Disclaimer. Los personajes no me pretenecen pero la historia si.
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CAPÍTULO 7.
Renesmee y Rebecca pasaron la noche hablando. Rebecca escuchaba atentamente todo lo que le decía su amiga. Le hablaba de un tal Jacob y un tal Seth. Rebecca sospechaba que hablaba de su hermano y su guardaespaldas Seth. No podía tanta casualidad, pero no dijo nada al respecto. En ese momento, lo que Nessie necesitaba era que le escucharan y eso era lo que pensaba hacer. Por el momento fingiría que no conocía a las personas de las que le estaba hablando.
- Está claro que tu tatuaje vuelve locos a los hombres. - dijo, haciéndola reír al fin. Sonrió. Le gustaba ver que su amiga sonreía.
Sobre las cuatro de la mañana se durmieron.
A la mañana siguiente fueron a desayunar juntas a una cafetería cercana, donde se encontraron con Alice, que solía desayunar allí. Rebecca y Alice se cayeron muy bien al instante de conocerse y pasaron la mañana las tres juntas yendo de compras. El móvil de Renesmee no dejaba de sonar, entre Seth y Emmett le iban a fundir la batería.
- Menudos pelmazos. - murmuró, guardando el móvil en el bolso.
- ¿Mi hermano? - preguntó Alice al ver la cara de agobio de su amiga.
- Entre otros.
- ¿Así que al final no follasteis?
- Alice! - exclamó Renesmee, sonrojándose.
Rebecca estalló en carcajadas. Ver a aquellas dos hablar era la bomba. Alice hablaba sin tapujos y Renesmee se sonrojaba ante sus comentarios salidos de tono. Se quedó un rato escuchando lo que hablaban y, por lo que iba oyendo, terminó de confirmar que estaban hablando de su hermano Jacob. Algo de un amor pasado que, al parecer, aun no había desaparecido de su corazón.
- Por eso yo soy lesbiana. - dijo Rebecca de repente, haciendo reír a Alice. - Mandé a la mierda a los hombres hace muchos años y no me arrepiento en absoluto. Soy mucho más feliz ahora.
- ¿Lo ves? Ir con mujeres es mucho mejor. - dijo Renesmee.
- Yo prefiero a los hombres. Un hombre en particular.
Alice les habló por millonésima vez de su maravilloso Jasper, lo que hizo reír a las dos chicas.
Tras comer las tres juntas en el apartamento de las chicas, Renesmee decidió que debía volver a casa de Jacob. Era una sargento de la policía muy profesional y no podía dejar que su vida personal le afectara.
...
En cuanto llegó a casa de Jacob y aparcó la moto y se quitó el casco siguió con su habitual rutina. Se recogió el pelo en un moño y se puso las gafas de vista. Fue con decisión hacia la puerta pero no llegó a entrar en la casa. Antes de cruzar el humbral de la puerta cambió de idea y decidió pasear un rato por los alrededores de la casa, pero no encontró nada raro. Todo estaba muy tranquilo. Suspiró aliviada. No quería que nada malo le pasara a Jacob.
Jacob, que había vuelto a casa antes de lo planeado, vio como la chica que le quitaba el sueño paseaba por el jardín de su casa. Le gustaba verla así; relajada, tranquila... Muy diferente a como la veía siempre; muy nerviosa y a la defensiva. Era demasiado joven como para estar siempre tan alterada.
Caminó tras ella sin que ésta se diera cuenta y la siguió hasta el jardín trasero, donde la chica se sentó en el suelo, al lado de una pequeña fuente. Era el lugar favorito de Jacob. Cuando estaba nervioso por algo, se sentaba allí y se relajaba. Jacob, arriesgándose a que la joven le mandara a la mierda, se acercó y se sentó a su lado.
Al principio ninguno de los dos dijo nada, simplemente estuvieron sentados, relajándose. Pero tras unos minutos, Jacob le preguntó como se encontraba. Tenía mucha mejor cara que el día anterior. Parecía que estuviera recuperada.
Renesmee asintió y sonrió levemente, agradeciendo su preocupación. Jacob sonrió a su vez, feliz de verla tan receptiva. Era el momento perfecto para saber más cosas sobre ella.
Estuvieron hablando durante más de una hora, lo cual les encantó a las dos. Jacob no podía dejar de mirarla. Esa chica, en ocasiones, le recordaba a Renesmee, pero cuando se ponía tan seria y tan a la defensiva... No. Renesmee, su Renesmee, no era así. Su Renesmee era una chica dulce e inocente y aquella mujer tenía una mirada muy dura y siempre estaba seria. No. Tenía que ser una casualidad. Al fin y al cabo, dicen que todos tenemos seis dobles en el mundo.
