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LA VERDAD

-Akane, yo… - soltó un suspiro, se sentó en la cama para quedar cara a cara – cuando era pequeño, mi padre me llevó lejos de mi madre, el me entrenó desde que tengo memoria. Me llevó por toda Asia, aprendiendo técnicas nuevas, conociendo gente que lo ayudaba a entrenarme y desde que estuve con él, aprendí a que nada es duradero y que no era bueno entablar relaciones con nadie. En mi niñez conocí a Ukyo y a su padre, en ese tiempo eran personas humildes, su padre era dueño de un restaurante. Ambos teníamos seis años. Con ella, fue la primera vez que entable una amistad. Jugábamos, cantábamos, le enseñaba lo que sabía, mientras ella y su padre nos alimentaban y nos daban techo…

…-Luego, mi padre y yo nos tuvimos que ir, no la volví a ver hasta después de unos años. Cuando tenía nueve, mi padre se quedó sin dinero como siempre, y me metió a trabajar en un circo mientras él trabajaba como ayudante de cocina. Fue entonces cuando vi a mi madre.

Al escuchar que hablaba de su madre quise decirle la verdad, pero él puso un dedo sobre mi boca.

-Déjame seguir – bajó su mano y tomo las mías – fue la primera vez en toda mi vida, que pude sentir tranquilidad. Es decir, nadie me dijo quién era. Solo, la vi y fue como si mi sangre lo supiera. Era ella. Mi madre. Corrí hacia ella y todos los días que pase hambre, frío, penurias, enfermedades, todo desapareció cuando me abrazó. A mi padre se le armó después de eso, mi madre por poco lo mata, pero, supieron arreglarse y fuimos a vivir a una casa que había comprado en esa ciudad. Estábamos felices, estábamos bien, hasta que volví a ver a Ukyo. Se había mudado ya hace mucho con su padre, vivían en una casa muy grande y eran gente con mucho dinero. Pero, no era la misma Ukyo que había conocido, aquella niña arriesgada, traviesa, valiente y humilde que conocí. Cuando la vi, era una niña caprichosa, orgullosa, miraba a los demás como si fueran poca cosa. Entonces dejé de frecuentarla…

…-Tampoco te negaré que era una niña linda – dijo riendo amargamente –Pero, no sentía nada por ella. Además, a esa edad no veía con otros ojos a las niñas. Un día me había contado que se marchaba a vivir con unos familiares a Nerima, porque su padre para abrir más sucursales e invertir su dinero en otras cosas, se había vuelto una persona horrible y quería hacerla casar con alguien importante, ella estaba ofuscada por todo eso, apenas éramos niños y su padre ya estaba buscando comprometerla con alguien ¿te imaginas? Por eso se marchó. También supe que su padre se había casado con una mujer de China proveniente de una familia poderosa.

…-Yo seguí mi vida tranquilo, hasta que después de un tiempo. Mi padre se marchó, ni mi madre ni yo supimos a donde, pero pensé que era uno de esos habituales viajes donde se iba a entrenar y llegaba después de un mes muerto de frio y con hambre. Pero, pasó el tiempo y no volvió. Mi madre no tenía como darme de comer y fue entonces que me metí en eso de los torneos.

Claro, ahí fue donde vi a Ranma por primera vez. Apreté su mano para darle ánimos de seguir.

-No sé cómo, pero me volví famoso, obviamente no quería que al principio mi madre supiera lo que estaba haciendo. Pero, ella siempre esta diez pasos delante, mi mascara no había servido de nada porque de todas formas ella sabía lo que estaba haciendo, pero no dijo nada. Peleaba en muchas categorías, con muchas personas, y lograba vencerlos, incluso participé en la selección de mayores y les gané a todos. Recuerdo, recuerdo que muchas personas venían de otros países ofreciéndome de todo para llevarme con ellos, incluso una señora extraña de un lugar en China quería llevarme con ella, diciendo que si me casaba con su nieta me haría millonario, muy importante y eso aseguraría una descendencia fuerte. Pero me negué muchas veces…

…-Habían pasado algunos años, cada vez no le veía sentido a mi vida, mi madre y mi pasión por las artes marciales eran lo único que me mantenían en pie. Pero, pelear ya no se estaba volviendo lo mismo para mí. Estaba cansándome de todo, así que decidí dejarlo por un tiempo he irme a entrenar a las montañas, solo. Al principio mi madre se mostró ansiosa, tal vez, pensó que no volvería como mi padre. Pero, le aseguré que si lo haría. Pasé días entrenando, volviéndome más fuerte, entrenando porque yo quería, no porque alguien me obligara y me dijera que hacer. Hasta que un día… - su voz se apagó y suspiró más fuerte –el padre de Ukyo apareció, no sé cómo me encontró, pero estaba allí. Y no venía solo.

