CAPITULO 3: GRADUACIÓN
Mientras los capitanes narraban la hazaña que su superior realizo hace más de mil años, los reclutas observaban asombrados a su futuro dirigente moverse con rapidez en el campo de entrenamiento, a pesar de llevar a la Princesa Luna a cuestas. Con gran habilidad, el unicornio pasó por la primera andanada de lanzas, así como una lluvia de flechas, y después se arrastró por debajo de la barrera de espinas; también ya había atravesado el improvisado foso que se colocó en medio del campo para simular su peripecia en el rio, solo le faltaba atravesar el campo minado, una segunda lluvia de flechas y una sorpresa adicional.
-Su….Alteza…esta…bien? –pregunto Grey Shadow, evidentemente cansado por el esfuerzo, pero sin detenerse ni bajar la velocidad de su galope.
-Estoy bien, General, no se preocupe por mí.
-Ya…casi…..llegamos….solo…..un poco…..más….sujétese!
Conforme iban avanzando, las bombas que estaban ocultas en el piso comenzaron a explotar, y aunque eran solo bombas de práctica, eran suficientemente ruidosas y fuertes para desconcentrar y derribar a quien las pisara. Con gran pericia, el unicornio logró esquivarlas. Sin embargo, una bomba explotó a su lado izquierdo, muy cerca de su rostro, y la explosión fue tan fuerte que tiró su casco y lo sacó de balance, derribándolo. El potro cayó pesadamente, pero sin dejar caer su preciada carga. Tanto los reclutas como sus capitanes y el resto de las ponies vieron aterrorizadas la escena.
-SEÑOR! –grito desesperada Whipslash. Stone Cracker se quedó sin habla, solo abrió su boca, pero ningún sonido salió de ella. Ambos estaban impactados al ver a su superior caer. En ese momento, la Princesa de la Amistad se levantó y comenzó a dar instrucciones a sus amigas.
-Chicas, tenemos que ayudarlo! -dijo Twilight, tomando las riendas de la situación en un enorme despliegue de liderazgo-, Rarity, ayúdame para generar un campo de fuerza en caso de que haya más trampas; Rainbow Dash y Fluttershy, ustedes sujeten a Luna y encárguense de aléjenla del peligro, Applejack y Pinkie Pie, revisen a Grey Shadow y hagan lo posible por cargarlo mientras llega la ayuda médica, vamos chicas, cascos a la obra!
Todas la ponies obedecieron las indicaciones de su amiga, y estaban a punto de saltar hacia el campo de práctica, cuando Bolt Thrower se interpuso en su camino, impidiéndoles el paso.
-A UN LADO, PARARRAYOS CON PATAS! TENEMOS QUE AYUDAR A ESE UNICORNIO! –replicó Rainbow Dash con molestia y dispuesta a dar pelea al entrometido militar.
-ESPEREN! –gritó el capitán de los Inquisidores en tono serio e intimidante.
-Capitán, déjenos pasar para ayudar a su superior– reclamó Twilight. Tanto las ponies como los otros capitanes no comprendían la extraña actitud del unicornio.
-Por favor, les pido que no intervengan en esto- insistió el unicornio con firmeza
-Pero…-decía Twilight suplicante.
-Escuchen, denle un momento al general, es todo lo que pido, él sabe lo que tiene que hacer.
Twilight y sus amigas, aunque renuentes, decidieron hacer caso al unicornio guerrero, al igual que sus compañeros capitanes, quienes sabían que Grey Shadow lo había elegido por su sabiduría, inteligencia y actitud madura que sabía emplear hasta en los peores combates.
Mientras esta discusión se daba, la princesa abrió sus ojos y se dio cuenta de lo que había sucedido. Aún se aferraba al cuello del milenario unicornio, pero éste no se movía, y la Princesa de la Noche hacía lo posible por reanimar a su más querido subalterno.
-Grey Shadow! Está bien? Por favor general, contéstame!- grito Luna desesperada. El unicornio gris no reaccionaba, lo que comenzó a preocupar a la princesa, quien pensaba que tras un milenio de espera, ahora sería testigo de la muerte de su más fiel súbdito por un absurdo accidente. La alicornio estaba a punto de soltarse, cuando oyó al general murmurar.
