Disclaimer. Los personajes no me pertenecen pero la historia si.
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CAPÍTULO 4.
Tras tres semanas trabajando sin descanso, Seth habló con el teniente Cullen, el cual les dio un día libre a sus agentes. Creía que necesitaban un poco de descanso, así que mandaron a un agente para que vigilara la casa por la noche.
Ese día, Renesmee aprobechó que tenía el día libre y se pasó parte de la mañana descansando, comió junto a su mejor amiga Alice y, al acabar, fueron de compras.
- Te noto un poco rara. - dijo Alice. Había estado observando a su amiga y la notaba mucho menos habladora de lo habitual.
- Solo estoy un poco cansada. - murmuró, bebiendo un trado de su batido de fresa. Llevo unas semanas agotadoras. Demasiado trabajo.
- ¿Quieres que salgamos ésta noche?
- Si, por favor! - Exclamó Renesmee, haciendo reír a Alice. Necesitaba salir, bailar y tomar algunas copas. Muchas copas.
Alice rió al verla bailotear en la silla. Al ver a su amiga un poco más calmada, comenzó a hablarle de un chico con el que había ligado la semana anterior. Renesmee la oía, pero no la escuchaba. No podía dejar de pensar en Jacob. Solo prestó atención cuando Alice mencionó a la chica que había conocido hacía un mes.
- Ya le dije que no quería volver a quedar. - comentó Renesmee, a quien le atraían tanto las chicas como los chicos.
Renesmee se había dado cuenta de que también le atraían las mujeres a los dieciocho años, al comenzar la universidad, pero no había sido hasta la fiesta de cumpleaños de Alice (cuando cumplió los venticuatro) cuando ocurrió algo con una mujer. Aquella noche, con unas cuantas copas de más, se había atrevido a acercarse a una chica en la discoteca. De eso ya hacía cuatro años. Cuatro años desde que había decidido olvidarse de los demás y ser al fin libre y feliz.
- Pues me pilló la semana pasada en el club y me montó una escena de celos impresionante. Creo que se cree que tu y yo tenemos algo.
- Menuda chorrada.
- ¿Qué pasa? ¿Que no me encuentras guapa?
Renesmee sonrió ante la pose de su amiga.
- Lo siento mucho Alice. - Renesmee tomó la mano de su amiga, lamentando que por su culpa te echaran a perder la noche. - Yo... Si ésta noche la veo lo hablaré con ella.
- No te preocupes por nada, solo es una chalada. Venga, vamos a hacernos un cambio de look.
Renesmee sonrió y se dejó llevar por Alice hacia el salón de belleza. Allí se hicieron una limpieza de cutis, la manicura, la pedicura y se peinaron para esa noche. Alice se hizo la permanente, mientras que Renesmee se alisó su rizada melena y se hizo unas mechas rubias sobre su cobrizo cabello.
Tras salir del salón de belleza fueron a la tienda favorita de Alice, la cual salió con cinco bolsas llenas de ropa, mientras que Renesmee solo se compró un mono negro y unos zapatos de tacón del mismo color.
Pasaron la tarde en el piso que compartían, bebiendo vino y charlando de lo bien que lo iban a pasar esa noche. A las ocho, Emmett llegó al piso de Renesmee. Se quedó sorprendido de ver allí a Alice. Creía que estaría con Jasper a esas horas.
Al ver que sus planes de pasar la noche con Renesmee se habían visto frustrados, se unió al plan de las chicas de ir a cenar fuera. Cenarían en un restaurante cercan al club Zero, donde saldrían esa noche.
Emmett no podía dejar de mirar a Renesmee, que esa noche estaba más guapa que nunca. Hacía muchísimo tiempo que no le veían con el pelo suelto ni con una ropa tan elegante.
Renesmee, que se había percatado de como la miraba Emmett, comenzó a sentirse bastante incómoda, sobretodo porque Alice también se estaba dando cuenta de todo.
- Vaya! Mi padre acaba de mandarme un mensaje. - murmuró Renesmee, mirando la pantalla de su móvil. - Emmett, ¿me acompañas? Es sobre el caso.
- Vale, es top secret, lo pillo. - dijo Alice. - ¿Queréis que me vaya un momento?
- No, no te preocupes. Solo será un momento.