Ranma me miró.

-La mujer, aquella anciana que había ido a ofrecerme a su nieta, hace mucho tiempo, estaba con él. Al parecer una familiar de la anciana era la esposa del papá de Ukyo. La anciana, dijo… dijo que reconsiderara su ofrecimiento, que si no me casaba con su nieta, la pasaría mal.

-¿Qué hizo el padre de Ukyo?

Ranma chasqueo la lengua.

-Ese tipo con tal de ver dinero frente a sus ojos es capaz de vender hasta su propia hija. No me sorprende que Ukyo lo dejara a esa edad. La anciana dijo que me había visto, que era un excelente guerrero y que a mi edad era difícil encontrar a alguien como yo que sepa tantas técnicas raras y antiguas. Entonces nombró al maestro de mi padre, y luego… luego nombró a mi padre, dijo que lo conocía y que él siempre se jactaba de que su hijo era el mejor guerrero que existía. Dijo… dijo que lo tenían de rehén a él y a un amigo más en su tribu.

Mi respiración se detuvo.

"Eran amigos, hasta donde sabía. Habían entrenado juntos" las palabras de la tía Nodoka resonaron en mi cabeza.

No. No podía ser posible.

-No sé cómo pasó, pero dijo que encontraron a mi padre y a su mejor amigo en Jussenkyo entrenando en las fosas malditas. Fueron atrapados por ellos cuando querían robar un poco de comida, los encerraron por semanas a pan y agua. Entonces cuando ella supo quién era el, después de que yo la rechazara, se aseguró de tenerlos prisioneros hasta que yo aceptara.

…-Recuerdo que le dije "¿Qué va hacer si no acepto?" y ella dijo "sencillo, me desharé de ellos"

-Pero ¿Qué tiene que ver Ukyo en todo esto? ¿Por qué venir de tan lejos aparentando que la querías?

-Porque ella era la única solución que tenía. Bien podía haber ido y rescatarlos, pero se trataba de gente peligrosa y no quería arriesgarlos. Al parecer la esposa del padre de Ukyo, después de nuestra "reunión" en las montañas, había hablado con la anciana y le dijo que supuestamente yo me casaría con su hijastra, claro, a ellos también les convenía tenerme de su lado. A su padre, para hacerlo más ricos con los torneos y a esa mujer para negarle el gusto a la anciana. Ella, ella se había alejado de las costumbres y no se llevaban bien, pero cuando alguien estaba comprometido con un familiar era una ley inquebrantable, no se puede separarlos. No sabía que hacer así que le seguí el juego, era mejor está comprometido con alguien que conocía que con la nieta de esa loca. Entonces la anciana no supo que más hacer, dijo que hasta que no me viera comprometido con Ukyo, oficialmente, no soltaría a mi padre y al señor que esta con él.

Lo miré angustiada ¿Cómo alguien tan frívolo podría hacer eso? Pero tenía miedo ¿Y si era mi padre con quien estaba? Eso quería decir que también lo tenían secuestrado, eso podría explicar muchas cosas. La ansiedad estaba invadiéndome.

