Capítulo 9.

"If I could tell the world just one thing
It would be that we're all ok
And not to worry because worry is wasteful
And useless in times like these
I will not be made useless
I won't be idled with despair
I will gather myself around my faith
For light does the darkness most fear

My hands are small, I know,
But they're not yours they are my own
But they're not yours they are my own
And I am never broken"

-Hands by Jewel


Viernes por la noche.

7:28 p.m

Residencia Smith.

Dentro del baño, Snot suspiró mientras sentía que sus músculos comenzaban a relajarse con el agua caliente. Las burbujas a su alrededor saltaban y salpicaron mientras se deslizaba en el agua y cerró los ojos. Había sido casi un milagro convencer a su tío de dejarlo ir a la casa de Steve durante el fin de semana, era sábado así que por supuesto tenía pensado visitar el templo esa noche y también mañana. Además, su tío había planeado un fin de semana completo de trabajo duro, sangre, sudor y lágrimas alrededor de la casa, quería darle una buena fregada a los pisos, reparar el techo y cosechar alrededor de la granja.

Snot le había explicado cuidadosamente las razones por las que iria a visitar a los Smiths, sería bueno para él, en esta última instancia obtuvo su aprobación cuando explico que tenía que compensarlos de algún modo por toda la caridad y el cariño que le habían brindado. El tío Solomon le había hecho prometer que haría cualquier trabajo que necesitaban hacer alrededor de la casa (que por supuesto, no era nada) y que se comportaría bien. Además, había tenido que tenido que hacer oraciones junto a él toda la tarde y esperar a que el sol se ocultara para poder partir.

Pero valio la pena y ahora estaba ahí, listo para disfrutar todo el fin de semana con Steve. El chico lo había recibido en la entrada principal y lo había colmado de cosas como capsulas para baño, velas y cosas realmente frugales de las que él se había burlado en un principio pero que ahora comenzaba a apreciar.

Snot soltó un suspiro, dejando caer sus tensos hombros y disfrutando del aire perfumado a lavanda...cuando se oyó un rápido golpeteo en la puerta del baño y antes de darse cuenta, el tío de Steve se acercaba llevando cajas y más cajas de lo que parecían ser zapatos de mujer.

-¡Aah!-gritó Snot y se apresuro en llevar rápidamente las burbujas hacia él en un intento de cubrir su desnudez.

-Oh, por favor-dijo Roger ignorando sus gritos-he visto cosas mucho peores ¿o mucho mejores?-

El alienígena dedicó toda su atención en él, como si quisiera analizarlo de arriba abajo.

-No... Mucho peor ¡definitivamente mucho peor!

Él comenzó a negar a si mismo antes de salir y cerrar la puerta detrás de él. Snot se estremeció ante sí mismo, a veces el tío de Steve podía ser espeluznante, había dejado las cajas de zapatos en medio del suelo pero bueno, era su casa después de todo. Snot lanzó otro suspiro dejando que el agua caliente comenzara a relajar sus músculos una vez más.


Después del baño, se dirigió a la habitación de Steve para cambiarse. El chico estaba sentado en su escritorio, inmerso en algo en su computadora.

-Oye-dijo adentrándose y cerrando la puerta detrás de él.

-Mmm-Steve respondió sin compromisos y sin apartarse de la pantalla.

-¿Qué estás haciendo?-Snot se acercó por detrás. Steve comenzó a girar lentamente para ver a su novio.

-Bueno, estaba leyendo este interesante artículo...-hizo una pausa mientras observaba la ropa del chico ¡vestía su bata de color azul marino, por dios!-uh...-murmuró con los ojos fijos en el pecho cubierto por la bata, por lo menos, lo poco que podía ver.

-¿Estás bien?-Snot elevó una ceja confundido.

Steve respiro profundo, fijándose en los profundos ojos marrones de su amigo.

-Uh huh...

Snot le dio una mirada antes de ir a buscar su pijama en la bolsa que se encontraba en una esquina de la habitación. Steve intentó no verlo cambiarse pero le fue imposible, enseguida desvió su mirada y se concentró de nuevo en el artículo en su lugar.

