Capítulo 4.
"Who will bring me flowers when it's overand who will give me comfort when it's cold. Who will I belong to when the day just won't give in and who will tell me how it ends and how it all begins. Don't ever say goodbye I'm only human"
Flowers For A Ghost- Thriving Ivory
Las cosas comenzaban a moverse a un ritmo normal para Snot como todos los días, al menos eso esperaba Steve, él no era un experto en esas cosas, era a menudo demasiado sensible y emocional incluso para su propio bienestar ¿cómo se suponía que iba a ayudar a su mejor amigo con un asunto tan grande? Steve sabía que Snot estaba sufriendo por dentro aunque por fuera aparentara ser un adolescente perfectamente feliz. El problema era que cada vez que trataba de plantear la cuestión de que el chico fue desplazado de su casa y de su madre, se encogía de hombros y cambiaba de tema.
Miró a su amigo mientras arrancaba pequeños trozos del papel que estaba sosteniendo mientras estaba hipnotizado por el programa de televisión encendido frente a ellos, Steve finalmente tomó su muñeca para llamar su atención otra vez hacia él. Snot miró curiosamente a su amigo.
-Snot ¿estás bien?
Casi podía ver la puerta de su interior a través de sus ojos marrones, su comportamiento cambió sutilmente con la pregunta.
-Sí, ¿por qué?
Los ojos de Steve fueron hacía los trozos de papel que cubrían su regazo y ahora el piso de su habitación.
-Te noto algo…nervioso.
Snot desvió su mirada y dejó el papel en la mesita de noche, se levantó recogiendo todas las piezas que había tirado y las desecho en el cesto de basura en una esquina.
-Estoy bien, sólo estoy aburrido, supongo.
-Está bien, porque parece…que no estuvieras bien-comentó Steve en voz baja.
Vio a su mejor amigo a los ojos, lanzando un pesado suspiro.
-Mira, no quiero hablar de eso ¿de acuerdo? ¿No podemos simplemente…salir? ¿Relajarnos?
Y fue por eso que pasaron el resto de la noche acurrucados bajo las sábanas mirando al Doctor Who. Steve envolvió con sus brazos de forma protectora la cintura de su amigo, sintiendo el temblor de su pecho cuando el doctor dijo algo particularmente gracioso.
Snot siempre había pensando que no había nadie más en el universo que supiera más sobre Steven Anita Smith que él mismo. Pero en realidad, al haberse quedado con él más de las seis horas habituales a las que acostumbraba a estar con el menor, había comenzado a aprender cosas nuevas. Había muchas cosas que comenzaban a meterse bajo su piel, estaba el hecho de que le gustaba pegar la goma de mascar debajo de su escritorio en su habitación, un concepto que para Snot lo hacía temblar de disgusto.
Y también estaba el hecho de que él permanecía despierto hasta las 6:30 a.m, hasta el amanecer ¡incluso los fines de semana! Era un hábito que corrompió los nervios de Snot hasta el sábado cuando un persistente Steve lo empujo suavemente despertándolo, quería que subiera al techo con él para que pudieran ver el amanecer juntos, era tan molesto como siempre y le parecía agradable.
-Steve, es demasiado pronto para eso. En serio, me fui a la cama alrededor de las tres-murmuró mientras lo observaba infiltrarse suavemente por la ventana y salir afuera.
Siguiéndolo a regañadientes, Snot llegó a la azotea de la casa Smith, observando a Steve hacer todo el trayecto hacia arriba. Al unirse a él, pronto colocó la cabeza entre sus manos para intentar aliviar el agotamiento que estaba sintiendo con la poca falta de sueño, sintió el brazo de su amigo colarse alrededor de su espalda para así poder abrazarlo más cerca.
-Snot ¡te lo vas a perder!-dijo emocionado.
Alzó la cabeza con cansancio mirando hacia la oscuridad que los rodeaba, poco a poco se presentaba la vida junto con la promesa de un nuevo día. Snot sonrió ante la vista mientras más tonos azules y rosas comenzaban a aparecer en el horizonte.
