Capítulo 2.
"I'm dancing with tears in my eyes. Just fighting to get through the night. I'm losing it with every move I die. I'm faded, I'm broken inside"
Dancing with Tears in My Eyes- Kesha
Despertar por las mañanas es difícil. Es probablemente la cosa más dura que él tuvo que hacer hasta entonces.
Se sentía muy adolorido y su cuerpo no quería levantarse, pero siempre se forzó a si mismo a hacerlo porque de ser así no alcanzaría a tomar el autobús, tendría que caminar todo el trayecto hacia la escuela que quedaba a diez millas por lo menos.
La casa parecía estar tranquila y tras una cuidadosa inspección, miro por la rendija de la puerta de la habitación de su madre y al parecer estaba solo en casa. Bueno, al menos podría tomarse su tiempo y no sentirse en el borde del abismo. No iba a tirar su ropa habitual esa mañana, observó los moretones rojizos y azulados que se extendían por sus brazos y sus muñecas, tomó una vieja sudadera de color azul marino que casi nunca tenía la necesidad de usar y se la colocó sobre la cabeza.
El autobús estaría esperando ahí afuera en cualquier momento así que no dudo en hacer su camino hacia afuera. Se movía más despacio que de costumbre, de eso estaba seguro, mientras subía los escalones hacia el interior del autobús, una punzada lo golpeó en la zona baja de su espalda, se sentía como una aguja eléctrica que apuñalaba toda su espina dorsal. Hizo una mueca de dolor y se detuvo cerca del conductor antes de ir a la parte de atrás y sentarse.
Era un alivio que con todas las señales de advertencia que experimentaba en casa nadie se hubiera dado cuenta. Sus profesores, el director Lewis e incluso sus amigos parecían no encontrar las pistas y no porque él lo quisiera.
Y entonces ahí estaba Steve, siempre tenía sus sospechas pero él en su mayoría lo dejaba pasar.
Steve a veces iba en autobús con él, a veces no a menudo. Por lo general, termina yendo con sus padres a la escuela, que suerte. Debió haberse quedado dormido porque pronto al abrir los ojos se encontró frente a la escuela secundaria Pearl Bailey. Steve no había llegado aún. Esperó a que todos salieran del autobús antes de poder hacer lentamente su propio camino.
Caminaba con una ligera cojera pero no podía evitarlo, Snot se abrió paso dentro de la escuela por el pasillo y a la izquierda hacia su casillero, no estaba ni a mitad de poner su combinación cuando escuchó la familiar y alegre voz de su mejor amigo llamándolo. Un segundo después y el chico estaba justo junto a él.
-¿Cómo estás, amigo?
Snot miró a Steve quien le estaba sonriendo y logró esbozar una pequeña sonrisa.
-Oye.
Abriendo el locker comenzó a sacar sus libros de historia y matemáticas, estremeciéndose bajo la tensión de sus músculos mientras movía sus brazos. Cielos, todo su cuerpo le dolía.
-¿Quieres ir a Pizza Overlord conmigo después de la escuela? Mi mamá me recoge y puede dejarnos allí.
-¡Claro, amigo!-sonrió Snot pensando en lo hambriento que estaba. Su estomago comenzó a gruñir con intensidad y fuerza.
-Snotters, ¿no tomaste tus Lucky Charms esta mañana? ¡Sabes que son parte de un desayuno completo!-dijo Steve frunciendo el ceño.
Empujo la puerta del locker cerrándola con toda su fuerza mientras sujetaba los libros de texto en su brazo, era demasiado para él.
-No, en realidad no tuve la oportunidad de tomar el desayuno-dijo lanzando un suspiro.
-¡¿No tomaste el desayuno?!-exclamó Steve horrorizado-¡pero eres un chico en crecimiento!-
-Tengo que ir a clase…-Snot rodó los ojos y se apartó de él.
Mientras se alejaba enojado, Steve lo miró asombrado debido a su repentino cambio de humor.
¡Al fin! Steve estaba caminando a través de la puerta principal de su casa después de un largo día en la escuela lidiando con los malentendidos de los profesores, sus compañeros que lo odiaban y naturalmente, el sueño de sumirse a las lecturas y trabajos interminables después de la escuela. Sin mencionar el hecho de que su madre había prometido recogerlo y llevarlo a Pizza Overlord, obviamente se olvido, no, eso no era muy considerado de su parte, lo habían dejado a su suerte sobre cómo llegar a casa.
