Disclaimer. Los personajes no me pertenecen, pero la historia si.
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CAPÍTULO 5.
Esa mañana, al llegar a la casa de los Black, Renesmee fue directa al despacho en el que solía trabajar. No encontró a Paul allí, como todas las mañanas, sino que en su lugar encontró un sobre sobre su mesa. Por lo visto, aquel día, iría ella sola junto a Jacob a los cinco clubs que él poseía.
Antes de salir de la casa, Renesmee pasó por la cocina y se tomó un café doble. Tras su segundo café doble, cogió todo lo que necesitaba aquella mañana y salió al jardín.
- Buenos días señorita Masen. - dijo Jacob al verla salir de la casa.
- Buenos días señor Black. Gracias. - añadió cuando éste le abrió la puerta del coche. Seth ya estaba al volante del mismo, esperándoles. - Buenos días Seth.
- Buenos días Vanessa. ¿Te encuentras bien?
- Solo estoy un poco cansada. Nada que no pueda solucionar un buen chute de cafeína.
Seth sonrió y le prometió prepararle un café cuando llegaran al primer club.
Jacob, molesto, indicó a Seth que debía marcharse ya. No le gustaba nada como Vanessa tuteaba a todo el mundo menos a él. No soportaba que siempre le llamara señor Black, le hacía sentir mayor y ya tenía bastante con pensar que en un par de meses era su cumpleaños. Cada vez que cumplía años se deprimía un poco más.
Renesmee, por su parte, no podía dejar de mirar de reojo a Jacob. Por mucho que intentara evitarle, aun tras haber pasado cuatro años, seguía sintiéndose atraída por él como una polilla a la luz.
- ¿Se encuentra bien, señor Black? - preguntó Renesmee, sorprendiéndose a si misma.
Jacob se limitó a asentir con la cabeza, aunque mentía descaradamente. Le afectaba el haber visto a Renesmee la noche anterior, aunque solo hubiera sido de espaldas. La había tenido tan cerca...
Renesmee, sin decir nada más, se enfrascó en la lectura de los informes que llevaba en la carpeta. Emmett había estado investigando a todos los empleados de los restaurantes y había marcado a cinco sospechosos, todos mujeres. Al parecer todas habían sido amantes de Jacob en algún momento. Renesmee resopló. Tenía ante ella al mismo Jacob que había conocido, seguía siendo un picaflor, y ello le molestaba, aunque no entendía el porqué. Con el tiempo, ella se había vuelto como él.
- ¿Está segura de que está bien, señorita Masen? - insisitío Jacob, preocupado. Realmente la chica tenía mala cara.
- Si. Solo tengo sueño, pero no se preocupe por ello. Haré mi trabajo perfectamente.
- No lo dudo.
- ¿Qué le ha ocurrido a Paul?
- Problemas familiares. - respondió Seth, aunque él sabía perfectamente lo que le había ocurrido.
Renesmee asintió con la cabeza, aunque su instinto de policía le decía que Seth estaba mintiendo. En ese momento se calló, pero pensaba averguar lo que estaba pasando.
... ... ...
Tras visitar los clubs y hacerse con los datos de ese mes, volvieron a la casa. Una vez allí, los tres se dirigieron a la cocina, donde Leah les sirvió la comida, lo cual extrañó a Renesmee. ¿Donde estaba Emmett? Ese día debía de estar trabajando y él nunca faltaría al trabajo por una resaca.
Como había algo que le escamaba, Renesmee se escusó ante Seth diciéndole que que debía ir a comisaria. Cogió su moto y fue directamente al apartamento de Emmett. Se quedó muy sorprendida al ver que quien le abría la puerta era Alice.
- ¿Qué es lo que le ha pasado? ¿Qué le ha pasado a Emmett? - preguntó, entrando al apartamento corriendo.
Entró al dormitorio de Emmett, donde tantas veces había dormido, y se encontró con su amigo tumbado en la cama. Tenía el rostro lleno de moretones. Éste, al verla, intentó incorporarse, pero estaba tan magullado y dolorido que no pudo hacerlo.