-No….no se…suelte…Princesa…yo…..la….cuidare…...debo…..debo ….hacerlo….es….….mi…..obligación…es…mi…DEBER! –dijo Grey Shadow con enorme convicción. Al oír ese tono de voz, Luna obedeció, y volvió a aferrarse al cuello de su subalterno. El rudo unicornio, herido en su orgullo, se levantó y observó el tramo que aún le quedaba por recorrer. Su visión estaba borrosa, y el impacto del explosivo lo dejo parcialmente sordo, pero su objetivo estaba claro. Sin dudarlo, levitó su casco de batalla, lo ajustó y volvió a galopar con rapidez, esquivando el resto de las explosiones que aparecían conforme avanzaba.
-Miren! Volvió a retomar el recorrido!- grito entusiasmada Rainbow Dash. Bolt Thrower miró a sus compañeros capitanes, quienes le devolvieron una expresión más tranquila y sonrió satisfecho al ver que tuvo la razón.
-General, usted puede hacerlo! Siga adelante!- exclamó Twilight con alegría, al igual que las otras ponies para animar al unicornio gris.
Solo quedaba un tramo más por recorrer, el más complicado, pues era un terreno irregular y pedregoso, con una combinación de diversas trampas y obstáculos. Grey Shadow sabía que sería difícil, pero siguió avanzando más y más rápido. Por un momento, tuvo nuevamente la sensación de ese día, la necesidad de proteger a su princesa, de salvarla del peligro. Con ese objetivo en mente, y la adrenalina moviendo su maltrecho cuerpo, continuó galopando como si tuviera detrás a ése antiguo ejército que trataba de aniquilarlo y arrebatarle su valiosa carga.
Apenas entró al último tramo, las trampas se activaron. Primero fueron un par de troncos que salieron rodando por una ladera, los cuales desvió con una simple patada. Después, un grupo de rocas fueron lanzadas por unas catapultas ocultas. Observó la trayectoria de los pesados proyectiles, se hizo a un lado para evitar algunas y dos literalmente las destrozó con sus cascos frontales. Avanzó un poco, previendo la siguiente trampa: una combinación de flechas y lanzas, arrojadas por los unicornios Inquisidores. Logro esquivarlas con relativa facilidad e incluso logro atrapar un par de lanzas con su hocico y las reventó con sus dientes. Solo quedaba la trampa final, una sorpresa que siempre guardaban al final para reventar a los reclutas confiados, pero que siempre cambiaban en cada periodo de reclutamiento. En esta ocasión, fue una lluvia de fuego, cortesía de su dragón legionario Fracture, quien de un compartimiento secreto salió blandiendo su escudo y una espada de batalla, lanzando una enorme llamarada que cubrió el tramo de terreno. Pudo evitar la oleada inicial y avanzó para evadir la segunda, consistente en una andanada de bolas de fuego. Con una agilidad inaudita, logró evitar la lluvia de proyectiles ígneos, y avanzó velozmente para cruzar la línea de meta. Todos los reclutas y legionarios gritaron de júbilo y emoción al ver esa demostración de valor y coraje. Twilight y sus amigas también aplaudían y compartían la emoción que la Legión demostraba a su superior.
-Puede bajar, Princesa- dijo cortésmente el general a Luna. La princesa descendió del lomo de su subalterno y se puso de pie, sacudiéndose levemente para quitarse el polvo del camino.
-Fue una grata experiencia, general, veo que mi decisión para ponerlo a la cabeza de la Legión no fue errada-. El general sonrió, honrado por las palabras de su Princesa, e inclinó la cabeza en señal de respeto a la Soberana de la noche, la alicornio a quien estaba encomendado su cuidado y protección personal.
-Le estoy eternamente agradecido por esa oportunidad que usted me brindó, su Alteza, y siempre dedicare mis esfuerzos para protegerla, aún a costa de mi propia vida-. Luna sonrió al escuchar las palabras de su subalterno, pues sabía que esa no era una promesa en vano, y que cuando Grey Shadow prometía algo, lo cumplía hasta el final, como lo estuvo haciendo desde un milenio atrás. El unicornio volteó a ver a sus reclutas, y les gritó con fuerza:
-ASI ES COMO DEBE PASARSE ESTA PRUEBA! Y LO HARÁN TODOS, ASI QUE VUELVAN AL INICIO, Y PREPÁRENSE PARA COMENZAR!