Habiéndola llamado luego de casi diez minutos de espera, le había informado que se había olvidado y que estaba a medio camino de llegar a la ciudad, obligándolo a correr hacia los autobuses escolares y tomar uno como parte de su rutina antes de que se fuera.
Ahora estando en casa, finalmente, Steve podía relajarse y ver la televisión mientras se estiraba en el sofá. Justo cuando estaba pateando lejos sus zapatillas, Roger llegó a la sala bajando las escaleras.
-Steve, vete. Eso está preparado para la película donde actua Dolly que tengo que ver.
-De ninguna manera, Roger. Has estado aquí todo el día, es mi turno de ver la televisión ¡acabo de llegar a casa!-dijo Steve empujando su mochila con su pie, se estiro a lo largo de los cojines ocupando el mayor espacio posible, esperando que eso fuera suficiente para que se vaya.
Roger se quedo mirándolo con las manos en las caderas.
-Mira, cariño. Hay una orden en esta casa, un sistema si quieres. Están tu padre, Hayley, Frannie, el pez, Jeff y luego tú. No, espera, tal vez Hayley está luego del pez, de cualquier forma siempre eres el último asi que… ¡Scootch!-el alienígena gris lo empujó por completo del sofá, aterrizando de forma dolorosa en la alfombra del suelo y se acomodó en su lugar.
-Oh, Roger ¡Jesus!-Steve se puso de pie frotándose los codos por el dolor. Finalmente salió disparado dejando a Roger preparando todo para su película en la televisión.
Steve bebió la cerveza ligera que había encontrado disfrutando la forma en la que el cristal helado hacía contacto con su palma. Se recostó sobre sus manos contemplando el atardecer con los diferentes tonos de colores mezclados en el cielo. Se sentía extraño, no le gustaba del todo la sensación que estaba recibiendo debido al alcohol, pero tampoco le desagradaba, estaba comenzando a cansarse de la manera en que lo trataban en esa casa; de la constante indiferencia de su padre, ignorando el hecho de que no llegaría rápido a ninguna parte cuando estaba en la escuela y no estaba preparado para cualquier tipo de trabajo de medio tiempo. Las últimas cinco veces que había intentado retenerlo había fallado miserablemente, no había nada más que pudiera hacer.
Dios, su vida era una mierda…
La luz del sol desapareció rápidamente mientras Steve continuaba viendo fijamente hacia el horizonte, sin preocuparse por su tarea ni por su falta de tiempo para ir a cenar como normalmente lo hacía. Era demasiado bueno como hijo, de eso estaba seguro, demasiado bueno para esas personas, demasiado bueno para cualquier persona realmente…había terminado ya con todo eso.
Había que ver como lo trataban ahora, ahora que él ya no era el "hijo perfecto".
Por otro lado, dudaba de que su familia estuviera dentro, a excepción de Roger. Los demás probablemente habían salido sin él a algún lugar para cenar, ya que su propia madre había olvidado su promesa de llevarlo a buscar pizza, ridículo…de todos modos, él estaba mejor afuera ahí solo en el exterior.
De repente la puerta de la casa se abrió tras él y se apresuro a echar la botella de cerveza ligera lejos de él y en la hierba. Arrojó rápidamente su camisa roja para tratar de encubrirla.
-¡Nada!-gritó desesperado.
-¿Steve?
Era la voz de Snot que venía detrás de él, el chico parecía bastante divertido, muy diferente en comparación a lo que había visto antes en la escuela.
-Oh…Hey, Snot-dijo Steve sorprendido por la repentina aparición del chico. Su amigo se sentó a su lado mientras observaba la camisa a un pie de distancia.
-¿Qué haces aquí afuera?
Steve suspiró y se llevó las rodillas al pecho.
-Oh…nada, solo pensando en cosas y bebiendo…supongo ¿qué estás haciendo aquí?
-Bueno, solo pensé en venir…mi madre está entreteniendo a un "amigo" así que preferiría no estar cerca…también…siento mucho haberte gritado antes, debería haber ido contigo para obtener pizza, soy un idiota ¿fue divertido al menos?
Steve frunció el ceño y apartó la mirada.
-Mi estúpida mamá lo olvido así que no fui.
