de prueba implica subir un árbol tan grande? Es peligroso, pensé que cuidaban de nuestro bienestar –reclamó Ranma sin dejar de mirar el árbol.
Todos miramos inseguros lo que teníamos que hacer. Esto era estúpido.
-Escuche que las pruebas para cada equipo sería diferente, los del consejo armaron todo – les dije –Tal vez alguien quiera hacernos una broma.
-O tal vez saben que nuestro equipo es el mejor y que ganaríamos fácilmente, por eso lo hicieron más difícil – comentó Hiroshi.
-No me sorprende – Ranma se sentía orgulloso –Pero no hay nada que sea difícil para mí.
Rodé los ojos con fastidio.
-Eres un presumido – no pude evitar decir.
Ranma me miró y luego sonrió.
-Akane, tienes que admitir que soy bueno en todo lo que hago.
Resoplé cansada.
-Sí, ya me lo dejó muy en claro tu noviecita – mordí mi lengua por lo que acababa de decir, así que me apresuré rápidamente agregar: -Bien ¿Solo tenemos que subir? Es fácil.
Sentí la mirada de Ranma, intensa, sobre mí. Las mariposas en mi estómago se aglomeraban.
Cuando llegamos al lugar donde teníamos que llegar, no habíamos visto nada. Entonces al mirar hacia arriba, alcanzamos a ver unos papeles de color rojo con una bolsa amarrada a las ramas de un árbol. Se me había hecho muy extraño este tipo de prueba. Pero ya que en mi colegio solo había gente loca, deseche la idea de que era extraño.
Solté un suspiro mientras miraba a la asustadiza Yuka, quería que no se aferrara tanto a mí.
-Bien, no hay tiempo que perder. Yo iré – dije decida.
Cuando estaba por subir, Ranma me detuvo.
-¿Estás loca? Seguramente caerás, eres muy torpe, yo iré.
-¡Óyeme engreído, yo también se lo que hago! – grité muy enojada.
-¡Solo quiero que ganemos ese estúpido premio! ¡Harás que perdamos tiempo!
Lo empujé.
-¡¿Quién te crees para decir eso?! ¡Sé cómo trepar un estúpido árbol!
-¡Dije que no!
-¡Dije que yo lo haré! – lo encaré molesta.
-¡Solos nos atrasaras!
-¡¿Quieres que te de tu merecido?!
-Chicos, chicos – Hiroshi se puso en medio de nosotros -¿Por qué no van los dos?
Ranma me miró pensativo. Yo quería demostrarle que no era dos puños izquierdos como él decía, quería que viera lo que sabía y lo que era capaz de lograr. Me crucé de brazos aceptando con resignación, ya que por lo contrario sabía que Ranma lo haría solo.
Después de un momento, escuché como soltaba aire.
-¡Bien!, pero harás todo lo que yo diga – me advirtió señalándome.
-Por favor, como si fuera difícil subir un tonto árbol.
-Bien, no se hable más – Hiroshi nos empujó a ambos.
-¡Hagan su mejor esfuerzo! – nos animó Yuka.
Ranma me puso la pierna para subir primero, pero sin prestarle atención brinqué hasta agarrarme de una rama y poder subir. Me senté y lo miré alzando la ceja, el pareció querer sonreír pero se reprimió. Comenzó a subir hasta donde yo estaba, lo que me sorprendía era la facilidad con la que lo hacía.
Yo también había ido a las montañas a entrenar con Ryoga, había subido un par de árboles, pero ninguno tan grande como este.
-Agárrate de ese lado – me señalo a la derecha.
Había un papel a la izquierda del árbol y una bolsa a la derecha, así que cada quien iría a ver cada cosa. Le hice caso sin chistar y me dirigí hacia el sobre. No sabía si eran por los nervios o las ganas de mostrarle de lo que era capaz, pero casi resbalo con una rama.
-¡Cuidado! – Me tomó del brazo –Mira por donde pisas – parecía molesto.
-¡No me grites! – me solté de inmediato y me estabilice. Suspiré de alivio, baje la mirada y murmuré:-gracias.
No dijo nada y siguió dándome instrucciones para subir. No quería escucharlo, pero Ranma sabía lo que hacía, así que a regaña dientes lo seguí.
-Bien ¿lo alcanzas? – me pregunto del otro lado.
Estiré lo más que pude mi brazo y tome el sobre que había con la bolsa. Sonreí muy alegre de haberlo logrado y Ranma también sonrió ¿Hace cuánto tiempo no había visto su sonrisa? Era extraño, pero estar haciendo esto con él, hacía que olvidara todo lo que había pasado y sentía mucha tranquilidad de estar junto a él.
-¡Lo tengo! – Dijo tomando su sobre –Ahora bajemos, pisa con cuidado – me advirtió.