-Volví a casa después de muchos días. Estaba angustiado, no sabía qué hacer. Mamá siempre estaba triste, pensando en mi padre. Así que, le dije que vendría a Nerima, la quise traer conmigo pero, pero ella se negó, dijo que mi padre volvería en cualquier momento. Con más rabia me fui, sin decirle nada, era incapaz de despedirme de ella. Así que le dejé una nota. Sé que fue cobarde, pero en ese momento estaba desesperado. Le dejé la mitad de todo lo que había ganado. Cuando llegue aquí, me sentí solo, vacío, no le encontraba sentido a nada. Había averiguado todo sobre Ukyo, en que colegio estaba, en que curso, todo. Pero no tuve el valor suficiente para estar en el mismo salón que ella. Soborne al director para que me pusiera en otro…

…-Ese primer día, estaba enojado, frustrado, no quería entrar a clases, no quería saber de nada, quería largarme de allí. Quería ir a China y rescatar a mi padre, pero sabía que era una idea muy arriesgada, así que me quede en Nerima, en la azotea pensando en que hacer. Fue entonces… fue entonces cuando te vi…

…-Estabas distraída, con los ojos cerrados, como si estuvieras relajada me pregunte ¿Por qué no está en clase? No podía dejar de verte, eras hermosa, con tu cabello moviéndose con el viento, arrugando tu nariz de vez en cuando... Hasta que volteaste, cuando te vi bien. Akane, tenías la mirada vacía, parecía que carecías de alegría, como si nada te importara, pero aun así, fuiste amable conmigo. No pude evitar hablarte, saber de ti, quien eras ¿Recuerdas que me queje de mi suerte por no estar en el curso de Ukyo? Pues no, estaba más ansioso por estar contigo. Sabía que no era correcto pero no pude evitar acercarme a ti. Todo estaba bien hasta que supe que estabas enamorada de ese doctor, tal vez así ya sabría que jamás podría tener algo contigo, pero aun así quería seguir cerca de ti. Y eso que pasó poco tiempo desde que te conocí.

…-Aquel día, cuando fuimos a comer Okonomiyakis. Había decidido que trataría de entablar una amistad contigo, porque sentía que valía la pena tenerte cerca, aunque sea como amigos. Ese día, créeme, tuve tantas ganas de besarte. Pero, en el dojo, tú lo hiciste y perdí todo el control. Me di cuenta de que te quería solo para mí. No pude resistirme, estabas llorando, parecía como si tu corazón hubiera sido dañado en cuestión de minutos. Empecé nuestro juego, pero algo era cierto, siempre tenía ganas de estar cerca de ti, odiaba verte con Ryoga o verte pensar en aquel doctor. Me volví egoísta y en ocasiones olvidaba a lo que había ido, y, como tú decías que no sentías nada por mi, traté de engañarte mostrándote que yo tampoco sentía nada, diciendo que Ukyo se moría de celos por ti aunque no era mentira, pareciendo feliz por los "progresos" pero todo era una fachada. Odiaba tener que coquetear con Ukyo, pero luego, recordaba a mi papá y que tú no sentías nada. Cada día me enamoraba más de ti, me gustaba verte cuando íbamos a la azotea y te quedabas dormida en mis piernas. Cielos… no podía dejar de mirarte…

…-Un día, cuando estábamos en tu dojo. Estuve a punto de confesarte lo que sentía, iba a decirte que estaba enamorado de ti. Porque creo que no podía ocultarlo ¡Diablos! Se me notaba demasiado. Pero, cuando no quisiste escucharme, sentí que mi corazón se rompió. Esa noche decidí dejarte en paz y terminar con lo nuestro, no pude verte a la cara y no fui a la escuela. Justo unos días despues, Ukyo me propuso que saliéramos con la condición de que no volvería hablarte. Estaba tan enojada contigo, porque Ryoga te quería a ti y ahora yo también, como vio que tú y yo estábamos juntos, decidió ir por mí. Pero, sé que aun siente cosas por Ryoga. Solo es el capricho lo que la ciega.

…-Quise ser el primero en decírtelo, pero Ryoga nos vio, y nos encaró. Ukyo como siempre estropeó las cosas diciéndole que estaba contigo para darte celos, no lo dijo porque yo se lo dijera, lo dijo porque así es ella, sacando conclusiones como siempre. Tuve una pelea con Ryoga y me advirtió que me mantuviera lejos de ti. Quise hacerlo, pensé que tomarías la noticia con tanta naturalidad, pero, cuando te vi, enojada, triste, con los ojos llorosos, no entendía nada. Pensé por un momento, que sentías algo por mí, pero, cuando me dijiste que no sentías nada y que querías que te dejará en paz, eso hice. Pero lo peor de todo fue cuando me dijiste que te habías besado con Ryoga. Te lo juro… jamás había sentido tanta rabia en mi vida. Ese mismo día lo busqué y le dije muchas cosas, lo golpeé y le advertí que se mantuviera alejado de ti. No contaba con que también supiera pelear.

