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CAPITULO 15
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-MI PRIMERA VEZ-
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Abrí los ojos pesadamente. No me gustó más que nunca. Apenas se sentó en la cama de Ranma bajo mi piel, mis ojos se cerraron automáticamente, escuchó su voz de lejos, hablé sobre algo de la escuela, acarició mi cabeza y siguió mis heridas con el cuidado, también dijo algo sobre Yuka, creo que solo murmure un "ok" y caí rendida.
Miré hacia la ventana y el cielo estaba oscuro ¿Qué hora sería? Me incorporé, no había nadie en la habitación. Mis ojos trataron de acostumbrarse a la oscuridad, entonces miré todo a mi alrededor. El cuarto era un poco amplio, algunas cajas y otras cerradas. Como si alguien se hubiera mudado recientemente. ¿Por qué no has desempacado sus cosas? La cama era grande y cómoda, tan cómoda que me tentaba a dar otra siesta. Mi mochila estaba al lado de la mesita de la noche y mi celular encima de esta. Lo tomo y casi pego un grito por la hora ¡Eran los diez de la noche! Mi familia tenía que estar muy preocupada.
tenia vendada la parte de abajo de mi pecho, también otra en mi brazo.
Tomé mi teléfono y lo que enciendo, entonces veo varios mensajes. Uno era de mi hermana Nabiki.
No, yo también te cuento que estas en casa de una amiga, además, no tienes amigas. Guardar tu secreto hermanita, está bien que disfrutamos de vez en cuando;) Pd: tenemos que hablar de algo muy importante.
Me sonrojé y maldije el nombre de Nabiki. Siempre tenía que pensar las cosas más morbosas, pero también me preguntaba ¿Qué era eso tan importante para lo que quería hablar? Abrí un mensaje de Kasumi.
Querida hermana, le daré tu lunch a Nabiki para que te lo de la escuela. Diviértete mucho y recuerda que te quiero. Saludos de la tía Nodoka.
¿Qué diablos? Me sentí tan confundida, entonces abrí un mensaje de Yuka.
¡Eres una pilla! Admítame que me sorprendió que Ranma me llamara para que te cubrieras con tu familia. ¡Espero que se haya portado bien contigo! Y espero que me cuentes todo en clases;) ¡Animo Akane!
La sangre se fue a toda mi cara. Me acosté, giré mi cuerpo y pegué un grito sobre la almohada mientras pataleaban mis piernas ¿Qué diablos había hecho Ranma? Entonces como si lo hubiera invocado, este entró a la habitación.
-¿Qué fue eso? - Lo escuché decir. Pero no me atrevía a mirarlo -¿Acaso gritaste?
Gruñí avergonzada.
-Mi hermana y Yuka han determinado que tú y yo…. - Me sentía demasiado avergonzada.
Ranma aclaró su garganta, fue un sonido similar a lo que haces cuando quieres, pero te aguantas.
-¿Enserio? Solo dije a Yuka que llamas a tu casa diciendo que estabas en tu casa y que pasabas la noche con ella.
Volteé mi rostro y lo miré molesta. Sabía que no era todo lo que le dijo. Ranma se rasca la cabeza mientras mira hacia otro lado, nervioso.
-Está bien, le dije que quería pasar la noche contigo y que necesitábamos que nos ayudara, que era algo especial para los dos.
No pude evitar el silencio en la erupción, el nuevo texto y la idea sobre la almohada, volví a patalear.
-¿No pudiste inventar algo mejor? ¿O esperar a que te hable? - Mi voz se escuchó amortiguada por la almohada.
Como si no hubiera visto más, comenzó a enviarse a la cama. Su mano acariciaba mi brazo.
-Lo siento, creo que estaba muy nervioso y preocupado que fue lo primero que se me ocurrió.
Solté un suspiro y me volteé. La luz de la luna que entraba por la ventana hacia la mejor cara, era un poco despierto, y un poco de harina en la cara, levante mi mano y la limpia. Ranma se sonrojó ante el tacto, se agachó y robo un beso de mis labios.
-¿Cómo te sientes?