Obedientemente, los reclutas se dirigieron al extremo del campo para volver a pasar la prueba, mientras los unicornios Inquisidores volvían a preparar las trampas del terreno.
-Acompáñenos, Su Alteza, veremos si el desempeño de los reclutas mejora después de esto-. Grey Shadow iba a dar el primero paso para avanzar, pero se detuvo de pronto. Un dolor recorrió su cuerpo, lo que le impidió avanzar y emitió un leve quejido. Luna se percató de esto y se acercó a su subalterno.
-General, está bien? -pregunto consternada la Princesa Luna.
-Sí…Princesa- dijo aguantando el dolor-, no es…..algo de cuidado, supongo…..supongo que…..ya no soy el joven potro que usted conoció antes.
-Permítame ver su herida -dijo Luna.
-No hace falta, Su Alteza. La trataré cuando regresemos a nuestras barracas.
-Insisto, General. Como su Princesa, le ordeno que me permita examinar su herida.
-Eso…es abuso del cargo –dijo Grey Shadow sonriente. Sin poder negarse a la orden real, el unicornio gris no tuvo más remedio que obedecer a Luna, se acostó un momento y le mostró su herida; era un corte en su flanco izquierdo, casi debajo de su cutie mark, la cual no fue visible hasta que terminó el recorrido, y de la cual no se percató por la inmensa carga de adrenalina que llevaba, probablemente resultado de las lanzas del último tramo del recorrido.
-Puedo verla, es algo profunda, permítame, solo tomará un segundo-. Luna puso su cuerno sobre la herida, cerró sus ojos y comenzó a canalizar un poco de energía. Se concentró un momento y usando su magia, cerró por completo la lesión y la curó. El unicornio gris se levantó, asombrado por semejante acto, pues sabía que las princesas no usaban con cualquier pony su magia curativa, solo la reservaban para usarla en situaciones muy especiales o extremas.
-Espero se sienta mejor, General –dijo Luna en un tono casi maternal.
-Princesa, no sé qué decir….excepto gracias, es un gran honor para mí recibir semejante privilegio -dijo Grey Shadow, mientras inclinaba la cabeza hasta tocar el suelo con su cuerno, la máxima expresión de respeto de un unicornio hacia otro pony.
-Como dije antes, no tiene que agradecerme, así como es su deber velar por mi seguridad, yo también tengo la obligación de responder por los ponies a mi cargo, y usted y su Legión se han ganado un lugar muy importante para mí, General.
Ambos ponies se miraron el uno al otro e intercambiaron una discreta pero evidente sonrisa, y volvieron al lado de los capitanes y de Twilight y sus amigas para esperar el fin de la prueba.
Tras haber aprobado la prueba del campo "Sawtooth", todos los nuevos miembros de la Legión Oscura estaban listos para prestar juramento. Vistiendo con orgullo las armaduras reglamentarias, los nuevos reclutas se reunieron a las afueras del recinto de la Legión, y sus familiares y seres cercanos permanecían en un costado de los jardines. La Princesa Luna llegó ataviada con una hermosa y ornamentada armadura plateada, la cual usaba solo en épocas de guerra. El general Grey Shadow vestía su armadura "Noctus Impetu", la armadura que solo usaba en galas muy especiales. Ambos ponies iban acompañados de los tres capitanes de la Legión Oscura, al igual que el resto de los legionarios, y como testigos adicionales, la Princesa Twilight y sus amigas, quienes presenciaban la toma de protesta.