Nos encontramos unas ramas abajo y tomó mi mano para ayudarme a bajar. Una corriente atravesó mi cuerpo al sentir su mano con la mía, mi cuerpo se estremeció y mi piel se erizo. No si habría sentido lo mismo, pero pude notar que su respiración cambio un poco. Entonces resbaló. Los chicos abajo gritaron, pero por suerte logre tomar su brazo.
-¡Cuidado! – Le grité –Mira por donde pisas – estaba aliviada de que no se cayera. Además, quería reír porque había dicho lo mismo que me dijo hace un rato.
Ranma se sonrojó y refunfuñando seguimos bajando.
Justo cuando estaba por pisar la última rama para brincar, esta se quebró, perdí el equilibrio. Ranma grito mi nombre. Caí fuertemente al suelo con los pies para no lastimarme. Cerré mis ojos con fuerza mientras un dolor se extendía desde mi tobillo hacia todo mi cuerpo, resonando en mi cabeza como un martillo.
-¡Akane! ¿Estás bien? – Ranma me agarró con fuerza para levantarme.
-Sí, creo – cuando asenté el pie, el dolor me obligó a sentarme –Creo que me lastimé el tobillo – dije apenada.
-Déjame ver – Ranma no esperó a que contestara, tomó mi pie y sacó el zapato.
No pude evitar sonrojarme, los chicos nos miraban un poco asustados mientras Ranma examinaba mi pie. Parecía enojado, frustrado, baje la mirada hacia mi pie el cual estaba ligeramente hinchado. Solté un suspiro, esto no me lo esperaba. No quería arruinar el día a nadie.
-¡Estoy bien! Solo me echaré una crema y luego lo vendaré, no es la primera vez que me lastimo un tobillo – resoplé molesta -¿Podemos seguir?
Ranma me fulminó con la mirada.
-¡Es por eso que siempre te lastimas! ¡Tienes que tener más cuidado!
-¡No me grites!
-¡Te grito porque eres despistada! ¡Era obvio que esa rama se iba a romper!
Me sentí como una tonta, mis ojos picaron, mordí mi labio. Era verdad a veces podía llegar a ser torpe, pero que Ranma me regañara por eso, era un golpe a mi orgullo de artista marcial. Cerré mis puños con fuerza.
-Eh… chicos, Por favor, no peleen – Hiroshi se acercó a nosotros –Ranma, si quieres puedes seguir con Yuka, yo cargaré a Akane, puedo curarla mientras se encargan de las otras pruebas. Luego la llevaremos al médico.
-No – lo miró enojado –Yo la llevaré y yo la curaré. Nadie más que no sea yo la tocará.
El golpe de las mariposas se intensificó, las palabras de Ranma me estremecieron y me avergonzaron un poco.
-Ranma –dije suavemente –De verdad, estoy bien. Tengo un ungüento en la mochila y vendas por si acaso. Mientras ustedes leen la otra nota yo puedo vendarme, ya lo he hecho muchas veces.
Ranma me sostuvo la mirada por unos segundos muy largos. Sin decir una palabra tomó mi mochila y buscó lo que necesitaba, no sé si fueron los nervios o el miedo, pero no pude reclamarle su atrevimiento.
-Ustedes lean la nota mientras yo le vendo el pie a Akane – dijo sin mirarlos. Todos parecían nerviosos con su actitud.
Yuka aclaró su garganta y tomo la nota. Hiroshi se la quitó y esta lo miró enojada, se la arrebató con más fuerza y le sacó la lengua.
Las manos de Ranma acariciaban mi piel, no era la manera en que yo lo hacía para curarme, él estaba siendo delicado y por un momento juré que sus caricias eran más atrevidas que otra cosa. Su pulgar rozó con delicadeza mi piel mientras subía hasta casi llegar a mi rodilla. La piel se me puse de gallina y creo que se dio cuenta. Nuestras miradas se encontraron y no pudimos evitar sonrojarnos. Él sonrió y siguió con su masaje
-Veamos…
Los ojos de Yuka parecían agrandarse más con cada palabra que leía en silencio.
-¿Qué paso? – Pregunto Hiroshi, tomando la nota entre sus manos -¿Es una broma? "esta no es la pista verdadera, ve al otro lado y toma la que sí es" ¿Qué clase de juego brutal y peligroso es este?
-No lo sé, pero sospecho que alguien dentro del consejo no quiere que ganemos – dijo Ranma entregándole el otro sobre para que lo leyera –Tal vez sea tu noviecito, Akane.
-Él no es mi novio –aclaré.
-Sigue caminando en línea recta, luego búscame donde no puedas respirar más de un minuto – leyó Hiroshi. Nos miró confundido.