-Así que tengo que reunirme con Carolyn mañana-dijo Snot mientras se arreglaba su pijama.

Steve dio la vuelta olvidándose por completo de su distracción anterior.

-Pero, eso es algo bueno... ¡tienes que ir a terapia! Es bueno para ti.

Snot hizo un sonido de disgusto rodando sus ojos.

-¿Tienes que decírmelo así? Es que, no necesito terapia ¿de acuerdo? Estoy eligiendo ir.

-De acuerdo-el chico se encogió de hombros, pensando que estaban diciendo la misma cosa.

-¡Odio cuando lo dices así!

Steve frunció el ceño.

-Lo siento, solo quiero que seas feliz...

-Lo sé.

Cruzo la corta distancia que había en la habitación para pararse junto a él, obviamente, buscando afecto pero no estaba seguro de cómo hacerlo, todo esto aún era nuevo para él. Steve se acercó al chico, la diferencia de altura lo ponía nervioso a veces, sobretodo en momentos como ese. Snot nunca olvido que por más alto que fuera, eso no lo ayudaba.

Se paro ligeramente en "puntas de los pies"mientras sus labios se encontraban cómodamente para poder besarse.


-Snot ¿has oído alguna vez a alguien hablar de la culpa del sobreviviente?

-Uh ¿no?-Se lame los labios y se sienta un poco en la silla.

Su cabello esta desordenado, su mirada era la clásica mirada de un terapeuta y ella muerde el extremo de su bolígrafo por un segundo antes de lanzarlo lejos y disculparse. Un tick en el ojo lo decía todo. Snot dirige su atención hacia el ruidoso reloj de pared, maldición…aún quedaban otros cuarenta y cinco minutos.

-¿Snot?-preguntó ella de nuevo.

Se resigna a aceptar su destino y decide intentar esta nueva terapia.

-No ¿Qué es eso?

Ella sonríe suavemente, feliz de tener que dar una explicación.


Acurrucado bajo las cálidas sábanas de su cama, Steve estaba extrañamente despierto ese domingo por la mañana. No estaba solo, se acordó de ello mientras miraba a su lado, con los ojos todavía cerrados sintió el cálido aliento de su mejor amigo caer en cascada sobre su rostro. Con un ojo abierto y sonriendo, vio al chico que dormía pacíficamente con la boca un poco abierta. Estaba tan cerca de él, sus brazos se acomodaban alrededor de la almohada pero todavía se acercaban hacia él.

Steve bostezó haciendo que el otro chico se acercara más a él en sueños, sus brazos encontraron la forma de acomodarse alrededor de él en una especie de abrazo así que el menor aprovechó la oportunidad de esconder su rostro entre sus rizos.

La luz del sol fluía desde la ventana del lado izquierdo, iluminando la habitación en tonos dorados. Se preguntó qué hora sería, estaba tan cómodo.

Las manos de Snot se habían movido para sujetar la tela arrugada de su camiseta, haciendo que Steve sonriera de forma perezosa. El menor acerco al chico en un abrazo, escondiendo más su rostro en su cabello, disfrutando de la sensación cálida y borrosa. Snot también comenzó a despertar, aunque lo hacía de a poco. Abrió lentamente los ojos, mirando a Steve y sonriendo ante la vista que tenía.

-Hola.

-Hola.

Todo eran sonrisas, hasta que Steve pensó que si sonriera más grande su mandíbula se caería. Se inclinó un poco más en el colchón, Steve estiro las piernas flexionando los pies y escuchando los dedos de los pies emitir un sonido de estallido delicioso, uno por uno. La cama era muy suave. La mirada somnolienta de su amigo era tan entrañable. La mañana era perfecta.

Pero todas las cosas perfectas tenían su fin. Y eso paso con su madre golpeando en la puerta a las 8 a.m, llamándolos al desayuno.


Normalmente, la iglesia era como una droga para la familia de Stan, pero no siempre. A veces, todos eran demasiado perezosos o se apuntaban a uno de los planes de Roger. Esta mañana no fue así, solo porque Snot estaba de visita. Steve suponía que no querían obligarlo a seguir adelante, sabiendo lo fuerte que podía ser su tío respecto a su religión. El menor fue recriminado en más de una razón, él no se sentía demasiado a gusto en la iglesia de todos modos y a veces solo quería quedarse en casa los domingos para relajarse antes de la nueva semana escolar.