-Oh…
Los dos estaban tranquilos mientras se sentaban observando del sol ocultándose. Steve miró a su mejor amigo preocupado por lo que estaba pasando, especialmente con su madre. Él sonrió, comenzaba a sentirse un poco ebrio y se movió para sentarse más cerca de él.
-Snot, ¿Quieres una cerveza? Tengo más.
Snot parpadeó con el ceño fruncido ante la preocupante forma en la que él estaba tratando de evadir sus problemas, no es que no quisiera hablar en realidad.
-Steve ¿Qué pasa contigo? ¿Sabes? No tienes que recurrir al alcohol para resolver tus problemas, yo estoy aquí para ti.
Él no estaba listo realmente para ver que su mejor amigo comenzara a beber también. Todo estaba pasando demasiado rápido, lo mejor era salir y dejarlo. Una alarma comenzó a sonar en su mente, una especie de advertencia pero hizo caso omiso e intentó simplemente ignorarla mientras seguía mirando a su amigo a los ojos. Steve sonrió y se acercó aún más golpeándose ligeramente contra él.
-Sé lo que eres, Snot. Te conozco…tú eres, eres como mi mejor amigo y…tan perfecto.
Al notar la manera en que su amigo pronunciaba las palabras, Snot rodeó con un brazo el hombro de su amigo acercándolo más a él queriendo tranquilizarlo por la razón que él había elegido para golpear la botella. Él no sabía lo que estaba pasando, ni lo que estaba mal pero supuso que debió haber sido algo grave.
-Eres mi mejor amigo, Steve-dijo sonriéndole y deseando poder distraerlo de buscar las otras botellas que había escondido cerca.
Sintiéndose muy aturdido, Steve sonrió, volviendo a ver al chico al que había llamado su mejor amigo durante casi diez años. Se mordió el labio hundiéndose más cerca de él haciendo que Snot retrocediera un poco sorprendido.
-Wow ¡tu aliento es terrible, Steve!-comentó riéndose.
-Lo siento…-Steve se sonrojó y se alejó mirando sus manos. Se estremeció un poco ante la ligera brisa que se había formado, dispersando varios pétalos de flores para luego caer en el árbol más cercano. Snot extendió su brazo de nuevo para acercarlo y mantener el calor corporal, aunque eso solo era una excusa, la temperatura apenas había bajado de los 65 grados. Steve le sonrió a su amigo mientras la noche empezaba a aparecer, oscureciendo el cielo a su alrededor.
Las luciérnagas en el fondo daban un toque agradable…
Más tarde, esa misma noche. Steve comenzaba a sentir los efectos de beber. Solía ser muy claro, el alcohol definitivamente no era su amigo. Además era un chico que ni siquiera bebía café ¿cafeína? Era muy sensitivo a ella ¿chocolate? Olvídalo, incluso el azúcar lo afectaba.
Exhausto hizo un rápido trabajo cepillándose los dientes y colocarse el pijama. Pudo haber sido un poco después de las 10 p.m ¡pero él apenas podía mantener sus ojos abiertos! Apagó la luz cerca de la cama, se arrastró bajo las sabanas, se inclino para tomar el mando de su a su abanico oscilante (?), lo encendió para apagar los sonidos del mundo y para poder conseguir un sueño tranquilo e imperturbable.
Snot se había quedado un poco más tarde hasta que sus padres finalmente llegaron a casa. Tuvo que salir rápidamente diciendo que debía llegar a casa ahora porque era muy tarde. No quería meterse en problemas con su madre o ponerla más molesta de lo que ya estaba con él. Steve se había enfadado por eso, pero lo dejo ir, no quería incomodar a su mejor amigo.
Ahora mientras yacia bajo las suaves sábanas de su cama, dejo que su mente vagara hacia la situación que estaba viviendo su amigo con respecto a la suya. Eran drásticamente diferentes. Decidió no intentar hacer una comparación con la vida de su mejor amigo y la suya propia, rodó de lado para intentar dormir. Mañana comenzaría a trabajar en un plan.
Cerró de golpe la puerta detrás de él, se inclino hacia atrás y presionó la cantidad total de su peso contra ella para mantener a su madre afuera mientras estratégicamente se acercaba y colocaba el seguro en posición vertical en el pomo de la puerta. La puerta se sacudió repetidas veces mientras escuchaba como su mamá golpeaba, pateaba y arañaba intentando desesperadamente entrar en su habitación.