-Mejor, gracias por cuidarme, eres bueno vendando - pregunté mientras tocaba las vendas.
Ranma sonríe de lado, orgulloso de sí mismo.
-Mi padre me enseño todo lo que se, bueno, en realidad cada vez que nos metí en problemas me enseñó un par de veces como curar heridas y desde entonces perfeccionó mi técnica.
Ambos guardamos silencio. Tal vez Ranma se quedó pensando en las cosas que pasaron con su papá, las aventuras que vivieron juntos, todo lo que le enseñó. Yo también estaba pensando en mi papá, lo extrañaba tanto, comencé a recordar las experiencias vividas con él, quería verlo y preguntarle si está orgulloso de mí ahora.
-Los encontraremos - La voz de Ranma Me regreso de mis recuerdos, me miraba triste, como si supiera lo que estaba pensando - No te preocupes, te lo prometí ¿No?
Sonreí y tomé su mano.
-Si, ayudé lo mejor que pueda.
-Esa es mi chica – dijo acariciando mi mentón. Se levantó y se dirigió a la puerta, prendiendo la luz a su paso –Hice pastel de arroz, sopa de miso y algo de carne. Te traeré la comida en un momento.
-Espera – Ranma se detuvo, mirándome curioso -¿Puedo ir contigo? Me siento bien, enserio.
Me miró desconfiado por un momento, entonces se acercó a mí y tomó mi mano.
La cena había estado deliciosa, al parecer el departamento de Ranma, no era tan grande como pensaba. Era una estancia que constaba de una pequeña sala, con un televisor y una ventana que daba hacia la calle, a unos cuantos pasos estaba la cocina, que tampoco era tan grande, pero esta perfecta para una sola persona, a lado de la cocina había una mesa con cuatro sillas, y unos paso para delante había un pasillo, a un extremo quedaba el baño y al otro extremo quedaba el cuarto de Ranma. Me sorprendió ver que no tenía tantas cosas, no estaba arreglada ni tenia tantos muebles. Tenía justo lo necesario, como si supiera que no iba a quedarse allí por mucho tiempo. Lo que me enterneció cuando llegué a su comedor, fue ver una foto donde estaba su madre, su padre y el en medio de los dos. Era un Ranma más joven, con el ceño fruncido, como si quisiera parecer una persona ruda. Me encantó ver esa foto, hasta tenía ganas de guardarla, pero lo hice en mi memoria.
La comida había estado deliciosa, Ranma era un buen cocinero, no tenía tantas cosas en la pequeña nevera de la cocina, me dijo que había salido al súper a comprar algo para mí. Decía que no cocinaba mucho y que solía comprar su comida en la tienda.
-Ella me enseñó cuando nos encontramos de nuevo, dijo que la próxima vez que a mi padre se le ocurra llevarme, por lo menos sabré cocinar mejor – dijo mientras ponía una película.
Lo observé el tiempo suficiente para ver como estrechaba los ojos, concentrado en poner las baterías al control remoto. Cuando Ranma no se daba cuenta, me gustaba observarlo, observar los gestos que hacía a todo momento.
-Te enseñó muy bien. La tía Nodoka tiene una sazón muy buena, siempre que ayuda a Kasumi con la cena, es como comer en el cielo – dije despacio, hipnotizada por sus movimientos.
-Sí, extraño mucho su comida – como si su voz rompiera el hechizo, me di cuenta de que estaba triste por recordar a su madre.
-Seguramente ella extraña mucho cocinar para ti. Ella te ama. Estará muy feliz de verte – traté de sonar lo más positiva posible.
Ranma se sentó y sonrió con nostalgia, el control colgaba en sus manos, su mirada estaba fija hacia el frente, como si imaginara como sería volver a ver a su mamá. Por un momento me había arrepentido de mencionar a su madre, sabía que en el fondo le dolía, además, el día de hoy teníamos planeado hacerle una visita y contarle la verdad, pero para nuestra mala suerte, tuve una pelea con Xiampu, la chica nueva de la escuela.