Vaya, todo esto me había dejado sin palabras. No creía que Ranma hubiera pasado por todo esto. Me acerqué a él y tomé su triste rostro con mis manos.

-Ranma, ese día en el dojo, tuve miedo. Estaba enamorada de ti y quería negármelo, no quería sufrir, por eso no te escuchaba y huía a la primera oportunidad, cuando supe que estabas con Ukyo mi corazón se rompió en mil pedazos.

-Akane… -me besó, un beso tierno y dulce - ¿Qué paso con lo que sentías por el doctor Tofu?

-No lo sé, lo estimo mucho, pero creo… que todo este tiempo confundí mis sentimientos, al perder a mi padre, él fue la persona en la que me apoyé, aparte de Ryoga. Pero él siempre me daba seguridad, siempre me escuchó y me aconsejó, lo quise de la manera equivocada. Estoy segura de que él y mi hermana serán felices.

Ranma sonrío orgulloso. Acaricio mi mejilla.

Bajé mi rostro y me alejé un poco de él. El pareció intrigado.

-Ranma, ahora yo tengo algo que confesarte.

-¿Qué sucede? – dijo un poco preocupado.

-¿Recuerdas cuando te dije que la amiga de la familia vendría a quedarse con nosotros? –Ranma asintió lentamente –No lo supe hasta que nos contó todo. Ranma, tal vez me odies por no decírtelo, pero, con todo lo que había pasado tenía miedo de acercarme a ti. Sé que no tenía derecho, y sea lo peor que pude hacer pero…

-Akane, dime de una vez que pasa.

-Es tu madre, ella está viviendo en mi casa.

Ranma palideció. Ya no me miraba a mí, estaba mirando hacia la ventana. Estaba tan asustada de que me odiara por habérselo ocultado por más de una semana. No quería perderlo después de esto, pero, tal vez lo merecía. No tenía derecho de ocultarle tal cosa a Ranma.

-Mi, ¿mi madre está contigo? – su voz era rígida.

Mi cuerpo tembló.

-S…si.

Después de unos segundos de silencio, dijo:

-¿Cómo está?

-Te extraña demasiado – mi voz se rompió -¡Lo siento! Debí decírtelo.

-Akane, no llores – tomó mi rostro entre sus manos –Mírame, ¿crees que alguna vez pueda llegar a odiarte? Solo, me siento avergonzado con ella, contigo, por haber tomado las decisiones que tomé.

-Pero no fueron tu culpa –gimoteaba.

-Pero tenía que contarle la verdad. Si mi padre me enseño algo, fue que las cosas siempre pasaban por algo y que si algo pasaba, tenía que hacerme responsable de todo. Akane, si mi madre está contigo ¿Dices que es amiga de tu familia? Por si acaso, ¿Tu madre era su mejor amiga?

Mi voz temblaba, no podía hablar, el miedo estaba creciendo dentro de mí.

Asentí con la cabeza lentamente. Ranma cerró los ojos angustiado.

-Mi madre siempre me hablaba de ustedes, pero, nunca recordé sus nombres. Siempre dijo que mi padre y el esposo de su amiga, también eran mejores amigos. Akane ¿A qué edad se fue tu padre?

Aspiré con la nariz, para poder hablar.

-A, a los once, la misma edad que tú, cuando tu padre también se fue.

Ranma se levantó de inmediato. Comenzó a caminar por toda la habitación, preocupado, angustiado, asustado. Se detuvo y me miró.

-¿Sabes qué significa eso? – Se acercó a mí de nuevo –Akane, puede ser, que nuestros padres estén en peligro.

..

..

Había dormido un poco después de desayunar, Ranma había insistido en dormir en la misma cama conmigo, pero cuando el doctor supo de su plan poco aceptable, inmediatamente lo dio de alta y lo mandó a su cabaña. Se despidió de mí con un beso y se marchó prometiendo que volvería después. Faltaba un día para volver a casa y me la pasé mal herida en la enfermería. Bueno, por lo menos no tendría que ver la cara de los demás.