- ¿Quien te ha hecho ésto? ¿Quien te ha pegado una paliza? - preguntó, sentándose a su lado en la cama. Emmett no respondió, lo que le hizo ver a Renesmee que su instinto no le había fallado. - ¿Fue Paul, verdad?
Emmett continuó sin responder, lo que exasperó a Renesmee. Cuando quería, su amigo podía ser muy hermético, y si no quería hablar no lo haría. Se dio cuenta de que por mucho que insistiera iba a seguir obteniendo el silencio como respuesta y, harta de ello, se levantó de la cama y fue al salón, donde estaba Alice tomándose un té. Seguro que ella le contaría lo que había ocurrido. Se sentó a su lado en el sofá y la miró.
- Fue aquel tío que apareció con aquellos dos tíos.
- Si... Ajá... Me ha quedado muy claro. - dijo Renesmee con sarcasmo.
- Solo sé que discutió con un tío en el club poque no dejaba de mirarte el culo y de hacer comentarios obscenos.
- Joder...
- Eh, eh. Cambia esa cara. No ha sido culpa tuya, vale? - Dijo Alice, que veía la tristeza en el rostro de su amiga. - Solo fue una pelea entre dos borrachos salidos. Ya sabes que los tíos solo piensan con la po...
- Vale, vale. Ya te he entendido. Pero aun así...
Renesmee se quedó en silencio, pensando. No le gustaba nada que Emmett se hubiera peleado por ella. "Tal vez debería ser más comedida cuando salgo."
- Se lo que estás pensando y te vuelvo a decir lo mismo. Lo que sucedió anoche no es por tu culpa, solo fue culpa de ellos dos.
Renesmee continuó en silencio, pero su amiga la conocía demasiado bien, así que se acercó a ella y le dio un fuerte abrazo que dijo muchas cosas.
Tras tomarse un té que la relajó bastante, Alice comenzó a hablar, aunque Renesmee apenas la estaba escuchando. Solo podía pensar en que Emmett estaba hecho polvo en la cama.
Tras una hora junto a Alice decidió que ya era hora de volver a casa de Jacob. Era allí donde debía estar, aunque tal como estaba la situación, donde deseaba estar era en una isla desierta, sola.
Al llegar a la casa vio que Seth estaba en la puerta. La estaba esperando. Al parecer Seth debía ausentarse un par de horas y no había querido dejar solo a Jacob. Renesmee se quedaba al mando de la seguridad de Jacob.
Dejó el casco y el resto de sus cosas en el despacho y comenzó a dar vueltas por la casa, comprobando que todo estuviera en orden, hasta que llegó al jardín. Jacob estaba allí, tomando el sol al lado de la piscina. Renesmee sintió como algo se removía en su interior. Ver a ese hombre, semidesnudo, empapado... Dios! Sentía como empezaban a entrarle los siete males.
- Buenas tardes señotrita Masen. - dijo Jacob al verla en la puerta del jardín.
- Ho-hola.
- ¿Le apetece darse un baño? El agua está genial.
- No me pagan para eso. - murmuró, entrando de nuevo en la casa.
Renesmee se quedó al lado de la puerta, respirando agitadamente. Jacob acababa de pillarle mirándole como una boba. Cerró los ojos y respiró hondo, intentando calmarse.
Cuando al fin logró respirar con tranquilidad fue hacia la nevera a por una botella de agua, pero un ruido hizo que se volviera de golpe. Sacó su arma y fue con cuidado hacia la puerta. Jacob seguía tomando el sol sin percatarse de nada, pero Renesmee se dio cuenta de que no estaban solos en el jardín. Una sombra asomaba tras uno de los matorrales.
Con mucho cuidado fue por detrás de los matorrales y, en cuanto estuvo a punto, saltó sobre el chico.
- Yo no he hecho nada! - gritó el muchacho cuando Renesmee puso la rodilla en su pecho y le apuntaba en la cabeza con una pistola.
- ¿Qué estabas haciendo escondido?
- Solo estaba dejando un paquete.