Jacob apartó la vista de la chica. Echaba tanto de menos a Renesmee que su mente le estaba jugando malas pasadas. Además, si aquella chica fuera Renesmee le hubiera dicho algo. ¿O no?
- Vanessa, al fin te encuentro.
Renesmee se tensó al oír esa voz. Se puso en pie, dispuesta a marcharse. En ese momento no le apatecía nada ver a Seth.
- ¿Qué pasa? - preguntó Jacob al ver a esos dos mirarse de aquella forma tan extraña.
- Nada, Jacob. - mintió Seth, intentando sonreír. - Es solo que Paul me ha mandado un e-mail y quería enseñárselo a Vanessa.
- Hoy es domingo.
- Lo sé.
- Me lo puedes enseñar mañana. Disculpadme.
Renesmee se alejó y entró en la casa, dejando a los chicos en el jardín.
Jacob miró a Renesmee y a Seth, que también miraba en dirección a la chica.
- ¿Qué os pasa?
- ¿Qué?
- Te he preguntado que qué os pasa.
- Nada, nada. ¿Que nos va a pasar?
- Dímelo tu, porque no te creo. - Jacob entró en la casa, dejando a su amigo pasmado en el jardín.
Encontró a Renesmee en la cocina, bebiendo un vaso de agua. Le preguntó como estaba, pero sabía que mentía cuando le dijo que bien. Podía sentir que estaba de cualquier forma menos bien. Algo había pasado entre ella y Seth y pensaba averiguar lo que era, pero no quería incomodarla. Sería discreto.
Le quitó la botella de agua de la mano y sirvió dos copas de vino blanco y le tendió una de las copas a ella. Seth no volvió a aparecer en escena, lo cual Jacob agradeció, ya que él y Renesmee violvían a hablar con calma. Descubrió que la chica tenía veintiocho años, que vivía con una amiga y que no tenía novio, lo cual le agradó. Ella descubrió que Jacob tampoco tenía pareja, lo cual no le sorprendió. Él siempre había sido un picaflor.
- ¿Y nunca te has enamorado?
- Solo una vez y, cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde. - murmuró Jacob, pensando en como había perdido al amor de su vida por ser un idiota. - Pero no quiero hablar de ello, lo siento.
- Tranquilo, no te preocupes.
- ¿Las cosas no van bien con Seth? - se atrevió a preguntar al fin.
Renesmee le miró, sorprendida. ¿Como se había enterado?
- Os vi besaros. Un día, en tu dormitorio.
- Digamos, resumiendo, que no ha salido bien. - se terminó su copa y se sirvió otra. - Tuvimos una cita, pero fue una catástrofe.
- Vaya, lo siento. - mintió sin convicción.
- Que mentiroso que llegas a ser. - dijo Renesmee, haciendo reír a Jacob. ¨Como me gusta esa sonrisa.¨ - Pero no te preocupes, no interferirá en nuestro trabajo. Lo que ha ocurrido ahora... No volverá a ocurrir.
- Creo que deberíais hablar y zanjar el asunto.
- Seguramente tienes razón, debo hablar con él. - Jacob asintió y sirvió dos copas más. - Pero ahora no tengo ganas.
Jacob rió. Se sentía muy bien hablando con Vanessa. Le gustaba mucho verla así.
Renesmee se sentía muy cómoda hablando con Jacob, tan cómoda que incluso le daba miedo. Se sentía igual que hacía cuatro años, cuando aun estaba de rollo con Jacob. Él siempre había sabido como hacer que se sintiera especial.
- Tienes unos ojos preciosos... - susurró Jacob, mirándola intensamente. - Me recuerdas tanto a...
- ¿A quien? - preguntó, moviéndose nerviosa.
- A nadie. Olvídalo.
Jacob se marchó de la cocina y fue hacia su despacho. Allí estuvo trabajando durante horas. Ese mes aun no había hecho unas transferencias muy importantes y no podía dejarlo para otro momento. Una vez que las hubo hecho, sonrió.
- ¿Como va todo? - preguntó Seth, apareciendo de repente en el despacho.
- Bien. Acabo de mandar el dinero a los orfanatos y los colegios.
- Genial!
- Oye... ¿Qué te pasa con Vanessa? No parece que esté muy contenta contigo.
- Oye Jacob, creo que deberías saber una cosa. - Seth se acercó a su amigo, dispuesto a contarle su descubrimiento, pero no sabía como hacerlo. Jacob lo había pasado muy mal en el pasado. - Yo... Ella... Ella...