-Yeguas y caballos! –dijo Grey Shadow-. Esta noche, tenemos un evento muy especial que celebrar, algo que no había ocurrido en mil años: la incorporación de nuevos legionarios a uno de los más importantes cuerpos de élite en toda la historia de nuestra gloriosa Equestria! Así como la Guardia Real, nuestro ejército fue elegido para llevar a cabo una de las tareas más importantes entre los cuerpos armados equinos, proteger y defender a nuestra amada Princesa de la Noche, así como a nuestro reino por las noches. Lo integrantes de esta Legión se encuentran entre los mejores elementos, y me siento orgulloso de haber combatido con ellos y seguir a su lado como una fuerza única e implacable protectora de los débiles y los necesitados, hemos combatido en defensa de nuestras regidoras, de nuestro reino y de aquellos que no pueden defenderse, y para esa noble tarea, este selecto grupo de jóvenes ponies se unen a nosotros esta noche, les doy la bienvenida a esta su nueva familia, mis jóvenes y valientes soldados, ahora que se han unido a nuestra gran familia, a nuestra legión. Por favor, les pido que repitan el siguiente juramento, con el cual sellaran sus destinos– dijo Grey Shadow levitando con su magia el manuscrito que contenía el lema de la Legión Oscura, el cual los nuevos reclutas, acompañados de los veteranos, declamaron en voz alta y al unísono:
"LA NOCHE ES MI ESPADA, LA LUNA ES MI ESCUDO, LA OSCURIDAD ES MI ARMADURA, Y LAS ESTRELLAS SON MI MANTO; QUE NUESTROS ENEMIGOS TEMAN A LA NOCHE, NUESTROS ALIADOS LA RESPETEN Y NUESTROS PROTEGIDOS LA VENEREN, NOSOTROS JURAMOS DEFENDER EL HONOR Y LA GLORIA DE NUESTRO REINO Y A NUESTRA PRINCESA, OFRECEREMOS NUESTRA PROPIA VIDA ANTES QUE CAER ANTE EL ENEMIGO, LARGA VIDA A LA NOCHE, LARGA VIDA A LA PRINCESA LUNA, LARGA VIDA A EQUESTRIA".
Una vez que terminaron, todos los presentes hicieron una gran ovación y golpearon con sus cascos el suelo.
-Jóvenes legionarios, ahora ustedes son parte de nuestro honorable cuerpo armado! Glorious Noctum, Glorious Equestria!
-GLORIOUS NOCTUM, GLORIOUS EQUESTRIA!- replicaron todos los legionarios oscuros.
-Y ahora, celebremos esta nueva etapa con un delicioso banquete! –concluyó el general. Todos los legionarios pasaron al interior del remodelado castillo de las hermanas nobles, ahora el nuev hogar de la princesa Luna en Ponyville, y se dirigieron al comedor del palacio. Una enorme mesa fue dispuesta para el banquete, la cual estaba repleta de deliciosos platillos, previamente cocinados por Jean Pierre, auxiliado por el señor Cake y otros afamados cocineros de Ponyville y de Canterlot. Varios ponies contratados como meseros para la ocasión comenzaron a traer más bandejas con exquisitos platillos y acomodaron a los legionarios en sus lugares. Los búfalos fueron dispuestos en medio, quienes increíblemente para su capitán, estaban bien portados, vistiendo túnicas tradicionales de su tribu rematadas con capas del color de la Legión. Stone Cracker le rconoció el mérito a su general que sabía cómo motivarlos. La Princesa Luna se colocó en la cabecera, con el General y sus capitanes a la derecha, y la Princesa Twilight y sus amigas a la izquierda. Una vez que todos estuvieron sentados, Luna tomó la palabra.
-Legionarios, les doy la bienvenida a esta venerable orden, y es un gran placer para mí ver a todos reunidos aquí, tanto los recién ingresados como los veteranos. Tras mil años, estamos de vuelta todos juntos; para los nuevos, será una oportunidad de formar parte de un grupo privilegiado con una misión importante, velar por nuestro reino. Para nosotros, es una oportunidad de volver a empezar, es hora de que dejemos atrás los odios y rencores del pasado y miremos al futuro, hacia una nueva era de paz y armonía, por Equestria!
-Por Equestria!- gritaron todos, alzando sus copas.