Deslicé mi mano hacia la suya y la apreté suavemente. El me miró con ojos tristes. Dejó el control a un lado antes de poner play, no sé qué película había puesto, pero mi atención estaba toda sobre él.
-Ella te echa de menos, mañana la verás.
Soltó un suspiro y bajó la mirada hacia nuestras manos.
-Tengo miedo…
-¿Qué?
-Tengo miedo de enfrentarme a ella – me miró angustiado. Su mirada azul grisáceo brillaba desesperada.
-Ranma, no tienes nada que temer…
-¿Y si me odia? Akane, todo el tiempo pienso que soy un pésimo hijo, mi padre está secuestrado por mi culpa y encima de todo, abandoné a mi madre. No merezco…
-Ranma – sin darme cuenta de mis actos, me senté a horcadas sobre sus piernas y tomé su rostro entre mis manos, no dejé que siguiera hablando –no eres un mal hijo, mírame –alzó la mirada –Haz hecho tanto por tu familia como no tienes idea, desde que eras pequeño, apoyaste a tu madre con lo de los concursos, trabajaste duro, te esforzaste, la sostuviste y ahora estás haciendo hasta lo imposible por encontrar a nuestros padres ¿Aun sigues pensando que eres un mal hijo? Tu padre estaría orgulloso de ti.
Los ojos de Ranma brillaban, sus manos se sujetaban fuerte a mis caderas, como si mis palabras lo sostuvieran, su cuerpo se tensó y se relajó al instante, suspiro con fuerza, yo era su ancla para que no se ahogara en un mar de sentimientos negativos sobre el mismo.
-Akane… - susurró mi nombre.
-Ella jamás te odiaría, por cómo me habla de ti… ella te ama más que a nada en este mundo – tragué saliva, las palabras quemaban en mi garganta –A veces, a veces tengo tanta envidia de que tengas… - mi voz se quebró –Quisiera tanto tener a mi mamá conmigo, que me enseñe a cocinar, a cocer, hacer cosas de la casa, pero no… en cambio, tu Ranma, la tienes y tienes que saber que ella está orgullosa de tenerte como hijo. No tienes que tener miedo. Además… yo estoy contigo.
Puse mi mano en su pecho. Acerqué mi frente a la suya, Ranma dejó salir un sonidito de sus labios, cuando abrió sus ojos, estaban humedecidos, sus labios entre abiertos respirando desacompasadamente. Cerró los ojos tratando de calmarse.
Acaricié su mejilla y su cabello, quería consolarlo, quería estar tan pegada a él, que sintiera todo lo que estaba dispuesta a darle.
-Te amo – susurré sobre sus labios. Me separé un poco de él, limpiando una lagrima que viajaba sobre mi mejilla. Los ojos de Ranma estaban llenos de lágrimas sin derramar –Además, pensé que el gran Ranma Saotome nunca tenía miedo.
Sus manos acariciaban mi cintura. Entonces, por fin sonrió.
-No le tengo miedo a nada – subió una mano y acuno mi mejilla, atrayéndome hacia su boca –lo único que me aterra en esta vida, es perder a las personas que más amo. Y no tienes idea de cuánto te amo…
Me besó, no tarde nada en corresponderle con tanto fervor como lo hacía el. Con cada beso me demostraba lo mucho que le importaba, lo mucho que me quería. Sus manos se deslizaron debajo de la camisa, subiendo por mi piel hasta mis hombros y bajando de vuelta a mi cintura. Su toqué era como un choque eléctrico que hacía que todo mi cuerpo se erizara ¿Qué tenía este hombre que me volvía loca? Soltó un suspiro sobre mi boca, enseguida introduje mi lengua, atrevida, queriendo probar más de él. Ranma reaccionó tomándome fuerte con sus manos y menándome sobre su ya pronunciada erección. Solté un gemido y una punzada llena de placer que por poco me hace desfallecer.