No sé cuánto tiempo había estado despierta, creo que solo había dormido por una hora. Miré hacia la ventana y el sol brillaba en todo su esplendor. Mi cuerpo aun dolía un poco y estaba deseoso de salir de esta cama y caminar por el bosque. Cerré los ojos frustrada, estaba pensando en demasiadas cosas al mismo tiempo: mi padre, el padre de Ranma, la historia sobre la anciana psicópata… todo esto era sacado de una película de terror. Apreté mi puño contra la sabana, ahora sabia, que mi padre estaba en algún lugar de china y estaba en peligro. Me sentí mal, sentí que le había fallado como hija al pensar que nos había abandonado a nuestra suerte, por haber maldecido su ausencia, me sentía como una persona que no merecía el amor de su padre ya que está en vez de buscarlo, lo dio por perdido.

Ranma me había prometido que se encargaría de salvarlos. El también necesitaba a su padre como yo, además, se había prometido que llevaría a su madre a su esposo. Aun no podía sacar la historia de Ranma de mi cabeza ¿De verdad la pasó tan mal? Todo por culpa de personas ambiciosas que quieren engendrar hijos fuertes o usarlos para ganar dinero y hacerse más ricos. Me daban asco las personas que solo se interesaban en el dinero sin importarle los demás.

-¡Akane!

Me sobresalté al escuchar la voz de Yuka, inmediatamente me senté y la vi que venía hacia mí con ojos llorosos. Tomó mis manos e hizo una reverencia delante de mí.

-¡lo siento mucho! No pude hacer nada para evitar que cayeras, todo fue muy rápido – decía rápidamente mientras apretaba mis manos.

-No te preocupes, fue un accidente – dije con intención de calmarla –me resbalé, fui torpe.

La mirada de Yuka era todo un poema, tenía ganas de reír, pero de ternura. Parecía un corderito asustado y triste. Ella sonrió apenada y me dio un abrazo.

-¡Que bueno que estas bien! Quisimos visitarte ayer, pero no nos dejaron pasar.

-¿Quisimos? – pregunte confundida ¿Quién querría visitarme a mí?

-Si. Estaban Hiroshi, Ryoga, incluso algunos chicos del salón querían venir con flores. Te las iban a traer hoy pero… por algún motivo las flores fueron a parar a la puerta de una de las coordinadoras – Yuka comenzó a reír –Hubieras visto su cara, pensó que todas eran para ella.

-Akane, estas despierta, menos mal – Hiroshi asomó la cabeza por la puerta.

-Hola, Hiroshi.

-¿Cómo te sientes? De verdad lo siento por no haber hecho nada, pero tenemos suerte de que Ranma haya estado allí ¿No?

-No te preocupes, así son los accidentes. Por suerte Ranma me salvó. La verdad, no se nadar y creo que hubiera sido un desastre – mi cuerpo se erizó de solo pensarlo.

Hiroshi se sentó al otro lado de la cama.

-Por suerte. Pobre Ranma, cuando vimos cómo te hundías y te llevaba la corriente, el casi se volvió loco – comentó Yuka

No pude evitar sonrojarme y sentirme un poco mal por Ranma. Él había sido el que me había rescatado, arriesgando incluso su propia vida. Entonces me sentí como una idiota, en vez de hablar de mí y de sus secretos, tenía que haber sido más considerada con él, tal vez también estaba adolorido.

-Es verdad, cuando estábamos por sumergirnos por segunda vez, Ranma estuvo buscándote con la mirada, luego escuchamos la voz de Yuka y enseguida salió a buscarte. Cuando vimos que te habías caído, no tardó ni dos segundos en ir hacia ti. Jamás lo había visto tan angustiado.

Bajé la mirada apenada.

-Él te quiere mucho, Akane – Yuka tomó mi mano y su mirada fue tierna –Hace rato lo vi, y no quitaba la mirada de aquí, y fue muy gracioso verlo pelear con algunos chicos que decían que querían darte respiración de boca a boca.

-¿Se puso a pelear por eso? – llevé mis manos sobre mi boca para evitar reír.