Snot suspiró aliviado mientras se deslizaba hasta quedar en el suelo, todavía apoyado contra la puerta de madera de la habitación.
-¡Abre esta puerta!-gritó su madre ininteligiblemente mientras se arrastraban junto con el alcohol y su ira aumentaba. Golpeó de nuevo la puerta por última vez antes de callarse por completo.
Gracias a dios que había sido lo suficientemente rápido para llegar a su habitación. Gracias a dios que había tenido la cuidadosa idea de comprar una cerradura para la puerta de su habitación, habiéndola instalado una tarde mientras ella estaba en el trabajo, en uno de los pocos días que se había presentado para su turno, lo había hecho rápidamente sin saber cuándo volvería a casa. Fue una buena cerradura, demasiado cara pero venía con su propia llave, se sintió aliviado una vez que la instaló, solo era cuestión de llegar a su habitación cada vez que ella estaba en ese estado para poder mantenerse a salvo.
No siempre bebía, pero cuando lo hacía era una absoluta pesadilla. No había problema en ello.
Mientras se sentaba en el piso se derrumbó contra la puerta, trató de recordar con exactitud cuando fue que había comenzado con este hábito de beber. Definitivamente sucedió en el tiempo en que su padre los había abandonado, pero no había sido tan malo hasta hace unos meses. Se frotó los golpes en el brazo izquierdo donde lo había sujetado la noche anterior y se pregunto cuánto tiempo más podría soportarlo.
¿Tal vez podría conseguir ayuda para ella desde el hospital? No, eso solo la metería en problemas y hasta podría llegar a perder su trabajo.
Lo mejor sería esperar, después de todo no duraría para siempre ¿no?
Otro día, otra ronda de clases inútiles en una escuela inútil a la que no le restaba importancia.
Snot caminó por el pasillo con su mejor amigo, ignorando la forma en que la mochila presionaba contra su espalda adolorida.
-Snot ¿no puedes quedarte con tu tío o algo así?-preguntó Steve.
Estaban guardando sus libros en su casillero y preparándose para ir a casa luego de un largo día.
-No, Steve-murmuró su amigo con ese tono que hacía sacar a su amigo del tema de conversación.
-Bueno, ¡al menos dile a tu tío lo que está pasando! Quiero decir, dios, ¡tienes que decírselo a alguien!
Snot cerró de golpe su casillero y se echo la mochila en su espalda, estremeciéndose un poco mientras esta golpeaba una zona adolorida en su hombro. Tuvo la suerte de no estar dislocado para ser honestos. Comenzaron a dirigirse a la entrada principal del edificio, pasando por la oficina del director. Steve miro el vidrio mientras pasaban, notó que Brian estaba ausente en su escritorio y la puerta estaba abierta.
-Mira, Steve. Olvidalo ¿de acuerdo? Incluso si le dijera a mi tío el no me creería ¿me entiendes? Él es el hermano de mi madre ¿por qué lo haría?
Entrecerraron los ojos contra el sol mientras salían del edificio y comenzaron a bajar los escalones de hormigón.
-Bien, si no se lo dices a nadie ¡yo lo haré!-Steve miró furioso a su amigo desafiándolo a objetar. Snot lo miro en silencio antes de sacudir la cabeza en señal de desilusión y comenzó a alejarse.
Steve sintió su sangre hervir ¿cómo su amigo no era capaz de hacer algo al respecto? No podía creerlo...
-¡Snot!-Lo llamó después de verlo alejarse, no miro hacia atrás y continúo su camino a casa.
Escuchó la bocina de un auto cerca, echo un vistazo a los autos alineados frente a la escuela, Steve vio a su madre mientras la llamaba.
-¡Steve! ¡Aquí, cariño!
Dio una última mirada hacia la espalda de su amigo, lo hizo pensar que tal vez sólo necesitaba estar solo por un tiempo. Y así fue, subió al auto de su madre y se fueron. Francine estaba hablando de algo, algo acerca de sorprenderlo en la escuela para poder llevarlo de compras, pero no estaba prestando atención en realidad. Miro la ventanilla del auto con desesperación ¿qué iba a hacer ahora?
Viernes por la noche, viernes...por la noche.