-Bueno…es bastante bonito.
Unos momentos más tarde, trozos de naranja interrumpieron a través del cielo mientras el sol comenzaba a hacer su camino en el horizonte también. Snot se acercó al abrazo improvisado de su amigo mientras se sentaban satisfechos y contemplaban el amanecer juntos.
Más tarde, cuando Snot se sentó en un extremo de la mesa de la cocina, observó como el señor Smith entraba en la habitación acomodándose en su respectivo lugar. Él se ocupó de su IPAD por un momento mientras Snot solo lo miraba en silencio, finalmente, cuando Francine entró a la cocina, levantó su mirada como si lo notara.
-Oye…eres ese chico…
-Snot, señor.
-¿Snot? ¿Qué tipo de nombre es ese? ¿Qué paso con los buenos nombres americanos como Henry o John?-Stan sonrió a si mismo comenzando a soñar despierto distrayéndose por completo. Snot reaccionó cuando Francine comenzó a batir algunos huevos en un bowl, ya vestida y usando un delantal, lista para preparar el desayuno a pesar de lo temprano que era un sábado por la mañana ¿Qué la mayoría de la gente no dormía? Steve y su familia eran raros.
-Snot ¿Te gustan las chispas de chocolate en tus hotcakes o los arándanos? ¡Tenemos de los dos, no te preocupes! De hecho, puedo hacerlos juntos, crear algún tipo de hibrido, ¡Una especie de hotcake mutante!-dijo Francine, sonriéndole.
El chico pensó por un momento. Nunca antes le habían hecho esa pregunta, de hecho, nunca solía tener un desayuno apropiado para comer en la mañana, si lo hacía era solamente cereal y eso si que era difícil conseguirlo por si mismo. Obligo a sus pensamientos a apartarse del oscuro sendero al que trataban de ingresar, quería dejar de pensar en cosas que ya no quería pensar.
Francine seguía removiendo el bowl de huevos mientras lo hacía reaccionar.
-¿Snot?
Stan estaba jugando con un juego de globo móvil en su IPAD, sin apartar los ojos de la pantalla.
-Oye, Booger. Mi esposa te está hablando-murmuró.
Volviendo a la realidad, Snot miró a la madre de Steve. Se dio cuenta del apodo incorrecto de Stan para referirse a él pero no dijo nada al respecto. Francine lo miraba con una expresión preocupada en su rostro.
-Uh...el híbrido suena bien en realidad, quiero decir, todo lo que hace está bien. Es una buena cocinera señora S-dijo sonriendo.
Se sentía fuera de lugar ahí, en esa cocina suburbana, alrededor de esa gente y toda esa riqueza. Lo ponía nervioso y todo lo que quería era correr escaleras arriba, esconderse bajo las sábanas y en la oscuridad, alejarse del resto del mundo. Pero Steve lo había traído hasta ahí mientras se bañaba insistiendo en que fuera y hablara con sus padres por alguna razón, no era como si fueran extraños.
-Oh, por dios-Francine se llevó una mano al pecho sintiéndose halagada. Mientras lo miraba comenzó a sentirse un poco cómodo y más a gusto-¡qué joven tan perspicaz y dulce eres, Snot! ¡Ya mismo estoy preparando un súper hotcake hibrido mutante!-
Con eso se dirigió hacia la hornalla y comenzó a preparar todo. Stan al parecer seguía absorto en su juego. Snot se sentó allí, sonriendo para sus adentros sintiéndose tocado por la amabilidad de la madre de Steve.
-Entonces… ¿Cuál es tu trato? ¿Acabas de mudarte aquí a otra escuela o algo así? ¿Eres nuevo en la ciudad?-preguntó Stan tomando un sorbo de su café mientras jugaba con su juego móvil en su IPAD distraídamente. Sorprendido sombríamente ante el hombre mayor, Snot se quedo sin palabras, hasta que finalmente habló.