-Fue más gracioso ver la cara de Ukyo cuando se enteró lo que estaba haciendo Ranma y que parecía vigilar este lugar tan fervientemente – dijo Hiroshi riendo –las chicas son demasiado celosas, por eso no me complico…

Yuka le propino un golpe a Hiroshi, haciéndolo callar. Yo no pude evitar sentir vergüenza. Pues sí, Ranma aún seguía siendo el novio de Ukyo, no me había quedado claro lo que haría con ella. Me había dicho que no sentía nada por ella, pero, aún seguían saliendo técnicamente. No pude tampoco evitar sentir celos y desear que Ranma le dijera que no quería estar con ella y estuviera solo conmigo.

Nos quedamos conversando un poco sobre el premio que ganó otro grupo, y de cómo Hiroshi casi se pelea con los coordinadores por mandarnos a una misión suicida, también me contaba que algunos se escondieron de Ranma ya que sabían que él estaría furioso por lo que pasó y sabían que no se quedaría quieto.

Luego que se fueron Hiroshi y Yuka, Ryoga entró a la habitación. Parecía no haber dormido ni un poco, estaba despeinado y sus ojos cafés dibujaban un toque de molestia. Se acercó a mí a paso lento y sin decir una sola palabra, me abrazó. Cerré mis ojos, me sentía bien cada vez que Ryoga me abrazaba. Podía sentir la seguridad de mi hogar, ya que él era una persona muy importante para mí, era como mi familia. Acomodé mi cabeza sobre su hombro y deje salir un suspiro.

-Por poco me vuelvo loco – murmuro mientras acariciaba mi cabello - ¿Estas bien?

Me aparté de él y le sonreí.

-Sí, de hecho, ya quiero salir de aquí – ambos soltamos una risita apagada.

-Quise venir antes, pero la presidenta estuvo como loca tratando de averiguar quién había cambiado las tarjetas – Ryoga me sostuvo la mirada y luego suspiro –Akane, ¿Por qué simplemente no fueron donde uno de los coordinadores y dejaron esa prueba? ¿Sabes en la tragedia que hubiera acabado? Tú no sabes nadar.

-Lo sé, fui una tonta, lo siento – jugué con mis dedos, avergonzada.

Nuestro plan era ganar para darle en la boca a todos aquellos que habían querido que no ganáramos ¿Por qué razón? Aun la desconozco, tal vez porque somos adolescentes idiotas. Ryoga soltó un suspiro y acaricio mi mano.

-Es una suerte de que Ranma hubiera estado allí –dijo con desagrado su nombre- En fin. La presidenta estuvo como loca y nos tenía en reunión tras reunión, aún no saben quién del consejo estuvo de tras de todo esto, pero conociéndola, sé que no descansara hasta encontrar al culpable.

-¿No… tienes idea?

Ryoga negó con pesar. Parecía cansado, me dio un poco de lastima verlo de esa manera.

-Créeme, si lo supiera, hace rato hubiera alguien más acostado en esa cama – dijo señalando la cama a mi lado – Ni siquiera eso, ni siquiera dejaría que estuviera contigo. Lo hubiera mandado directo al hospital.

Por un momento sentí miedo por la persona que había cometido aquella broma. El solo pensar que Ryoga hubiera hecho por eso, no quería ni imaginar lo que Ranma hubiera hecho con aquel tipo. Conocía bien a Ranma y sabía que tenía un carácter difícil, y cuando se enojaba, lo hacía de verdad.

-Tuve miedo – dijo en voz baja, se acercó un poco a mí, no pude evitar sentir nervios –Akane, ¿Tienes alguna idea de lo importante que eres para mí?

Su mirada mostraba angustia.

-Para mí también eres muy importante.

En un movimiento rápido, los labios de Ryoga chocaron con los míos. Me había tomado tan desprevenida que no supe cómo reaccionar, me dio un beso suave y rápido. Se alejó antes de poder alejarme primero. Bajó la mirada derrotado. Tenía ganas de llorar, no soportaba ver a Ryoga en ese estado, en el estado en el que alguna vez yo estuve. Cuando sufría por el doctor Tofu, no quería que mi mejor amigo pasara por lo mismo, me sentía tan miserable por ser yo la causante de todo.