- Vamos a ver lo que dice el jefe.
Cuando estuvieron en el pasillo que daba al cuarto de baño, Renesmee se volvió de golpe hacia Emmett. Había estado aguantándose, pero ya no podía más.
- ¿Se puede saber qué coño estás haciendo? - Emmett la miró confuso. No entendía que estuviera tan enfadada. - Deja de mirarme como si me estuvieras follando.
- Es que quiero follarte. - dijo seductoramente, poniendo ambas manos sobre la cintura de la chica. - Y quiero que me folles tu a mí.
- Emmett, ya lo hemos hablado cientos de veces. Solo somos amigos, no somos pareja. - dijo, deshaciéndose de su agarre.
- Eso lo sé perfectamente. - ¿Se puede saber a qué viene ésto?
- Ésto, como tu lo llamas, viene a que no paras de mirarme con descaro y tu hermana se está dando cuenta de todo. - gruñó, intentando no ponerse a gritar. - Quedamos en que ésto que tenemos sería solo algo nuestro, que no se enteraróia nadie.
Emmett asintió. Sabía que su amiga tenía razón. Había sido muy descarado. Se disculpó con ella, que parecía que poco a poco se iba calmando, aunque aun así la veía rara. No estaba como siempre. No era la Renesmee de la que él se había enamorado.
- ¿Estás bien? - preguntó, tomando su brazo, antes de que volviera al comedor.
Asintió con la cabeza y se soltó con suavidad de la mano de su amigo.
Alice, a quien no se le escapaba nada, se dio cuenta de lo nerviosa que estaba su amiga, pero no dijo nada. Ya era mayorcita para hacer lo que quisiera con su vida, aunque no le gustara nada el rollito raro que se traía con su hermano Emmett. Sabía que él estaba enamorado de ella, lo veía en sus ojos siempre que estaban juntos. No quería ver sufrir a ninguno de los dos.
Tras unos minutos de incómodo silencio, Alice se cansó de los golpecitos que su amiga estaba dando a las patas de la mesa.
- ¿Qué te pasa? - preguntó Alice cuando ya no pudo más. - ¿Qué os pasa?
- Nada.
- No te creo.
- Eso no es mi problema.
- Vámonos ya, antes de que os mate a los dos. - dijo, poniéndose en pie al ver llegar a su hermano.
Tras pagar la cuenta, fueron directamente hacia el club. Allí Emmett se desmarcó y se marchó con uno de sus amigos. Alice y Renesmee fueron hacia una de las mesas y pidieron una copa. Estuvieron un rato más en silencio, solo bebiendo, hasta que Alice sonrió.
- En la barra hay alguien que no te quita el ojo de encima.
- ¿Ah si? ¿Quien? - preguntó, evitando mirar. No quería ser descarada.
- Rubia, vestido blanco, piernas de infarto...
Renesmee, muerta de la curiosidad, miró con disimulo a la chica que le había descrito Alice, que alzó su copa y le sonrió al ver que al fin la miraba. Renesmee sonrió también, alzando su copa a modo de respuesta. Alice tenía razón, era una chica muy guapa, de cabello corto y teñido de rubio platino. Se moría de ganas de ir hacia la barra para saludarla, pero no podía dejar sola a Alice. Había ido allí con ella y no era justo dejarla a un lado por un ligue.
Al ver que no se movía, Alice animó a Renesmee a que fuera a hablar con la misteriosa chica, pero sabía que nunca la dejaría sola. Así que, con disimulo, le mandó un mensaje a su ligue de la semana anterior diciéndole que ya estaba en el club. Seguro que aparecería pronto y así Renesmee no se sentiría culpable por ir con la chica. Merecía conocer a fente y pasar un buen rato.
Los ánimos entre ellas se habían calmado y pasaron una hora hablando y riendo, hasta que apareció Jasper. Alice sonrió. Al fin había llegado. Le guiñó un ojo a Renesmee, gesto que ésta le devolvió al tiempo que cogía su copa y se ponía en pie.