Lentamente se puso de pie, no dejamos de besarnos, ahora con más pasión que antes, nuestras respiraciones eran agitadas, enredé mis manos en su cabello, jalé, lo atraje más hacia mí, mordí su boca y el hacía lo mismo. Nuestras lenguas chocaban, se conocían a profundidad. Mientras me cargada hasta su habitación, no desaproveche la oportunidad y le saqué la camisa, tirándola en el camino. Con una mano me sujetó y con la otra tiró de la camisa que cargaba puesta –una suya- y la dejó en el suelo camino a la habitación.
Cerró la puerta y me recargo con fuerza sobre ella, solté un gemido y él aprovecho eso para lanzarse a mi cuello como una fiera, mis manos subían y bajaban por sus fuertes brazos, recorrieron su espalda. Mis piernas se aferraban fuertemente a él. Mordió mi hombro haciéndome gritar del placer, este gruñó y me hizo sentirlo más, chocando su cuerpo, meciéndose sobre mí para que pueda sentirlo, para que pueda sentir como estaba por mí. Era duro, caliente, y mi parte intima lo sentía perfectamente debajo de su calentador para dormir ¿Cómo llegamos a este momento? No lo sé, pero sabía que era cuestión de tiempo ya que ninguno podría aguantar la tensión que existía entre nosotros. Busqué de nuevo sus labios y me aferré a él como si la vida dependiera de ello.
-Akane… - gimió mi nombre mientras me llevaba a la cama -¿Estas segura? Si quieres, podemos… - gruñó cuando me mecí sobre él, cuando mis dedos rozaron su bulto –No me podré controlar…
Dejé de besarlo y lo miré. Sus ojos brillaban, estaba sonrojado, sus labios estaban entre abiertos e hinchados. Amaba tanto a este hombre, tanto tiempo junto a él, tantos besos compartidos, tantos besos prestados… sabíamos que llegaríamos a esto, desde hace mucho tiempo lo deseaba, deseaba sentir que era estar así con él, sentir sus labios por todo mi cuerpo. Deseaba hacer el amor con Ranma. Y mi deseo creció mucho más desde lo que había ocurrido en el paseo. Cuando sus dedos me dieron placer, quería sentirlo de nuevo, quería que me diera tanto placer como yo quería dárselo a él.
-Se… sé que no soy una experta, pero… pero quiero que mi primera vez sea contigo – sentía un poco de vergüenza por lo que decía. Pero mi corazón no aguantaba más.
Ranma me miró con mucha ternura, tanta que mis ojos se llenaron de lágrimas ¿Qué había hecho yo, para que alguien me amara de esa manera? Quería llorar, quería dar gracias a Dios, por haberme mandado a un hombre como él.
-Yo también… - susurró mientras me daba suaves besos –También quiero que mi primera vez, sea contigo.
Lo miré sorprendida ¿Qué había dicho? El pareció apenarse por lo que dijo.
-Pensé… pensé que tu…
-¿Qué no era virgen? – Soltó una risita avergonzada –Pues sí, soy virgen. Akane, con todas las cosas que me han pasado, con todo lo que he hecho ¿Crees que he tenido tiempo de detenerme a tener una relación con alguien?
-Yo… - no sabía que responder.
-Eres la única, no te niego que cuando estaba en lo de los torneos, las chicas me frecuentaban, pero aún era un niño, no me llamaba tanto la atención. Solo eran besos, no te niego que eran unas pervertidas y me enseñaron cosas. Pero, tú has sido la única con la que he tenido una relación de verdad, a la única mujer la cual he deseado tanto hacerla mía, hacerle el amor aunque yo también sea un inexperto…
-Ranma… - me sonrojé con sus palabras.
-Akane, quiero hacerlo, el día que hice que tuvieras ese orgasmo. Dios parecía todo un niño masturbándome en tu presencia, me moría tanto de la vergüenza –bajó la mirada avergonzado –Hice lo que hice dejándome llevar, pero… no te niego que me da un poco de temor, pero mis ganas de hacerte mía son tan grandes que ese temor deja de existir.
Lo acerqué a mí y lo besé. Nuestros labios se acoplaron perfectamente, su lengua acarició la mía, ladeé mi cabeza para darnos más acceso, para hacerlo un beso más placentero. Su mano bajo hasta la cinturilla del calentador, y poco a poco lo fue bajando.
