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Interludio

"El chico perdido"

El sonido de la suela de su zapato rebotaba por los pasillos del hospital donde se encontraba, con cada paso que daba un terrible sonido como el martillar de un clavo inundaba el silencioso lugar, el olor a alcohol y antiséptico asaltaba sus sentidos, y a la lejanía el leve olor a madera quemada, no, no era este lugar el que olía a madera quemada, era el ¿tal vez nunca dejaría de olerlo?

—Por aquí— sonó la voz de la enfermera que lo guiaba por el laberinto que llamaban hospital, con un suspiro siguió a la mujer como un buen perro fiel pero el ya no era el de antes, su cuerpo se sentía débil y cansando, sus pecados lo hacían sentir como si cargara un yunque encima, pero a pesar de su condición física que día a día se deterioraba más sus ánimos estaban en las nubes todo gracias a esos dos chicos.

Todavía podía recordad aquel día, el olor a quemado, el humo, la podredumbre a muerte que impregnaba el aire como una mujer preñada, el mismo día en que lo había perdido todo, fue el mismo día que fue salvado.

—eto, perdone que le interrumpa señor— sonó la débil voz de la enfermera sacándolo de sus pensamientos.

—Si— dijo el en voz seca y sin emoción, la máscara que había creado.

— ¿De verdad adoptara al otro chico?— pregunto ella, refiriéndose al encuentro del hombre con uno de los pacientes en el ala infantil momentos atrás.

—Eso es correcto— respondió el de forma sencilla, pues era la verdad, el chico había aceptado incluso cuando él le había revelado su secreto solo quedaba firmar y sellar los papeles y el pasaría a su custodia, pero antes de poder hacer eso necesita reunirse con otro paciente, necesitaba ver con sus propios ojos lo que afirmaban los doctores que lo habían atendido.

—¡Que alegría!— dijo la enfermera en felicidad dando un leve salto que no paso desapercibido por el —esos pobres niño no tienen a donde ir, es bueno ver que todavía hay personas como usted en el mundo, es usted realmente un buen hombre— dijo ella dejando escapar al final un leve sonrisa complacida.

—Ya veo— fue el único comentario por parte de él si tan solo supiera la verdad, si tan solo supiera de los horrores que el había cometido en nombre de un ideal desecho, tal vez no estuviera tan feliz que estuviera adoptando a ese chico tal vez fuera la primara en juzgarlo. Nuevamente en silencio ingresaron a un ala del hospital más apartada de las áreas más bulliciosas, aquí las ruidosas conversaciones de los pasillos solo eran más que un susurro en las paredes, en este lugar las enfermedades no podían ser combatidas con medicina o procedimientos.

— ¿Pero de verdad quiere hablar con él?— pregunto la enfermera la cual en el corto recorrido que habían compartido él se ya había dibujado su personalidad, al parecer y si no se equivocaba esta clase enfermera era de las del tipo que le gustaba meter su nariz en asuntos que no le competían, en pocas palabras, una común y corriente comadrona.

—Debo hacerlo— "Debo agradecerle por haberme salvado" respondió dejando la otra parte de su respuesta para sus adentros

— ¿Por qué?— podía palpar la curiosidad en el tono de voz de la mujer.

—Si no… no poder vivir conmigo mismo

La mujer lo miro como si le hubiera salido otra cabeza, llevando la tabla en su mano a sus ojos leyó el reporte del paciente que estaban a punto de visitar —Nombre del paciente, desconocido— susurro ella lo suficientemente alto para que el la escuchara, como si quiera que el conociera a lo que se estaba enfrentando, queriendo aterrarlo, algo que era totalmente incensario —Leves quemaduras de primer grado al nivel de sus piernas y pies, daño a sus órganos internos, causa desconocida nota, escaneo electromagnético fallido causa desconocida. Sistema respiratorio leve mente lastimado y con quemaduras, brazo izquierdo fracturado en diferentes sección, se recomienda operar— la narración de la mujer tomaba más intensidad nombrando las heridas del paciente hasta que llego al clavo del tema —el paciente recobro la consiente tres días atrás, intento de suicidios prevenidos 3, uno cada día que ha estado consiente, problemas de asocio con la realidad, posible estrés post traumático, problemas obsesivos compulsivos, ha rechazado cualquier intento de alimentarlo, la intravenosa se ha tenido que colocar a la fuera, nota, el paciente solo repite 'este no es verdad, es solo una ilusión', posible problemas para aceptar lo sucedido…paciente admitido al ala psiquiátrica, se recomienda precaución en su presencia— fue lo último que dijo la mujer antes de detener delante de una puerta girándose a verlo —última advertencia señor— dijo la mujer —este chico necesita ayuda médica profesional

Pero en la mente de el solo estaba el recuerdo de un chico que lo mirada con ojos azules perdidos en aquel infierno mientras le preguntaba

¿Eres real?