- Os besasteis, no? Ha habido algo entre vosotros. No pasa nada, no me importa. Siempre y cuando no interfiera en vuestro trabajo. - dijo, poniéndose de repente en plan jefe.
- Tranquilo... - murmuró Seth, optando por no decirle nada por el momento. - No va a haber nada entre nosotros, ni volverás a presenciar lo que ha ocurrido antes.
- Bien. - murmuró, disimulando la alegría que le causaban esas palabras. - Ahora ve a vigilar que no pase nada por aquí.
Seth salió del despacho y comenzó a recorrer los pasillos de la casa.
Renesmee, que se estaba bebiendo su cuarta copa de vino, vio pasar a Seth por el pasillo. En ese momento, como salido de la nada, un pensamiento inundó su mente. - ¨¿Como no me he dado cuenta antes?¨ - dejó la copa sobre la encimera y fue corriendo como pudo en busca de Seth, al que encontró caminando por el jardín.
- Tú! - gritó, haciendo que Seth se volviera al instante. - ¿Como conoces mi nombre? Mi nombre real! Yo nunca te he dicho mi nombre, solo mi apellido.
- Yo...
- Habla de una vez, maldita sea!
- ¿Vas borracha? - preguntó al ver como le costaba mantenerse en pie.
- Tal vez, pero no te desvíes del tema. ¿Como conoces mi nombre?
- Por tu tatuaje. - Renesmee retrocedió un par de pasos. - No solo sé tu nombre, sé quien eres. Te vi muchas veces con Jacob.
- Calla.
- Y muchas otras veces os llevé al hotel.
- He dicho que te calles.
- Por eso no pude hacer nada contigo la otra noche. No podía... Jacob...
- Que te calles de una vez maldita sea!
- Aun no entiendo como no te reconocí antes. Estás muy cambiada, es como si fueras otra.
Renesmee, cada vez más nerviosa, se marchó como pudo y se encerró en su dormitorio. Sentía como apenas podía respirar. Seth la había reconocido, sabía quien era ella y podría decírselo a Jacob.
...
Emmett llegó a la casa y fue hacia el despacho, en busca de Renesmee, pero no la encontró allí. Le extrañó no encontrarla trabajando. Su amiga era muy exigente consigo misma y con su trabajo, por lo que de inmediato fue al dormitorio. Renesmee estaba allí, sentada en la cama. Llevaba los auriculares puestos y estaba leyendo los informes del caso. Se moría de ganas de hablar con ella y abrazarla, pero no quiso molestarla. Seguramente seguiría enfadada por lo de su pelea con Paul.
Renesmee vio de reojo como Emmett entraba en el dormitorio, pero fingió no verle. Continuó leyendo los informes sobre las sospechosas de Emmett. Dos de ellas trabajaban en el club Zero, lo cual le sorprendió. No sabía que el club era de Jacob. Otra de las chicas trabajaba en uno de los restaurantes, otra en una cafetería y la quinta en una empresa de limpieza. La recordaba. Estaba limpiando en uno de los restaurante cuando fueron con Paul y Jacob.
Entre los papeles de los restaurantes vio una carpeta. Le sorprendió ver que se trataba de un orfanato.
- ¿Qué narices es ésto?
En la carpeta había una lista de transferencias bancarias. En otro de los papeles había una lista de nombres. No sabía quienes eran esas personas y ello no le gustaba nada. Quería estar al tanto de todo.
Cogió la carpeta y salió del dormitorio, fue hacia el despacho y buscó en otro de los archivos, pero no encontró nada sobre ningún orfanato.
- Te estaba buscando.
Renesmee miró a Emmett, que no se movía de la puerta. Al fin se había atrevido a hablarle.
- He encontrado algo sobre un orfanato.
- ¿Ah si?
- Voy a ir a investigarlo. ¿Te vienes?
- No puedo. El teniente me ha mandado investigar a los empleados más cercanos.
- Entonces me voy yo. Ya sabes donde estaré, por si pasa cualquier cosa.
- Ve con cuidado.
- Lo hago siempre. - cogió su casco, besó la mejilla de Emmett y se marchó.
Renesmee cogió su moto y se marchó hacia la dirección que había leído en los papeles, aunque no llegó allí. Cuando estaba llegando al camino que la llevaría al orfanato, un coche salió de la nada y la arrolló.
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Hola hola.
He aquí un capítulo más.
Estoy escribiendo a tope para no volver a dejaros colgad s.
Un beso!