- ¿Detrás de unos matorrales? Mientes!
- Lo juro! Un tío me pagó para que dejara un paquete al lado del chico moreno.
- ¿Quién? ¿Quén te pagó?
- No lo sé! No se quitó el casco de la moto!
- Ni se te ocurra moverte. - Renesmee sacó su móvil y llamó a la policía.
Una vez que hubo colgado el teléfono, se levantó del suelo y cogió al chico, lo esposó y lo llevó hacia la casa.
Jacob se dio cuenta de que algo estaba pasando. Se levantó de la tumbona y fue también hacia la casa, donde Renesmee estaba atando a un chico a una silla.
- ¿Qué es lo que etá pasando, Vanessa? Digo, señorita Masen.
Renesmee ignoró a Jacob, que no dejaba de hacer preguntas. Llamó a Seth y le contó lo ocurrido. Él suspiró. Menos mal que había esperado a que llegara Vanessa para marcharse.
- ¿Quieres callarte de una puñetera vez? - gritó Renesmee al colgar el teléfono.
- ¿Como dices?
- Digo que te calles la boca!
Jacob se quedó sorprendido al ver a la chica hablándole de esa forma. Se quedó clavado en el sitio, observando la situación. El chico esposado y, además, atado con precinto a la silla, Vanessa hablando por teléfono y moviéndose de un lado a otro con un arma en la mano. Pocos minutos más tarde llegó la policía junto a Seth. Dos agentes se llevaron al muchacho, mientras que Seth se marchó junto a Vanessa.
- ¿Estáis bien los dos? - preguntó, mirando a Jacob y Renesmee al mismo tiempo.
- ¿Qué coño ha pasado? ¿Por qué tiene ella un arma? - preguntó Jacob, mirando a la chica.
- Se la di yo por si veía algo raro por la casa. - mintió Seth, mirando el arma que llevaba la chica aun en la mano.
Renesmee creía que su tapadera se había visto descubierta aquel día, pero gracias a Dios, Seth la estaba encubriendo.
Mientras Seth hablaba con JAcob, Renesmee salió al jardín. Allí, tras los matorrales en los que había encontrado al mensajero, había una caja. La abrió lentamente, cayendo de culo al momento. Una serpiente salió de la caja hacia el exterior, saltando sobre Renesmee.
- Me cago en la puta! - gritó al notar un pinchazo en el tobillo.
Se levantó de golpe del suelo y echó a correr hacia la casa.
- Una serpiente... Había una serpiente.
- ¿Has abierto la caja? - preguntó Seth, acercándose a ella. - Tendrías que haber esperado a que fuera la policía.
- Lo siento. - murmuró. Era consciente de que no había actuado con profesionalidad.
- Quedaos en la casa.
Seth salió al jardín y Renesmee se dejó caer sobre una de las sillas. Se quitó las gafas y las dejó encima de la mesa. Suspiró. Había salido todo tan mal...
- Ya está... Ya ha pasado todo. - dijo Jacob, poniéndose en cuclillas a su lado. - Puso una mano sobre su pierna, intentando calmarla, rezando para que no se la apartara de golpe.
- Lo siento señor Black, lamento mucho haberle gritado. - murmuró, poniéndose las gafas de nuevo. - Estaba viviendo un momento crítico, aunque ello no sea excusa.
- Tranquila... al menos en ese momento me tuteaste.
Renesmee sonrió. Jacob siempre había logrado hacerla sonreír, hasta en los momentos más tristes y oscuros.
- Debería ir a descansar un poco, señorita Masen.
- Vanessa.
- ¿Como dice?
- Puede llamarme Vanessa.
Renesmee se puso en pie y comenzó a caminar hacia su dormitorio. Jacob la vio marchar sin poder dejar de sonreír. Al fin la chica había bajado la guardia.
- Como me gustaría conocerte, Vanessa.
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Hola hola.
He vuelto! Ésta vez mucho más pronto.
En principio iré actualizando una vez por semana.
Nos leemos! Y muchas gracias por vuestra paciencia conmigo.