Fue hacia la barra, en busca de la chica, pero ya no estaba allí. Maldijo por lo bajo, se terminó la copa de un trago y la dejó en la barra. Al darse la vuelta para buscarla sonrió. Esquivó como pudo a la gente y fue hacia el centro de la pista, donde la chica estaba bailando rodeada de babosos. Renesmee se acercó a ella, le tocó suavemente la espalda y cuando la chica se volvió, sin decirse nada, comenzaron a bailar.
- Ya era hora. - dijo la chica, sonriendo. - Has tardado mucho rato.
- No he podido venir antes.
- Me llamo Rebecca, por si te interesa.
- Me interesa. Yo me llamo Nessie.
- Nessie... Me gusta.
... ... ...
Emmett, que estaba en la barra bebiendo junto a su amigo Carlisle, vio a Renesmee besarse con una chica en el centro de la pista de baile. A pesar de que Renesmee le había dejado muy claro que entre ellos solo existía una buena amistad y sexo, no le gustaba nada ver a Renesmee con otra persona que no fuera él.
- Que bien que se lo monta tu chica, no? - dijo Carlisle, que estaba mirando en la misma dirección que su amigo.
- No es mi chica. - murmuró, bebiéndose el quinto chupito de la noche. - Ella es libre de enrollarse con quien quiera. Es una chica soltera, es su noche libre y la está aprobechando.
- Deja de mirarla. Así solo estás sufriendo tu.
- Ya lo sé, pero no lo puedo evitar. - murmuró antes de beberse otro chupito.
- Menudo tatuaje que lleva la maciza. - oyó que alguien decía a su lado. Se volvió y se encontró con Paul, uno de los empleados de Black.
Paul no estaba solo, iba acompañado por Seth y Jacob. De lejos vio al agente que les sustituía aquella noche. Emmett miró a Renesmee y a Jacob y suspiró de alivio al ver que Jacob no la había visto, aunque aquella situación no duró mucho. Tras unos minutos, Jacob se volvió y la vio. El mono que Renesmee vestía aquella noche dejaba toda su espalda al descubierto, por lo que dejaba a la vista el enorme tatuaje de la cara de un lobo de ojos dorados.
- Renesmee... - murmuró Jacob, avanzando un par de pasos, pero no pudo avanzar, ya que Seth le sujetó con fuerza del brazo. - Seth, es Renesmee.
- Ya lo he visto. - dijo Seth sin soltarle. - Déjala.
- Pero necesito verla... Hace años que no la veo.
- Pero es que no ves que está ocupada! - señaló hacia la pista de baile y todos miraron hacia allí. - Y con tu hermana nada más y nada menos.
- ¿Qué tal estais? - preguntó Emmett, intentando distraerles.
- Hola, Emmerson. - dijo Seth, tendiéndole su mano a modo de saludo. - Ésto está a rebentar.
- Si... Hay muy buen ambiente. - Emmett intentó levantarse del taburete, pero no pudo. Iba demasiado borracho. - Uy!
- Vamos, Emmerson. - dijo Carlisle, siguiéndole el rollo. Se imaginaba que su amigo estaba de misión policial. - Creo que ya has bebido demasiado por hoy.
- No quiero irme. - balbuceó. - Tengo que protegerla.
- No sabía que Rebecca saldría ésta noche. - murmuró Jacob, cogiendo la copa que le tendía su amigo y gurdaespaldas.
- Yo no sabía que le iban las mujeres. - comentó Paul, que no les había quitado el ojo de encima todo el rato.
- No lo está esconciendo precisamente. - dijo Jacob, mirando a su hermana, que acariciaba la espalda de Renesmee, lo cual le hizo sentir extraño. Odiaba ver a Renesmee en manos de otra persona, aunque esa persona fuera su hermana. - Voy a dar una vuelta.
- Jacob, ves con cuidado. - Le aconsejó Seth. - No vayas a hacer ninguna tontería.
- No voy a hacer nada.
Jacob se desmarcó del grupo, seguido de cerca por Seth, y se dio una vuelta por la discoteca, donde se encontró con varios conocidos, aunque se escabulló de ellos y quería ir hacia donde estaba su hermana, quería ver a Renesmee, aunque cuando al fin encontró a Rebecca ésta estaba sola.
- Hermanito! - exclamó la chica, abrazando a Jacob, claramente borracha. - Pero que guapo que estás!
- Tu tampoco te quedas corta. dijo, haciéndola reír. - ¿Donde está tu amiga?