Frente a un fin de semana con absolutamente nada que hacer, la mayoría de la gente estaría feliz por eso ¿verdad? Bueno, lo serían si tuvieran gente con la cual pasar el tiempo. Steve Smith, sin embargo, se enfrentaba a otro fin de semana lleno de aburrimiento. Pero así era Steve, llegó a casa las 3:30 p.m después de la escuela y ahora se preparaba para dormir a las 10 p.m. parpadeó ante los números verdes de neón en su reloj despertador que marcaban las 11:32 p.m, se dio cuenta de que podría ser el último momento en el que se habría quedado despierto hasta el viernes por la noche. Después de todo, él nunca había tenido otro sitio a donde ir o algo que hacer los viernes. Ciertamente no se le permitía ir a fiestas, no es porque alguna vez lo hayan invitado.
Steve se mordió el labio y se maravilló ante la idea de quedarse despierto toda la noche, observó el centro de la ciudad y realmente pudo vivirlo ¡enloqueció con ello! Y ¿por qué no? ¡Él era joven, salvaje y libre! ¡Ya era hora de empezar a vivir, maldita sea! Tal vez ¿podría ir a alimentar a los patos del estanque cerca de la biblioteca? No, eso era algo loco ¡los patos estarían dormidos! Que tonto ¿y si fuera a una maratón de películas nocturnas en el cine? Pero ¿Qué pasa si se metió en lugar de comprar su boleto como un adolescente responsable? ¡Oye! Sí, ¡eso era todo! Con la energía renovada, Steve se preparó para salir y divertirse a lo grande pero...salir solo no era divertido ¿Quizás debería ir a la casa de Snot y convencerlo de salir con él también? No es que tuviera éxito, además el chico aún estaba molesto con él, eso lo sabía.
Sacó su teléfono y comenzó a escribirle a su amigo, intentando convencerlo de que se reunieran para que puedan divertirse juntos. Pero todo termino con un "no puedo ir", había intentado todo y ahora el chico estaba decepcionado. Tecleó rápidamente en su Smartphone:
"Snot tenemos que hacer algo, es viernes"
El chico respondió, provocando que Steve estrechara los ojos con sospecha.
"No puedo, tengo que estudiar"
¿Estudiar? Sí, claro...
"¿No quieres pasar el tiempo conmigo, Snot? ¡Tú eres mi mejor amigo!"
"Por supuesto que sí, no es eso...sólo estoy cansado ¿Ok?"
Steve frunció el ceño, hundiéndose contra las almohadas. Tal vez Klaus estaba dispuesto a hacer algo, o quizás Hayley. Necesitaba divertirse, necesitaba distraerse de la miseria que estaba pasando su amigo. Si el chico no iba a dejar que estuviera con él ¿Qué podía hacer ahora? Encontraría algo con que matar el tiempo y darle su espacio si es lo que realmente quería.
"Está bien, Snot. Lo entiendo, descansa un poco"
Le envió ese mensaje de texto y luego fue a buscar a los demás miembros de la casa para divertirse.
Lunes otra vez y las clases pasaban lentamente como solían serlo a menudo con Snot quien pasó su escritorio y se acomodó para su tan necesitado descanso. Últimamente estaba muy agotado y la falta de sueño no podía compensarlo. Cuando terminó su tercer período de clases y se preparó para ir a la siguiente, pudo ver que Steve se aproximaba hacia él con alegría y se notaba que estaba emocionado por verlo. Decidió que no estaba listo para soportar la energía que tenía su amigo tan temprano ese día por lo que rápidamente entró al baño cercano con la esperanza de que no lo encontrara allí.
Escondido en una de las cabinas y sintiéndose completamente ridículo, escucho como abrían y cerraban la puerta junto con unos pasos vacilantes.
-¿Snot?
Por supuesto que lo seguiría ¿por qué no lo haría? Era un plan estúpido. Empujando la puerta abierta, Snot se atrevió a enfrentar a su mejor amigo, soltando un suspiro de cansancio. Steve lo miró con curiosidad.
-Oye, ¿no me viste? Estaba buscándote en el pasillo. De todos modos, quería hablarte sobre Pizza Overlord...
-¡No me importa Pizza Overlord, Steven!-gritó sintiéndose extremadamente molesto, más sin embargo no encontraba la razón.
-Oh-fue todo lo que dijo por respuesta.
Snot se sintió mal por su ataque de ira mientras dejaba que aquel momento permaneciera en el aire. Los dos se quedaron solos en medio del baño de chicos, no parecía que alguien quisiera entrar y salir en esa situación.