-¡Cerca de aquí hay un río! – Dijo Yuka –Me está dando miedo, creo que deberíamos regresar y decírselo al coordinador. Además, Akane esta lastimada, no podemos arriesgarla.
-Estoy bien – dije cansada.
-Si alguien quiere que nos demos por vencidos, está equivocado. Además, Akane no hará nada ya que yo la cuidaré – Ranma apretó su puño con decisión –No les daré la satisfacción de verme derrotado. Conseguiré ese premio a como dé lugar.
Mi corazón se estrechó. Cuando por fin me vendó, sin preguntar me subió sobre su espalda. Sus manos me sujetaron de los muslos, mi cuerpo reacciono y mis brazos envolvieron su cuello para evitar caer. Su aroma me envolvió por completo, un nudo se formó en mi garganta y por primera vez en más de una semana, sentía que volvía a estar llena por completo. Había extrañado tanto a Ranma, había extrañado su cercanía, había extrañado su manera de ser tan decidida, tan energético. Apreté mis labios, porque tenía tantas ganas de besar su cuello, decirle que juntos lo lograríamos.
Hiroshi y Yuka iban delante, ya que nos dejamos guiar por mi compañera. Sabía que Ranma también podía guiarnos, pero se quedó de tras de ellos, conmigo a su espalda. Mientras tanto yo, sentía que estaba soñando, dejé de lado todas las cosas que habían pasado y cerré mis ojos dejándome envolver por esta cercanía, por su aroma, su cabello haciéndome cosquillas. Sin darme cuenta, escondí mi cara en su cuello, noté como su cuerpo se estremecía y sus manos se aferraron con más fuerza en mis muslos.
-Extrañaba esto – su voz hizo levantar mi cabeza. Me sentí avergonzada.
-Yo también – murmuré. Aunque no estaba segura a que se refería, pero tenía claro algo: extrañaba tenerlo así de cerca.
-Akane, yo nunca he hecho nada con Ukyo, lo que dijo… es mentira.
Me quedé en silencio por un tiempo. No necesitaba explicaciones, pero tampoco contesté a esta. Al contrario, me sentí mucho más aliviada. Acomodé mi cabeza en su cuello y seguí en mi ensoñación mientras nos dirigíamos hacia el río. Era mejor disfrutarlo ahora, ya que después estaría con su novia.
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Al llegar al rio, Ranma me bajo con cuidado, todos nos quedamos boqui abiertos por lo que vimos. No se lo había dicho a nadie, ni siquiera a Ranma. Pero, yo no sabía nadar. Era algo vergonzoso para mi edad, así que era mi mayor secreto. Con un tobillo lastimado, seguramente me hundiría como una piedra.
-¿Akane? – Me llamó Ranma -¿Te sigue doliendo?
Trate de relajarme lo más que pude y le respondí que estaba todo bien. No quería que notara que tenía miedo, mucho menos ahora que estaba decidido a ganar.
-¿Dónde podría estar la otra pista? – se preguntó Hiroshi mientras miraba al rio.
-No lo sé, pero creo que esto nos dará una pista – Yuka sacó del bolso un par de visores.
-¿No será un poco peligroso? – Preguntó Hiroshi –La corriente no me convence.
-Mientras no dejemos que la corriente nos arrastre hacia la cascada, creo que está todo bien. ¡Mira! En el otro bolso hay un par de cuerdas largas. Esto nos ayudara a mantenernos – Ranma comenzó amarrar las cuerdas en un árbol.
-Pero ¿Dónde sabremos que esta lo que tenemos que buscar? – miró Hiroshi por todos lados.
-Creo que es ahí – dije apuntando hacia un lado del río donde había una flecha roja grande que señalaba hacia abajo.
Ranma miró hacia ese lugar con los ojos entrecerrados.
-Pero que idiotas.
-Esta te toca Hiroshi. Tú y Ranma irán – dijo Yuka.
-No lo sé ¿qué pasa si la corriente nos lleva? – dijo con un poco de miedo.
-Creo que para eso son las cuerdas ¿No crees? – dijo Ranma.
-Definitivamente le diré a los maestros cuando lleguemos ¡Esto no puede quedarse así! – Yuka estaba roja del coraje.
-Bien, Hiroshi, vamos – mientras Ranma se alistaba, Hiroshi parecía que quería huir lejos.
-¡No seas gallina! ¡Sabes nadar!
-¿Entonces porque no vas tu? – la miró refunfuñando mientras temblaba como una hoja.
-Porque soy una chica, y tienes que protegernos. Yo me quedaré con Akane.
-Bien, pero lo haré solo si me aseguras que ganaremos – dijo mostrando los músculos que no tenía.
-Ese premio será nuestros. Luego me encargare de darles una lección a los que planearon esto. Te lo aseguro.