- Está buenísima, verdad? - exclamó, dejando impresionado a Jacob. Nunca había visto a su hermana siendo tan descarada. - Ha ido a avisar a una amiga de que nos vamos.
- Vaya.
- Me muero por lamer ese tatuaje. - canturreó Rebecca, moviéndose al son de la música.
Jacob sintió una extraña sensación en su interior. Estaba pensando en Renesmee cuando sintió que su hermana besaba su mejilla. Antes de poder decirle nada, ésta se marchó. Intentó ver la cara de la chica, confirmar si era Renesmee, pero no consiguió ver nada.
... ... ...
En cuanto cruzó la puerta del piso que tenía en la ciudad, Jacob oyó unas risas en la cocina. Quiso ir hacia allí, quería ver a Renesmee, pero Seth fue más rápido que él y le sujetó del brazo y se lo llevo directo a su dormitorio.
- No salgas de aquí. - le ordenó Seth, mirándole enfadado. Sabía cuanto había sufrido su amigo por esa chica y no quería volver a verlo así.
- Pero...
- He dicho que no te muevas de aquí. Por favor, Jacob. Obedece. - dijo Seth entre dientes, intentando no alzar la voz. - Como hagas la más mínima tontería tendré que sacarte de aquí a la fuerza. ¿Me has oído?
- Vale!
Jacob entró en su dormitorio y cerró con llave por dentro. Seth se sentó frente a la puerta. No se fiaba nada de su amigo.
En la cocina, Rebecca y Renesmee hablaban sentadas en el suelo, en ropa interior, comiendo galletas de chocolate y patatas.
Cuando habían llegado al apartamento habían ido directamente al dormitorio de Rebecca, pero en cuanto se quitaron la ropa y comenzaron a enrollarse se dieron cuenta de que aquello no iba a salir bien, sobretodo cuando a Rebecca le dio un ataque de risa mientras Renesmee le besaba por la tripa. Terminaron riendo las dos y decidieron que era mejor plan ir a la cocina a comer algo, a ver si se les pasaba la borrachera. Había vuelto a besarse, pero ahora que estaban más serenas habían confirmado que no podrían hacer nada más a parte de darse algún beso.
- Besas muy bien y estás muy buena, pero cuando nos hemos desnudado en la cama... no sé... me he sentido muy rara y me ha dado la risa. - se sinceró Rebecca, comiendo una galleta y una patata al mismo tiempo. - Pero me has caído súper bien.
- A mi me ha pasado exactamente lo mismo! - exclamó Renesmee. - ¿No es extraño?
- Mucho. Aunque... en realidad... verás, hay una cosa que me gustaría hacer. Si me lo permites, claro.
Renesmee asintió con la cabeza y Rebecca la rodeó. Se puso tras ella y con lentitud le lamió la espalda de arriba a bajo. A Renesmee le dio la risa por las ocurrencias de su nueva amiga.
- Ya está. Deseo satisfecho.
- Me lo he pasado muy bien ésta noche Rebecca, pero creo que ya ha llegado el momento de volver a casa.
- ¿Pero como te vas a ir a éstas horas? - dijo, mirando su reloj. - No, de eso nada. Son más de las tres de la mañana y todavía vas un poco perjudicada. No, no. Te vas a quedar a dormir aquí.
- ¿De verdad que no te importa?
- Claro que no. No digas tonterías. Vamos.
- ¿Y todo ésto?
- Ya lo recogeremos por la mañana.
Rebecca cogió a Renesmee de la mano y fueron hacia el dormitorio. Una vez allí, se quitaron el sujetador y se pusieron una camiseta para dormir más cómodas. Una vez que se tumbaron en la cama Rebecca le contó que aquel piso no era suyo, sino de su hermano, pero que ella iba siempre que quería, sobretodo cuando salía de fiesta y no quería volver borracha a la casa de sus padres.
Estuvieron hablando hasta altas horas de la madrugada. Ambas tenían claro que habían ganado una buena amiga.
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Hola hola. Siento mucho haber tenido ésto tan abandonado, que hace dos meses que no actualizo, pero ya está solucionado. Vuelvo a tener ordenador, así que no habrás más retrasos.
Nos leemos la semana que viene!