Los dos se instalaron en la mesa del desayuno, por fin la casa estaba llena, con cada uno de los miembros de la familia presentes. Steve miro a su novio, solo para verlo comer con hambre lo que había preparado su madre para todos ellos, él sonrió al ver lo feliz que parecía estar ahora. Echo un vistazo a todos los miembros de su familia, estaba orgulloso de que nadie tuviera problemas con su novio…que estuviera ahí y que fuera aceptado. Sin embargo, él no había tenido una conversación seria con todos ellos, sabía que debían aparentar lo que había estado sucediendo los últimos meses.

Steve suspiró contento, hasta que su padre comenzó a gritarle haciendo un gesto con su trozo de tostada quemada.

-¡Steve! Deja de quedarte tonteando y come tu desayuno ¡los huevos se están enfriando!

-Sí, señor-el chico sonrío y empezó a comer no sin antes encontrarse con los ojos de Snot sobre la mesa compartiendo una mirada cariñosa por no decir humorística.


La semana escolar voló y nuevamente era sábado y con eso significaba ayudar a su tío con las cosechas, otra vez.

A Snot no le importaba mucho porque después de un tiempo se dio cuenta de lo mucho que su tío había tratado de enseñarle y tenía algún sentido. Un largo día de trabajo duro puede hacer muchas cosas para un alma cansada y él estaba realmente comenzando a creer en ello, tal vez fue su terapeuta la que realmente cambio su perspectiva sobre la situación pero finalmente se estaba acostumbrando a esta nueva vida.

Esa debía ser su tercera semana ayudando en la granja, es lo menos que podía hacer por el hombre que estaba a cargo de él, su única familia verdadera ahora, la única persona que realmente se preocupaba por él que no fuera Steve o los Smiths.

Steve estaba aburrido por no poder estar con él hoy, por supuesto había querido invitarlo al arcade o a nadar pero cuando él le explico que es por su familia y le da una mirada casi gentil, el menor se derrite y asiente, aceptando los hechos. Por supuesto, pasarían el último fin de semana juntos haciendo toneladas de actividades para que no fuera a extrañarlo tanto ¿no?

El tiempo avanzaba, nunca se ralentizaba ni se detenía para nadie…esa fue una dura lección que tuvo que aprender.

Con la muerte de su padre, el rechazo de su madre…empezaba a sentirse huérfano. Gracias a dios, pensaba el tío Solomon.

Era duro pero justo con Snot. Y sí, podía estar atrapado en sus caminos y ser un poco estricto pero él alguna vez confesó sus sentimientos de forma torpe al hombre, ciertamente estaría adentro para un abismo pero todavía, el hombre tenía un buen corazón. Podía llegar a ser religioso pero tenía buen corazón.

Apoyando la azada en el terreno fértil, Snot sonrió mientras su tío saltaba del tractor y lo miraba.

-Buen trabajo hoy, Schmuely-dijo dándole un golpecito en la espalda.

Está orgulloso de que por primera vez en mucho tiempo, no se estremezca ante la acción. Ni siquiera un poquito. La Sra. Sánchez, su terapeuta, le dice que esa es una reacción sobrante de abuso. Él ha estado esperando aliviarse un poco más de este efecto secundario particularmente desagradable. ¿Tal vez estaba mejorando? Snot sonríe a su tío, perdonando el uso de su nombre que odia tanto.

-¡Gracias! ¿Y...tío Solomon? Gracias por ayudarme. Las cosas no eran...tan buenas, ¿sabes? Y no tenías que hacer esto por mí...

-¡Por supuesto que sí, muchacho! Somos una familia-puso una mano en el hombro de Snot y por un segundo, piensa que va a ver un arrebato emocional por parte del hombre mayor, pero se ha ido y se dirige a la casa.

Está bien, él no necesitaba un derramamiento de palabras para conocer al hombre se preocupaba tanto por él. Snot sonríe para sí mismo y a sus pensamientos también.