Eso debía significar...si...
El único timbre que sonaba en los altavoces significaba una cosa y solo UNA cosa, que el cuarto período de clases había comenzado sin ellos en sus respectivos lugares. Steve parecía asustado por su demora, por supuesto que lo hizo pero rápidamente lo dejó pasar, la infelicidad de su amigo era más importante que cualquier llegada tarde a clases, aún si esta iba a parar a su registro permanente.
-¿Qué pasa, Snot?-preguntó por fin.
El chico de cabello rizado suspiró dejando caer su mochila en el suelo. Se inclinó sobre el lavamanos, mirando su reflejo en el espejo, unas ojeras profundas, oscuras y unos ojos rojos y cansados lo miraban fijamente.
Ella podría haberlo matado, pensó sin gracia ni humor mientras recordaba lo ocurrido la noche anterior ¿por qué no lo hizo? ¿Por qué siempre se detenía antes?
-¿Snot?
Ella debía hacerlo, sería mejor así...
-¿Snot?-volvió a llamarlo Steve observando con cansancio la mirada de su amigo en el espejo en su posición detrás de él. Finalmente el reconocimiento apareció de nuevo en esos ojos oscuros mientras el chico volvía a la realidad. Snot miró a su amigo apoyado contra el lavamanos de porcelana.
-¿Qué?
-Estoy realmente preocupado por ti, Snot.
Steve dejó que su declaración flotara alrededor de ambos, notando como su mejor amigo miraba obstinadamente sus limpias y súper altas zapatillas de deporte. Tan blancas, tan perfectas... debieron haber salido muy caras ¿cuándo cambio tanto la dinámica entre los dos? Recordó que una vez sus familias eran muy cercanas en términos de clase social, su padre había intentado todo por mantener a su familia...lástima que se rindió luego de un tiempo y los dejó.
-Hemos sido amigos por mucho tiempo, Steve...-dijo Snot sin dejar de mirar los zapatos de su amigo, provocando que arqueara la ceja en confusión-desde que éramos niños, éramos tan jóvenes...-
Sintiéndose incómodo, Steve miró alrededor del cuarto tratando de pensar en algo más para decir.
-Bueno, si, ha pasado mucho tiempo...mira, realmente deberíamos estar llegando a clases...
Snot sacudió la cabeza para encontrarse con la mirada de su amigo y lo interrumpió con una expresión de disgusto en su rostro.
-Steve, ¿a quién le importan las clases? Honestamente hablando, estoy aquí tratando de decirte algo, quiero decir, sé que probablemente esté haciendo un trabajo terrible pero dame un segundo ¿eh?
Había en él esa cólera quemándose de nuevo en el momento menos oportuno, Steve se veía involucrado en ese estallido pero ya estaba acostumbrado a ellos, se repuso rápidamente. Asintió pacientemente esperando a que el otro continuara. Snot respiró hondo y miró a cualquier rincón del cuarto excepto a la mirada inquisitiva de su mejor amigo. En lo único que pensaba era en huir pero... ¿A dónde iría? Estaba atrapado, como un canario en una mina de carbón. Si tan solo aquel estúpido chico se diera cuenta de lo que estaba pasando. ¿No podía ser su mejor amigo y ver lo que en realidad estaba pasando sin tener que hablar de ello? ¿No podía simplemente ayudarlo? Odiaba verse tan débil y odiaba más tener que pedir ayuda en esta situación pero ahora tenía que enfrentar la realidad. Era ahora o nunca...
-Estoy...pasando por un momento muy difícil ahora
Steve lo interrumpió prematuramente.
-Bueno, seguro que con tu mamá...
-¡Escuchame, Steve!-le dijo a modo de súplica, encontrándose con su mirada frente a él-¡necesito ayuda!-
Si no lo hablaba ahora, sabía que nunca lo haría. Y entonces...entonces sería demasiado tarde. Ver la mirada de preocupación reflejada en el rostro de Steve fue todo lo que necesitó para que se rompiera por completo y se rompió, hundiéndose en el suelo, lo tendría si no fuera por los rápidos pasos de Steve yendo hacia él con los brazos extendidos para atrapar al chico en un abrazo.