-Quiero… - mordisqueó mi cuello –hacerte mía…. – hizo a un lado mi sostén y atrapó uno de mis pezones con su boca. Gemí fuertemente – Y quiero que me hagas tuyo…
Sus palabras me encendieron como una llama, sentía que era capaz de quemar todo, de quemar el mundo con solo un toque. Di la vuelta, haciéndonos rodar, quedé encima de él. Besé su oreja, mordí y este se estremeció y gimió. No sabía que me pasaba, no sabía porque hacia esas cosas, si jamás las había hecho. Pero era como si mi cuerpo se moviera solo, como si supiera que hacer para complacer al hombre que estaba conmigo, era como si nuestras almas y cuerpos estuvieran conectados y se guiaran.
Mis labios bajaron por su cuello y mordieron a su paso. Ranma quito mi sostén y lo lanzo a un lado de la cama. Me tomó del brazo y su boca atrapó mis senos que estaban sobre él. Me estremecí tanto, y comenzamos a movernos, sintiéndonos en la zona de abajo. Nuestros cuerpos se acariciaban, tanto que sentía que en cualquier momento explotaría. Y eso era solo con caricias. No quería ni imaginarme…
Sus manos bajaron hasta mi trasero, lo apretó y movió sobre su cadera haciéndome sentir su miembro con más pronunciación. Apretó y me sorprendí pero a la vez me excite aún más cuando azotó mi trasero con su mano. Dos veces más y yo estaba devorando su boca con desesperación. Sus manos se metieron por debajo del calentador y mi cuerpo vibró al sentirlo piel con piel. Apretó de nuevo y me nalgueó por tercera vez.
Aruñé su pecho, y de arrebato mordí uno de sus pezones. Este se quejó y ambos reímos porque a pesar de todo, éramos un poco inexpertos.
-Auch – dijo entre risitas.
El cuarto se llenó de gemidos, risitas, besos, calor, amor y cuando menos nos dimos cuenta… estábamos completamente desnudos, respirando agitadamente, un poco asustados, nerviosos. Comenzó a besarme mientras su mano buscaba algo en su mesita de noche. Vi cada uno de sus movimientos, su gesto era serio pero a la vez muy tierno. Se apoyó sobre sus rodillas y lo vi completamente, era grande, se veía muy duro y por un momento pensé eso no va a entrar Ranma abrió el sobre con los dientes y concentrado en su labor, se lo colocó. Al parecer era la primera vez que se ponía uno ya que parecía que tenía problemas, pero luego supo cómo hacerlo.
Despacio de recostó sobre mí, mi respiración era entre cortada. Enserio iba a pasar…
Ranma estaba encima de mí, me miraba precavido, acariciando mi cabello. Yo me sujetaba fuertemente de sus brazos. Estaba justo encima de mí, podía sentir su pene, estaba en mi entrada, esperando mi aprobación. Me sentía tan húmeda, estaba tan mojada que por un momento pensé en que había mojado también su cama. Lentamente asentí, Ranma se acercó a mí, uniendo nuestros labios. Y entró, poco, ambos nos quejamos, no sé si a él le dolía, pero yo sentía una presión. Empujó de nuevo, mordí su labio, hice la cabeza hacia atrás cerrando los ojos con fuerza. Mis brazos cayeron a la cama, tomé las sabanas con fuerza.
-Un poco más… - su voz estaba totalmente ronca y temblaba.
Entró otro poco, mi cuerpo se hizo para atrás ya que había dolido, pero quería tenerlo de una vez dentro de mí. Gemí con fuerza y lo miré.
-¡Hazlo! – supliqué. Quería acabar con la presión.
-¡Ah! – gruñó cuando de un solo golpe entró. Grité con fuerza y me aferré a su espalda, clavé mis uñas y mordí su hombro.
Sentí que me habían partido a la mitad, jamás en mi vida había sentido algo así, me sentía invadida pero era una sensación que estaba abriendo paso al placer. Ranma se movió y pude sentir el choque que hizo que gimiera su nombre alto. Ranma volvió a moverse y entonces ya estaba pidiéndole más.