-¿No? soy Snot. ¿me pusiste en un programa de protección de testigos hace un año? ¿Fuimos juntos a la feria?-Stan lo miró sin comprender, el reconocimiento le fallaba-¿Steve y yo solíamos estar en una banda juntos? ¿Nos atrapó en una simulación de bosque en la C.I.A? ¿Nada?-
-¡Oh! Claro, por supuesto que te recuerdo ¡no tengo problemas de memoria!-Stan se rió con fuerza y volvió a centrarse en su juego sintiéndose muy incómodo.
Francine tarareaba una canción mientras cocinaba cuando Steve finalmente entro en la habitación.
-Oye, papá. Espero que no te moleste que Snot pasara la noche aquí.
-¿Quién?-preguntó con los ojos aún fijos en su juego y sintiéndose completamente fuera de lugar.
Steve lo miró pero prefirió no responderle, se sentó junto a su mejor amigo.
-Snot ¿quieres ir al arcade hoy?
-Uh, claro. Aunque…no creo que tenga monedas.
-¡No te preocupes por eso! Tengo una buena cantidad-le sonrió su amigo haciéndolo sentir más cómodo en la mesa.
Francine trajo sus hotcakes y puso un plato de huevos frente a Stan. Se inclinó para darle un beso a Steve en la frente, volvió de nuevo a la hornalla para terminar el desayuno para el resto de los integrantes de la casa.
Estaban de camino a la escuela como todas las mañanas, cuando finalmente ocurrió. Un chico mayor que ellos que vivía en esa misma calle había notado que a menudo salían de la casa de Steve todas las mañanas. En esta mañana tan particular se notaba que valía la pena finalmente comentar.
-Hey perdedor ¿tu novio te lleva a la escuela todos los días?
Steve se avergonzó mucho con la confrontación así que Snot decidió intervenir.
-Sí ¿cuál es tu problema? ¿la tuya no?-preguntó Snot con una sonrisa.
Steve parecía asustado, pero el chico quedo absolutamente estupefacto, se quedo boquiabierto unos segundos antes de maldecir y subirse a su auto para ir a la escuela.
-Snot, eso fue…increíble ¿cómo lo hiciste?
El chico más alto miro a su amigo, arrastrando su mochila hasta su hombro.
-Ah, es solo un idiota. No debes escucharlo…
-Tú…-Steve le sonrió tímidamente-¿no importa que él y probablemente el mundo piense que nosotros estamos saliendo?-
-¡Por supuesto que no!-dijo Snot mientras ambos seguían su camino, entonces se detuvo-¿y tú?-
Snot le echo una mirada a su amigo notando como un familiar desliz de preocupación se hacía presente en su corazón, pero Steve volvió a sonreír como si nada.
-De ninguna manera, hombre. De hecho, sería un honor para mí estar siempre junto a ti, quiero decir, cualquiera lo desearía-tartamudeó nervioso manteniendo la mirada firme mientras caminaban, un pequeño rubor le coloreaba las mejillas. Snot se tranquilizó mientras se sonrojaba, así como continuaron su camino hacia la escuela secundaria.
-¿Sí? Bueno, tal vez esto pasa porque aún eres un niño y no tienes idea del mundo que te rodea, Steve. Eres como… ¡como si fueras un niño de siete años!-él le escupió agitando los brazos salvajemente.
-¡¿Qué?!-Steve estaba indignado-¡no soy un niño! ¡Ten esto de vuelta!-
¿Por qué estaban peleando? Snot no lo sabía, pero solo por la mención de una chica bonita en la escuela de la que había hablado antes provocó que Steve se saliera de control. Últimamente había estado demasiado protector y Snot estaba cansado de eso. Se volteó para irse con la clara intención de ir a ver a su tío por la noche.
-¡Espera! ¿a dónde vas?-preguntó Steve sorprendido.
-A casa, no me llames más tarde, te llamare…tal vez.
Cerró la puerta para sacarlo de sus cinco sentidos, buscó su bicicleta en el patio y se dirigió a la granja. Con su tío Solomon recibiendo la custodia protectora de él y con él siendo aún un menor de edad, había sido trasladado a regañadientes a la granja con aquel hombre. Pero eso no había impedido que pasara su tiempo en la casa Smith. Su casa…lo hacía sentir seguro, a salvo, sabía que su tío podría ponerse incómodo con él debido a que rechazaba la amabilidad de los demás pero sería mejor que no juzgara mal a un hombre al que apenas conocía de todos modos.