El solo asintió y sin prestare atención a la enfermera poso su mano en el pomo de la puerta pero fue detenido por la mano de ella.

Dejando escapar un suspiro dijo —tenga cuidado a pesar de que no lo dice, el chico a atacado a tres de nuestras enfermeras.

El solo asintió sabiendo que podía valerse por sí mismo.

Sin más abrió la puerta de la habitación, entrando sin pedir ninguna clase de permiso, al otro lado de la puerta una habitación solitaria lo recibió, la luz tenue de la ventana entre abierta bañaba la baldosa blanca del cuarto en el color naranja del atardecer, mientras la luz artificial de la lámpara en el techo alumbraba al único residente de la habitación.

En una camilla en el centro de la habitación estaba acostado un chico de cabellera amarilla sucia y alborotada, sus extremidades habían sido aprisionadas por correas de cuero, mientras una bata de hospital cubría su cuerpo, desde la entrada podía ver vendas en sus muñecas, su cuello y si su ojo no le fallaba, en su estómago.

"Así que los reportes eran ciertos" pensó el curioso, interesado por la razón del chico de querer quitarse la vida, adentrándose en la habitación coloco su maletín a un lado de la camilla mientras tomaba asiento en el único banquillo que acompañaba la soledad de la habitación, ni siquiera había una mesita de noche para colocar las flores de buenos deseos.

Cuando poso sus ojos en el rostro del chico noto como este está murmurando algo para sus adentros, afinando sus oídos pudo escuchar 'esto no es real, esto no real, solo una ilucion' con una sonrisa triste él le hablo

—Hola, ¿Cómo has estado?— era una pregunta tonta, lo sabía pero no conocida ninguna otra para romper la extraña aura que rodeaba al chico.

El chico solo lo ignoro siguiendo con su murmuro mientras ocultabala vista con sus mechones de pelo, su cara apuntaba a la ventana pero podía jurar que el chico no veía nada delante de el.

—Sé que no nos conocemos— siguió hablando el siguiendo su corazonada de que el chico lo estaba escuchando —de seguro debes pensar quien es este extraño desconocido, tal vez no me recuerdes pero fuiste tú quien me encontró aquel día, estaba perdido y desesperanzado cuando vi tu rostro… sentí que volvía a nacer, más aun cuando depositaste aquel chico en mis brazos…jaman me había sentido tan feliz en toda mi vida— narro el mientras las imágenes que había quemado con fuego en su memoria resurgían.

—Sé que no tengo derecho de estar aqui, mucho menos de hablar contigo pero no puedo evitarlo, si no tienes donde ir, o si no tienes a nadie más con quien contar…puedes contar conmigo.

El murmuro del chico se detuvo

Al mismo tiempo el hombre se había dado cuenta de su grave error

—Oh cierto, nunca te dije mi nombre— comento el sorprendido por su error

El chico giro lentamente su rostro al hombre todavía ocultando su mirada con su cabello.

—Mi nombre es Emiya Kiritsugu, es todo un placer poder hablar contigo— el hombre que se había presentado como Kiritsugu sonrió ampliamente al ver que sus palabras habían llegado al chico.

—Kir...Kiri— sonó la ronca voz del chico

—Si, Kiritsugu— asintió el complacido —en pocas palabras, lo que quise decir momentos atrás, es…¿Te gustaría vivir conmigo?—el hombre revelo por fin, pero todavía no había terminado, debía decirle la verdad de inmediato, al igual como hizo con el otro chico —pero hay un pequeño detalle, veras…como decirlo…— susurro el a lo último —aquí va, veras, soy algo que llaman Hechizero

El chico levanto la vista revelando por primare vez sus ojos

¿Hechizero?

Kiritsugu comprendió la mirada en los ojos sin vida del chico, esos ojos azules muertos que parecían atravesar su alma.

—como escuchaste, soy un hechicero…

Pero antes de que pudiera continuar la voz del chico lo interrumpió, su voz era ronca y sin vida como sus ojos, como si estos se hubieran rendido años atrás.

—¿Puedo preguntarte algo Hechizero?— dijo el chico mientras sus ojos sin vida tomaban un leve tinte de esperanza, algo en él había despertado cuando revelo su verdadera identidad.

—Lo que sea

—¿Esto es real?

El asintió.

—¿Eres real?

Volvió a asentir

—¿No una ilusión?

—No pero de haberlo sido la hubiera podido detectar y eliminar— explico Kiritsugu mientras los ojos del chico se abrían de par en par ante esta revelación —¿Qué dices?¿te gustaría salir de aquí y vivir conmigo?

El chico considero las palabras del hombre un momento y llegando a una conclusión asintió

—Me alegra— dijo Kiritsugu levantándose del banco, con la aceptación del chico solo debía conversar con las personas adecuadas y el chico seria libre del hospital —pero antes de irme, ¿Cuál es tu nombre?

—Uzumaki Naruto

Interludio

fin