Comenzó a embestirme con fuerza, parece que el no pudo controlarse al final de cuentas. Gemíamos, nos besábamos, acariciábamos. Mis piernas temblaban y sus brazos también, tomó una de mis piernas alzándola un poco y se introdujo más, gruñí y comencé a moverme con él. Se apoyó del otro brazo mientras me embestía. Mis manos se sujetaron con fuerza a la sabana, sentía que las podía romper. Dejó mi pierna y colocó sus manos por encima de mi cabeza y sus movimientos fueron más precisos y rápidos.
Cuanto más se movía, más sentía esa fricción que hacía que sintiera que el orgasmo estaba a punto de llegar. Dejé de besarlo, eché mi cabeza hacia atrás, me moví buscando esa fricción al igual que él, necesitaba sentirlo, necesitaba sentirlo más. No me había dado cuenta de que estaba gritando, suplicándole que siguiera, entonces lo sentí. Mi cuerpo se tensó esperando el momento entonces, me sentí liberada, mis manos y mi mandíbula estaban apretadas, sentí mi interior contraerse, fue todo tan intenso que por un momento perdí el sentido de la realidad, no escuchaba nada, solo era yo, envuelta en un mar de placer. Entonces abrí los ojos y vi a mi novio, con sus ojos cerrados, mordiendo su labio, respirando entre cortadamente. Esto no era como en el paseo, esto había sido mucho más intenso.
Ranma, con un pequeño jadeo, empezó acelerar sus movimientos. Lo siento sacudirse dentro de mí, su hueso pélvico empujando contra el mío. Cerró los ojos y sus jadeos entrecortados desgarraron el aire, su cuerpo cada vez se apretó más y más contra mí, mientras sus manos arrancan las sábanas. Luego con una profunda embestida, se queda quieto, dejando salir un jadeo parecido al de un animal.
Agitado deja su cabeza caer sobre mi hombro. Ambos buscamos aire, había sido la mejor experiencia de mi vida, y vivirla con la persona que amaba, era mucho mejor.
-Eso fue… - dijo agitado, como si hubiera corrido una maratón por toda la tierra.
-Increíble… - terminé de decir.
-Creo que jamás me aburriré de hacértelo, te lo haría todos los días – dijo dando besos en mi cuello.
-Y yo quisiera que lo hicieras.
Me miró y ambos reímos. Nos besamos lento, besó mi mejilla, mis ojos, mi nariz y lentamente salió de mí.
-Creo que lo mejor será darnos un baño – dijo acariciando mi cuerpo con ternura.
-Un baño y dormir nos hará bien.
-Sí, ven – nos pusimos de pie. Mis piernas temblaban, si no fuera porque me estuviera sujetando, juró que en estos momentos estaría en el suelo.
Eché un vistazo a la cama y esta tenia manchas de sangre. Cierto, había escuchado que cuando una perdía su virginidad, siempre manchaba las sabanas con sangre. Entonces sentí que el lazo que nos ataba se hacía más fuerte. Era suya. Yo era su mujer.
Ranma me miró, como si nuestros pensamientos se conectaran, como si estuviéramos pensando lo mismo. Rodeo mi cuerpo y me beso en el hombro.
-Te amo… - murmuró –Te cuidaré toda mi vida…
Era una promesa que esperaba que cumpliera. Porque yo lo haría.
Nos dimos un baño con agua caliente, consentimos nuestros cuerpos, y esa noche dormimos abrazados, satisfechos y muy enamorados.
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Hola chicos! Espero que hayan pasado un lindo fin de semana (aunque no se termine el domingo). Espero que les haya gustado este momento tan esperado imagen capitulo: 3
Gracias a las personas que han estado uniendo y leyendo mi historia, me alegra poder complacerlos y espero que más personas descubran este fic jeje! Un saludo enorme y un beso para todos. Gracias por todos sus comentarios que de verdad me alientan a seguir adelante.
Besitos besitos, chau chau…