Steve se calmó un poco, sería lo mejor para ellos pasar un tiempo separados por ahora…
Reunirse con la consejera de la escuela había sido difícil, era mucho para él y esta era la charla inicial para establecer un horario regular juntos. Ahora estaba en medio de una sesión de una hora con ella, la primera, era para que pudiera conocerlo realmente, lo único que quería hacer era hundirse en un charco de de goma en ese asiento frente a ella. Lo habían asignado pero no para las aplicaciones universitarias, no, aún estaban muy lejos de ese tipo de cosas siendo un estudiante de segundo año y todo eso. Había sido asignado por el director Lewis debido a sus problemas familiares, lo odiaba por hacer eso pero era necesario.
-Sé que eres muy analítico y también se que eres pasivo-dijo ella con sus ojos críticos clavados en él. Snot sonrió ligeramente sobre la silla, sintiéndose incómodo bajo la mirada indirecta. Era demasiado áspera y acusatoria-sí, veo que tú careces mucho de confianza, eso es lo que veo en ti-
Siguió mientras se ponía a mirar su expediente permanente, examinando el expediente de su caso y pasando ociosa tal página o aquella otra. Sentado allí a través de la mesa de trabajo de aquella mujer descarada y atrevida, no podía sentirse menos nervioso. Claro, ella fue asignada para él para ayudarlo y probablemente él pensó que estaba ayudándolo, pero para él, ella lo estaba empujando cada vez más al fondo del abismo. Ese era un problema que tenía, no lo admitiría pero este método era algo alentador.
-Schmuely, necesitas abrirte más y salir de tu coraza-dijo usando su nombre que odiaba más que cualquier cosa en el mundo, casi cualquier cosa.
Respiró hondo y se concentró en pensar durante los próximos treinta minutos.
-Uh, huh...
Sus ojos oscuros lo miraron fijamente de nuevo analizando su rostro, tragó saliva nerviosamente y dejo que su mirada se desviara en silencio.
-Quiero asignarte algunas cosas para trabajar-dijo finalmente cerrando el expediente del caso.
Snot asintió cortésmente.
-Primero que nada, necesito que empieces a escribir tus metas, tus sueños, necesito saber cuáles son, estás muy callado, estás muy reservado y así...no podre ayudarte.
Permaneció allí sentado en silencio incluso cuando en su interior se estaba ahogando de rabia. Asintió de nuevo apenas intentando mantener todo en su lugar.
-Estoy aquí para ayudarte, necesito que me digas que te pasa para que así puedas seguir adelante, así que quiero que escribas tus metas y logros que has tenido en tu vida y también hasta donde quieres llegar-Se echó una mano peinándose un poco hacia atrás mientras unos cuantos mechones oscuros sobresalían de su cola de caballo oscura, alta y con el cabello rociado en laca en spray.
Snot desvió su mirada hacía el cartel que tenía a un lado, era un conjunto de palabras que se suponía que era o parecía ser una descripción de su personalidad. Las palabras como "zany" o "burbujeante"saltaron fuera de él de forma un tanto agresiva. La parte agresiva era más para ella que para las palabras en general, pensaba para sus adentros.
-Schmuely, eres un buen chico, pero creo que necesitas alguna guía...definitivamente un poco de confianza-añadió ella de nuevo, mirándolo con esos ojos negros y su rostro excesivamente maquillado.
Asintió otra vez, evitando su mirada mal intencionada.
-Uh, huh...
-Dime ¿tienes miedo de hablar? ¿Qué te está pasando?-ella frunció el ceño hacia él acomodándose en su silla y apoyando sus manos sobre su escritorio como si ella se estuviera aferrando a él. Snot la miró incapaz de encontrar una respuesta apropiada.
-Uh, bueno...no, quiero decir, no tengo miedo...