Ranma se acercó a mí y acarició mi rostro.
-Cuídala, Yuka – le dijo a mi amiga.
-No te preocupes, tampoco voy a morirme por un tobillo lastimado – dije sonando un poco sarcástica. No pude evitar soltar una risita.
-Pero mi Akane es muy traviesa, seguramente se las ingeniará para hacer de las suyas – jalo juguetonamente mi mejilla.
Al escuchar mi Akane no pude evitar sentirme demasiado nerviosa y sorprendida.
-Yo la cuidaré – dijo Yuka mirándome divertida. Seguramente se había dado cuenta de cómo Ranma flirteaba descaradamente conmigo y eso parecía emocionarle.
Ambos se sacaron las camisas. Trate de mirar hacia un lado ya que el cuerpo de Ranma hacia que me sonrojara. Se lo veía tan bien. Estaba tan bien formado, tan bien marcado que las ganas de recorrerlo con los dedos era tentadora. Me mordí el labio y miré hacia una roca que se me hacía muy entretenida.
-Ranma – lo llamé mientras se iban –Cuídate.
Me sonrió y me guiñó un ojo. Sonreí.
Los chicos se adentraron al agua. No podía evitar estar preocupada por ellos.
Mucho más por Ranma.
-Estará bien – dijo Yuka tocando mi hombro –se lo ve que es resistente. Pero por quien si tengo mis dudas es por Hiroshi, creo que yo tengo que rescatarlo.
-Si, pero no estoy preocupada.
-¿Segura? No dejas de verlo.
-¿De qué hablas? – pregunte un poco nerviosa.
-De Ranma, claro. Sé que no hablamos en clases, Akane. Pero, creo que todos hemos notado la química que existe entre ustedes.
-Claro que no – volteé avergonzada y un poco triste –además, él tiene novia.
-Pero creo que tú le gustas más.
De repente me sentí muy acalorada.
-Iré a echarme un poco de agua – dije apartándome de ella. Yuka soltó una risita mientras me iba.
Intenté no cojear, para mi suerte Yuka no era tan alarmista como Ranma y por eso no dijo nada mientras me iba. Vi que se quedó mirando a Hiroshi y eso me hizo preguntarme si ella sentía algo por él.
Pensé en lo que me había dicho sobre Ranma ¿Cómo podría gustarle? El solo estaba conmigo por un juego, para darle celos a su actual novia, que yo le gustara sonaba absurdo. Llegué al borde del río y tome agua con mis manos, estaba un poco fría, pero aun así mojé mi cara. Miré la corriente, veía como arrastraba las hojas que caían por el viento tan rápido y se hundían. Miré a Ranma para ver si estaban bien, y lo estaban. Mi corazón latía rápido. Los recuerdos de cuando estábamos juntos comenzaron a bombardear mi mente, me eché agua lo más rápido que pude, limpiando las lágrimas que salían de mis ojos.
Lo extrañaba tanto…
A lo lejos vi como Ranma me buscó con la mirada, frunció su entrecejo al no verme con Yuka, noté el miedo en su rostro y me buscó desesperadamente. Quería reír ya que podía llegar a ser demasiado sobreprotector.
¿Por qué? ¿Por qué tuve que enamorarme de él?
Chille al sentir un golpe en mi espalda, tan rápido como para hacerme perder el equilibrio.
De repente, en cuestión de segundos, sentí el vértigo en mi estómago mientras caía al agua.
-¡Akane! – escuché gritar a Yuka.
Después de eso solo escuche el ruido del corrientoso río en mis oídos, cerré mis ojos con fuerza. Pataleé apoyándome en una roca para salir y tomar aire, mi tobillo dolió demasiado, mi cabeza estalló por el dolor. Fueron pocos segundos porque me hundí de nuevo mientras la corriente me arrastraba. No podía escuchar a Yuka o a los demás. Mis oídos se taparon, solo podía escuchar como la corriente del río me hundía con él y me arrastraba hacia la cascada. Me desesperé y comencé a patalear pero lo único que lograba era hundirme más.
La respiración empezó a faltarme, mi cuerpo se golpeaba con algunas rocas a su paso, el pecho me comenzó a doler. Por mi mente se cruzó la imagen de mi madre, la de mi padre, la de mis hermanas, la de la tía Nodoka y por último, la de Ranma, sonriéndome con ternura.
Mis oídos parecían estallar, no pude más. Traté de respirar.
Sabía que era mi fin.
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Hola chicos! Aquí estoy con otro capitulo! :D gracias por los mensajes de apoyo, me pone muy feliz ver como a los demás les gusta
Espero que este les haya gustado.
Les deseo una feliz navidad y un prospero año nuevo!