-QUE COMIENCE EL FESTÍIIIIIIIIIN! –dijo Luna, usando el tono de voz real de Canterlot. Todos los ponies procedieron a comer los deliciosos platillos que estaban servidos, mientras charlaban e intercambiaban impresiones. Los legionarios más jóvenes escuchaban a los veteranos contar viejas anécdotas de olvidadas batallas y tiempos antiguos, mientras Twilight y sus amigas oían historias de la antigua Equestria por parte de la Princesa de la Noche. Las pláticas y anécdotas no se hacían esperar, hasta los dos grifos de la Legión platicaban con los dos nuevos búfalos sobre cuestiones relativas a pasteles y postres, e incluso Fracture, el dragón legionario, miraba con curiosidad a la princesa de la amistad cuando supo que tenía a Spike, otro dragón, como amigo y asistente. La felicidad, la armonía y la camaradería eran palpables y el ambiente festivo inundaba el enorme salón del castillo. Mientras todo esto pasaba, el General se excusó por un momento y se levantó de su lugar. Luna, intrigada por esta actitud, decidió seguirlo y tras unos instantes, lo encontró en las afueras del castillo, contemplando la luna llena con una expresión de tristeza.
-Sucede algo malo, General? –preguntó Luna.
-No, su Alteza -dijo melancólico y prácticamente con la guardia baja-. Es solo que…aún trato de asimilar todo esto; sigo sin creer que después de lo que pasó…de nuestra…traición.…..estemos aquí otra vez, cuando en otros tiempos ni siquiera deberíamos estar vivos. Mis tropas y yo, encontramos aún extraña y confusa esta nueva época. Pienso en muchas cosas del pasado, y trató de preveer que eso no nos afecte en el futuro, hay tanto por hacer…y eso sinceramente me preocupa, que no podamos adecuarnos, y sobre todo….que ese pasado nos impida poder serviré adecuadamente, y que le fallemos…yo….
La Princesa de la Noche se acercó a su subalterno y vio su rostro, evidentemente consternado y abrumado por su responsabilidad. Sabía que era alguien que siempre se entregaba con total devoción a su causa, la protección de su regidora, y estos cambios eran complicados para él, que ya tenía un modo de trabajar en una época difícil y turbulenta. En silencio, puso su caso derecho sobre el hombro del unicornio y lo miró directamente a sus verdes ojos.
-General –dijo Luna, con un tono firme pero extrañamente condescendiente y con cierto toque de dulzura-, lo que ocurrió en el pasado, ya es historia antigua, y lo que vendrá en el futuro, aún es incierto, lo que debemos aprovechar es nuestro presente. Los cambios se darán poco a poco, y ahí estará usted para enfrentarlos como siempre lo ha hecho. Por eso deposité mi confianza en usted, desde aquel día que el destino nos presentó, vi en ese joven soldado un gran potencial y supe desde ese momento que usted que lo elegí que era alguien que sabe cómo encarar los retos y salir triunfante, y así lo seguirá haciendo, por mí, por Equestria, y sobre todo, por usted, sé que no me fallará, porque tengo fe en usted, general Grey Shadow.
-Yo…agradezco sus palabras, Su Alteza- dijo Grey Shadow conmovido y más tranquilo. Ambos permanecieron en silencio por unos minutos, contemplándose e intercambiando confidentes miradas de ánimo y ternura, disfrutando del apacible ambiente nocturno. Una vez que Luna sintió a su fiel súbdito más animado y relajado, decidió que era momento de regresar.
-Venga general, continuemos con el banquete, la cena se enfría –dijo Luna risueña. Grey Shadow le devolvió una amigable sonrisa, y ambos regresaron al comedor, para seguir compartiendo la velada con su amada tropa, y celebrar un nuevo comienzo para su legión.
F I N
Asi llegamos al final de esta historia, espero que les haya gustado y agradezco infinitamente a todos aquellos que me acompañaron en este viaje, ahora me dedicare a retomar "Lecciones de amistad" que ha estado algo pausado, y estare preparando la siguiente historia que seguira a esta, asi como un proyecto derivado de esta narrativas, la cual comenzara retomando acontecimientos del pasado, y que iran explicando ciertas cosas de la historia de la legión.
El tren ha llegado a su destino, pero preparense para los nuevos viajes que pronto saldran.
Un abrazo a todos y que tengan un excelente día