Dejó salir aquella afirmación y cayó allí, llenando la pequeña oficina con un silencio ensordecedor. Suspiró y recogió su carpeta de nuevo, girando a medio camino.
-Por lo tanto, quiero que trabajes en esa confianza quiero oírte hablar más, quiero verte socializar con tus amigos y personas, necesito saber tus metas y planes organizados para mí.
-Sí-él asintió.
-Bien y no creas que te estoy tomando el pelo, hablo con todo el mundo, se que probablemente piensas que soy agresiva pero también sé que estás protegido y eso está bien.
Snot se quedó boquiabierto sorprendido ante sus afirmaciones, rápidamente cerró la boca y asintió, solo quería salir de allí tal vez estaba casi terminando la sesión.
-Oh mi dios-ella miró el reloj de pared-bueno, parece que estamos en el tiempo. Ya casi quedan diez minutos de clase, te dejaré ir temprano a casa y te enviare un correo electrónico ¡ten un buen día!-
En el pasillo de salida de la oficina, Snot observó el reloj de pared también ¡había tomado una charla programada de treinta minutos y la convirtió en una de cincuenta y cinco minutos! Dios, estaba tan contento de estar fuera de allí. Había ido a tomar la última clase del último período, literalmente, no es como si se estuviera muriendo por estar estudiando Química pero sabía que tampoco le gustaba oír a la gente hablar de todos sus defectos y errores directamente en su cara por casi una hora. El día estaba a punto de acabarse, así que decidió salir antes, hizo su camino para salir del edificio, se estableció frente a la entrada por los mástiles, esperaría ahí por Steve, era su lugar designado después de todo.
Se habían reconciliado un día después o algo así, ninguno de los dos era capaz de permanecer enojado con el otro durante tanto tiempo. Vio a unos cuantos niños vagar afuera, dos a la vez. Con el tiempo, la campana sonó señalando el final del día, una oleada de gente corría bajando los escalones.
Los autos se alineaban al frente para recoger a los chicos, veía de casualidad algunas familias felices conversando, los padres que irradiaban a sus hijos se alejaban de ellos. Su corazón se encogió de envidia y algo más… ¿Quizás era desesperación? Una suave mano se apoyó en su hombro e hizo todo lo posible para no gritar de sorpresa y miedo, se estremeció pero era algo comprensible ¿verdad? Se estaba sintiendo mejor, maldita sea, realmente lo estaba.
Miró a Steve encontrándose con los ojos marrones del menor mientras le sonreía con felicidad.
-Hey, amigo… ¿listo para irnos?
Snot sonrió relajándose bajo el toque por un momento.
-Claro.
Comenzaron a caminar hacia el arcade donde probablemente la madre de Steve pasaría a recogerlos más tarde.
-Y ¿cómo te fue en la cita?-le preguntó y Snot se detuvo.
-Uh, bien-intentó decir ignorando la pregunta.
-Oh…
Claro, lo conocía y no iba a dejar que se saliera con la suya ante una afirmación así. Claramente no quería hablar de ello y eso significaba que lo harían, maldito sean él y su naturaleza inquisitiva.
-No lo sé, Steve-suspiró-quiero decir, la señora Sánchez quiere que sea más extrovertido y conversador y…no sé-
-Hmm…suena como una buena idea.
-¡¿Qué?!
-Estás muy reservado-Steve se encogió de hombros ajustando las correas de su mochila-no hablas mucho, bueno, no hablas con los demás, no te callas cuando estás conmigo-
Snot echo un vistazo a la sonrisa que Steve le estaba dando y puso los ojos en blanco a modo de broma.
-Simplemente no soy una persona abierta, soy tranquilo, seguro de mi mismo ¿hay algo de malo en eso?
-¿Qué? ¡Tú solo dijiste…!
-Simplemente estuve de acuerdo con ella y solo dije que ella tenía razón-se encogió de hombros de nuevo cuando cambiaron la luz de parada esperando a que pusieran la señal de caminar para poder cruzar la calle. Snot observó a su amigo curiosamente por un momento-pero ¿y si la gente piensa que soy frío y que no me importa lo que digan? ¿y si ellos piensan que soy un "snob"? tal vez ellos no me vean como la persona que soy y en su lugar… ¿qué pasaría si ellos pensaran que soy aburrido?-
-¿Por qué te importa tanto lo que piensen los demás?-Steve se encogió de hombros.