Aquel momento resultaba ser demasiado real, demasiado duro y demasiado emocional para sus estándares. Era tan horrible que casi podía sentirlo en el aire, era tan tangible. Steve se hundió lentamente hasta quedar de rodillas, sosteniendo a su BFF lo mejor que podía, aunque en realidad estaba luchando contra su propio peso. No era un chico tan fuerte.
Snot sollozó, acomodándose para sujetar el cuello de la camisa roja favorita de su mejor amigo, pero Steve no pensó siquiera dos veces en el estiramiento de la tela, estaba sorprendido y sumido en la profunda tristeza de su amigo, esto era demasiado...
-Necesito ayuda, ayuda...-Snot parecía repetir la oración una y otra vez hacia él, sus ojos se cerraron fuertemente mientras temblaba.
Steve lo aferró estrechamente contra él deseando poder consolar al chico sin tener una mínima idea de cómo hacerlo realmente. Considero el hecho de que algunos "chicos malos" podrían entrar al baño en cualquier momento, buscando algún modo de escapar de las clases, algún lugar para pasar el rato. Estarían en una posición privilegiada para el acoso mental si no lo hicieran, tuvo que apartarlo a algún lugar menos precario.
-Snot…erm…-murmuró sujetando sus hombros y tratando de que lo vea fijamente otra vez. Lo hizo aunque fue a través de una multitud de lágrimas acuosas, de las cuales la mayoría habían rodado por su rostro mojando su camiseta naranja-¿por qué no nos tomamos el resto del día? Quizas podríamos ir al parque, te gusta el parque, hay patos allí-
Steve intentó animarlo y le sonrió a su amigo. Conteniendose un poco, Snot consideró la opción, parpadeó observando el entorno a su alrededor, era mucho más agradable. Se veían ridículos y eso lo sabía, estaba recargado sobre el azulejo, casi acurrucado en el regazo de Steve y sujetando su camisa como si se soltara; se caería al abismo si eso pasara, que desastre.
Steve se movió para abrazarlo por completamente, jalando de su hombro izquierdo y usando su mano derecha para acariciar sus rizos y así poder consolarlo, el efecto fue inmediato. Snot finalmente se relajó, sus lágrimas dejaron de caer, sus hombros cayeron también, ya no podían resistir tensamente debido al estrés. Deshaciendo el abrazo, Snot bufó un poco pero luego sonrió.
-Está bien; vamos. Tal vez un poco de aire fresco me haga bien.
Steve se puso de pie, ofreciéndole una mano a su amigo mientras salían del baño de chicos. De repente, Snot comenzaba a sentirse mejor.
Quizás fue la necesidad de llorar y desahogarse dejando todo salir. La frustración acumulada en su interior lo había estado matando. Tal vez era la necesidad de que alguien se acercara para hablar del tema, no lo sabía pero sea lo que sea que lo hiciera sentir mejor era por causa de Steve, realmente le debía mucho, no era un buen amigo, no merecía a la gente como él en su vida y sin embargo, por alguna razón el chico permanecía a su lado.
Apuraron su paso por los pasillos, no querían meterse en problemas y ser atrapados por saltarse las clases. Steve era demasiado bueno pero hacía una excepción cuando se trataba de su mejor amigo, fue un poco difícil escabullirse pero con la ayuda de la banda de la escuela llenando los pasillos y el numeroso personal del anuario que llevaba a cabo su reunión en la cafetería, lograron mezclarse entre los demás.
Se dirigieron a la calle a una cuadra de la escuela cuando Steve finalmente habló rompiendo el silencio.
-Se trata de tu mamá ¿no?
Temor puro, hielo frío lleno las venas de Snot, tragó saliva nerviosamente.
-¿Qué…qué?
-Los moretones que aún sigues recibiendo, ya los habías insinuado antes. Sé que nunca habíamos hablado de esto pero se que es tu mamá la que te golpea, que bebe demasiado.
Podría haber cambiado el tema de la conversación, él podría haber cambiado el tema o simplemente arremetió otra vez. Pero cuando Steve se frenó en seco, volteándose para mirarlo directamente, con una expresión de preocupación en el rostro, Snot sintió deseos de romperse de nuevo. Había sido demasiado duro, había estado ocultando todo esto por tanto tiempo y ya no podía más, al menos no podía ocultárselo a su amigo, su mente le recordó una vez más que no lo merecía.
Permanecieron inmóviles durante unos largos minutos enfrentándose uno al otro, sin saber que hacer realmente. Snot suspiró y apartó la mirada.