-Ryoga…

-Lo sé, no hace falta que me lo digas – dijo sin mirarme – Solo estoy molesto ¿Sabes? – Entonces sus ojos se encontraron con los míos –Siguen juntos, los acabo de ver antes de venir. Y… Akane, no quiero que sufras por él. Pensé que con lo que pasó, él tendría más consideración contigo, incluso llegué a pensar que te quería pero que era un idiota y un cobarde por no querer admitirlo.

-¿Estaban juntos? – dije con un nudo en la garganta.

-ella estaba encima de él. Estaban en la cabaña, creo que me vieron, así que pienso que en cualquier momen…

-¡Aléjate de ella!

Cerré mis ojos con dolor. No podía verlo, no quería verlo, ya que si lo hacía me imaginaria a Ukyo encima de sus piernas, besándolo, y no podía con esa imagen. Ryoga se tensó a mi lado, tomó mi mano con más fuerza pero no tanta para lastimarme. Maldijo en voz baja mientras le devolvía la misma mirada retadora a Ranma.

-¿Qué haces aquí? Pensé que estarías ocupado con Ukyo encima de ti, veo que no te tomó mucho tiempo.

-Eres un… - pude sentir el peso de la voz de Ranma. Mire de reojo pude ver sus manos, estaban apretadas en un puño, casi sentí el dolor de sus palmas –No lo repetiré Ryoga, aléjate de Akane. Ella es mía.

Ryoga arrugó su cara con una mueca.

-¿Tuya? ¿Ahora la tratas como si fuera un trofeo? – Se levantó y vi su espalda tensionada -¡No te atrevas a decir que es tuya!

-Cierra la maldita boca, si no quieres que te mate aquí mismo.

-No – Se colocó delante de mí, ya no pude ver a Ranma -¿Acaso no te cansas de hacerle daño? La usaste para estar con Ukyo, ¿y ahora la tratas como un florero? ¿Qué quieres conseguir? Akane no merece sufrir por alguien como tú. Mejor será que te vayas.

Levanté un poco la mirada hacia Ranma, sus ojos estaban oscurecidos, podía ver la rabia en ellos, el dolor, el miedo. Nuestras miradas se encontraron, su rabia se esfumo y la angustia apareció en sus ojos. Entonces la vi, Ukyo estaba encima de él, besándolo. Cerré los ojos con fuerza por la imagen que mi cerebro recreaba. Pero… ¿Lo que sucedió ayer? ¿Su confesión? Estaba tan confundida, no sabía que pensar, la cabeza empezaba a dolerme. Estaba enojada, era un hecho, ¿Por qué diablos tuvieron que besarse? ¿Acaso el no termino con ella después de todo?

-Akane – me llamó.

-¿Estabas con Ukyo? – pregunté secamente.

-Vine a explicártelo, sabía que este idiota te lo contaría. Pero, enserio, tienes que escucharme.

Vi la angustia en su mirada. Entonces recordé la misma mirada que me daba hace mucho tiempo, la misma mirada cuando no lo quería escuchar y me cerraba en mi misma. No quería repetirlo, no quería que todo terminara en un mal entendido como siempre. Necesitaba mejorar, necesitaba aprender a escuchar. Solté un suspiro.

-Ryoga, ¿Me dejas a solas con Ranma, por favor?

-¡¿Qué?! – se volteó y me miró como si hubiera escuchado mal.

-Por favor –mordí mi labio. No quería que se enojara conmigo, pero esto era algo que necesitaba arreglar con Ranma.

-¡Te está usando! ¡¿No te das cuenta?! – me miró furioso.

-Quiero que me explique, Ryoga, confía en mi – lo miré seriamente.

Ryoga abrió la boca para decir algo y enseguida la cerró. Sin importarle que Ranma estuviera allí, se acercó a mí. Ranma se acercó pero se detuvo cuando Ryoga se detuvo, estaba como un animal que al primero movimiento atacaría.

-Me sorprendes ¿Sabes? Haz lo que quieras, pero luego no quiero verte llorando con el corazón destrozado.

Dicho esto salio de la habitación.

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Hola amigos! Que tal esas vacaciones? Espero que la hayan pasado bien con sus familias y sus amigos! Y también espero que este año les vaya bien en todo lo que se propongan.

Gracias por los lindos comentarios y darme animos para seguir escribiendo.

Espero que les haya gustado este capitulo. Un beso enorme a todos.