-¿Estás bromeando? ¿Por qué no lo haría?-se quedó sorprendido y genuinamente confundido ante la declaración.
-Soy tu mejor amigo y creo que eres genial tal y como eres-Steve le sonrió a su amigo-¿por qué debes preocuparte por lo que dicen los demás? ¿No te conformas con mi opinión sobre ti?-
Snot dejó que aquel pensamiento pasara por su mente.
-Bueno…supongo que tienes razón, solo me importa lo que tu pienses, pero, ¿crees que deba expresarme más? Es decir, es algo que ella sugirió ¿quizás deba ser más extrovertido?
Steve se detuvo justo fuera del arcade para enfrentar a su amigo, el cielo estaba cada vez más oscuro, las nubes de tormenta parecían estar rondando, la promesa de que pronto habría una tormenta solo se rompería en unas horas. Steve puso una mano sobre el hombro de Snot una vez más.
-Snot, eres perfecto, amable, dulce, compasivo y muy hilarante. En serio ¿estás bromeando? ¡Me matas con eso!
-¡Oh, basta ya!-Snot se sonrojó.
-Tú eres mi mejor amigo-Steve dejó que su sonrisa se transformara en una simple mirada llena de amor.
-Y tú el mío-Snot se acercó poniendo un brazo sobre su hombro para llevarlo en un abrazo lateral.
Viernes, lo habían golpeado muy grave y le habían dado el día libre en la escuela debido a una reunión. Sintiéndose muy enfermo, Steve se preguntó qué era lo que comía para que se sintiera tan mal, era eso o estaba teniendo una gripe desagradable, gracias a dios no tuvo que ir a la escuela. Se hundió más abajo en los cojines del sofá en el que estaba tendido, deseando solo poder desmayarse.
La casa estaba tranquila por primera vez en mucho tiempo, todo el mundo parecía tener algo que hacer, incluso Snot, se despidió muy temprano por la mañana diciendo que debía irse con su tío y algunos primos lejanos que estaban en la ciudad. Steve había querido ir pero con su aspecto y la mirada enfermiza general que Snot había rechazado, intentó explicarle que se trataban de cosas familiares y que su tío probablemente no estaría de acuerdo con que vaya con ellos. No era que no le agradara, realmente no tenía una buena opinión de él, simplemente se debía al hecho de que venía de una familia tradicionalista y ortodoxa por sobre todo lo demás. La familia era lo más importante, irónico, considerando la falta de presencia en su vida desde hacía poco tiempo, pero no quería causar problemas.
No importa, pensó Steve. Solo se mantendría ocupado hoy, tal vez haría algo con Roger; sin embargo, una vez que el reloj marcó las once de la mañana, el alienígena gris se había ido, en alguna aventura alocada sin dudas. Steve se asintió a si mismo ligeramente y considero la idea de tomar un descanso, pero descartó la idea cuando se acordó que eran las una de la tarde, era demasiado pronto para dormir, solo necesitaba distraerse de sus problemas de estómago.
Se estiró para poder tomar el control remoto en la mesa de centro, notando que sus músculos cansados le dolían con el simple estiramiento ¿tal vez tendría un resfriado? Al hacer "click" en el botón rojo se quedó mirando distraídamente un infomercial que acababa de comenzar y que vendía algún tipo de espiralador de vegetales. Echó un vistazo hacia la cocina cuando se dio cuenta de se le había secado la garganta, una vez que tomó agua y regresó al sofá, Steve pasó los canales tratando de buscar algo más interesante que un informercial, pero eso era lo que se suponía que estaba a esa hora de la tarde.
Finalmente se quedó dormido dejando que el sonido del televisor llenara el vacio de la casa, despertando solo una vez cuando Klaus se acercó para luego quedarse dormido otra vez.