-Sí, bien, ella me golpea…mucho.
-No lo entiendo-dijo Steve en un tono que era difícil de leer, pero Snot sospechaba que era una mezcla de ira junto con la tristeza.
-Ella bebe mucho, al menos comenzó a beber mucho hace un año aproximadamente.
-Sabía que bebía pero…
-Si lo hace…y demasiado.
Steve puso los ojos en blanco, su expresión cambio a una de rabia pura en su lugar.
-¡Eso no es una excusa! ¡Ella no puede golpearte así! ¿En qué diablos está pensando?
-No lo sé-Snot se encogió de hombros, su tono había cambiado a uno sin emoción, tenía ganas de llorar de nuevo pero no podía, estaba muerto por dentro, tenía una especie de coraza. Dios ¿por qué era tan inútil? ¿Desde cuándo era así?
Steve se acercó a él para abrazarlo pero se detuvo en seco, apoyó sus manos a cada lado de su rostro y apoyó su frente contra la de Snot. Al principio el chico se había encogido hasta que respiro hondo, ahora estar cerca de él de esa manera lo encontraba extrañamente reconfortante.
-Tenemos que sacarte de ahí-murmuró Steve con los ojos cerrados, sus manos se movieron para descansar sobre sus hombros pero sin moverse de su lugar.
Snot parpadeó frente al rostro de Steve el cual era difícil de reconocer debido a la proximidad de la misma.
-¿Qué quieres decir?
Quería reírse burlándose de su propio pensamiento, eso en realidad era una locura ¿a dónde iba a ir? Ese era su hogar y ella era su madre después de todo ¿tenía que estar bien? Ese era su hogar ¿de qué estaban hablando ahora? Steve se apartó con una expresión seria y grave en su rostro.
-¿No tienes algún familiar con el que puedas quedarte? Solo para…ya sabes ¿escapar?-
Snot miró al menor aturdido.
-No importa si tengo otro familiar, me merezco lo que está pasando porque…porque…-se detuvo.
El chico de gafas estaba desconcertado y molesto.
-Disculpa… ¡¿Qué?! ¡¿Qué te lo mereces?! ¡¿De qué diablos me estás hablando?!
-Yo solo…mi mamá está bebiendo mucho porque mi papá nos abandonó y ahora él está muerto y…no lo sé, Steve. Creo que necesito quedarme y cuidar de ella.
Steve se lanzó hacia el chico sujetando fuertemente su chaleco de mezclilla para acercarlo aún más a él.
-¡Escúchame, Snot! ¡No te lo mereces y no es tu culpa! Tienes que salir de allí. No me importa si tu mamá necesita ayuda, ella puede conseguir ayuda pero primero te ayudaremos ¿me entiendes?
El chico de cabellos rizados parpadeó sintiéndose tocado por la intensidad de su emoción.
-Bueno…
Steve a regañadientes lo dejó ir, sabiendo que esta no era la mejor manera de convencer a su mejor amigo. Se dio la vuelta, tratando de captar sus emociones, sintiendo que iba a comenzar a llorar. Parpadeó, no había tiempo para llorar, él no era un llorón. Volvió a mirar a Snot, extendió su mano y tomó la suya.
-Vamos a ver al director Lewis para hablar de esto.
Snot deshizo el agarre con rabia, como si se estuviera quemando.
-Espera ¡¿qué?! ¡No! ¡No, Steve! Sin duda no iremos a ver al director Lewis ¡¿estás loco?!
-¡Sólo trato de ayudarte!
-¡No, no lo haces! Solo te estás metiendo en mi vida…
-¡Maldita sea!-lo interrumpió Steve-¡lo hago! ¡Me estoy metiendo en tu vida porque te quiero y no permitiré que te hagan daño otra vez!-
Snot parpadeó, incapaz de creer en las palabras que salían de la boca de su amigo. Suspiró mirando fijamente sus zapatillas gastadas y arrugadas, el tinte negro de la tela se estaba desvaneciendo volviéndose casi gris, este probablemente sería el último día de su vida que iba a parecer normal. No es que no fuera normal del todo, ya fue suficiente, debía hacer las paces y lidiar con ello.
Miró a los ojos suplicantes de su amigo, que habían roto a llorar una vez más, sonrió aunque sabía que se estaba muriendo por dentro.
-De acuerdo, Steve. Haz lo que creas que es mejor.
